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miércoles, 3 de julio de 2019

Cuando el PSN-PSOE quiso anexionar Navarra a la CAV: el Órgano Común Permanente de 1996


El 28 de mayo de 1995 se celebraron elecciones al Parlamento Foral de Navarra que arrojaron el siguiente resultado (de 50 escaños en total): UPN 17, PSN-PSOE 11, CDN 10, IU 5, HB 5 y EA 2. El CDN se estrenaba como partido escindido de UPN pero recogió votos tanto de UPN como del PSN-PSOE. Ante este panorama tan disperso, decidieron y acordaron formar gobierno cuatripartito entre PSN-PSOE, CDN, IU y EA, dejando en la oposición tanto a UPN como a Herri Batasuna (hoy  Sortu/EH-Bildu). La presidencia de la Comunidad Foral recayó en el socialista Javier Otano (PSN-PSOE) con consejeros de CDN y EA, mientras que la alcaldía de Pamplona recayó en Javier Chourraut (ex-UPN reciclado en el CDN). Hay que tener presente que en el cuatripartito de 1995 el peso panvasquista era de 2 parlamentarios y 1 consejero únicamente (consejero por cierto que colocó la ikurriña en el despacho oficial).

Pues bien, a pesar del escaso peso panvasquista, el ejecutivo del socialista Otano hizo tal giro en ese sentido que aprobó con el Gobierno Vasco un acuerdo de colaboración, refrendado en el Parlamento Foral el 11 de junio de 1996, contando en todo momento con el aval de la cúpula del PSOE a nivel nacional sita en la Calle Ferraz de Madrid. Por fortuna, a los días un escándalo de corrupción obligó a Otano a dimitir y a pesar de la insistencia de sus socios de gobierno por mantener el cuatripartito, el PSN-PSOE decidió romper el gobierno, pasar a la oposición y dejar paso a un ejecutivo en minoría de UPN para el resto de la legislatura. Hay que tener en cuenta que tras el escándalo de corrupción del "caso Otano" se sumaba a la larga lista de corruptelas de la era "Urralburu", que dejaban al PSN-PSOE muy tocado y con escasa credibilidad política.

El Órgano Común Permanente no era otra cosa que una mancomunidad de Comunidades Autónomas, en la que la C.A. Vasca y la Comunidad Foral de Navarra cedían competencias a este órgano que pasaría a ejercerlas con influencia en ambos territorios. Una de las cosas que incluía el pacto era una política lingüística muy similar a la seguida por la pasada legislatura por el ejecutivo de la señora Barcos. En realidad no era más que una fusión de ambas comunidades y la implantación de políticas identitarias panvasquistas en Navarra. El proyecto era tan osado que durante los siguiente 15 años el separatismo pro-anexión (PNV, EA, HB...) ha defendido en todo tipo de foros y negociaciones (incluida la negociación de Zapatero con la ETA) recuperar esta figura. Incluso el ex-lehendakari Francisco Javier López Álvarez alias "Pachi López" defendió en 2005 recuperar esta figura.

Si traemos a colación el tema del Órgano Común Permanente de Otano (PSN-PSOE) y su banda es para demostrar a nuestros lectores y a los navarros en general que el PSN-PSOE nunca ha sido trigo limpio y que ha estado dispuesto a vender Navarra en numerosas ocasiones. La duda que nos puede quedar es si esta política rastrera, cortoplacista y falta de escrúpulos se debe únicamente a la búsqueda desesperada del poder o si también obedece a un panvasquismo oculto de buena parte de los dirigentes y militantes de un partido que está resultando esquizofrénico y suicida para el futuro de Navarra como comunidad política propia e integrada en España. El constitucionalismo, navarrismo, españolismo o como queramos definirlo no puede aspirar a contar con el PSN-PSOE y a repartir el "quesito" foral. Hay que construir un espacio propio y de mayoría sin contar con quienes más pronto que tarde nos acabarán vendiendo y traicionando por un rastrero sillón y sus correspondientes prebendas durante una o dos legislaturas. Sirva de ejemplo y escarmiento lo que los socialistas navarros hicieron en 1995 con el beneplácito de Ferraz. ¿Se puede seguir confiando en el PSN-PSOE? ¿Es el PSN-PSOE un partido constitucionalista y opuesto al anexionismo panvasquista? ¿De verdad hay alguien que no contemplaba la posibilidad de que Chivite/Txibite pudiera  ser presidenta con un pentapartito que incluye de una u otra forma a Sortu/Bildu/Batasuna?

sábado, 29 de junio de 2019

La chocante y esquizofrénica historia reciente del PSN-PSOE


Si el 20 de mayo la lideresa local del PSOE en Navarra se posicionaba en un sentido, un mes después y tras pasar por las urnas el planteamiento cambia radicalmente. Lo que resume a la perfección la esquizofrenia que ha aquejado desde su fundación al PSN-PSOE en su relación con el separatismo panvasquista.

El PSN-PSOE es una filial regional del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en la Comunidad Foral de Navarra. Esta filial surgió en 1982, al segregarse de la filial vasca del PSOE, entonces PSE, ya que desde su constitución en 1974 hasta el 82 el PSOE en Navarra estuvo integrado desde un punto de vista orgánico interno del partido en la filial regional vasca. Anteriormente, hasta el Alzamiento del 18 de julio de 1936, el PSOE en Navarra actuó como PSOE sin ninguna coletilla regional (al igual que el resto de España), ya que la federalización y el derecho de autodeterminación de las regiones no estuvieron como meta política en el PSOE desde su fundación hasta la década de los 60 del pasado siglo.

La inmensa mayoría de los navarros no recuerda o no ha llegado a conocer las grandes contradicciones e incluso, traiciones cometidas con Navarra tanto por parte del PSOE nacional como de su filial regional PSN-PSOE. Es por ello que, desde Navarra Resiste, recopilamos las más importantes y las ponemos a disposición de nuestros lectores:

1974-1982: el PSOE en Navarra se estructura a nivel orgánico interno del partido dentro de la filial vasca PSE-PSOE. Durante estos ocho largos años el PSOE en Navarra llega a aceptar la autodeterminación de Navarra junto a las provincias vascongadas, acepta la ikurriña como seña de identidad de los navarros, promociona el batúa (vascuence artificial). Tras las elecciones generales de 1979 los diputados socialistas salidos por la circunscripción de Navarra (señores Urralburu y García Pérez) se integraron en el grupo parlamentario del PSE que, junto al PSC, constituyeron grupos propios aparte del PSOE. Durante estos años llegaron a reclamar en numerosas ocasiones la autodeterminación de Euskal Herria y apoyaron tanto la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución del 78 como disposiciones similares en el Estatuto de Guernica (CAV). Además en 1979 el socialista Julián Balduz fue elegido alcalde de Pamplona con 5 concejales y el apoyo de los 7 concejales de Herri Batasuna/ETA y 2 del PNV.

1984-1991 Durante las dos legislaturas que el socialista Gabriel Urralburu gobernó la Comunidad Foral de Navarra, el PSN-PSOE elaboró la Ley Foral del Vascuence de 1986, que sienta las bases de la inmersión lingüística (imposición) del vascuence, el modelo D y el adoctrinamiento en las escuelas. Además implantan medidas de "desespañolización" como suprimir la palabra España del himno de Navarra (1987) o eliminar la bandera de España del logo de la Policía Foral.

