miércoles, 24 de abril de 2019

¿Qué es ser navarro?


¿Es simplemente no ser vasco? Para muchos navarros ser navarro es no ser vasco, y punto, o simplemente no ser abertzale. Algunos navarros que conozco, tienen muy claro que no son vascos, pero no tienen tan claro qué es ser navarros. Estaremos de acuerdo en que una identidad se pergeña basándose en algo que se es, no que no se es.

El pañuelo rojo, símbolo navarro frente a la homogeneización vasca

El pañuelico rojo es uno de los signos de identidad de los navarros, sin importar clase social, edad, sexo, si se es montañés, ribero..., o incluso si se es de Navarra o de fuera. Tampoco importa que se sea de izquierdas, derechas, abertzale o patriota español. En las fiestas de los barrios pamplonicas y en las de los pueblos los aberchungos están promoviendo el cambio del pañuelico rojo de toda la vida por el vasco azul a cuadros.

Cabezudo tudelano con pañuelico rojo

El pañuelico rojo, lo mismo que la faja roja, e incluso la boina roja con la ropa blanca, son prendas tan característicamente pamplonicas y navarricas que todo el mundo las identifica como nuestras, literalmente todo el mundo. Eso es cierto hasta el punto de que la mismísima compañía de entretenimiento Walt Disney ha hecho episodios de Mickey Mouse en países conocidos del mundo y el que representa a España combina un encierro con toros en Pamplona con una tomatina típica de Buñol, Comunidad Valenciana.

Mickey Mouse en "Al Rojo Vivo" está en Pamplona con Minnie y acaba corriendo el encierro y en medio de una tomatina.

La faja y la boina son tan nuestras que las propias palabras faja y boina, pasaron al español estándar desde nuestro viejo idioma navarroaragonés. Como este traje tradicional navarro es tan conocido por el mundo, se identifica como típicamente español. Probablemente por eso es que la izquierda abertzale quiere quitárselo de encima. ¿Haría lo mismo con las traineras y el zorcico? Posiblemente no, porque el modelo del buen vasco y del folclore vasco estándar es vizcaíno y guipuzcoano, no navarro y alavés.

Niños danzantes en Aoiz con pañuelo rojo

El rojo es un color que se suele identificar con el valor. El blanco en cambio se suele identificar con la pureza, así es considerado en Occidente como en Japón, partes de África Negra...

La jota navarra

La jota está más o menos extendida por casi toda España, de norte a sur y de este a oeste. Incluso, al otro lado del mundo, en una región de Colombia existe la jotas. Por no mencionar la jota tapatía propia del estado mexicano de Jalisco:



Sin embargo hay distintos tipos de jotas y distinto nivel popular de aceptación de la misma. El tipo de jota que nos concierne es el de las conocidas como jotas del Ebro: jota riojana, jota navarra y jota aragonesa. Las jotas del Ebro, aun con sus diferencias entre sí, se distinguen de las otras jotas españolas en cuanto a instrumentos utilizados y a estilo.

 Jotas de la Valdebro. Imágenes de joteros navarroaragoneses, de la Plaza del Pilar, Zaragoza, y de la Plaza del Castillo, Pamplona, en discos de jotas navarras y aragonesas.

Cada una de las tres jotas del Ebro también tiene sus particularidades. Dicen que la jota nació en Valencia. Si la jota nació en Valencia es lógico pensar que los jornaleros de Requena, Utiel y sus comarcas, a su regreso a casa comentarían maravillados el baile que habían visto y que se llamaba jota. Estos agricultores de Requena, Valencia, bajaban a la Ribera del Júcar a la siega del arroz a finales de septiembre y a la comarca de Lliria y las tierras del Turia a la siega de la alfalfa, del cereal y la cebolla.

Esta danza se extendió por Requena, Utiel y sus comarcas (que ya vimos que habían sido repobladas por gentes de origen navarro y aragonés) y seguramente estos mismos jornaleros fueron los que empezaron a transmitirla cuando subían a la siega del cereal a los Reinos de Aragón y de Navarra. La jota ha sido un baile y canto popular en casi toda Navarra de norte a sur, desde El Roncal, pasando por Pamplona, Estella, Tafalla, hasta Tudela. Poco a poco las instituciones musicales y culturales han ido relegándola a La Ribera, como si fuera algo extraño o exótico en Pamplona.

Jaén, Ávila y Salamanca, otras provincias de influencia navarra

En este blog pretendemos contar esa parte de la historia de Navarra tan desconocida tanto en Navarra como fuera. Aquí hacemos hincapié en la historia de Navarra que nació de la Marca Hispánica y que desde entonces ha tenido una proyección hacia la España del Ebro y del Mediterráneo, la España oriental. Es una historia olvidada o desdeñada en Navarra, pero es clave para saber qué es ser navarro. También es importante tener en cuenta lo que han aportado los navarros ilustres y anónimos al conjunto de España y de la Hispanidad.

La provincia andaluza de Jaén tiene bastante más relación con Navarra de lo que se piensa. No sólo se considera (según la leyenda) que nuestras cadenas y esmeralda se obtuvieron allí. La mayoría de andaluces que vinieron a Navarra en los años 50 y 60 vinieron de allí.

A Jaén fueron unos cuantos navarros en la reconquista y curiosamente jienenses de origen navarro han vuelto. Por algo el apellido Amezcua es tan común entre los jienenses que viven en Navarra. Las Amescuas están en Tierra Estella y ese es el origen de este apellido andaluz. Además no hay demasiadas provincias españolas que cuenten con más apellidados "Navarro" que la de Jaén. Y la mayoría de ellas son de la España oriental, ampliamente repobladas por navarros.

De hecho la parte oriental de Jaén perteneció al Reino de Murcia, que ya sabemos que recibió un buen número de repobladores navarroaragoneses o de castellanos y valencianos descendientes de navarros y aragoneses. Santa Quiteria, venerada en Navarra en Burlada, Tudela... es venerada en la localidad jienense de Sorihuela del Gualimar, situada en una de las comarcas jienenses orientales que pertenecieron al Reino de Murcia. Se considera que el nombre Sorihuela (lo mismo que la Sorihuela salmantina) significa "Soria pequeña". Soria ya sabemos que durante algún tiempo perteneción a los reinos de Pamplona/Navarra y Aragón y que fue repoblada por navarros y aragoneses. Así que parece ser que ambas Sorihuelas fueron fundadas por sorianos con un probable origen navarro. Sorihuela, la salmantina, está en la comarca de la Sierra de Béjar.

