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miércoles, 23 de mayo de 2018

El chaletazo: jerarcas podemitas chic y el lujo


Mucho ha llovido estos días a cuenta del "casoplón" adquirido por la parejita jerarca del partido post/neo bolchevique Podemos. Y la polémica ha surgido con razón, ya que, la política como la religión o las grandes marcas comerciales, viven en parte de su imagen. Como acertadamente, a pesar de la enorme distancia que nos separan, el alcalde de Cádiz, el señor Quichi, o el líder de IU señor Garzón, han manifestado, un dirigente de extrema izquierda debe dar una imagen de sencillez (aquello de que la mujer del César no solo tiene que ser honrada sino parecerlo). 

Si puede resultar escandaloso un palacio arzobispal residencia de un obispo o cardenal lleno de lujos de primer orden, pues otro tanto tiene que ocurrir no solo con cualquier dirigente político, sino especialmente en aquellos que presumen de tener mayor sensibilidad social respecto a las capas más desfavorecidas de la población.

@Pablo_Iglesias_ e @Irene_Montero_ os hemos ayudado en la decoración de vuestro nuevo casoplón.
Hemos pensado que una réplica del cartel que obligasteis a colocar en el ayuntamiento de Madrid os puede gustar 😉✌ pic.twitter.com/gYCy7Mb22A
— Cañas por España 🇪🇸 (@canasporespana) 20 de mayo de 2018 

En otro orden de cosas, el casoplón de la parejita no solo ha desatado una tormenta política por la mala imagen que da el gusto por el lujo de quienes se han vendido como "perroflautas" durante tanto tiempo, sino por otras cuestiones, como la horterada de chalé de nuevo-rico. Para empezar, la propia construcción pijohortera, para seguir, el precio que inicialmente era nada menos que de 600.000 euros pero que cada día va en aumento.


Por seguir con el escandalazo, la hipoteca imposible concedida por la Caja de Ingenieros (entidad bancaria restringida a personas con alto poder adquisitivo y dirigida por el separatismo catalanista), eso por no hablar de los gastos mensuales de manutención (que de por sí ya representan un sueldo de cualquier trabajador malpagado de hoy en día). A todo esto hay que añadir una declaración de bienes por parte de la parejita que no cuadra con la vivienda adquirida, y todo esto sin saber si ha mediado dinero "negro" de por medio.

Imaginen por un momento que el precioso chalet de La Navata no lo hubiesen comprado ahora, sino que hubiese sido adquirido allá por el año 2016 y que ahora, dos años después, se estuviese escriturando y blanqueando dicha adquisición. Sería un escándalo. ¿Se imaginan? pic.twitter.com/cnLvTcMpk3
— Rubén Pulido (@Pulifil) 21 de mayo de 2018

Pero no crean nuestros lectores que el lujo por los palacetes se queda en esta entrañable parejita ex-perroflauta. La dirigente podemita del País Vasco, Pilar Lasa, poco antes de convertirse en la lideresa de la formación en la CAV, mostró ante la televisión pública otro casoplón pijo-hortera valorado nada menos que en un millón de euros. Otro caso reciente, la concejala de Podemos (Ahora Murcia) en el Ayuntamiento de Murcia y número dos de la formación, María Ángeles Moreno Micol, que una vez en el cargo, acomodó una vieja casa de pueblo en un casoplón de lujo. 

Se ve que el virus de los casoplones lujosos, pijos y horteras se va extendiendo entre la casta dirigente podemita que introducida en altos cargos institucionales, repite las prácticas mafiosas de los viejos partidos, solo que con un añadido: una ideología radical que como ya ocurriera en la fenecida URSS, pretende condenarnos a los ciudadanos a súbditos condenados a la subsistencia (igualitarismo a la baja) mientras ellos disfrutan de dachas dignas de un zar.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Genocidas sin fronteras: ¿es que aún quedan comunistas?


Ha sido una de las polémicas estrella de los últimos días. Pero destaquemos, de entrada, una circunstancia un tanto relevante: los de Izquierda-Ezkerra tienen el mérito de romper, en alguna ocasión, la triste unanimidad del rodillo paramilitar de un cuatripartito desfilando a las órdenes del gran comisario Adolfo Araiz. Pero, en general, no lo pueden remediar: l@s chic@s de Izquierda-Ezkerra son comunistas a tope: vergonzantes unos, nostálgicos otros, creyentes todos. En consecuencia obran mayormente como tales. Si el uno de mayo pasado sus jóvenes cachorros, de las Juventudes Comunistas, pregonaban “¡¡pique al que pique, partido bolchevique!!”, no puede extrañar a nadie la excomunión del pobre Arturo Campión.

No se sabe, ni se sabrá, si ya estaba muy mayor cuando denostó los crímenes “rojo-separatistas”. O si era sincero cuando profesaba el tradicionalismo jaimista, el sabinismo más racial o el nacionalismo más literario. Lo que es evidente es que ha sido excluido a patadas del panteón progre: Sic transit gloria mundi.

Ha sido precisamente los de Izquierda-Ezkerra quienes se han permitido reprochar a Arturo Campión determinados sesgos ideológicos que valoran inaceptables desde sus particulares entendederas; si bien sus correligionarios de entonces no les hicieron demasiados ascos: “racista” y “xenófobo”. Casi nada.

No estaría de más que repasaran su propia historia; no en vano por aquellos años no era el único doctrinario que transitaba aquellos pagos. Es más, en 1936 y 1937 muchos comunistas combatieron codo a codo con los gudaris sabinianos en la tremenda guerra civil española frente al denostado “fascismo terrateniente”. Señores y compañeros: las críticas ¡entonces!; no ahora, pues a toro pasado, las cosas se enracen y distorsionan por completo.

Artículo relacionado: El mito de los "gudaris" vascos

Pero, ¿tan difícil es tratar de entender y juzgar el pasado en su contexto y con la mentalidad de entonces? Al menos es lo que se propugna desde la ciencia histórica más avanzada; y el propio sentido común. Pero la intolerancia de esta nueva KGB ideológica no se lleva nada bien con el menos común de los sentidos; pues sus bases son apriorismos ideológicos, juicios, condenas y ejecuciones. Lo llevan en los genes; una vez hacen profesión de fe comunista. Es lo que les pone. Y otra paradoja más: su puritanismo deviene en auxilio de la globalización y lo “políticamente correcto” mediante sus serviles labores de “policía del pensamiento”.

