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viernes, 28 de abril de 2017

La kale borroka ya no es terrorismo (para algunos jueces navarros)


La galaxia judicial navarra, aunque jamás llegue a dar el juego de la madrileña –preñada de enorme número de juzgados y una siempre mediática Audiencia Nacional- también genera sus chascarrillos y noticias “de interés público” o dignos del siempre en guardia “periodismo de investigación”.

Así, diversas recientísimas resoluciones judiciales, emitidas por dos órganos navarros, han sido lanzadas al estrellato que nos ilumina: la imputación por parte del juez Fermín Otamendi de una mochila de tipos delictivos, de larga trayectoria y variada proyección, al staff de los 21 más duros de entre los duros de Indar Gorri, y los tres autos judiciales de 19 de abril de Eduardo Mata Mondela  por los que levanta la intervención administrativa de las comunicaciones orales, escritas y familiares a los tres guipuzcoanos encarcelados en Pamplona, por su participación en la guerrilla urbana, perpetrada por la muchachada de ATA, el 13 de marzo en la parte vieja de Pamplona.

Otamendi ha sido no poco valiente ante el sancta sanctorum de Indar Gorri y su coartada pseudo-política. Tal cualidad le viene caracterizando en su obrar profesional; pero también cierto carácter polemista. En esta ocasión –mejor no traer a colación el caso Abel Azcona y el desprecio de ambos a los más sagrados sentimientos de tantos navarros- el juez Otamendi ha realizado un sano ejercicio de sentido común, en negro sobre blanco, y en sede judicial. Tiene su mérito la cosa, pues no es sencillo encararse con una banda de matones escorados al desbarre delictivo, acostumbrados a que les hagan la ola en cualquier ciudad española, mimados por las juntas directivas del sacrosanto Osasuna y, todo ello, para mayor inri parapetados en la identidad colectiva autodenominada abertzale y su sectaria protección. ¿Futboleros, delincuentes y abertzales? ¿Delincuentes, futboleros y abertzales? o ¿abertzales, futboleros y delincuentes? No importa, pues en esta ocasión el orden de los factores no altera el producto.

Al caso le queda no poco recorrido judicial en el que pueden pasar muchas cosas: no descarten, pues, sorpresas diversas, presiones, filtraciones, manifestaciones, fotografías comprometedoras, pruebas de última hora, etc. Pero, y ya venía siendo hora, los ciudadanos decentes, la gente de pueblo normal, necesitábamos un chute de alegría y seguridad de este tipo: que, por fin, un juez se mostrara fuerte con los fuertes, y no fuerte con los débiles o débil con los fuertes; que es lo que sucede tantas veces. Una incómoda realidad que tanto desmoraliza a la ciudadanía; además de la característica y resignada lentitud judicial que –estos días- viene alarmando, por ejemplo, a Esperanza Aguirre –ahora- en relación a sus procesados amigos Lucía Figar e Ignacio González.

Por si no les suena el nombre, les diremos que Eduardo Mata es el discreto –y más que bueno, buenísimo, pero de pura bondad- Juez de vigilancia Penitenciaria de Navarra. El único que hay.

Este magistrado, decíamos, ha acordado que las comunicaciones con el exterior de los tres gorilas encarcelados desde el pasado 13 de marzo ya no sean intervenidas, por la dirección de la prisión de la colina de Santa Lucía, en coherencia con los protocolos aplicables a los sospechosos de actuación terrorista en cualquiera de sus modalidades, por elementales motivos de seguridad.

Eduardo Mata, Don Eduardo para todo el mundo, al igual que sus colegas de la Audiencia Provincial de Navarra considera que estos muchachos vinieron a Pamplona por pura casualidad, pues «… no existe referencia alguna a que los hechos se hubieren desarrollado en el ámbito de una organización o grupo criminal, no existiendo concreta referencia a ninguna organización o grupo criminal de las características contempladas en aquellos artículos, como intervinientes en esos hechos objeto de dicho atestado y cuya finalidad sea la comisión de delitos de terrorismo». De modo que, si hemos entendido algo -pues un pobre mortal difícilmente está capacitado para comprender la gran trascendencia y el alto sentido de las resoluciones judiciales- los tres salvajes del Goierri vinieron desde su idílica y pastoril Rentería natal a Pamplona de turismo; que su relación con ETA, ATA o lo que sea, no existe; que la juerga fue espontánea e improvisada. Pobrecitos, seguro que alejados de sus cálidos hogares cualquiera les habrá engañado; o pasaban por allí y la policía, pues ya se sabe…; o un par de copas y cómo rechazar una fiesta; o estaban jugando a policías y lad…, perdón, abertzales, ese juego de niños tan popular en algunas ikastolas. En cualquier caso: ¡qué abuso!, ¡qué exceso! Ni sentido común, ni prevención alguna, ni experiencia profesional. Y es que de los carceleros y sus jefazos de Madrid, cualquier cosa. Menos mal que los puritanos están para remediarlo…

Tal será la cosa que el propio juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, ha criticado a sus colegas navarros, según ha recogido alguna prensa navarra el 26 de abril, acusándoles de banalizar el terrorismo. Lástima que lo afirme un juez que participa en tantas ruedas de prensa. Mejor, pensamos, trabaje –cuanto más mejor- en silencio y que hablen otros.

