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martes, 6 de noviembre de 2018

Yo también fui a Alsasua


El pasado domingo tuve el honor de acudir a Alsasua, de compartir el mismo acto con víctimas del terrorismo como Beatriz Sánchez (una de las niñas que sobrevivió atentado a la casa cuartel de Zaragoza) o todo un ejemplo de resistencia al totalitarismo etarra como es José Antonio Ortega Lara.

Durante la noche y suponemos que con la connivencia del ayuntamiento, estos animales de bellota habían dejado una montaña de estiércol en la plaza de su pueblo, sabemos por las imágenes compartidas en redes sociales dado que esto no tuvo incidencia alguna. Pero nos hacemos a la idea del nivelazo de gentuza capaz de llenar Alsasua de mierda.

Llegamos a un pueblo tomado por la Guardia Civil y la Policía Foral, no en vano disidentes de la izmierda abertzale oficial habían convocado para amenizarnos la jornada a gentuza venida de todo el País Vasco, Navarra y más allá; mientras que los batasunos más ortodoxos habían dado órdenes de atar a sus perros para evitar las imágenes que daría una confrontación directa. 

En primer lugar, impresionantes imágenes cruzando la calle principal del pueblo, ver a gente con banderas españolas caminando por las calles de Alsasua es una estampa que tiene algo de surrealista, no debería de ser así pero más de 40 años de hegemonía proetarra en este pueblo del Corredor de la Barranca lo han convertido en una zona no-go para todo aquel que no comulgue con la secta vasquista, además de un erial económico. Por aquí ya podías ver a algunos vecinos y forasteros admirando la estampa con la cara de quien ve algo inaudito, aunque por el momento sin decir ni mu.

Llegados al quiebro que nos conducía hacia la plaza del pueblo, dos cordones policiales nos separaban de la turba de niñatos kaleborrokeros que desde primeras horas se habían congregado en el pueblo para dedicarnos su odio entre alguna cerveza o rayita de speed. Al cruzar por aquí una lluvia de insultos clásicos como "españoles hijos de puta" que obtenía como respuesta el crepitar de las banderas. Si bien en un principio no hubo lanzamiento de objetos, otras personas denunciaron el lanzamiento de monedas, mecheros, botellas de agua y alguna piedra (o pedrusco); hecho de los que dan fe varios vídeos por mucho que ladre la progredumbre.

Llegamos a la plaza finalmente entre la bordería y la falta de profesionalidad de algún foral, aquí sólo podemos oír a la manada proetarra gritar sus consignas al uso, como los clásicos "alde hemendik, utzi pakean" (fuera de aquí, dejadnos en paz) o "Jo ta ke irabazi arte" (darle duro hasta la victoria, usado profusamente por proetarras) que obtenían por nuestra parte gritos de "España" o "libertad".

El acto tarda algo más en comenzar, tiempo el cual siguen llegando asistentes hasta llenar a rebosar la plaza del pueblo. Cuando la turba kaleborrokera acrecenta sus gritos, sabemos que llegan las personalidades de alguno de los partidos que han secundado la concentración convocada por la plataforma España Ciudadana. Primero llega Ana Beltrán junto con la plana del PP de Navarra, después Santiago Abascal por VOX , junto con Ortega Smith, Rocío Monasterio, Ortega Lara... Por último, allí a lo lejos Albert Rivera, junto a Fernando Savater y la víctima del terrorismo Beatriz Sánchez.

Son ausencia la plana mayor del PP nacional, que había amagado con acudir y con posterioridad criticará la convocatoria, mientras que un emasculado PP vasco directamente se opondrá a la misma. Esta formación merecidamente acabará desapareciendo del Parlamento Vasco sin que esto suponga drama alguno dado que otro vendrá en su lugar a defender las ideas que ellos han relegado en pro de la pacatería y la cobardía. Estos hechos sin duda honra a Ana Beltrán como una tía con un par de pelotas, también es probable que el PP de Navarra pierda toda representación en el Parlamento de Navarra (esperemos que no) pero en todo caso esto se dará sin indignidades a nivel regional y se deberá a las políticas del partido central, así como sus innumerables casos de corrupción.

Otra gran ausencia es la de UPN, formación que tratará de justificarla entre cabriolas dialécticas, pero que en el fondo no acude simplemente porque sabe que Ciudadanos es su principal competencia a nivel político.

El acto da comienzo con algo de retraso y lo abre Beatriz Sánchez con su experiencia vital en torno al atentado que destrozó la casa cuartel de Zaragoza en 1987, siendo ella una niña y estando dentro con su familia. Durante esta intervención, unos abertzales que según en Menticias se colaron en el campanario de la iglesia y pasaron ahí la noche (pena que no se quedasen tiesos de hipotermia), hicieron repicar las campanas durante unos veinte minutos hasta que fueron desalojados por la Policía Foral.

Después intervino el filósofo Fernando Savater, para entonces los detractores parece ser que se cansaron de vociferar y de darle a las cacerolas que le habían quitado a sus madres; pero ya en la intervención de Albert Rivera se volvieron a venir arriba dado que el naranjito lo merecía e intentando rodear el cordón policial, encendieron alguna bomba de humo sin que tuviese efecto alguno sobre el acto. Respecto al contenido de estas intervenciones, no hay mucho que decir más que se trató de discursos con una naturaliza más ideológica en torno a las ideas que defiende la formación naranja, con la que puedo coincidir en algunos de sus postulados políticos (no en todos) como la defensa de la nación española (desde sus conceptos particulares, eso sí) motivo por el cual acudí a este acto valiente en el medio más hostil del norte de España.

Para finalizar, las 1000-1500 personas que secundamos la concentración -la mayor parte venidos en autobús de fuera de Navarra, ¿y qué?- fuimos abandonando el pueblo entre los insultos de una etarrada aun más envalentonada. Gritos que obtendrían como respuesta vivas a España y sobre todo a la Guardia Civil, como hemos visto en alguno de los vídeos. 

Posteriormente los medios de extrema izquierda llegarán incluso a tildar de  "provocadora", "ultraderechista" o "fascista" la concentración... curiosa concentración ultra con cero contenedores quemados, cero lanzamiento de objetos y cero agresiones. Habiendo etarras como "El Carnicero de Mondragón" sueltos por las calles de Alsasua, los "ultras" somos nosotros, pero no se puede esperar menos de la cloaca mediática.


Hispano

jueves, 2 de agosto de 2018

La clase política impulsa una nueva lengua regional: el leonés


Según informa un medio local leonés (https://www.leonoticias.com/leon/leon-calles-lliones-20180727123946-nt.html) , el consistorio de la capital leonesa ha aprobado con los votos favorables de PP, PSOE, neo/postcomunistas y separatistas leoneses los cambios de denominación de las calles de León y su rotulación bilingüe castellano/leonés. 