1995-1996 Constitución del cuatripartito (PSN, CDN, EA e IU) encabezado y presidido por el socialista Javier Otano. Aviso para navegantes: Ferraz NO vetó en ningún momento ni la constitución del cuatripartito ni sus funestas consecuencias. Socialistas, comunistas y "convergentes" (CDN) tragaron con el ORGANO COMÚN PERMANENTE, que creaba una mancomunidad entre la CAV y Navarra y sentaba las bases jurídicas de la anexión de Navarra.

2006-2007 Negociaciones del Gobierno de Zapatero con la banda terrorista ETA y el PNV que entre otras cosas (las actas de los terroristas así lo demuestran), Navarra estuvo encima de la mesa en todo momento, y todo ello con conocimiento y consentimiento de los líderes locales navarros. Además durante ese tiempo se negoció y tras las elecciones forales de mayo de 2007 el señor Puras intentó formar un tripartito con Nafarroa Bai y IU del estilo del anterior cuatripartito de Otano.

2014: Tras la ruptura en 2012 del gobierno de coalición entre UPN (Barcina) y PSN-PSOE (Jiménez), los socialistas, tras el No-escándalo de la Gerente de Hacienda Foral señora Idoia Nieves, intentaron y pactaron con separatistas pro-Anchluss y comunistas una moción de censura que desalojara a Barcina del Gobierno para constituir otro tripartito presidido por el socialista Roberto Jiménez.

2015: Con los votos a favor del PSN-PSOE, se reforma la Ley Foral del Vascuence que extiende el modelo D a la zona no-vascófona.

2019: Negociaciones del PSN-PSOE de la señora Chivite/Txibite con el anterior cuatripartito (incluyendo negociaciones "discretas" e "indirectas" con Bildu) para constituir un pentapartito extremista, radical y panvasquista.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Los políticos de salón


Muchas veces se nos ha calificado a aquellos que hablamos de la política como “políticos de salón”. Un buen amigo, político, así me calificó cuando yo no estaba de acuerdo con lo que él decía. ¿Y qué decía él? Pues algo tan sencillo que cuando llegasen al gobierno debían gobernar para todos y no solamente para los que le habían votado.

Los políticos quieren ocupar el poder sea como sea. Los “políticos de salón” decimos lo que pensamos, y por ello, somos criticados, solamente por decir algo que todos los navarristas y españolistas creemos, cuando ha gobernado UPN lo ha hecho para todos, y cuando ha gobernado el cuatripartito lo ha hecho para sus votantes.

Si Navarra tiene suerte al gobierno cuatripartito le queda poco tiempo. Pero si el gobierno futuro, que no sea nacionalista, vuelve a cometer los errores de apoyar el vascuence y las ikastolas; dejar la cultura y las editoriales en manos nacionalistas; y tener políticos que piensen en las próximas elecciones, y no políticos que piensen en los próximos 20 años. Y en Navarra, que yo sepa, tenemos a un político que está pensando en los próximos 20 años, y es Enrique Maya.

En eso pensamos los “políticos de salón”, no en las próximas elecciones, pensamos en los próximos 20 años para que Navarra sea Navarra y no sea una de las provincias vascas.

Una colaboración de Santos Ladrón de Cegama

jueves, 8 de noviembre de 2018

¿Se puede considerar al PSOE un partido constitucionalista?


Esta semana hemos asistido a dos actos simbólicos de bastante importancia. Albert Rivera (líder de Ciudadanos) calificaba al PSOE de Sánchez como un partido que "ha dejado de ser constitucionalista", a la par que Pablo Casado (líder del PP) convocaba a todas las formaciones constitucionalistas dejando fuera de la invitación de manera deliberada al PSOE. En el caso de Rivera no es la primera vez que en los últimos meses advierte de la deriva anticonstitucionalista del PSOE, en el caso del PP sí. Ante estos hechos cabe formular dos preguntas: ¿es el PSOE un partido constitucionalista? ¿lo ha sido en el pasado reciente -y remoto-?. Desde luego que estudiar y diseccionar al PSOE se antoja un reto difícil pero apasionante, y desde luego aquí hay materia para sacar una enciclopedia.

El PSOE se funda en Madrid el 2 de mayo de 1879, al poco de producirse la restauración borbónica, y el partido nace recogiendo los restos de los sectores más fanáticos de la Primera República, unido al incipiente y cada vez más poderoso socialismo marxista. De hecho el PSOE, desde casi sus orígenes, muestra una radicalidad y cercanía tal a las tesis comunistas que el Partido Comunista de España no se funda hasta 1921, debido a una escisión de las juventudes sociatas radicalizadas. 

Después de colaborar con la dictadura de Primo de Rivera (Largo Caballero fue de hecho Secretario de Estado en ejecutivos de la dictadura), en una astuta pero inmoral maniobra pactan en San Sebastián con todas las fuerzas antiespañolas (radicales de izquierda y separatistas) el derribo de la monarquía y el advenimiento de la República, hecho que poco más de un año después se verá materializado. Desde ese momento, el PSOE sella una alianza tal con separatistas y ultraizquierdistas que 88 años después todavía permanece y amenaza nuestro porvenir.

La historia continúa con un intento de golpe de Estado del PSOE y ERC en octubre de 1934, un frente popular con los podemitas de la época y un putch electoral en febrero de 1936, el asesinato del líder de la oposición en julio del mismo año (a Gil Robles fueron también esa misma noche a buscarlo a su casa para asesinarlo) y su papel en la Guerra Civil, chekas y sacas incluidas. El gran error que comete el tardofranquismo y toda la arquitectura de la Transición es rescatar a un moribundo PSOE con el fin de cercenar la estrella ascendente del PCE en la década de los 70, pero al final el PSOE desde entonces se ha comportado como un partido bastante radical. Por si fuera poco, las tres veces que ha llegado al poder en España en las últimas cuatro décadas ha sido bajo efectos de un gran shock nacional (23-F - victoria de Felipe González, 11-M - victoria de JL Rodríguez Zapatero) o las maniobras torticeras del Pacto de San Sebastián (bis) con la moción de censura y falconeti - Sánchez asaltando la Moncloa.

Con todo este historial es difícil considerar al PSOE como un partido constitucionalista (en el sentido de defensa de la nación española y su unidad). Pero la cosa no queda ahí, ya que el PSOE y el PSC (que jurídicamente es otro partido coaligado a los sociatas) han impulsado durante cuarenta años la rendición ante los separatistas, la inmersión (imposición) lingüística de idiomas regionales (ahora lo están intentando también en Asturias, Aragón y Cantabria) o el adoctrinamiento en las escuelas. Eso por no hablar de la cantidad de veces que se reunieron con ETA o lo mal que de manera deliberada o no lucharon contra ETA. 

Todo ello sin contar que, desde que nos "implantaron" las autonomías, los sociatas no han tenido ningún reparo en formar gobierno con PNV, ERC, BNG y en la actualidad con todo tipo de podemitas proetarras, mareas, compromises y demás batasuneros. Han llegado a tal nivel que son capaces de negociar los presupuestos en la cárcel con un preso. Pero la trágica situación no se debe a Pedro Sánchez o José Luís Rodríguez Zapatero: Felipe González no fue muy distinto en su época.

En el caso de Navarra la situación no mejora mucho. La Transición hace desembarcar en Navarra una filial regional integrada en el Partido Socialista de Euskadi, y no es hasta 1982 cuando deciden segregarse de la filial vasca para dar lugar al PSN-PSOE. Con esta hábil maniobra, aunque muchos líderes sociatas con Urralburu a la cabeza se seguían sintiendo euscadianos, daban una "apariencia" de navarrismo que les otorgó, para nuestra desgracia, la victoria en las elecciones forales de 1983. 