Seguramente estos jueces navarros no recuerdan que hace 10 años unos muchachos como éstos les habrían colocado en los bajos de su coche familiar una “tableta” explosiva o les habrían “ejecutado” sin pensárselo dos veces caso de recibir la orden y presentarse la ocasión. Pero los tiempos cambian, ¿o no?


Atolondrados guipuchis de excursión turístico-sentimental por el casco viejo de Pamplona. 13 de marzo de 2017

Hablábamos de sentido común, ése que caracteriza a la gente sencilla que lucha a diario por sobrevivir dignamente y tratar de entender lo que está pasando. No en vano, se trata de una falta absoluta de sentido común, o un ejercicio irresponsable de buenismo, de ignorar la realidad, distorsionarla a golpe de sofismas, mirar pero sin querer ver que terrorismo es terrorismo; ya sea de “alta” o de “baja” intensidad. Tiro en la nuca o kale borroka. Ayer, hoy y mañana. Si se perpetra cualquier modalidad de terror en nombre de un proyecto ideológico y con una estrategia, ¡eso es terrorismo! Aquí y en Corea del Norte. En la Rusia de los Zares o en la aburrida Bélgica. Lo haga un “lobo solitario” o una banda internacional; que hay de todo y para eso es terrorismo y no filantropía o turismo activo. Después vendrán los matices: que si colaborador, encubridor, integrante de la banda, dirigente, sicario a sueldo, que si asesinato, robo de explosivos, estragos o acoso a jueces…., tecnicismos –para la inmensa mayoría de gentes normales- en suma.

Cuando en la práctica judicial el sentido común está ausente o es politizada, o se interpreta al servicio de los dogmas de lo políticamente correcto, o del alternativismo jurídico marxista, o se cede a la presión mediática o ambiental, o al buenismo y a la autocomplacencia, entonces tal práctica ya no es justicia: ha dejado de ser justicia para ser pura y dura injusticia. Cobardía y renuncia; aunque los argumentos a posteriori no falten y se sumen oportunistas palmeros de tantos colores e intereses bastardos.

Por todo ello, y sin que cause precedente, los ciudadanos que valoramos la paz social, que queremos creer en el funcionamiento de la justicia, que anhelamos poder confiar en las instituciones… debemos estar agradecidos al juez Otamendi, Don Fermín. Respecto a Eduardo Mata, Don Eduardo, y sus colegas, lamentablemente no podemos decir lo mismo.

Sila Félix

lunes, 9 de enero de 2017

Osasuna de mal en peor: en qué quedamos


Me vais a perdonar pero yo ya no entiendo nada. O mejor dicho, entiendo poco de Osasuna ahora, casi nada de la prensa deportiva “navarra” y nada en absoluto de Luis Sabalza, el aún presidente del aún club de fútbol navarro.

Luis Sabalza presentó el 5 de enero en el Estadio de El Sadar, antes Reino de Navarra, a su quinto entrenador en dos años. Un genio sin duda. El nuevo técnico rojillo es el también director deportivo Petar Vasiljevic. Joaquín Caparrós ha sido destituido, porque lo trajeron para mejorar la situación de Martín y lo único que ha hecho es empeorarla. Pero esas decisiones tienen nombres. Sabalza y sus directivos Txuma Iso, Pedro Baile y Fidel Medrano nombraron a Martín. Luego lo cesaron, de malas maneras, por estar en puestos de descenso. Luego cesan, también malamente, a Caparrós por estar aún peor. ¿Tienen la culpa los entrenadores o más bien los directivos que no saben dónde van?