No seremos nosotros quienes defiendan la honorabilidad de D. Arturo Campión: no es de nuestra familia. Ni de sangre, ni ideológica. Esa obligación, para otros: nacionalistas vascos o quien se considere interpelado; Juan Cruz Alli o el que fuere, si es que todavía alguien más se atreve a pestañear ante el edicto condenatorio de tan novísimos Jueces de la Ley.

En todo caso queremos desvelar la gigantesca contradicción en la que incurren estos criptocomunistas: siendo como son defensores mudos y acríticos de un sistema genocida y criminal de ámbito universal, ¡se atreven a dar lecciones de moral todos los días! Con tales credenciales ¡no deberían salir de casa!; mucho menos enjuiciar a nadie por motivos ideológicos o morales.

El comunismo es, ante todo, ausencia de moral objetiva: un proyecto ideológico totalitario para el que el fin justifica los medios, revistiendo la arbitrariedad –única constante en su devenir- ropajes de múltiples pliegues dialécticos. De ahí la tremenda coherencia interna de esa frase atribuida a Stalin: “Un muerto es una tragedia. Cien millones de muertos, una estadística”. Una fórmula del todo acorde con la práctica de aquellos años del “decreto del terror rojo” (decretado por un nada inocente Lenin), las sucesivas hambrunas provocadas para la eliminación masiva y ciega de las poblaciones etiquetadas de opositoras, todo tipo de purgas, los gulags, ¡los genocidios por todo el orbe! En suma: el terrorismo de Estado más refinado y elaborado a escala industrial. Ya se sabe: lo suyo es la “economía planificada”. Lo han demostrado.

Hoy casi nadie duda que Stalin fuera un perverso criminal cuyas raíces están en la ideología y práctica del propio Lenin. E, incluso, algunos historiadores llegan a calificar al primero de genocida; pero ningún comunista se atreve a tanto. Y siguen recitando las loas de Neruda al padrecito sin vergüenza alguna. ¿Cómo denominar tales comportamientos?: ¿memoria selectiva o hemiplejía moral?

Milicianos posan con restos humanos profanados en una iglesia durante la Guerra Civil

Es un tópico plenamente vigente el que asegura que, entre los comunistas de toda época, prevalecería un impulso de “generosidad”, de “humanidad”, que todo justificaría: excesos, incumplimientos, incoherencias... Un tópico asumido por comunistas… y muchos otros, hasta el punto de que cuestionarlo puede suponer un grave accidente en la carrera intelectual, social o política de tan audaz como imprudente transgresor. Un ejemplo: el de los denominados “excesos”. Si tales fueran “extraídos” de su contexto histórico y trasladados a otro escenario, existiría unanimidad: de excesos, nada de nada, y sí ¡genocidios!, de grupos humanos enteros (opositores, creyentes religiosos, propietarios); de cualquier que se cruzara -objetiva o subjetivamente- en el camino de la revolución. “Quemados por el sol… de la revolución”, según la dedicatoria final de la gran película de Nikita Mikhalkov.

Concurre un nuevo fenómeno. Desde hace unas décadas, estos neocomunistas –I-E, Podemos, CUP, EH Bildu y tantos otros a nivel mundial- vienen incorporando a su particular compilación dogmática novísimos elementos doctrinarios que, a Lenin o Stalin, habrían chirriado profundamente: la ideología de género, la extensión de “nuevos derechos” individuales y sociales, el multiculturalismo euromasoquista… Sin límites ni fronteras. De tal modo que, en su conjunto, cumple una función legitimadora y de recambio de la utopía comunista: la lucha de clases apenas mueve voluntades ni conciencias; por el contrario, los “nuevos derechos” tientan a muchos, especialmente si están asociados al consumismo y el hedonismo. En definitiva, de lo que se trata es de subvertir la realidad y socavar las instancias naturales de la autoridad humana.

Oportunidades de rectificar las están teniendo, pero su espíritu permanece intransigente y férreo. Así, recordemos que los 46 países que formaban el Consejo de Europa en enero de 2006, aprobaron una resolución de "condena internacional de los crímenes de los regímenes comunistas totalitarios", subrayando "la poca consciencia" de las sociedades europeas sobre las "violaciones masivas de los derechos humanos" que acontecieron bajo las dictaduras comunistas del pasado y las actuales. "Este debate era necesario para que la gente de nuestros países se dé cuenta de lo que fueron los crímenes del comunismo", declaró el parlamentario conservador sueco Goran Lindblad, redactor del informe. "Mientras que otro régimen totalitario del siglo XX, el nazismo, ha sido condenado internacionalmente y los autores de estos crímenes, juzgados, crímenes similares cometidos en nombre del comunismo nunca han sido objeto de investigaciones ni de condena internacional alguna", sostiene dicha resolución.

Lindblad afirmaba en su texto que "todos los regímenes comunistas totalitarios han estado marcados sin excepción por las violaciones masivas de derechos humanos", incluyendo en esta definición a "los países actualmente comunistas", como Cuba, China y Corea del Norte. Tal resolución, aprobada finalmente con 99 votos a favor y 42 en contra, señalaba que esos crímenes "se justificaron en nombre de la teoría de la lucha de clases y del principio de la dictadura del proletariado", lo que "hacía legítima la 'eliminación' de las categorías de personas consideradas perjudiciales para la construcción de una nueva sociedad, y por tanto enemigas de los regímenes comunistas totalitarios".

La resolución argumentaba –de manera muy optimista- que la condena por parte de la comunidad internacional "favorecerá la continuación de la reconciliación" e incitará a los historiadores de todo el mundo a "establecer y verificar objetivamente el desarrollo de los hechos". En el texto, en el que se proponía rendir homenaje a las víctimas, se invitaba a los partidos comunistas a "reexaminar su propio pasado y a tomar distancia" de los citados crímenes. Lindblad recordó, también, que sólo en China y en la Unión Soviética esos regímenes causaron al menos 65 y 20 millones de muertos respectivamente.