Panorámica de la localidad de Béjar. "La ancianita", la plaza de toros de Béjar, con 200 años es una de las más antiguas. 

Fuera de la España oriental las provincias de Salamanca y Ávila fueron de las que más navarros recibieron. Y por lo que vemos una parte de los repobladores castellanos de Salamanca eran sorianos, así que también tenían un componente navarro. Supongo que por eso la Sorihuela salmantina está en la comarca de la Sierra de Béjar. Béjar, como Pamplona, cuenta con uno de los encierros más importantes y antiguos de España. Béjar perteneció antaño al concejo de Ávila. En Cuéllar, Ávila, está otro de los encierros más celebrados de España. Se cree que Béjar recibió fuero propio al principio de la repoblación.

Además, aunque los navarros y sus descendientes causaron mayor impacto en la Corona de Aragón, también hubo unos cuantos que lo hicieron en la Corona de Castilla, como los Zúñiga. Diego López de Zúñiga fue un hidalgo, ricohombre de Castilla y Navarra. Poseía los títulos de señor de Zúñiga y Mendavía en Navarra, de Béjar y Castella en Castilla, señor de Baides, Bañares, Curiel, Grañón, Monterrey y de varias otras villas. Llegó a ser corregente cuando los reyes castellanos Enrique III y Juan II eran menores de edad. Los descendientes de este castellano de origen navarro jugaron un papel destacado tanto en España como en la América española, donde quedan muchos descendientes.

Nuestro vecino idioma aragonés hoy en día

El romance navarro fue la lengua principal del Reino de Navarra desde su nacimiento. Por eso era la lengua escrita en textos oficiales desde el nacimiento del reino y por eso fue la lengua que pasó en la reconquista a La Ribera y más allá. Además cuando llegó el castellano a Navarra, antes de 1512, se acogió con normalidad porque el navarroaragonés hablado de Pamplona para abajo era muy semejante, por lo que se tomó como algo muy familiar. Por la gran similitud entre castellano y navarroaragonés unos filólogos creen que las glosas emilianenenses (La Rioja) son textos en castellano y otros creen que es en navarroaragonés. Aunque últimamente se tienden a inclinar por que se trata de un texto escrito en una variante riojana del romance navarro (o navarroaragonés), lo cierto es que no es un gran error porque si el conjunto del navarroaragonés era similar al castellano, más aún lo era el navarroaragonés de La Rioja, vecina de Castilla. No hubo jamás imposición del castellano. Fue más que nada una situación de fusión de ambos.

El perder gradualmente el idioma navarroaragonés por el castellano no se tomó como pérdida realmente, pues el castellano se impregnó de navarroaragonés convirtiéndose en el moderno español. El romance navarro tenía una variante en el hermano Reino de Aragón, el romance aragonés. Los filólogos crearon el término "navarroaragonés" para el conjunto de las dos variantes. Por economía lingüística se tiende a denominar como aragonés a secas. El navarroaragonés o aragonés (y el español) es tan navarro como el vascuence y desde luego es más nativo de Pamplona para abajo que el vasco. Aquí abajo vemos el aragonés en gris, su dialecto de transición al español y sus dialectos de transición al catalán.

El aragonés es un remanente superviviente de lo que fue la lengua navarroaragonesa.

Se aprecia en el mapa que el aragonés es un idioma que se habla en un área limítrofe con Navarra. Como está hecho por catalanistas hay un dialecto de transición al catalán, el chapurriau, que consta como catalán, pero que es de transición entre el catalán y el navarroaragonés. El pallarés (Pallars, Cataluña), aunque no está en el mapa, también se puede considerar dialecto de transición entre el aragonés y el catalán.

Por la similitud con el castellano, proximidad, y prestigio del mismo, el idioma navarroaragonés fue sustituido paulatinamente, pero inexorablemente, hasta que hoy sus restos se limitan a unos cuantos valles norteños de la provincia de Huesca. Si contamos las hablas de transición, el aragonés también se habla en la famosa Franja y en el noroeste de Lérida.

La Franja Aragonesa es una zona controvertida, ya que los catalanes afirman que es catalanoparlante y por lo tanto debería pertenecerles. Sus habitantes sin embargo se sienten absolutamente aragoneses y no quieren rollos independentistas.

Lo navarroaragonés es también nuestro

Es una injusticia e incoherencia histórica pretender convertir/imponer en vasco mediante el fomento del eusquera y de topónimos vascófonos, muchas veces inventados (Zangoza, Tutera...) en zonas con cultura tan navarroaragonesa. Es un genocidio cultural en toda regla.

Como hemos visto en otros artículos, ni siquiera en La Montaña todo es únicamente y puramente vasco porque también allí hay instrumentos musicales, topónimos, vocabulario, trajes y bailes (aparte de la jota navarra) que parecen más aragoneses que vascos. Por ejemplo los trajes aezcoanos, salacencos o roncaleses tienen un aspecto claramente aragonés. El roncalés chunchún (instrumento musical) se da también en Aragón, aunque reciba otro nombre. Incluso hay una jota roncalesa llamada chunchún también. Por no hablar de las muy navarroaragonesas almadías que se dan tanto en Navarra como en Aragón.

Celebremos la batalla de las Navas de Tolosa

Euskal Herria no tiene historia, no ha sido un reino, en cambio Navarra sí ha sido un reino, y con mucha historia e íntimamente ligada al conjunto de España. El Gobierno de Navarra debería celebrar todos los años un acto conmemorativo en Jaén (donde se llevó a cabo la batalla de las Navas de Tolosa) que recuerde en qué contexto se logró la adquisición de las cadenas y de la esmeralda de nuestro escudo.

Quizás incluso fuera interesante celebrarla como día patriótico español. Ésta se puede decir que fue la primera gran batalla que unió a todos los españoles en la defensa de su país. Para Navarra la celebración es doble porque de ahí vienen nuestras cadenas y nuestra esmeralda. Por eso cada 16 de julio debería celebrarse, quizás a título personal, algún tipo de evento o memorial exaltando la navarridad y la hispanidad.

