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lunes, 19 de agosto de 2019

Avenida del Ejército: datos para cerrar un debate


El día 16 de agosto el doctor y ex alcalde de Pamplona escribió un artículo en contra de llamar Avenida del Ejército a la Avenida del Ejército, y en defensa de Catalina de Navarra como el nombre que debía tener. Y, aprovechando, atacar al mejor alcalde que Pamplona puede tener Enrique Maya.

Todos sabemos que a Asirón lo que le importaba no era Catalina de Navarra, lo que quería era que una de las calles de Navarra tuviera el nombre de Avenida del Ejército. Asirón se olvida en su artículo de algunos datos fundamentales de la vida de Catalina de Navarra, para defender la importancia para Navarra de esta reina y criticar al ejército español. 

Lo primero que hay que decir es que en aquella época los Reyes de Navarra tenían más territorios en Francia que en España. Pertenecía a una dinastía francesa los Foix, una dinastía extraña al reino de Navarra, cuyo origen se remonta al siglo XI y cuyos dominios se extendían por los condados de Bigorre y Foix, y vizcondados de Bearn, Marsan, Gavardan y Nébouzan, Couserans y una parte de Comminges, Tursan, Andorra y vizcondado de Castelbon. Estaban sometidos los Foix, salvo por Bearn, a la soberanía del rey de Francia que producía una gran influencia y presión a los reyes de Navarra. 

El rey de Francia quería tener abierto el territorio para poder atacar desde Navarra a España. Hay que tener en cuenta que Navarra era un peón más en el enfrentamiento entre Francia y España. 

De niña Catalina pasa sus primeros años de vida en el señorío de los Foix. Catalina se convierte en reina de Navarra siendo menor de edad y el rey francés y el español recelan ante las decisiones de unos y otros. 

Catalina es reina de Navarra entre los años 1483 a 1512 con diferentes etapas: 1- hay una regencia de su madre Magdalena; 2- Se casa con Juan III de Albret y reinan desde sus señoríos franceses y se encarga su suegro Alain de Albret del gobierno de Navarra; 3- Gobierna Catalina entre 1494 y 1512. 

Lacarra señala que Fernando apoyó a Catalina como Luis XI de Francia, pero en Castilla se temía la influencia francesa. El gran medievalista Pascual Tamburri afirmaba que tenían los mismos derechos a ser reyes de Navarra tanto Catalina como Fernando el Católico.

No hace falta dar una explicación sobre la importancia del ejército en la historia de Navarra, desde la fundación de Pamplona por Pompeyo, hasta la importancia estratégica de defensa del Pirineo durante toda la historia de Navarra. Cuando los geógrafos hablan del origen de las ciudades, Pamplona siempre es puesta como un ejemplo de una ciudad militar y solamente tenemos que ver nuestra ciudadela y las defensas del Pirineo.

Hay que respetar más la historia y no convertirla en un uso político. La historia está por encima de la política.

Una colaboración de Santos Ladrón

viernes, 28 de junio de 2019

PSN-PSOE: ¡Ya está bien de vivir de la Guerra Civil y de Franco!


El pasado lunes 24 nos despertábamos con la noticia de que el PSN-PSOE, para justificar su postura de negociar con el cuatripartito para entrar en el mismo alumbrando un pentapartito ultraizquierdista y separatista panvasquista, alegaba frente a las críticas internas (las menos) y externas, entre otras cosas, que "ya está bien de vivir de ETA". Resulta que ellos pueden vivir de sucesos acaecidos hace 80, 100 años o veinticinco siglos mientras que no se les puede mencionar a aquellos que cometieron crímenes hace una década, incluyendo el asesinato de compañeros de su propio partido. Pero la memoria de los actuales dirigentes socialistas (y una parte nada despreciable de su militancia) es cortoplacista y siempre predispuesta a enfangarse con separatistas y ultraizquierdistas de toda condición.

Desde Navarra Resiste llevamos años alertando de que el actual escenario se iba a producir y muy pocos quisieron escucharnos entonces. Hoy todavía hay algunos que creen y esperan que se produzca algún milagro de última hora como el que acaeció en agosto de 2007, pero olvidan que aquellos sucesos se produjeron hace doce años con distintos actores. En realidad nadie tiene una bola de cristal y, digan lo que digan los dirigentes sociatas navarros, al final, Ferraz consentirá o no el pentapartito según los intereses y la investidura/legislatura del Presidente cum fraude señor Sánchez Castejón. Pero se produzca o no la investidura de la señora Chivite (en breve Txibite) en los próximos dos meses con el apoyo de las otras cuatro formaciones del pentapartito, la intención es lo que cuenta. Y la intención del PSN-PSOE y de sus actuales líderes y militantes (no se conocen reacciones públicas de la militancia en contra hasta la fecha, luego quiere decir que apoyan a sus dirigentes) es formar pentapartito con las formaciones del anterior cuatripartito.

La lideresa del PSE-EE-PSOE de cenita navideña en 2018 de amiguis y coleguis con Otegi (Batasuna-ETA) y Ortuzar (PNV), sus socios de gobierno autonómico en la CAV, diputaciones provinciales y numerosos ayuntamientos.

Podemos mirar al pasado (y el pasado reciente del PSOE no es que sea muy ejemplar), pero tenemos que quedarnos con el momento actual. Ni en Ferraz apuestan por vetar el acercamiento de las distintas filiales regionales socialistas con separatistas (véase C.A. Vasca, Cataluña, Valencia, Baleares...) sino que más bien las alientan y bendicen, ni en las filiales vasca y navarra del soe apuestan por la vía constitucionalista. En realidad la señora Txibite, que no deja de ser pragmática en cuanto a sus INTERESES PERSONALES se refiere, es nuestra "Idoia Mendía" foral, es decir, una política que no solo apuesta por romper puentes con el resto de formaciones constitucionalistas, sino que además gobierna y se sienta a gusto con separatistas de todos los colores. Da igual que sean de "derechas" o de "izquierdas", con los separatistas panvasquistas siempre se está a gusto mientras se desprecia al resto.

