martes, 25 de abril de 2017

La movilización es el camino


El pasado domingo tuvo lugar en Tudela un bonito acto en el que unos ciudadanos, la adscripción política es lo de menos, desplegaron una bandera de Navarra de grandes dimensiones en el Monumento al Sagrado Corazón y la Plaza de los Fueros de la ciudad ribera, lugar en el que esta iniciativa fue recibida entre aplausos por parte de los tudelanos que pasaban por allí.


Esta no es la primera acción de este tipo, por el día de Navarra volvieron a desplegar esta bandera en las ruinas del Castillo de Maya, lugar que quizás es la Meca del nacionalismo vasco en Navarra; así como hace unas semanas en el malogrado Castillo de Tiebas. Este tipo de actos son bonitos y dan buenas fotos, como digo, pero no pueden ser el sustitutivo de la muy necesaria movilización social a pie de calle. Donde sin duda alguna pintaría más bonita esa bandera es en una manifestación entre miles de personas, y por desgracia hoy en día razones no nos faltan para ello.

La movilización social es una cuestión muy importante a la hora de mantener vivo a un sector social, aquello que no se mueve es porque está muerto. Esto lo sabe bien la etarrada, que no deja pasar una ocasión para tomar la calle, ya sea por la imposición del euskera, pedir el final de la dispersión para sus asesinos o luchar contra un fascismo inexistente; cualquier excusa es buena para mantener movilizada a su minoría organizada y hemos de aprender del compromiso de esta gente a pesar que en todo lo demás sean basura.

Por el otro lado, existe en Navarra una mayoría desorganizada que presencia inerme los desmanes de un gobierno teledirigido desde el País Vasco y cuya única hoja de ruta finaliza en la ansiada anexión de Navarra. Cada vez son mas las voces que le piden a UPN una manifestación contra las políticas del euskogobierno, más aun desde el desconcierto generado por la derogación de la Ley de Símbolos con el objeto de volver a introducir las ikurriñas en el terreno institucional. UPN es la única fuerza política capaz de organizar una manifestación exitosa en Pamplona contra las políticas del nacionalismo vasco, congregando a unos cuantos miles de ciudanos.

Si realmente quieren volver a recuperar las instituciones, estas no van a caer en sus manos como una fruta madura, si quieren los peces van a tener que mojarse el culo. Ante todo se trata de una cuestión de perderle el miedo al fracaso y al "qué dirán"; aunque junten a cien personas o a cien mil (como hace diez años) el Diario de Menticias abrirá el periódico del día siguiente diciendo que eran un puñado de ultras venidos desde el estado español en su mayoría. Todo aquello que hagamos ha de ser de cara a nuestra gente y nos tiene que importar un carajo lo que opinen los abertzales.

En el caso de que cunda el ejemplo y no se resignen a dejar que los enemigos de Navarra monopolicen las calles, si los ciudadanos sacan de los cajones sus banderas de España y se acaban viendo más que las banderas de Navarra aunque las regalen, que no se echen las manos a la cabeza porque tampoco sería la primera vez.


Hispano

lunes, 24 de abril de 2017

¡Que vienen los populistas! Pero, ¿es Podemos el populismo en Navarra?


Es el vocablo de moda en buena parte del mundo. Y está en boca de todos. Nos referimos, ¡cómo no!, al populismo.

Verifiquemos ante todo un hecho: más que nada, “populismo” es un insulto, una descalificación apriorística. Así es empleado para demonizar a los apestados del sistema (supuestos “fachas” emboscados y tramposillos), pero también para “marcar” a nuevos movimientos poco definidos o difíciles de encajar.

Un auténtico cajón de sastre. De este modo, además de los denominados populismos “de derechas” (el FN francés, el FPÖE austriaco…) o “de izquierdas” (Podemos, Syriza…), todos ellos muy europeos, al teorizar al respecto también se reflexiona en torno a las dos oleadas de populismos hispanoamericanos: el originado en Juan Domingo Perón (el peronismo sería el populismo referencial) y otros líderes como Víctor Raúl Haya de la Torre y su APRA, y el posterior en el tiempo -ahora denominado neopopulismo- y  más vinculado al denominado “Socialismo del siglo XXI” desde posiciones izquierdistas e indigenistas, encarnado en Hugo Chávez, Evo Morales, etc. Pero es que, siendo exhaustivos, los primeros populismos en la Historia fueron los rusos Naródnik –Voluntad Popular, altruistas terroristas nihilistas- y los granjeros norteamericanos del People’s Party; dos realidades que aparentemente nada tenían que ver. Y no olvidemos los populismos europeos de la posguerra: el poujadismo francés  y el italiano L'Uomo qualunque. Para mayor confusión, no han faltado autores que han identificado potenciales ingredientes populistas en fenómenos como el panarabismo de Nasser y el Baas y otros movimientos del Tercer Mundo y de los “países no alineados”.

A Fuerza de tratar de encajar fenómenos tan dispares y alejados en tiempo y espacio en tan manido concepto, éste se ha convertido en algo vacío.

Debemos señalar, por otra parte, que comportamientos “populistas” –en el sentido de demagógicos, o a modo de recetas facilonas ante problemas complejos- son desplegados por todos los partidos políticos, por muy honorables que se presenten. También entre los menos presentables, pues, ¿cómo calificar el entusiasmo de todos estos políticos navarros que se colocaron el dorsal para salir fotografiados los primeros en la llegada de la korrika 17 a Pamplona? Efectivamente: Asirón en éxtasis y los demás.

En Navarra, como buenos habitantes –para bien y para mal- de la piel de toro, no podía ser de otra manera: también tenemos a nuestros “populistas” vocacionales, ya devenidos en profesionales. Nos referimos, por supuesto a Podemos.

Ainhoa la carnicerita, Itoiz el pijoprogre y sus amigos okupas e hipotecados, Laurita y sus papás, Tere y sus troskos, la muy amiga “paracaidista” de Iglesias Ione Belarra…

Rebotados del PSOE unos y unas, tránsfugas de Batzarre e Izquierda Unida otros/as, gentes sin partido previo muchos/as, antiguos/as merodeadores/as de la “izquierda abertzale” en no pocos casos, los/as trotskistas inclasificables de siempre… Un partido de aluvión, bisoño, todavía en formación; pero ya con unas cuantas purgas y resentidos en su haber. Chicos/as listos/as: aprenden rápido; sobre todo lo malo. No es para menos “han pillado” poder, lo que les encanta y bien que disfrutan. Y no sólo para que les lleven las maletas.

