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jueves, 8 de junio de 2017
¿Sabías que... Engels quería exterminar a los vascos?
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jueves, 1 de junio de 2017
Frente a los enemigos de España, no hay concordia que valga: o ellos o nosotros
El diputado de Podemos
Eduardo Santos Itoiz lo dejó muy claro en el debate a tres que mantuvo en
Navarra Televisión, unos días antes de las elecciones internas a la dirección
navarra de su partido, en las que resultó discreto ganador: «Podemos pretende
la hegemonía, en una Navarra plural por supuesto, pero en definitiva, la
hegemonía». Pluralidad, poder, ¿hegemonía?
Del reciente editorial de
una novedosa revista digital de metapolítica (http://www.posmodernia.com/la-batalla-de-la-cultura-2/)
procede el siguiente y muy clarificador párrafo: «No hace falta haber leído a
Antonio Gramsci para entender el concepto de hegemonía cultural, dominar la
cultura para imponer un sistema de valores, creencias e ideologías sobre el
resto de la sociedad. Igual alguna explicación mayor merece el concepto de
violencia simbólica de Pierre Bourdieu. El autor lo define como “La violencia
simbólica es esa violencia que arranca sumisiones que ni siquiera se perciben
como tales apoyándose en unas “expectativas colectivas”, en unas creencias
socialmente inculcadas”». Hegemonía y sumisión: esos mecanismos operativos que los
radicales de todos los matices están empeñados en monopolizar e imponer al
precio que haga falta. También en Navarra.
Pero no está sólo Santos
en tal empeño: son todos los políticos radicales quienes comparten tales
pretensiones; no andándose con tonterías para ello. En suma, persiguen la
hegemonía en todas sus manifestaciones, es decir, el poder puro y duro;
sirviéndose de esa terminología gramsciana y de múltiples tácticas apropiadas a
tal fin. Objetivo último: el poder total; el político, el cultural que lo
precede y sustenta, el social que lo fija, el mental que lo interioriza… No han
venido para jugar, para echar unas risas, para “experimentar”, para buscarse un
huequecito cálido y remunerado: quieren el poder, y quedarse. Y punto, Olé la
claridad.
Desde el separatismo colaboracionista,
sus pretensiones no son menos totalitarias, sin embargo, algunos/as no se quieren
enterar y, entre café y charla, pretenden algo así como una “tercera vía”: la de
la concordia. Nada de extremismos, por favor. ¡Qué gente más buena! Pero, ¿es
posible? ¿Hay espacio? Y sobre todo, ¿alguien les espera en “la otra orilla”?
Para que se enteren, de
una vez, vamos a reproducir a continuación, íntegramente, un interesante texto
de un pseudomedio separatista en el que, insultos al margen, se explicita
perfectamente sus pretensiones y programas. En suma: sus tácticas, estrategia y
objetivos intermedios y finales. Vamos a ello.
«La
batalla final - Cambio o Régimen
El próximo 3 de junio las fuerzas del Viejo
Régimen navarro españolista han convocado una manifestación, dicen que en
defensa de la bandera de Navarra.
Me produce cierta satisfacción. Y lo
digo porque el hecho de que hayan tenido que echar mano de los instintos más
básicos de su esencialismo navarrero barato para sacar a los suyos a la calle,
significa que no tienen otros reclamos más importantes y que estén más
justificados.
Todo el mundo sabe que la bandera
navarra no está en peligro. La excusa para tomar las calles no ha estado nunca
tan poco justificada. No han encontrado ni un caso de corrupción, ni una
política antisocial, ni ningún escándalo por mal hacer político como para
convocar esta manifestación, y por eso echan mano de la bandera. Es cutre, sí,
muy cutre, pero es que así son ellos. La convocatoria fue cutre, sus vídeos son
cutres, su manifiesto es cutre, hasta sus hastags son cutres… Y salen a la
calle todos juntos: los regionalistas de UPN, los antiforales de Ciudadanos,
los fascistas y sus mil siglas, los corruptos del PP, los despistados del PSN…
Quienes han mangoneado durante décadas,
los que han gobernado para una minoría, quienes han vendido nuestra sanidad
pública y la Educación al Opus, los que están salpicados por mil casos de corrupción,
los familiares de quienes no pagan sus impuestos a la Hacienda navarra, se
erigen ahora de nuevo como defensores de la identidad navarra. Es cutre, y es
una vergüenza.
