viernes, 24 de agosto de 2018

Sudáfrica: crónica de lo que puede ocurrirnos


El actual partido gobernante en Sudáfrica va a modificar la Constitución del país para poder expropiar tierras a los blancos sin compensación (https://www.libremercado.com/2018-08-03/sudafrica-avanza-en-su-utopia-racial-confiscara-la-tierra-de-los-blancos-1276622952/). La persecución a los blancos (en Sudáfrica y en otros países del entorno) incluyendo asesinatos, la ocupación de sus tierras y la confiscación sin compensación alguna está llevando a muchos blancos a emigrar a otros continentes (muchos blancos sudafricanos están emigrando a Australia y en menor medida, a Europa y EEUU). En realidad el asunto es bastante complejo,  espinoso y difícil de comparar; aún así, no deja de ser un ejemplo más de la situación de indefensión en la que quedan unas comunidades, muchas veces auténticas mayorías minoritarias, con cambios de regímenes que adquieren tintes totalitarios (y probablemente los tuvieran desde su fundación). 


Ayer el presidente Donald Trump también le dedicó un tweet a la nueva reforma constitucional sudafricana que permite el robo de las tierras sin compensación alguna a los propios ciudadanos sudafricanos con el color de piel equivocado, así como 

En el caso de España no hay que ir muy lejos, todos los españoles con propiedades en la antigua provincia del Sáhara español tuvieron que abandonar el territorio y las propiedades tras el abandono del territorio por parte de España y no pudieron continuar residiendo en su tierra. Algo parecido ocurrió con los argelinos de origen Europeo en Argelia (pies negros). Eso mismo les está ocurriendo a muchos blancos sudafricanos y blancos en numerosos estados africanos que se encuentran inmersos en un proceso revanchista y supremacista por parte de los negros. También les ha ocurrido a muchos serbios o miembros de otras comunidades en los distintos Estados surgidos de la exYugoslavia, viéndose obligados a abandonar hogar y propiedades porque no son bienvenidos y son tratados como ciudadanos de segunda. O todos los rusos que quedaron fuera de Rusia tras la disolución de la URSS, incluso en los supuestamente democráticos estados bálticos, miembros de la OTAN/UE, en los cuales, los ciudadanos de origen ruso siguen siendo ciudadanos de segunda, aunque lleguen a alcanzar el 40% de la población.

Los separatistas vascos y catalanes ya han dejado claras sus intenciones. Para empezar, formando parte todavía de España, en sus estructuras pre/cuasi estatales han marginado el castellano, siempre con apoyo de Madrid y especialmente de las izquierdas. Imagínense nuestros lectores qué ocurrirá si algún día acceden a la independencia formal. Según Arzallus, en unas Vascongadas independientes, los españoles serían como los alemanes en Mallorca. Además, los separatistas catalanes ya han explicitado por activa y por pasiva que el catalán será la lengua oficial única y exclusiva del nuevo Estado. Los españoles que quedaran residiendo en una hipotética Cataluña independiente (o cualquier otro territorio) y no se sometan a la secta separatista, pasarán en el mejor de los casos a ser ciudadanos de segunda. Y por supuesto la seguridad jurídica y el talante democrático (respeto a otras minorías o mayorías minoritarias) brillarán por su ausencia.

En la actualidad, a los españoles que nos sentimos españoles en aquellos territorios en los cuales la secta separatista ya tiene cierta entidad, nos pretenden convertir en unos nuevos “pies negros”. Madrid y los principales partidos han demostrado durante cuarenta años que no tienen intención de apoyarnos, estamos solos, ahora la pelota está en nuestros tejados, pero tengan muy presente nuestros lectores que si algún día las sectas separatistas logran la consecución de todos sus objetivos, nos esperará un futuro tan negro como a numerosos colectivos diseminados en numerosos territorios africanos (razas blancas) o europeos (serbios o rusos que quedaron fuera de sus Estados).

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