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martes, 25 de septiembre de 2018

Las ikastolas son una SECTA


Las ikastrolas de todo el mundo -esto es del País Vasco español, el francés y Navarra- vinieron el sábado pasado a Casa de Cultura de Villava para celebrar el acto de apertura del curso escolar. Arropado por -¡oh, sorpresa!- las formaciones abertzales del PNV/GeroaBai y EH Bildu; el presidente del Ikastolen Elkartea (Cooperativa Europea de las Ikastolas) Koldo Tellitu anunció su determinación a la hora de fortalecer su modelo pedagógico.

En primer lugar, el modelo pedagógico de las ikastolas ya ha demostrado ser un absoluto fracaso, como se obstina en demostrar año tras año cualquier tipo de informe externo que compare la educación en el modelo D (íntegramente en euskera) con los modelos en español. Así, según el informe Pisa de hace tres años, a igual tipo de colegio los resultados son siempre inferiores en su contraparte eusquérica; y eso que la mayor parte de los inmigrantes, que generalmente tienen un nivel educativo inferior, se los tiene que comer el modelo público en español.


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Decía Koldo también que iban a seguir adelante con la transformación educativa "yendo más allá del currículum oficial". Acabáramos, es que les da exactamente igual que su modelo educativo sea una fábrica de imbéciles, dado que se trata de ir más allá del "currículum oficial". Es decir, que formar a personas críticas capaces de desenvolverse en el mundo actual -algo a lo que a priori debería de aspirar cualquier modelo educativo- no va con ellos, sino que la cosa va de formar a borregos abertzales leales a la causa; porque primero va la construcción nacional y luego ya si eso, ya se preocuparán de la formación de los chavales.

Aunque la propuesta fuerte vino después, dado que el presidente de las ikas-sectas afirmó que como las pruebas externas -que son las que ellos no controlan- dan resultados penosos en lo que se refiere al conocimiento del euskera ¡de sus propios alumnos!... lo que procedía al respecto era una nueva ley educativa en el País Vasco y Navarra que aboliese los modelos educativos en español, y apostase por la inmersión lingüística íntegramente en euskera. Porque si no hay modelos en español con los que comparar y ver que le dan mil vueltas a los modelos en vascuence, entonces el problema será como si no existiese.

Un vasquito apesebrado demandando la ampliación del euskochiringuito que le da de comer a el y a sus amigotes abertzales, nada nuevo bajo el sol, pero es que declaraciones como estas últimas a favor de la obligatoriedad de los estudios en euskera en el País Vasco y en Navarra también nos cuentan algo de lo que ya hemos hablado: que la enseñanza en euskera en territorios de conquista como Navarra ya ha tocado techo. 

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No sólo es que vas a lograr una cantidad limitada de personas dispuestas a que sus hijos pierdan el tiempo estudiando un idioma que no tiene salidas más allá de las zonas de uso natural en el terruño (personas que ya hablan español o en su caso francés, por cierto) sino que el invierno demográfico también empieza a notarse en los centros muy euskaldunes y mucho euskaldunes.

El 95% de los delegados sindicales en las ikastrolas de Navarra son del sindicato ultranacionalista LAB. El 5% restante, del sindicato ultranacionalista ELA. Con tamaña pluralidad uno se pregunta qué clase de secta son las ikastolas.

Por eso, y como no, porque está en el ADN de la izmierda abertzale el ser gentuza liberticida que no sólo pretende que tus hijos no puedan estudiar en su idioma materno, sino que aspiran a que no salgan de su redil sectario. Hay gente que matriculó a sus hijos en el modelo D por todo eso del bilingüísmo y que luego se han llevado la sorpresa: si un adepto a una secta no cumple ciegamente lo que el líder manda, lo echan de la secta.

Esos padres no podían prever que cuando matriculas a tu hijo en modelo D la matrícula viene con una mochila de participación cuasi-obligatoria en Nafarroa Oinez, Semana del Euskera, Korrika, actos por los presos, Gure Eusku Dagos, derecho a decidir, angelitos de Alchachu, etc. Cuando los padres se hartaron y dejaron de ir a estas zarandajas, a sus hijos les hicieron el vacío en la ikastola de turno, ya no eran de los suyos. Y tampoco le pueden cambiar a su hijo de modelo educativo, este es el funcionamiento sectario imperante en el modelo D en general y sobre todo en las ikastrolas en particular.