Evidentemente los comunistas, que votaron en contra de dicha resolución junto a los socialistas, no han hecho los deberes. Tampoco los navarros, quienes persisten -erre que erre y sin pudor alguno- con la exhibición de sus viejas denominaciones (Partido Comunista de España, Juventud Comunista de Euskadi, Bloque Rojo, Unión de Juventudes Comunistas de España, etc.), sacando sus sangrientas banderas rojas con sus hoces y martillos exigiendo tributo de carne humana, oreando los viejos retratos de genocidas como Lenin.

Son oportunistas sin límite: sin frontera. Médicos sin fronteras, periodistas sin fronteras, payasos sin fronteras… Genocidas sin fronteras que propugnan lo peor de entonces y lo peor de ahora. Comunistas al modo de hace 100 años y posmodernos hedonistas de hoy.

Quisieron asaltar los cielos y se conforman hoy con reventar a base de caviar.


Comunistas del siglo XXI

Sila Félix

martes, 30 de mayo de 2017

Porqué ETA no ha sido derrotada


En un reciente artículo reflexionábamos en torno a las razones por las que la organización terrorista GRAPO, de carácter marxista-leninista, fracasó en todos los planos; a pesar de sus mortíferas y perversas acciones a lo largo de varias décadas (http://www.navarraresiste.com/2017/05/eta-grapo-y-marxismo-leninismo.html).

Por el contrario, la banda terrorista ETA, quien compartía algunos presupuestos ideológicos, tácticos y estratégicos con el GRAPO, ha persistido hasta prácticamente hoy; alcanzando indudables “éxitos” en sus expresiones sociales (al edificar una verdadera “contra-sociedad”), culturales (imponiendo su apretada agenda en torno al euskera como herramienta de “construcción nacional”), y políticos (conquistando espacios de poder institucional, manteniendo una importante base electoral, y accediendo a la dirección del mismísimo Gobierno de Navarra y principales ayuntamientos de la Comunidad Foral en la estrategia que denominan “cambio de régimen” y que comparte con sus demás socios).

La organización terrorista Euskadi Ta Askatasuna (ETA) nació en el seno del nacionalismo vasco, del que nunca se desprendió, desarrollándose en dos etapas históricas muy concretas: la de los últimos lustros del franquismo y la subsiguiente de la actual “democracia española”. Unas décadas de sorprendente y rapidísima transmutación cultural y social que afectó a todos los estratos de la sociedad, desembocando en un recambio radical de los valores vigentes.

Nacionalista radical y nominalmente católica, en sus orígenes, las sucesivas oleadas de militantes de ETA harán propias las “novedades” ideológicas del momento histórico concreto, procedentes de ciertas lecturas del marxismo y del discurso “tercermundista”. Y todo ello a la vez que “oficializaba” e implantaba como método de lucha (en sus diversas expresiones, especialmente la terrorista que entendía como vanguardia privilegiada y rectora del conjunto del “movimiento”) el marxismo-leninismo.

Poco a poco, con un enorme tesón y una voluntad despiadada e implacable, ETA se consolidará y arraigará profundamente en las sociedades vasca y navarra; ganando no pocas simpatías también entre los siempre minúsculos sectores antifranquistas del resto de España y, especialmente, entre sus formaciones marxistas.

Pero, aunque su ulterior nacionalismo identitario –comunitario e ideológico- sea muy distinto al de sus “mayores” –el PNV-, continuará siendo, ante todo, eso: un nacionalismo radical fundido con diversos ingredientes marxistas en una atractiva mixtura revolucionaria antisistema, que edificará una estructura socio–político–militar de nuevo cuño que, progresivamente, consolidará espacios físicos de contrapoder. En suma: toda una novedosa organización de planta totalitaria.

Esta tesis, es un deber señalarlo, no es compartida por algunos analistas nacionalistas vascos moderados en su día articulados en torno a la ya desaparecida revista digital Goiz–Argi, así como por quien fuera lehendakari José Antonio Ardanza; quienes aseguraban que ETA instrumentalizaría la “cuestión nacional” al servicio de una estrategia antisistema. Se trataría, así, de una “expresión vasca” del proyecto de revolución comunista mundial; unos auténticos enemigos del nacionalismo, en última instancia, según tan peculiar mirada. Lo cierto es que, en el discurso oficial del PNV, hoy día, esta perspectiva extremadamente crítica con ETA, apenas ha vuelto a visibilizarse; si bien debe señalarse, en todo caso, la voluntad de sus actuales líderes en marcar distancias con el “mundo político” de ETA. Pero volvamos a la evolución e implantación de ETA.

Además de su capacidad de afrontar dialécticamente la aparentemente irresoluble contradicción internacionalismo/nacionalismo, concurre otro poderoso factor coadyuvante en tamaño “éxito”, que en realidad es fruto, no tanto de la propia capacidad de ETA, como de la debilidad o falta de perspicacia de otros actores políticos; pero también del oportunismo cortoplacista de otros. Nos referimos a los roles jugados en estas décadas por el Partido Nacionalista Vasco y, en menor medida, por su antigua escisión Eusko Alkartasuna, hoy satelizada por el brazo político de ETA, y el espacio social, político, cultural y mediático que tales atribuyeron, en un momento u otro, a los diversos “brazos” de ETA desde las instituciones administrativas vascas responsables de la génesis y articulación de la vida social.

De tal modo, los diversos brazos operativos de ETA han disfrutado, y siguen haciéndolo, de los nada desdeñables recursos financieros propios de las instituciones públicas que controlaron PNV y EA primero, y HB y EH Bildu, sucesiva o simultáneamente (Gobierno vasco y navarro, Juntas Forales, entes locales…). Un ejemplo entre muchísimos: el PNV siempre ha concebido la euskaldunización de la sociedad –al igual que ETA- como un instrumento privilegiado de la “construcción nacional”; si bien, mucho tendría que explicar el PSE–PSOE al respecto. Diversas investigaciones periodísticas señalaron en su día, sin ser desmentidas jamás, que esa euskaldunización la cedió el PNV, en buena medida, a AEK (Alfabetatze Euskalduntze Koordinakundea); una entidad cuya relación con ETA era innegable, según avalaron igualmente diversas investigaciones policiales y judiciales. De esta manera, y no siendo caso único, el entorno de ETA se ha servido de los espacios públicos; también acaparando numerosas subvenciones públicas.

