viernes, 23 de junio de 2017

Escapadas de verano: el parque histórico Puy du Fou


La Historia le está esperando” o “Prepárese para un viaje en el tiempo” son algunos de los lemas publicitarios utilizados por el parque temático PUY DU FOU (pronúnciese  “puidifú”).  Situado en el oeste de Francia, en la región de la Vendée, se trata de un parque de base histórica que tiene poco que ver con los parques de atracciones habituales basados en entretenimiento globalizado vacío de contenido.  De hecho, no consiste en subirse en ninguna máquina infernal para sentir no se sabe qué emociones fuertes, sino en otras sensaciones basadas en contemplar y participar en espectáculos que cuentan diferentes momentos de la historia regional y de Francia: Galos contra romanos; vikingos; guerreros medievales; mosqueteros; y muchos otros.

El interés de este parque es que tiene gancho para todos los públicos, pero sobre todo para las familias, ya que despierta el interés de niños y adolescentes por conocer la Historia. Organizándose bien, en tres días se puede visitar con calma lo más relevante. En resumen, lo que cuenta es la historia de una saga familiar de la zona a lo largo de diferentes momentos históricos. Mucho mejor que cualquier videojuego de realidad virtual es vivir esta experiencia en carne y hueso.  

El parque está inmerso en un bosque centenario de 50 hectáreas, donde se pueden observar diferentes especies animales y una gran diversidad vegetal. Contiene varias opciones de alojamiento “histórico” a precios razonables; restaurantes también tematizados a la vez que rincones para hacer picnic; facilidades para discapacitados; en fin, una estructura que ha pensado en todos los detalles para el disfrute en familia.

Además de la información turística, interesa conocer su modelo de negocio. El parque está gestionado por una asociación sin ánimo de lucro, que reinvierte todos los beneficios en mantener y mejorar las actividades propuestas de año en año. El parque emplea directamente a un millar de personas, y cuenta con cerca de 3.000 voluntarios que dan vida a los espectáculos (muchos vienen de los pueblos colindantes, y están organizados en una asociación). El parque también cuenta con varias escuelas de formación: Escuela ecuestre, de cetrería, de formación en artes escénicas, etc.  No existen accionistas que pidan dividendos y no percibe tampoco subvenciones públicas.  El proyecto es iniciativa privada y se autofinancia al 100%.

El “Puy du Fou” ha recibido varios premios internacionales por la calidad de los espectáculos, la animación y los efectos especiales.  Ahora mismo se encuentra en un momento de exportación del concepto a otros países, entre ellos, a España.  Están trabajando ya en un proyecto de inversión en Toledo, que estaría dedicado por completo a la Historia de España. Según el presidente del grupo, el objetivo es que los españoles que lo visiten “puedan sentirse orgullosos de serlo”, siendo precisamente la “grandeza” del país la que se encuentra “en la cabeza y el corazón” de los promotores. http://www.20minutos.es/noticia/3014051/0/espectaculo-nocturno-sobre-historia-toledo-abrira-2019-puertas-parque-puy-du-fou-ciudad/

Más información en: www.puydufou.com

jueves, 22 de junio de 2017

Estella 1931: pactar con la antiespaña


Entre el advenimiento de la II República española (14 de abril de 1931) y el rechazo navarro en la Asamblea General celebrada en Pamplona el  19 de junio de 1932, se discutió un Estatuto de Autonomía Vasco-Navarro (por primera vez en la historia y que también sería conocido como el Estatuto de Estella) que pretendía disolver Navarra y convertirla en una provincia vascongada más al mismo nivel que las otras tres. Para vergüenza de algunos, al principio una parte importante del bloque de derechas (PNV aparte) incluyendo a monárquicos de todo tipo (boina roja incluida) y demás grupos conservadores apoyaron inicialmente el proyecto con una miopía política impresionante. 

Ante la deriva radical y profundamente anticatólica del gobierno de Madrid, se ve que a unos cuantos iluminados dirigentes de los distintos grupos de las derechas no nacionalistas se les encendió una bombilla en su cerebro y decidieron apoyar la trampa del Estatuto Vasco-Navarro con objeto de juntarse al PNV para fortalecer su posición frente al gobierno de izquierda radical que se había formado en Madrid tras el vacío del poder al salir Alfonso XIII al exilio de manera voluntaria (una huida  a toda regla, además de manera muy irresponsable).

Pues bien, aunque parezca increíble, la izquierda navarra si bien por razones de conveniencia política mostró un poco de coherencia por una vez en su historia. De hecho, fueron los primeros en formular su frontal rechazo al Estatuto Vasco-Navarro, defendiendo una Navarra como sujeto político-administrativo diferenciado de la incipiente Comunidad Autónoma Vasca. Realmente parece increíble que la izquierda navarra se haya opuesto frontalmente a la integración en la CAV alguna vez, pero por raro que suene ocurrió durante la II República Española. Lo mejor de todo es que existen pruebas documentales, como los dos ejemplos que vamos a poner a continuación. Está claro que si la izquierda navarra fuera coherente con su ideología (un internacionalismo tontuno que no comparto) y fuera más seria, no se dejaría embaucar en los proyectos totalitarios del separatismo. 

Resulta llamativo que para defender España se acojan al sagrado internacionalismo, pero para enfrentarse a los separatistas se les olvide. En fin, repetimos que aunque parezca increíble, hubo una época en la que la izquierda navarra se oponía a los cantos de sirena del panvasquismo, veámoslo.

¿ESTATUTO AHORA?, Demetrio Sádaba, revista Trabajadores 18/03/1932

Recientemente ha tenido lugar en San Adrian una asamblea de asesoramiento sobre el Estatuto Vasco-navarro. Más bien ah tenido esta reunión carácter de propaganda abierta y decidida para atraer a la gente pueblerina. A ella hemos acudido varios camaradas de la UGT para informarnos de cuanto se decía. Y nos hemos quedado muy intranquilos al oír decir que el Gobierno de la República no resolvería ni en cien años la gravísima cuestión de la Reforma Agraria, y que, gracias al Estatuto, se resolvería fácilmente lo concerniente a Navarra, que es la reivindicación de comunes y corralizas.

Y ahora pregunto yo, ¿Como ofrecen ahora lo que cuando ejercían el mando se lo dejaron quitar? ¿Cómo no han hecho antes nada para que corralizas y comunes volvieran a ser propiedad de los Municipios? Y si tanto prometen ¿porqué no nos lo dan antes de unirnos a quienes tratan de conseguir el Estatuto regional?

Por aquí, por la Ribera, les va a salir el tiro por la culata. Que se vayan a hacer propaganda por la Montaña, y aun allá se encontraran con que no todo el monte es orégano, porque también en esa parte de Navarra van penetrando las doctrinas redentoras de socialismo por medio de la UGT, que cada día van constituyendo nuevas secciones, como lo atestiguan diversos pueblos de Salazar, Roncal, Baztan, Amescoa, la Barranca, etc.