Pero no nos engañemos: puede que les
funcione y que el 3J sean miles. Por eso digo que comienza la batalla final.
Quedan dos años para unas nuevas elecciones forales y autonómicas, y nos
jugamos mucho. Las fuerzas del Régimen comienzan a mover ficha, y seguramente
no será esta la última muestra de fuerza que harán en la calle. ¿Y qué debemos
hacer? ¿Cómo responder? Es evidente que el Cambio todavía está en sus
comienzos. Revertir años y años de políticas de derechas no se puede hacer de
un día para otro, pero hay que exigir que los pasos que se den sean firmes,
cortos si se quiere, pero firmes y en la buena dirección. Y aunque yo pueda
tener mis reservas con el Gobierno de Nafarroa o con los diferentes
ayuntamientos del Cambio, está claro que no hay alternativa válida a día de
hoy, y que es necesaria la suma de fuerzas diferentes para salvaguardar
Nafarroa de la mafia regionalista.
Es por ello que ya no valen excusas ni
posturas infantiles: o estás con el Cambio o estás con el Régimen. Consciente o
inconscientemente. Es la hora de la responsabilidad, de actuar con estrategia y
con inteligencia, de volver a tomar la calle, de participar en el movimiento
popular, de construir, de defender lo logrado y apuntar hacia nuevas metas. Es
la hora de apostar por seguir con la transformación social y política de
Nafarroa».
Algunas conclusiones del
texto:
1.- El separatismo quiere
el poder absoluto. En consecuencia, y lo dicen sin ambigüedades: o con ellos o
contra ellos. En semejante contexto, hablarles de “concordia”, o proponérsela
como vía de encuentro, lo único que les provoca es desprecio o unas risitas.
2.- La consecuencia inmediata
de semejante proyecto histórico –la nación estatal vasca- es su persistente y
agobiante acción y presencia -simbólica y material- que pretenden exclusivas;
en la calle, la sociedad, los medios de comunicación, la producción cultural, los
símbolos, el lenguaje común…
3.- Los separatistas
entienden perfectamente la diferencia entre tácticas y estrategia. De ahí
“pasos cortos pero firmes”, etc. Pensar desde una perspectiva estratégica
requiere una formación, un entrenamiento y una voluntad: ellos tienen todo
ello. Además de un entorno humano de apoyo que facilita sumergirse en una
“cultura política” de deriva totalitaria.
4.- Desde tal concepción
dialéctica de mirada estratégica, vienen planteándose su combate
político-social-cultural a muy largo plazo, por medio de avances parciales y
batallas cruciales. De hecho, nos situaríamos ante una de ellas. Ello es del
todo evidente: ETA se fundó en 1958 y siguen en ello. Con numerosos cambios
orgánicos y de tácticas, pero no de estrategia.
5.- La moral
revolucionaria subsiguiente implica la carencia de escrúpulo moral alguno. En
su día justificaron el asesinato y jalearon a los verdugos. Ahora se siguen
sirviendo de insultos, señalamientos mediáticos, hostigamiento callejero a los
disidentes, eliminación de todo símbolo ajeno a su cosmovisión (desde la
legalidad, ilegalidad o alegalidad). El texto referido es un concentrado –uno
entre miles- de demagogia grosera de la que se sirven abundantemente de manera
habitual: en tribunas y plazas.