En resumen, las razones que han permitido la supervivencia de ETA, y que ésta haya jugado, y siga haciéndolo, un papel político decisivo en la España de hoy, son dos: un movimiento social vivo alimentado desde el nacionalismo preexistente, y reforzado por las nuevas generaciones formadas en las ideologías radical-progresistas, y un Estado (tanto en lo que se refiere a las estructuras centrales, como, especialmente, a las autonómicas) en buena medida inhibido y complaciente con los aliados y protectores ocasionales de ETA, lo que le ha facilitado el desarrollo de unos espacios propios de carácter administrativo, pero sobre todo comunitario, en la vida pública.

El PCE(r)-GRAPO, por su parte, no pasó de ser una pequeña organización marxista-leninista muy ortodoxa, extremadamente rígida, e irrealmente dogmática. Tampoco pudo disfrutar de las ventajas de las que desde siempre se ha beneficiado ETA, antes referidas. Ni siquiera estaba anclado en la periferia de un poderoso partido comunista oficial del que poder alimentarse. No en vano, el Partido Comunista de España estaba –lo está– más preocupado en su mera supervivencia que en desarrollar un programa revolucionario clásico. En consecuencia, no encontró tregua alguna ni en los aparatos del Estado ni en los medios de comunicación.

También debemos señalar que, en el supuesto de ETA, disfrutó de múltiples complicidades externas en algunas etapas de su historia. En los últimos años del franquismo, diversos sectores de la izquierda la admiraban sin disimulo; no en vano ETA era, de todas ellas, la organización más “decidida” (por brutal). El mito sobrevivió durante años, de modo que esos intelectuales, y demás izquierdistas complacientes, tardaron muchísimo en realizar una autocrítica que no todos asumieron (Eva Forest, fallecida el 19 de mayo de 2007, y Alfonso Sastre, todavía hoy, son dos de tales recalcitrantes más representativos). Todo ello a pesar de que muy pronto pudo advertirse que ETA no se disolvería con la instauración de la democracia “española y burguesa”: no en vano, su objetivo no era tanto la caída del franquismo, como la implantación simultánea de la independencia y el socialismo en el País Vasco y Navarra. Y en ello siguen.

Otras complicidades lo han sido, y continúan siéndolo, de carácter exterior/internacional; lo que se acredita, a día de hoy, por el acompañamiento coreográfico de la denominada “ceremonia de Bayona” del pasado 8 de abril y sus tentáculos que siguen desplegándose en torno a “los presos” con tantos figurantes y demás autodenominados “artesanos de la paz”.

Además de la existencia de esos factores ideológicos y de contexto, la supervivencia de esta banda también se debe a buenas dosis de voluntarismo cuajadas en sucesivas reestructuraciones y “perfeccionamientos” de su siempre complejo modelo organizativo; por no mencionar los innumerables esfuerzos de tantas otras organizaciones de su entorno en coadyuvarla.

Por otra parte, ETA siempre ha aprovechado al máximo cualquier circunstancia externa que pudiera favorecerle de alguna manera. Es el supuesto de los diversos periodos de “tregua” que anunció sucesivamente; hasta la terminal de todas ellas, que nos ha arrastrado a un nuevo escenario en el que ETA ha perdido su protagonismo como organización terrorista y “de vanguardia” del conjunto del MLNV, en beneficio de una acción política “clásica” sin renunciar a la presión callejera, la consolidación y extensión de sus espacios comunitarios -avaladas por ayuntamientos y otras administraciones públicas- y a una ofensiva en toda regla por la elaboración de un “relato” acerca del terrorismo, desde una perversa perspectiva de equidistancia moral, que les “absuelva” de sus responsabilidades políticas y morales. Y todo ello sin renunciar a los efectos “colaterales” de un terrorismo que continúan pervirtiendo la vida cotidiana de amplios sectores de las sociedades vasca y navarra.

Tan dramática y sangrante realidad no hubiera sido posible sin la ceguera y permisividad de los sucesivos gobiernos centrales, tanto del PSOE como del PP; incapaces en diagnosticar el calado real del problema o atemorizados ante la magnitud del mismo.

Por todo ello, esa afirmación tan común que asegura que “ETA ha sido derrotada” es una completa falacia.

Sila Félix

viernes, 10 de febrero de 2017

Jorge Verstrynge, el verso suelto de Podemos


Últimamente viene siendo actualidad el profesor jubilado de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense, Jorge Verstrynge. Fue noticia la semana pasada ya que salió absuelto durante la causa judicial que le acusaba de un delito de atentado a la autoridad y lesiones, por la agresión que supuestamente habría perpetrado contra un policía nacional durante la concentración republicana que había sido convocada coincidiendo con la proclamación del Rey de Felipe VI en junio del 2014. Además de sus polémicas declaraciones en medios progres, de las que ya hablaremos luego.

Nacido en el Tanger de 1948 (por aquel entonces un condominio internacional) y de doble nacionalidad franco-española, pasará su juventud en Francia donde comienza a identificarse con el neofascismo y la Nouvelle Droite, corriente ideológica liderada por Alain de Benoist y caracterizada por su oposición a la izquierda, la derecha tradicional, la inmigración musulmana y su crítica al cristianismo.

Ya en España emprenderá sus estudios universitarios de Ciencias Políticas y Sociología, y coqueteará también con la organización cultural CEDADE, de ideología nazi. Es durante sus estudios universitarios cuando tendrá a Manuel Fraga como profesor (por aquel entonces, catedrático de la Complutense) y gracias a esto comienza a colaborar con él en lo que acabaría siendo Reforma Democrática, plataforma precursora de Alianza Popular.

