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miércoles, 31 de octubre de 2018

El mundo está cambiando


Dos años después, la historia se vuelve a repetir casi en los mismos términos. Los grandes medios internacionales -y los españoles no son excepción- en lugar de hacer su trabajo que es limitarse a informar, han venido agitando una campaña de desinformación que ríete tú de las supuestas injerencias rusas que tan de moda han estado este tiempo atrás.

Así, han pretendido influenciar al electorado brasileño para que no votase a Jair Bolsonaro, entonces candidato a la presidencia de Brasil. Lo mismo pasó hace dos años con las elecciones que alzaron a Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, se posicionaron, ocultaron la realidad y fracasaron miserablemente.

Un ejemplo que nos viene al pelo a los españoles: Ronaldinho y Rivaldo se posicionaron públicamente a favor de Bolsonaro durante la campaña presidencial y los medios de aquí interpretaron esto como que de repente estos exfutbolistas se habían hecho de ultraderecha o algo así. Tal es así que el Barça, club de fútbol al que siguen vinculados, se desmarcó públicamente de estas opiniones que según ellos defendían valores antidemocráticos. 

Teniendo en cuenta que el club siempre se ha posicionado a favor de la "libertad de expresión" en lo que concierne a la politización del fútbol por parte del proceso independentista en Cataluña, lo más irónico no es que el Barça se dedique a censurar determinadas opiniones políticas de sus asalariados. Lo más acojonante es que vaya de adalid de los valores democráticos un club que ha sido subvencionado con cientos de millones de euros por Catar, una monarquía absoluta en la que no existen las libertades políticas y rige la ley islámica. No sólo es que en Catar las mujeres violadas pueden ser lapidadas por adulterio, es que sus nada moderados vecinos recientemente rompieron relaciones con ellos bajo la acusación de que financiaban a grupos terroristas como Al Nusra, que es la filial de Al Qaeda en Siria.

Hay hartazgo por lo políticamente correcto y esto ha pesado, pero en Latinoamérica el hambre y el crimen son realidades. Un país como Brasil, en el que el año pasado se cometieron más de 60.000 homicidios,  lo que necesita es orden al precio que sea y eso es lo que viene a traer Bolsonaro. En Brasil todo el que tiene algo que perder ha votado a Bolsonaro y es así de simple porque la alternativa es Venezuela.

Una vez más, volvemos a ver las mismas escenas de progres que entran en pánico. A las ya habituales retahílas de improperios (¡rasista! ¡neo-nancy! ¡misógeno!) se une un nuevo argumento: los brasileños no han votado al candidato predilecto de los progres y esto sólo puede ser debido a que los brasileños son gilipollas y se han dejado engañar. Si Bolsonaro va a ser el nuevo presidente de Brasil es debido a las campañas de fake news (noticias falsas) promovidas por la malvada extrema ultraderecha. Este es el respeto de personajes como Pablo Iglesias, por los resultados de unos comicios democraticos en un país soberano.


Ese es el argumento de mierda que han logrado improvisar ahora que ven que el mundo está cambiando y a ellos se les acaba el chollo. Y el mundo está cambiando por ejemplo porque hoy en día un buen twittero puede llegar a cientos de miles, si no millones de personas. La popularización de internet y las redes sociales ha venido para cambiar las reglas del juego, dado que antes influenciar a tanta gente sólo se lo podía permitir un gran medio, obviamente siempre controlado por un poder económico que era el que ponía el dinero.

Esta era una de las bases del sistema democrático: existe una masa a la que se le concede el sufragio universal, sí, pero sólo una pequeña élite relacionada con el poder económico y político es la que controla la distribución de la información. Por lo tanto esa masa votará a quien les sea dicho porque al fin y al cabo sólo quien dispone de medios económicos suficientes puede moldear a la opinión pública sin oposición alguna.

Ahora que las tecnologías de información y comunicación (TICs) -con todos sus defectos inherentes- han democratizado la distribución de la información; ya sea mediante medios alternativos, redes sociales o aplicaciones de mensajería; el régimen está fallando porque la masa no está haciendo lo que debe, está según ellos eligiendo mal sus fuentes de información y está votando opciones equivocadas. Por eso quieren limitar la libertad de expresión en internet, pretenden volver al estatus previo a internet en el que sólo los grandes medios tenían el monopolio informativo.

