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jueves, 1 de febrero de 2018

¿Un navarro sin vascuence es un ser incompleto?


¿Qué les parecería si mañana llegara una tribu invasora y determinara que los navarros son aquellos que tienen ojos azules y pelo rubio, quedándonos el resto fuera del grupo, en una especie de limbo donde se nos va aislando poco a poco?  

Pues algo así pasa en el interior de muchos navarros cuando escuchan que solamente es navarro quien hable las dos “lenguas de la tierra” (recordemos aquí que las piedras no hablan).  Que es medio-navarro quien se conforme con ser “monolingüe castellano”, expresión despreciativa y supremacista que algunos utilizan para hacernos sentir culpables en lo más hondo.  Que  nos condenamos al analfabetismo cuando no mostramos interés por una lengua ajena a nuestra identidad porque no se ha hablado nunca en nuestras familias; siendo ellas navarras a 100% o navarras a medias, que igual da.   Si no me creen, lean lo que dice cualquier número del panfleto propagandístico sobre el vascuence “Ze berri?”, donde el artículo de opinión de primera página suele ir en perfecto castellano para que aprendamos bien lo que tenemos que ser y sentir, ya que no nos queremos enterar.  

Alguien me podrá decir que el asunto tiene muy fácil remedio.  Que, si no quiero sentirme monolingüe ni ignorante, no tengo más que apuntarme al correspondiente curso de alfabetización en vascuence.  Pero resulta que no es cuestión de lengua; es cuestión de identidad.  Y nadie va a venir de fuera (ni de dentro) a decirme cuál es la única manera de ser navarro.  Nadie me va a decir en qué debe consistir la herencia cultural que he recibido de mis ancestros, navarros por los cuatro costados. 

Se es navarro porque se es español.  Y si se adquiere la nacionalidad española, también se es navarro si se vive en esta tierra.  Después, cada uno verá cuántas lenguas necesita saber para sentirse un ser completo.

Calíope

sábado, 27 de enero de 2018

¿Navarricos o vasquitos? (2a. parte y final)


¿Cómo se hace entonces para parar el incremento de conversos al nacionalismo?

La política del euskera es clave. Por un lado el conocimiento del euskera no debería de valer un carajo en las oposiciones. Puede sonar radical, pero es que el tema del euskera no es baladí ni tiene nada de inocente. Si se quiere simplemente que se preserve la lengua es la forma de hacerlo.

Si no, los hijos de padres ingenuos que piensan inocentemente que el saber no ocupa lugar o más bien que sus hijos van a tener un puesto de funcionario gracias al euskera, serán las próximas víctimas, o sea conversos al nacionalismo vasco. Primero va el bolsillo y después el corazón.

El famoso lema "euskaraz bizi nahi dut" (quiero vivir en euskera) parece justo y razonable, pero no, porque no podemos bailar todos a su son teniendo que aprender euskera. Menos aún cuando la mayoría de vascófonos no tienen esta lengua como lengua materna, sino que la han adquirido en la ikastola.

En una comunidad hispanófona muy mayoritariamente monolingüe, como lo es Navarra, pretender que el funcionariado sea euskaldún es profundamente injusto. Más si cabe, insisto, si tenemos en cuenta que el grueso de euskaldunes no tiene este idioma como materno, heredado de padres y abuelos, sino aprendido en la ikastola.

Si yo vivo en Bayona, Francia, no puedo pretender que me atiendan en las entidades públicas en español, a pesar de que hay muchos hispanófonos. En Bayona también hay unos cuantos vascófonos, pero no se les pone funcionarios vascófonos y nadie sensato piensa que Francia sea un Estado que quita derechos a sus ciudadanos.

El tema del Olenchero tampoco es inocente. Es una reivindicación política con ikurriñas, carteles proetarras y simbología aberchale. Donde no hay esa propaganda siempre está ahí la intención de transvestir navarricos en vasquitos.