Pamplonica

jueves, 4 de abril de 2019

Los Castejón, nobles de Ágreda originarios de Castejón, Navarra

El pueblo navarro de Castejón se fundó hace muchos siglos, pero acabó despoblándose. Siglos después con el advenimiento del ferrocarril Castejón se volvió a formar como pueblo recuperando la importancia perdida. Castejón se ha denominado Castejón de la Barca por una barca que tenía para cruzar el Ebro tradicionalmente. E incluso, cuando en Navarra se hablaba navarroaragonés, Castejón está documentado hasta el siglo XIV como Castellón, igual que la provincia valenciana. Y es que el navarroaragonés se habló tanto en Navarra como en la Comunidad Valenciana. En Navarra se habló navarroaragonés, pero dentro de nuestra región se conoce normalmente como romance navarro.

Los Castejón eran un linaje navarro originario de esta localidad ribera de la que recibieron nombre. Los Castejón pasaron desde su localidad a Tudela (Navarra), a Ágreda (Soria) y al parecer también a Aragón. El actual presidente de España, Pedro Sánchez Castejón, desciende de esta noble familia con raigambre en el sur de Navarra. Las armas primitivas del apellido Castejón se radican en Navarra, pero también se formaron ramas en Castilla (la de Ágreda) y en Aragón.

En Ágreda los Castejón construyeron una casa fuerte y un palacio. Sevilla fue reconquistada por Martín González de Castejón, miembro de este linaje. Francisco González de Castejón dejó su casa para unirse a la armada invencible. Andrade y Martín González de Castejón fueron caballeros de Alcántara. Fray Antonio González de Castejón tuvo el honor de ser Comendador de los templarios de la Orden de San Juan de Malta. Muchos otros miembros de este linaje sirvieron a España, así con las armas como con las letras.

Escudo de una de las ramas del apellido Castejón

El apellido Castejón se da por casi toda España, pero donde más se da (en orden decreciente) es en Murcia, Madrid, Barcelona, Sevilla, Alicante, Zaragoza... Vamos que, quitando Madrid y Sevilla, el apellido Castejón se concentra en la antigua Corona de Aragón, ampliamente repoblada por navarros, especialmente en Murcia. En la provincia de Soria apenas queda un puñado de personas apellidadas Castejón. En Ágreda existe un palacio de los Castejón que actualmente es un hotel. Hay quienes creen que los Castejón se establecieron en Ágreda al llegar con las huestes navarroaragonesas de Alfonso I el Batallador que la reconquistaron en 1119, pero veremos abajo que también los hay que creen se establecieron más tarde. El apellido Castejón lo llegaron a poseer en 1720-1740 un 20% de los niños de la localidad conquense de Belinchón, cercana a Tarancón y a Uclés. Se ha hecho abundante genealogía de los Castejón de Belinchón, Cuenca.

Germán Castejón Fernández con los reyes de España, descendiente de los Castejón de Belinchón, el citado pueblo de Cuenca.

El hotel de Ágreda, que es el Palacio de los Castejón, cuenta con una página web que informa sobre el pueblo de Ágreda e incluso eventos de pueblos vecinos, hasta de fuera de la provincia de Soria:


El jardín del Palacio de los Castejón está entre los mejores de España para relajarse y sin duda es el mejor que hay en las provincias vecinas de Navarra, incluyendo a la propia Navarra:


En España y Portugal el Renacimiento hereda de la Edad Media una filosofía muy influida por las varias creencias y culturas que se daban en esa época, que determinaron el estilo nuevo de jardín español. Eso se puede observar en el Jardín de los Castejón.

Jardín renacentista del Palacio de los Castejón, Ágreda

En la genealogía de los Castejón consta que emparentaron con los Vinuesa, Malo, Olazábal, Yanguas, Fuenmayor, Río, Medrano, Salazar, Rojas, Piédrola... Además en la historia de los Castejón figuran documentos prominentes llevados a cabo en las localidades navarras de Villafranca y Cadreita, así como en Madrid y Valladolid.

Según la obra "Linajes de Navarra":

"Castejón. Este linaje tuvo su origen y primitivo solar en la antigua villa de Castejón de la Barca, nombre que tomó por apellido. Esta villa se encontraba en la merindad de Tudela, lindante a esta ciudad, y desapareció hace mucho tiempo, siendo hoy un desolado. Tuvo un castillo que servía de defensa contra los invasores castellanos que asediaban a Navarra. En 1244 poseía el Señorío de Castejón de la Barca, Guillermo Pérez de Castejón, la primera persona con este apellido de la que se tiene noticia. Descendiente de Guillermo y originario del mencionado lugar, fue un capitán, del mismo apellido, que se estableció en Ágreda, donde edificó un palacio y casa fuerte situado en la plaza llamada de Castejón..."

Martín González de Castejón fue el primero del linaje instalado en Ágreda y fue uno de los conquistadores de Sevilla. Se le enterró en la parroquia de Nuestra Señora de Yanguas, en Ágreda. Su hijo Gonzalo Martínez de Castejón, también Señor de esa casa en Ágreda, fue nombrado Caballero por el Rey Alfonso XI en 1330. El hijo de éste, Don Gil de Castejón fundó la capilla de la parroquia de Nuestra Señora de Yanguas, Ágreda. Esta capilla es la célebre de Nuestra Señora de los Milagros a la que todavía hoy en día acuden en peregrinación anualmente riojanos, navarros y aragoneses. Curiosamente uno de los descendientes de este linaje de agredanos de origen navarro que murió en su niñez se llama Juanico González de Castejón. Curioso porque en los textos oficiales figura el diminutivo, confirmando la incidencia del diminutivo ico y por lo tanto de que esta zona a pesar de ser castellana es también muy navarroaragonesa. 