Pues bien señora Txibite y compañía, hagan lo que quieran (siempre con el beneplácito de Ferraz) pero no mientan ni manipulen. Y por favor, dejen ya a los muertos en paz, dejen de dividir a la sociedad, y ya que ven la paja en ojo ajeno, miren la viga en el ojo propio. Dejen de una vez de vivir de la Guerra Civil, de Franco, del Cid o de Tutankamon. Ustedes sí que viven de los cuentos de las manadas, las cunetas y los micromachismos del heteropatriarcado imaginario propio de oportunistas, dementes o ambas cosas a la vez. Hagan su pentapartito, defrauden a los ilusos que todavía creían que el PSN-PSOE era un partido foralista, constitucionalista y opuesto al Anchluss panvasquista y, mientras tanto, el resto seguiremos resistiendo hasta que su pentapartito caiga, como ha caído el cutrepartito de la señora Barkos. Por cierto, dentro de cuatro años será a usted y su partido de vividores-del-cuento a quienes les diremos ¡¡¡agur!!!

miércoles, 13 de marzo de 2019

Un libro para la Navarra que defiende su identidad y libertad


La transición navarra desde la crisis de la modernidad al estado «líquido» de la posmodernidad, si bien comparte todas las características de la Europa circundante y de la globalización al servicio de las oligarquías mediático-financieras, está provista de elementos propios que permiten dibujar una respuesta identitaria-panvasquista  paradójicamente impulsada desde las factorías de la ideología liberal-progresista-libertaria.

Toda España viene sufriendo un proceso acelerado de transformación cultural inducida por la ideología hoy predominante, implementada por diversas técnicas de ingeniería social con aval estatal: desaparición progresiva de la familia; extinción del estilo de vida rural; «empoderamiento» de «las mujeres» y diversas minorías junto al blindaje de sus correspondientes nuevos derechos; desaparición de estructuras comunitarias y jerárquicas tradicionales; acción invasiva de los denominados «organismos populares» a modo de alternativa a la sociedad civil; deconstrucción de la educación; arrinconamiento de las humanidades y del cultivo de la excelencia y la voluntad; degradación del arte; aggiornamento o-según se mire- desarme de la Iglesia católica; reducción de la sacralidad europea a una pseudo-espiritualidad de supermercado New Age; infantilización de personas y masas; divinización acrítica de las apetencias adolescentes; etc.

Por el contrario, tan poliédrica revolución cultural y mental viene acarreando un alto precio humano: violencia intrafamiliar; sentimiento de infelicidad creciente; extensión de la soledad; medicalización generalizada; consumo de todo tipo de drogas «ilegales» sin restricción; emigración de los mejor preparados; inmersión en el «invierno demográfico» sin colchón amortiguador ni previsiones; depreciación de la vida humana pareja a la imposición de tópicos animalistas; manipulación de la afectividad por medio del consumismo y las redes sociales;  instalación territorial de minorías étnico-religiosas que carecen de voluntad alguna de integración; deterioro material y humano del sistema público de salud; crisis del régimen de las pensiones; etc.

En el caso navarro la crisis está dotada –decíamos- de ingredientes que no concurren en otras comunidades españolas; salvo en las que sufren el impacto de las políticas públicas de los partidos separatistas allí predominantes.

Sin embargo, Navarra, durante décadas, aparentaba permanecer inmune al sarampión nacionalista, a la vez que mantendría un  tono religioso envidiable: ¿realmente era así? ¿Acaso el mal venía de lejos? Entonces, ¿qué es lo que ha pasado?

Navarra no permanece ajena a la globalización y al impacto de las tendencias del mundialismo. Es más, su alto nivel económico de vida acaso haya permitido una recepción más rápida de tan universales tendencias. Pero, ante todo, la acción socio-política-cultural del panvasquismo ha generado, de manera progresiva, con el aval acelerador del terrorismo de ETA, una contrasociedad en la que bien puede vivirse 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año.



Este tejido comunitario identitario, de tan potentes evocaciones míticas como de implicaciones vitales, ha sabido beneficiarse de las quiebras propiciadas por las ideologías de la deconstrucción; incorporando a su agenda gramsciana cuantos valores operativos permitían un cambio de hegemonía.

De tal modo, los apologetas del Gobierno panvasquista de Navarra han elaborado un neolenguaje en el que, entre otros, el concepto de «cambio de régimen» explica muy bien sus intenciones reales: no en vano perciben que cuando «echaron» a UPN del Gobierno Foral (merced a un pacto entre las dos coaliciones nacionalistas, Podemos e Izquierda Unida), de las alcaldías de la inmensa mayoría de los ayuntamientos, y de la dirección de las principales instituciones públicas, no se trataba de un mero relevo de partidos al modo de la Europa democrática. El «cambio de régimen» pretende relevar unas élites por otras, los mecanismos de reproducción cultural, los símbolos tradicionales por los propios del panvasquismo; soterrar de facto la sociedad navarra por esas nuevas formas de contrasociedad que cualquier visitante de Navarra puede observar en su atento deambular por estos lares. Un cambio permanente e irrevocable, en suma, del paradigma cultural y mental imperante. Y en ello persisten sin desmayo, sin complejos; con toda su potencia y a fondo.

Desde este contexto, en su nuevo libro (*), Fernando Vaquero profundiza en diversas cuestiones fundamentales para la comprensión de tan rápido como específico tránsito: la desintegración del carlismo; la permanente ofensiva panvasquista en todo plano de la vida pública; la instrumentalización del vascuence batúa como herramienta de la construcción nacional; el desinterés de los sucesivos gobiernos centrales ante la agenda de transformación implacablemente ejecutada por los agentes sociales que el autor califica de «euskolaboracionistas»; las continuas cesiones de navarristas y socialistas ante las presiones nacionalistas; la renuncia a la batalla cultural por parte de las antiguas élites navarras; la acogida sin apenas resistencias del feminismo radical en una nueva mentalidad común; la persistencia de los efectos perversos del terrorismo; el vaciamiento y distorsión de los Fueros…

Por las páginas del libro también desfilan, siempre de manera analítica y crítica, fenómenos muy mediáticos, caso de la vergonzosa «manada» sanferminera de la que se han servido tantos para la criminalización de los varones españoles; las claves internas de la disolución del partido abertzale Aralar, quien tanto contribuyó al decisivo cambio del mapa político navarro y al consiguiente cuatripartito hoy en el poder; las sucesivas crisis de los «podemitas» locales; las actitudes «napartarras», a modo de acomplejado nacionalismo navarro en tránsito al separatismo vasquista; la imposición –incluso en salud mental- del intervencionismo estatista más descarnado; la desaparición de diversas entidades vinculadas a un sindicalismo de clase en retroceso ante otro inequívocamente vasquista; una deconstrucción «de derechas» de diversos fenómenos culturales de interés público; el hostigamiento a las expresiones públicas del catolicismo; etc.

De Navarra a Nafarroa. La otra conquista, es la crónica de un laboratorio social, a escala territorial, sometido a una altísima presión, incomprensible de no considerarse las categorías específicas de la metapolítica y del gramscismo cultural que tantos y tan conscientes activistas lo han acogido en el Viejo Reyno en aras de su deconstrucción irremediable.