NO QUEREMOS ESTATUTO, Jesús Boneta, revista Trabajadores 01/05/1932

En la mayoría de los pueblos de la Ribera de Navarra los Estatutos son odiados por instinto y por convicción. La gente trabajadora que los odia, por instinto en la mayoría de los casos, tiene sobrados motivos para ello, porque prevé que el Estatuto sería una máscara dentro de la cual seguiría imperando el abominable régimen pasado. Y lo odian por instinto, porque nunca jamás oyeron hablar en los pueblos de esas zarandajas hasta que advino la República y se temió ciertas reformas, y del Estatuto se levantó una bandera nacionalista bajo la cual se cobijaron monárquicos vergonzantes, usureros sin entraña, usurpadores y detentadores de terrenos comunales, clérigos, semi-matones y, en general, todas las gentuzas descendientes de los antiguos habitantes de Sierra Morena.

¿Y con esta compañía se nos quiere embarcar a los trabajadores? Seguramente que el Estatuto no se aprobará con nuestros votos, puesto tenemos perfecto derecho y grandes motivos para desconfiar de la tal compañía.

Se odia por convicción, porque el Estatuto ha de ser un freno a todos los avances económico-sociales de Madrid, porque este tendrá su punto de partida en la actual legislación nacional, y ese mismo punto de partida se convertirá en un punto de llegada por obra y gracia de los Beunza, Pildain y Oreja endiosados  con los votos de las turbas fanatizadas por los curas trabucaires montañeses, que encadenarán a la Ribera, que ni técnica ni geográficamente nada tiene que ver con las manadas que acertadamente representan esos señores incitadores, en nombre de Dios, al exterminio de todo aquel que no piense igual que ellos, y que en el Parlamento ya han demostrado bien lo que se puede esperar de ellos. Y si así llegara a suceder, no pasaría mucho tiempo sin que la Ribera pidiera su independencia y su separación del resto de Navarra -a lo que ninguna manera queremos llegar-, al ver que nos quedamos rezagados de la legislación central, y por estar menor compenetrados -hay que ser claros- con el resto de España -Aragón y Rioja por ejemplo- que con ciertas zonas montañesas, que, sin tener en cuenta que somos navarros como ellos, en su sectarismo religioso sueñan con un ángel exterminador que nos eche de este paraíso En este plan, de Navarra sobra la Ribera, o de Navarra sobra la montaña.

miércoles, 21 de junio de 2017

Referéndums en el norte de Navarra: también la izquierda abertzale hace el ridículo


En este blog venimos dedicando no pocos artículos y comentarios a las tácticas, estrategia y naturaleza de la autodenominada izquierda abertzale. Y no podía ser de otra manera, no en vano la trayectoria histórica de Navarra y del resto de España viene siendo impugnada brutalmente -y sin descanso- desde todas las estructuras operativas del entramado político-social liderado, durante décadas, por la organización terrorista ETA; cuyos efectos perversos seguimos padeciendo en diversos órdenes de la vida personal, familiar y social.

Tal vez por ello, en alguna ocasión se nos ha señalado –con cierto aire de reproche- que únicamente destacaríamos los logros del separatismo; a la vez que se nos recomendaba que, en lo que respecta a las miserias próximas, mejor lavarlas en casa. Es una opinión respetable; pero que no compartimos desde el ejercicio personal y colectivo de la libertad y la crítica constructiva. De hecho, tal labor analítica la desarrollamos por obligación; ojalá no hubiera necesidad de ella. Pero al adversario, mejor conocerlo que despreciarlo.

Uno de los enormes logros del voluntarismo abertzale ha sido la creación de una auténtica contra-sociedad en la que puede vivirse veinticuatro horas al día, siete días a la semana, en clave propia: diversión, afectos, movilización, gastronomía, lecturas, mitos… comunidad e idioma. La estimulante “construcción nacional” desde la base. Pero tal constructo no implica que siempre acierten con sus decisiones políticas; es más, en ocasiones alcanzan el ridículo. Incluso partiendo desde la violencia.

Nos referimos a los seudoreferéndums desarrollados en 24 localidades navarras el pasado domingo 18 de junio.

Convocadas por una de tantas estructuras movilizadoras de la izquierda abertzale -Gure Esku Dago-, votaron 7.781 personas de un total de 27.095 en 24 municipios del norte de Navarra (Leiza, Vera de Bidasoa, Lesaca, Alsasua, Goizueta…). La participación fue de un escaso 28,73%. Y de ese reducido porcentaje, su inmensa mayoría, un 95,8%, fue favorable al “ejercicio del derecho a decidir” y a “ser consultados sobre el estatus político en toda Euskadi”. Es decir: se declararon partidarios de la integración de Navarra- sin más adjetivos, eufemismos, ni disimulos- en Euskadi.

Pero no se trata de una farsa aislada, no en vano se vienen realizando “consultas” similares en diversas localidades vascongadas con anterioridad; habiendo votado ya unas 150.000 personas. El suelo/techo de la izquierda abertzale, según se vea.

Tan escasos resultados fueron valorados, desde Gure Esku Dago del siguiente modo: “Después de un largo proceso, hemos tomado la palabra sobre nuestro futuro político, y esa puerta la hemos abierto nosotros y nosotras, haciendo uso de los derechos que nos asisten, mediante un proceso estricto y enriquecedor”. Una bonita manera de decir “no ha sido ningún exitazo, pero lo hemos hecho, nadie lo ha impedido y no ha pasado nada”, de modo que “si lo queremos, y más grande, podremos hacerlo”.

Las arriba mencionadas son unas localidades navarras en las que la izquierda abertzale campa a sus anchas: instala ikurriñas en los ayuntamientos y en cualquier otro espacio público desde hace años, maltrata a agentes de las fuerzas del orden público si se da la ocasión, controla toda la simbología visible, se ejercita un vigilantismo social que todo lo sabe y ve, no permite disidencia alguna… Una fisonomía, en general, que se asemeja más al Goyerri guipuzcoano –el sancta-sanctórum de ETA en el que perpetró una “limpieza ideológica” sin parangón en Europa occidental en tiempos recientes-, que a cualquier otro entorno navarro. Un experimento de laboratorio, en suma, del “paraíso” panvasquista incrustado en territorio foral. Pues a pesar de todo ello –partiendo de tamaña base operativa y semejante estado de ánimo generalizado- únicamente votó una cuarta parte de los convocados. Un fracaso, se mire como se mire; así que la voluntad no siempre consigue lo que se pretende desde el frío cálculo ideológico.