Ya en Alianza Popular destacaría por ser la mano derecha de Manuel Fraga (a quién hoy en día define como socialdemócrata), asumiendo cargos como las secretarías de Acción Territorial (1976-78), Organización (1978-79) y la Secretararía General (1979-86) cargo que compaginaría con su acta de Diputado en las Cortes Generales por AP (1982-86) y su candidatura a la alcaldía de Madrid en 1983, que perdería frente al socialista Tierno Galván. Para los que no estén muy puestos, AP fue un partido conservador de derechas al que se podía considerar como colector del franquismo sociológico; partido este que sería refundado en 1989 para transformarse en el actual Partido Popular.

Manuel Fraga Iribarne y Jorge Verstrynge juntos en el Parlamento, durante sus días en AP

Sea como fuere, un enfrentamiento con Manuel Fraga pondrá fin a su periodo en AP, momento en el que fundará Renovación Democrática y se integrará en el Grupo Mixto junto con otros tres diputados de AP. Este sería el comienzo de un viraje ideológico que es conocido como uno de los cambios de chaqueta más sonados de la política española, puesto que pasaría de ser un militante destacado en la derecha posfranquista, a abrazar la ideología comunista como asesor del PCE e Izquierda Unida, con un breve paso intermedio en PSOE.

No sin antes vivir alguna aventura por la Venezuela de Hugo Chávez, motivo por el cual Estados Unidos le tiene vetada la entrada en su territorio, Verstrynge se integró en Podemos ya en el año 2014. Incorporación esta que resultaría cuanto menos polémica debido a la oposición pública y notoria de Verstrynge frente a los fenómenos migratorios, ya a que según él la importación de mano de obra barata tira los salarios a la baja y esto sólo puede beneficiar a la patronal y perjudicar a la clase obrera autóctona. 

Las protestas internas no sirvieron de mucho ya que venía avalado por el propio Pablo Iglesias, pero harán que Jorge permanezca en un segundo plano de la formación morada. Esto no evitaría que recientemente al ser entrevistado en programas ultraprogres como Al Rojo Vivo de La Sexta, sus intervenciones levantasen ampollas entre los podemitas, al defender por ejemplo el derecho de un país soberano como los Estados Unidos a decidir quien entra en su territorio. Recordemos que Podemos defiende la apertura total de las fronteras para importar su nuevo voto cautivo al precio de hacernos desaparecer como país, porque una nación que no controla sus fronteras está abocada a desparecer.

Jorge Verstrynge durante su última detención

Así es como llegamos hasta la semana pasada, en la que como ya he dicho fue absuelto por una agresión a un agente de la autoridad que no fue tal, motivo por el que "Jorge Verstrynge" fue trending topic en twitter durante toda una mañana con podemitas celebrando esta resolución. Parece que se les había olvidado bastante rápido que la semana pasada estaban pidiendo su expulsión del partido por declaraciones en las que legitimaba la construcción del tan odiado muro de Donald Trump. Los podemitas parecen tener memoria de pez en esta como en muchas otras cosas, pero para eso estamos aquí, para recordárselo cuando haga falta.

Hispano

viernes, 23 de diciembre de 2016

Podemos ¿antisistema o sistema radical?


Últimamente hemos asistido a un bombardeo mediático de determinadas corrientes del establishment que sitúa al partido Podemos en la órbita de los anti-sistema y populistas, sin embargo, no es del todo correcto. Desde la transición y la aprobación de la actualmente vigente Constitución de 1978, hemos asistido a varios momentos en los cuales la situación social y política ha favorecido la irrupción o consolidación de distintas fuerzas políticas, con el consiguiente impacto que ha tenido en el devenir de los acontecimientos. El primero sería la creación de un soporte político para el Presidente del Gobierno nombrado por el Rey, es decir, la creación del poder y para el poder de la Unión de Centro Democrático de Suarez. Como se trataba de un partido sin ideología ni proyecto político de alcance, duró lo que un caramelo en la puerta de un colegio.

El segundo y tercer momento en el que ocurrió algo similar fue precisamente con el PSOE, siempre amparado y protegido por el "sistema". A estas alturas nadie negará que para la victoria aplastante del PSOE en las elecciones generales de 1982 resultaron esenciales tanto la defenestración de Suarez y liquidación interna de la UCD como la chapuza del 23-F y su "elefante blanco". Algo similar le volvería a ocurrir a Zapatero, con un calentamiento previo en las calles y los medios de comunicación con el Prestige y la II Guerra de Irak que permitieron junto a los atentados del 11-M recuperar a los socialistas el poder. Pero no vayan a pensar nuestros lectores que el PSOE de 1982 y el del 2004 eran antisistema y populistas, sino todo lo contrario.


Pues bien, de nuevo nos volvemos a encontrar con una situación que guarda una cierta similitud con los acontecimientos que acabamos de relatar. Un malestar creciente con razón en la sociedad (crisis, corrupción, mentiras, falta de proyectos políticos, totalitarismo separatista....) conectan de alguna manera a muchos compatriotas con el movimiento 15M, asistimos a las acampadas de dos semanas toleradas por el Gobierno de Zapatero, acto seguido  La Sexta, Cuatro e incluso Telecinco patrocinan a los futuros líderes de Podemos que irrumpen en las últimas elecciones europeas. Para ser unos "antisistema populistas" hay que ver la de facilidades que les da el "sistema" que quieren derribar.

Pero la cosa no queda solo en el génesis y desarrollo de la formación "morada" del señor Iglesias y adláteres, sino en lo más importante; la línea ideológica y el proyecto del partido para España. Al principio como reclamo Podemos pretendió encarnar un movimiento nuevo y transversal que hacía bandera de la honestidad, la crítica fácil de lo evidente y las soluciones simplonas. Sin embargo, al poco tiempo acabaron ubicándose en la izquierda radical asumiendo todas las taras de ésta y unas cuantas más. Poco tiempo le duró a Podemos la novedad y la pretendida transversalidad, romper tabúes y enfrentarse de verdad con el establishment.



