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viernes, 25 de agosto de 2017

Escapadas de verano: Los dominios de la dinastía Foix-Albret en el Béarn


En la anterior entrega de las escapadas de verano, hablábamos de Ultrapuertos o la Baja Navarra como tierra que perteneció al Viejo Reino desde tiempos de Sancho VII el Fuerte.  Esta vez vamos a visitar lo que fue el Vizcondado de Béarn como uno de los dominios de la familia Foix-Albret, que llegó a reinar en Navarra a finales del siglo XV tras una exitosa política de alianzas matrimoniales, y mantuvo el título hasta la Revolución Francesa, a pesar de haber perdido el control de la mayor parte del reino desde 1512. 

Mapa de Béarn.  Fundación Lebrel Blanco.

Tanto la Baja Navarra como el Béarn forman parte hoy en día de la misma provincia de Pirineos Atlánticos, que se extiende desde el Atlántico hasta Formigal. Ahora bien, el Béarn es la parte de la provincia que hace frontera casi exclusivamente con Aragón.   Dado que llegar a esta tierra atravesando el Pirineo es bastante difícil, proponemos dirigirnos hacia Francia por el puerto de Velate y coger la autopista A-63 en Hendaya hacia Bayona, y después la A-64 dirección a Pau. 

Castillos, fortalezas, iglesias, puentes y bastidas llevan en Béarn la marca de los grandes movimientos político-religiosos que han vivido. Tierra atravesada por el Camino de Santiago y con un gran historial de ayuda a los aragoneses en su lucha contra los musulmanes, también vio con el tiempo la conversión de sus gentes al calvinismo por medio de la reina Juana de Albret, mientras Ultrapuertos conservaba el catolicismo original del Viejo Reino.  Las feroces guerras de religión del siglo XVI terminaron con la llegada al trono de Francia de su hijo, el calvinista Enrique IV “el Bearnés” (Enrique III de Navarra)  y su pragmática conversión al catolicismo con su famosa frase: “París bien vale una misa”. 
Dos son los caminos compostelanos que atraviesan el Béarn: Por un lado, la vía Podiense que viene desde el centro de Francia y que pasa por Navarrenx hacia Ostabat y Roncesvalles; por otro, la vía Tolosana que llega de Italia y que gira hacia Somport pasando por Lescar y Oloron-Sainte-Marie (origen del Camino aragonés).

Para nuestra visita, proponemos el siguiente itinerario circular: Orthez, Lescar, Pau, Oloron-Sainte-Marie, Navarrenx, y Sauveterre-de-Béarn. 

En Orthez, población fortificada en su momento, se visitan los restos de las murallas y del castillo medieval de Gastón Febo, la iglesia de San Pedro del siglo XIII y el puente del mismo siglo, uno de los pocos que quedan de esta época que permite el paso de un lado a otro del río. 

Puente medieval de Orthez

El siguiente punto es Lescar, antigua ciudad de la Novempopulania romana, y primera capital del Béarn.  La catedral del siglo XII es de gran interés, a pesar de las modificaciones sufridas a lo largo de los siglos, que no han modificado la arquitectura original. Aquí están enterrados, en una cripta bajo el coro (que no está abierta al público), los últimos reyes de Navarra antes de 1512: Francisco Febo y los esposos Catalina de Foix y Juan de Albret. También lo están Enrique II de Albret y Margarita de Angulema, reyes de lo que siguieron llamando reino tras la incorporación de Navarra a Castilla. 

Catedral románica de Lescar.