Seguramente, con el día tan bueno que hizo, muchos posibles votantes se fueron de playa a las Gemelas en Hendaya, o subieron en tren al monte La Rhune, o estuvieron de compras en San Juan de Luz, o de potes por lo viejo de San Sebastián y Fuenterrabía. Es comprensible: al igual que hicieron sus vecinos guipuzcoanos.

Tan famélico resultado numérico, que no hay que despreciar, desvela la fortaleza, pero también la debilidad, del movimiento abertzale.

Su fuerza: el voluntarismo de sus decenas de miles de adictos con espíritu de secta, su capacidad de trabajo a largo plazo, su movilización permanente, su imaginación táctica. Su debilidad: la libertad humana necesita espacio y ejercitarse; de lo contrario, las personas sufren y el malestar se instala en la sociedad, haciéndose el aire irrespirable. La prueba de ello es que sus cálculos no han sido realistas: esos 7.781 votos apenas son una fachada refrendaria; una mascarada por completo oportunista. En suma, una imposición artificial y ajena al ritmo de la ciudadanía en su conjunto. Lo cierto es que la izquierda abertzale no cree en el pueblo: lo manipula y si no responde “adecuadamente” a sus estímulos, lo violenta. Que sus amigos asesinaran a decenas de ciudadanos navarros, quienes no pensaban como ellos, no fue un accidente histórico: fue el resultado de una decisión colectiva de raíces políticas.

Es admirable, materialmente hablando, que sean capaces de organizar semejante despliegue, movilizar cientos de voluntarios, implicar a dos decenas de administraciones locales, conseguir que una cuarta parte de los votantes sigan el dictado del soviet eusko-nazi. Pero el esfuerzo no les ha garantizado el triunfo parcial, ni predetermina el éxito final.

Ello no quiere decir que se deban ignorar episodios como el anterior; es más, hay que valorarlos adecuadamente y sacar las conclusiones pertinentes. Para después, obrar en consecuencia.

El Gobierno de Barkos miente cuando afirma que no quiere imponer la ikurriña. Miente cuando asegura que Navarra tiene garantizada su continuidad e integridad. Sus actos desvelan sus pensamientos y su corazón: los tienen puestos en la Euskadi de sus sueños y pesadillas.

El fruto de tales mentiras es una Navarra fracturada, dividida, mermada. En consecuencia, al pueblo navarro le corresponde deshacerse de quienes tratan de imponerle una “agenda” totalitaria cargada de violencias de todo tipo. Hagamos memoria y recordemos siempre: el nacionalismo panvasquista es, antes que nada, violencia.

Sila Félix

martes, 20 de junio de 2017

El año en que nos quedamos sin vacaciones para pagar su euskera


En esta semana termina la campaña de la declaración de la Renta 2016, en la que ha entrado en vigor la reforma fiscal del gobierno navarro del cambiazo.  Esta campaña será recordada por muchas familias como la del año en que se quedaron sin vacaciones o cuando descubrieron de repente qué significaba realmente lo que habían votado en las elecciones de 2015. Y es que, gracias a las decisiones del euskorégimen, la mayoría de los navarros tenemos que pagar más a la Hacienda Foral.

El momento es tan importante que desde aquí apelamos a los ciudadanos para que se interesen por su declaración de rentas, tanto para saber qué decisiones tomar como para entender cómo les afectan los cambios ideados por los políticos.  Estudien la web de Hacienda, asesórense, acudan a cursos de formación…o todo a la vez.  Todo con tal de comprender cómo se recauda el dinero público y qué se hace con él.

Lo primero que conviene aclarar es que lo importante aquí no es que salga más “a pagar” o “a devolver” que el año pasado. Lo que importa es ver si nos han subido el tipo del impuesto y cuánto sale de cuota íntegra. Si han ganado parecido a 2015, seguramente estos importes serán superiores. Lo cual significa que se paga más, con independencia de que luego salga más a devolver porque nos hayan retenido más durante el año. ¡Gracias, Geroa Bai!

Lo segundo es entender por qué las familias con más hijos y los discapacitados pagan más que en 2015, lo cual no parece muy justo. Esto es porque el “mínimo personal” y el “mínimo familiar” han cambiado de sitio (de reducir en la “base” han pasado a deducir en la “cuota”), lo que hace que el tipo del impuesto se nos aplique a una base mayor que en 2015. Y, encima, esos mínimos solo deducen al 25%, sean los hijos que sean o se tenga una grave discapacidad. ¡Gracias, Bildu!

Lo tercero es que si a algún contribuyente se le ha ocurrido ser previsor y tiene unos ahorros en productos financieros, el tipo impositivo del ahorro también ha subido. Y no digamos si tiene un plan de pensiones: La cantidad que desgrava en Navarra es la más baja de toda España, y todavía bajará más para la declaración del 2017. ¡Gracias, Podemos!

Por último, pero podría ser lo primero, importa saber cómo se utiliza el dinero que nos sablean. Sería interesante que los ciudadanos leyeran el BON diariamente, para saber qué ayudas se están concediendo y para qué.  Baste decir que el euskorégimen ha previsto gastar más de 10 millones de euros en la promoción artificial del uso del batúa en los años 2017, 2018 y 2019, según nos detallan en el Plan Estratégico de Euskarabidea (aprobado en enero de 2017).  ¡Gracias, Izquierda Unida!

En resumen, sablazo, visión cortoplacista y empobrecimiento para el futuro próximo.  Todo esto merece que prestemos al tema fiscal la máxima atención. Nos va el porvenir en ello.

lunes, 19 de junio de 2017

El frikismo napartarra hace el ridículo en Pamplona


La mera convocatoria de la manifestación en defensa de la bandera de Navarra del pasado 3 de junio cayó como una bomba atómica entre la ultraizquierda, los separatistas y los medios de noticias falsas; que emprendieron una campaña de desinformación de una magnitud nunca vista en Navarra. Aun con una campaña tan burda y grosera que incluía falsedades, ataques personales a los convocantes y amenazas de contramanifestaciones violentas; no consiguieron parar el éxito que fue la manifestación del 3 de junio, con una asistencia que rondó las 25.000 personas. Decenas de miles de "ultras" peligrosos según el Diario de Menticias, que curiosamente discurrieron pacificamente sin causar un solo euro en daños al mobiliario público.

La primera en entrar al trapo de las movilizaciones reactivas fue la podemita Laura Pérez Ruano que sugirió una contramanifestación el mismo día y hora, ya fuese en un lugar aledaño o intentando subvertir los fines de la concentración desde dentro. El único que mostró cierto entusiasmo respecto a estas ideicas fue EH Bildu, la cabra siempre tira al monte y el batasuno a las algaradas callejeras. Pero esta idea fue abandonada rápidamente en favor de una manifestación conjunta por parte de las fuerzas del cambiazo junto con el PSN de María Chivite, que igual sirve para un roto que para un descosido, así como una retahíla de sindicatos y asociaciones subsidiarias de medio pelo. 