La medida se enmarca en una más amplia en la cual se pretende “recuperar” la lengua leonesa para evitar su definitiva extinción. Para ello, la Junta de Castilla y León (PP) prepara la creación de una cátedra de leonés en las universidades de la Junta con objeto de “mantener el habla y la escritura”. El idioma leonés hace referencia al conjunto de hablas romances vernáculas del dominio lingüístico asturleonés situado entre el gallego-portugués y el castellano. Actualmente según estimaciones de organizaciones partidarias de la inmersión lingüística en leonés, el subdialecto contaría con unos 25.000 hablantes, considerándose como una lengua cercana a su “extinción”.

Si en las últimas cuatro décadas en España el impulso de las lenguas regionales se hubiera realizado con normalidad, racionalidad y sin imposiciones ni construcciones nacionales, el impulso de dialectos casi extintos como el leonés, el asturiano o el aragonés podría resultar simpático en un contexto folclórico sin mayores implicaciones. Lo curioso es que, cuando se da auténtica libertad para aprender un dialecto con en el caso del leonés, asturiano y aragonés, y a pesar del dinero público invertido en la promoción de estos tres dialectos, las personas que optan por su aprendizaje roza unas cifras irrisorias. A pesar del intento de imposición, con el vascuence en las zonas mixta y sobretodo no-vascófona de Navarra ocurre otro tanto, siendo porcentajes minoritarios los que optan de manera libre por el aprendizaje de la lengua.

Por si fuera poco, no solo se promociona una lengua, también se intenta crear una identidad “regional” con tintes de identidad pre-nacional profundamente anti-española. No es casual que las fuerzas de extrema izquierda como IU/PCE, Podemos o los sectores más radicales del PSOE  estén tan comprometidas con el pactismo con el separatismo y el fomento y apoyo de inmersiones lingüísticas y construcciones culturales previas a construcciones nacionales. 

A estas alturas, ya solo se puede engañar a quien quiera dejarse, el fomento de nuevas lenguas y dialectos supondrá en dos décadas a lo sumo la irrupción de nuevos frentes rupturistas precisamente en los tres territorios que fundaron España: Asturias, León y Aragón. Ya no vale las miopías políticas y los cortoplacismos, y siendo políticamente incorrectos, es preferible la extinción definitiva de tres dialectos como el asturiano, leones y aragonés, que permitir que la extrema izquierda abra tres nuevos frentes rupturistas separatistas con tres nuevas construcciones nacionales artificiales. De momento, solo VOX se ha opuesto, Ciudadanos se ha puesto de perfil, y el PP de Casado se ha sumado al frente popular rupturista y filoseparatista de las izquierdas extremas. Tomen buena nota nuestros lectores.

miércoles, 13 de junio de 2018

La del Partido Popular: mucho más que una mera crisis partidaria


La red ciudadana nacida en el entorno de lectores, amigos y activistas del blog NavarraResiste.com tiene por norma de comportamiento no decantarse por formación política alguna: en consecuencia, nuestra mirada, si bien política, es apartidista.

Entendemos que la política, además de procelosa ciencia y concreta práctica humana, es el fruto de una legítima voluntad de poder; siendo determinada por acontecimientos sociales fruto a su vez de tendencias de alcance histórico; está, por otra parte, íntimamente entrelazada con la Economía, las condiciones y aspiraciones materiales de amplias franjas más o menos homogéneas de la sociedad; mantiene –o al menos así debiera- un permanente diálogo con la cultura de la época; y es condicionada  -no poco- por la geografía.

Por todo ello, seguimos de cerca la evolución de las distintas áreas políticas y sus espacios partidarios conexos existentes en Navarra; especialmente los que nos son más afines.

No permanecemos indiferentes, en definitiva, ante la evolución del navarrismo españolista: en sus instrumentos partidarios y sociales; de sus potencialidades y de sus límites.

La crisis del Partido Popular también tiene su repercusión en Navarra: aunque muchos quisieran permanecer de espaldas a lo que sucede en Madrid –se sienten más navarros que otra cosa-, somos España; pues somos uno e Historia y Herencia son hechos objetivos que nos proporciona la realidad.

El Partido Popular ha sido desalojado del Gobierno de la nación. Era inevitable: carecía de sólidos apoyos parlamentarios. Por el contrario, son muchos los actores que pretenden reducirlo a una mínima expresión para alcanzar sus objetivos particulares (Ciudadanos, desde un espacio político en cierto modo análogo; las diversas izquierdas “estatales” en lógica competencia electoral frente a tan odiada “derecha”; los nacionalismos fraccionarios que persiguen hacer realidad su Estado-nación).

Con todo, el Partido Popular ha caído también por su incapacidad de renovación interna, una obtusa carencia de reflejos ante la corrupción que arraigó entre sus filas hasta niveles acaso institucionales, su endeble interlocución social, el interés casi exclusivo por las cifras macroeconómicas, la ausencia de un proyecto cultural en suma. Tal contexto de debilidad se sumó a otra renuncia: la de una política realista de medios de comunicación afines. Semejante alejamiento de la realidad social ha contribuido, en su conjunto, al descrédito, aislamiento y ulterior desalojo de los mecanismos más relevantes del poder del Estado. Se impone otra conclusión: una política de orientación y técnicas publicitarias -aunque el estilo de militancia clásica de los partidos políticos de los siglos XIX y XX haya muerto tiempo atrás- no puede cubrir eficazmente tamañas carencias.

Pero, centrándonos en una premisa que valoramos como decisiva, ese desinterés por la cultura –base primera de toda reflexión y acción- ya viene de lejos. No vamos a entrar de lleno en el análisis de tal incomparecencia; pues deberíamos remontarnos –en tal caso- a la política cultural de la denominada “derecha” a lo largo del tardofranquismo y la transición democrática. Recordemos, sin ir tan lejos, que José María Aznar unificó todas las fundaciones “ideológicas” afines a su partido, imponiendo un único laboratorio de ideas de orientación tecnocrática y neo-conservadora (pujante corriente entonces importada desde Estados Unidos), desdeñando otras que configuraron históricamente la plural derecha española: la estrictamente nacional-liberal, la conservadora, la democristiana, la católica-social tradicional, etc. Tal estrategia derivó en que el conjunto de una desnortada derecha permaneciera ajena a los debates culturales desarrollados en otros ámbitos europeos: en los que nuevas corrientes intelectuales proporcionaban modernos instrumentos de análisis, métodos de trabajo, temáticas interpretativas de la realidad procedentes de la sociología, la biología y la geopolítica, etc.; todo ello sin el marchamo del pensamiento radical-progresista.

La cultura es importante, no en vano, desde sus factorías intelectuales se prefiguran o diseñan los cambios sociales que anteceden o precipitan verdaderas revoluciones políticas.

Por lo que se refiere a Navarra, se viene tomando conciencia de que la mayoría social es de centro-izquierda. Añadiremos, nosotros, que la ideología radical-progresista, especialmente por medio de su punta de lanza de la ideología de género, avanza rápidamente, mutando la sociología y valores del pueblo navarro; con sus consiguientes efectos electorales. Una sociedad, pues, en permanente cambio. Pero, el centro-derecha navarro, ¿tiene conciencia de ello? ¿Se ha resignado acaso?