Con todo, y a pesar de la atonía de las élites navarristas, vienen produciéndose reacciones esperanzadoras, de diverso calado y que el autor también desgrana, ante semejante estado de cosas que no pocos fatalistas-especialmente entre quienes reposan su consistencia en el poder del dinero- perciben como irremediable. Tal perspectiva permite afirmar que –el que hoy reseñamos- es un texto reflexivo, crítico y libérrimo; pero orientado a la acción y a la movilización ciudadana de una Navarra que no se resigna a la extinción.

Sila Félix

(*) VAQUERO OROQUIETA, Fernando José: De Navarra a Nafarroa. La otra conquista. La Tribuna del País Vasco/Amazon Europa, San Sebastián, 2019, 229 páginas.

Puede adquirirse por:



Y en las librerías de Pamplona: Don Policarpo, Ezkaba, Ínsula y Troa-Universitaria.

viernes, 30 de noviembre de 2018

La Cataluña independentista y la Cataluña resistente


A los pobres Aragón, Valencia y Baleares; les toca tragar con los proyectos e iniciativas expansionistas del nacionalismo catalán. En Navarra sabemos muy bien qué es eso, pues los nacionalistas guipuzcoanos y vizcaínos (o sus hijos) tienen la misma obsesión anexionista que los catalanes. No nos dejan en paz. No tenían suficiente con llenar Álava de funcionarios guipuchis y vizcochos para colonizarla y lograr en un futuro una provincia de mayoría abertzale.

Sancho el Mayor, rey pamplonés enterrado en Oña (Burgos) bajo el título de “Sancius, Gratia Dei, Hispaniarum Rex”

Los nacionalismos vasco y catalán son para darles de comer aparte

En general los nacionalismos periféricos son gorrones y tienen doble vara de medir. Si hay un pueblo que habló antes catalán mayoritariamente o tuvo algunos hablantes, hay que recuperarlo. Pero si se hablaba aragonés en parte de Cataluña, y se pretende recuperar, eso es usurpar la patria (sic). Lo que mejor funciona es que cada cual hable libremente la lengua que le venga en gana.

Hay que hacer distinciones, no obstante, entre áreas bilingües y áreas que tienen cuatro hablantes reales. No es lo mismo una región o provincia con una mayoría bilingüe (70%, 80%...) como Cataluña, Galicia, Guipúzcoa... y que en la práctica totalidad de sus territorios respectivos existe esa mayoría bilingüe, que una región que tiene porcentajes inmensos de monolingües y áreas geográficas inmensas de monolingües como Navarra, Comunidad Valenciana, Aragón, Asturias...

Mapa de la hipotética Tabarnia (incluyendo las ciudades de Tarragona y Barcelona de las que recibe el nombre) y bandera.

En Navarra rondamos el 13% de bilingües y el único sitio donde hay una mayoría de bilingües (La Montaña occidental) no tiene una mayoría de bilingües tan abrumadora como las regiones españolas citadas. Y la dificultad del vascuence pone en entredicho que vayan a subir los porcentajes. Eso es lo que tiene el hecho de intentar aprender una lengua no romance. Pero volvamos a Cataluña. Se dice que los pallareses son muy cerrados con los que no son "del país" (del Pallars). Realmente son otro mundo y tienen un sentimiento de pertenencia fuerte con otros pallareses. Además los que viven fuera de Pallars en general tardan años y paños en "integrarse". 

La Cataluña resistente: Tabarnia, Lérida, Arán, Ribagorza y Batea

Con el fragor del movimiento independentista en Cataluña han salido a relucir las áreas no independentistas: el Barcelonès, el Tarragonès, la Alta Ribagorza, Arán (el Valle), Lérida capital, Batea... Las comarcas del Barcelonès y del Tarragonès, con el puente conurbano que les une, forman Tabarnia. La Alta Ribagorza, Arán, Lérida capital, Batea... (todas ellas en la provincia de Lérida) no tienen el potencial poblacional, económico y turístico de Tabarnia.

No obstante la relativa debilidad de todas estas áreas occidentales de Cataluña, su fortaleza es el hecho de que, al estar situadas en la parte más occidental de Lérida, limitan con Aragón y a este hecho se agarran firmemente. Al menos Batea y la Valdarán (el Valle de Arán) así lo han dejado claro.

Es más, Batea y el Valle de Arán han amenazado con unirse a Aragón para no ser obligados a renunciar a su otra lengua, el español, e independizarse de su nación, España. Tomen nota pues los riberos, si el nacionalismo vasco termina de subvertir el resto de Navarra.

Pamplonica

martes, 30 de octubre de 2018

La canibalización de los símbolos: las banderas de la biblioteca de la Plaza de San Francisco


En la plaza San Francisco de Pamplona tenemos el vivo ejemplo de la canibalización de los símbolos. En los bajos del edificio que antiguamente albergaba la Biblioteca General de Navarra el Gobierno de Navarra mantiene la biblioteca de barrio para el Casco Viejo de Pamplona. Como cualquier edificio público, la mencionada biblioteca tiene instalada en la fachada del edificio, justo encima de la puerta, las cuatro banderas oficiales de la Comunidad Foral de Navarra (Pamplona, Navarra, España y la UE). Sin embargo, como se puede apreciar en las imágenes, justo encima han colocado unos mástiles doble de tamaño a los oficiales donde ondean la bandera de la UE, la de Navarra y la ikurriña.

Tras ciertas investigaciones resulta que el piso que está justo encima de la entrada de la biblioteca es de propiedad privada, pertenece a un organismo vinculado al separatismo y de manera ladina han colocado la ikurriña con objeto de generar confusión. De hecho, si preguntaras a numerosos transeúntes, pamploneses e incluso internautas, no sabrían distinguir que se trata de banderas no oficiales en domicilio particular estratégicamente colocadas encima y casi tapando a las banderas oficiales de un local público. 

Si contáramos con una Administración que actuara como tal conforme a la legalidad, lo suyo sería que se instara al domicilio particular a la retirada de unos mástiles que parecen oficiales y que, colocados encima de las verdaderas banderas oficiales, generan confusión. Legalmente es discutible y moralmente una auténtica canallada que demuestra con una imagen la pretensión anexionista y canibalizadora que el separatismo y las izquierdas que los secundan pretenden realizar con nuestra amada tierra.