El intento de contra-manifestación tuvo lugar el pasado 20 de mayo bajo el pretexto de la corrupción política y a pesar de que ahora mismo Geroa Bai es el único partido de Navarra (aunque con el corazón en Bilbao) que tiene a un político en medio de una investigación judicial. Me refiero a la presidenta Uxue Barkos y su asuntillo de las dietas fraudulentas cobradas por reuniones de grupo en el Ayuntamiento de Pamplona al mismo tiempo que se encontraba como diputada en Madrid, un asunto de bilocación. El resultado de esta movilización conjunta fue un fracaso rotundo que a penas llegó a congregar a más de 500 personas.

Manifestación contra la corrupción por parte de los partidos del kanvio, el PSN y otras 20 agrupaciones. Resultado: de 500 a 1000 personas.

Después de la gran movilización del 3 de junio, exitosa hasta el punto de que cuando llegó la cabeza de la misma al final del recorrido detrás del Palacio de Navarra, aun había gente llenando el principio del mismo en frente del Parlamento de Navarra; todavía hubo personas del cuatripartito que plantearon organizar otra manifestación a modo comparativo para el próximo sábado 24 de junio, pero se ve que esta idea no cuajó ante la posibilidad de reeditar el fracaso del mes anterior.

Hubo un pequeño partidillo que no contento con el ridículo de sus hermanos mayores decidió organizar su propia manifestación, a favor de su bandera de "Nabarra", la "pomelada". Sí, estamos hablando de Libertad Navarra, ese partido friki y separatista entre los separatistas, que defiende la independencia de Navarra y retraer su estatus territorial quizás a los tiempos del rey de Pamplona Sancho III, sólo que en forma de república. Estamos hablando de hace mil años, todo muy actual, progresista y en sus estimaciones más conservadoras; porque aun hay iluminados que reivindican lo que ellos llaman la Nafarroa Osoa (la Navarra Completa), un proyecto independentista que comprendería los territorios reclamados en un principio por el etarra Federico Krutwig.

Izquierda, los territorios en los que aspira a presentarse Libertad Navarra. Derecha, los territorios de la Gran Navarra a la que aspiran los napartarras, calcados a los mapas del etarra Federico Krutwig

Podemos considerar como ideólogo de dicho grupúsculo al napartarra Tomás Urzainqui Mina, al que entre tanta nostalgia por el viejo reino de Navarra, como historiador no hará falta decirle que de haber vivido en aquella época a buen seguro habrían sido quemados vivos en la hoguera por ateos él y su hatajo de frikis. Pero si hay unos que a la hora de la verdad les tienen bastantes ganas hoy en día son los batasunos en general, desde que Urzainqui se salió por las malas del redil de Nabarralde (ni al 2012 le dejaron llegar) y que en algún tipo de arrebato de senilidad se sumó a aventuras como Libertad Navarra, son tratados por buena parte de la etarrada como auténticos colaboracionistas o traidores que dividen el voto separatista e impiden que Bildu pueda llegar a gobernar, y eso que a penas les llegan a robar unos 500-1000 votos.

¿Y qué pasó con la manifestación de este sábado? Pues el resultado lo podéis ver en una de las últimas entradas del blog de Patxi Mendiburu (lugar del que he sacado las dos fotos de la concentración) un ridículo total que a penas logró juntar a siete frikis (con suerte) con cuatro de sus banderas del ábaco (o pomeladas, como ellos dicen) demostrando que eso del napartarrismo sin ikurriñas que sueña con una Nafarroa Osoa desde Burdeos hasta Burgos, es una postura residual que en Navarra sólo llega a engañar a un puñado de pobres diablos.

¡Pobrecitos!

Hispano

viernes, 16 de junio de 2017

Toponimia e ingeniería social abertzale


No es la primera vez que hablamos en nuestro blog del proceso de aculturación que están llevando a cabo los separatistas en materia de toponimia; es decir los nombres de las localidades, los ríos, las montañas y los lugares. Cambiarlos de forma arbitraria es una forma de ingeniería social, puesto que estos nombres actúan en nuestro subconsciente de forma irremediable al decirnos de donde venimos y por lo tanto quienes somos. No se trata de una maniobra de clarividencia, es un proceso muy evidente que están desarrollando delante de nuestras narices:

En primer lugar, están exigiendo que los pueblos de Navarra cuenten de forma oficial con una doble toponimia bilingüe ¿todos los pueblos? no, aquellos pueblos del norte de Navarra que tan sólo cuentan con un nombre vasco se quedan tal cual, porque esto del nacionalismo lingüístico va de euskaldunizar por decreto y no van a dar un paso atrás ni para coger carrerilla. 

Para esto último el euskogobierno prepara un "Proyecto de Decreto Foral por el que se establecen los criterios de uso y de expresión gráfica de las denominaciones oficiales bilingües de los núcleos de población de Navarra" y si no existen términos vascos para un pueblo porque por ejemplo se encuentra localizado en una zona del sur de Navarra donde nunca se ha hablado euskera, ya se los inventarán.

Una señal a la entrada de Lecumberri que algún patriota se ha encargado de decorar

En segundo lugar,  le están dando prioridad al euskera sobre el español en la cartelería oficial. Mientras que con suerte sólo el 13% de los navarros habla vasco y a penas el 7% lo utiliza; podemos decir que el español es el idioma común de todos los navarros. Cuestión que parece no gustar sobre todo a las alcaldías del PNV/Geroa Bai, que en la Comarca de Pamplona están rotulando carteles en los que el euskera aparece por encima del español, incurriendo en una falta de respeto hacia los ciudadanos a los que supuestamente tienen que representar. Pero es que la realidad social se la trae al pairo y ellos están para cambiarla; nos quieren dóciles y euskaldunes.


En tercer y último lugar, los términos vascos acabarán sustituyendo de forma unidireccional a los términos hispanos. Ejemplo de esto es la última asironada en Pamplona, que es cambiarle el nombre del barrio de la Chantrea a Txantrea. Sobre el origen francés del nombre de este barrio ya ha hablado de forma clara el bloguero Patxi Mendiburu (ver: "La Chantrea", por respeto) y sólo mediante una verdadera labor de ingeniería social pura y dura, la izquierda abertzale ha logrado cambiarle el nombre al barrio instrumentalilizando las asociaciones vecinales, culturales y deportivas; para dar lugar a engendros nominales como la peña Armonía Txantreana o la asociación deportiva UDC Txantrea KKE.