Por ejemplo en las últimas "olencheradas" de La Ribera navarra (Riberna en redes sociales) están pidiendo de forma "voluntaria" que se vistan de casericos y casericas, vamos, de vasquitos y vasquitas. El juego de diminutivos es para diferenciar el habla de aquí, Navarra, de la de el País Vasco.

¿Caseros vascos o caseros navarros? No, son caseros aragoneses. Hay muchos trajes regionales en Aragón, lo mismo que en Navarra.

Caseríos hay en diferentes sitios de España, pero se suele usar el término caserío para los lugares aislados donde se habla eusquera. Así los caseros son los habitantes de los caseríos. En Navarra se dan los caseríos en la zona más al norte de La Montaña navarra. Así que pretender que un ribero vista como un montañés es pretender quitarle su identidad.

Caserío maño en un recóndito lugar de la provincia de Zaragoza

Pamplona y el resto de Navarra ya tenemos un traje regional que aunque no es el más antiguo, efectivamente nos une a todos: boina roja, faja roja y ropa blanca.

Cuando yo era niño nos vestíamos de navarricos al acabar el curso en verano. En Navidades los de euskera iban de caseros, pero nosotros no llevábamos nada especial. Así unos años después, como por arte de magia mi hermana pequeña, a instancias no sé de quién, empezó a vestirse de casera, como todos los demás niños pamplonicas, estudiasen la lengua que estudiasen.

Lo de travestirnos de vascos es parecido a la película de la chica danesa "The Danish girl". Una mujer le pide a su marido que se maquille y vista de mujer. El hombre lo hace y la historia acaba con el suicidio del marido.

Por supuesto que no estoy sugiriendo que vestirse de casero o casera vaya a acabar de manera tan trágica, pero la intención de que los navarros nos vistamos de vascos es que nos acostumbremos desde pequeños a que nuestra identidad es vasca.

Para la fiesta del colegio de fin de trimestre de mi hijo tuve que conseguir un traje de casero para que no fuera el único que no lo llevaba. Pero mi hijo odia disfrazarse. Se agarró tal rebote que al final no llevó nada especial.

Lo del Olenchero como repartidor de juguetes empezó sólo en los años 80 del siglo pasado, así que no es muy tradicional. En resumen, no trasvistamos lo no inocente como si fuera sólo una bonita tradición, y más si no es una tradición, sino un invento para conquistar las mentes y los corazones de los navarros.

Seamos navarricos y navarricas, no vasquitos y vasquitas.

Pamplonica

miércoles, 10 de enero de 2018

¿Navarricos o vasquitos? (1a. parte)


La chica este vídeo es de la parte culturalmente más aragonesa de Navarra, la Ribera. Se aprecia claramente la similitud del acento ribero (del sur de Navarra) con el maño.


No es de extrañar, al fin y al cabo La Ribera navarra está más cerca geográficamente de Zaragoza que de Pamplona. Es más, su capital, Tudela, está a tres cuartos de hora de Zaragoza y a una hora de la capital navarra, Pamplona. Esta es la Navarra más española, pues los nacionalistas vascos no llegan ni al 10% de los votos.

Aquí es donde la identidad navarroaragonesa es más patente. Aquí es donde, visto el éxito obtenido en otras zonas, quieren los abertzales extender derechos lingüísticos, es decir, pisotear los derechos del 98% de sus habitantes y favorecer a un 2% de vascoparlantes, esto último como muy mucho.

Eso de extender derechos se traduce al final en darle trabajos a guipuzcoanos y vizcaínos para puestitos con euskera, total para no utilizarlo básicamente nunca. Es decir que el motivo oculto, no tanto, no era dar derechos a nadie, sino traer colonos robasetas abertzales. Eso es así en toda Navarra.

Y en Vitoria y su provincia, Álava, estos pioneros han hecho que una zona donde ganaban los constitucionalistas holgadamente, ahora no haya una mayoría españolista tan holgada. Gracias esto, en buena medida, a colonos guipuzcoanos y vizcaínos que han entrado masivamente con la excusa de que en los puestos de la administración sólo entraban los vascófonos (filtro para los abertzales), todo esto a parte de los conversos al nacionalismo que estudiaron en ikastola.