No lo podemos permitir, y estos detalles que para muchos pueden parecer una nimiedad, en el plano simbólico tienen una importancia capital. No podemos permitir que ocupen espacios públicos, canibalicen nuestros símbolos incluso en los edificios oficiales, o nos impongan otros como la placa de la vergüenza de Ansoain (http://www.navarraresiste.com/2018/09/la-placa-de-la-verguenza-y-el-odio-de.html), el cutre monolito de Germán Rodríguez y el aún más cutre de SF Gogoan 78, y peor aún, las numerosas plazas y calles dedicadas a Euskalherria, gudaris y demás basura separatista que lucen en no pocas localidades de la Comunidad Foral de Navarra.

viernes, 21 de septiembre de 2018

El Parlamento de Navarra homenajea a los etarras insumisos del «No a esta mili. Haz la mili en ETA militar»


La consigna que titula este breve artículo, a los más jóvenes, sonará a verdadera antigualla. Sin embargo, forma parte de la reciente Historia de Navarra; al igual que otras versiones análogas, como “la mili con los milis”. Un juego de palabras paradójico, cruel y cínico, que el Parlamento de Navarra se ha permitido homenajear en una enésima manipulación de la Historia; reescribiéndola según intereses partidistas, acallando cierta memoria colectiva... y criminalizando a posibles disidentes. Confundiendo, mezclando, omitiendo… conceptos, personajes y circunstancias históricas.

Sucede que el Pleno del Parlamento aprobó ayer mismo, día 20 de septiembre -con el voto favorable de Geroa Bai, EH Bildu, Podemos-Ahal Dugu-Orain Bai e I-E, la abstención de PSN y los votos en contra de UPN y PPN- una resolución por la que «muestra su reconocimiento a todas las personas objetoras e insumisas al servicio militar obligatorio que padecieron penas de cárcel e inhabilitación por su modelo de compromiso y lucha pacífica mediante la desobediencia civil para la consecución de una sociedad en paz y desmilitarizada». Todo muy bonito… pero impreciso, inexacto y falsario. No en vano, esta declaración, ¿también se hace extensiva a los militantes de Jarrai, y a quienes terminaron en ETA MILITAR, insumisos por un tiempo?

Hablábamos de criminalización, no en vano tal resolución también emplaza «a las instituciones públicas, militares, políticas y judiciales que ampararon y fueron responsables de la represión a las personas objetoras e insumisas, a realizar una revisión crítica de su historia y de sus actuaciones». Insistimos: tal “revisión crítica”, ¿comprende, acaso, a quienes desde el terrorismo instrumentalizaron al movimiento insumiso? Y es que la realidad no siempre es blanca o negra. Luz absoluta, oscuridad total. De hecho, hubo insumisos que asesinaron; lo que no encaje a tan estrechos puritanos y moralistas.

Pero el cuatripartito no tiene dudas: únicamente vale su versión, que quiere perpetuar por todos los medios, cuajada como “doctrina oficial”, y exhortando al ejecutivo foral a «estudiar, valorar y difundir, a través del Instituto de la Memoria, la aportación a la construcción de una cultura de la paz en Navarra realizada por el movimiento de insumisión en su conjunto, así como a realizar cuantas actuaciones sean precisas para el reconocimiento de las personas que específicamente padecieron sentencias penales de cárcel e inhabilitación en nuestra Comunidad y su entorno familiar y social».

En “su conjunto”, dice la resolución. Entonces, los “milis”, es decir, los terroristas de ETA, algunos de los cuáles formaron parte del “conjunto”, ¿también van a darnos lecciones de pacifismo? ¿Les indemnizaremos después?

La resolución pone al Parlamento el primero en la manifestación, de manera oportunista,  reclamando de paso «el “liderazgo” de la juventud navarra en el movimiento»; para terminar con otro mecanismo propio de los amigos de los terroristas: el del victimismo más hipócrita y soez. Es por ello que el pleno destaca que Navarra habría resultado particularmente agraviada al haber sido juzgados la totalidad de sus insumisos; en contraste con otras comunidades. En definitiva: otro reclamo a la desobediencia a las resoluciones judiciales cuando ello beneficia a los intereses y tácticas del cuatripartito. ¿Democracia? ¿Separación de poderes? ¿Respeto a la Ley? ¿Obediencia a los jueces? Sólo cuando les conviene.

Hagamos un poco de memoria y recordemos algunos aspectos decisivos de esta historia casi olvidada.

Cartel de Kakitzat

En el movimiento de la insumisión confluyeron varias corrientes ideológicas; algunas por completo contradictorias entre sí.

La más estructurada, filosófica y organizativamente, era el Movimiento de Objeción de Conciencia (el MOC); que podríamos calificar de ghandiano, practicante de la desobediencia civil y no-violento.

Una constelación de grupos locales se federaron en los colectivos “Mili KK”; en el entorno de los restos de la LCR y MC (hoy la corriente podemita de Anticapitalistas). En Navarra eran los minoritarios pero muy activistas “Kakitzat” (los jóvenes trotskistas de Batzarre).

Pegatina con el logo de Mili KK

A nivel nacional, perdón, queríamos decir estatal, el tercer elemento era el de los anarquistas; generalmente a título individual (militantes o vinculados a CNT y la CGT).

Y en Vascongadas y Navarra, sorpresa… ¡¡Jarrai!!

La organización ilegal Jarrai no participó inicialmente en el movimiento por la insumisión, pues mantenía su propia hoja de ruta: la de ser un apoyo y cantera de ETA militar.

Con tales características era muy complejo compartir una dinámica “pacifista” que en buena lógica se presentaba como totalmente antagónica con el tiro en la nuca y la bomba contra inocentes que practicaban sus mayores, y no pocos de ellos al saltar de la organización juvenil a la propia ETA. Se corría, además el riesgo de “contaminarse” y “ablandarse”. De ahí ese eslogan que sonaba un poco a chiste, pero que dramáticamente establecía una línea roja a la gente comprometida con la izquierda abertzale: “No al servicio militar español. Milita en ETA”.

Como respuesta, los jóvenes del PNV (EGI), tímidamente, sacaron su propio eslogan movilizador: “ni mili, ni milis”. Algo es algo. Pero eran muy poquitos y bastante blanditos.

"Ni mili ni milis", pegatina de EGI, juventudes del PNV

Los de Jarrai tardaron un tiempo en cambiar de táctica, para insertarse finalmente, y no sin conflictos, en el conjunto del movimiento por la insumisión; especialmente cuando entraron en bloque en la dinámica judicial, sumando un millar de militantes abertzales. Entre todos ellos desbordaron las tres prisiones vascas y la de Pamplona; entonces en el barrio de San Juan.

Pero tuvieron sus más y sus menos con el resto de grupos realmente “pacifistas”.

Así, por ejemplo, el histórico abogado del MOC pamplonés Iñaki Subiza, un PTV procedente de las Comunidades Cristianas Populares y él mismo afín a la antigua Euskadiko Eskerra, se negó, minutos antes de un juicio por insumisión a defender a dos de sus patrocinados, al tener conocimiento de que eran militantes de Jarrai y, por tanto, enemigos declarados de la no-violencia. Un tipo consecuente. Iñaki: fuiste un valiente.