Algunos analistas navarristas (entre otros el ex-senador José Javier Viñes en un reciente escrito en Diario de Navarra) vienen reflexionando en torno a la necesidad de una articulación eficaz del centro-derecha navarrista en aras de la recuperación, más o menos próxima, del gobierno foral y sus instituciones; hoy en manos de los nacionalistas. Si hace unos meses desde aledaños de UPN se despreciaba a Ciudadanos, hoy se les contempla como inevitables interlocutores. Y no dejan de mirar, y tender puentes, hacia un Partido Popular de Navarra que, pese al instinto, valentía, esfuerzo y crecientes valores de su presidenta Ana Beltrán -que tanto gusta a muchos votantes tradicionales de la propia UPN- no logra ni despegar ni consolidarse; corriendo incluso el riesgo de reducirse en próximas convocatorias a una posición residual. No es un dato que valoremos ni como bueno ni malo: es lo que hay. Pero aunque tales previsiones se cumplieran, ¿estaría garantizada una nueva mayoría de gobierno? Seguramente no. Salvo un terremoto electoral, que no perciben los estudios demoscópicos, a pesar de la fractura de Podemos/Ahora sí, la clave estará en el PSN-PSOE. Y si algo se percibe como factible en un horizonte próximo es una futura “coalición de progreso” (véase la entrevista a Santos Cerdán, «Lo que proponemos para Navarra es un Gobierno progresista con Geroa Bai» http://www.noticiasdenavarra.com/2018/06/10/politica/navarra/el-bipartidismo-ha-desaparecido-en-espana-y-debemos-acostumbrarnos-a-dialogar-con-los-demas) en la que inicialmente estaría excluida EH Bildu; pero, con la disolución de ETA, la posibilidad de una articulación de gobierno de todas las izquierdas, incluyendo a los filoetarras, entra de lleno en una colaboración a medio plazo.

Santos Cerdán asume las riendas del PSOE “satisfecho” con la llegada de Sánchez a la Moncloa tras año y medio trabajando en un proyecto en el que muy pocos creían
Entonces, ¿es inevitable una permanente expulsión del centro-derecha navarrista de los centros de poder de las instituciones forales y su progresiva marginación? No.

En primer lugar, nada está escrito; tampoco la Historia. Imprevisibilidad es sinónimo de Historia: Francis Fukuyama se equivocó. En segundo lugar, la geopolítica también cuenta y España, por mucho que siga marcada por cierta excepcionalidad europea, también sufrirá nuevas contradicciones propias de nuestro entorno político-continental. Traigamos a colación, igualmente, al nuevo sujeto social del “precariado”, protagonista de populismos y nuevas tendencias. También le alcanzará la progresiva ruptura campo-ciudad, la incuestionable crisis de ciertas fórmulas de la democracia representativa, la dialéctica élites-pueblos, el redescubrimiento de las identidades colectivas, los frutos indeseados del multiculturalismo, la crisis demográfica, las fracturas personales y sociales derivadas de la confrontación entre sexos, etc. Y todo ello, al igual que a lo largo del último siglo y medio de historia española, con unas reservas morales y materiales aminoradas por las energías desviadas a causa de la endémica crisis territorial.

Son muchos los interrogantes abiertos también en Navarra. Uno de ellos, sin ir más lejos: la globalización anglosajona y el mundialismo individualista, ¿ahogarán ulteriormente a las identidades populares, siendo un infranqueable límite también para los separatismos panvasquistas, o despertará nuevas formas de arraigo comunitario que rivalicen socialmente con el gran actor identitario que amenaza la realidad histórica de Navarra?

En definitiva: la movilización social y política debe estar acompañada, cuando no precedida, por la acción cultural. Ni resignación, ni soluciones mágicas; tampoco personalismos mesiánicos.

Se podrá objetar que el papel en este marco histórico, del Partido Popular de Navarra, es mínimo. Pero no debe desdeñarse actor por pequeño que sea; siempre que se muestre operativo y en contacto con la realidad. Desde esta perspectiva, su crisis es un indicador de lo que hoy acaece en diversos ámbitos de la sociedad y, particularmente, de su espacio y área políticos.

La metapolítica, o lo que algunos amigos nuestros denominan la pre-política, es decisiva para afrontar toda batalla cultural, social y política de futuro. Si la economía es importante, pues debe responderse eficazmente a las necesidades de la gente corriente, la cultura lo es más; no en vano determina los cambios mentales, acorde a unos valores operativos que proporcionan consistencia a la vida, el esfuerzo, la positividad de la herencia cultural, las relaciones interpersonales, etc.

Ideas, valores, necesidades. Y la política, como articulación de todo ello, al servicio del bien común. No hay otra vía. Para el Partido Popular y para cualquier otro que pretende conquistar posiciones hegemónicas.

Sila Félix

lunes, 14 de mayo de 2018

Un objetivo estratégico inaplazable: la eliminación de la Disposición Transitoria Cuarta


A lo largo de esta última semana, dos expresiones muy diversas del activismo navarro se han decantado abiertamente por la eliminación de la Disposición Transitoria Cuarta de la vigente Constitución Española: el prestigioso digital Navarra Confidencial y la joven Sociedad Civil Navarra.

Por parte de los primeros (https://www.navarraconfidencial.com/2018/05/10/entre-la-transitoria-cuarta-y-el-nuevo-estatus-para-navarra-del-pnv/), los argumentos esgrimidos son impecables: “en una plantilla de 17, somos el que se encuentra en precario” y otras afortunadas analogías y metáforas por todos comprensibles. En definitiva: cualquier comunidad española tiene la certeza de pervivir sin sobresaltos, salvo Navarra…; una inquietante percepción espoleada por la hipotética reforma estatutaria de nuestros vecinos vascos que, con mimbres confederales, contemplaría diversas maneras de dar el bocado definitivo a su “querida” Navarra. Por último, en NC destacaban las tramposas características innatas de la Transitoria Cuarta: es un camino de ida, pero no de retorno; contempla la integración de Navarra en el régimen vasco “vigente” (¿el de Guernica?, ¿el de una futura Comunidad Foral o República Confederal Vasca?). Bien visto, amigos de NC.

Por su parte, Sociedad Civil Navarra ha dado un paso de gigante en su calculada, y en ocasiones desconcertante trayectoria, al iniciar una campaña, en internet y redes sociales, inequívoca: “¡Navarra no es Euskadi! ¡Supresión de la Transitoria Cuarta!” (https://twitter.com/hashtag/Supresi%C3%B3nYA?src=hash). Y sus argumentos, concisos pero claros, son de tono análogo a los ya citados de NC… y a los que venimos defendiendo desde este blog desde hace mucho, mucho tiempo.