Por no hablar de las casicas (casitas, como dicen ellos) de vacaciones que se compran los guipuchis por los pueblos de Navarra en las que se acaban empadronando para votar allí, exigir el cambio de zona lingüística, exigir funcionarios vascófonos... en definitiva para colonizar Navarra.

Algunos encuentran un trabajo y se instalan con su familia, mientras otros sólo se quedan por la única razón de apuntalar con sus votos la minoría abertzale del Parlamento de Navarra y nuestros municipios. Mientras tanto nuestros políticos ingenuos de PSN y UPN piensan que el nacionalismo no crece con la política del euskera y con desfiles de Olenchero.

Muchos socialistas que pensaban que al mandar a sus hijos a euskera sólo estaban aprendiendo una lengua, hoy tienen hijos adultos que votan nacionalista y no socialista. He ahí uno de los porqués del hundimiento del voto socialista en Navarra. Las nuevas generaciones de socialistas se han abertzalizado y los padres, cándidos ellos, pensaban que los hijos sólo estudiaban una lengua más.

Aquí, José Antonio Beloqui (burukide del PNV en Navarra) citando al socialista Gabriel Urralburu, que además de ladrón estaba bastante desnortado como podemos ver. Menudo referente.

Con el voto de los funcionarios y profesores de ikastola importados del País Vasco y los hijos de éstos, además de los conversos ikastolizados ya adultos, el voto abertzale se refuerza (Lodosa y Viana) e incluso se logran mayorías como en Tafalla, gobernada por EH Bildu gracias a los colonos guiputxis traídos por la Fagor.

Aparte de unos pocos que legítima y genuinamente quieren preservar la lengua familiar o de los fanáticos que quieren hacer país (el de fantasía que nunca existió), están los que mandan a sus hijos a euskera, como menciono arriba, pensando que el saber no ocupa lugar, que es sólo estudiar una lengua inocente y libre de adoctrinamiento... o más bien los que mandan a sus hijos al vascuence pensando que sin euskera el futuro laboral de sus vástagos estará lleno de nubarrones negro azabache. Como si sólo se pudiese trabajar de funcionario en esta vida.

Por eso si los no nacionalistas llegan de vuelta al gobierno tienen que dejar de hacer políticas que cedan terreno a favor del nacionalismo, especialmente con el tema del euskera. El hecho objetivo es que en las legislaturas pasadas el nacionalismo ha crecido, es necesario hacer una autocrítica y enmendar el rumbo de las políticas de apaciguamiento hacia aquellos que nunca van a estar satisfechos. 

Si vuelven al gobierno y no aprovechan la oportunidad de cambiar la política errada que los no nacionalistas hicieron anteriormente a favor del euskera, es posible que acaben desterrados hacia la oposición para siempre y que Navarra desaparezca definitivamente diluida en Euskal Herria.

Los miles de progresistas que votaron por Geroa Bai o PODEMOS-IE ya saben ahora que su voto no ha traído una mejoría sustanciosa de ayudas sociales o de reducción de listas de espera médicas, sino de ayudas al mundo del eusquera y a los estómagos agradecidos de los medios de comunicación abertzales.

Pamplonica

miércoles, 1 de junio de 2016

Andaluces batasunos, lumpen abertzale, euskalpijos, gitanos vascos y demás catetos sin identidad


Hace dos semanas publiqué un artículo con más de 2500 visitas, desde aquí mando mi más sincero agradecimiento a los lectores e invasores que hacen que vayamos creciendo poco a poco. Más de uno dejó algún que otro comentario, unos desde el respeto y otros con una pésima ortografía y con la mejor representación de la basura escrita por el batasunerío. El artículo trataba sobre uno de los grupúsculos del día a día en España, los ultras de fútbol. Siendo un hecho inusual el caso de unos ultras de barrio, critiqué el fanatismo de estos individuos y su lamentable vida social. Uno de los comentarios venía firmado por un “payo agitanado jurrutu” que se cagaba en todos nuestros muertos, ante la impotencia de no dar con nuestra identidad, hábito diario y dogmático de todo exaltado con cierto retraso mental que no busca otra cosa que darnos una buena paliza.