Hasta que perdieron el poder en 1991, gobernaron Navarra cediendo por la puerta de atrás a los separatistas, permitiendo el adoctrinamiento en las escuelas (hoy vemos sus funestas consecuencias en lugares como Alsasua) o las cesiones otorgadas en la redacción de la Ley Foral del Vascuence de 1986. En fechas más recientes, el PSN-PSOE llegó a votar una modificación de la Ley Foral de Vascuence nada menos que en 2015 para extender el modelo D (toda la educación en vascuence menos una asignatura de lengua castellana, que no llega ni al 25% de castellano) en la zona no vascófona, toda la Ribera incluida.

Por si fuera poco, el PSN-PSOE formado o intentado formar gobierno con separatistas y ultraizquierdistas en las siguientes fechas:

1975-1982- PSOE en Navarra formaba parte del Partido Socialista de Euskadi
1991- Negociaciones con Herri Batasuna para conseguir su abstención en una posible investidura de Urralburu
1995- Gobierno PSN-PSOE, CDN, EA (escisión izquierdista del PNV hoy integrada en Bildu) y IU, gobierno que duró un año y en ese escaso periodo de tiempo parecía más un gobierno de EA que de los otros tres partidos.
2007- Negociaciones secretas con IU/IE y Nafarroa Bai para repetir la jugada de 1995
2015- En el caso de que el cutre-partito hubiera necesitado al PSN-PSOE, este no ocultó en ningún momento su voluntad de formar ejecutivo al menos con Geroa Bai, Podemos e IU/IE.
2019- ¿? EL PSN ya ha dicho por activa y pasiva que su preferencia es gobernar con Geroa Bai, Podemos e IU/IE

A diferencia de 1991, 1995 o 2007, el año que viene si el PSN-PSOE pacta con las fuerzas separatistas, no podremos decir que nos han engañado, de hecho no lo ocultan. Queda la duda de Bildu, pero si Sánchez fue investido con el voto de Bildu y Zapatero se reúne con Otegui en caseríos remotos no hace falta hacer muchas más matemáticas. Por otro lado, si UPN, PPN y CsN formaran gobierno con el PSN-PSOE, imagínense nuestros lectores qué ocurriría en dicho gobierno cada vez que salgan asuntos como Skolae, juicio a los golpistas en Cataluña o sucesos como los de Alsasua, con tres partidos tirando para un lado y otro para el contrario. 


Con compañeros de viaje como el PSN-PSOE es mejor quedarse en la estación, a ver si van espabilando en los partidos que sí con constitucionalistas, hacen un frente común y trabajan por consolidar una mayoría sin el PSOE, ya que está archidemostrado que los socialistas ni son ni nunca fueron constitucionalistas ni navarristas. Otra cosa es el militante de base o el votante socialista, pero para estos se acabó el tiempo, o mutan a otras formaciones o no tendrán ya más excusas. Alea jacta est.

miércoles, 31 de octubre de 2018

El mundo está cambiando


Dos años después, la historia se vuelve a repetir casi en los mismos términos. Los grandes medios internacionales -y los españoles no son excepción- en lugar de hacer su trabajo que es limitarse a informar, han venido agitando una campaña de desinformación que ríete tú de las supuestas injerencias rusas que tan de moda han estado este tiempo atrás.

Así, han pretendido influenciar al electorado brasileño para que no votase a Jair Bolsonaro, entonces candidato a la presidencia de Brasil. Lo mismo pasó hace dos años con las elecciones que alzaron a Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, se posicionaron, ocultaron la realidad y fracasaron miserablemente.

Un ejemplo que nos viene al pelo a los españoles: Ronaldinho y Rivaldo se posicionaron públicamente a favor de Bolsonaro durante la campaña presidencial y los medios de aquí interpretaron esto como que de repente estos exfutbolistas se habían hecho de ultraderecha o algo así. Tal es así que el Barça, club de fútbol al que siguen vinculados, se desmarcó públicamente de estas opiniones que según ellos defendían valores antidemocráticos. 

Teniendo en cuenta que el club siempre se ha posicionado a favor de la "libertad de expresión" en lo que concierne a la politización del fútbol por parte del proceso independentista en Cataluña, lo más irónico no es que el Barça se dedique a censurar determinadas opiniones políticas de sus asalariados. Lo más acojonante es que vaya de adalid de los valores democráticos un club que ha sido subvencionado con cientos de millones de euros por Catar, una monarquía absoluta en la que no existen las libertades políticas y rige la ley islámica. No sólo es que en Catar las mujeres violadas pueden ser lapidadas por adulterio, es que sus nada moderados vecinos recientemente rompieron relaciones con ellos bajo la acusación de que financiaban a grupos terroristas como Al Nusra, que es la filial de Al Qaeda en Siria.

Hay hartazgo por lo políticamente correcto y esto ha pesado, pero en Latinoamérica el hambre y el crimen son realidades. Un país como Brasil, en el que el año pasado se cometieron más de 60.000 homicidios,  lo que necesita es orden al precio que sea y eso es lo que viene a traer Bolsonaro. En Brasil todo el que tiene algo que perder ha votado a Bolsonaro y es así de simple porque la alternativa es Venezuela.

Una vez más, volvemos a ver las mismas escenas de progres que entran en pánico. A las ya habituales retahílas de improperios (¡rasista! ¡neo-nancy! ¡misógeno!) se une un nuevo argumento: los brasileños no han votado al candidato predilecto de los progres y esto sólo puede ser debido a que los brasileños son gilipollas y se han dejado engañar. Si Bolsonaro va a ser el nuevo presidente de Brasil es debido a las campañas de fake news (noticias falsas) promovidas por la malvada extrema ultraderecha. Este es el respeto de personajes como Pablo Iglesias, por los resultados de unos comicios democraticos en un país soberano.


Ese es el argumento de mierda que han logrado improvisar ahora que ven que el mundo está cambiando y a ellos se les acaba el chollo. Y el mundo está cambiando por ejemplo porque hoy en día un buen twittero puede llegar a cientos de miles, si no millones de personas. La popularización de internet y las redes sociales ha venido para cambiar las reglas del juego, dado que antes influenciar a tanta gente sólo se lo podía permitir un gran medio, obviamente siempre controlado por un poder económico que era el que ponía el dinero.

Esta era una de las bases del sistema democrático: existe una masa a la que se le concede el sufragio universal, sí, pero sólo una pequeña élite relacionada con el poder económico y político es la que controla la distribución de la información. Por lo tanto esa masa votará a quien les sea dicho porque al fin y al cabo sólo quien dispone de medios económicos suficientes puede moldear a la opinión pública sin oposición alguna.

Ahora que las tecnologías de información y comunicación (TICs) -con todos sus defectos inherentes- han democratizado la distribución de la información; ya sea mediante medios alternativos, redes sociales o aplicaciones de mensajería; el régimen está fallando porque la masa no está haciendo lo que debe, está según ellos eligiendo mal sus fuentes de información y está votando opciones equivocadas. Por eso quieren limitar la libertad de expresión en internet, pretenden volver al estatus previo a internet en el que sólo los grandes medios tenían el monopolio informativo.

Esto es lo que el mismo Pablo Iglesias ya defendía hace unos cinco años sin pudor alguno frente a las cámaras de televisión: "que existan medios privados ataca la libertad de expresión". La rocambolesca idea que subyace a todos estos argumentos es que la libertad de información es un peligro para la democracia, por lo tanto la libertad de información ha de ser limitada. Pero de la misma manera que no se le pueden poner puertas al campo, esta nueva realidad ha llegado inevitablemente para quedarse. 