Ya en prisión, los encarcelados por insumisión, muchos de los cuales eran oportunistas que preferían unos meses en una sección abierta a doce meses en un cuartel o de prestación social sustitutoria, mantuvieron dinámicas muy diversas con las autoridades penitenciarias: desde el desprecio, a la confrontación. Hasta tal límite llegó la deriva “pacifista”, que en la de Pamplona un grupo arrojó un cóctel molotov contra varios funcionarios que acudían a su sección abierta en ronda nocturna… No hubo heridos; milagrosamente.

Grupo de insumisos fotografiados en la prisión de Pamplona

Pero también se dieron, entre estos presuntos pacifistas, algunos insumisos que saltaron a la clandestinidad de ETA; pegando tiros y ¡asesinando mientras permanecían en la sección abierta de una prisión!

Fue el caso, entre otros vinculados a ETA, de Óscar Barreras Díaz, de 22 años; un conocido militante de Jarrai y de Gestoras Pro amnistía, quien cumplía condena por insumisión en la prisión de Basauri desde julio de 1996. Este “pacifista” fue capturado cuando salía de la herriko taberna del barrio bilbaíno de Uribarri, camino de la cárcel, acusado de asesinar al inspector de policía destinado en la sección de estupefacientes de la Brigada Judicial, Luis Andrés Samperio Sañudo; hecho perpetrado dos días antes, el 24 de abril de 1997. Según recogió la prensa de entonces (https://elpais.com/diario/1997/04/26/espana/862005601_850215.html), la jueza que le condenó establecía en la sentencia su opinión de que era «necesaria y urgente» la despenalización de la insumisión o bien que ésta fuera castigada con penas que no conllevaran la privación de libertad. ¡Que jueza más buena! Se nos saltan las lágrimas ante tanta bondad malentendida e incomprendida…

Oscar Barreras Díaz, el etarra que se orinó y defecó al ser detenido

Ahora, el Parlamente de Navarra nos quiere vender gato por liebre e introducir mercancía de contrabando entre productos que presentan bonitos, suenan bien y huelen mejor: paz, derechos humanos, desarme, no-violencia: ¿quién no puede hacerlos propios? ¿¡Qué facineroso o malnacido sería capaz!?

No. Las cosas no son tan sencillas como nos las quieren contar. Entre tanto insumiso hubo gente consecuente, tipos con grandes contradicciones, oportunistas, violentos… ¡y terroristas! Gris: muchos grises.

La sacralización del movimiento insumiso, en su generalidad, es una simplificación, una mentira con la que quiere “colarnos” también a gente desalmada y terrorista y, por todo ello, una verdadera estafa política e intelectual.

Para evitar lo anterior: nada mejor que un buen ejercicio de Memoria Histórica. Pero de la de verdad.

Y una pregunta a sus Excelencias. ¿Para cuándo una declaración en homenaje a los objetores fiscales (quienes pretendían “desarmar” sus impuestos) y a los heroicos padres que desafiaron a la adoctrinadora Educación para la Ciudadanía? ¡Ah, claro!, que Ayerdi tiene que cobrar todos sus impuestos, y los otros “no son de los nuestros”.

Sila Félix

lunes, 17 de septiembre de 2018

El éxodo de los buenos y el triunfo de los malos: Venezuela y la C.A. Vasca


En estos días, desde los medios de comunicación, se están dando nuevas cifras del éxodo que está generando el régimen chavista de Maduro en Venezuela, tanto por razones económicas como de falta de libertad. Las cifras en los últimos meses están aumentando a cuantías vertiginosas, hasta tal punto que en los países limítrofes la afluencia masiva de venezolanos que huyen del marxismo está generado actos de xenofobia. Para regímenes como el de Cuba o Venezuela el éxodo por su parte tiene un doble beneficio: quitarse opositores y generar divisas que mandan los exiliados a sus familias contribuyendo a la una economía en estado comatoso. De esa manera, este tipo de regímenes políticos juegan sucio, ya que, contra menos opositores continúen residiendo en el país, más fácil será para los gobernantes como Maduro continuar ganando elecciones y referéndums (en el caso cubano ni eso, ya que ni convocan elecciones).

En el caso de la C.A. vasca, y en menor medida en Navarra y otros territorios españoles como actualmente Cataluña, se lleva produciendo un éxodo de población, mayoritariamente de quienes no comulgan con el secesionismo totalitario. En el caso de la C.A. vasca, se estima que cerca de 200.000 personas en las últimas cinco décadas abandonaron de una manera forzosa el territorio de la Comunidad huyendo de los pistoleros de la “cosa nostra” separatista. De estas cifras, gran parte eran votantes de partidos constitucionalistas como PP o PSOE, por lo que, su huida ha supuesto una hegemonía electoral, política y por tanto cultural del separatismo vasco. Desde luego que la huida de los buenos ha traído la hegemonía y por tanto, el triunfo de los malos. No hay más que ver la evolución del voto desde 1976 hasta la actualidad para comprobar cómo ha incidido el éxodo en la hegemonía política y cultural separatista, y cómo algunos agitaban el árbol (Batasuna) y otros recogían las nueces (PNV).


Si bien el éxodo vasco es numéricamente menor que el éxodo de venezolanos y cubanos de sus respectivas patrias, sí que han tenido el mismo efecto: dejar la sociedad en manos de los totalitarios marxistoides, ya que quienes no se han marchado son adeptos al régimen. De esta manera, el separatismo ha ejercido una guerra sucia que ha conseguido expulsar o mandar a las catacumbas a aquellos que no piensan o se oponen a su plan de “construcción nacional”. Por si fuera poco, durante la etapa del Gobierno de Pachi López, alias Pachi Nadie, se planteó que los exiliados del terrorismo pudieran votar en las elecciones vascas, sin embargo, como casi todo lo que toca el PSOE acabó malogrado, ya que solo ponen interés en ideología de género o memoria histórica.

Ya que la memoria histórica está tan de monda en estos revueltos tiempos, nosotros no dejaremos de denunciar la guerra sucia, el exilio al que se han visto forzados los “buenos” en territorios hostiles, viéndose obligados a abandonar la tierra de sus antepasados que les vio nacer y crecer. 

