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lunes, 14 de mayo de 2018

Un objetivo estratégico inaplazable: la eliminación de la Disposición Transitoria Cuarta


A lo largo de esta última semana, dos expresiones muy diversas del activismo navarro se han decantado abiertamente por la eliminación de la Disposición Transitoria Cuarta de la vigente Constitución Española: el prestigioso digital Navarra Confidencial y la joven Sociedad Civil Navarra.

Por parte de los primeros (https://www.navarraconfidencial.com/2018/05/10/entre-la-transitoria-cuarta-y-el-nuevo-estatus-para-navarra-del-pnv/), los argumentos esgrimidos son impecables: “en una plantilla de 17, somos el que se encuentra en precario” y otras afortunadas analogías y metáforas por todos comprensibles. En definitiva: cualquier comunidad española tiene la certeza de pervivir sin sobresaltos, salvo Navarra…; una inquietante percepción espoleada por la hipotética reforma estatutaria de nuestros vecinos vascos que, con mimbres confederales, contemplaría diversas maneras de dar el bocado definitivo a su “querida” Navarra. Por último, en NC destacaban las tramposas características innatas de la Transitoria Cuarta: es un camino de ida, pero no de retorno; contempla la integración de Navarra en el régimen vasco “vigente” (¿el de Guernica?, ¿el de una futura Comunidad Foral o República Confederal Vasca?). Bien visto, amigos de NC.

Por su parte, Sociedad Civil Navarra ha dado un paso de gigante en su calculada, y en ocasiones desconcertante trayectoria, al iniciar una campaña, en internet y redes sociales, inequívoca: “¡Navarra no es Euskadi! ¡Supresión de la Transitoria Cuarta!” (https://twitter.com/hashtag/Supresi%C3%B3nYA?src=hash). Y sus argumentos, concisos pero claros, son de tono análogo a los ya citados de NC… y a los que venimos defendiendo desde este blog desde hace mucho, mucho tiempo.

Recordemos, por ejemplo, que en septiembre pasado volvimos a plantear la necesidad de eliminación de la Transitoria Cuarta. Pero, así como otros de nuestros textos vienen generando sentimientos y valoraciones más o menos compartidos, en aquella ocasión se nos respondió, literalmente, por parte de muy buenos amigos, con valoraciones del siguiente cariz: “No es el momento”, “¿por qué sacar este debate que no interesa a nadie?”. “Nuestros políticos tienen otras prioridades”, “la política es cosa más compleja”, etc, etc.


Entendíamos entonces y seguimos creyéndolo hoy, y con toda seguridad mañana, que la interinidad de nuestra Comunidad es una dificultad permanente para su consolidación, la paz civil, y un acicate para que los separatistas persistan en sus insaciables apetencias. Por ello, el objetivo de la eliminación de la Disposición Transitoria Cuarta debiera ser un fin estratégico compartido por el conjunto de las fuerzas políticas y sociales constitucionalistas: desde los militantes del incipiente VOX, hasta los marxistas “clásicos” incómodos en Izquierda Unida y Podemos, pasando por PPN, UPN, Ciudadanos, los incondicionales de UPyD, y PSN-PSOE.

Pero no seamos ingenuos: la mera legalidad no es barrera infranqueable para los impulsos nacionalistas: véase, a modo de ejemplo y analogía, qué sucede en las tierras hermanas de Cataluña. Si existe una mayoría política –o una minoría bien articulada y beligerante- con voluntad de transgresión estratégica, los lindes legales pueden ser vulnerados y no siempre con un coste severo para sus violadores.

En resumen: aunque se eliminara la mencionada disposición Transitoria Cuarta -objetivo tan realista y necesario como inaplazable- a lo largo de la próxima legislatura, el nacionalismo panvasquista continuaría desplegando sus periódicas acometidas tácticas contra las libertades navarras y su persistente labor metapolítica global en aras de su siempre perseguida conquista de la hegemonía.

Es público y notorio que la Disposición Transitoria Cuarta fue el resultado de complejas negociaciones políticas en cuyo trasfondo latía el deseo, legítimo entonces, de incorporar a los nacionalistas del PNV a la nueva fase que se abría en la Historia de España. Pero ya estamos seguros de una cosa: tales cálculos han fracasado. Pues basta contemplar las ofensivas separatistas disparadas en Cataluña, especialmente -pero también en Vascongadas, con sus traumáticos y permanentes reflejos aquí en nuestra Navarra- para comprobar que únicamente persiguen su exclusivo y distorsionado interés de secta. Los separatistas son insaciables: nunca se contentan y siempre quieren más. De modo que la alternativa a su chantaje permanente no es una negociación y cesión, a fin de tenerlos contentos por unos inciertos lustros más, sino combatirlos en sus propuestas emotivas, desmontar sus planteamientos historicistas, desenmascarar esas alternativas políticas, plantarles cara en los medios de comunicación, recuperar espacios de libertad en las calles...