Los progres patalean porque han empezado a perder la batalla por las mentes y los corazones de las clases populares. Si siguen descolocados y sin saber reaccionar, tanto mejor para nosotros, porque pasaremos por encima suya.

Hispano

martes, 11 de septiembre de 2018

Aumentar los impuestos y el gasto social: ¿beneficia a los pobres o a los ricos?


De la mano del gobierno frankestein ha regresado al debate la necesidad según las izquierdas de aumentar la presión fiscal con objetivo de financiar un aumento del gasto “social” cuyo objetivo último sería mejorar el “estado del bienestar”. Sin embargo, aunque la demagogia tiene mucho peso, la realidad al final es apabullante y los ciudadanos, cada vez más reflexivos y formados se van dando cuenta de sus falacias (otra cosa es que a pesar de ello haya gente que continúe votándoles). 

Para empezar, nunca las subidas de IRPF las pagan los más ricos o solo los más ricos, las subidas acaban afectando si o si a la clase media mientras que buena parte de la clase más adinerada tiene la capacidad que no tenemos los curritos de esconder rentas y patrimonios a través de sociedades y SICAVs (por cierto, las SICAV fueron un invento del PSOE de Felipe González). Por lo tanto, es probable que los pocos declarantes de rentas superiores a 150.000 euros que quedan paguen más impuestos, pero también es más que probable que rentas de a partir de 20.000 euros brutos al año también acaben pagando más impuestos.

Si aumentar la presión fiscal no beneficia a las clases medias, las empresas e inversores también tomarán decisiones empresariales en función de la carga fiscal, de manera que si en países de nuestro entorno, es decir, Europa y norte de África, existen estados con menor presión fiscal, las compañías que puedan tenderán a trasladar en el mejor de los casos la sede social y en el peor toda la compañía. Un ejemplo es Irlanda, país de la UE con un Impuesto sobre Sociedades ridículo y que grandes compañías multinacionales están utilizando para pagar menos tributos. Si bien es verdad que hay que  combatir los paraísos fiscales (que ni por la derecha ni por la izquierda se aborda de verdad), mientras tengamos el sistema que tenemos no queda otra que no sobrepasar ciertos límites de presión fiscal, en caso contrario, no deberíamos haber apostado por una apertura tan amplia y tan fuerte en un mercado globalizado tan inestable, desajustado e injusto.

En cuanto al gasto social, muchos nos harán creer que pagamos muchos impuestos pero a cambio recibimos unos magníficos servicios públicos, cosa que en parte es verdad. No tenemos mala sanidad, algunas ayudas para personas y colectivos desfavorecidos, infraestructuras y una seguridad en nuestras calles bastante aceptable. Sin embargo no nos engañemos, existe una parte del gasto social como son las becas o la política de vivienda que para poder acogerte a una ayuda te requieren salarios de miseria, lo que hace a la larga que se beneficien personas muy humildes pero también muy adineradas, mientras que personas con sueldos de 800 o 1.000 euros tienen  que ver como se quedan fuera. 

Un ejemplo lo tenemos con la Presidenta de la Comunidad Foral de Navarra, señora Barcos, cuya adinerada familia declaraba poco y consiguieron suculentas becas para estudiar en la Universidad de Navarra (ver capítulo dedicado a la familia Barcos del libro “Cuatripartito Kanpora”, recientemente editado por Azpilicueta Center). Hay una bolsa enorme de fraude en las ayudas donde profesionales liberales y empresarios declaran poco y reciben ayudas que deberían ir a las clases medias, las actuales pagan impuestos y reciben lo justo y tienen que ver como muchas personas adineradas disfrutan de beneficios sociales que a un mileurista se le niega.

Por otro lado, existe una serie de colectivos “garrapata” que están enganchados a los presupuestos, y bajo la mascarada ideológica y social viven de nuestros recursos. ONGs, Asociaciones variopintas, personal funcionario o contratado de ámbitos como la cultura o igualdad (ideología de género) viven de nuestros recursos y encima pretenden ideologizarnos e imponernos una serie de ideologías dominantes y “políticamente correctas”. Un ejemplo lo tenemos con plazas de “Técnicos de Igualdad” que están empezando a brotar como champiñones en gobiernos autonómicos y entes locales. El agraciado o más bien, agraciadas (porque suelen ocupar las plazas mayoritariamente mujeres) ocupan plazas de nivel A o B y su cometido es ejercer de policía política de los poderosísimos lobbies del LGTB o feminismo radical. 

Es el claro y típico ejemplo de gasto social inútil para cuyo mantenimiento es necesario que nos abrasen a impuestos pero que no redunda en ningún beneficio real de la inmensa mayoría. Otro ejemplo lo tenemos con la excavación de fosas, la retirada de placas y las subvenciones de las asociaciones de determinada “memoria” histórica.

Si bien no se trata de un análisis profundo ni lleno de datos, con las reflexiones apuntadas podemos percibir que la subida de impuestos y de gasto social no necesariamente tiene que beneficiar a las clases bajas ni medias, como el gasto social redunde en un mayor bienestar ciudadano. Lo que está claro es que la presión fiscal tiene que estar muy bien medida, deben articularse medidas que realmente hagan efectiva la lucha contra el fraude fiscal y el fraude en las ayudas, hay que vincular renta con patrimonio (una persona con poca renta y mucho patrimonio no es pobre), se debe producir el levantamiento del velo en las sociedades para evitar que se utilicen sociedades interpuestas para defraudar ayudas o tributar menos. 

Pero aparte de las medidas tributarias, los ciudadanos tenemos que exigir que el gasto sea oportuno, no se despilfarre y sobre todo, no se utilice para beneficiar a colectivos que no lo merecen, crear plazas de personal no necesario en las Administraciones Públicas (como los Técnicos de Igualdad) y acabar tanto con el adoctrinamiento en las escuelas como  con los trincadores de dinero público de los lobbies ideológicos de la ideología de género y memoria histórica.

lunes, 2 de julio de 2018

La izquierda caviar

Reciente imagen del podemita Errejon en su sesión fotográfica chic

Izquierda caviar es una expresión política de uso coloquial utilizada para referirse a aquellos que proclaman tener ideas de izquierda pero que mantienen una vida con ciertos lujos o alejada de los ideales que se supone deben ser propios de una política de izquierda. El término «izquierda caviar» tiene su origen en la expresión francesa gauche caviar, que hace referencia a los políticos de izquierda que provienen de una clase social privilegiada. 

Se utiliza como complemento la palabra caviar por el alto precio del mismo para connotar un alto poder adquisitivo. Los términos gauche caviar y gauche champagne fueron utilizados en los años 1980 por los detractores de François Mitterrand. El término «izquierda caviar» tiene sus equivalentes en otros países: en Francia es “gauche caviar”, en Suiza es “toscana-zosi”, en Inglaterra es “champagne socialists” y en EE. UU. “radical chic”.

Imagen del reportaje de la revista “Vogue” a las pijo-feministras de ZP

En España, ya en la década de los 80 del pasado siglo, ministros como Solchaga y sobretodo Boyer fueron los máximos representantes de esta izquierda caviar. Sin embargo, tanto el PSOE como entonces IU siempre presumieron de ser una “izquierda” auténtica, preocupada por las causas sociales de los más desfavorecidos. 

Sin embargo, ya desde el final de la etapa del último gobierno de Felipe González, luego profundizada por Zapatero y sus ejecutivos de portada Vogue, y luego con el surgimiento de Podemos, tras el abandono de las políticas tradicionales la izquierda española homologándose con el resto de izquierda europea, han abandonado las causas sociales de las clases medias y bajas autóctonas dirigiendo sus políticas hacia las “nuevas minorías”: inmigrantes, elegetebes, oenenges, feminismo radical… mientras los dirigentes de esa nueva izquierda caviar española utilizan la política para lograr un nuevo estatus socioeconómico más propio de “banqueros” que de “políticos de izquierda”.


Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y ver constantemente a los políticos de la “izquierda” española posando como si fueran modelos o actores de Hollywood  en revistas “pijas” es toda una declaración de intenciones. Como lo es  también los distintos escándalos de casoplones de dirigentes podemitas como Pablo Iglesias y su “pareja” la portavoza señora Montero, la jefa podemita en la C.A. Vasca señora Zabala, o la dirigente podemita de Murcia. No es que un jerarca izquierdista no pueda disfrutar de una posición económica solvente (sobre todo si se la ha ganado con el sudor de la frente, lo ha heredado o le ha tocado la lotería), sino el lujo ostentoso cutre de nuevo rico que están demostrando todos estos personajes. 

Es por ello que su procedencia de la alta sociedad (ej. Sánchez), o su rápida ascensión social a través de la política (ej. jerarquía podemita al completo), su ostentación lujosa cutre a lo “nuevo rico”, y el abandono de las causas tradicionales de la izquierda tradicional por esas nuevas causas postmodernas (inmigracionismo, globalización, elegetebe, oenegetismos….) hacen que la izquierda española al completo, al igual que le ocurre a la francesa, italiana, inglesa o alemana, sean izquierdas volcadas en los intereses de los sectores más acomodados y puedan ser también denominados como “Izquierda caviar”.

El casoplón de los Iglesias-Montero, lujo ostentoso y cutre de quienes han llegado al Congreso de los Diputados criticando precisamente su actual comportamiento y el de su banda. Izquierda caviar en estado puro, consejos vendo y para mí no tengo. Que ciudadanos de clase media o baja sigan apoyando a estos sujetos no solo es ponerse una soga en el cuello, es ser sectario y/o estúpido.

martes, 26 de junio de 2018

Las guerras de Overton


Estamos en guerra, por mucho que algunos en la derecha política no se quieran dar por aludidos. De la misma manera que las guerras convencionales ya no son lo mismo, hemos pasado en un siglo de los fusiles y las bayonetas, a los drones controlados por alguien a decenas de miles de kilómetros que es capaz de volatilizarte. Esto mismo también se aplica a la manipulación de masas, con medios como los ubicuos smartphones y las Redes Sociales, lejos de ser más libres estamos más controlados y manipulados que nunca.

La cultura está unida de forma inextricable a la política. Cualquier postura política defendida por un individuo tiene base en su visión personal del mundo. No es la extracción socioeconómica por ejemplo, sino la cultura, la precursora de toda idea política. La única forma de ganar la batalla por la cultura es tomar la iniciativa en el combate, este objetivo es más importante que ganar elecciones y quien no entienda esto no se ha enterado de nada.

Quienes sólo luchan al nivel político lo hacen cuesta arriba, esto es lo que suelen hacer los políticos conservadores al uso y así les va, que la extrema izquierda está ganando todas sus batallas por incomparecencia. ¿De qué sirvió la mayoría absoluta del Partido Popular en el 2011, si tomó sus votos de centro-derecha para secundar las medidas ideológicas de extrema izquierda adoptadas por el zapaterismo? 

Esto es debido a que el PP, al igual que cualquier otro partido de masas en nuestra partitocracia, tan sólo es una maquinaria hecha para ganar elecciones, para una vez en el poder defender intereses que no son los de sus votantes y asegurarse el seguir ganando elecciones. Les da miedo entrar en una batalla cultural ya que saben que no tienen nada que hacer contra una izquierda perfectamente movilizada, especializada y motivada. Por eso prefieren ir al rebufo de la extrema izquierda e ir asumiendo sus tesis en vez de rebatirlas y crear su propia visión del mundo más allá del materialismo economicista. Han renunciado a mover la ventana de Overton.

¿Pero, qué es eso de la ventana de Overton? Muy simple, se trata de un concepto creado a partir de las ideas de Joseph P. Overton, un lobbista nortemericano. Según este, las ideas políticas que el público general encuentra aceptables en un momento dado se mueven en un rango concreto que se encontraría dentro de la ventana, todo lo que salga de esta ventana será considerado como radical e incluso impensable. Huelga decir que los políticos profesionales se verán obligados a adaptar sus ideas y preferencias personales a esta hipotética ventana, ya que de lo contrario serán considerados demasiado extremistas para acceder o mantener un cargo público. Es más fácil de ver de forma esquemática:


Pero la ventana no tiene por qué mantenerse de forma estática en un mismo lugar, sino que se va moviendo conforme evolucionan las sociedades en un sentido o en otro. Esta transmutación de las ideas generales de una sociedad ha podido venir ocurriendo de forma causal debido a hechos que se escapan a su control, por ejemplo todos nosotros consideramos el canibalismo una aberración, pero si al estilo de la película '¡Viven!' viajamos en un avión que se estrella en la cordillera de los Andes y nos estamos muriendo de hambre entre la nieve, igual no nos queda otra que ver a la carne humana como una delicatessen.

Sin embargo en la actualidad este tipo de movimientos de la ventana vienen propiciados por unas muy restringidas élites políticas, económicas o culturales; que usan resortes como los gobiernos, los medios e incluso las autoridades religiosas; para definir las ideas determinantes que debe tener el común de la sociedad según sus generalmente espurios intereses. 

Un ejemplo que nos viene al pelo sería la normalización del transexualismo, que con el tiempo ha pasado de ser algo visto como una aberración o una enfermedad mental, a ser considerado como una condición normal del ser humano. De hecho ahora la batalla está en la promoción del transexualismo infantil, en normalizar que si tu hijo coge aunque sea por error una muñeca del montón de los juguetes, ya hay que dejar a su decisión si quiere mutilar de forma irreversible sus órganos genitales y tomar hormonas cancerígenas por el resto de su vida.

Quien me tome por un alucinado por aproximarme a la teoría política de la ventana de Overton usando términos bélicos, debería de revisar la terminología empleada para referirse al concepto filosófico marxista de la hegemonía cultural, creado por Antonio Gramsci (teórico comunista italiano muy seguido por la élite podemita) y que propone la supremacía y el dominio de la extrema izquierda sobre la cultura, como medio para transformar la sociedad y acceder al poder. ¡Qué casualidad, lo que viene pasando hoy en día!

De la misma manera que una guerra no se puede ganar sin una estrategia, la ventana generalmente se mueve de forma prolongada en el tiempo para que los cambios no resulten demasiado chocantes para la sociedad, así es como siguiendo una serie de pasos lógicos que buscan la normalización de conceptos considerados a priori como aberrantes, se puede cambiar la forma de pensar de una sociedad ejerciendo un esfuerzo determinado en un momento apropiado y en la dirección debida.


Pero esto no quiere decir que sólo los grandes poderes mediáticos se pueden plantear estrategias a largo plazo capaces de ganar una guerra de Overton, se trata de unos procedimientos que también pueden plantearse como una guerra de guerrillas, con golpes rápidos que introduzcan nuevos términos en el debate público. Pero de la misma manera, el enemigo usa técnicas de contrainsurgencia. Por ejemplo, hoy en día la existencia y el control de las fronteras es algo que va contra los intereses de élites de todo tipo, desde económicas que las consideran un impedimento al movimiento de capitales y la importación de mano de obra barata, a élites políticas que consideran a los inmigrantes económicos una forma de voto cautivo que puede apuntalar de forma definitiva sus proyectos políticos, es decir su forma de vida.