También queremos aprovechar para hacer un llamamiento tanto a aquellos que han aguantado como aquellos que un día se marcharon, ya que, no podemos dejar que los malos triunfen;  han causado demasiado dolor como para que se salgan con la suya. Hay que aguantar hasta el final, mantenerse firmes, y no permitir que esta gentuza al final consiga triunfar, ya que además, si ganan no quedará ningún territorio en la península ibérica en el cual poder refugiarse. Hay que apoyar a aquellos que permanecen en territorio hostil, siendo una obligación moral del resto de españoles de bien, hay que apoyar el regreso de los exiliados por el terrorismo o cualquier otro grupo secesionista, y por supuesto, hay que aislar a los separatistas y tomar medidas para sentar las bases de su derrota. No permitamos que al final nos fuercen al exilio a los buenos, porque será el triunfo de los malos y el final de esta preciosa aventura de dos milenios de existencia llamada España.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Continúa la Babel lingüística: ahora el "cántabru"


Parece un chiste pero es real, después del asturiano y el leones, las izquierdas y el Partido Regionalista de Cantabria del “populista filopodemita” Revilla han decidido dar un impulso al dialecto cántabro o montañés conocido por los proto-separatistas cántabros como el “cántabru”. Leemos en el Diario de Cantabria que en una asignatura de ESO a partir de este curso se impartirá en el dichoso dialectillo cántabru.


La medida se enmarca en una nueva línea que los regionalistas hoy gobernantes pretenden dar a la futura inmersión lingüística en Cantabria, todo con el apoyo del PSOE y Podemos, unos partidos izquierdistas empeñados en romper la unidad lingüística de la nación y favorecer la construcción de naciones nuevas en el seno de la nación española. Después del asturiano y el leonés la peste de las “lenguas regionales” continúa su avance lento pero inexorable.

Después de cuatro décadas de inmersión lingüística en Cataluña y sus nefastos resultados (impulsadas por CiU, ERC, PSUC/IU y PSC), Galicia (PP, PSOE, BNG), Vascongadas (PNV, HB/Bildu, PSE-EE), Baleares (PP, PSOE, IU, Separatas),Valencia (PP, PSOE, IU y Compromis) y Navarra (PNV, HB/Bildu, IU, PSOE), no teníamos bastante con un fuego que amenaza con quemarnos y hacer saltar por los aires la nación que las izquierdas del PSOE y IU/Podemos y separatista abiertos o encubiertos de regionalistas pretenden abrir nuevos frentes en esta babel lingüística; bable en Asturias, leones en León, aragonés y catalán en Aragón, cántabru en Cantabria, y hasta “deje andaluz” en Andalucía. Es una auténtica barbaridad que ninguna fuerza política seria que se precie entre al juego de pretender resucitar dialectos y crear nuevos guetos lingüísticos, mamandurrias e imposiciones. No sería lógico en ningún caso, pero además tenemos numerosos ejemplos de qué ocurre si apuestas por la inmersión lingüística.


Imagen de la región cántabra con sus comarcas y la bandera que los proto-nacionalistas cántabros quieren imponer. Estos protonacionalistas no cuentan en la actualidad con partidos propios, pero están infiltrados y disfrazados en el Partido Regionalista de Cantabria, IU/Podemos y el PSOE. Tomen buena nota los cántabros en futuras votaciones si no quieren acabar en pocos años como en Vascongadas o Cataluña…

Por lo tanto, ya no cabe decir que la inmersión lingüística se trata de un experimento que va en beneficio de una lengua o cultura (de hecho, las lenguas y las culturas de por sí no tienen derechos) ni que redunda en beneficio de los ciudadanos. La inmersión lingüística tiene un triple efecto: crear identidades nacionales antiespañolas exnovo, generar un grupo de personas apesebradas que viven parasitando enormes recursos económicos que detraen de nuestros impuestos y de la calidad de nuestros servicios públicos, y romper la unidad lingüística generando guetos y dificultando la movilidad geográfica. Los grupos separatistas, por muy pequeños grupúsculos que sean en origen, junto con los marxistas de IU/Podemos e importantes sectores marxistas del PSOE además buscan de una manera declarada la implosión territorial de España.

No se trata de una visión apocalíptica o de histerias de fachas, los comunistas fueron los culpables de que tres Estados colapsaran e implosionaran territorialmente en la década de los 90 en Europa: la URSS (sucesora del imperio zarista), Yugoslavia y Checoslovaquia. Los tres Estados gozaban de mayor cohesión interna de la que nos han hecho creer en el futuro, ya que gozaban de un idioma común y dialectos, historia común y posibilidades de continuar juntos en el futuro. Una cosa era el cambio de un régimen comunista a otro de corte “democrático-liberal” y otra cosa es aprovechar el cambio político para destruir la unidad de un Estado-nación o de un Estado plurinacional. 

En España al comienzo de la transición había dos desafíos secesionistas que se habían abierto a finales del siglo XIX: Cataluña y Vascongadas, con algunas pequeñas ramificaciones de ambos en Navarra, Valencia y Baleares. En la actualidad al paso que vamos no se va a librar de identidades nacionales, aspiraciones a autogobierno e idiomas propios (si no existen nos lo inventamos, como el andalú) ni en la Comunidad de Madrid.

Basta ya de tonterías lingüísticas y de cortoplacismos de los partidos, es hora de poner orden en materia lingüística en este país. Los dialectos como el leones, asturiano, aragonés y el cántabru si es que llega, como mucho deben ofrecerse como asignatura optativa en la escuela y nada más. El andalú es una estupidez del Partido Andalucista e IU/Podemos de Andalucía, una broma que ya hay que abandonarla. El catalán debe ser cooficial pero en igualdad en Cataluña, el resto como valenciano, mallorquín o vascuence hay que ir a una situación con algo más de reconocimiento que los dialectos pero en ningún caso con estatus de cooficialidad. Y si a alguien se le ocurre algún dialecto nuevo, por favor que lo encierre en un hospital psiquiátrico. Y los españoles es hora de que elijan, si prefieren que nos impongan guetos y apartheid lingüísticos o acabar con una broma de mal gusto que puede destruir nuestro futuro más inmediato. Y no nos queda mucho tiempo, por eso es hora de reaccionar ya.


Cartel promocional de grupos proto-nacionalistas cántabros, desconocidos fuera de Cantabria pero muy activos y cuyos delirios identitarios cada vez van calando más en determinados sectores políticos y sociales. Además se tratan de grupos escorados en la extrema izquierda, como se puede ver en el cartel con los símbolos de la estrella roja de cinco puntas, el ecolo-jetismo o el logo del feminismo radical. Mucho cuidado con estos lobos disfrazados de corderos…

Alencuentru, grupo filoseparatista y de extrema izquierda vinculado a Unidad Cántabra y Conceju Nacionaliegu Cántabru, apoyado por IU/Podemos, PSOE y los regionalistas de Revilla, vendría a ser como el entramado de AEKs, euskalteguis y demás lobbies vasquistas que tenemos que padecer por Navarra.

martes, 15 de mayo de 2018

What's happening in Navarre?


What is Navarre? Navarre is Spain? Whats happening in Navarre?

This video shows uncuestionable facts about the reality and history of Navarre as a Spanish territory under assault by the extreme left terrorism of ETA and their basque nationalist puppets.