Recordemos, por ejemplo, que en septiembre pasado volvimos a plantear la necesidad de eliminación de la Transitoria Cuarta. Pero, así como otros de nuestros textos vienen generando sentimientos y valoraciones más o menos compartidos, en aquella ocasión se nos respondió, literalmente, por parte de muy buenos amigos, con valoraciones del siguiente cariz: “No es el momento”, “¿por qué sacar este debate que no interesa a nadie?”. “Nuestros políticos tienen otras prioridades”, “la política es cosa más compleja”, etc, etc.


Entendíamos entonces y seguimos creyéndolo hoy, y con toda seguridad mañana, que la interinidad de nuestra Comunidad es una dificultad permanente para su consolidación, la paz civil, y un acicate para que los separatistas persistan en sus insaciables apetencias. Por ello, el objetivo de la eliminación de la Disposición Transitoria Cuarta debiera ser un fin estratégico compartido por el conjunto de las fuerzas políticas y sociales constitucionalistas: desde los militantes del incipiente VOX, hasta los marxistas “clásicos” incómodos en Izquierda Unida y Podemos, pasando por PPN, UPN, Ciudadanos, los incondicionales de UPyD, y PSN-PSOE.

Pero no seamos ingenuos: la mera legalidad no es barrera infranqueable para los impulsos nacionalistas: véase, a modo de ejemplo y analogía, qué sucede en las tierras hermanas de Cataluña. Si existe una mayoría política –o una minoría bien articulada y beligerante- con voluntad de transgresión estratégica, los lindes legales pueden ser vulnerados y no siempre con un coste severo para sus violadores.

En resumen: aunque se eliminara la mencionada disposición Transitoria Cuarta -objetivo tan realista y necesario como inaplazable- a lo largo de la próxima legislatura, el nacionalismo panvasquista continuaría desplegando sus periódicas acometidas tácticas contra las libertades navarras y su persistente labor metapolítica global en aras de su siempre perseguida conquista de la hegemonía.

Es público y notorio que la Disposición Transitoria Cuarta fue el resultado de complejas negociaciones políticas en cuyo trasfondo latía el deseo, legítimo entonces, de incorporar a los nacionalistas del PNV a la nueva fase que se abría en la Historia de España. Pero ya estamos seguros de una cosa: tales cálculos han fracasado. Pues basta contemplar las ofensivas separatistas disparadas en Cataluña, especialmente -pero también en Vascongadas, con sus traumáticos y permanentes reflejos aquí en nuestra Navarra- para comprobar que únicamente persiguen su exclusivo y distorsionado interés de secta. Los separatistas son insaciables: nunca se contentan y siempre quieren más. De modo que la alternativa a su chantaje permanente no es una negociación y cesión, a fin de tenerlos contentos por unos inciertos lustros más, sino combatirlos en sus propuestas emotivas, desmontar sus planteamientos historicistas, desenmascarar esas alternativas políticas, plantarles cara en los medios de comunicación, recuperar espacios de libertad en las calles...

El adversario separatista nunca ha renunciado a sus objetivos máximos: integración de Navarra en Euskadi, o como quieran denominarle, independencia, euskaldunización, amnistía de los terroristas… Vienen modulándolos, en su día, en la “Alternativa KAS”, su sucesora la “Alternativa Democrática”, el programa electoral del EAJ-PNV, el ante-proyecto de Estatuto de la Comunidad Foral Vasca o de la República Confederal Vasca…; en todo caso, los separatistas jamás han perdido de vista sus objetivos finales.

Seamos autocríticos: entre los partidos navarristas y/o constitucionalistas, la problemática de la Disposición Transitoria Cuarta se ha afrontado de manera muy ocasional; y sin que jamás se intentara su eliminación al objeto de finiquitar un “contencioso” que tanta sangre, dolor, división y pérdidas vienen causando a los navarros.

Es el momento preciso de rectificar. Y de tener claros algunos principios elementales de la acción política: fundamentalmente, la diferenciación entre estrategia y táctica. Es legítimo que los diversos partidos navarristas quieran gobernar, en un sentido o en otro y junto a unos posibles socios contemplados como deseables por encima de los demás. Pero la perspectiva estratégica -que siempre debe existir en todo programa político- obliga a no olvidar nunca el objetivo final que, hoy especialmente, debe ser prioritario y común: la pervivencia de Navarra y, por ello, la eliminación de la Disposición Transitoria Cuarta.

No obstante, existen dificultades que nos vienen también desde fuera y que habrá que combatir. Recordemos cómo el día 11 de septiembre de 2017, el digital valenciano Siglo XXI publicaba la siguiente noticia: «El PP dice que “abrir” una reforma constitucional “podría tener más problemas que beneficios”». Pero la cuestión es que tal pronunciamiento no se remitía a Cataluña, por todo lo que agónica y cansinamente viene allí acaeciendo, sino ¡a la Comunidad Foral de Navarra! (http://www.diariosigloxxi.com/texto-s/mostrar/249874/pp-dice-abrir-reforma-constitucional-podria-tener-problemas-beneficios). Así, Pedro Casado, al preguntársele por la posibilidad de derogar la Disposición Transitoria Cuarta, afirmaba que «abrir una ponencia constitucional podría tener más problemas que beneficios». Y lo argumentó de la siguiente manera: «tal “modificación es agravada” y “requeriría” de todo el procedimiento de disolución de Cortes, etc., por lo que aseguró que “el análisis” que se preguntan es si es “urgente o conveniente” abrir una legislatura constituyente “con los interlocutores que vemos enfrente” y con “las mayorías que consideramos que existen a nivel parlamentario y, sobre todo, con la realidad, la urgencia e importancia de algunos temas que estamos hablando hoy”. “Pues pensamos que no”, se respondió». Todo un ejercicio de la peor jerga dialéctica y politiquera. Lamentable… ¿Qué cuerpo se le habría quedado a nuestra combativa Ana Beltrán? ¿Hacen falta más explicaciones?, pues nos tememos que no.

"El escudo vasco, por ejemplo, tiene cuatro cuadrantes. El cuarto, hasta el año 1985, cuando el Gobierno de Navarra recurrió al Constitucional, contenía las cadenas de Navarra. Lo tuvieron que quitar, pero lo tienen en rojo, esperándonos… Su objetivo es la anexión de Navarra." ‘Navarra está entregada a las políticas del nacional-abertzalismo’ Gaceta.es

Las cosas están claras: Navarra sigue siendo moneda de cambio.

Es evidente que el Gobierno de Mariano Rajoy necesita unos apoyos estables desde el siempre chantajista EAJ-PNV; lo señalábamos en septiembre pasado, y los hechos lo están confirmando. ¿A cambio de qué? Pues, por lo que vamos sabiendo, una de tales contraprestaciones es evidente: la Disposición Transitoria Cuarta no se toca. Guste o no a Ana Beltrán y los suyos. Y a todos los demás navarros….

La lectura que el “Menticias” de Navarra hizo de estas declaraciones –medio guipuchi que de vez en cuando hay que leer para confirmar que ellos no renuncian a nada- fue de indisimulada celebración y escarnio a costa de Ana Beltrán (http://m.noticiasdenavarra.com/2017/09/12/politica/navarra/el-pp-desautoriza-a-beltran-y-niega-que-haya-amenaza-anexionista-en-navarra). No en vano, así tituló la crónica, y muy certeramente por cierto: «COMO UNA RÁFAGA DE FUEGO AMIGO. El PP desautoriza a Beltrán y niega que haya “amenaza anexionista” en Navarra». Buena colleja.