Entonces, populistas, ¿a pesar de todo? Sí, pero en el sentido de ser ambiguos cuando les conviene; y de estar encantados de conocerse siempre; y protagonistas de las redes y las barras; y amigos de la selfie; y entusiastas del latigazo verbal, de la improvisación y la ignorancia descarada; y, sobre todo, del permitirse lo que sea “porque me lo merezco”.

Políticamente hablando, ¿cómo encajarlos? Pues, visto lo visto, como amigos de la “revolución permanente” y de la extensión sin límites de los nuevos (¿?) “derechos individuales y sociales”. Todo ello, muy a la moda. Fácil de recetar, recitar y en la cresta de la ola. En consecuencia –aseguran muy seriecitos- hay temas que les aburren; caso del “contencioso Navarra-Euskadi”. Y es que son la mar de divinos; divinos de la muerte, que dirían los puretas. Pero de esa izquierda-divina; la gauche-caviar tal y como se les conoce en la vecina Francia. Y ya se sabe cómo se las gastan estos franceses: un poquito bordes, pero muy precisos.

Ideológicamente –recordemos declaraciones y orígenes- sus genes y nutrientes son muy de izquierdas: marxismo-leninismo revolucionario, radical-progresismo, eco-femi-socialismo.

Apelan a “los desposeídos”, pero viven como los de “la casta”. Son ligeros en las formas, pero pesados en sus políticas y, aunque anuncien lo contrario, han envejecido rápidamente.

Con esos pelos, y desde esos polvos, intentan pescar en el río revuelto del legítimo descontento ciudadano, con no pocas dosis de demagogia, irresponsabilidad y juicios superficiales; en el evidente cabreo de la gente, mediante el impacto mediático y el titular sensacionalista propio de La Sexta.

Ocasionalmente transversales, pero muy de izquierdas. Populistas…, pero ya integrados en el sistema que dicen denostar. Desde las clases medias depauperadas, pero sin mezclarse con el pueblo.

Y viajan mucho: a Vistalegre, para medrar y purgar; a Bayona, para dejarse ver con el psicópata de Mondragón; a Alsasua, para “solidarizarse con esos pobres muchachos”… y es que no entienden que a esos “pobres muchachos”, que la emprendieron con los guardias civiles y sus chicas (feministas, por favor, ¿dónde os escondéis?), se les puede torcer la mirada y tomarla con algún/a podemita ¡por españolistas! Que ya se cansarán, antes que después, de tanta ambigüedad y tanta tontería. Y les pedirán cuentas agriamente, de modo que hacerse el/la interesante no servirá de nada. Serán socios, más o menos afines, pero amigos, lo que se dice amigos… jamás.

¿Populistas? Si el epíteto les resulta rentable, pues populistas y lo que haga falta. Transversales, pues también: ni de derechas, ni de…, pero sí de izquierdas, ni tampoco de centro. La cuadratura del círculo. Pues de círculos saben mucho.

Los navarros expatriados por causas económicas ya están comprobando que votarles a los podemitas-populistas-pijoprogres no les ha servido de nada: sigue allende la muga buscando trabajos dignos.

Los identitarios van comprendiendo que de los suyo, nada de nada; pues para identidad  ya está la versión auténtica, es decir, la abertzale. O la española de siempre y de pro, que es otra manera de ser identitario; pues ser español hoy día es ir contracorriente, es lo alternativo y genuinamente rebelde. Córtate las rastas, los pelos afros, y rebélate de una vez. Espabila, que te están tomando el pelo. Y nunca mejor dicho.

Los genéticamente transversales –pero de verdad- es decir, quienes perciben que ser de “derechas” como ser de “izquierdas” son manifestaciones de un mismo sistema economicista y mundialista, seguirán a la espera y tal vez generen nuevas formas de comunidad.

Y los decepcionados con la democracia partitocrática, oligárquica y representativa ya tiene muchos, muchísimos motivos, para asimilar que Podemos es más de lo mismo, aunque sea de color morado.
Si ser populista es ser rebelde, Podemos no es populista.

Si ser populista es aspirar a una democracia más participativa, Podemos no tiene la fórmula ni la voluntad.

Si populismo es arraigo, Podemos es una izquierda más: bon vivant y consumista.

Si populismo es identidad, Podemos ni es panvasquista ni navarrista; ni chicha ni limoná: es un camelo.

Si Podemos es justicia social, Podemos es paternalismo y burocratismo de la subvención a los amiguetes, de la palmadita y la selfie.

Y si hablamos de la bandera de la soberanía nacional, como último refugio de los débiles -fundamental en todo populismo que se precie- pues a Podemos no le dice ni sugiere nada de nada.
Por todo ello, Podemos NO es populista. Es marxismo-leninismo tope-guay. Pero sobre todo: OPORTUNISMO.

¿Populismo en Navarra? No lo hay, pero, ¿se le espera?

Sila Félix

viernes, 21 de abril de 2017

La bandera de Navarra como invento de nacionalistas y otras falseades


A principios de este mes y al calor de la polémica en torno a la derogación de la ley de Símbolos de Navarra por parte del Euskogobierno de Uxue Barkos, un blog afín a Geroa Bai publicó un artículo en el que básicamente se afirmaba que la bandera de Navarra había sido diseñada por nacionalistas y que durante la transición UPN  había estado en su contra mientras que los nacionalistas vascos siempre la habían defendido. Vayamos por partes.

La bandera de Navarra se oficializa en 1910

Es importante entender el contexto en el que la bandera de Navarra es adoptada para ahorrarse el decir muchas idioteces. A finales del siglo XIX y principios del XX, se dio un momento de ebullición en lo que refiere a la creación de todo tipo de enseñas nacionalistas, regionalistas y políticas. Por ejemplo, es a finales del siglo XIX cuando Blas Infante inventa una bandera para Andalucía a la que dota de connotaciones islamistas, a pesar de que los andaluces actuales descienden mayoritariamente de repobladores cristianos del resto de reinos hispanos.

En 1894 Sabino Arana inventa también una bandera separatista para Vizcaya que será conocida como la ikurriña y que acabará siendo utilizada para el proyecto separatista vasco en su conjunto. Otras banderas separatistas como la estelada son un poco más tardías (1908 quizás) mientras que la bandera republicana tricolor tiene un origen más difuso alrededor de estas fechas e introduce una franja morada para representar a Castilla como eje vertebrador de España. Este es el mayor error en la vexilogía española hasta el momento, puesto que parte de la mala interpretación de consierar al pendón de Castilla de color morado, cuando en realidad era de color rojo carmesí.