Pancarta de la peña Armonía Chantreana en 1980 antes del uso incorrecto y ridículo de "Armonía Txantreana"

La derecha navarrista ha dejado a lo largo de las últimas décadas la calle, la propaganda y la cultura en manos de los abertzales; al mismo tiempo que se recluía en sus torres de marfil para ejercer su "labor de gestión". Ahora que los enemigos de la Navarra foral y española controlan el poder y la narrativa cultural, recogemos lo que hemos sembrado y no nos engañemos, la finalidad última de los abertzales es erradicar cualquier rasgo hispano de estas tierras y lo lograrán si no hacemos nada para impedirlo. Va siendo hora de ponerse las pilas.

Hispano

jueves, 15 de junio de 2017

Bombardeos aéreos sobre Navarra en la Guerra Civil


Si bien no es la primera vez en los últimos años que sale a colación el tema de los bombardeos republicanos sobre Navarra durante la Guerra Civil (1936-1939), el tema  vuelve a ser de actualidad gracias a la revista de historia y actualidad militar "Ares". En un magnifico y extenso artículo, el autor relata un hecho "olvidado", como fueron los sucesivos ataques aéreos de la aviación republicana sobre Navarra durante el conflicto bélico fratricida, que además tuvo la característica, como muy bien refleja el autor, de ser acciones de represalia sobre población civil, sin ningún interés estratégico de carácter militar. En el momento actual en al cual hasta UPN se entrega apasionadamente a la memoria histórica de la izquierda más casposa y revanchista en cuanto a la Guerra Civil, se hace más necesario que nunca recordar dos hechos criminales que tanto la derecha "chamberlainista" como la izquierda revanchista olvidan de manera conveniente; los bombardeos aéreos realizados por la aviación republicana sobre Navarra (zona de retaguardia, población civil y con a penas interés militar) y los cientos de navarros fusilados por milicias del Frente Popular en la retaguardia republicana, como por ejemplo Víctor Pradera y su hijo en San Sebastián en septiembre de 1936.

Curiosamente Navarra contaba con varios puntos de interés militar, como los aeródromos de Ablitas y Buñuel, muy mal defendidos desde un punto de vista de defensa antiaérea, que sin embargo, durante los tres largos años de guerra jamás sufrieron ataque aéreo alguno por parte de la aviación frentepopulista. De hecho, el primer bombardeo sobre Navarra fue en la capital, Pamplona, el sábado 22 de mayo de 1937, en el cual, un avión modelo katiuska soltó unas bombas sobre una arboleda junto al portal de Francia que causó la muerte de 11 navarros "civiles" (es decir, no militares ni milicianos); Armando Pejenaute, María Arenal, Aurelia Mainer, Patrocinio Évora, Juan Jiménez, Eusebio Martínez, Agustina Osés, Vicente Urra y los niños Florencio Ilzarbe, Victoriano Lizarraga y Daniel Fiz.

El 13 de agosto de 1937 le llegará el turno a Tudela, que de resaca de fiestas de Santa Ana cuando a las 18:00 horas tres tupolev lanzaron 9 bombas de 25 kg, causando numerosas víctimas entre los asistentes a las ferias; Jesús Gil, Cristina y Montserrat Suchet, Inés Hernández, Mariano Ciria, Ramón Ibarra, Concha Jiménez, Victoriano Casajús, Atilano Coscolín, José María Pérez y los niños Mercedes Gracia y José Marín. El 25 de septiembre del mismo año le toco la china a la localidad de Lumbier, cayendo las bombas sobre el casco urbano que ocasionó la muerte de Pablo Tabar, Carlota Aldave, Carmela y Pilar Góngora, José Indurain, Francisco Iriarte y María de los Ángeles Eguaras, aparte de daños sobre la iglesia y trece casas de la localidad, todo de un objetivo militar de vital importancia como se puede apreciar.

De nuevo la capital del viejo reino sufrirá una nueva acción de "castigo" frentepopulista, ya que el 11 de noviembre de 1937 en torno a 12 katiuskas de la 3 escuadrilla con sede en la localidad catalana de Reus arrojaron unas 35 bombas sobre el Paseo Sarasate, Yanguas y Miranda, el Banco de España y el palacio de Diputación y la casa de Misericordia, ocasionando la muerte de Antonio Guerrero, Miguel Larrayoz, Alejandro García, José Quintana, José Castillo, Manuela Borrell Sánchez y María Escolástica Albéniz. De nuevo, ninguna de las victimas vestía traje militar ni portaba arma alguna. El 18 de enero de 1938 se produciría el último bombardeo sobre Navarra por parte de los frentepopulistas, de nuevo sobre Pamplona, en el que un katiuska de la 1 escuadrilla arrojó varias bombas sobre la capital navarra ocasionando un muerto y varios heridos.

Sin contar con los navarros de ambos bandos muertos en el frente de batalla, la cifra de 36 navarros civiles asesinados por la aviación del Frente Popular puede parecer poco respecto a las cifras de republicanos represaliados por los nacionales en retaguardia en Navarra (la versión oficial frentepopulista maneja cifras de entre 2.500-3.000 muertos, Salas Larrazabal en un riguroso estudio -Los fusilados en Navarra en la guerra de 1936- lo rebaja a 1.160), pero no dejan de ser asesinatos de civiles durante una guerra cometidos por las tropas de su amado ejército rojo. A esta cifra de 36 víctimas navarras de la represión frentepopulista habría que añadir los navarros ejecutados por las milicias rojas en las retaguardias de las zonas que éstos controlaban, como el caso ya mencionado de Víctor Pradera e hijo. Sin perjuicio de reconocer que muchas de las más que probable 1.160 víctimas navarras en la retaguardia fueran injustas y sea necesario el correspondiente reconocimiento a ellas y sus familias, nunca se alcanzará la verdad, la memoria histórica con mayúsculas y la reconciliación necesaria para poder encarar juntos el futuro si no reconocemos también a las víctimas navarras del "otro" bando, cuyo único delito fue pensar distinto o simplemente residir en la zona "enemiga".