Conclusiones: Ana Beltrán tiene que explicarse y hacerse valer en Madrid de manera contundente.

También los demás partidos constitucionalistas y navarristas deben posicionarse categóricamente; pues, al menos en teoría, compartirían el mismo objetivo estratégico. De hecho, UPN y PSN-PSOE, con sus escaños en Madrid, podrían desarrollar un potente juego político de carácter estratégico para Navarra… si quisieran.

La eliminación de la Disposición Transitoria Cuarta no puede esperar más dilaciones: es una exigencia de madurez democrática, de responsabilidad cívica y, particularmente, de cumplimiento de la voluntad de los votantes.

De modo que, señores políticos: obren en consecuencia. Y, oportunamente, a la sociedad organizada nos corresponderá exigirles cuentas.

Sila Félix

jueves, 11 de enero de 2018

Algunas consideraciones en torno al Convenio Económico


A finales de año nos sorprendía a todos los navarros la noticia del nuevo ajuste de la aportación de Navarra a las cargas del Estado por los servicios que éste presta a Navarra, siendo una sorpresa mayúscula ya que baja considerablemente la aportación que la Comunidad Foral debe realizar a las arcas estatales. 

Por supuesto que las sucursales mediáticas y políticas de la matrix aberchunga/kanvio erregimena han aprovechado para realizar una intensa labor de propaganda y lavado de imagen frente a tantos desatinos (por decirlo de manera suave) que llevamos padeciendo. En realidad el mérito del señor Aramburu y del ejecutivo del kanvio es relativo, ya que, si Madrid hubiera tenido otras consideraciones económicas y políticas, para nada se hubiera realizado el ajuste en positivo tan considerable para Navarra.

Si se ha realizado un ajuste de tanto dinero que Navarra va a dejar de aportar al Estado, surge la pregunta del millón; o Navarra lleva años contribuyendo por encima de lo que le correspondía o el Estado recientemente ha dejado de prestar un montón de servicios en Navarra. Aunque también podría haber una tercera opción; en plena luna de miel PP-PNV nunca antes vista (ni siquiera en 1996 entre Arzallus y Aznar), la formación burguesa-separatista habría conseguido que el Estado rescatara de manera indirecta a Navarra rebajando la cifra que debe aportar al Estado. 

Por lo tanto, podría ser que incluso ahora sí, Navarra estuviera contribuyendo menos de lo que le correspondería, y si bien en parte puede ser por reivindicación de los separatistas, no olvidemos que se trata de una bilateralidad con una cierta posición de ventaja del Estado, luego a este acuerdo nunca se habría llegado sin el aval del Partido Popular de Montoro y Rajoy.

Las consecuencias de este desatino no pueden ser peores; de una parte dejan a PPN, UPN y PSN-PSOE literalmente con el culo al aire, es decir, como unos partidos lacayos que durante décadas se han dedicado a aportar al Estado más de lo que nos hubiera correspondido, algo que es totalmente falso pero que deduce de ésta última operación y que el kanvio ya está propagando. 

De otra parte, otorga decenas cuando no centenas de millones de euros al kanvio que podrá utilizar a su antojo, y no duden nuestros lectores que gran parte de la tarta acabará financiando cuestiones identitarias panvasquistas. Luego que a nadie le extrañe que el PP se la pegue en Navarra, Cataluña o Comunidad Autónoma Vasca, tres comunidades donde la presencia de la formación de los señores Rajoy y Montoro es residual y como sigan por este camino, acabarán fuera de las instituciones regionales.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Por qué la Disposición Transitoria Cuarta aún no ha sido eliminada


Desde que se aprobara la Constitución Española, ya en 1978, la vigencia de la Disposición Transitoria Cuarta, que posibilita legalmente la integración de Navarra en la Comunidad Autónoma Vasca –aunque no su salida- sigue amenazante, cual espada de Damocles, sobre la convivencia de todos los navarros. 

Ya sabemos que semejante disposición transitoria (pero, ¿todavía seguimos en la Transición?) fue el resultado de complejas negociaciones políticas en cuyo trasfondo latía el deseo, legítimo, de incorporar a los nacionalistas del PNV a la nueva fase que se abría en la Historia de España.

Pero han pasado muchos años y muchas cosas, y seguimos igual: la Disposición Transitoria 4ª nos recuerda permanentemente que Navarra sigue siendo objeto de apetencias de otros muchos que no son navarros, y seguramente, objeto de intercambio de llegar el caso. 

No es comprensible que, dada la articulación nacional, en sus diversas modalidades, de los grandes partidos navarristas, nunca se haya intentado eliminar, de una vez por todas, esa amenaza a la estabilidad, personalidad y viabilidad de nuestra Comunidad. Y mientras permanezca tal amenaza, las discordias civiles azuzadas por las intenciones más diversas y perversas, seguirán fracturando tierras, pueblos y familias.

El adversario separatista nunca ha renunciado a sus objetivos máximos: integración de Navarra en Euskadi, o como quieran que se llame, independencia, euskaldunización, amnistía de los terroristas… Se denominara en su día “Alternativa KAS”, “Alternativa Democrática” o programa electoral del EAJ-PNV, los separatistas jamás han perdido de vista sus objetivos finales.

Por el contrario, entre los partidos navarristas, la problemática de la Disposición Transitoria 4ª se ha afrontado de manera muy ocasional; y sin que nunca se intentara su eliminación al objeto de finiquitar un “contencioso” que tanta sangre, dolor y pérdidas ha causado a los navarros.

¿Cómo interpretar este comportamiento? Es incomprensible –y más entre políticos profesionales- la confusión de estrategia y táctica. Es legítimo que los diversos partidos navarristas quieran gobernar, en un sentido o en otro. Pero la perspectiva estratégica obliga a no olvidar nunca el objetivo final: la pervivencia de Navarra y, por ello, la eliminación de la Disposición Transitoria 4ª.

Días atrás hemos vuelto a vivir un espectáculo vergonzoso del que, sorprendentemente, muy escasos medios de comunicación navarros se han hecho eco.

El pasado día 11 de septiembre, el digital valenciano Siglo XXI titulaba una noticia de esta manera: «El PP dice que “abrir” una reforma constitucional “podría tener más problemas que beneficios”». Dada la situación sufrida en Cataluña, y a resultas de ello, en toda España, no se presentaba nada extraño un titular así. Pero, avanzando en su lectura… ¡sorpresa!, la reseña se refería, casi exclusivamente… ¡a Navarra! (http://www.diariosigloxxi.com/texto-s/mostrar/249874/pp-dice-abrir-reforma-constitucional-podria-tener-problemas-beneficios).