Placa en el sepulcro de los Reyes de Navarra de Foix-Albret (Lescar)

La ciudad más importante que vamos a visitar es Pau, no solo porque es la capital administrativa de toda la provincia, sino por albergar el castillo donde nació Enrique IV de Francia (de la casa de Borbón y de Albret), el rey más querido por sus compatriotas al haber pacificado el reino y traído la prosperidad.     Ver más en: http://www.navarraresiste.com/2015/10/enrique-de-borbon-el-mas-navarro-de.html 

Construido sobre un promontorio, rodeado de un foso y vigilante sobre el río, el castillo domina la ciudad histórica. Desde la terraza que da acceso al castillo, se observa la llanura de Pau hasta toparse con los macizos de los Pirineos Occidentales, espectáculo que impresiona cuando las montañas están nevadas.    Su construcción se prolongó entre los siglos XII y XVI por lo que, de la fortaleza medieval de Gastón Febo pasó a ser palacio renacentista después de las reformas que introdujo Enrique II de Albret. 

Castillo de Pau

Cerca del castillo se encuentra un edificio llamado “Parlement de Navarre”. Esta institución nace después del decreto de unión del Béarn y de Francia, firmado por el rey Luis XIII en Pau, en el año 1620.   Su sentido era recoger las antiguas competencias y fueros del Béarn y de Baja Navarra (Tribunal de Cuentas, Cámara de la Moneda, Tribunal de Justicia), que dejaron de existir más tarde con la Revolución Francesa. 


Curioso edificio llamado “Parlamento de Navarra” en Pau.

Seguimos nuestro camino hacia Oloron-Sainte-Marie, dejando atrás los viñedos de Jurançon, que producen un vino dulce tipo Moscatel muy apreciado por los expertos.  En Oloron, ciudad del Camino, podremos visitar dos monumentos románicos en origen, con añadidos de épocas posteriores: iglesia de Sainte-Croix y la catedral de la ciudad. 

Interior de la iglesia de Sainte-Croix



Portada de la catedral de Oloron

Continuamos la ruta hacia la bastida de Navarrenx, cuyo nombre significaría “los que son navarros”.  Fue transformada en plaza fuerte por Enrique II de Albret en el siglo XVI. Las murallas y construcciones militares se han conservado intactas, y su visita resulta interesante.

Murallas de Navarrenx

Por último, antes de dirigirnos otra vez hacia la autopista, haremos un alto en Sauveterre-de-Béarn.  Se trata también de una ciudad fortificada, en este caso desde la Edad Media, donde podremos contemplar la iglesia de San Andrés. 

Iglesia de Sauveterre-de-Béarn

Hemos realizado un itinerario por la parte llana del territorio, siempre bajo la atenta mirada del Pirineo cercano. Dejaremos la visita de los valles pirenaicos de Baretous, Aspe y Ossau para cuando realicemos excursiones de montaña.

viernes, 28 de julio de 2017

Escapadas de verano: Tierra de Ultrapuertos (la Baja Navarra)


En esta nueva entrega de nuestras escapadas de verano, se trata de visitar la tierra de Ultrapuertos, o Baja Navarra, al otro lado del Pirineo. En realidad, más que una escapada se trata de una excursión, puesto que daría tiempo a realizar la visita en un solo día, en una especie de itinerario circular.  Por ejemplo, una idea es dirigirse hacia Eugui, atravesar Quinto Real y llegar a Saint-Etienne-de-Baigorry; visitar La Bastide-Clairence y Saint-Palais; para volver por Saint-Jean-de-Pied-de-Port y Roncesvalles. En cualquiera de los dos casos empezamos y terminamos con un hermoso puerto de montaña (o dos, incluso).


El proceso de integración de esta tierra a Navarra se fue produciendo a partir del siglo XII, bajo el reinado de Sancho VII el Fuerte.  Parece que fue una incorporación paulatina de valles y espacios tradicionales. Esta situación se prolongó hasta el primer cuarto del siglo XVI, periodo en el que esta parte del territorio navarro quedó al otro lado de los Pirineos tras la incorporación de Navarra a la corona de Castilla, al no poder asegurarse su defensa frente a la constante amenaza de la monarquía francesa.