El adversario separatista nunca ha renunciado a sus objetivos máximos: integración de Navarra en Euskadi, o como quieran denominarle, independencia, euskaldunización, amnistía de los terroristas… Vienen modulándolos, en su día, en la “Alternativa KAS”, su sucesora la “Alternativa Democrática”, el programa electoral del EAJ-PNV, el ante-proyecto de Estatuto de la Comunidad Foral Vasca o de la República Confederal Vasca…; en todo caso, los separatistas jamás han perdido de vista sus objetivos finales.

Seamos autocríticos: entre los partidos navarristas y/o constitucionalistas, la problemática de la Disposición Transitoria Cuarta se ha afrontado de manera muy ocasional; y sin que jamás se intentara su eliminación al objeto de finiquitar un “contencioso” que tanta sangre, dolor, división y pérdidas vienen causando a los navarros.

Es el momento preciso de rectificar. Y de tener claros algunos principios elementales de la acción política: fundamentalmente, la diferenciación entre estrategia y táctica. Es legítimo que los diversos partidos navarristas quieran gobernar, en un sentido o en otro y junto a unos posibles socios contemplados como deseables por encima de los demás. Pero la perspectiva estratégica -que siempre debe existir en todo programa político- obliga a no olvidar nunca el objetivo final que, hoy especialmente, debe ser prioritario y común: la pervivencia de Navarra y, por ello, la eliminación de la Disposición Transitoria Cuarta.

No obstante, existen dificultades que nos vienen también desde fuera y que habrá que combatir. Recordemos cómo el día 11 de septiembre de 2017, el digital valenciano Siglo XXI publicaba la siguiente noticia: «El PP dice que “abrir” una reforma constitucional “podría tener más problemas que beneficios”». Pero la cuestión es que tal pronunciamiento no se remitía a Cataluña, por todo lo que agónica y cansinamente viene allí acaeciendo, sino ¡a la Comunidad Foral de Navarra! (http://www.diariosigloxxi.com/texto-s/mostrar/249874/pp-dice-abrir-reforma-constitucional-podria-tener-problemas-beneficios). Así, Pedro Casado, al preguntársele por la posibilidad de derogar la Disposición Transitoria Cuarta, afirmaba que «abrir una ponencia constitucional podría tener más problemas que beneficios». Y lo argumentó de la siguiente manera: «tal “modificación es agravada” y “requeriría” de todo el procedimiento de disolución de Cortes, etc., por lo que aseguró que “el análisis” que se preguntan es si es “urgente o conveniente” abrir una legislatura constituyente “con los interlocutores que vemos enfrente” y con “las mayorías que consideramos que existen a nivel parlamentario y, sobre todo, con la realidad, la urgencia e importancia de algunos temas que estamos hablando hoy”. “Pues pensamos que no”, se respondió». Todo un ejercicio de la peor jerga dialéctica y politiquera. Lamentable… ¿Qué cuerpo se le habría quedado a nuestra combativa Ana Beltrán? ¿Hacen falta más explicaciones?, pues nos tememos que no.

"El escudo vasco, por ejemplo, tiene cuatro cuadrantes. El cuarto, hasta el año 1985, cuando el Gobierno de Navarra recurrió al Constitucional, contenía las cadenas de Navarra. Lo tuvieron que quitar, pero lo tienen en rojo, esperándonos… Su objetivo es la anexión de Navarra." ‘Navarra está entregada a las políticas del nacional-abertzalismo’ Gaceta.es

Las cosas están claras: Navarra sigue siendo moneda de cambio.

Es evidente que el Gobierno de Mariano Rajoy necesita unos apoyos estables desde el siempre chantajista EAJ-PNV; lo señalábamos en septiembre pasado, y los hechos lo están confirmando. ¿A cambio de qué? Pues, por lo que vamos sabiendo, una de tales contraprestaciones es evidente: la Disposición Transitoria Cuarta no se toca. Guste o no a Ana Beltrán y los suyos. Y a todos los demás navarros….