En este contexto Navarra no iba a ser menos y con motivo de los preparativos para el 700 aniversario de la Batalla de las Navas de Tolosa la Diputación Foral de Navarra le encarga a la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra el diseño de un escudo de Navarra estandarizado junto con una nueva bandera. 

Es aquí donde viene el punto polémico, puesto que esta comisión estaba compuesta por Arturo Campión, Hermilio de Olóriz y Julio Altadill; y es aquí también donde el artículo empieza pifiarla pero bien ya que a todos ellos les atribuye ser vasquistas, cosa que es cierta porque todos son estudiosos de la cultura vasca, pero asimila el vasquismo al nacionalismo vasco cuando reproduce una cita -que no se sabe muy bien de dónde sale- en la que se afirma que no le cabe duda de que estas personas también amaban la ikurriña.

La realidad es que, si bien personajes como Arturo Campión pueden ser denominados por aquel entonces como protonacionalistas, otros como Julio Altadill dificilmente pueden ser denominados nacionalistas vascos teniendo en cuenta que aparte de historiador y geógrafo, también era un Intendente General de división del Ejército Español con varias condecoraciones; cuestión que es difícilmente compatible con ser un separatista vasco. Esto quiere decir que tenerle apego a la cultura vasca no te convierte en un nacionalista vasco, como al autor del artículo le gustaría.

Documento que recoje el diseño original del escudo de Navarra y su bandera. Este primero fue estandarizado en 1910 pero es muy anterior

Esta Comisión cumple su cometido y propone un escudo de Navarra estandarizado bastante parecido al actual que incluye "elementos esenciales, según tradición constante, cadenas de oro sobre fondo de gules con una esmeralda en el centro de unión de los ocho brazos de eslabones" junto con una bandera que encontraron acorde a las normas vexilológicas asociadas a este tipo de simbología heráldica.

Artículo relacionado: Historia de la bandera de Navarra

Como vemos, no es que unos nacionalistas vascos inventen la bandera de Navarra, es que la Diputación Foral le encarga a un comité de historiadores la estandarización del escudo de Navarra y la creación de una bandera regional acorde al mismo, dos cosas diferentes. Pretender que porque alguno de estos historiadores fuese vasquista, que la bandera de Navarra es entonces un símbolo del nacionalismo vasco, es un disparate del mismo calibre que decir que el Segundo Ensanche de Pamplona es abertzale porque fue proyectado por un arquitecto que también era del PNV.

Los abertzales casi siempre han despreciado los símbolos de Navarra

La nueva bandera de Navarra fue izada el 16 de Julio de 1910 en la Diputación Foral, al mismo tiempo los nacionalistas vascos también la colocaron en el balcón del primer Centro Vasco de Pamplona. Los abertzales intentaron instrumentalizar la bandera de Navarra desde el primer momento, pero esto no impediría la interiorización de esta nueva bandera regional por el común de los navarros, sin contraponerla a los símbolos nacionales. Sirva como ejemplo este texto publicado en el 1915 en la revista La Avalancha: "Interceda este año San Fermín, el día de su fiesta, con el Señor todopoderoso para que (…) la patria prospere al amparo de la Cruz sacrosanta, y de la bandera roja y gualda de España, y a cuya sombra bienhechora flamee victorioso el pendón bermejo de Navarra"

Ante su fracaso al intentar manipular la enseña de Navarra, desde entonces los abertzales han despreciado casi siempre los símbolos de Navarra, utilizando otros alternativos para representar su "Nafarroa". Estos símbolos del nacionalismo vasco irían desde el Águila Negra de Sancho VII -un símbolo familiar del rey navarro más conocido como "arrano beltza" y para el que el batasuno Telesforo Monzón inventó una bandera con fondo amarillo- hasta la adopción más actual de un escudo de Navarra desfasado que podemos encontrar en un manuscrito del siglo XVI conocido como el Libro de armeria del reino de Navarra, no sin antes quitarle la corona, claro está. 

Artículo relacionado: Arrano beltza, arrano mentira.

Se puede concluir que salvo en usos oportunistas, a los nacionalistas vascos les repelen las cadenas de Navarra porque fueron ganadas en una batalla en Jaén en la que Navarra luchó fuera de sus fronteras y junto a la mayor parte de los reinos hispanos, contra los invasores musulmanes. De hecho, por este motivo hoy en día en los círculos internos del PNV/Geroa Bai suelen usar el escudo desfasado con la bloca dorada y sin las cadenas de Navarra.

Actualmente los abertzales usarán cualquier bandera que no lleve las cadenas de Navarra

¿Estuvo prohibida la bandera de Navarra?

En el mismo artículo de este aspirante a juntaletras del Mentizias, también cita un suceso puntual por el que un ex-concejal nacionalista colgó por el Día de San Francisco Javier la bandera de Navarra en el ayuntamiento de Tafalla, medida que motivó su exilio en Francia al ser retirada la enseña por los somatenistas del pueblo. Lo que no nos contará este iluminado es que este hecho se produce en plena dictadura de Primo de Ribera, en un momento en el que estaba prohibido exhibir cualquier tipo de bandera que no fuese la bandera española; en edificios, barcos, etc. Medida tomada precisamente para evitar que se colgasen banderas separatistas como la ikurriña.

Un hecho que demuestra esta persecución inexistente de la bandera de Navarra es que existe constancia de su presencia en una Jura de Bandera del somatén de Pamplona que se organizó en 1925 con motivo de la visita de Miguel Primo de Rivera a la capital navarra.

UPN contra la bandera de Navarra

Cerrando ya la retahíla de despropósitos, el articulista se termina de lucir asegurando que durante la transición UPN estuvo en contra de la bandera actual de Navarra porque defendía la bandera de Navarra con la Laureada. No hace falta ser un intelectual privilegiado para ver que en el caso citado no es que UPN estuviese en contra de la bandera de Navarra, es que no era favorable a retirar la condecoración de la Laureada de San Fernando de la enseña, que también son dos cosas diferentes. 

Que coyunturalmente el nacionalismo vasco utilizase la bandera de Navarra sin la Laureada por aquel entonces sólo puede ser entendido como una maniobra de oportunismo, y es que una vez la sociedad navarra volvió a asumir la bandera con su diseño original, los abertzales volvieron a cualquier versión sin corona, en forma de estandarte o de la forma que sea; porque ellos siempre tienen que ser los diferentes.