Martín González de Castejón, otro descendiente de este linaje, se unió en matrimonio con María González Malo, natural de Molina, una destacada familia de la que la propia Isabel la Católica aseveró: "Más vale Malo de Molina que bueno de Molina". El apellido Malo está desde antaño fuertemente implantado en La Ribera tudelana. Es raro encontrar a alguien de esta zona de Navarra que no conozca a alguien con este apellido, porque Malo es un apellido muy común en La Ribera tudelana. Asimismo una ex consejera del Gobierno de Navarra se apellida Malo y era de Castejón, precisamente en La Ribera tudelana.

Pamplonica

martes, 26 de marzo de 2019

Los repobladores aragoneses, navarros y valencianos llevaron el aragonés a Murcia


Puesto que el Reino de Murcia fue temporalmente parte de la Corona de Aragón y fue repoblado mayormente por sus gentes, a veces se le concede el dudoso honor de ser incluido entre los componentes de los Países Catalanes. Otro dato que frecuentemente se olvida es que Navarra también perteneció a la Corona de Aragón por algún tiempo. Justo antes de la guerra de Las Alpujarras (finales del siglo XVI), después de la reconquista, Lorca (Murcia) se repobló con castellanos y navarros.

Los murcianos son navarroaragoneses sureños

En la repoblación del Reino de Murcia hay varios contingentes destacando catalanes y aragoneses. Además hay un buen número de castellanos, entre los que se cuentan vascos, fundamentalmente alaveses. Pero, como sabemos en Navarra, Álava no es la provincia más euskalduna precisamente, ni lo era tampoco por aquel entonces. También hay un número poco más que testimonial de navarros repoblando el Reino de Murcia. Como vemos, así como el antiguo Reino de Valencia fue repoblado principalmente por aragoneses y navarros, con un número menor de catalanes y aún menor de castellanos orientales (de origen navarroaragonés), el Reino de Murcia tuvo como grandes protagonistas a catalanes y aragoneses, pero no podemos desdeñar el componente navarrico. De hecho entre los aragoneses, castellanos orientales y valencianos no había pocos de origen navarro.

Con la Reconquista vino la repoblación. Con la repoblación de navarros y aragoneses se expandió el navarroaragonés por el Reino de Murcia. El navarroaragonés se suele conocer simplemente como aragonés a secas.

La Hoya de Don Gil es un topónimo que se considera recibe el nombre de Don Gil de Azagra, el noble de origen navarro destacado en la reconquista, repoblación y organización de la Murcia (el reino) cristiana. El topónimo en cuestión está en la localidad murciana de Ceheguín. Don Gil de Azagra recibió la tarea de organizar el Reino de Murcia por parte del Rey Alfonso X el Sabio de Castilla. Los navarros Azagra habían sido muy activos en la política aragonesa, tanto en Albarracín (Teruel), donde empezaron una dinastía gobernante venida de Navarra, como en la conquista de Valencia. Aunque el Señorío de Albarracín acabó como aragonés, fue una buena temporada independiente o autónomo, por lo que sus gobernantes jugaban estratégicamente a menudo entre Castilla, Aragón y Navarra.

Prosigue la expansión de las cinco lenguas romances españolas. Los navarros llevan el romance navarro (variante del navarroaragonés) a estas tierras nuevas, no el vascuence.

Catalanes fueron muchos de los repobladores de Murcia, sin embargo el habla murcianica suena mucho más navarroaragonesa que catalana. Además hay varios otros factores que hacen deducir que sus antepasados eran navarroaragoneses principalmente y que un gran porcentaje era de origen específicamente navarro. Los apellidos y topónimos de origen navarro mencionados en otros artículos son parte de los factores. En el Reino de Murcia el aragonés es el idioma romance que tiene el honor de contar con el texto más antiguo conocido de este reino, pues data del año 1244. Recordemos que el navarroaragonés era el idioma tanto de aragoneses, como de navarros, y también era de parte de los valencianos y de los castellanos orientales.

Finalmente el navarroaragonés alcanza la Castilla oriental y el Reino de Murcia. Por eso que el panocho murciano se considere como dialecto del navarroaragonés por su historia y características.

Es probable que así como el vecino Reino de Valencia se repobló con castellanos que en gran parte, si no en su mayoría, eran de la Castilla oriental navarroaragonesa, el Reino de Murcia tuviera que haber recibido de nuevo un gran número de repobladores de esta parte de Castilla. Es lógico por cuestión de vecindad. De otro modo el dialecto panocho tendría más puntos de confluencia con el castellano de entonces que con el aragonés, aunque además hubo un gran contingente de aragoneses que determinaron el devenir de este dialecto aragonés murciano conocido como panocho. Hay apellidos como Castejón muy abundantes en Murcia, que probablemente llegaron allí desde puntos de Castilla. Los Castejón se instalaron en la provincia castellana oriental de Soria, específicamente en Ágreda, pero el origen de los Castejón es navarro.

Albacete es murciano

Albacete ha sido tradicionalmente parte del Reino de Murcia, y  comparte buena parte de su habla e historia. Por eso debería formar parte de la Región de Murcia, como lo fue hasta la chapuza de 1977. Como en la propia Murcia en Albacete están muy presentes los apellidos navarroaragoneses como el propio apellido Navarro.

Dialecto español murciano en el sur de Albacete, entre los dialectos del español hablados en las regiones castellanas de España.

La provincia de Albacete comparte rasgos fonéticos y gramaticales con la Región de Murcia, y desde luego con el aragonés, pero como ya lo tratamos en el artículo sobre la Castilla navarroaragonesa, hoy nos vamos a centrar en la provincia de Murcia.

El dialecto panocho es aragonés meridional

El panocho es un dialecto murciano prácticamente desaparecido, aunque en ciertas zonas rurales se mantiene. Eso sí, parte del léxico de este dialecto aragonés murciano se mantiene en el español hablado por los murcianicos. Por tener abundante léxico coincidente con el catalán algunos catalanes se quieren apropiar del panocho como dialecto catalán. Pero no, el panocho es un dialecto navarroaragonés meridional. ¿Por qué? Sencillamente, entre otras cosas, porque las palabras del panocho que se afirman como catalanas son también aragonesas y valencianas. No sólo es el léxico, sino que, entre otros muchos rasgos, como acabamos de decir, los diminutivos ico e ica son universales en la Región de Murcia.