Así, Pedro Casado, al preguntársele por la posibilidad de derogar la Disposición Transitoria 4ª, afirmaba que «abrir una ponencia constitucional podría tener más problemas que beneficios». Y lo argumentó de la siguiente manera: «tal “modificación es agravada” y “requeriría” de todo el procedimiento de disolución de Cortes, etc., por lo que aseguró que “el análisis” que se preguntan es si es “urgente o conveniente” abrir una legislatura constituyente “con los interlocutores que vemos enfrente” y con “las mayorías que consideramos que existen a nivel parlamentario y, sobre todo, con la realidad, la urgencia e importancia de algunos temas que estamos hablando hoy”. “Pues pensamos que no”, se respondió». Buen ejercicio de dialéctica pseudo-parlamentaria. Como para vomitar…

¿Hacen falta más explicaciones?, pues nos tememos que no. Las cosas están claras: Navarra sigue siendo moneda de cambio.

Es evidente que el Gobierno de Mariano Rajoy necesita unos apoyos estables desde el permanentemente chantajista EAJ-PNV. ¿A cambio de qué? Pues de lo que se va sabiendo, una es evidente: la Disposición Transitoria 4ª no se toca. Guste o no a Ana Beltrán y los suyos. Y a todos los demás navarros…. 


La lectura que el “Menticias” de Navarra hizo de estas declaraciones –medio guipuchi que de vez en cuando hay que conocer para confirmar que ellos no renuncian a nada- fue de indisimulada celebración y escarnio a costa de Ana Beltrán.  No en vano, así tituló la crónica, y muy certeramente por cierto: «COMO UNA RÁFAGA DE FUEGO AMIGO. El PP desautoriza a Beltrán y niega que haya “amenaza anexionista” en Navarra».

Conclusiones: Ana Beltrán tiene que explicarse.

El Partido Popular de Navarra tiene que explicarse: ante sus afiliados y ante sus votantes. Por ello, debe replantearse las razones últimas de su propia existencia desde que se refundara en 2008; no en vano la eliminación de esta hipoteca, que ninguna otra Comunidad sufre en España, fue uno de sus principales leitmotiv.

Los demás partidos navarristas también tienen que posicionarse al respecto; pues, al menos, en teoría, compartirían el mismo objetivo estratégico. ¿O no?

Como ciudadanos, que no súbditos, tenemos el derecho a una información veraz. Tenemos derecho a interpelar a nuestros políticos y representantes. Y éstos tienen que dar explicaciones y cumplidas cuentas de sus actuaciones, proyectos y programas. No se puede tratar como menores de edad a los ciudadanos/votantes -ocultando debates, evitando críticas, reclamando obediencias ciegas- pues acaso, aunque vuelvan a apelar una vez más a nuestro sentido del patriotismo, nuestra responsabilidad y al “mal menor”, tal vez ya no confiemos en ellos...

La eliminación de la Disposición Transitoria 4ª no puede esperar: es una exigencia de madurez democrática, de responsabilidad cívica y de cumplimiento de la voluntad de los votantes.

Recordemos el contenido de la dichosa disposición:

«1. En el caso de Navarra, y a efectos de su incorporación al Consejo General Vasco o al régimen autonómico vasco que le sustituya, en lugar de lo que establece el artículo 143 de la Constitución, la iniciativa corresponde al Órgano Foral competente, el cual adoptará su decisión por mayoría de los miembros que lo componen. Para la validez de dicha iniciativa será preciso, además, que la decisión del Órgano Foral competente sea ratificada por referéndum expresamente convocado al efecto, y aprobado por mayoría de los votos válidos emitidos.

2. Si la iniciativa no prosperase, solamente se podrá reproducir la misma en distinto período del mandato del Órgano Foral competente, y en todo caso, cuando haya transcurrido el plazo mínimo que establece el artículo 143».

No se puede jugar con el futuro y la paz de los navarros. Y si así se sigue haciendo, los electores deberemos movilizarnos, hacernos oír y votar en consecuencia. Y que no nos cuenten más milongas. Por eso y mucho más: ni hipotecas, ni chantajes, ni incumplimientos. Derogación de la Transitoria 4ª ¡YA!

Sila Félix

viernes, 15 de septiembre de 2017

Nueva ideica: meter a los inmigrantes en los pueblos abandonados


La ideica de este mes viene de la Meseta. La junta de Castilla y León está valorando seriamente repoblar los pueblos abandonados con musulmanes. Esto no lo propone un gobierno de Podemos o el PSOE; sino un gobierno del PP.

En concreto, la Diputación de Valladolid encargó un estudio a la Universidad de Valladolid que está siendo financiado por fondos de la Unión Europea y que busca evaluar el impacto que tendría el ubicar en el medio rural a miles de inmigrantes de origen subsahariano o supuestos refugiados de la guerra de Siria. Esta medida teóricamente busca paliar el fenómeno de despoblación que viene teniendo lugar en nuestro campo, situación particularmente grave en los páramos del interior peninsular; por ejemplo entre Soria, Teruel y Guadalajara se encuentra un área hipotética llamada la Laponia del sur de Europa, dado que tiene una densidad de población incluso menor que la región boreal de Laponia.

La primera pregunta que le surge a uno es que si de estos pueblos se marcha la gente por falta de espectativas laborales, ¿qué sentido tiene traer a inmigrantes para repoblar un medio en el que no hay trabajo? En un país con más de tres millones de parados y con unas condiciones laborales cada vez más precarias, sobre todo para los jóvenes, ¿tiene algún sentido traer aún más inmigrantes? Pues claro que lo tiene, pero para las clases empresariales.

La experiencia alemana ha demostrado que la finalidad que buscan este tipo de iniciativas es en primer lugar la creación de guettos, pero alejados de las grandes ciudades que es donde se congregan las masas de potenciales votantes. Así es como pueblos con cien habitantes se han visto obligados a acoger un campamento con mil supuestos refugiados sirios. Notese que si dudo de su condición de refugiados es debido a que es público y notorio que la mayor parte de "refugiados sirios" son en realidad inmigrantes económicos provenientes de otros países del Norte de África, Oriente Medio y Asia.

En segundo lugar, y esto lo han denunciado los sindicatos alemanes, la llamada crisis de los refugiados sirios está generando un dumping laboral según el cual un millón de personas en edad de trabajar y supuestamente dispuestas a ejercer trabajados peor remunerados y en peores condiciones, han entrado al mercado laboral, contribuyendo así a la precarización de las condiciones laborales de las clases trabajadoras autóctonas. El gobierno alemán está llevando a cabo reformas para que estos inmigrantes puedan ser colocados temporalmente en trabajos comunitarios con sueldos miserables de de 1 a 2,5 euros la hora (más ayudas sociales) o que mientras se resuelve su solicitud puedan optar a trabajos por debajo del salario mínimo. Pero el que se crea que hacer los trabajos de mierda entra dentro de las espectativas de esta gente, es que vive en el espacio exterior.