También hay que recordarle a los maricomplejines que UPN por aquel entonces se encontraba en un proceso de confluencia con Alianza Foral Navarra, un partido que había nacido para oponerse a la constitución de 1978 al considerarla "atea, marxista y peligrosa para la unidad de España"; así como de su Transitoria Cuarta, concesión hecha al PNV que aun hoy pende sobre nuestras cabezas como una Espada de Damocles. AFN se acabaría disolviendo en UPN para evitar dividir a las fuerzas regionalistas de derechas y quien sabe si esto se produjo bajo mandato eclesial...

Pegatina de las JJ.NN. de UPN en otros tiempos más cañeros

La batalla de los símbolos es importante y esto los abertzales lo saben mejor que nadie, por esto mismo es también importante no ceder un sólo centímetro ante su simbología impostada, empezando por la ikurriña que no es nada más que una bandera separatista que el nacionalismo vasco pretende imponer en nuestra tierra.

Hispano

jueves, 20 de abril de 2017

¿Sabías que... el origen del topónimo Echarri


Ahora los vecinos de Echarri Aranaz (no todos) se consideran de Euskadi, el pueblo ha sido cuna de auténticos etarras y ponen la ikurriña de forma permanente. Curioso, ¿verdad?

Cambiar la toponimia para cambiar Navarra


Los separatismos manipulan la Historia, es algo que todos sabemos y que hacen para dotar de una visión pseudohistórica y romántica al imaginario antiespañol imprescindible en su proceso de construcción nacional. La toponimia; es decir los nombres de las localidades, los ríos, las montañas y los lugares; son un legado importante de nuestros antepasados que nos dice de dónde venimos y por lo tanto quiénes somos. Como los abertzales pretenden formatear nuestro pasado para robarnos el futuro, es una lucha que no van a dejar pasar.

Ayer mismo nos enterábamos por la prensa de que el Gobierno euskaldún de Uxue Barkos prepara con nocturnidad y alevosía un proyecto de Decreto Foral que se mete de lleno en el jardín de la toponimia impostada y que pretende que en las señales de toda Navarra consten también los términos vascos de las localidades; independientemente de que no sean oficiales o directamente sean un invento que no respeta ni la Historia de la localidad, ni la falta de uso del euskera en la misma. No sólo es el dineral que nos costarían estas nuevas señalizaciones o el plomazo de visualizar carteles en carretera con términos redundantes, todo esto es lo de menos, es la forma sibilina de manipular nuestro pasado para controlarnos.

No hace falta ser  Nostradamus para vislumbrar el proceso que van a emplear para sustituir la toponimia hispana por otros términos reales o inventados, sólo hace falta ver el procedimiento y los resultados que han obtenido en el País Vasco, que ha sido gobernado durante décadas por la rama vascongada del PNV/Geroa Bai.

El primer paso consiste en exigir como van a hacer ahora, que las señales sean bilingües allá donde sólo consta un término en español. No el bilingüismo en toda Navarra, puesto que esto esto requeriría poner también en español muchos carteles que sólo usan términos euskaldunes en la mal llamada zona vascófona, una zona que realmente es mixta al contrario que los lugares de la actual "zona mixta" en los que hasta en los patios de las ikastrolas puedes escuchar a los críos jugando en castellano. 

Una señal a la entrada de Lecumberri que algún patriota se ha encargado de decorar

En segundo lugar, alegarán que los términos en vasco tienen que tener la preferencia respecto a los términos en castellano, ya sea en orden o en tamaño. Esto es algo que ya se está viendo en muchos pueblos de la Cuenca de Pamplona en los que gobierna Geroa Bai/PNV. Hace algunos años se puso de moda el poner carteles a la entrada de las localidades y en contra la mal llamada violencia sexista, un brindis al sol que no viene a solucionar nada con respecto a la problemática de la violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico. 

Paradójicamente, los proetarras de Bildu colocaron carteles en las entradas de la ciudad en los que se daba prioridad a la leyenda "Pamplona no tolera las agresiones sexistas" frente a la misma leyenda en euskera; mientras que en el caso de los ayuntamientos gobernados por Geroa Guay, el texto que tenía prioridad era el que venía en vasco. Bajo el pretexto de términos vacíos como que "el euskera es la lengua de la tierra" es como los vasquistas desprecian la realidad lingüística de la Cuenca de Pamplona, poniendo a una lengua minoritaria como el euskera por encima del castellano, verdadera lengua común de toda Navarra.

Los nacionalistas vascos ponen en Villava al euskera minoritario por encima del español

El tercer y último paso consistirá en sustituir la cartelería bilingüe por otra exclusivamente en vasco, importando muy poco sustituir los nombres hispanos con verdaderas raíces históricas por imposturas en batúa. Los ejemplos de esta sustitución lingüistica se pueden encontrar en muchos carteles en el País Vasco y el norte de Navarra, en este último caso mayoritariamente por torpeza o dejación de los regionalistas.

El español, reducido a su mínima expresión en muchos carteles viarios del País Vasco

¿Qué podemos hacer para parar este proceso? Yo lo tengo muy claro: si euskaldunizan el nombre de tu localidad metiéndole alguna K o B, haz unos vinilos con las letras de la grafía original y pégalos encima de las letras del cambiazo. Si en los carteles de tu localidad empiezan a darle prioridad al euskera o si incluyen términos inventados que no responden a la realidad lingüística de tu pueblo, táchalos con un spray negro. Ahora te toca a ti hacer tu parte, lo puedo decir más alto pero no más claro.

Hispano

miércoles, 19 de abril de 2017

Navarra: sé tú misma


En algunos grupos de facebook se ha subido un video en el que se visualiza y escucha el himno nacional español – la Marcha Real- en las calles de Pamplona, con motivo de una de las procesiones religiosas de esta pasada Semana Santa.

Los comentarios, en general, eran muy positivos: “estamos en España”, “que alegría”, “¿por qué va a molestar?”…

video
El Himno Nacional en los pasos de Pamplona

Ciertamente, el hecho no deja de ser, en estos tiempos, una excepcionalidad. Ante todo, por desarrollarse en la parte vieja de Pamplona; supuesto feudo de la aberchalada y radicalismos anarco-comunistoides para quienes la tolerancia es vista como un ejercicio de debilidad frente al “fascismo que avanza”.

Pero además, para otros, tamaña manifestación popular no dejaría de ser sino un pernicioso residuo del denostado y fenecido nacional-catolicismo de tan “infausta memoria”. Otro signo a derribar y eliminar; y van…

A pesar de todo ello, para muchos -sin necesidad de ser religiosos- tal ejercicio de identidad colectiva no deja de ser una manifestación más de estricta normalidad social y democrática. Un ejercicio de civismo, de libertad y de consistencia comunitaria. Simbolismo compartido, sacralidad pública, identidad nacional, espontaneidad popular.