A lo largo de la Edad Media, la tierra de Ultrapuertos se configuró como una federación de “países” o valles (Cize, Baigorri, Osses, Ostabaret, Arberoue, Mixe, Irissarry, Iholdy, Armendaritz), además de las ciudades que tenían fuero (Garris, Saint-Palais, Larceveau, San Juan de Pie de Puerto, Labastide-Clairence) y de las baronías (Lantabat, Behorlegui).  Al frente de todo ello se encontraba el capitán-alcaide de San Juan de Pie de Puerto, quien representaba a la autoridad real.

Esta estructura todavía puede observarse hoy en día:


La propuesta de excursión comenzaría con la salida de Pamplona hacia Eugui donde podemos visitar, de paso, la antigua fábrica de armas del siglo XVIII. Continuando la carretera llegaremos al alto de Urquiaga para poder admirar los paisajes de suaves montañas que se abren delante de nosotros. Atravesando las tierras de Quinto Real (Alduides, Urepel, Banca) llegaremos al primer municipio donde haremos una parada, que es Saint-Etienne-de-Baigorry. La iglesia bien merece una visita, así como la plaza principal del pueblo y su frontón.

Interior de la iglesia de Saint-Etienne-de-Baigorry

Continuaremos la excursión hacia La Bastide-Clairence, donde lo más característico es la traza de sus calles. Como su nombre indica, se trata de una “bastida”, es decir, una población fortificada medieval creada por los reyes con finalidad defensiva y económica. La calle principal está jalonada de casas con arquitectura tradicional.

Calle principal de La Bastide-Clairence

Después, podemos dirigirnos hacia la bastida de Saint-Palais, situada en la confluencia de dos ríos, y tradicional punto de encuentro para ferias y mercados. Se puede visitar el Museo de la Baja-Navarra y la antigua fábrica de moneda del Antiguo Reino.

Estampa pintoresca de Saint-Palais

Por último, pero no lo menos importante, quedaría la visita a Saint-Jean-de-Pied-de-Port, a los pies del puerto de Ibañeta y de Roncesvalles.  Capital de Ultrapuertos, es la población más visitada por su belleza y la variedad de sus comercios y restaurantes. Las viejas murallas encierran la antigua población, dominada desde lo alto de la colina por la ciudadela. Una vez recorrida la calle principal que baja, se visita la iglesia gótica situada al lado del puente del siglo XIII. Por otra parte, la población es punto de partida de la etapa más dura del Camino de Santiago llamado “francés”, después de haberse unido (en la población de Ostabat) las tres rutas que vienen del norte y este de Francia.

Puente de Saint-Jean-de-Pied-de-Port

Escudo del Reino de Navarra en la iglesia de Saint-Jean-de-Pied-de-Port

Encuentro de los caminos a Santiago de Compostela en Ostabat

miércoles, 12 de julio de 2017

Escapadas de verano: centro de Portugal


Por desgracia, la zona centro de Portugal ha sido noticia en el mes de junio de 2017 por el gravísimo incendio que se ha llevado por delante la vida de sesenta y cuatro personas. Desde aquí queremos rendir homenaje a este pueblo humilde y trabajador como pocos, escribiendo una semblanza sobre su tierra, una región de gran interés histórico-artístico que nos retrotrae a los tiempos de la construcción de su identidad nacional.  Resonancias de batallas contra los musulmanes y contra los castellanos llenan todavía los espacios que vamos a visitar.

Mapa con los puntos de interés 150 kms al norte de Lisboa

Podríamos establecer como punto de partida la ciudad de LEIRIA, donde lo más interesante que se puede visitar es su castillo medieval, en buen estado de conservación.  Fue mandado construir por Alfonso I de Portugal (autoproclamado como primer rey del país en 1139), como forma de establecer una línea defensiva contra los árabes. Sus guerras contra Galicia hicieron que los árabes aprovechasen el movimiento de los ejércitos del Condado Portucalense hacia el norte, para, en dos ocasiones, conseguir apoderarse de Leiria.    En 1142, después de reconquistar definitivamente Leiria, el rey mandó reforzar las defensas del castillo y el rey Sancho I, cerca de 1195, mandó construir las murallas de la ciudad.   La importancia de esta ciudad fue creciendo, convirtiéndose en palco de actos importantes, como la reunión de las primeras Cortes.  A lo largo de los siglos el castillo fue perdiendo progresivamente el valor militar y durante las invasiones francesas fue bastante degradado. Solamente a finales del siglo XIX se iniciaron obras de restauración y fue declarado Monumento Nacional en el siglo XX.