De hecho se dan hasta topónimos con el diminutivo ico-ica: Zarzalico, Almendricos, Balsicas...; O tan relacionados con Navarra como Monteagudo, Los Veras, El Jimenado, Roldán, San Javier, Los Urrutias, Los Navarros, Los Navarros Bajos... Benasco es un topónimo murciano que puede derivar del topónimo aragonés Benasque. También los diminutivos ete y eta se han identificado con los catalanes et y eta, pero es que los diminutivos ete y eta son también de uso generalizado en nuestras tierras medias de la Valdebro. Aquí en Navarra decimos por ejemplo mocete y moceta, evolucionando a menudo a muete y mueta. Cuando oyes a un murciano lo suficiente no piensas que suene a catalán. Más bien piensas que se trata de un aragonés o un navarro, pero con mayor pérdida de eses al final de sílaba, debido a la antigua influencia de los mozárabes locales que se desarrolló en convivencia con árabes y bereberes de la zona.. Mozárabe se conoce tanto a la lengua romance (o conjunto de lenguas o dialectos) como a la población cristiana que vivía en la España musulmana.

Otro rasgo que se da en la Región de Murcia (al menos norte regional) es el alterar el superlativo, como en Albacete y también como en Navarra y Aragón. Por ejemplo en vez de "riquísima", "buenísima" y "grandísimo", dicen "riquisma", "buenisma" y "grandismo".

Son unos cuantos filólogos, tanto españoles como extranjeros, los que consideran o han considerado que el panocho es aragonés meridional o aragonés levantino. Cuando hablamos de este dialecto aragonés de Murcia tenemos que distinguir entre el murciano panocho, dialecto del aragonés, y el dialecto murciano que es un dialecto del español hablado en Murcia. El murciano como dialecto del español tiene un sustrato o resto del panocho, el aragonés murciano. El panocho es aragonés murciano y sólo permanece en ciertas zonas rurales de la Región de Murcia.

El navarroaragonés murciano, el panocho, se quedó separado geográficamente del navarroaragonés oscense porque el castellano venía pisando fuerte en el propio Aragón. El castellano era una lengua de prestigio, no de imposición. Por eso el castellano penetró en Navarra, Aragón y la totalidad o mayoría de regiones españolas incluso bastante antes de ser conquistadas o de reunificarse en España. El castellano penetró en buena parte de España por su prestigio, su similitud y su contacto con otras lenguas hispanas. Este avance del castellano sobre lenguas vecinas fue a la vez una fusión que lo convirtió en español. El aragonés murciano se suele conocer como panocho debido al uso generalizado que se le da en la Región de Murcia a la palabra "panocha" y que en otras zonas de España se conoce como "mazorca" (la del maíz). Por otro lado panocha es una palabra de origen aragonés. Como vemos aquí en este diccionario navarroaragonés-español, panocha es una palabra aragonesa:


Este diccionario de dialecto panocho también nos puede ayudar a comprobar la similitud con el aragonés más normativo:


Por extensión se denomina panochos a los murcianos, tanto de la capital como del conjunto de la región. Insisto en que el dialecto panocho es aragonés del sur de España.

El español murciano tiene sustrato en el aragonés murciano

El español murciano es el español con sustrato en el aragonés murciano, más conocido como panocho. Por eso el español murciano está lleno de aragonesismos; la mayoría léxicos, pero también tiene varios aragonesismos fonéticos como decir "azaite" en vez de "aceite". Y es que el navarroaragonés, por medio de la Reconquista y repoblación, salió de su núcleo en las actuales provincias de Navarra y Huesca y se llegó a hablar aragonés en La Rioja, Zaragoza, Soria, Teruel, Castellón, Valencia, Murcia...

Variantes del español murciano en Murcia, Almería, Albacete y Alicante. Pueblos como Yecla (Murcia), Huércal-Overa (Almería), Almansa (Albacete) y Elda (Alicante) tienen rasgos del murciano, pues fueron parte del Reino de Murcia.

Algunos ejemplos de aragonesismos en el murciano son:

Abonico (despacio; en voz baja), acachar (agachar), adivinalla (adivinanza), aljés (yeso), alandro (aragonés "aladro" arado), arna (colmena), bardomera (suciedad; del aragonés "bardo" barro), bofo (huero, vacío), bachoca (vaina de las legumbres), boira (niebla, nube) camal (rama), charrar (hablar) dica y diquia (hasta), embolicar (liar), encerrizarse (obstinarse), enrona (escombro), esclafar (chafar), garba (mies), luciar (forjar), manchar (soplar el fuelle), melsa (aragonés "mielsa" bazo), minchar (comer), pescatero (pescadero), rafe (alero), remor (rumor), robín (óxido), rugiar (aragonés "ruxiar", rociar), tanimientres (mientras tanto) terratremo (aragonés "tierratremo", terremoto), trujal (lagar), zuro (corcho) etc.

Algunos de estos aragonesismos que se usan al hablar español en la Región de Murcia también se utilizan en el español de Navarra, especialmente en La Ribera y zona media. Pero nos parecen tan normales que ni nos damos cuenta de que son restos del romance navarro. La manera de hablar murciana se da también en Andalucía Oriental. De hecho unas cuantas comarcas andaluzas fueron anteriormente murcianas. Además, como hemos comentado en alguna otra oportunidad, la provincia de Almería fue repoblada por murcianos y como murcianos son considerados los almerienses por otros andaluces.

Aquí se pueden observar comarcas andaluzas que fueron murcianas

Otros rasgos navarroaragoneses del habla de la Región de Murcia

Las variedades principales del español peninsular son la occidental o leonesa, la central o castellana y la oriental o aragonesa. Hacen referencia a los sustratos lingüísticos, los restos de las lenguas habladas antes de llegar el español. Guadalajara, Cuenca y Albacete son lingüísticamente castellanas, pero con un importante componente de aragonesismos. El superlativo acabado en ismo (en lugar de ísimo) es muy navarroaragonés y manchego, pero se da también en áreas de Murcia como Yecla y de Alicante como Villena. Apellidos con tan inconfundible sabor navarro como Ayvar (Aibar), Monteagudo, Corella, Tudela, Fitero, Íñiguez, Roncalés... llegaron en la Reconquista para repoblar el Reino de Murcia. En la primera parte de este artículo ya cometamos que si bien el contingente repoblador navarro del de estos lares fue relativamente pequeño, fueron abundantes los valencianos y especialmente aragoneses de origen navarro que repoblaron el Reino de Murcia.