Si queremos revitalizar el campo, antes de importar a miles de inmigrantes musulmanes dificilmente integrables y a los que finalmente habrá que regalar una casa y una pensión; deberíamos de apostar por nuestra gente en primer lugar, o por lo menos no poner palos en las ruedas de todo aquel que quiera repoblar el agro. En los Estados Unidos, por ejemplo, se está dando el movimiento del homesteading según el cual familias dejan su vida y sus trabajos en las ciudades para ir a vivir a una granja de la forma más autónoma posible. Esto en España no sería posible desde el momento en el que no es legal que una persona viva en terreno rústico de no cumplirse unas condiciones muy estrictas como que sólo viva del campo y su finca no tenga ningún pueblo cerca. Pero es que cargarse legislaciones como esta supondría eliminar fuentes de corrupción urbanística, y por ahí no pasarán.

Puede que no comparta las posturas ideológicas de muchos 'okupas' pero aplaudiré cualquier tipo de iniciativa de personas que deseen volver al agro y trabajar por su autosuficiencia, independientemente de su ideología. Por ejemplo, este mismo año la Junta de Castilla la Mancha ha iniciado un proceso judicial contra los habitantes de un pueblo ocupado en Guadalajara, llegando a pedir multas millonarias e incluso penas de prisión al grupo 'okupa' que estaba rehabilitando el pueblo de Fraguas.

Frente a hechos como estos y más allá de los intereses económicos, queda claro que a nuestros representantes políticos les importa un carajo la despoblación del ámbito rural y los ciudadanos no pueden esperar colaboración por su parte de no ser que se conviertan al Islam. Pero lo mejor de todo es que el verdadero motivo por el que todo esto de repoblar el campo español con musulmanes es una ideica, se debe a que los "refugiados" no quieren venir a España, sino que prefieren quedarse en países como Alemania o Suecia, donde las paguitas son más suculentas.

Hispano

lunes, 8 de mayo de 2017

El PP cede al chantaje del PNV: Ertzaintza, agenda vasca y miles de millones


La jugada presupuestaria, que permite a Mariano Rajoy seguir al frente del Gobierno al menos un año más, ha sido analizada desde diversas perspectivas; pero no deja de sorprender que dos medios de comunicación la hayan analizado y titulado de igual modo: “El PNV logra 1.400 millones sin hablar de presos ni competencias”. Nos referimos a las ediciones del día 4 de mayo del diario La Razón y al digital Hispanidad (http://www.hispanidad.com/el-pnv-logra-1-400-millones-sin-hablar-de-presos-ni-competencias.html). Un titular un tanto intrigante, tanto por lo que señala, como por lo que sin decirlo, afirma. Pero, en cualquier caso, no se trata de un titular del todo veraz.

El acuerdo presupuestario, literal y expresamente, no contempla ninguna referencia a los “presos” -es decir, a los encarcelados en prisiones españolas pertenecientes a la banda terrorista ETA, por quienes el PNV ha mostrado una sensibilidad muy notable, por decirlo suavemente y sin entrar en comparaciones-, ni a las competencias autonómicas pendientes de transferir; entendemos que en este caso, aunque sin mencionarla, se refieren a la penitenciaria.

Ciertamente, la penitenciaria es una de las escasas competencias todavía pendientes de transferir a la Comunidad Autónoma Vasca. Por otra parte, únicamente cuatro autonomía contemplan en sus estatutos tal posibilidad: Cataluña (las asumió ya en 1983), Andalucía, País Vasco y Navarra.

Ocasionalmente, desde el Gobierno vasco, -y el hoy presidido por Uxue Barkos en Navarra- se viene amagando con reclamarla, especialmente cuando lo preside el PNV; pero sin demasiado entusiasmo. Es decir: se trata más de un reclamo electoral, o un guiño hacia una autodenominada “izquierda abertzale” que siempre le ha presionado al respecto, que de un decidido movimiento reivindicativo.

Antes de seguir, debe precisarse que las competencias penitenciarias únicamente son susceptibles de transferencia en lo que compete a la ejecución de la legislación del Estado, que continuaría en todo caso en manos del Gobierno central. De este modo, aunque el Gobierno vasco asumiera las competencias penitenciarias con el propósito de “acercar” a los presos etarras, tal transferencia no lo facilitaría en absoluto; salvo mediara un acuerdo previo entre Gobierno vasco y central, y el correlativo cambio de criterio por parte del segundo de ellos, quien siempre ha mantenido una política de “dispersión”. Tal circunstancia ya fue advertida recientemente por GARA, en su edición impresa de 2 de mayo en su artículo “Gestionar las prisiones no acabaría con la dispersión sin cambios en Madrid”, seguramente a efectos de que no se generaran falsas expectativas al poderoso movimiento de familiares de presos de ETA y de lanzarle al PNV la correspondiente advertencia de que siguen las negociaciones muy de cerca.

En esta actitud histórica del PNV, además de su marcado pragmatismo, seguramente pesa el asesinato del funcionario Francisco Javier Gómez Elósegui el 11 de marzo de 1997; psicólogo en la prisión de Martutene y afiliado a ELA-STV. Leonés de nacimiento, este prestigioso y muy querido profesional penitenciario, estaba casado con una donostiarra y era vecino de Gros. Diplomado en Criminología por el IVAC de la Universidad del País Vasco, era docente en varias instancias formativas y fue el “cerebro” de ELA que participó en la redacción del documento sobre el acercamiento de los presos que este sindicato y LAB presentaron ante la comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco en diciembre de 1996. En una reunión celebrada por ELA con el entorno de ETA para aclarar este asesinato, sus interlocutores se limitaron a afirmar que “un boqui (funcionario de prisiones en el argot carcelario) es un boqui”. Sobran comentarios. Si alguna vez el PNV tuvo intenciones reales de fomentar un grupo de profesionales que pudieran servir de puente entre las Instituciones Penitenciarias y el Gobierno Vasco, cara a las transferencias pendientes, ETA lo segó brutalmente de la mejor manera que sabía.

Pero volvamos al apoyo jeltzale a los presupuestos de Mariano Rajoy.

La arroba mencionada crónica de Carmen Morodo en La Razón, afirma que «Mariano Rajoy desbloqueó personalmente el acuerdo con el PNV que da un gran balón de oxígeno a su Gobierno. Asegura la “paz fiscal” con el Ejecutivo vasco, según los nacionalistas, a cambio de la devolución de 1.400 millones de euros que ellos reclaman desde 2007, y de una rebaja de otros 192 millones en el cálculo del Cupo con respecto a 2016. Además de un empujón a la “Y vasca” y reducir la factura eléctrica para las empresas. Esto sólo a cambio de que sus cinco diputados sostengan los Presupuestos de 2017, porque como el PNV se encargó de subrayar no hay ningún compromiso respecto al techo de gasto para 2018 o sobre los Presupuestos para ese año, que el Gobierno tiene que empezar a preparar ya si quiere poder presentarlos en el Congreso en septiembre».

Transcurridas unas pocas jornadas, ya se han conocido, además de los anteriores, otros jugosos detalles.