Ciertamente, el asunto no es nada sencillo; sobre todo, al cargarse un episodio de este tipo con múltiples valoraciones ideológicas que retuercen y deforman la realidad… al servicio de contrabandistas de ideas y proyectos totalitarios (laicistas confesionales, radical-progresistas, panvasquistas paganizantes o veterocatólicos sabinianos…).

Constatemos, en primer lugar, el empeño en expulsar la religión –la católica, faltaría más- del espacio público y limitarla a las sacristías y a la conciencia individual; lo que en última instancia implica la eliminación de unos poderosos vínculos simbólicos de carácter comunitario e identitario orientados al sentido existencial. La tendencia laicista es poderosa, sigue en alza y son muchos los resentidos encantados en alimentarla… y no pocos acomplejados en plegarse ante lo percibido como “normal”. Veremos mucho, mucho más.

En segundo lugar, las tendencias y posicionamientos de la propia Iglesia católica; en tantas ocasiones desconcertantes para propios y extraños. Y no nos referimos al magisterio del Papa Francisco. Un detallito a modo de ejemplo: ya no es posible escuchar el himno nacional en una ceremonia oficiada en un templo católico…, por imperativo canónico. Si la familia de un fallecido desea que en algún momento del funeral por el alma de su ser querido sea entonada la marcha real -por manifestación expresa del fallecido, de la familia, de sus amigos, de todos ellos…- no lo conseguirá: sea en San Nicolás de Pamplona o en San Pedro de Olite. En Urdax o en Cortes. Hasta tal punto es así que no es imposible afirmar que el himno nacional interpretado en la celebración eucarística de la Virgen del Pilar, en la iglesia de San Miguel de Pamplona, acogiendo a la patrona de la Guardia Civil y al Benemérito Cuerpo allí celebrante en el último octubre del 2016, acaso forme parte ya del pasado.

La Dolorosa de Pamplona

Tiempos paradójicos y sorprendentes los nuestros: a la religión se le expulsa del espacio público y en los templos no puede escucharse la Marcha real. Tanta separación, tanto matiz, tanta dialéctica, tanta normativa, tanta asepsia…nos han hecho perder la memoria y los reflejos. Y las personas sin memoria ni reflejos son dóciles ante el poder, el que sea.
Formalmente, ambos episodios son circunstancias distintas que responden a dinámicas propias. Está claro.

La separación Iglesia-Estado, interpretada en su versión confesional laicista anticatólica, tan de moda en nuestra decrépita Europa, seguirá avanzando también en Navarra. Nos guste o no. A la vez que la increencia se instala significativamente entre los navarros; y algunos miles de nuevos –y otros no tan nuevos- navarros se adscriben a los cultos evangélicos y musulmán. Y a la New Age o al “supermercado espiritual” tan próximo a las viejas supersticiones que el cristianismo nos había liberado... Estamos en una sociedad pluralista. Es evidente. Nadie lo niega. Y muy poco católica; también es notorio. Perviven parroquias católicas de gran vida y proyección, realidades eclesiales luminosas y esperanzadoras. Pero lo cierto es que no es posible afirmar –salvo desde la perspectiva de la esperanza escatológica- si serán el germen de nuevos cristianos o islas que resisten mal que bien, los vendavales de la globalización, el mundialismo y el desarraigo.

Mientras tanto, algunos añorarán que la marcha real suene al órgano y en un templo, al menos en alguna ocasión. Un signo de los tiempos: Navarra apenas se reconoce en su pasado; tampoco en el religioso. Y con ello se pierden lazos comunitarios, viejas y benéficas solidaridades, experiencias compartidas, tradiciones operativas que dieron vida a un Fuero exhausto…

Los navarros de ayer, de hoy, y de mañana, seguiremos teniendo necesidad de comunidad y pertenencia. La navarridad de hoy es distinta de la de ayer. Y lo será de la de mañana. Habrá, ya las hay, muchas formas de vivenciar la navarridad, individual y colectivamente. Pero si el lazo con la tradición católica se rompe –creencias, vivencias,  comunidades orgánicas- se tratará de una Navarra irreconocible; no en vano –es legítimo preguntarse- ¿perviviría Fuero alguno? Navarra, en tal caso, ¿sería algo más que una mixtura personal a base de Osasunbidea, Hacienda Foral y los lights cursillos de los Civivox?

Cuando Juan Pablo II reclamaba el tan famoso como olvidado “¡Europa, sé tú misma!”, invocaba a su pasado religioso, a su cristianismo, su tradición romana, su sabiduría griega. Hablaba de raíces, pero también de proyección y futuro. También estaba pensando en nuestra Navarra.

Merece la pena recordarlo, más cuando hablamos de religión y catolicismo. Fue un 9 de noviembre de 1982 cuando Juan Pablo II en aquel discurso sobre la identidad europea invocó, entre otras muchas cosas, lo que sigue: “Desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades. Da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. No te enorgullezcas por tus conquistas hasta olvidar sus posibles consecuencias negativas. No te deprimas por la pérdida cuantitativa de tu grandeza en el mundo o por las crisis sociales y culturales que te afectan ahora. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo”. No por olvidadas tales palabras, han perdido actualidad.

Los tiempos cambian, las personas son otras, pero el corazón del hombre es el mismo. La Navarra que hemos conocido, en lo bueno y también en lo menos bueno, es fruto del trabajo de las muchas generaciones que nos precedieron. Eran religiosos, entendían que vivir para los demás era bueno, creían en el bien común, se dotaban de reglas que ayudaban a sobrevivir, a tener una existencia con sentido y a impartir justicia. No había conflicto entre el ser navarro y el ser religioso. Pero vivimos tiempos acelerados de cambio y transformación. Las imposturas se imponen a lo natural. La dialéctica al sentido común. Lo artificioso a lo espontáneo.

Así las cosas, además, la Iglesia tiene su propia “agenda”, pues su mirada y naturaleza son divinas. De hecho, los hay que se plantean que la Iglesia arriesgó mucho y perdió credibilidad por su vinculación a la unidad de España. Están en su derecho. Seguro que no les faltan argumentos teológicos o dialécticos. Y si no los tienen, se los inventan, que no pasa nada. 

Pero también estamos en nuestro derecho si reclamamos la defensa de la sacralidad en la vida pública navarra y la identidad española allí donde vivimos y nos movemos. Sin complejos, sin violencias, sin mentiras.