Por ello existe un tabú social: nadie puede sostener de forma razonable en los grandes medios de masas una postura política que abogue por el control de las fronteras como un derecho de los pueblos para preservar su propia existencia, de forma análoga a tu derecho a poner una cerradura en la puerta de tu casa y decidir quien entra. Por eso emplearán diversas estrategias para neutralizar la disidencia, desde el empleo de palabras policía con una carga negativa para referirse a los discrepantes (facha, racista, xenófobo, etc) hasta la condena al ostracismo de unas ideas que están presentes en la sociedad (por ejemplo hay sondeos que cifran en un 68% el apoyo de los Italianos a las medidas antiinmigratorias de Salvini) pero que no serán abordadas porque el mero hecho de admitir que existen más allá de ámbitos marginales, supone su normalización. De lo que no se habla en los grandes medios es como si no existiese, hasta que llega un Donald Trump e introduce de forma irremediable esos términos en el debate.

Palabras, Ventana de Overton, prensa, narrativas, Guerras Overton. 
Esto me va a llevar un rato largo. (hilo en Twitter de @fray_fanatic)

Entender la ventana de Overton y su importancia a la hora de la cambiar la opinión pública es un elemento crítico para cualquier cambio político a largo plazo mínimamente revolucionario. El que no lo quiera entender porque cree que su estrategia política debe de pasar en primer lugar por identificar como su verdadero enemigo a la masonería internacional o lo que en el siglo XIX se entendía por liberales (o cualquier otra cosa por el estilo), me parecerá estupendo pero tus planteamientos están condenados a la marginalidad y la irrelevancia porque en una sociedad en la que ni siquiera es visto con normalidad algo tan básico como el patriotismo español, no existe ni existirá espacio para tus ideas.

Algo parecido puedo decir de quien sólo se mueve en los términos del pasteleo político, estás dejando que tu enemigo erosione el fundamento sobre el que se basan tus supuestas ideas o sea que llegará un día en el que tu electorado dejará de existir y tu "quítate tú para ponerme yo" será sustituido por otro producto de marketing que haga mejor su trabajo.

Sin embargo, de la misma forma que están usando este poderoso mecanismo para deconstruir nuestras sociedades y moldearlas a su antojo, también es una vía que puede ser revertida para salir del camino al colapso civilizacional, consecuencia segura de estos tiempos revueltos si nadie hace nada para impedirlo. Es el momento de luchar y ganar, o lo que es lo mismo, empujar la ventana y moverla.

Hispano

jueves, 21 de junio de 2018

Los populismos se abren paso en Europa... salvo en España


Nuevo gobierno en Italia, nuevos tiempos: se acabaron los habituales viajes del barco Aquarius a puertos italianos (fletado regularmente por la ONG francesa “SOS-Meditérranée”). El ministro del Interior del partido Liga Norte, Matteo Salvini, ha reciclado el independentismo que pretendía para su región de Padania (por eso le veíamos apoyando a separatistas vascos y catalanes), y ahora es el más firme luchador contra la inmigración masiva y representante del euroescepticismo italiano. Así se lo ha hecho saber a la Unión Europea, en un pulso que, de momento, le ha enfrentado con Francia y que ya veremos cómo acaba.

En España hay quien se ha sorprendido de ese cambio de rumbo, pero lo cierto es que, desde los años 80, vienen surgiendo diferentes movimientos y partidos de este tipo en cada uno de los países europeos. Solamente tres países se quedan, por el momento, fuera de esta tendencia, que es ya imparable: Irlanda, Portugal y España. Nos estamos refiriendo a partidos muy diversos, tales como La Liga Norte en Italia, Alternativa por Alemania (AfD), el francés Rassemblement National (el viejo Front así rebautizado), el austríaco Partido de la Libertad (FPÖ), en el Reino Unido UKIP, los húngaros Fidesz y Jobbik, el polaco Ley y Orden, el holandés Partido por la Libertad, Demócratas Suecos, Partido del Progreso danés, La suiza Unión Democrática de Centro (o SVP, Partido Popular en alemán), Verdaderos Finlandeses…

Estos partidos han surgido al margen de las grandes opciones que han dominado la vida política europea desde 1945, es decir, más o menos centro-derecha, algo de centro-izquierda, un poco de opción conservadora, y vuelta a empezar por el centro o similar. A esta nueva especie de partidos se les ha tachado de racistas, xenófobos, extremistas de ultraderecha, populistas de derechas, conservadores, euroescépticos, identitarios… y ellos siguen creciendo con cada vez más porcentaje de votos. Desde luego, hay quienes se toman los sambenitos que les cuelgan como un auténtico desafío. Veamos:  

No puede ser racista quien no proclama que su raza o lengua sea superior a otra y discrimine por ello. Al contrario, estos partidos recogen el sentimiento de los europeos de sentirse inferiores en su propia casa, y discriminados por minorías a las que se apoya en detrimento de las necesidades de la mayoría. 

Tampoco puede ser xenófobo quien no odia lo extranjero, pero reconoce que ha fallado el concepto de integración, y que demasiada inmigración ha servido para tirar a la baja los salarios, saturar los servicios sanitarios, aumentar la inestabilidad social y generar pérdida de identidad cultural. Por otra parte, en cualquier país del mundo –salvo en algunos europeos- se lo piensan mucho antes de conceder los mismos derechos a un ciudadano nacional que a otro recién llegado; esto conviene saberlo también. 


Llamar extremistas de ultraderecha a unas fuerzas emergentes, sin vinculación con otros movimientos o partidos del pasado, que están en el poder en algunos países europeos, y que son la segunda o tercera fuerza en los demás, no parece ser una descalificación que importe a la ciudadanía que les vota. Simplemente, responden mejor a los problemas de una clase trabajadora que mira a su alrededor y ya sabe cuál es el origen de sus males.

Populistas de derechas… pudiera ser, porque los partidos clásicos de derecha o de izquierda ya no defienden las preocupaciones del pueblo frente a las élites y políticos que les gobiernan. La socialdemocracia se ha entregado al liberalismo económico tanto como la derecha conservadora clásica, comulgando con una globalización que ha arrasado las condiciones de trabajo y de ahorro de las clases medias europeas. 

Conservadores… ¿por qué no? Muchos ciudadanos quieren conservar el estilo de vida que han recibido de sus mayores, con la identidad nacional que les caracteriza, y no quieren disolverlo en un mundo en el que no haya ninguna referencia cultural, histórica o religiosa donde hundir sus raíces. 

Euroescépticos… pues claro. Salvo en España, en casi ningún país europeo se confía ingenuamente en la Unión Europea; esa entidad a la que los países han entregado su soberanía económica, monetaria y jurídica, para que se encuentren ahora con que las fronteras exteriores son un colador, no hay aranceles que protejan los productos locales (con la consecuente ruina de la industria local), la moneda única es una camisa de fuerza que ninguna economía aguanta y la falta de fronteras interiores beneficia más a los delincuentes que al común de los ciudadanos. 


Identitarios sería el adjetivo que resumiría lo dicho en los tres últimos párrafos, sin complejos. Son partidos que recogen el sentir de unos ciudadanos que ven cómo son ninguneados en su tierra, y en la que sus ancestros se integraron, si es que llegaron de fuera. No como hoy en día, cuando ya no se puede ser católico, ni ateo, ni comedor de cerdo o bebedor de vino, sin tener que pedir disculpas por ello.