La prueba está en el proyecto que defiende Podemos para España para darnos cuenta que no estamos ante un partido anti-sistema y populista, sino en un partido cuya meta es profundizar, eso sí, de manera radical, con el proyecto que otros (en especial UCD y PSOE) han puesto en marcha y desarrollado en el pasado. En el plano territorial, los podemitas defienden federalismo y derecho a decidir, nada nuevo ya que el PSOE y IU iban por esa línea hacen muchos años. Tampoco resultan originales los seguidores de Iglesias en cuanto a la globalización, ya que, lejos de ser euroescépticos, son tan radicalmente europeístas y mundialistas como el resto de partidos del sistema, defendiendo la apertura total de fronteras tanto a personas como a capitales, mercancías y cualquier cuestión de soberanía nacional.

En el plano social, mantienen como mantra la derogación de la reforma laboral (igual que PSOE, IU....) pero carecen de un proyecto real para las clases medias y bajas, a las que pretenden, por cierto, freír a impuestos. La nueva "clase obrera/clase oprimida" que tienen que liberar entronca con la "ideología de género" que el propio sistema con los Soros, Rockefeller y compañía pretenden imponer a escala planetaria como ideología totalitaria, y es en este punto junto con el globalismo donde Podemos (al igual que el resto de partidos) es tan del "sistema" o incluso más que el resto.

Por todo ello, que nuestros lectores juzguen si nos encontramos ante un partido anti-sistema, un partido más del sistema, o incluso, siendo más papistas que el Papa, un partido del sistema radical. Porque defender a los separatistas, el laicismo radical (anti religión encubierta), la ideología de género o el mundialismo no son posturas propias de un partido anti sistema, populista y que pretende poner en jaque a las oligarquías locales y  mundiales, sino un partido que acabará siguiendo sus consignas para mutar la civilización occidental primero y mundial después a un proyecto que no pinta muy bien a las clases menos favorecidas ni a quienes creemos en nuestras patrias y en la libertad.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Si dejas que opine ETA todos los demás somos franquistas y fascistas


La pasada semana escribí un artículo sobre cómo la extrema izquierda ha deformado el concepto del franquismo hasta el punto de colgarle el sambenito de "franquista" a todo aquello que no les gusta. Tres cuartos de lo mismo pasa con el fascismo, un término manoseado hasta la extenuación y en este caso desde todas las partes. Yo he visto utilizar el peyorativo "fascista" contra liberales, socialistas, patriotas, centristas, comunistas, abertzales, animalistas, separatistas, terroristas islámicos, homosexualistas, feministas, antiabortistas... está claro que debido al mal uso y el sobreuso de esta palabra, lo que se ha conseguido hoy en día es que nos encontremos ante un término absolutamente carente de significado.

Ateniéndonos a la definición estrictamente académica: los fascismos son una serie de sistemas socioeconómicos que surgen en la Europa de entreguerras como oposición a las democracias liberales y los movimientos obreristas como el anarquismo y el marxismo. Estas ideologías de forma más extensa comprenden otros puntos fuertes como el nacionalismo, totalitarismo, corporativismo, racismo (no en todos los casos), militarismo... entre otras muchas posturas políticas que no les convierten en el corderito de Norit precisamente. 

Viendo esto, aquellos chicos que se hacen llamar "antifas" y que dicen que el Partido Popular es un partido extremoultraderechista-nazi-fascista no es que sean un primor precisamente, ya que de ser así hace tiempo que estarían criando malvas.

También hay que tener presente que el propio término fascismo deriva de la palabra latina fasces que significa literalmente "haz" o "manojo" y que se refiere en concreto a al haz de treinta palos unidos que junto con un hacha era utilizado como símbolo del poder y la autoridad de Roma. Algo que simbólicamente quiere decir que los palos unidos son más fuertes que cada uno individualmente por separado, junto con el hacha, que representa la justicia. La unión hace la fuerza. Este símbolo es utilizado actualmente en el emblema de la República Francesa o los escudos de las policías de Noruega, Suecia o nuestra Guardia Civil entre otras muchas instituciones. No, no es un símbolo "fascista", se utiliza desde hace más de dos mil quinientos años para representar la unidad y autoridad del Estado y su capacidad  de imponer su Justicia.

Dos representaciones del fasces flanquean a Obaba durante una de sus intervenciones en la Cámara de Representantes de Estados Unidos

Lo de que la ultraizquierda desvirtúe este término para utilizarlo para definir al mal absoluto, es decir, a todos aquellos que no comparten a su forma de ver el mundo, no es nada nuevo. Ya en la Unión Soviética de antes de la Segunda Guerra Mundial era común su utilización en el discurso político no sólo contra sus enemigos externos realmente fascistas, por aquel entonces Alemania e Italia; sino contra sus enemigos internos como el ejército blanco (pro-zarista) e incuso a sus propios disidentes comunistas como los trotskistas. Qué casualidad que cuando Alemania y la URSS suscriben el pacto Pacto Ribbentrop-Mólotov por el que se repartirían el resto de Europa, entonces Alemania deja de ser fascista y la prensa del régimen vende la bondad de sus relaciones con la Alemania de Hitler.

Según el "análisis" marxista-leninista el fascismo sería una reacción extrema del "capitalismo" ante una inminente revolución comunista, argumento que flaquea un poco ante el hecho de que fueron las democracias occidentales "capitalistas" las que, junto con los comunistas de la URSS y otros actores, libraron la mayor guerra de la historia de la humanidad contra los Estados fascistas de Europa como Alemania e Italia, y el Imperio del Japón. La historia no es plana, da muchos quiebros y saltos; y las personas de inteligencia escasa a veces necesitan historias de buenos y malos para entender el mundo, películas que nunca tienen que ver con la realidad.

Acabada la Segunda Guerra mundial y derrotados los fascismos, el término fascista será utilizado por la extrema izquierda para descalificar a todos los proyectos políticos que se opongan a su visión del mundo, de la misma manera que en la URSS se emplearía para criminalizar toda actividad u opinión considerada anti-Soviética; hasta el punto de que el trotskismo ya mencionado o el maoísmo chino llegarán a ser considerados a efectos propagandísticos incluso como "variantes del fascismo". Este tipo de taras intelectuales son las que hoy en día arrastra la extrema izquierda en general y nuestros porro-etarras en particular.