Por ello, en una deseable fase de civismo democrático y de madurez social, los proyectos totalitarios sobran: sean panvasquistas, nihilistas, mercantilistas o islamistas.

Sila Félix

HazteBasko.org


Fuentes bien informadas nos aseguran que se está cociendo el autobús de haztebasco.org. ; a modo del Tramabús de Podemos, el de Wyoming de La Sexta o el primigenio de hazteoir.org.  En Navarra como si fuera la España más profunda de los 60 con el Cordobés y el Real Madrid  o en este siglo el Sálvame de Tele 5 y las televisiones autonómicas estamos copiando lo mejor de lo mejor. Si señores, la Euskadi kañí  viene y con intención de "quedarsen" . 

En los hangares de la sede del Partido Nacionalista Vasco , la antigua plaza de la Argentina, la de las paradas de las Villavesas, se ha visto ya las imágenes de los acabados vinílicos que van a figurar en el NafarBascoBús. 

El color de fondo protagonista será el cálido rojo foral en los cuatro lados con la ikurriña tricolor en el techo para que no sea visualmente tan notoria y a veces provocadora como la política de la consejeria de Educación que tan limpia y honrosamente ha dirigido el Inclito Sr. Mendoza. 

En el costado derecho aparece ocupando la mitad del BascoBús al fondo la figura más grande de la Reina del antiguo Reyno de Navarra Uxue Barcos con la makila de jetzale junto a su deseado Rey Urkullu frotándose las manos. En la parte delantera del mismo lado derecho se perfilan imágenes evidentes como el San Mamés Berria con el escudo del Athletic, el Parlamento Vasco de Vitoria, el Guggenheim, la Concha y el árbol de Giernika. 

En el costado izquierdo se amontonan múltiples y procelosas figuras y personajes que no dan abasto y apenas se ve el fondo rojo foral. Al fondo la figura del más grande Arnaldo Otegui con su sonrisa bonachona haciendo la V de basco con los dedos índice y corazón. Delante los también señores Ariz, Mayorga y Nuin jugando al mus con el señor Zabarte. En la parte central y disfrazadas de carnaval las señoras Aznárez, Ruiz, Beaumont y por supuesto con la boca perfilada de morado la señora Pérez formando disposición perfecta de corro de brujas. 

En la parte trasera del BascoBús dos muñecos como los de las inocentadas pero uno con gran txapela, pantalón a rayas y camisa negra y el otro con vestido de arrantzale con falda hasta los pies. En texto tres líneas: "los navarros son vascos" , "todos los navarros hablan vasco" "Que no te engañen" 

Como novedad y a diferencia de los anteriores autobuses los que han podido ver el acabado nos cuentan que a la altura de los retrovisores hay dos grandes orejeras de burro. No sabemos si es material promocional, didáctico o sencillamente es para facilitar la conducción al chofer. 

Volviendo a la España cañi, como diría la Faraona en la boda de Lolita : "Si me queréis , irsen ".

Una colaboración de Cabezudo

martes, 18 de abril de 2017

No seas un facha (sé un patriota)


Un facha dice "yo".
Un patriota dice "nosotros".

Un facha hará lo que le resulte divertido.
Un patriota hará aquello que es necesario.

Un facha buscará excusas en sus circunstancias o en la conducta de los demás, para no hacer lo que tiene que hacer.
Un patriota cumple sus deberes y hace más de lo que estrictamente tiene que hacer.

Un facha hace de su proyecto una nostalgia de algo que no va a volver; porque la Historia va hacia delante, no hacia atrás.
Un patriota no busca reeditar experiencias fracasadas. Es consciente de los problemas reales de sus compatriotas, vive en el presente y no en el pasado.

Un facha dice más que hace y antepone el placer al deber.
Un patriota hace más que dice y encuentra el placer en el deber cumplido.

Un facha es bocazas; habla sin saber y opina más allá de su experiencia y sus conocimientos.
Un patriota se forma para tener una opinión correcta.

Un facha recurrirá a la violencia contra sus oponentes debido a que su escasa formación política le impide ofrecer un discurso alternativo.
Un patriota sólo empleará la violencia en respuesta a una agresión.

Un facha prefiere ser cabeza de ratón antes que cola de león. Se encuentra muy cómodo en su ghetto.
Un patriota sabe qué lugar le corresponde, no le tiene miedo al éxito y entiende que funcionar es conectar con la realidad.

Un facha comprende su militancia como algo más en su vida.
Un patriota hace de su militancia su prioridad.

Por todo esto y mucho más, no seas un facha, sé un patriota.

Caius e Hispano

jueves, 13 de abril de 2017

¡Feliz Semana Santa!


...a la vuelta nos vemos.

Pascual Tamburri Bariain


La Navarra foral y el patriotismo español del siglo XXI están de luto.

Pascual Tamburri Bariain, español de raíces olitenses e italianas, falleció a las 46 años; joven de cuerpo y espíritu, cuando desde una lógica humana se esperaba mucho de él.

Como medievalista supo desentrañar la trama humana de la vivencia de la tradición navarra y su pertenencia española en su proyección europea e hispanista.

Como políglota, supo beber de las fuentes originales –historiográficas, ensayísticas y literarias- de siete idiomas; alcanzando una perspectiva ecuménica despegada de las accidentes que pudieran empañarla.

Como lector insaciable, ha legado cientos de reseñas y críticas, abordando los géneros más dispares, y su identificación con la Comunidad del Anillo; una presencia que cambia la vida y la eleva.

Era un analista riguroso de mirada universal: más de 4.000 artículos diseccionan la política y claves de nuestro tiempo, anticipándose a no pocos acontecimientos.

Fue un observador estricto de un mundo en cambio permanente y acelerado. Pero siempre fiel a su temperamento humilde y leal. Por ello nunca se rindió a transacciones corruptas y al acomodaticio calor de los despachos y las cátedras domesticadas.

Apasionado en sus juicios, delicado en las formas.

Frente a la comodidad, las modas, lo políticamente correcto y el conformismo, eligió la viña, la pluma, el libro, la amistad y el compromiso.

Así era Pascual Tamburri Bariain: el Pascual de tantas víctimas del terrorismo, el de sus colegas, correligionarios, amigos… el Pascual de sus alumnos y discípulos.

Sin duda, deja un hueco que no será fácil de cubrir, pues las personas son irreemplazables y, con él, el Misterio se ha llevado una inteligencia y una humanidad cuya compañía ensanchaba la vida de cuantos le conocieron. Pero así es la Navarra del Fuero y la Ruta Norte de la Hispanidad: en cualquier tiempo y circunstancia, genera personalidades –de resonancias romanas- forjadas al temple de unos valores operativos al servicio del bien común.