Desde este humilde blog convidamos a la clase política y mediática a realizar memoria histórica de verdad, no dejarse arrastrar por ciertas modas muy interesadas, y si hay que reparar a las víctimas de aquel nefasto conflicto, que sea a todas, incluyendo 36 navarros que fueron asesinados en retaguardia y que jamás (ni siquiera el franquismo) homenajeo ni reconoció como es debido, victimas que fueron asesinadas por el ejercito frentepopulista. Esperemos que algún día ellos también tengan su correspondiente placa y/o monolito, por supuesto sufragado con fondos públicos, como al resto. Y ya que estamos con el tema de la Guerra Civil, los distintos investigadores e historiadores podrían tener la valentía de un Víctor Manuel Arbeloa, que con su trayectoria en el Partido Socialista (es decir, de izquierdas) no tiene reparo en reconocer las atrocidades cometidas por el Frente Popular entre octubre de 1934 y junio de 1936, trayendo a colación los hechos históricos ciertos (además recogidos en la propia documentación frentepopulista), sin tratar de edulcorar o manipular la historia según intereses partidistas o sectarios. Ojalá haya muchos Arbeloas que saquen a la luz la verdad, sin intereses partidistas, sectarios ni manipuladores a las que nos tienen tan acostumbrados los palmeros oficiales de la izquierda y el separatismo con el silencio cómplice de la derecha más acomplejada.

miércoles, 14 de junio de 2017

CC.OO. sindicalismo amarillo al servicio del separatismo


Desde este blog venimos insistiendo, entre otras muchas cosas, como en la extrema izquierda (Izquierda Unida/PCE) desde la transición están actuando como auténticos chaperos del separatismo sin excepción. Una buena muestra la tenemos en Navarra, donde los partidos fundadores de IU PCE y el Partido “Carlista” funcionan como sucursales de "Euskadi"; el primero como PCE-EPK y el segundo como EKA. Sin embargo, a efectos electorales siempre han mantenido la coalición IU y el sindicato CCOO aparentemente como delegación Navarra, sin embargo, ya dentro de sus sedes se comportan como si Navarra formara parte de una eusqualherria que está esperando una revolución nacional y social para ser liberada de la opresión fatxa.  De hecho, todo este proceso ha culminado con la entrada de IU/IE en el gobierno cutrepartito, con consejería incluida, y cerrando filas de manera férrea y hermética con partidos como GBai (PNV+ pijoprogres vasquistas) y EH Bildu (la HB de toda la vida y desubicados de EA).

Resulta curioso ver como los txikos malotes y revolucionarios de CCOO se acercan al poder según vayan los tiempos. Porque hace no tanto estos revolucionarios y libertadores no tuvieron ningún empacho en firmar acuerdos, hacerse fotos, recibir subvenciones (e incluso medallas de oro) del gobierno ultra-fatxa homófobo y heteropatriarkal de UPN, de hecho, sus amiguitos de ELA-LAB no se han cansado durante estos años de recordárselo en sus panfletuchos. Pues bien, para adaptarse al kanvio, CCOO de Navarra/Nafarroa (próximamente eusqualherria) han decidido nombrar nuevo Secretario General a Txetxu Rodríguez, un tudelano que pasó  de militar en el PCE al PSN-PSOE pero que ahora parece haber vuelto al redil (debe de andar de nuevo por IU-IE). El bueno de Txetxu no ha tenido empacho de hacer un acercamiento a sus compañeros de kutrepartito, llegando a sostener en unas declaraciones públicas (y publicadas por el Diario de Mentizias) que "Con ELA y LAB podemos recorrer juntos el camino de la recuperación de derechos". 

A todo esto hay que añadir otros gestos recientes de los coco (apelativo cariñoso utilizado para los miembros de CCOO); como sumarse a la manifestación contra la corrupción convocada recientemente por el kutrepartito (a la que se sumó el PSN-PSOE) o apuntándose a la campaña contraria a la manifestación del 3-J impulsada desde el "régimen del kanvio". Lo curioso del tema es que mientras desprecian la "guerra de banderas" envolviéndose en la "bandera" de lo "social", estos mutxatxos tan majos de la extrema izquierda consienten, apoyan y jalean toda la política de Anschluss que el separatismo pan-vasquista pretende implantar en Navarra. Basta con seguir periódicamente el BON (Boletín Oficial de Navarra) para comprobar cuantas subvenciones van al eusquera y cuantas a cuestiones "sociales" que no tengan nada que ver con asuntos identitarios o de ideología de género (que por mucho que se empeñen, no son sociales). A estas alturas, CCOO a muchos no nos engañará con su doble juego, pero es necesario denunciar ante la sociedad comportamientos "chaperos" y connivencias con el separatismo pro-Anschluss para que quienes se identifican con una Navarra como comunidad política diferenciada (de vascongadas) no caigan en las redes de quienes les van a traicionar si o si tanto en el campo social como en el identitario (que no es ninguna tontería).

martes, 13 de junio de 2017

Navarra necesita más Winston Churchill y Charles de Gaulle y menos Neville Chamberlain


Aparte del conflicto bélico, el choque de las tres ideologías dominantes a nivel internacional en la década de los años 30 del pasado siglo (capitalismo, comunismo y fascismo), nos dejó lecciones muy curiosas para la historia desde un punto de vista político y diplomático. Una de las curiosidades fue las alianzas cruzadas y los cambios de bando; de hecho podemos apreciar desde pactos entre nazis y comunistas (Pacto Ribbentrop-Molotov 23.08.1939), el cambio de bando de Italia en 1943, o los sucesivos pactos capitalistas-comunistas a partir de 1941 (como las conferencias de Teherán, Yalta o Potsdam). Pues bien, si en algo se pueden parecer la situación de Centroeuropa entre 1936-1939 y la Navarra de los últimos cuarenta años, lo encontramos en el expansionismo nazi y la forma de afrontarlo por parte del resto de potencias europeas.

El expansionismo un tanto agresivo que propugnaban los nazis incluía una serie de reivindicaciones territoriales por las pérdidas ocasionadas por el Tratado de Versalles de 1919, y la reivindicación de otros territorios que nunca formaron parte de Alemania, como es el caso de Austria o la parte más al este de Polonia. Pues bien, una vez recuperada la región del Sarre en 1935, los alemanes continuaron su expansión mediante la absorción de Austria tras un golpe de estado y el asesinato de su canciller, Engelbert Dollfuss. Pocos meses después del Anschluss (integración por la fuerza de Austria en la Alemania del III Reich), en concreto el 30 de septiembre de 1938, Gran Bretaña y Francia daban luz verde a la ocupación nazi de los Sudetes checoslovacos, lo que produjo la inmediata ocupación del territorio reclamado por Alemania ante la estupefacta mirada de la comunidad internacional. Neville Chamberlain, por aquel entonces primer ministro británico, regresó a su país vendiendo la cesión ante Hitler como un "acuerdo de paz", como si por entregar Checoslovaquia a los nazis hubiera servido para apaciguarlos y así alejar el fantasma de una guerra en Europa. Once meses después de las cesiones de Chamberlain a los nazis comenzaba la II Guerra Mundial, como se ve, hay ideologías con las que el pacto, la cesión y el apaciguamiento es un suicidio a cámara lenta.

De izquierda a derecha.: Chamberlain, Daladier, Hitler, Mussolini, y Ciano fotografiados antes de firmar los Acuerdos de Múnich. ¿Sirven de algo las políticas de apaciguamiento para quienes jamás negociarán y cederán un ápice de sus pretensiones?