En suma, el modelo común de estos partidos es conservador en lo social, proteccionista y antiglobalizador en lo económico y antimundialista en lo cultural. Defienden la soberanía nacional y la propia identidad; piden que la inmigración se controle por los canales regulares y en el número que se necesite (como hacen Australia y Canadá sin que nadie les acuse de xenófobos); se oponen a la desregulación salvaje de la economía y apuestan por la regeneración nacional con matices según cada país. Son el producto político que mejor responde a las necesidades de las clases medias y trabajadoras hundidas por la globalización, y abandonadas por los partidos clásicos de derecha o izquierda, más preocupados por defender otros intereses que los de sus antiguos votantes.

Por lo que se refiere a España, ¿continuará siendo, también en esta dimensión, una excepción europea? Es evidente que no pocos observadores se plantean si Vox pudiera jugar en España un papel análogo al que hemos analizado hasta aquí: no lo tiene nada fácil. En cualquier caso, y por lo que a Navarra se refiere, la polarización españolismo/navarrismo/constitucionalismo versus separatismo/radical-izquierdismo ahogará la aparición de cualquier nueva área política; no en vano, el “mal menor” practicado por unos y la hiperideologización de los otros, consumen el máximo de energías de todo tipo.

Calíope

miércoles, 13 de junio de 2018

La del Partido Popular: mucho más que una mera crisis partidaria


La red ciudadana nacida en el entorno de lectores, amigos y activistas del blog NavarraResiste.com tiene por norma de comportamiento no decantarse por formación política alguna: en consecuencia, nuestra mirada, si bien política, es apartidista.

Entendemos que la política, además de procelosa ciencia y concreta práctica humana, es el fruto de una legítima voluntad de poder; siendo determinada por acontecimientos sociales fruto a su vez de tendencias de alcance histórico; está, por otra parte, íntimamente entrelazada con la Economía, las condiciones y aspiraciones materiales de amplias franjas más o menos homogéneas de la sociedad; mantiene –o al menos así debiera- un permanente diálogo con la cultura de la época; y es condicionada  -no poco- por la geografía.

Por todo ello, seguimos de cerca la evolución de las distintas áreas políticas y sus espacios partidarios conexos existentes en Navarra; especialmente los que nos son más afines.

No permanecemos indiferentes, en definitiva, ante la evolución del navarrismo españolista: en sus instrumentos partidarios y sociales; de sus potencialidades y de sus límites.

La crisis del Partido Popular también tiene su repercusión en Navarra: aunque muchos quisieran permanecer de espaldas a lo que sucede en Madrid –se sienten más navarros que otra cosa-, somos España; pues somos uno e Historia y Herencia son hechos objetivos que nos proporciona la realidad.

El Partido Popular ha sido desalojado del Gobierno de la nación. Era inevitable: carecía de sólidos apoyos parlamentarios. Por el contrario, son muchos los actores que pretenden reducirlo a una mínima expresión para alcanzar sus objetivos particulares (Ciudadanos, desde un espacio político en cierto modo análogo; las diversas izquierdas “estatales” en lógica competencia electoral frente a tan odiada “derecha”; los nacionalismos fraccionarios que persiguen hacer realidad su Estado-nación).

Con todo, el Partido Popular ha caído también por su incapacidad de renovación interna, una obtusa carencia de reflejos ante la corrupción que arraigó entre sus filas hasta niveles acaso institucionales, su endeble interlocución social, el interés casi exclusivo por las cifras macroeconómicas, la ausencia de un proyecto cultural en suma. Tal contexto de debilidad se sumó a otra renuncia: la de una política realista de medios de comunicación afines. Semejante alejamiento de la realidad social ha contribuido, en su conjunto, al descrédito, aislamiento y ulterior desalojo de los mecanismos más relevantes del poder del Estado. Se impone otra conclusión: una política de orientación y técnicas publicitarias -aunque el estilo de militancia clásica de los partidos políticos de los siglos XIX y XX haya muerto tiempo atrás- no puede cubrir eficazmente tamañas carencias.

Pero, centrándonos en una premisa que valoramos como decisiva, ese desinterés por la cultura –base primera de toda reflexión y acción- ya viene de lejos. No vamos a entrar de lleno en el análisis de tal incomparecencia; pues deberíamos remontarnos –en tal caso- a la política cultural de la denominada “derecha” a lo largo del tardofranquismo y la transición democrática. Recordemos, sin ir tan lejos, que José María Aznar unificó todas las fundaciones “ideológicas” afines a su partido, imponiendo un único laboratorio de ideas de orientación tecnocrática y neo-conservadora (pujante corriente entonces importada desde Estados Unidos), desdeñando otras que configuraron históricamente la plural derecha española: la estrictamente nacional-liberal, la conservadora, la democristiana, la católica-social tradicional, etc. Tal estrategia derivó en que el conjunto de una desnortada derecha permaneciera ajena a los debates culturales desarrollados en otros ámbitos europeos: en los que nuevas corrientes intelectuales proporcionaban modernos instrumentos de análisis, métodos de trabajo, temáticas interpretativas de la realidad procedentes de la sociología, la biología y la geopolítica, etc.; todo ello sin el marchamo del pensamiento radical-progresista.

La cultura es importante, no en vano, desde sus factorías intelectuales se prefiguran o diseñan los cambios sociales que anteceden o precipitan verdaderas revoluciones políticas.

Por lo que se refiere a Navarra, se viene tomando conciencia de que la mayoría social es de centro-izquierda. Añadiremos, nosotros, que la ideología radical-progresista, especialmente por medio de su punta de lanza de la ideología de género, avanza rápidamente, mutando la sociología y valores del pueblo navarro; con sus consiguientes efectos electorales. Una sociedad, pues, en permanente cambio. Pero, el centro-derecha navarro, ¿tiene conciencia de ello? ¿Se ha resignado acaso?

Algunos analistas navarristas (entre otros el ex-senador José Javier Viñes en un reciente escrito en Diario de Navarra) vienen reflexionando en torno a la necesidad de una articulación eficaz del centro-derecha navarrista en aras de la recuperación, más o menos próxima, del gobierno foral y sus instituciones; hoy en manos de los nacionalistas. Si hace unos meses desde aledaños de UPN se despreciaba a Ciudadanos, hoy se les contempla como inevitables interlocutores. Y no dejan de mirar, y tender puentes, hacia un Partido Popular de Navarra que, pese al instinto, valentía, esfuerzo y crecientes valores de su presidenta Ana Beltrán -que tanto gusta a muchos votantes tradicionales de la propia UPN- no logra ni despegar ni consolidarse; corriendo incluso el riesgo de reducirse en próximas convocatorias a una posición residual. No es un dato que valoremos ni como bueno ni malo: es lo que hay. Pero aunque tales previsiones se cumplieran, ¿estaría garantizada una nueva mayoría de gobierno? Seguramente no. Salvo un terremoto electoral, que no perciben los estudios demoscópicos, a pesar de la fractura de Podemos/Ahora sí, la clave estará en el PSN-PSOE. Y si algo se percibe como factible en un horizonte próximo es una futura “coalición de progreso” (véase la entrevista a Santos Cerdán, «Lo que proponemos para Navarra es un Gobierno progresista con Geroa Bai» http://www.noticiasdenavarra.com/2018/06/10/politica/navarra/el-bipartidismo-ha-desaparecido-en-espana-y-debemos-acostumbrarnos-a-dialogar-con-los-demas) en la que inicialmente estaría excluida EH Bildu; pero, con la disolución de ETA, la posibilidad de una articulación de gobierno de todas las izquierdas, incluyendo a los filoetarras, entra de lleno en una colaboración a medio plazo.