Humildad, lealtad, servicio, apego a la tierra, bien común, trascendencia…, conceptos que nada sugieren a muchos de nuestros contemporáneos. Valores que permanecen y son encarnados mientras que modas e imposturas al servicio del poder prevalecen… para finalmente desaparecer.

La invocación a su vida y muerte no es un ejercicio convencional de retórica: es la llamada al compromiso, a la lucha y a la esperanza.

Hoy día, ser navarro y español es ser rebelde: un ideal posible y atractivo. Frente a las mentiras, los chantajes y los cantos de sirena. Pascual supo verlo y actuar en consecuencia.

Una colaboración de Un amigo de Pascual

miércoles, 12 de abril de 2017

Después del carnaval de Bayona… la lucha continúa


Los actos conmemorativos celebrados en Bayona el pasado 8 de abril, con motivo del desarme (¿?) de la banda terrorista ETA, evidenciaron varias cuestiones.

1. ETA no ha desaparecido. No se trata únicamente de que, acaso, conserve una parte de su arsenal, por ejemplo cierto número de las pistolas robadas en su día en Francia, sino que ETA, como organización “desarmada”, seguirá jugando un papel en permanente ajuste con el resto del autodenominado MLNV; incluso más allá de su absoluta disolución. De ser “impulsor” y “vanguardia” iniciales, pasó décadas después a “garante”. Ahora se reducirá progresivamente a “guardián de las esencias” y “mito movilizador”, lo que no implica que su liderazgo desaparezca, pues persistirá al menos en la continuidad personales de líderes muy concretos de Sortu. Además, ¿dónde termina ETA y empieza Sortu?

2. El proceso anterior está siendo muy controlado por sus protagonistas. Ha sido largo, tampoco ha resultado sencillo, ni han podido evitar algunas disidencias (Ibil, ATA) debidamente aisladas y contenidas de manera oportunista. Pero, con todo, el control de ETA del conjunto de sus arsenales indica que el retorno al terrorismo –por parte de algún grupo disidente al modo del IRA Auténtico o IRA Continuidad- encontraría dificultades de todo tipo; especialmente el rechazo de la masa social “abertzale” que ha demostrado gran cohesión interna y una incuestionable fidelidad a su liderazgo.

3. Aunque la banda se encuentra “licuada”, el terror de ETA continuará desplegando sus perversos efectos: cientos de crímenes sin esclarecer ni castigar (de lo que casi 400 de ellos, asesinatos), persistencia del miedo y prácticas mafiosas unilaterales, perversión del lenguaje, intento de apropiación del denominado “relato” del terrorismo, imposición de escenarios ficticios de convivencia presuntamente plural, etc.

4. El teatro desplegado en Bayona fue, ante todo, un acto propagandístico dirigido a la masa social explícita y fielmente “abertzale” -además de escaparate para los medios de comunicación internacionales-, que deberá emprender un nuevo proyecto sin el aval del terror de las armas y con la persistencia de un duro enjuiciamiento ético desde amplios, aunque escasamente dinámicos, sectores sociales.

5.  La presencia coreográfica de los autodenominados “artesanos de la paz” –a quiénes nunca se vio con las víctimas de ETA y que, por el contrario, alguno de ellos fue tristemente conocido por verdugo (el “carnicero de Mondragón”)- no ha logrado engañar a la mayoría de analistas españoles, salvo que ya estuvieran predispuestos al adormecimiento autocomplaciente de un giro dialéctico más.

6. Pese al radical anticristianismo de las masas “abertzales”, han figurado entre los “artesanos” dos clérigos. La del obispo metodista irlandés es anecdótica, pues apenas hay vascos o navarros adeptos a esta confesión en vías de desaparición. La presencia de uno de los dirigentes de la católica Comunidad de San Egidio (sin arraigo significativo en estas tierras; entidad en ocasiones agente vaticano para situaciones delicadas y de emergencia), indica que los obispos católicos de ambos lados de la muga se encuentran más que “quemados” tras décadas de servilismo acrítico y de prácticas equidistantes de buena parte de sus antecesores frente al terrorismo. En este difícil contexto, para sus fines pastorales, persiguen el reagrupamiento de la base residual de creyentes vascos y navarros todavía practicantes, en general muy alejados del totalitarismo separatista, quienes conviven en unos territorios que se sitúan entre los que cuentan con mayor porcentaje de anticatólicos militantes de todo el mundo.

7. Los “agentes sociales” implicados al servicio de ETA, así como su característica dinámica interior y exterior -antes y durante el teatro de Bayona- confirman que la concepción ideológica de la autodenominada “izquierda abertzale” sigue siendo la de siempre: nacionalista panvasquista, marxista-leninista y gramsciana. Su “sociedad civil” es la de los “agentes populares” al servicio de los mismos fines que el de sus correlativos “agentes políticos” y hasta ayer mismo, “armados”, es decir, terroristas. La admisión y práctica, aunque fuere parcial y mínima, de su lenguaje y tácticas, implica un plus de aparente legitimidad y una ventaja de juego para los amigos de los terroristas.

8. Las declaraciones allí pronunciadas, y el editorial de Gara del día siguiente (http://www.naiz.eus/eu/iritzia/editorial/un-acto-potente-para-cambiar-los-esquemas-del-conflicto), marcan las líneas de trabajo del trabajo emprendido por ETA/Sortu y demás “brazos”: acumulación de fuerzas rupturistas; relanzamiento del proceso “soberanista”; cohesión de la masa social afín; acercamiento oportunista a Podemos al objeto de cercenarle progresivamente su base electoral; disputa del liderazgo del bloque burgués del PNV; apoyo a las “salidas individuales” de los 300 terroristas encarcelados (entre España y Francia) y exigencia simultánea del “acercamiento” de los “enfermos”, primero, y de los demás después; control y deslegitimación de los radicales de ATA; presión creciente a sus socios de gobierno navarros.

9. Por lo que respecta a Navarra, ETA/Sortu, una vez superado el “periodo de debate interno” con el que se ha desactivado ETA en su modalidad histórica y se viene redefiniendo Sortu por enésima vez, tendrá más espacio y capacidad de maniobra en su política de presión sobre el resto de socios de gobierno. Todo ello se orienta hacia una radicalización en sus línea políticas y propagandísticas: petición de acercamiento de los “presos navarros” a Pamplona-1, profundización de la “agenda” de la construcción nacional vasca en Navarra, mantenimiento de la presión callejera, nuevos “avances” en la educación, marginación y ostracismo de las voces navarristas disidentes, control formal e informal del espacio público, imposición del imaginario panvasquista en todos los órdenes de la vida pública, impulso de toda medida que quiebre las figuras de autoridad ajenas a su cosmovisión totalitaria, etc.