Precisamente durante la II Guerra Mundial nos encontramos ante dos grandes estadistas y patriotas que ante una crisis podríamos que calificar de "total", deciden dar un paso al frente y oponerse al enemigo. Estamos hablando de Winston Churchill (primer ministro británico del 10 de mayo de 1940 al 27 de julio de 1945, y Charles De Gaulle, líder de la Francia Libre del 18 de junio de 1940 al 25 de agosto de 1944. Con Francia ocupada por Alemania en 1940 y los británicos huyendo por Dunkerque, parecía que era cuestión de tiempo que Gran Bretaña cayera en manos alemanas. Sin embargo, dos personajes históricos de los grandes, con una actitud totalmente contraria a los Chamberlain de turno, dieron un paso adelante y consiguieron arrastrar a muchos conciudadanos a la resistencia frente a Alemania y sus aliados. De hecho, se podría decir que sin personas como Churchill y De Gaulle, la II Guerra Mundial habría resultado mucho más complicada y difícil de ganar para los aliados.

Llamamiento de De Gaulle a los franceses a resistir la ocupación alemana

Desde la España del siglo XXI (con memoria histérica de por medio incluida) resulta muy difícil comprender el alcance de las acciones (políticas y militares), declaraciones, arengas y discursos que pronunciaron de estos dos personajes (Churchill y De Gaulle) y el efecto que tuvieron. Si nos imagináramos ser británicos o franceses/polacos expatriados en el Reino Unido durante el comienzo de la Batalla de Inglaterra (intento de invasión alemana del RU), se encontraba el que era el ejército más poderoso en ese momento (el alemán) que había vencido todas las batallas e invadido media Europa. Con Francia rendida y ocupada, y la URSS domesticada por los nazis (pacto Pacto Ribbentrop-Molotov), si se hubieran hecho apuestas o encuestas, muchas habrían dicho que Inglaterra acabaría por capitular ante la maquinaria de guerra alemana, y fueron personajes como Churchill y De Gaulle quienes, aparte de las tácticas militares o acciones políticas, dieron ánimos a la población y a los combatientes para resistir el empuje enemigo. Los Chamberlain de turno, por cierto, habrían preferido pactar una rendición del Reino Unido, eso si, que fuera poco dolorosa.

Pues bien, si trasladáramos todos estos sucesos y personajes a la política navarra, nos encontraremos con muchos Chamberlain (como Urralburu, Otano o Juan Cruz Alli) y ningún Churchill o De Gaulle. Durante cuarenta años los constitucionalistas, no nacionalistas o simplemente navarristas y/o españolistas no hemos hecho más que ceder. Ley Foral de Vascuence (que en el fondo consagra la cooficialidad del eusquera a plazos), financiación del vascuence en todos los ámbitos de la sociedad, pactos políticos con nacionalistas (llegando incluso al tripartito de 1995 PSOE, CDN y EA), colocación de ikurriñas en numerosas instituciones y un largo etcétera, en fin, numerosas medidas políticas, económicas, sociales y culturales con objeto de intentar apaciguar a quienes jamás negociarán ni dejarán de reivindicar nada que no incluya en Anschluss de Navarra en Vascongadas para la posterior secesión de ambos territorios de España.

Cartel de la Segunda Guerra Mundial. Hoy a Navarra le toca combatir con proyectos de ocupación totalitarios que quieren acabar con nuestra identidad y nuestra libertad, el futuro depende no solo de nuestros enemigos, también del compromiso de todos aquellos navarros que no quieren ver diluida nuestra identidad en el proyecto político totalitario de "otros" que vienen de "fuera".

A ver si a los supuestos "constitucionalistas" se les mete en la cabeza que con Chamberlains no vamos a ninguna parte, que con apaciguamientos compramos la tranquilidad de hoy para quedarnos mañana sin futuro porque se lo hemos vendido a precio de saldo a nuestros enemigos. Por eso, ya es hora de reivindicar más políticos de altura, del estilo de Churchill o De Gaulle, que ya estamos hartos de Chamberlains que acabarán por ceder Navarra a las tropas de asalto batasunas, intentado así evitar un conflicto que será inevitable. Y decimos que será inevitable porque secesionistas vascos y catalanes jamás se conformarán con la independencia del País Vasco y Cataluña; los primeros reinvindicarán la Vasconia de Krutwig (PV, Navarra, La Rioja y partes importantes de Aragón, Burgos y Cantabria) y los segundos los mal llamados "Paisos Catalans" (la antigua Corona de Aragón sin Aragón, tal cual), y no pararán por las buenas o por las malas hasta conseguirlo.

A la izquierda, la gran vasconia de Krutwig, anelo último de los pan-vasquistas, que incluye un territorio mucho más amplio que la dichosa euscalherria, y a la derecha, mapa de los paisos catalans, que también incluye un territorio muchisimo más amplio que Cataluña.

lunes, 12 de junio de 2017

La batalla de la cultura


Pamplona es, acaso, una de las ciudades españolas con mayor número de entidades que trasladan la cultura a la calle y a la vida. Y viceversa. Lo de la “cultura popular” nos gusta, lo entendemos y se ha cultivado desde finales del XIX.

Ya en sus orígenes, haciendo un poquico de historia, las mismísimas peñas pamplonicas, de finalidad sanferminera más que nada, mantenían a lo largo del año cierta dinámica comunitaria; traducida en obras benéficas, ciclos culturales, secciones montañeras o actividades deportivas. Con la evolución del estilo de vida urbano, y los avances tecnológicos, fueron reduciendo su espacio primigenio a la animación festiva; pero sin renunciar por completo a su expresión identitaria y comunitaria. Ahí siguen…

Entidades culturales hay muchas, y de muy variado calado. Sin duda, la mayor, la más arraigada, acaso la más discutida, es la Universidad de Navarra; una formidable y admirable empresa privada, espiritual, ideológica y cultural; formadora de voluntades y espíritus desde la concepción inicial de su fundador San Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás. Buena parte de la sociedad navarra entendió -cuando la Iglesia convulsionaba a resultas del Vaticano II, y el mundo evolucionaba a una rapidez inimaginable- que podía delegar en esta institución y sus emanaciones, la educación humana, cultural y científica de sus nuevas generaciones. Y era un planteamiento pragmático y lógico; pero, desde una perspectiva metapolítica, insuficiente; no en vano mantiene una “agenda” propia.