La lectura que el “Menticias” de Navarra hizo de estas declaraciones –medio guipuchi que de vez en cuando hay que leer para confirmar que ellos no renuncian a nada- fue de indisimulada celebración y escarnio a costa de Ana Beltrán (http://m.noticiasdenavarra.com/2017/09/12/politica/navarra/el-pp-desautoriza-a-beltran-y-niega-que-haya-amenaza-anexionista-en-navarra). No en vano, así tituló la crónica, y muy certeramente por cierto: «COMO UNA RÁFAGA DE FUEGO AMIGO. El PP desautoriza a Beltrán y niega que haya “amenaza anexionista” en Navarra». Buena colleja.

Conclusiones: Ana Beltrán tiene que explicarse y hacerse valer en Madrid de manera contundente.

También los demás partidos constitucionalistas y navarristas deben posicionarse categóricamente; pues, al menos en teoría, compartirían el mismo objetivo estratégico. De hecho, UPN y PSN-PSOE, con sus escaños en Madrid, podrían desarrollar un potente juego político de carácter estratégico para Navarra… si quisieran.

La eliminación de la Disposición Transitoria Cuarta no puede esperar más dilaciones: es una exigencia de madurez democrática, de responsabilidad cívica y, particularmente, de cumplimiento de la voluntad de los votantes.

De modo que, señores políticos: obren en consecuencia. Y, oportunamente, a la sociedad organizada nos corresponderá exigirles cuentas.

Sila Félix

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Por qué la Disposición Transitoria Cuarta aún no ha sido eliminada


Desde que se aprobara la Constitución Española, ya en 1978, la vigencia de la Disposición Transitoria Cuarta, que posibilita legalmente la integración de Navarra en la Comunidad Autónoma Vasca –aunque no su salida- sigue amenazante, cual espada de Damocles, sobre la convivencia de todos los navarros. 

Ya sabemos que semejante disposición transitoria (pero, ¿todavía seguimos en la Transición?) fue el resultado de complejas negociaciones políticas en cuyo trasfondo latía el deseo, legítimo, de incorporar a los nacionalistas del PNV a la nueva fase que se abría en la Historia de España.

Pero han pasado muchos años y muchas cosas, y seguimos igual: la Disposición Transitoria 4ª nos recuerda permanentemente que Navarra sigue siendo objeto de apetencias de otros muchos que no son navarros, y seguramente, objeto de intercambio de llegar el caso. 

No es comprensible que, dada la articulación nacional, en sus diversas modalidades, de los grandes partidos navarristas, nunca se haya intentado eliminar, de una vez por todas, esa amenaza a la estabilidad, personalidad y viabilidad de nuestra Comunidad. Y mientras permanezca tal amenaza, las discordias civiles azuzadas por las intenciones más diversas y perversas, seguirán fracturando tierras, pueblos y familias.

El adversario separatista nunca ha renunciado a sus objetivos máximos: integración de Navarra en Euskadi, o como quieran que se llame, independencia, euskaldunización, amnistía de los terroristas… Se denominara en su día “Alternativa KAS”, “Alternativa Democrática” o programa electoral del EAJ-PNV, los separatistas jamás han perdido de vista sus objetivos finales.

Por el contrario, entre los partidos navarristas, la problemática de la Disposición Transitoria 4ª se ha afrontado de manera muy ocasional; y sin que nunca se intentara su eliminación al objeto de finiquitar un “contencioso” que tanta sangre, dolor y pérdidas ha causado a los navarros.

¿Cómo interpretar este comportamiento? Es incomprensible –y más entre políticos profesionales- la confusión de estrategia y táctica. Es legítimo que los diversos partidos navarristas quieran gobernar, en un sentido o en otro. Pero la perspectiva estratégica obliga a no olvidar nunca el objetivo final: la pervivencia de Navarra y, por ello, la eliminación de la Disposición Transitoria 4ª.

Días atrás hemos vuelto a vivir un espectáculo vergonzoso del que, sorprendentemente, muy escasos medios de comunicación navarros se han hecho eco.

El pasado día 11 de septiembre, el digital valenciano Siglo XXI titulaba una noticia de esta manera: «El PP dice que “abrir” una reforma constitucional “podría tener más problemas que beneficios”». Dada la situación sufrida en Cataluña, y a resultas de ello, en toda España, no se presentaba nada extraño un titular así. Pero, avanzando en su lectura… ¡sorpresa!, la reseña se refería, casi exclusivamente… ¡a Navarra! (http://www.diariosigloxxi.com/texto-s/mostrar/249874/pp-dice-abrir-reforma-constitucional-podria-tener-problemas-beneficios).