Diversos medios informaron que, durante el largo y discreto proceso de negociación, el Gobierno vasco puso sobre la mesa la retirada de los recursos presentados por el Ministerio de Hacienda contra las nuevas promociones de agentes de la Ertzaintza -lo que precisa al objeto de renovar unas plantillas muy envejecidas- como condición necesaria pero no suficiente para restablecer un clima de confianza tras cuatro años con los “puentes rotos”. Tal acuerdo se alcanzó el 30 de marzo, de modo que al día siguiente, día 31, el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto por el que se desbloqueaban tales convocatorias de empleo público de la Ertzaintza.

Una vez deshecho este “nudo gordiano”, y entre otros, se acordó que la Ertzaintza acceda a las bases de datos europeas sin el filtro del Estado (sistema Siena de intercambio policial europeo), remitiéndosele la información complementaria de los señalamientos Sirene procedentes de otros países y toda aquella otra en que esté involucrada la Unidad Nacional de Europol. Todo lo anterior no implica que la Ertzaintza se integre en el espacio europeo de Schengen; competencia propia del Estado central.

La Ertzaintza se incorporará también, de pleno derecho, en el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (Citco), dependiente del Ministerio del Interior, y podrá consumar las persecuciones “en caliente” más allá del límite geográfico de su competencia. Por último, la Ertzaintza participará en los grupos de trabajo del Ministerio del Interior que determinan su posición ante los órganos europeos de colaboración policial, su acceso al Sistema de Alerta Temprana, el intercambio de datos estadísticos de criminalidad, la interconexión de los sistemas de seguimiento de la “violencia de género”, y su participación en los Planes directores de la Secretaría de Estado de Seguridad.

Tan relevante reajuste del modelo policial ha pasado a un plano muy secundario, en relación a la lluvia de millones de la que se beneficiarán en la CAV a resultas de este acuerdo económico, lo que confirmaría –según sus críticos- el carácter de “privilegio” del Concierto vasco; circunstancia que ha provocado el rechazo al mismo de diversos partido políticos, comunidades autónomas y analistas como Mikel Buesa. Pese a todo, todas estas informaciones, un tanto desperdigadas, apuntan en una doble dirección.

Primera: Gobierno vasco y central han aparcado la negociación definitiva de las transferencias penitenciarias pendientes. Ello se debe a la pragmática percepción, por parte del PNV –y a despecho de la “izquierda abertzale”- de que tal transferencia no supondría un avance real en el objetivo discutible –y no compartido al menos de momento con el Gobierno de Madrid-  de propiciar un acercamiento de los terroristas al País Vasco y Navarra. Por otra parte, todavía están en primera fase de construcción las modernas instalaciones carcelarias de las afueras de San Sebastián que, junto a Araba-1, constituirían la estructura central del sistema de ejecución penal en la CAV. De este modo, no es que no hayan hablado al respecto: lo que sucede es que no ha habido acuerdo; bien para comodidad del propio PNV, quien se libra de la presión diaria que ejercería con toda seguridad una “izquierda abertzale” centrada “en casa”, o bien que tal quedaría aplazado hasta que su tránsito quede más despejado con la citada construcción y otras circunstancias. En todo caso, el número de etarras en prisiones españolas está disminuyendo rápidamente, de modo que en pocos años su número se redimensionará significativamente, lo que unido a un posible “acercamiento”, despejaría las nubes del futuro horizonte penitenciario vasco.

En segundo lugar, el panorama del terrorismo de ETA se ha clarificado lo suficiente como para que el Gobierno central acepte a la Ertzaintza a todos los efectos; de modo que el temor a “fugas de información” que pudiera alertar a una ETA todavía operativa, habría desaparecido. Ello es una prueba fehaciente de que, según sus informaciones, se ha constatado que el proceso emprendido por la banda ETA sería irreversible, facilitándose con ello el aflojamiento del tradicional posicionamiento de los sucesivos gobiernos centrales respecto al modelo policial integral y sus reservas ante la Ertzaintza.

No vamos a alarmar a nadie insinuando que pueda existir un precio oculto a cambio del apoyo presupuestario del PNV al PP de Rajoy (el de una Navarra ya gobernada por una sucursal del PNV y sus incómodos socios del cuatripartito). Pero hay que explicar que lo que se dice “hablar”, se ha hablado, lo están haciendo y seguirán en ello. Pero, ¿a dos bandas?, ¿a tres? ¿De qué materias y plazos?

En este marco de negociación, los estrechos márgenes existentes entre la lógica discreción que debe regir toda política informativa relacionada con la gestión de la lucha contra el terrorismo y un secretismo lindante con la ausencia de una mínima transparencia democrática, están siendo vulnerados.


Con tales actitudes, es inevitable que muchas víctimas del terrorismo, por todo lo que les viene afectando desde hace décadas, así como esa parte de la sociedad española especialmente preocupada por tan dramáticas circunstancias de la vida española, se sientan ignoradas y desinformadas, cuando no manipuladas.

En el régimen democrático español actual existe un déficit de transparencia informativa. Las omisiones se distorsionan con medias verdades y filtraciones interesadas a modo de “globos sonda” en función de objetivos cortoplacistas de partido o gobierno.

El titular antes mencionado, y las informaciones subsiguientes, son prueba de ello: las noticias son fragmentarias, ocasionales e interesadas. La ciudadanía española y navarra es mayor de edad y adulta. Por ello, tamaño ejercicio de oscurantismo no puede sino desmoralizarla, acrecentando su desconfianza hacia la clase política y sus instrumentos mediáticos.

En Gran Bretaña e Irlanda del Norte, el denominado “proceso de paz” fue publicitado, explicado y desarrollado en sus diversas fases, con implicación de los colectivos afectados. Se le podrá realizar no pocas críticas, perviviendo heridas y quiebras de difícil sanación moral, pero se contó con la ciudadanía y se la incorporó responsablemente al mismo. No tiene por qué ser el modelo a copiar literalmente en España, evidentemente, pero es de admirar la responsabilidad de sus políticos y la madurez de una sociedad civil a la que se tuvo en cuenta en todo momento.

Por el contrario, en España, nos conformamos con filtraciones y elucubraciones. Así, por ejemplo, El Confidencial Digital, no confundir con El Confidencial, un medio caracterizado por acceder a informaciones muy precisas procedentes del entorno del Gobierno, informaba el 3 de mayo que “La negociación sobre los presos de ETA comienza después de los Presupuestos. El PNV reclamará al Gobierno un acercamiento a cárceles de Euskadi. La llamada `Agenda Vasca` incluye también un nuevo estatuto de autonomía” (http://www.elconfidencialdigital.com/politica/negociacion-ETA-comienza-despues-Presupuestos_0_2919308059.html).

No es de recibo que los ciudadanos españoles, quienes no somos súbditos ni menores de edad, nos enteremos de las negociaciones entre partidos de gobierno, plazos y acuerdos que a todos nos afectan de una u otra manera, mediante filtraciones oportunistas e interesadas y no mediante un sistema de información política democrático y transparente.

Sila Félix