Nunca está de más recordar que históricamente estos centros empezaron a funcionar en los años 50 del franquismo más duro, si bien no estaban legalizados eran tolerados por el régimen. Pero incluso en la federación de ikastrolas reconocen que el gran crecimiento de las ikastolas se dio del año 57 al 75 y en pleno franquismo; regularizando su enseñanza más o menos ya a finales de los años 60, cuando son adscritas mayoritariamente a parroquias y órdenes religiosas. Huelga decir que ya en la democracia la Federación Dioclesana de Ikastolas le dio la patada a los curas y se volvió secular.

El franquismo celebra los 25 años de su victoria en la Guerra Civil con carteles en vasco.

Esto lo saco a colación en primer lugar para desmontar el bulo de que "Franco prohibió hablar euskera" y en segundo, que otro de los muchos errores que cometió el franquismo (a parte de sustentar su ideología en una Iglesia católica que les iba a dejar tirados) fue hacerle la vista gorda a unas escuelas euskaldunas que hace ya mucho tiempo se les vio el plumero como las fábricas de abertzalitos que son.

Hispano

miércoles, 11 de mayo de 2016

¿Álava como Navarra o Navarra como Álava?


Cualquier analista que tenga como punto de mira un ciclo temporal de tres décadas observará con cierto pasmo y desconcierto esta transmutación hacia el absurdo de la realidad política navarra, preguntándose qué se ha hecho mal para que gobierne esa Comunidad foral el separatismo en todo su espectro, viejo reino, llamada Navarra.

Nadie en su sano juicio pensaría que en tan solo un lustro Navarra iba a caer en las garras  de la hidra abertzale que tantas compunciones ha provocado entre los vascos de bien. ¡Nuestra querida Pamplona en manos de Bildu! Navarra sometida al dictado antidemocrático de los nacionalistas en sus diferentes vertientes, incluida la de Podemos que se ha quitado la careta y no es precisamente una opción transversal como predicaba.

Y volvemos a la pregunta: ¿y esto por qué?

Evidentemente no se puede ocultar, a menos de análisis frívolos o hipócritas, la tendencia del voto joven. Evidentemente una parte notable de la sociedad navarra ha votado a ese conglomerado de fuerzas secesionistas. Obviamente no están copando las instituciones por mera casualidad o por azar. Alguien les ha puesto allí con los votos.

Es verdad que UPN fue la fuerza más votada. También lo es que fue el PP en Vitoria la fuerza más votada en las elecciones municipales. Pero la unión, rememoradora de fenómenos frentepopulistas, de ese conglomerado de fuerzas que tiene como punto de destino la  gran Albania, perdón, Euskalherría, ha desplazado en ambos casos a las opciones más votadas, y aquí caben diferentes interpretaciones de lo que es la democracia, cada cual más paradójica. Pero eso, por muchas vueltas que se de a esta noria melancólica, no resuelve el problema de fondo, que es el de por qué precisamente en Navarra con una cultura foral y española arraigada firmemente durante siglos, desde que Sancho III el Mayor se intitulara “rex hispaniarum” o “Imperator totius Hispaniae”,  no se había producido el hecho de una mutación sociológica tan escabrosa.

Pues siguiendo el hilo conductor que coincide con el título de este artículo voy a diseccionar ciertas causas, no todas, que ya se produjeron en Alava, y de las que los grandes partidos nacionales, incluido UPN, no han aprendido nada.

Alava, hasta finales de los años 70, apenas tuvo presencia nacionalista. Sociológicamente el voto oscilaba entre el centro derecha y el centro izquierda, según tendencias generales. De hecho, normalmente, como laboratorio electoral, Alava duplicaba casi miméticamente los resultados de toda España en las Elecciones Generales. Y hasta la irrupción de la componente industrial a partir de los años 60, la cultura conservadora era la hegemónica.