Así, Pedro Casado, al preguntársele por la posibilidad de derogar la Disposición Transitoria 4ª, afirmaba que «abrir una ponencia constitucional podría tener más problemas que beneficios». Y lo argumentó de la siguiente manera: «tal “modificación es agravada” y “requeriría” de todo el procedimiento de disolución de Cortes, etc., por lo que aseguró que “el análisis” que se preguntan es si es “urgente o conveniente” abrir una legislatura constituyente “con los interlocutores que vemos enfrente” y con “las mayorías que consideramos que existen a nivel parlamentario y, sobre todo, con la realidad, la urgencia e importancia de algunos temas que estamos hablando hoy”. “Pues pensamos que no”, se respondió». Buen ejercicio de dialéctica pseudo-parlamentaria. Como para vomitar…

¿Hacen falta más explicaciones?, pues nos tememos que no. Las cosas están claras: Navarra sigue siendo moneda de cambio.

Es evidente que el Gobierno de Mariano Rajoy necesita unos apoyos estables desde el permanentemente chantajista EAJ-PNV. ¿A cambio de qué? Pues de lo que se va sabiendo, una es evidente: la Disposición Transitoria 4ª no se toca. Guste o no a Ana Beltrán y los suyos. Y a todos los demás navarros…. 


La lectura que el “Menticias” de Navarra hizo de estas declaraciones –medio guipuchi que de vez en cuando hay que conocer para confirmar que ellos no renuncian a nada- fue de indisimulada celebración y escarnio a costa de Ana Beltrán.  No en vano, así tituló la crónica, y muy certeramente por cierto: «COMO UNA RÁFAGA DE FUEGO AMIGO. El PP desautoriza a Beltrán y niega que haya “amenaza anexionista” en Navarra».

Conclusiones: Ana Beltrán tiene que explicarse.

El Partido Popular de Navarra tiene que explicarse: ante sus afiliados y ante sus votantes. Por ello, debe replantearse las razones últimas de su propia existencia desde que se refundara en 2008; no en vano la eliminación de esta hipoteca, que ninguna otra Comunidad sufre en España, fue uno de sus principales leitmotiv.

Los demás partidos navarristas también tienen que posicionarse al respecto; pues, al menos, en teoría, compartirían el mismo objetivo estratégico. ¿O no?

Como ciudadanos, que no súbditos, tenemos el derecho a una información veraz. Tenemos derecho a interpelar a nuestros políticos y representantes. Y éstos tienen que dar explicaciones y cumplidas cuentas de sus actuaciones, proyectos y programas. No se puede tratar como menores de edad a los ciudadanos/votantes -ocultando debates, evitando críticas, reclamando obediencias ciegas- pues acaso, aunque vuelvan a apelar una vez más a nuestro sentido del patriotismo, nuestra responsabilidad y al “mal menor”, tal vez ya no confiemos en ellos...

La eliminación de la Disposición Transitoria 4ª no puede esperar: es una exigencia de madurez democrática, de responsabilidad cívica y de cumplimiento de la voluntad de los votantes.

Recordemos el contenido de la dichosa disposición:

«1. En el caso de Navarra, y a efectos de su incorporación al Consejo General Vasco o al régimen autonómico vasco que le sustituya, en lugar de lo que establece el artículo 143 de la Constitución, la iniciativa corresponde al Órgano Foral competente, el cual adoptará su decisión por mayoría de los miembros que lo componen. Para la validez de dicha iniciativa será preciso, además, que la decisión del Órgano Foral competente sea ratificada por referéndum expresamente convocado al efecto, y aprobado por mayoría de los votos válidos emitidos.

2. Si la iniciativa no prosperase, solamente se podrá reproducir la misma en distinto período del mandato del Órgano Foral competente, y en todo caso, cuando haya transcurrido el plazo mínimo que establece el artículo 143».

No se puede jugar con el futuro y la paz de los navarros. Y si así se sigue haciendo, los electores deberemos movilizarnos, hacernos oír y votar en consecuencia. Y que no nos cuenten más milongas. Por eso y mucho más: ni hipotecas, ni chantajes, ni incumplimientos. Derogación de la Transitoria 4ª ¡YA!

Sila Félix

lunes, 9 de mayo de 2016

Invasores, colaboracionistas, resistentes. Y no es historia, es Navarra


Cuando hay una invasión y una conquista todas las opciones de los invadidos se reducen a cuatro: o seguir resistiendo contra la invasión, dentro y fuera del país, en las calles y en las montañas, como sea; o huir del país y convertirse en refugiados; o quedarse en el país, a la espera de que las cosas cambien para acabar de un modo u otro adaptándose a la ocupación; o, por supuesto, colaborar con los invasores en la ocupación. Estos mismos días el primer ministro israelí Netanyahu ha anunciado que la ocupación y anexión de los Altos del Golán en Siria es “irreversible”, y por tanto los sirios que huyeron desde 1967 son para siempre “refugiados”, los que resistan dentro del territorio “resistentes” perseguidos, y los drusos que aceptan la anexión a Israel “colaboracionistas”.