Propaganda "antifa" según la cual Albert Rivera es falangista y por lo tanto fascista. Da igual que José Antonio Primo de Rivera fuese fusilado unos cuantos años antes de que Franco crease el "Movimiento Nacional", el nombre es sospechosamente parecido al elegido por Albert en su primer incursion política a nivel nacional bajo el "Movimiento Ciudadano". Pero lo más importante es que... ¡comparten apellido y tienen hasta cierto parecido físico! Argumentos pata negra sin duda alguna.

Partiendo de la base de que las democracias occidentales del bando Aliado también emprendieron campañas de propaganda contra las ideologías de sus naciones enemigas del Eje; como decía al principio, el uso de este término peyorativo no se restringe a la ultraizquierda, sino que es utilizado también por personas adscritas al centro y la derecha, para descalificar las actitudes de la extrema izquierda. A menudo se dice que esto es así por compartir con el verdadero fascismo el fin de un gobierno totalitario y los medios violentos para conseguirlo, como si las ideologías totalitarias no existiesen con anterioridad al advenimiento del fascismo en los años 20 del siglo pasado o como si todo tipo de expresión violenta fuese ya fascismo desde que Caín mató a Abel.

A la hora de la verdad, este tipo de uso se da realmente a modo de insulto gratuito más que otra cosa, bajo la lógica equivocada de que no hay nada más ofensivo que llamarle fascista a alguien que considera que no hay nada peor que el fascismo. Dicha utilización parte de una premisa errónea, la utilización del término fascista contra la propia ultraizquierda es hacerle el juego a la misma: si le llamas "fascista" a un comunista o un anarquista que se comportan como tal estás blanqueando su ideología de forma que nunca podrán ser vista como criminales más aún cuando el comunismo dejó muchas decenas de millones de muertos durante el siglo XX, experiencia de la que hay que aprender para no volver a repetir. Pero ¿cómo vamos a identificar un problema si nos negamos a llamarlo por su nombre? Al hacer su historia de la derecha en Francia ya lo notó René Rémond, que hizo notar con cierta tristeza que, si se deja a la izquierda, “siempre se es el fascista de alguien”. Y eso aquí significa sólo hacer el juego a la extrema izquierda proetarra.

Hispano

miércoles, 5 de octubre de 2016

El pueblo colombiano nos da una lección de dignidad


Si bien intento evitar meterme en berenjenales internacionales, en este caso creo que Colombia nos ha dado una buena lección de dignidad y que podemos aprender de este ejemplo en lo que a negociaciones con terroristas se refiere. El pasado domingo los colombianos estaban llamados a votar en un referéndum un pacto para la pacificación de las FARC, aunque llamarle a esto proceso de paz resulta algo muy cínico ya que pese a lo que se ha dicho, lo que realmente se votaba era un proceso de rendición al chantaje impuesto por este grupo narcoterrorista.

Ya de por sí la pregunta era tendenciosa: "¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?" y la respuesta un escueto "Sí" o "No". Difícil negarse, ¿verdad?; pero la realidad es que bajo este interrogante se escondía un pacto de más de doscientas páginas en el que se recogían condiciones tan humillantes como que la guerrilla pasaría directamente de la lucha armada a la arena política, contando durante ocho años con cinco escaños en el senado y otros cinco en el congreso, sin necesidad de que el pueblo colombiano les vote o no. Criminales con las manos manchadas de sangre en las instituciones, de eso tenemos experiencia en España, ¿o no?

Hay que recordar que las FARC son una parte de un conflicto que ha arrojado unos 250.000 muertos, el 80% de los cuales son civiles. La guerrilla ha tomado parte en la reclutación forzosa de niños soldado, así como decenas de miles de secuestros. Otros negocios turbios con los que principalmente se financian las FARC son el narcotrafico, la extorsión a los campesinos y las explotaciones mineras ilegales.


Este mismo pacto del Gobierno de Juan Manuel Santos con el grupo terrorista de Rodrigo Londoño alias Timochenko, también preveía una suerte de aministía a los guerrilleros de las FARC según la cual no serían juzgados por sus crímenes, mientras que los autores de crímenes de lesa humanidad serían castigados con una reprimenda del tipo a trabajar en la construcción de una escuela. Esta es otra de las bajadas de pantalones por las que los colombianos no iban a pasar, por un estrecho margen eso sí. Este término es muy parecido a la amnistía de 1977 que puso en la calle incluso a los terroristas de ETA con delitos de sangre y que sólo sirvió como prolegómeno de la mayor oleada de violencia etarra.

Mientras en España, desde la extrema izquierda se atacó el resultado del plebiscito, con declaraciones como "El rencor ha ganado", "han rechazado la paz", "tristeza por la victoria de un no a la paz" o "los que ganan con la guerra celebran". Curioso esto viniendo de firmes defensores de los referéndums y la democracia directa, cuando les conviene. 

Personajes como Pablo Iglesias siempre salen en La Sexta llamando a dejar que la gente decida, pero sobre lo que ellos quieran y cuando a ellos les venga bien; porque si en Hungría organizaron el mismo domingo otro plebiscito para conocer la opinión de sus ciudadanos sobre las cuotas de acogida de supuestos refugiados que les quieren imponer desde la UE, es porque Viktor Orbán ha de ser un xenófobo y un fascista si deja que los húngaros se expresen al respecto.




Todo lo contario que en Colombia sucede en nuestro país, donde el ejecutivo de Mariano Rajoy retomó la negociación con ETA que comenzó el nefasto José Luís Rodriguez Zapatero. Negociación que en este caso no es que no hayan tenido ni la decencia de preguntarnos a los españoles, sino que directamente es secreta y que está teniendo sus contrapartes por parte del Estado; prueba de ello es la presencia en las instituciones democráticas de quienes amparan el terrorismo de ETA.

Cualquier tipo de prebenda a cambio de que los terroristas dejen de asesinar es una cesión a su chantaje, un balón de oxígeno con el que justificarán la lucha armada como una vía que da resultados; y lo más importante de todo, una traición a las personas que se han dejado la vida luchando contra el terrorismo separatista porque sus muertes no habrían servido para nada. A los etarras les queremos juzgados y en las cárceles.