Castillo medieval de Leiria

Seguidamente, podemos acercarnos a la población de Batalha cuya visita consiste en admirar
el Convento de Santa María de la Victoria , que ocupa la mayor parte del término municipal y es símbolo de orgullo nacional.  Fue mandado edificar por el rey Juan I como agradecimiento del auxilio divino y celebración de la victoria en la Batalla de Aljubarrota (en 1385, contra el Reino de Castilla).  Su construcción fue la principal empresa arquitectónica de los monarcas portugueses durante dos siglos. Dio origen a un estilo gótico nacional hondamente influido por el arte manuelino, como puede apreciarse en el claustro real, auténtica obra maestra de la arquitectura. El monasterio alberga los restos de algunos reyes portugueses de la Dinastía de Avís. La necrópolis real se compone de la Capilla del Fundador (finalizada en 1434) y de las capillas inacabadas (construidas de 1490 a 1515).  Es Patrimonio de la Humanidad desde 1983.

Monasterio de Batalha

Después, tenemos bien cerca la posibilidad de visitar Alcobaça, población conocida por su monasterio gótico cisterciense, en torno al cual se desenvolvían las poblaciones de la comarca. Contemporáneo a la fundación de Portugal, el Monasterio también constituye un poco de su Historia. Fundado en 1148 por el primer rey de Portugal, Afonso I, nació de la donación de las tierras de Alcobaça a la Orden del Císter por haber vencido a los árabes en la conquista de Santarém.  Durante la Edad Media, llegó a rivalizar con otros grandes monasterios cistercienses de Europa por sus dimensiones y la belleza de los materiales empleados en su construcción. En su fachada, sólo es original el pórtico gótico. A cada lado, la levedad de las estatuas de San Benito y  San Bernardo contrastan con el peso barroco del frontispicio y de las torres del campanario añadidas en el s. XVIII. El edificio alberga restos de varios miembros de la monarquía portuguesa. Obra maestra inscrita como Patrimonio de la Humanidad desde 1989.

Monasterio de Alcobaça

Continuaremos el viaje con la visita de dos castillos templarios, el de Tomar y el de Pombal, poblaciones situadas a cierta distancia, haciendo un ángulo recto en el mapa.

El espectacular castillo de Tomar está situado en una colina del pueblo, y presenta elementos de arquitectura militar de estilos románico, gótico y renacentista. Se ha apuntado que presenta vestigios de una estructura militar anterior que se podría remontarse a la época romana y que habría perdurado hasta época musulmana, basándose en la presencia en los muros de algunas placas decorativas de origen visigótico o mozárabe.   El castillo formaba parte durante la Reconquista de la llamada Línea del Tajo, junto con otros castillos de la región, todos de la misma época y estilo: Almourol, Idanha, Monsanto, Pombal y Zêzere. Alberga en su interior al Convento de Cristo, al que servía de protección.  Es Patrimonio de la Humanidad desde 1983.

Castillo templario de Tomar

Por último, proponemos la visita del castillo de Pombal.  En posición dominante sobre un macizo rocoso, al margen del río Arunca, este castillo templario tuvo un gran papel en la defensa de la región en la época de la afirmación de la nación y, posteriormente, en la consolidación del condado. El origen del castillo se remonta al siglo XII, edificado por el Maestre de la Orden. El Castillo de Pombal era una de las líneas más avanzadas de Portugal en su momento, integrado también por otros castillos como el de Montemor-o-Velho, el de Coímbra o la fortaleza de Buarcos en Figueira da Foz. En el siglo XV, tuvo importantes cambios que llevaron a que fuera utilizado como residencia para los alcaldes de la época.