6.- Todas las “capas de
la cebolla”, de los centros de decisión y poder de radicales y separatistas,
son unos medios sociales, en consecuencia, hiperideologizados -verdaderas
sectas en las que el lavado de cerebro es una maquinaria bien engrasada y a
pleno rendimiento-, que no admiten discrepancias de ningún tipo: ya sean de
tipo sentimental o puramente ideológica. Ni entre ellos, ni entre los ajenos.
7.- Por mucho que
pronuncien el término “democracia” y sus numerosas variables –en ocasiones
acompañados del adjetivo “popular” u otros-, únicamente es instrumentalizado
como un mero mecanismo al servicio de sus fines; no un fin en sí mismo. Un
recurso cómodo, sencillo, tranquilizador y adormecedor (para pasotas, incautos
y cobardes).
8.- A los panvasquistas,
la bandera de Navarra no les genera problema alguno. Desde la dialéctica
marxista y la simbología identitaria nacionalista, la ikurriña y la bandera
roja son compatibles. Los argumentos, los símbolos, los conceptos, son
“herramientas” que pueden manipularse y retorcerse a placer. Si se establecen
las bases del debate, siempre será más sencillo controlarlo. En ello están.
9.- Recordemos el
objetivo fundamental de la ofensiva que sufre Navarra desde hace décadas: una
república vasca. “Burguesa” para unos, “socialista” para otros. Navarra, en
resumen, únicamente es un medio decisivo para un fin ajeno y artificioso.
10.- Desde tales
premisas, los separatistas y sus compañeros de viaje no quieren acuerdo alguno
con los adversarios: lo pretenden todo. No habrá paz para los disidentes.
Si alguien, conociendo
tales premisas, entre charla y café, pretende tener “una visión”, una “idea
revolucionaria”, “la clave de la concordia perdida”, etc., desengáñese: todo
está inventado. ¿Ideas nuevas?, ¿a estas alturas de la película?, no, para
nada; a lo sumo, ocurrencias. De modo que alimentar la esperanza en una
“concordia” entre “los navarros de todos los colores, sentimientos y
tendencias” es por completo irreal; además de desmovilizador para las fuerzas
que no quieren rendirse ante los totalitarios.
Lo que encubre el tan
anunciado “cambio de régimen” -del que tanto hablan los chulos y perdonavidas del
cuatripartito y sus esbirros mediáticos- no es un inocente recambio de partido
en el gobierno o un amable y necesario “lavado” democrático. En realidad son
veraces: pretenden un “cambio de régimen” que resulte, finalmente, “más régimen”
que otros sufridos en el pasado; no en vano, su pertinaz panvasquismo está
orientado a la predeterminación de toda forma de vida humana –social e incluso
individual en el ámbito privado- en nuestra Navarra, conforme un diseño
ideológico totalitario, omnicomprensivo y cerrado.
Lo que está en juego, no
nos engañemos, es la libertad, la identidad navarra y su propia Historia, el
pluralismo, la convivencia y la propia democracia: el estilo de vida de los
navarros, en suma.
No dejan opción: o con
ellos o contra ellos; mal que les pese a los tibios.
Sila Félix
martes, 2 de mayo de 2017
El primero de mayo ya no es lo que era...
No hay nada más aburrido y
previsible que una manifestación del primero de mayo; incluso en la siempre
temperamental Pamplona.
Por tener, ayer uno de
mayo de 2017, tuvimos hasta tres manifestaciones distintas; cada una con su
recorrido, su historia y su idiosincrasia.
La de los sindicatos del
régimen, es decir, CC.OO. y UGT, transcurrió como todos los años: con un
marcado carácter “festivo”. Y es que lo de la “acción directa”, el impulso
revolucionario y demás excesos verbales, pasó a la historia.