Traje de huertano murciano. Los trajes de fiestas de muchos pueblos murcianos (por no decir de la mayor parte), como éste de Ceheguín, son bastante parecidos a los navarricos.

Además Murcia es una de las provincias españolas donde es más común el apellido Navarro, como pasa con otras provincias españolas orientales: Albacete, Zaragoza, Valencia, Alicante...

Fiesta de los Caballos del Vino, Caravaca de la Cruz, Murcia. La vestimenta de nuevo se parece a la de los navarricos.

Similitudes entre el folclore navarro y aragonés con el murcianico

De pueblos turolenses como Calanda o Puebla de Híjar pasaron su tradición tamborilera al Reino de Murcia a localidades como la albaceteña de Hellín o murcianicas como Tobarra, Moratalla o Mula. Los trajes folclóricos murcianos se parecen a los navarros y aragoneses. Sólo hay que echar un vistazo a fotografías de localidades murcianas en fiestas.

Pareja de baturros con traje similar al traje murciano. ¿Aragoneses bailando una jotica? No, murcianicos bailando la parranda, baile típico de la región.

Efectivamente los trajes del folclore y las fiestas de la Región de Murcia se parecen sobremanera a los de Navarra y Aragón. En realidad no sólo los trajes tradicionales se parecen, sino también los bailes. En la Región de Murcia, como en muchas zonas de España, la jota es un baile tradicional. Aunque lo cierto es que nuestras jotas de La Rioja, Navarra y Aragón son distintas de las del resto de España. También es popular en Murcia la parranda, un baile con cierta similitud a la jota aragonesa.

La sequedad de Murcia le hace depender de trasvases

Después de Almería la uniprovincial Región de Murcia es la provincia más seca de España. Además también es la autonomía más seca, por lo que buena parte de la región está cubierta de huertas y terrenos de regadío. Esto hace que el murciano esté profundamente apegado a La Huerta o que el fallido trasvase del Ebro sea vital para su economía. Una buena parte de las exportaciones españolas es agrícola y se genera en gran medida en Murcia y sus provincias aledañas.

Traje de huertanos murcianos, no tan diferente del traje baturro aragonés. ¿Baturricos de Murcia? Murcianicos huertanos.

Lo mismo que La Ribera navarra necesita trasvases para la rica agricultura navarra, Murcia los necesita para el conjunto de España. Insisto en que la agricultura de la Región de Murcia es una riqueza que no solo beneficia a esta región sino al conjunto de España. La agricultura española es de las más productivas del planeta. Se utiliza el agua eficaz y juiciosamente. Además la agricultura representa uno de los productos clave en el sector español de la exportación. Según dicen España no cayó del todo en la época de crisis porque es la cesta de comida de Europa. Si fabricas buenas máquinas puedes tener importantes dividendos económicos, pero en época de grandes crisis no te puedes comer las máquinas.

Pamplonica

miércoles, 13 de marzo de 2019

Un libro para la Navarra que defiende su identidad y libertad


La transición navarra desde la crisis de la modernidad al estado «líquido» de la posmodernidad, si bien comparte todas las características de la Europa circundante y de la globalización al servicio de las oligarquías mediático-financieras, está provista de elementos propios que permiten dibujar una respuesta identitaria-panvasquista  paradójicamente impulsada desde las factorías de la ideología liberal-progresista-libertaria.

Toda España viene sufriendo un proceso acelerado de transformación cultural inducida por la ideología hoy predominante, implementada por diversas técnicas de ingeniería social con aval estatal: desaparición progresiva de la familia; extinción del estilo de vida rural; «empoderamiento» de «las mujeres» y diversas minorías junto al blindaje de sus correspondientes nuevos derechos; desaparición de estructuras comunitarias y jerárquicas tradicionales; acción invasiva de los denominados «organismos populares» a modo de alternativa a la sociedad civil; deconstrucción de la educación; arrinconamiento de las humanidades y del cultivo de la excelencia y la voluntad; degradación del arte; aggiornamento o-según se mire- desarme de la Iglesia católica; reducción de la sacralidad europea a una pseudo-espiritualidad de supermercado New Age; infantilización de personas y masas; divinización acrítica de las apetencias adolescentes; etc.

Por el contrario, tan poliédrica revolución cultural y mental viene acarreando un alto precio humano: violencia intrafamiliar; sentimiento de infelicidad creciente; extensión de la soledad; medicalización generalizada; consumo de todo tipo de drogas «ilegales» sin restricción; emigración de los mejor preparados; inmersión en el «invierno demográfico» sin colchón amortiguador ni previsiones; depreciación de la vida humana pareja a la imposición de tópicos animalistas; manipulación de la afectividad por medio del consumismo y las redes sociales;  instalación territorial de minorías étnico-religiosas que carecen de voluntad alguna de integración; deterioro material y humano del sistema público de salud; crisis del régimen de las pensiones; etc.

En el caso navarro la crisis está dotada –decíamos- de ingredientes que no concurren en otras comunidades españolas; salvo en las que sufren el impacto de las políticas públicas de los partidos separatistas allí predominantes.

Sin embargo, Navarra, durante décadas, aparentaba permanecer inmune al sarampión nacionalista, a la vez que mantendría un  tono religioso envidiable: ¿realmente era así? ¿Acaso el mal venía de lejos? Entonces, ¿qué es lo que ha pasado?

Navarra no permanece ajena a la globalización y al impacto de las tendencias del mundialismo. Es más, su alto nivel económico de vida acaso haya permitido una recepción más rápida de tan universales tendencias. Pero, ante todo, la acción socio-política-cultural del panvasquismo ha generado, de manera progresiva, con el aval acelerador del terrorismo de ETA, una contrasociedad en la que bien puede vivirse 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año.



Este tejido comunitario identitario, de tan potentes evocaciones míticas como de implicaciones vitales, ha sabido beneficiarse de las quiebras propiciadas por las ideologías de la deconstrucción; incorporando a su agenda gramsciana cuantos valores operativos permitían un cambio de hegemonía.