Santos Cerdán asume las riendas del PSOE “satisfecho” con la llegada de Sánchez a la Moncloa tras año y medio trabajando en un proyecto en el que muy pocos creían
Entonces, ¿es inevitable una permanente expulsión del centro-derecha navarrista de los centros de poder de las instituciones forales y su progresiva marginación? No.

En primer lugar, nada está escrito; tampoco la Historia. Imprevisibilidad es sinónimo de Historia: Francis Fukuyama se equivocó. En segundo lugar, la geopolítica también cuenta y España, por mucho que siga marcada por cierta excepcionalidad europea, también sufrirá nuevas contradicciones propias de nuestro entorno político-continental. Traigamos a colación, igualmente, al nuevo sujeto social del “precariado”, protagonista de populismos y nuevas tendencias. También le alcanzará la progresiva ruptura campo-ciudad, la incuestionable crisis de ciertas fórmulas de la democracia representativa, la dialéctica élites-pueblos, el redescubrimiento de las identidades colectivas, los frutos indeseados del multiculturalismo, la crisis demográfica, las fracturas personales y sociales derivadas de la confrontación entre sexos, etc. Y todo ello, al igual que a lo largo del último siglo y medio de historia española, con unas reservas morales y materiales aminoradas por las energías desviadas a causa de la endémica crisis territorial.

Son muchos los interrogantes abiertos también en Navarra. Uno de ellos, sin ir más lejos: la globalización anglosajona y el mundialismo individualista, ¿ahogarán ulteriormente a las identidades populares, siendo un infranqueable límite también para los separatismos panvasquistas, o despertará nuevas formas de arraigo comunitario que rivalicen socialmente con el gran actor identitario que amenaza la realidad histórica de Navarra?

En definitiva: la movilización social y política debe estar acompañada, cuando no precedida, por la acción cultural. Ni resignación, ni soluciones mágicas; tampoco personalismos mesiánicos.

Se podrá objetar que el papel en este marco histórico, del Partido Popular de Navarra, es mínimo. Pero no debe desdeñarse actor por pequeño que sea; siempre que se muestre operativo y en contacto con la realidad. Desde esta perspectiva, su crisis es un indicador de lo que hoy acaece en diversos ámbitos de la sociedad y, particularmente, de su espacio y área políticos.

La metapolítica, o lo que algunos amigos nuestros denominan la pre-política, es decisiva para afrontar toda batalla cultural, social y política de futuro. Si la economía es importante, pues debe responderse eficazmente a las necesidades de la gente corriente, la cultura lo es más; no en vano determina los cambios mentales, acorde a unos valores operativos que proporcionan consistencia a la vida, el esfuerzo, la positividad de la herencia cultural, las relaciones interpersonales, etc.

Ideas, valores, necesidades. Y la política, como articulación de todo ello, al servicio del bien común. No hay otra vía. Para el Partido Popular y para cualquier otro que pretende conquistar posiciones hegemónicas.

Sila Félix

miércoles, 2 de mayo de 2018

¿Veremos al PSOE pactar con Bildu?


Todavía muchas personas considerarán que resulta bastante improbable que las filiales vasca (PSE-EE) y navarra (PSN) del PSOE puedan llegar a pactar con Bildu algo más que una ley. Muchos de ellos se llevarían una desagradable sorpresa al comprobar que la probabilidad cada vez resulta más alta, y no solo por los pactos de gobierno que el PSC realizó no hace tanto tiempo con ERC o los que en la actualidad mantiene el PSOE valenciano y balear con filiales filoseparatistas pancatalanistas en ambas Comunidades Autónomas. Existe un precedente histórico por el cual un grupo de filoetarras acabaron integrándose en el PSE-PSOE y además ejercieron una notable influencia dentro del partido.

Durante su ajetreada existencia, ETA sufrió varias escisiones y llegaron a operar varios grupos aparentemente independientes unos de otros. Los más conocidos fueron los que se constituyeron como ETA-pm (político-militar) y ETA-m (militar), siendo esta última la que ha permanecido hasta la actualidad conocida popularmente como ETA a secas. Ambas ETAs constituyeron sendos partidos políticos, los cuales no dejaban de ser coaliciones de agrupaciones mucho más pequeñas. ETA-m constituyó en 1978 la conocidísima coalición Herri Batasuna, englobándose en ese conglomerado conocido como MLNV. La otra ETA, la pm, constituyó por su parte la coalición Euskadiko Eskerra (EE) un año antes, en 1977, actuando hasta 1982 como brazo político de la organización terrorista.

Si bien ETA-pm a principios de la década de los 80 fue asumiendo internamente el Estatuto de Guernica y caminando hacia el abandono de las armas, este proceso no culminará hasta 1986, año en el cual salieron los dirigentes a cara descubierta a anunciar la disolución de la banda de sicarios. Unos años antes, hacia 1982 el brazo político de ETA-pm Euskadiko Ezkerra inicia un alejamiento de los etarras y una serie de fusiones con otros grupos procedentes de la órbita comunista inician una nueva andadura del partido el cual, en los años siguientes, obtendrá bastantes réditos electorales. Sin embargo, la caída posterior en picado de votos y representación política así como un supuesto "giro" de la formación desde planteamientos marxistas a otros de corte socialdemócrata llevará a establecer contactos con el PSE-PSOE que culminarán con la integración de los "euskadikos" en la filial vasca del PSOE.

La integración de Euskadiko Ezkerra en el PSE-PSOE culminará y se hará oficial en 1993, fecha a partir de la cual las siglas de la filial vasca del PSOE pasarán a ser PSE-EE-PSOE. Hay que tener presente que Euskadiko Ezkerra diez años antes de integrarse en el PSOE era el brazo político de la organización terrorista ETA-pm, con una relación bastante similar a la que tenía HB con ETA-m. Es verdad que los tiempos han cambiado y el desafío separatista en Cataluña como telón de fondo no resulta muy halagüeño, por otra parte el sector más radical de ETA-pm y EE que no aprobaron ni la disolución de la banda de sicarios, ni el giro socialdemócrata ni la integración en el PSOE se acabaron yendo a HB, mientras que ahora los sectores más radicales de Sortu no tienen una HB más radical a la que emigrar. Por otro lado, los bildus todavía hoy resultan demasiado totalitarios en ideas y formas incluso para el PSOE tanto en sus filiales vasca como navarra, las cuales prefieren pactar con el PNV y Geroa Bai.

Pero el tiempo pasará, los bildus por pura estrategia política girarán "al centro", eso sí, teniendo como horizonte final sus objetivos identitarios. Es más, en numerosos municipios navarros, concejales del PSN-PSOE han preferido ser expulsados del partido que romper sus pactos de gobierno con Bildu, como es el caso de Villava, Larraga o Tafalla en la legislatura en curso. Aunque las preferencias de PSN-PSOE y sus favoritos a compartir el poder son Geroa Bai, con una ETA aparentemente disuelta y un Bildu domesticado, nada impedirá en un futuro más próximo o lejano que el PSN-PSOE en Navarra  y al PSE-EE-PSOE en la CAV poder acercar posiciones y abrirse a pactos de gobierno con los post-batasunos. Los pactos comenzarán a nivel local (ayuntamientos y diputaciones forales), y probablemente en un futuro algo más lejano en el tiempo (no más de una década) esos pactos se acabarán extendiendo a nivel autonómico tanto en el Parlamento vasco como en el navarro. No parece factible que veamos a un Bildu/Sortu integrado en el PSE-EE-PSOE ni en el PSN-PSOE, pero un acuerdo de gobierno, que comenzará en algunos municipios, para extenderse en un futuro al resto de instituciones y niveles resulta algo más que probable e inquietante.