Esto de la colaboración tiene su interés aquí y ahora, porque hace muy pocos días que la inefable presidenta Uxue Barkos anunció que Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca firman el martes 10 de mayo “la ampliación de su ámbito de colaboración”, con lo que ellos llaman “actuaciones en 18 ámbitos concretos”. Traducido a un leguaje más comprensible, los abertzales de la región vecina quieren anexionar Navarra, y los abertzales de Navarra –y algunos que quieren lucro personal- quieren “colaborar” con la invasión y la anexión. Geroa, Bildu y sus amigos y socios son los drusos de Navarra, y el nacionalismo completa ahora con la fuerza de la palabrería la invasión en la que ETA falló por la fuerza.


Uxue Barkos e Iñigo Urkullu no hablan de igual a igual: ella es la presidenta de un gobierno autónomo en minoría y colaboracionista, él es de momento el líder político de los que quieren una Navarra primero empapada y luego anexionada a su amado Euskadi. Para que la invasión funcione hacen falta colaboracionistas.

El Gobierno de Navarra ya ha aprobado “un protocolo general de colaboración entre Navarra y la CAV” que pomposamente dicen que “sienta las bases para la cooperación de ambas comunidades y se definen sus cauces de relación”. Un marco legal para la colaboración con los abertzales anexionistas, “en dieciocho áreas de actuación correspondientes a los ámbitos económico, social y cultural, administrativo, así como de infraestructuras y tecnología”. O sea, en todo; a partir de ahora, y pagando Navarra, lo oficialmente bueno es colaborar y lo oficialmente malo es negarse a someterse y resistir a la invasión.

Esto es lo que ellos mismos llaman la "normalización de relaciones". Normalización desde su punto de vista, claro, porque para ellos lo “normal” sigue siendo su sueño eterno de anexión de Navarra y secesión de España, a lo que los socios marxistas de Bildu y algunos de Podemos añaden –y en eso el PNV llora- el socialismo.

¿Qué es “colaborar” conforme al protocolo impuesto por Urkullu a la complaciente Barkos? Es “el fomento del euskera y las emisiones de ETB”, justo cuando los tribunales acaban de sancionar que en ambas políticas Barkos y los suyos han estado yendo contra la Ley y contra la voluntad de los navarros.

Los colaboracionistas dicen que Navarra y las tres provincias a su Noroeste tienen “especial relación que se caracteriza por una afinidad histórica, cultural, lingüística, turística y sociocultural, y comparten una larga tradición de colaboración". Y es verdad: esa relación se llama España, y es una relación especial, tan especial como que pertenecemos a la misma Nación y heredamos la misma Patria… la misma que con Aragón, con La Rioja, con Castilla y con Murcia.

¿Por qué vamos a tener 18 ámbitos de colaboración especiales con el Gobierno abertzale de al lado, y no con el resto de España? Porque no se colabora en beneficio de los navarros, sino de la ideología de esa minoría separatista. Por supuesto que conviene que los servicios sociales, salud y consumo, juventud y deporte, educación y cultura, paz convivencia y derechos humanos, turismo, medio ambiente, ordenación del territorio; desarrollo agrario y rural, hacienda, política financiera y por supuesto protección civil y seguridad pública se desarrollen en Navarra colaborando con todos los demás españoles. Pero hacerlo sólo con los vecinos vasquistas implica que lo que se hace es colaborar con la sumisión a esa ideología derrotada en las urnas y a su proyecto de sumisión de Navarra.Lo llaman colaboración, pero es, a la vez, ruptura de España –por alejamiento del resto- y sometimiento al Gobierno de Vitoria.

Esas 18 áreas de colaboración son todo un gesto: es un aplauso a los invasores y un apoyo a la invasión. Ese acuerdo entre Urkullu y Barkos crea y multiplica una fractura entre los navarros. Algunos se irán, como ya se fueron del país Vasco sin que nadie los proteja como refugiados. Otros callan y esperan, sin darse cuenta, como no se dan cuenta los políticos profesionales de los partidos hasta ahora relevantes, sea PSN sea UPN sea PP, de que quien calla otorga. Otros colaboran con la invasión anexionista que primero invade con las ideas, luego con las instituciones y al final lo hará con fronteras y barreras, pues armas ya han usado hace mucho. ¿Y los demás? Nosotros no colaboraremos, nosotros RESISTIREMOS por Navarra foral y sin discusión ESPAÑOLA.


Caius