Lo cierto es que en este tipo de grupos urbanos, siempre hay cierta simpatía hacia la izquierda abertzale, grupos que tienen un vínculo debido a intereses comunes, como por ejemplo el tráfico y consumo de drogas, pero que lo que más les une es la carencia de identidad. Me gustaría exponer varios casos que podemos encontrarnos en diversas partes de Navarra, sobretodo, en Pamplona.

1- Inmigrantes españoles batasunos: ¿Eres andaluz y español hasta las trancas? No te preocupes que con dos cervezas te convencemos de que tu verdadera patria es Euskal Herria. Es muy habitual encontrarse con andaluces, castellanos, extremeños... que hacen manitas con la borrokada, gente la cual lleva a sus hijos a la ikastrola, viste de ternua y se ponen pendientitos recién acabada la mili en Galicia. Un caso muy conocido es el de “Txentxo” Jiménez, un jienense que con 10 años vino a Navarra y ha sido militante de Herri Batasuna. Idoia López Riaño, nació en San Sebastián y aunque fuese hija Salmantinos, entre otras aficiones que tenía, fue miembro de ETA y fue condenada por el asesinato de 23 personas.

2- Euskalpijos: Un clásico en el género, críos alabando a ETA y mostrando una actitud antisistema y anticapitalista mientras visten un Fred Perry y chupan del bote de la educación concertada. Listas de reproducción el Iphone con Kortatu y demás bobadas es lo que podemos ver en este colectivo carente de autocrítica y vinculada con esta jihad borreguista. La mejor representación de este colectivo se puede ver en jóvenes con las mejores galas y abalorios de Euskal Herria luchando encarecidamente por el “pillaje” en Salou al acabar el bachillerato.

3- Familiares de militares, políticos, policías... etc: No es de extrañar que familiares de GC, militares o cualquier otro tipo de cargo que conlleve la defensa de España y su ciudadanía caigan en manos del nacionalismo vasco. Malas influencias, consumo de drogas, vinculación con grupos urbanos... son varios de los motivos que mueven a más de un fulano a moverse entre el ambiente abertzale, un claro ejemplo es el de Iñaki de Juana Chaos, hijo de un militar miembro del bando sublevado de la guerra civil y afiliado a Falange posteriormente. Lo mismo podríamos decir de Sabino Cuadra, hijo de concejal franquista.

4- “Agitanados” bildurris: Entre la conservadora y religiosa cultura gitana se pueden ver reducidos grupos afines a la extrema izquierda independentista, combinando la cultura del flamenco con goraeuskadis e ikurriñas, siendo esto una gran incongruencia ya que como bien se sabe, Sabino Arana tenía ciertas discrepancias con la raza de esta gente. Entre los colectivos de etnia gitana esto puede parecer muy contradictorio debido también a la ya mencionada cultura conservadora y tradicional que mantienen.

5- Ultras y otros tipos de bandas criminales: Los minibotas son un claro ejemplo de grupo marginal con vinculación abertzale. Atracos y palizas, entre otras cosas, es a lo que esta cuadrilla se ha ido dedicando los pasados años y que redundando en el tema futbolístico, tiene una gran vinculación con grupos ultras locales y con algún que otro futbolista. Un conocido canterano de Osasuna es conocido por su pertenencia a estos grupos y que, con un historial delictivo, tuvo que pedir perdón por sus actos mediante una carta, actos que más de un borrego negaba rotundamente. Lo cierto y curioso es que no se ha vuelto a saber nada de esta joven promesa del fútbol nacional y cada vez que veo la convocatoria del primer equipo, su ausencia se puede ver semana tras semana, quizá llegue un día en el que el club dé explicaciones acerca de su ausencia, es posible que alguno se sorprenda, pero yo no.

Legio IX