Desde la irrupción de las ikastolas, paradójicamente, fomentadas desde la Diputación en una miopía rayana con la estupidez, se inició un proceso imparable de imposición del euskera en el sistema educativo, con muchos factores y variables como telón de fondo, por ejemplo, el asalto de la izquierda nacionalista a las asociaciones de padres, perfectamente programado, el control del movimiento sindical como cuña para copar los claustros de profesores en una politización de los centros educativos públicos que no tenía precedente y que creó no pocas convulsiones y una diáspora del profesorado de envergadura  impresionante, etc. Como no se puso la más mínima resistencia a todo ello ni las fuerzas no nacionalistas hicieron la más mínima obstrucción a ese caballo de Troya, en poco tiempo se hicieron con el control del sistema educativo. Lo digo yo, que fui protagonista y víctima de todo ese proceso sobre todo cuando me tocó regir la Delegación de Educación de Alava. El acoso y derribo fue tan brutal, sin el más mínimo apoyo de nadie, que duré tres años. Tuve que dimitir si no quería morir en el intento. Y es que cuando no se hace política siempre otros la hacen por ti.


Digo que el euskera fue el ariete para asaltar el castillo constitucionalista en Alava pues con una selección del profesorado ad hoc para los fines nacionalistas, el desplazamiento del profesorado no euskaldunizado bien por vía de un acoso jamás visto, bien por el mal ambiente provocado en los centros educativos o bien porque el profesorado no nacionalista no tenía el más mínimo interés en una lengua que no era de contexto y prefería las lenguas de implantación mundial, etc, se produjo la gran mutación, la del cuerpo docente, primero en la EGB, entonces sistema existente, después, una década más tarde, en los centros de secundaria y la Universidad. Liquidado el profesorado nacionalista ya estaban creadas las condiciones para la ingeniería social nacionalista, que tiene una palabra clave: adoctrinamiento. Y yo me pregunto… ¿nadie lo veía? Sí, pero los intereses mezquinos y cortoplacistas de los partidos que iban pasando por la Moncloa, sobre todo el Partido Socialista, inclinaban a  mirar para otro lado porque querían tener como socios de reparto del pastel institucional a un PNV perfectamente atrincherado, con las espaldas cubiertas por ETA, y con una visión muy oportunista de la jugada. Igual que en Cataluña.

Aún recuerdo una visita a Moncloa –me reservo citar nombres de personas– que hice siendo Asesor en la Delegación del Gobierno en aquellos primeros años de los ochenta, con la ingenua pretensión de convencerles de que la conquista de la escuela por los nacionalistas, la utilización de herramientas de adoctrinamiento en ikastolas, y el uso partidario del euskera iban a significar una evolución irreversible de la sociología electoral hacia los fines de la construcción nacionalista. Se me dijo que el PNV era necesario y que me ahorrara la monserga.Y así volví a mi Vitoria natal con ojos ojipláticos y la sensación de impotencia.

Y así estamos como estamos. No hay que añadir mucho más para no ser pesado.

Mírense ustedes, queridos navarros, y rápense la barba viendo la del vecino pelar. A lo mejor así comprendan lo que les ha sucedido y lo que falta por ocurrir.

Todos los autores más notables en el mundo de la Política y Administración educativas coinciden que en la creación de los Estados nacionales liberales desde principios del siglo XIX tuvo especial importancia la conformación de sistemas educativos nacionales como columna vertebral o tronco del que nacen las ramas estructurales de la nación. Que sin un sistema educativo coherente, unitario y vertebrador, no era posible un Estado Nacional. Mi tesis doctoral “La conformación del sistema educativo en Alava (1860-1936). Centralización y foralismo” que obtuvo un cum laude así lo demuestra también. Pero o bien por falta de interés, por desconocimiento, o por burdo oportunismo político, en un mercadeo impresentable de la política, parece ser que ningún partido que se pueda calificar como “nacional” lo ha entendido. Y así estamos y lo que falta por llegar.

Ernesto Ladrón de Guevara