Haciendo números, en torno
a la asistencia, se deduce que ni siquiera se personó una mayoría de sus
delegados sindicales y liberados (¿de qué?, de trabajar, faltaría más). Pero
ahí estaban: casi todos/as perfectamente reconocibles como “liberados/as” y
demás estómagos agradecidos. Gentes de mediana edad, saludándose, abrazándose,
colocándose cariñosamente las pegatinas unos a otros… Pero muchos no esperaron
hasta los tediosos discursos finales del evento, optando por dejar la marcha y
repartirse por los bares del casco viejo, celebrándolo como mejor se hacen
estas cosas: en compañía de la familia, con unas cervecitas y los siempre
sabrosos y reconstituyentes pintxos; que ser de la clase obrera no está reñido
con vivir bien, oiga.
Con toda seguridad, a los
siempre bisoños e inexpertos chicos/as de la UJCE –las juventudes del PCE-,
reunidos en torno a un centenar, tamaña desviación
«revisionista-claudicante-pequeño burguesa-gastronómica» les habrá parecido
deleznable; sobre todo a los tres que gritaban “les pique a quien les pique,
partido bolchevique”. Pero criaturas, ¿queréis ser bolcheviques en el PCE? Pues
lo tenéis claro. Si sobrevivís a la lectura de los informes de los diversos
comités del partido, a su reflexión, debate, conclusiones y práctica, cientos de
folios más que aburridos y reiterativos, miles acaso…, se os habrán quitado las
ganas de cualquier ejercicio revolucionario. Ser joven y estar en el PCE, hoy
día, es como ser niño y rechazar una golosina: es increíble. Por antinatural. Y
ello sin necesidad de recordarles que forman parte del entramado agónico de una
ideología genocida cuya apología debiera estar perseguida por el Código Penal.
La manifestación de los
sindicatos radicales -ESK, STEE-EILAS, Solidari, CGT, CNT- parecía una
procesión de funcionarios camino de la ceremonia de su jubilación. Tan serios
marchaban, ellas y ellos, rememorando tiempos mejores, que ni siquiera coreaban
esos eslóganes que siempre les caracterizó; sí aquellos de “obrero despedido,
patrón colgado” y similares, que tanto animaban aquellas memorables jornadas.
Pero nada divertidas, nada de nada, marchaban entre ellos una decena de
empleadas domésticas –hispanas, para más señas- que coreaban “tenemos sueldo,
pero no jubilación” ante la general indiferencia. Esperemos que estas mujeres
se sumen, en otras convocatorias futuras, a compañeros más entusiastas; pues si
dependen de éstos, seguirán currando sin jubilarse jamás. Y en sus casas
(aunque fueren de protección oficial precio tasado).
La de LAB siempre reserva
sorpresas, un clásico. De modo que en NavarraResiste.com también damos cuenta
del “numerito”, ya preanunciado, de las placas; claro que si hubiera sido otro
“colectivo” el que las hubiera retirado –robado, pues hubo violencia contra las
cosas- ya estarían sus autores disfrutando de las comodidades de los calabozos
pamploneses y de los bocadillos de mortadela suministrados en tan largas noches
en compañía de otros aventajados adalides de la innovación social.
Pero destaquemos que,
finalmente, los de LAB ya han diseñado el paraíso vasco de la clase
trabajadora: “35 horas, 1.200 euros”, es lo que voceaban. Pues, la verdad, para
este viaje no hacían falta tales alforjas: ¡así no hay vasco o vasca que salga
de Euskadi para subir montañas!; salvo cuatro privilegiados. Que los Alpes y el
Himalaya están muy caros…
También han resultado
enternecedoras esas pancartas de LAB que reclamaban la “soberanía” en diversos
planos como respuesta al actual estado de cosas y el maltrato sufrido por la
clase obrera. Sorprendente: la misma receta que el Partido Comunista Portugués…
y Marine Le Pen. De hecho, fue un socialista francés, Jean Jaurès, el que decía
que “la patria es el único bien de los pobres”. Será por ello que los
trabajadores franceses han abandonado al PCF, el PS y la CGT, para votar
mayoritariamente al Frente Nacional; quien denuncia que “la izquierda francesa
ha traicionado a la clase trabajadores”. Cosas veredes, hermano Sancho...