Otras muchas entidades vienen colocando la cultura en el centro de sus anhelos: tantísimas realidades nacidas de la experiencia y la doctrina social católica, hoy en casi total desbandada; numerosas asociaciones musicales de todo tipo (jotas, ópera, música clásica, bandas de pueblo…); la peña Pregón, por mencionar una realidad todavía viva; el plural y atípico Ateneo Navarro; los casinos de Pamplona y principales pueblos; los extintos círculos carlistas; las “casas del pueblo” en sus dos etapas históricas… La lista es enorme. Pero que nadie se dé por ofendido, por favor, si no se ve reflejado en tan apretada relación.

Pero en Navarra concurre una circunstancia que no existe en buena parte de la Europa democrática: la irrupción y permanente ofensiva de un partido-movimiento de carácter totalitario e identitario; el panvasquismo separatista. Y sus aliados ocasionales (Podemos), o afines y virtuales competidores (PNV y Geroa Bai).

Desde Antonio Gramsci la cultura se ha convertido en una herramienta de combate al servicio de las “alternativas de progreso”. Para los marxistas “clásicos” la cultura era concebida como un instrumento de dominación al servicio de los poderosos: las iglesias la aristocracia, la alta burguesía, los militares profesionales... Desde Gramsci se inicia el desplazamiento del papel del proletariado, como vanguardia histórica de la utópica y futura nueva sociedad sin clases, hacia el “intelectual orgánico”; nuevo héroe y ariete transformador de costumbres y mentalidades, quien imaginará y producirá los cambios culturales y sociales subsiguientes que allanarían la revolución. Pero no se trata de intelectuales aislados, esnobs encerrados en torres de marfil, sino de hombres de teoría y acción en directa relación con los “movimientos emancipadores” operativos en la sociedad, al servicio del pueblo; además de una aburguesada clase obrera en retroceso y deriva populista hoy.

Estos intelectuales han “colonizado”, especialmente desde el Mayo del 68 y la eclosión de los campus californianos,  las universidades, los medios de comunicación y muchos organismos populares; también a los enriquecidos filántropos de nuevo cuño y alcance planetario. En España, en buena parte del mundo… en Navarra. Y siguen en ello con nuevos y originales instrumentos.

Decíamos antes que Pamplona es pionera en trabajo cultural. Igualmente desde el campo panvasquista y radical-progresista: recordemos IPES, los grupos del entorno de Batzarre en Navarrería, las librerías Elkar, el fenómeno Katakrak… y Euskokultur Mintegia (EM). Pero hay más.


Centrémonos en EM. Situado en la pamplonica Travesía de las Huertas 2 bajo, EM es un local multiservicios concebido a modo empresarial. Se comparten medios materiales y humanos, se elaboran sinergias, se facilita el contacto cotidiano de activistas y proyectos en unos locales amplios, con sala de conferencias, de trabajo, etc. Oficialmente es la sede de la Fundación Euskokultur, pero acoge media docena de entidades panvasquistas cuya laboral en la cultura es muy plural: las danzas y el folklore, los cursos universitarios de verano, los medios de comunicación… Cada entidad tiene su propia naturaleza jurídica, su liderazgo, su base social cotizante, su propia vida y sus propios ingresos. No obstante, es la mencionada fundación la que proporciona el “paraguas” operativo, legal y administrativo; de hecho en su web se afirma que «Para la consecución de esos objetivos [producción y transmisión cultural, investigación, actividades, recopilación tradiciones], establece acuerdos y convenios de colaboración con otras entidades, tanto de la administración, como privadas, colectivas o particulares, siempre que sus fines y los de la Fundación sean coincidentes».

El afirmar, a modo de explicación y crítica simplista, que son entidades “subvencionados”, no agota, para nada, este fenómeno tan interesante como puntero.

Pero, nos preguntamos, lo que es en el sector navarrista, ¿hay algo parecido? Es más, ¿se entiende? ¿Se contempla como una necesidad?

El navarrismo es ante todo un sentimiento. Y una cultura. Y una gloriosa historia. Guste o no guste: una identidad. Pero, como toda cultura, debe tener “carne” y vida para ser cognoscible y poder ser transmitida a las nuevas generaciones de navarros.

Espíritu y ganas para “trabajar” y “vivir” la cultura existen: no hay más que recordar el espectáculo de la manifestación del 3 de junio en defensa de la bandera de Navarra que sobrepasó las expectativas más optimistas y rompió, por una vez, la iniciativa estratégica que mantiene el cuatripartito en la vida pública de Navarra. Pero no bastan las buenas intenciones. Ni limitarse a leer “buenos libros” (estamos de luto: cierran las librerías Gómez “las de toda la vida”…). Ni sirven los proyectos elitistas basados en un puntual voluntarismo o un análisis erróneo de la realidad.

El navarrismo precisa de cauces estables, operativos, con perspectiva de futuro. Especializados, autónomos, sostenibles y autofinanciados. Que reflexionen y se mueven con una perspectiva táctica, pero una mirada estratégica.

Existen iniciativas en marcha. Y en los dos últimos años, han surgido otras. Pero deben aumentar en número, en apoyos y en vida propia. Para proyectarse en la sociedad y en el futuro.

El navarrismo es un sentimiento. Y una historia. Y una cultura. Vale, de acuerdo. Pero, o es vivido de manera cotidiana, con sus convocatorias, sus mitos, su tejido comunitario, su producción y reproducción cultural y humana, o, como todo sentimiento, está al albur del voluntarismo y de los acontecimientos. Es más: estamos en un momento particularmente crítico, pues cedidas sus celebraciones y buena parte de su dinámica a los poderes públicos en las décadas anteriores, éstos, lógicamente, lo están desnaturalizando y desviando al servicio del panvasquismo. Hay que recuperar Navarra, ¿quién lo dijo primero?

¿Qué otras cualidades debiera tener ese navarrismo del siglo XXI? Pues ser operativo e independiente de los poderes públicos. Y que el Fuero, como objetivo mediato y final, llegue a significar algo concreto y actual a las nuevas generaciones; también a los navarros de procedencia foránea y provistas de una potente carga identitaria (eslavos, hispanos…).

El navarrismo es popular y transversal; mal que les pese a los separatistas panvasquistas. Ahí radica su fuerza y potencial. Por lo que respecta a los partidos políticos del área, éstos deben cumplir su papel, pero no deben arrogarse otros; al contrario, deben facilitar que la “vida” surja y arraigue.

Euskokultur Mintegia es un buen ejemplo de trabajo metapolítico, o prepolítico, según se mire. Un modelo, entre otros, que puede servir de espejo en el que relanzar, retomar o plantear iniciativas culturales desde el navarrismo.

No es la fórmula mágica, ni el atajo seguro, pues no hay recetas seguras en el abordaje del futuro. Pero es un modelo plausible de trabajo desde la que partir y avanzar. Hay otras. Pero ya se sabe: a dónde nada conduce es el inmovilismo, de modo que “a Dios rogando y con el mazo dando”.

Sila Félix