Esto es lo que el mismo Pablo Iglesias ya defendía hace unos cinco años sin pudor alguno frente a las cámaras de televisión: "que existan medios privados ataca la libertad de expresión". La rocambolesca idea que subyace a todos estos argumentos es que la libertad de información es un peligro para la democracia, por lo tanto la libertad de información ha de ser limitada. Pero de la misma manera que no se le pueden poner puertas al campo, esta nueva realidad ha llegado inevitablemente para quedarse. 

Los progres patalean porque han empezado a perder la batalla por las mentes y los corazones de las clases populares. Si siguen descolocados y sin saber reaccionar, tanto mejor para nosotros, porque pasaremos por encima suya.

Hispano

lunes, 13 de noviembre de 2017

Xavier Mina, un nuevo mito para los nacionalistas


Rambo se estrenó en 1982 y el diario El Alcázar publicó un artículo, algo exagerado porque EE.UU. sí tiene grandes héroes en su historia, en el que señalaba que como EE.UU. no tenía héroes, realizaba películas de personajes inventados. Sin embargo, esta idea del desaparecido diario podía ser utilizada hoy en día con el aniversario del fusilamiento de Xavier Mina.

El nacionalismo busca su cuarta pata de la mesa. Hace un tiempo hablando con un investigador del nacionalismo me señalaba que necesitaba tres patas su proyecto: un territorio (que esperemos que nunca conquiste), una bandera (una ikurriña que intentan mostrar que es más antigua que nuestra bandera navarra con el último premio concedido por el gobierno de Navarra) y un idioma (con un idioma que quiere imponer a todos los navarros); pero, además, creo yo, necesita una historia en la que buscar sus héroes.

Hace años fue la campaña que lanzaron con 1512 y ahora quieren mostrar a un Xavier Mina defensor internacionalista de la libertad de los pueblos, continuador de la guerrilla vasca de Roncesvalles contra Carlomagno y, desde luego, un vascoparlante de una nación europea que era Navarra.

Este sábado pasado y con motivo del 200 aniversario de la muerte de Xavier Mina, la etarrada colocó un monolito a modo de propaganda separatista como si se tratase de un nacionalista vasco, casi cien años antes de que exista el nacionalismo vasco siquiera

Los historiadores nacionalistas afirman que Xavier Mina ha sido olvidado por la historiografía oficial, sin embargo, son muchos los libros y artículos que se han escrito en los que aparece Xavier Mina. Como ejemplo podemos citar a autores que han citado a Xavier Mina:  Javier Ibarra, José Mª Iribarren, Enrique Rodríguez, Martín Luis Guzmán (que tiene una biografía de 1930), Francisco Miranda, o Esteban Orta, por citar solamente algunos, porque en todos los libros sobre guerrilla aparece Xavier Mina.

Los historiadores nacionalistas cuentan muchas cosas que son verdad, pero las interpretan y ponen datos erróneos para alcanzar su finalidad última. Xavier Mina es un guerrillero atrevido, valiente, pero mal organizador; será Espoz y Mina quien organice la guerrilla cuando Xavier Mina es arrestado. La palabra guerrilla es una de las pocas palabras españolas que ha pasado al vocabulario mundial. La guerrilla nace durante los romanos en la Hispania romana, y no con los vascones fieles escuderos de los romanos.

Xavier Mina era un liberal. Un defensor de la Constitución de Cádiz de 1812. Esa Constitución habla de la Nación española, y Xavier Mina tenía muy claro este concepto.

En la Guerra de la Independencia se enfrentan tres conceptos diferentes de lo que debe ser España. Por un lado están los afrancesados que defienden una España napoleónica. Por otro lado están dos grupos que se unen para vencer a los franceses y a los afrancesados: los absolutistas y los liberales, pero que cuando acabe la Guerra de la Independencia se enfrentarán entre ellos, y en buena medida este enfrentamiento continuará durante todo el siglo XIX entre dos concepciones diferentes de España. La Constitución de 1812 es liberal y Xavier Mina es liberal.

Cuando Fernando VII vuelve a España, Xavier Mina se siente traicionado por Fernando VII que vuelve a España e instaura de nuevo el absolutismo, huye a Inglaterra como muchos de los liberales que durante el siglo XIX se escondieron allí. Viaja a Méjico como una forma de poder luchar contra Fernando VII y el absolutismo.

Xavier Mina es uno de esos liberales españoles que estrecharon lazos con iberoamericanos. Vieron estos liberales españoles la liberación de América como una forma de liberar España del absolutismo. Esa lucha contra el despotismo exterior serviría para luchar contra el despotismo en España.