Español: ¿Qué está pasando en Navarra? https://www.youtube.com/watch?v=NahIyxRX9Us

Française: Que se passe-t-il en Navarre? https://www.youtube.com/watch?v=jb4mYnBi9ho

Deutsch: Was ist in Navarra los? https://www.youtube.com/watch?v=ZA4RMz21Pwc

Español (versión móvil): https://uploadfiles.io/1n7kj (descarga 14.4 MB)

English (portable): https://uploadfiles.io/fn92d (18.8 MB download)

miércoles, 20 de septiembre de 2017

¿El nacionalismo vasco nos discrimina por raza?


Como continuación al presunto "aborto" de la república catalana, por cierto, aborto valorado desde hace décadas por las fuerzas progresistas de izquierda y pensando en preservar a la madre patria España como se decía en los 80, mencionar que aquí en Navarra si fuera por Bildu, Podemos, EE y por supuesto por el PNV de Barcos ,la Reyna Basca con b, ya estaríamos en proceso de otra Republica Independiente del Mundo Mundial. Les falla que la Transitoria cuarta irremediablemente nos lleva a pertenecer a Euskadi y algo chirría cuando en el escudo del Reino-Estado-Republica posible de España ,Navarra con v y su bandera  forma parte desde hace cientos de años del escudo de España. 

Como decíamos ayer "The Economist" tiene testado un ranquing de estados democráticos basados en 60 indicadores que se agrupan en cinco diferentes categorías: proceso electoral y pluralismo, libertades civiles, funcionamiento del gobierno, participación política y cultura política.

EEUU con Trump y sin Trump es y estará siempre en el Top Ten de este ranquing y curiosamente tiene una "Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo" que vela por que los abusos tanto de la administración como de los empresarios hacia los trabajadores para que no se queden sin control y castigo. Dicho organismo  investiga denuncias de discriminación basadas en la raza, color, idioma, origen, religión, sexo, edad, discapacidad e información genética de un individuo o por revancha por reportar, participar y/o rechazar una práctica discriminatoria.

Tras este preámbulo nos podemos plantear en qué posición de esta lista de países democráticas se colocaría Navarra si la discriminación en la administración por no pertenecer a las generaciones formadas en ikastolas y euskalteguis es tan bestia que te quedas fuera si o si. La consejera Solana heredera del "síndrome Mendoza" sacará listas únicas en educación con euskera. 

La discriminación por raza consiste en tratar a una persona (empleado o solicitante de empleo) de manera no favorable por ser de una determinada raza o por características personales asociadas con la raza (como la textura del cabello, el color de la piel, el idioma, etc ). La discriminación por color consiste en tratar a una persona de manera no favorable por su tez (color de piel). La discriminación por raza/color también puede hacer referencia a tratar a una persona de manera no favorable por estar casada (o asociada) con una persona de una raza o color en particular, o por la relación que tiene la persona con una organización o grupo basado en la tendencia ideológica.

La ley prohíbe la discriminación cuando se trata de cualquier aspecto del empleo, como la contratación, el despido, la remuneración, las asignaciones laborales, los ascensos, el despido temporal, la capacitación, los beneficios complementarios y cualquier otro término o condición de empleo. Es ilegal acosar a una persona por la raza , el color o el idioma. El acoso puede incluir, por ejemplo, difamaciones raciales, comentarios ofensivos o despectivos sobre la raza o el conocimiento del idioma de una persona, o la exhibición de símbolos ofensivos de índole racial o ideológica. 

Una práctica o política de empleo que se aplica a todos, independientemente de la raza o el color, puede ser ilegal si esta tiene un impacto negativo en el empleo de personas de una raza o color en particular y si no está relacionada con el trabajo o no es necesaria para el funcionamiento de la empresa o administración. Por ejemplo, una política de empleo "en euskera" que se aplica a todos los trabajadores sin considerar la realidad social natural aún puede ser ilegal si no está relacionada con el trabajo y si tiene un impacto negativo en el empleo de hombres y mujeres en el territorio de la Comunidad Foral de Navarra. 

La Consejería de Educación en Navarra, motor de formación Nacional Vasca establecerá lista única. En la actualidad ya establece en listas específicas para sustituciones en secundaria : 22 plazas en euskera (excluyentes a castellano) y 5 tan sólo en castellano. Esto es nacionalismo excluyente o totalitarismo absolutista. Los navarros que no hemos estudiado en euskera somos de otra raza y este gobierno nos discrimina, nos rechaza y quiere que nos vayamos. 

Navarra si algún día es Estado independiente puede que ocupe el último lugar en "índice de democracia" tras Cataluña y Corea del Norte.

Una colaboración de Cabezudo

martes, 12 de septiembre de 2017

Nacionalismo, terrorismo y derecho de autodeterminación


En la particular y dramática historia mundial del terrorismo, el capítulo nacionalista de carácter secesionista, ocupa un espacio privilegiado.

Diversos grupos nacionalistas, especialmente en Europa central y oriental, recurrieron al terrorismo a lo largo del último tercio del siglo XIX; al ser concebido como un instrumento apropiado a sus pretensiones secesionistas desde una perspectiva utilitarista de coste/beneficio.

Fue en los Balcanes donde, en lucha contra austro-húngaros y turcos, surgieron potentes organizaciones nacionalistas que pervivirían durante décadas; alguna de ellas netamente terrorista. Recordemos, particularmente, a la Organización Revolucionaria Macedonia del Interior (IRMO) y a la Mano Negra serbia.

El nacionalismo, como fuerza política emergente, llegará a jugar un rol decisivo en los inicios del siglo XX, eclosionando en la Primera Guerra Mundial y los nuevos Estados nacidos de la muerte de los tres imperios que aquélla fulminó: el ruso, el austro-húngaro y el otomano.

Por otra parte, el fin de la Segunda Guerra Mundial marcará el empujón decisivo a las luchas anticoloniales y de liberación en el Tercer Mundo, y la subsiguiente creación de jóvenes naciones por todo el mundo; desembarazándose de las decadentes potencias europeas y del Japón derrotado.

Décadas después, la descomposición de Yugoslavia y la caída de la Unión Soviética desatarán otra “primavera de los pueblos”; permaneciendo enquistados hoy algunos conflictos de entonces (Kosovo, Crimea, Transnistria...).

Pero los movimientos nacionalistas irredentos no sólo aparecen en los territorios de antiguos imperios en descomposición o en el Tercer Mundo. También brotarán en el seno de jóvenes naciones occidentales, caso de los separatistas francófonos de Québec (en Canadá), y también en la civilizada, vieja y aparentemente muy delimitada Europa occidental: entre otros, separatistas vascos y catalanes en España y Francia, corsos y bretones en Francia, norirlandeses en el Úlster de Gran Bretaña, flamencos en Bélgica...