De tal modo, los apologetas del Gobierno panvasquista de Navarra han elaborado un neolenguaje en el que, entre otros, el concepto de «cambio de régimen» explica muy bien sus intenciones reales: no en vano perciben que cuando «echaron» a UPN del Gobierno Foral (merced a un pacto entre las dos coaliciones nacionalistas, Podemos e Izquierda Unida), de las alcaldías de la inmensa mayoría de los ayuntamientos, y de la dirección de las principales instituciones públicas, no se trataba de un mero relevo de partidos al modo de la Europa democrática. El «cambio de régimen» pretende relevar unas élites por otras, los mecanismos de reproducción cultural, los símbolos tradicionales por los propios del panvasquismo; soterrar de facto la sociedad navarra por esas nuevas formas de contrasociedad que cualquier visitante de Navarra puede observar en su atento deambular por estos lares. Un cambio permanente e irrevocable, en suma, del paradigma cultural y mental imperante. Y en ello persisten sin desmayo, sin complejos; con toda su potencia y a fondo.

Desde este contexto, en su nuevo libro (*), Fernando Vaquero profundiza en diversas cuestiones fundamentales para la comprensión de tan rápido como específico tránsito: la desintegración del carlismo; la permanente ofensiva panvasquista en todo plano de la vida pública; la instrumentalización del vascuence batúa como herramienta de la construcción nacional; el desinterés de los sucesivos gobiernos centrales ante la agenda de transformación implacablemente ejecutada por los agentes sociales que el autor califica de «euskolaboracionistas»; las continuas cesiones de navarristas y socialistas ante las presiones nacionalistas; la renuncia a la batalla cultural por parte de las antiguas élites navarras; la acogida sin apenas resistencias del feminismo radical en una nueva mentalidad común; la persistencia de los efectos perversos del terrorismo; el vaciamiento y distorsión de los Fueros…

Por las páginas del libro también desfilan, siempre de manera analítica y crítica, fenómenos muy mediáticos, caso de la vergonzosa «manada» sanferminera de la que se han servido tantos para la criminalización de los varones españoles; las claves internas de la disolución del partido abertzale Aralar, quien tanto contribuyó al decisivo cambio del mapa político navarro y al consiguiente cuatripartito hoy en el poder; las sucesivas crisis de los «podemitas» locales; las actitudes «napartarras», a modo de acomplejado nacionalismo navarro en tránsito al separatismo vasquista; la imposición –incluso en salud mental- del intervencionismo estatista más descarnado; la desaparición de diversas entidades vinculadas a un sindicalismo de clase en retroceso ante otro inequívocamente vasquista; una deconstrucción «de derechas» de diversos fenómenos culturales de interés público; el hostigamiento a las expresiones públicas del catolicismo; etc.

De Navarra a Nafarroa. La otra conquista, es la crónica de un laboratorio social, a escala territorial, sometido a una altísima presión, incomprensible de no considerarse las categorías específicas de la metapolítica y del gramscismo cultural que tantos y tan conscientes activistas lo han acogido en el Viejo Reyno en aras de su deconstrucción irremediable.

Con todo, y a pesar de la atonía de las élites navarristas, vienen produciéndose reacciones esperanzadoras, de diverso calado y que el autor también desgrana, ante semejante estado de cosas que no pocos fatalistas-especialmente entre quienes reposan su consistencia en el poder del dinero- perciben como irremediable. Tal perspectiva permite afirmar que –el que hoy reseñamos- es un texto reflexivo, crítico y libérrimo; pero orientado a la acción y a la movilización ciudadana de una Navarra que no se resigna a la extinción.

Sila Félix

(*) VAQUERO OROQUIETA, Fernando José: De Navarra a Nafarroa. La otra conquista. La Tribuna del País Vasco/Amazon Europa, San Sebastián, 2019, 229 páginas.

Puede adquirirse por:



Y en las librerías de Pamplona: Don Policarpo, Ezkaba, Ínsula y Troa-Universitaria.

lunes, 11 de marzo de 2019

Navarra y la Señal de Aragón


La Señal Real de Aragón es el escudo que usaban los monarcas de la Corona de Aragón y que posteriormente se trasladó a las banderas y escudos del Reino de Aragón, del Reino de Mallorca, del Reino de Valencia... y que está también presente en el escudo y la bandera nacionales. Estas barras rojigualdas se conocen por muchos nombres como Barras de Aragón, Palos de Aragón, Señal de Aragón...

En este mapa podemos ver un buen número de territorios franceses unidos históricamente de una forma u otra a la Corona de Aragón.

El sur de Francia tiene todavía un buen número de banderas locales o regionales iguales o casi idénticas a la Señal de Aragón. Otro tanto pasa en el Mediodía italiano.

Antaño se llegó a creer equivocadadamente que las Barras de Aragón representaban también a cada uno de los entes de la Corona de Aragón: Aragón, Valencia, Mallorca, Sicilia, Cataluña e incluso Navarra por un tiempo limitado. Cataluña, como principado (nunca fue reino), después de siglos sin ente unido, a partir del condado de Barcelona acaba incluyendo a los condados de Barcelona, Urgel y Rosellón. Barcelona con su condado tiene más historia que Cataluña en sí. De hecho Cataluña surgió del Condado de Barcelona que reunió en su seno a los demás condados del noreste español. Neologismo aparte, Tabarnia (correspondiente con el antiguo Condado de Barcelona) tiene bastante más razones históricas de ser una autonomía que la propia Cataluña. La creencia de que los seis Palos de Aragón representan a los entes mencionados se dio cuando estuvo el rey Juan II (1458-1479) gobernando, pues en su época coinciden el número de palos (rojos) con el de la suma de reinos más el Condado de Barcelona que él poseía.


Representación del ducado navarroaragonés anterior pero con las barras correspondientes al color rojo pintadas. Ducado navarroaragonés del rey Juan II. Se pueden apreciar los seis Palos de Aragón rojos (en relieve).