Pero en Navarra, como en
el resto de España -mal que les pese a la mayoría de los precitados-, los
sindicatos de trabajadores todavía disfrutan de un cierto peso e implantación
sistémica. Una circunstancia realmente sorprendente, no en vano la financiación
de estos sindicatos, que tienen una de las afiliaciones más bajas de Europa, es
casi totalmente pública. Y quien paga, manda. De modo que sus fervores
revolucionarios siempre estarán condicionados… por los presupuestos generales
del Estado y los de las autonomías. Unos sindicatos que, en el plano laboral,
siguen la misma lógica estructural y corrupta de los partidos políticos al uso:
derivando a ser meros apéndices de las administraciones, a merced de los
caprichos e intereses del poder estatal y de sus amigos mediáticos y de las
finanzas internacionales. De hecho, ¿no han observado que Podemos ha sido
incapaz de montar un sindicato afín, pese a haberlo intentado? ¿La causa de tal
contradicción?: que el régimen, en este plano, todavía está muy consolidado;
pues su enorme red clientelar, el modus vivendi de cientos de miles de
liberados, la afiliación como requisito imprescindible para acceder a muchas
empresas (“buena referencia” de docilidad), y demás mecanismos de perpetuación
de semejantes estructuras parasitarias, juegan con el pan –y la vivienda,
ayudas sociales, subsidios, etc.- de mucha gente sencilla.
Por ello, cuando ayer
algunos se atrevían a gritar “el pueblo unido jamás será vencido”, se les
escapaba una sonrisita irónica; pues, mirando alrededor, no tenían más remedio
que preguntarse: ¿pero, dónde está el pueblo? , porque lo que es aquí, no.
Sila Félix
jueves, 6 de abril de 2017
¿Le falta coherencia al cutrepartito? Critico a Amancio Ortega mientras me embolso la donación
La semana pasada el multimillonario español Amancio Ortega anunciaba la donación de 320 millones de euros en equipamiento médico para hospitales y centros médicos de toda España, a lo que Navarra (como parte integrante de la nación española) le corresponderá su parte. En concreto, la sanidad navarra se va a ver beneficiada con dotación médica por valor de 5,7 millones de euros. Además la donación probablemente se efectuará con entrega del material y no del dinero, evitándose así que algunas manos intermedias vayan menguando la cifra con la pasa. Pues bien, nuestra entrañable Laura Peretz Ruanok nos ha obsequiado con otra de sus perlas dialécticas, considerando que la donación es una operación de mero marketing.
Amancio Ortega podrá ser criticado por muchas cosas, por ejemplo con la deslocalización de su producción industrial (lo mismo que el Grupo Mondragon, por cierto), pero la donación de 320 millones a la sanidad española no parece que en sí sea algo negativo para el conjunto de la sociedad, más bien al contrario. Por si fuera poco, la donación va a ser a toda España (cuando cualquier empresario separatista que se beneficia del mercado español la donación la habría circunscrito a su provincia *) y además se materializará en material sanitario, algo que se supone que para la progresía ultra-izquierdista se trata de uno de los pilares básicos de nuestra existencia.
Pues ya que el cutrepartito se sustenta (entre otros) en los siete escaños de Podemos, y para dicha formación y su lideresa, el dinero de Amancio Ortega está manchado poco menos que de sangre (seguro que ninguno de los siete parlamentarios ha comprado jamás una prenda en Zara), desde NavarraResiste.com les pedimos un poquito de coherencia y por lo tanto, que renuncien a los 5,7 millones de euros en equipamiento sanitario. O bien, que cojan ese material y a su vez, lo donen a un hospital sirio o somalí que seguro que falta les hace, aunque lo más probable es que con una mano criticamos y con la otra recibimos la donación, y quien sabe, igual lo hagamos con un vestidito de Zara (u otra marca del grupo como Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho, Zara Home y Uterqüe) puesto.
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