Nacionalismo viene de nación; pero no se trata de conceptos unívocos, experimentando ambos diversas vicisitudes y múltiples reelaboraciones.

Por lo que respecta al término nación (derivado de nacer), su origen se encontraría, según diversos autores, en la medieval Universidad de París, en la que los estudiantes se agrupaban por naciones de procedencia, sentándose en diversos bancos o concilios.

Con la Revolución Francesa se extiende por toda Europa el concepto liberal de nación, o “nación política”, entendida como un sujeto político distinto del rey o de cualquier otro poder, y superior a los individuos que lo forman. Así, una nación podría agrupar a diversos pueblos; siendo ésta la única titular de la soberanía política y la competente para crear un Estado si así deseaba.

Ya en el siglo XIX se desarrolla otra perspectiva del concepto, entendida como “nación cultural”, esgrimida por movimientos nacionalistas que careciendo de un Estado propio, pues formaban parte de otro más amplio, reclamaban la facultad de crear uno. Así, desde esta perspectiva, toda nación debería dotarse de un Estado. Pero, ¿sobre qué factores podía concebirse la nación? Esta perspectiva del nacionalismo cultural basará su consistencia en factores tales como el idioma, la etnia, la cultura, las costumbres, la religión... De todo ello arrancará el “principio de las nacionalidades” y el “derecho de autodeterminación de los pueblos”, entendido al modo de los partidos nacionalistas de todo el mundo; es decir, como la facultad de la que sería titular cada nación para el acceso a su propio Estado, aunque sea disgregándose de otro plurinacional. No obstante, esta última perspectiva ha sido rechazada por Naciones Unidas.

El estado actual de la cuestión bien puede resumirse en el siguiente párrafo procedente de la decisión de 20 de agosto de 1998 del Tribunal Supremo de Canadá relativo a la pretensión de secesión de Québec, en la que se afirma que: «El derecho a la autodeterminación en derecho internacional da […] apertura al derecho de autodeterminación externa en los casos de antiguas colonias; en el caso de pueblos oprimidos, como los pueblos sometidos a una ocupación militar extranjera; o aun en el caso en el que un grupo definido vea negado un acceso real al gobierno para asegurar su desarrollo político, económico, social o cultural. En estas tres situaciones, el pueblo en cuestión goza del derecho a la autodeterminación externa porque se le niega la facultad de ejercer, en lo interno, su derecho a la autodeterminación».

En este consenso legislativo y doctrinal internacional, el llamado “derecho a decidir”, tan ampliamente esgrimido por los separatistas catalanes, simplemente no existe (http://elpais.com/elpais/2014/10/10/opinion/1412946101_991126.html).

No es sencillo, en suma, aprehender el concepto de nacionalismo en el marco de una teoría global dada su versatilidad y enorme casuística. No obstante, podría caracterizarse como la opción política que hace de la defensa de una identidad nacional el eje de toda su acción pública y privada. El nacionalismo es, en principio, una doctrina legítima, manteniendo una compleja relación con una de las virtudes cívicas más relevantes: la del patriotismo.

Actualmente en Europa, salvo Portugal e Irlanda, cada Estado–nación ha generado una cultural nacional que es la suma de las aportaciones de las diversas culturas que la integran. De esta manera, numerosas minorías nacionales conviven en el seno de los diversos Estados nacionales, habiéndose constituido numerosos partidos y movimientos nacionalistas que reclaman, según su mayor o menor radicalismo, desde el mero reconocimiento administrativo de su identidad –especialmente en el plano lingüístico– hasta al ejercicio del derecho de secesión.

El nacionalismo, al igual que otras ideologías políticas, puede degenerar en una versión radical de tintes totalitarios. Será, en estos casos, cuando llegue a derivar en movimientos terroristas que se parapetan en viejas –o novísimas– reivindicaciones nacionalistas.

¿Cómo discernir si un movimiento nacionalista deriva hacia posturas totalitarias? Existen algunos síntomas contundentes: el empleo de la violencia política en sus diversas expresiones (incluida la terrorista); la promoción de que etnia u otro factor cultural-ideológico (como el idioma) predeterminen la ciudadanía del futuro estado; la pretensión de exclusión de todos los que no participen de su proyecto. Desde tales “mimbres” se asume una táctica característica de toda ideología totalitaria: la concepción del oponente político como “el otro”, quien carece de cualquier derecho pues encarna el “mal absoluto” que la “lucha armada” se encargaría de erradicar.

Debemos resaltar otra circunstancia histórica. El nacionalismo excluyente y violento también puede casar, cuestión aparentemente difícil de conciliar, con otras ideologías sustancialmente totalitarias, por ejemplo el marxismo-leninismo; siendo, el de ETA, el caso más llamativo. Pero también puede hacerlo con un fundamentalismo pseudorreligioso; caso del wahabismo islamista entre los independentistas chechenos.

La Conferencia Episcopal Española se posicionó en relación a estos temas de una manera inequívoca, desde una perspectiva moral, mediante su Instrucción Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias, de 22 de noviembre de 2002 (http://www.conferenciaepiscopal.es/documentos/Conferencia/valoracion_terrorismo.htm).

El anterior documento está estructurado en 44 puntos, calificando al terrorismo como forma específica de violencia armada. En él se valora, como particularmente necesario, un juicio del terrorismo, al que define como terror criminal ideológico; calificándolo de “intrínsecamente perverso y nunca justificable” y como “estructura de pecado”. Se denuncian sus dos efectos más importantes: la extensión sistemática del odio y del miedo. Considera inmoral “toda forma de colaboración” con el mismo. Y se remite al “nacionalismo totalitario” como matriz del terrorismo de ETA. En el punto 29 equipara al nacionalismo que pretende la independencia, por encima de todo, con el “individualismo insolidario” de las personas. Por otra parte, afirmando que «La Doctrina Social de la Iglesia reconoce un derecho real y originario de autodeterminación política en el caso de una colonización o de una invasión injusta, pero no en el de una secesión», se asume como propia la postura del Derecho Internacional y Naciones Unidas al respecto. Por último, se proponía la misma Iglesia –dentro de un abanico de medidas orientadas a la conquista de la paz– como instrumento de acompañamiento a las víctimas y de conversión para los terroristas.

Hoy día, cuando se intenta imponer incluso desde instituciones estatales un “relato del terrorismo” de sesgo equidistante, que persiguen la distorsión y el olvido, conviene recordar aquel documento excepcional de la Conferencia Episcopal católica española: aportación formidable al sentido común, invocación al esclarecimiento de conciencias y comportamientos individuales y colectivos, llamada al diálogo a la adormecida y olvidadiza sociedad española.

Sila Félix