El relieve nos da la sensación óptica de que los palos rojos son los más amarillos, pero la Señal de Aragón empieza y acaba con palos amarillos. El emblema de las barras se usa por multitud de entidades españolas, desde municipios hasta autonomías, especialmente concentrados en las cuatro autonomías españolas que más prolongadamente pertenecieron a la Corona de Aragón: Aragón, Cataluña, Baleares y Valencia.

Este escudo de la localidad conquense de Santa Cruz de Moya es muy similar al de Valencia. Es básicamente los palos aragoneses en el mismo cuadrado en posición a modo de diamante, con alguna ligera modificación:

El escudo de Santa Cruz de Moya, Cuenca se asemeja mucho al escudo de la ciudad y Reino de Valencia.

El emblema de los palos es empleado también en otros países. Forma parte de las armas de Andorra. Es el símbolo de las regiones francesas de Languedoc-Rosellón y Provenza-Alpes-Costa Azul y de los departamentos de Lozère y Pirineos Orientales. Asimismo está en la bandera de la ciudad sarda de Alguer, Italia. en las provincias italianas de Reggio Calabria, Catanzaro y Lecce, y como enseña abreviada en Nápoles. También aparece en villas y ciudades de América Latina.

Además es el símbolo de varias poblaciones de las citadas regiones francesas, por ejemplo Formiguères, Latour-de-Carol, Le Perthus o Barcelonnette (Barcelona pequeña en francés). En resumidas cuentas, varias regiones provenzales del sur de Francia, cuatro autonomías del este de España y del Mediodía italiano han conservado el recuerdo de la Señal de los reyes de Aragón. La propia bandera rojigualda, la bandera española, se considera inspirada en las Barras de Aragón.

El escudo y bandera de la ciudad de Nápoles también es una combinación de oro y gules, es decir, rojigualdo. Sus orígenes también están en las Barras de Aragón ya que Nápoles fue parte de la Corona de Aragón. Además utilizan este símbolo otras entidades, como la orden de la Merced (religiosa), la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra de España (almogávares) y varios clubes deportivos de las ciudades y regiones mencionadas antes.

Las Barras de Aragón en los emblemas navarros

Como veremos seguidamente, las Barras de Aragón también están presentes en algunos de los ayuntamientos navarros. Uno de estos ayuntamientos navarros (Larráun) está compuesto por varios concejos y lugares. Sangüesa tiene el escudo con las Barras de Aragón, lo que pasa es que en vez de ser sobre campo de oro (amarillo) las barras las tiene sobre campo de plata (blanco). Es lógico que el escudo sangüesino sea tan aragonés. Después de todo está junto a Aragón. La vecindad de Aragón hace de Sangüesa una de las zonas más claramente navarroaragonesas de Navarra. La Merindad de Sangüesa ha tenido y tiene muchos intercambios de todo género con la limítrofe comarca maña de las Cinco Villas.

Escudo de Sangüesa, localidad navarra junto a Aragón y escudo de Viana, localidad navarra vecina de Logroño, capital de La Rioja.

El futuro Rey o Reina de España tiene el título de Príncipe de Viana o Princesa de Viana, como los antiguos reyes de Navarra. En la descripción del escudo de Viana no se menciona que sea unas Barras de Aragón, quizás por tener cinco barras rojas, pero no obsta para que lo sea y de hecho es una versión de las Barras de Aragón. Como vemos, ha habido varias versiones de los Palos de Aragón con diferente número de palos y en este caso de colores.

El escudo de Petilla de Aragón es un atípico escudo navarroaragonés, ya que es el escudo de Aragón con uno de Navarra superpuesto en el centro del mismo.

El municipio de Larráun incluye quince concejos: Albiasu, Aldaz, Alli, Arruiz, Astiz, Azpíroz-Lezaeta, Baráibar, Echarri, Errazquin, Gorriti, Huici, Iribas, Madoz, Muguiro y Odériz; y cuatro lugares habitados: Azpíroz, Lezaeta, Errazquin, además del Señorío de Eraso. Errazquin existe como apellido navarro en su versión romanceada: Razquin. Como curiosidad de la localidad de Madoz, el famoso Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar fue hecho por el político pamplonica Pascual Madoz Ibáñez, descendiente de esta localidad navarra.

Escudo de Larráun y de Lecumberri.

El escudo de Lecumberri, una vez más, tiene los Palos de Aragón y es idéntico al de Larráun porque Lecumberri formaba parte del ayuntamiento de Larráun. Como dato a reseñar el popular apellido navarro Lecumberri se concentra en Navarra, seguido en orden descendente por Vizcaya, Guipúzcoa, Zaragoza y Álava.

Es curioso que los blasones con barras aragonesas los tengan localidades navarras limítrofes o cercanas a los tres antiguos reinos alrededor del Reino de Navarra. Así Lecumberri y Larráun estaban junto al Reino de Castilla y cerca del Reino de Francia, Viana limitaba con el Reino de Castilla y Sangüesa y Petilla de Aragón limitaban con el Reino de Aragón. Que tenga Lecumberri los Palos de Aragón en su escudo, lo mismo que Larráun (con sus entes locales), Viana, Petilla y Sangüesa, es porque por un tiempo Lecumberri fue aragonés, Viana fue aragonesa..., pero es que el Baztán fue aragonés, Leiza fue aragonesa, Alsasua fue aragonesa, Pamplona fue aragonesa... porque Navarra fue aragonesa y Aragón fue navarro.

Escudo combinado navarroaragonés y escudo de Navarra.

La Reconquista no tuvo un fin de construir patrias vascas, castellanas o navarras, sino reconstruir, como los reyes medievales navarros y del resto de España proclamaban, la Hispania unificada de los visigodos. Los vasquitos nos están intentando convencer a los navarricos de que la bandera de Navarra fue inventada por abertzales y que es menos vieja que la ikurriña. También pretenden darnos gato por liebre haciéndonos creer que el escudo de Navarra se parece a la ikurriña y que es sólo una ikurriña primitiva.

Si inventaron unos abertzales la bandera oficial de Navarra, ¿alguien me puede explicar por qué los abertzales sólo sacan en sus balcones la bandera sin corona? Lo cierto es que al mirar al escudo de Navarra con colores predominantemente rojigualdos a lo que recuerda es a la Señal de Aragón e incluso a la bandera de nuestro viejo país, España.

Pamplonica