Hispano

martes, 14 de junio de 2016

"Sorpasso" en la izquierda española


Sorpasso es un término italiano que significa adelantar y que no recoge el diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE). El término fue introducido en la política española por el "Califa de Córdoba", Julio Anguita, cuando popularizó en la década de los noventa del pasado siglo la teoría del sorpasso al PSOE, que consistía básicamente en desplazar a los socialistas como fuerza hegemónica de la izquierda. El jueves 9 de junio el CIS confirmaba las últimas encuestas dejando a la coalición UP (Unidos Podemos) como segunda fuerza parlamentaria en las próximas elecciones generales del 26-J.

¿Marketing o realidad? hasta donde UP son una conjunción de marxistas y socialdemócratas o un partido neoizquierdista radical, postmaterialista, post marxista y postsocialdemocrata

De confirmarse la tendencia, el PSOE sería por primera vez  en los últimos cuarenta años el tercer partido en el Congreso de los Diputados, desplazado por otra fuera política de "izquierda". Por su parte, IU/PCE han sido absorbidos por esa fuerza política de izquierda radical que, como el PSOE de los años 70, anda a medio camino entre el marxismo y la social-democracia. En realidad nos encontramos con un Deja Vú a escala nacional: el PP vendría a ser la UCD (y Mariano Rajoy una especie de Adolfo Suarez) y Podemos (previa absorción de IU/PCE) pretendería emular al PSOE postmarxista de Felipe González Márquez.

A pesar de todo esto, la llave de la gobernabilidad parece que la va a tener un PSOE con cerca de 80 diputados (ya les gustaría a muchos partidos pequeños o incluso extraparlamentarios como Vox o UPyD tener esos resultados), que será quien podrá mantener en el poder cuatro años más a Mariano Rajoy o entregarle la Moncloa a Pablo Iglesias II. Todo indica que no van a variar mucho los votos que obtuvieron las distintas siglas con representación parlamentaria, e incluso, la coalición de Pablo Iglesias II obtendría menos votos de los que obtuvieron Podemos e IU por separado el 20-D, sin embargo, el millón de votos de IU/PCE , sumados a los votos podemitas, equo y confluencias, al juntarse superan el voto socialista confirmándose el mencionado sorpasso.

Ahora cabría hacernos la siguiente pregunta;  ¿cómo hemos llegado a esto?. Está claro que Podemos ha podido surgir gracias al apoyo mediático, principalmente de los canales de TV La Sexta y Cuatro (quebrados primero y integrados después en los holdings A3Media y Mediaset) y un apoyo más tímido del resto de cadenas salvo alguna salvedad. Siendo la "caja tonta" el principal instrumento de consumo de noticias en España (muy por encima de internet o la prensa escrita), no es de extrañar que la gran revelación política que ha encauzado la legítima protesta e indignación ciudadana haya sido el partido y los candidatos del mismo que les han sido puestos en bandeja a los ciudadanos desde la televisión.

Pues bien, La Sexta, Cuatro y el desaparecido periódico en papel Público vieron la luz gracias a un empeño personal del ex Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que llegó incluso a enfrentarse con el todopoderoso Grupo Prisa/El País para sacar adelante estos nuevos medios de comunicación más dóciles al proyecto de reingeniería social zapaterista. Gracias a estos medios que, una vez integrados en los anteriormente mencionados holdings han mantenido intacta su línea ideológica, han servido de altavoz para moldear a la opinión pública española en torno al proyecto Zapatero de reingeniería social. Y han sido estos medios los que una vez desacreditado el PSOE por su negligente gestión socio-económica, corrupción y sumisión a Bruselas/los mercados, han decidido sustituir unas siglas totalmente "desacreditadas"  por una nueva marca con un mismo proyecto/fin.

El factor sociológico y cultural que ha permitido otorgar una enorme base social (y electoral) a podemos no se puede entender sin tener presente las dos legislaturas de José Luis Rodríguez Zapatero, a la postre, el principal enemigo del PSOE y el causante último de su ruina

Pero no vayan a creer nuestros lectores que la culpa de Podemos ha sido exclusiva de los canales televisivos patrocinados por el nefasto Zapatero. El Partido Popular de Rajoy, Sorayitas, y el matrimonio S.A. Arriola/Celia Villalobos también ha apostado por un podemos fuerte que retenga el "voto del miedo" y ponga al PSOE en la tesitura del "susto o muerte" (o susto de muerte). Un PP cercado por la corrupción, sin principios ni apenas línea ideológica y con una situación laboral, social y económica desastrosa, ha apostado por crear un monstruo político enfrente que obligara a los votantes y a partidos como el PSOE/C´S a apoyar la investidura de Rajoy, sin importarles nada el interés general, la nación y los españoles.

El próximo 26-J puede ocurrir cualquier cosa, y todas las opciones están encima de la mesa, pero está claro que Unidos Podemos es un "tsunami" político no por méritos propios, sino por décadas de adoctrinamiento progresista/separatista en la educación, la cultura y los medios de comunicación de masas, con una clase política totalmente alejada de la ciudadanía y sus problemas reales, que anteponen el interés personal al general. El egoísmo de Sánchez y Rajoy (y la geo-estrategia de los Arriola de turno) nos han precipitado a la "segunda vuelta", veremos que nos depara las próximas elecciones generales, hasta donde llega el sorpasso por la izquierda, y quien ocupará la Moncloa para los próximos cuatro años.


Frente a la "estrategia del miedo" que nos vende a Unidos Podemos como un nuevo "soviet", la formación de Pablo Iglesias II es mucho más complicada que resumirlo todo en el clasicazo de "comunistas". Si bien una parte de los cuadros son marxistas, filomarxistas o postmarxistas, ni la mayoría de los votantes son marxistas (probablemente ni sepan lo que es el marxismo), ni la coalición roji-verde-morada tenga como meta la URSS o Cuba propiamente. Sin embargo, no es descartable que Venezuela, Bolivia, Ecuador y Grecia sean los proyectos que tengan en mente, los cuales, si bien no encierran a sus oponentes en Gulags siberianos ni se gastan el dinero en misiles intercontinentales, dejarán España en una situación social, económica y política muchísimo peor que Suarez, Zapatero o Rajoy, eso si sobrevive unida....