No en vano, en su Proclama a los españoles y americanos, sostuvo Mina, mientras hacía votos por el establecimiento de gobiernos liberales en “todos los pueblos donde se habla el castellano”, que “la emancipación de América es útil y conveniente a la mayoría del pueblo español”.

Por cierto, esta frase tan interesante es olvidada por esa historiografía que señala otras frases menos significativas.

Santos Ladrón

miércoles, 5 de octubre de 2016

El pueblo colombiano nos da una lección de dignidad


Si bien intento evitar meterme en berenjenales internacionales, en este caso creo que Colombia nos ha dado una buena lección de dignidad y que podemos aprender de este ejemplo en lo que a negociaciones con terroristas se refiere. El pasado domingo los colombianos estaban llamados a votar en un referéndum un pacto para la pacificación de las FARC, aunque llamarle a esto proceso de paz resulta algo muy cínico ya que pese a lo que se ha dicho, lo que realmente se votaba era un proceso de rendición al chantaje impuesto por este grupo narcoterrorista.

Ya de por sí la pregunta era tendenciosa: "¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?" y la respuesta un escueto "Sí" o "No". Difícil negarse, ¿verdad?; pero la realidad es que bajo este interrogante se escondía un pacto de más de doscientas páginas en el que se recogían condiciones tan humillantes como que la guerrilla pasaría directamente de la lucha armada a la arena política, contando durante ocho años con cinco escaños en el senado y otros cinco en el congreso, sin necesidad de que el pueblo colombiano les vote o no. Criminales con las manos manchadas de sangre en las instituciones, de eso tenemos experiencia en España, ¿o no?

Hay que recordar que las FARC son una parte de un conflicto que ha arrojado unos 250.000 muertos, el 80% de los cuales son civiles. La guerrilla ha tomado parte en la reclutación forzosa de niños soldado, así como decenas de miles de secuestros. Otros negocios turbios con los que principalmente se financian las FARC son el narcotrafico, la extorsión a los campesinos y las explotaciones mineras ilegales.


Este mismo pacto del Gobierno de Juan Manuel Santos con el grupo terrorista de Rodrigo Londoño alias Timochenko, también preveía una suerte de aministía a los guerrilleros de las FARC según la cual no serían juzgados por sus crímenes, mientras que los autores de crímenes de lesa humanidad serían castigados con una reprimenda del tipo a trabajar en la construcción de una escuela. Esta es otra de las bajadas de pantalones por las que los colombianos no iban a pasar, por un estrecho margen eso sí. Este término es muy parecido a la amnistía de 1977 que puso en la calle incluso a los terroristas de ETA con delitos de sangre y que sólo sirvió como prolegómeno de la mayor oleada de violencia etarra.

Mientras en España, desde la extrema izquierda se atacó el resultado del plebiscito, con declaraciones como "El rencor ha ganado", "han rechazado la paz", "tristeza por la victoria de un no a la paz" "los que ganan con la guerra celebran". Curioso esto viniendo de firmes defensores de los referéndums y la democracia directa, cuando les conviene. 

Personajes como Pablo Iglesias siempre salen en La Sexta llamando a dejar que la gente decida, pero sobre lo que ellos quieran y cuando a ellos les venga bien; porque si en Hungría organizaron el mismo domingo otro plebiscito para conocer la opinión de sus ciudadanos sobre las cuotas de acogida de supuestos refugiados que les quieren imponer desde la UE, es porque Viktor Orbán ha de ser un xenófobo y un fascista si deja que los húngaros se expresen al respecto.




Todo lo contario que en Colombia sucede en nuestro país, donde el ejecutivo de Mariano Rajoy retomó la negociación con ETA que comenzó el nefasto José Luís Rodriguez Zapatero. Negociación que en este caso no es que no hayan tenido ni la decencia de preguntarnos a los españoles, sino que directamente es secreta y que está teniendo sus contrapartes por parte del Estado; prueba de ello es la presencia en las instituciones democráticas de quienes amparan el terrorismo de ETA.

Cualquier tipo de prebenda a cambio de que los terroristas dejen de asesinar es una cesión a su chantaje, un balón de oxígeno con el que justificarán la lucha armada como una vía que da resultados; y lo más importante de todo, una traición a las personas que se han dejado la vida luchando contra el terrorismo separatista porque sus muertes no habrían servido para nada. A los etarras les queremos juzgados y en las cárceles.

Hispano