10. En este “nuevo” escenario”, en el que se seguirán sucediendo nuevas iniciativas cuyo objetivo es anular la voluntad de resistencia del españolismo navarrista, social y político, la sociedad civil navarra deberá transitar un camino jalonado de trampas, chantajes, manipulaciones y presiones en el que no habrá atajos ni para el que existen soluciones mágicas. La renuncia de cualquiera de sus signos de identidad implica el fortalecimiento del separatismo panvasquista -en esta fase que concibe como decisiva- así como la pérdida de espacios físicos o morales devenidos en irrecuperables; dinámicas a la que únicamente podrá responderse desde la diversificación, la especialización y la incorporación de nuevos agentes sociales con voluntad de lucha en el ámbito público y metapolítico.

Sila Félix

martes, 11 de abril de 2017

La memoria desmemoriada de los chequistas, entre Asirón, Barkos y Baraibar


La Navarra del Cuatripartito ha entregado un “certificado de reparación moral” a 64 familiares de víctimas de la guerra civil de 1936. Gran acto, y vocinglero, con la presidenta Uxue Barkos, el alkalde Joseba Asirón y el director general encargado solamente de esas cosas Álvaro Baraibar. Porque esas son las cosas importantes para en Cuatripartito en general y para la extrema izquierda aberchale. Aunque no está muy claro que sean las cosas importantes para los navarros. Ni que sean cosas justas.

El “reconocimiento” de esta gente no es sólo certificar que esas personas murieron en aquella guerra o que sufrieron a consecuencia de ella. En la Navarra del Cuatripartito hay buenos y malos oficiales. Tenemos nada menos que una “Ley foral de reconocimiento y reparación moral de las ciudadanas y ciudadanos asesinados y víctimas de la represión a raíz del golpe militar de 1936”. Así que aplican al 36-39 lo mismo que ya van aplicando al terrorismo y la Transición: unos muertos son despreciables y deben ser negados y olvidados, y los otros son el Modelo Único Que Se Ensalza (y lo mismo en las escuelas).

Pero el trabajo contra el olvido tiene sus problemas, y eso sin contar con la catadura de la asociación Affna. No entremos ahora en si es bueno o malo que esto se haga. Tendríamos que valorar cada caso, y cadasupuesto caso, y esa revisión del pasado puede dar lugar a desagradables sorpresas. Al menos desagradables para la versión oficial geroa-batasuna. Pero lo seguro es que no es justo, en ningún modo, honrar unas víctimas y negar a otras. Vamos a darles tres buenas cosas que hacer si no quieren quedar como lo que hasta ahora parecen, es decir simples nostálgicos de la extrema izquierda y del terrorismo de extrema izquierda y separatista:

Primera sugerencia: la igualdad. Pamplona es el primer ayuntamiento de España que se querella contra los crímenes del franquismo. Cosa por lo demás difícil, porque hay una Ley de Amnistía, entre otras cosas, sin la que no habría habido Transición a la Democracia. Pero bien, supongamos de Asirón y Baraibar lo hacen de buena fe. Ahora, que lo hagan para todos: que denuncien también los crímenes del Frente Popular antes de la Guerra Civil, del gobierno republicano durante la Guerra Civil y del “antifranquismo” después de la Guerra Civil. Así que, bien, querella post mortem contra el franquismo. Pero también querella contra los crímenes de la izquierda antes de julio del 36, contra los crímenes de las checas y de la terrible represión genocida de los republicanos (que ya ha proporcionado miles de santos y beatos cristianos, y no sólo eso), y contra los crímenes posteriores, incluyendo los del maquis y los de otras formas de bandidaje y terrorismo, incluyendo el intento de invasión del Baztán en 1944. Si no hay igualdad vuestra memoria funciona mal.

Unos milicianos se burlan de su víctima, muerta por ser católica, de derechas, militar o falangista. ¿Qué más da?

Segunda sugerencia: la libertad. En la Guerra Civil Pamplona fue bombardeada por los Defensores de la Libertad, en aviones soviéticos, tres veces. Murieron sólo civiles, incluyendo niños, y hubo aún más heridos y daños incluso aún visibles. En nombre de la Libertad habrá que usar la “memoria” para buscar los culpables de aquello. Y sin verdadera libertad tendréis que callaros de lo demás. Así que ale, a denunciarlos.


Tercera sugerencia: la fraternidad. Como matar a gente está mal, y las víctimas deben ser cuidadas (¿o no?) no hay especio entre nosotros para terroristas, ni para hijos de terroristas, ni para defensores de terroristas. Así que, Uxue Barkos, lo tienes fácil. Tienes que expulsar  de tu coalición a Bildu, que no condena el terrorismo abertzale de ETA. Tienes que expulsar de tu coalición a IU, que no condena el terrorismo guerracivilista del PCE, sus checas, su Paracuellos y su Santiago Carrillo. Y tienes que expulsar de tu coalición al Podemos de Pablo Iglesias, que  además de Conferenciante para batasunos en una Herriko Taberna en 2013, y reiteradamente defensor público de etarras, es orgulloso hijo de un terrorista marxista del FRAP, Francisco Javier Iglesias (por cierto: si la amnistía no vale para 1936, ¿por qué si vale para él?), y nieto de Manuel Iglesias Ramírez, miliciano, chequista, condenado por participar en secuestros, torturas y muertes (y el franquismo lo soltó rápidamente, lo que quizá fue un error). Sin esas malas compañías Geroa y el PNV se colocarán en verdadera fraternidad, Uxue, ¿te atreves?

La mediodía del 13 de septiembre de 1974 se vio violentada por una bomba que mató a 12 personas en la cafetería Rolando, en la madrileña Calle del Correo. Entre sus víctimas: dos policías, un obrero, una actriz, un piloto, una abogada... Responsables, la V asamblea de ETA.

¿O no te atreves, Uxue? Pregúntales a Asirón y Baraibar qué hacer. ¿Vais a poner una placa a cada una de las víctimas de ETA en Navarra? ¿Vais a inaugurar cada una honrando a la España que ellos defendieron y por la que ellos murieron? Si no lo hacéis no os va a creer nadie. Y aunque lo hagáis, hasta que no eches a los “desmemoriados” de tu coalición, tampoco.

Caius