Castillo templario de Pombal

Esperamos que esta propuesta os resulte curiosa y os lleve a visitar un país con mucho encanto, mucha cercanía cultural y donde seréis, con toda seguridad, bien recibidos.

lunes, 3 de julio de 2017

Escapadas de verano: la Vía Podiense


Aunque el Camino de Santiago en España es de sobra conocido por todos nuestros lectores, quizás no se conozcan tanto otros caminos que existen en Europa, y que también están relacionados con la peregrinación a Compostela.   En el caso de Francia, el país está recorrido por cuatro caminos principales que son, de noreste a sudoeste: La Vía Turonense (París, Tours, Burdeos, Roncesvalles),  la Vía Lemovicense (Vézelay, Limoges, Roncesvalles),  la Vía Podiense (Le-Puy-en-Velay, Cahors, Moissac, Roncesvalles)  y la Vía Tolosana (Arles, Montpellier, Toulouse, Somport).

Los cuatro caminos a Compostela que atraviesan suelo francés

La Vía Podiense parte de la población de Le Puy en Vélay, donde confluyen otros que vienen de Suiza y de Alemania, y llega hasta Saint-Jean-de-Pied-de-Port, donde se une con las otras dos vías que vienen de París y de Vézelay. En principio, es una ruta para recorrer a pie o en bicicleta pero también puede servir de excusa para recorrer en coche el centro-sur de Francia hasta llegar a la frontera con España.

El atractivo cultural de este viaje se basa en el arte románico, la naturaleza y la gastronomía, sin olvidar que la Vía Podiense fue incluida, junto con el resto de caminos franceses, en la lista de bienes “Patrimonio de la Humanidad” a finales de los años 90.  Las iglesias o abadías románicas que se pueden visitar están muy bien conservadas, y resultan de gran interés artístico y espiritual.   

En cuanto a la naturaleza, se va a atravesar una de las zonas menos pobladas de Francia y más bellas desde el punto de vista paisajístico.  Se tendrá ocasión de comprobarlo en los paseos a pie que los participantes hagan en esta ruta.  Además, la gastronomía del sur de Francia  es reconocida por su calidad y tradición, y se podrá disfrutar de ella a lo largo del recorrido.

La Vía Podiense tiene los siguientes hitos principales:

Le Puy en Vélay.  Ciudad hermanada con Santiago de Compostela por su conexión patrimonial e histórica.  Cuenta con una catedral espectacular por su situación y las peculiaridades de su construcción. https://guiarte.com/puyenvelay/


Santa Fé de Conques.  Pueblo que ha conservado su traza medieval y que se fue construyendo alrededor de una magnífica iglesia abacial.  Está considerada como una pieza maestra de la arquitectura románica, siendo especialmente célebre por su tímpano y por su Tesoro, que incluye obras de arte únicas datadas en el período carolingio. http://algargosarte.blogspot.com.es/2014/09/la-portada-de-sainte-foy-de-conques.html


Cahors.  Municipio ubicado en un recodo del río Lot, rodeado de colinas escarpadas, la ciudad es rica en muchos monumentos de la Antigüedad y la Edad Media. Su centro histórico se compone de calles estrechas y sinuosas, con la catedral de San Esteban y en especial el famoso puente Valentré del siglo XIV, clasificado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. http://www.francia.net/cahors/ 
                                     

Moissac.  La fama de este municipio la debe a la poderosa abadía de San Pedro.  El pórtico de la iglesia abacial, fundada en el siglo VII, está decorado con un monumental tímpano que representa el Juicio Final, una de las obras maestras de la escultura románica. La abadía se distingue también por su claustro. Consagrado en el año 1100, es único en el mundo por su estado de conservación y su perfección estilística.


Navarrenx.  Población de origen medieval, situada en el Bearne, fue transformada en plaza fuerte por Enrique II de Albret en el siglo XVI. Las murallas y construcciones militares se han conservado intactas.


Para más información sobre este camino a Santiago de Compostela:  http://www.godesalco.com/camino/podense