La cosa es aún peor de lo que parece. Los medios de comunicación que hace unos meses no dejaban de hacer la pelota a Sabalza y su equipo -para el Diario de Mentizias, Sabalza en Osasuna era un poco parte del “cambio” de Uxue Barkos- ahora descargan en él la culpa. Como si los políticos -que lo han seguido regando de dinero y de privilegios- no tuviesen culpa. Como si los periodistas -aduladores, pelotas, militantes abertontos- no tuviesen la culpa. Como si los futbolistas -futbolistas de segunda o de niveles inferiores, deslumbrados por la Primera, fichajes torpes o caros- no tuviesen la culpa. Como si los socios -que parecen haber olvidado que era un equipo de Segunda, ascendido de carambola y arruinado para 50 años- no tuviesen la culpa. ¿Alguien me lo puede explicar?

No basta llenarse la boca de “la lucha, la entrega, el espíritu de Osasuna”. Vasiljevic ya era director deportivo, y no se ha notado que ayude mucho a grandes éxitos deportivos. Y Vasiljevic es investigado en el Caso Osasuna, algo de lo que no se habla nunca, pero que si los tribunales y el Ministerio lo toman realmente en serio, junto con la masiva entrada de dinero del Gobierno Foral y de perdones fiscales, puede suponer consecuencias mucho más importantes que un simple descenso a Segunda.  ¿Por qué nadie habla de esto, y menos que nadie los periódicos en papel que se dicen navarros (aunque el DN lo es sólo a ratos y el Mentizias es, ante todo, guipuchi)?

¿Y entonces? Aquí dijimos, hace dos meses (no dos AÑOS, no dos SIGLOS, sino dos MESES) que tras irse Enrique Martín seguía “habiendo, aunque oficialmente no se habla de él, un caso Osasuna”. Y un contrato con Flefield, revelado a través de los mensajes de Ángel Ardanaz. Problemas de dinero hay muchos, y sólo en parte son culpa de la directiva pintoresca de Luis Sabalza y del gobierno batusi de Uxue Barkos. Hace muchos años que muchos políticos (Cuatripartito, PSOE, UPN o PP, todos igual) le perdonan todo a la directiva de Osasuna sea la que sea, y les dan dinero público para gastos de un club que es propiedad de sus socios. Se les han perdonado y chanchulleado impuestos, haciendo que los paguemos los demás. Se les ha aceptado en pago el estadio, como si valiese algo, y total para que sigan usándolo ellos. Y alguno se ha hecho rico por el camino.

Pero lo más escandaloso no es ni la patética situación deportiva, ni los delitos financieros, fiscales y económicos. Es la manipulación política, consentida y aceptada, del club navarro. No hay Osasuna posible si la directiva, los entrenadores, los deportistas y los medios de comunicación les ríen la gracia a los ultras de Indar Gorri (dicho por Enrique Martín: “Gracias a Indar Gorri por su ánimo al equipo y hacia mí…”; con su pan se lo coma, don Enrique). No hay Osasuna posible si los medios aberchales coinciden con la prensa de los timoratos y los hinchas batasunos coinciden con los que aman de verdad al equipo y se callan ante la deuda y las lamentables decisiones económicas y fiscales, legales o no. No hay que callarse: Osasuna va así porque todos ellos están ahí y son cómplices entre sí, de sus decisiones políticas, deportivas, comerciales, fiscales y penales. O si no que nos lo expliquen, y por favor que lo hagan sin carteles proetarras ni banderas nacionalistas.

Los Indar Gorrinos, muy valientes abusando de niños en el Sadar

Lo cierto es que la comunidad Navarra subvenciona directamente a Osasuna. La austeridad exige coherencia. Tres problemas separados tiene Osasuna: la crisis deportiva, los delitos económicos y la hinchada batasunizada. Y los tres problemas se unen en esta directiva, en este Gobierno, en este entrenador, en estos jugadores y en este ambiente. Osasuna, si no paga sus deudas, si vive de dinero de los impuestos, si se mente en asuntos turbios, si no repudia a Microbotas e Indar Gorri, no merece nuestro apoyo.

¿Sabéis lo que os digo? Que lo mejor es que se vayan todos, pero todos, y que volvamos a empezar. Con un campo de San Juan, con un Fermín Ezcurra, con muchas ganas de fútbol y mucho esfuerzo. Con lo que falta: palabras claras y honestidad total; y sin lo que sobra: ikurriñas, indargorris, política, mentiras y corrupción.

Caius

martes, 29 de noviembre de 2016

Es que yo sin ti, Enrique Martín; es que yo sin ti, Ángel Ardanaz… dice Indar Gorri a Osasuna


Se ha ido Enrique Martín. Pero sigue habiendo, aunque “oficialmente” no se habla de él, un “caso Osasuna”. Hubo un contrato con Flefield, revelado a través de los mensajes de Ángel Ardanaz - actual gerente de Osasuna -, en el que casi un millón y medio de euros cambiaron de manos ¿para amañar partidos? Lo decidirá el juez Fermín Otamendi.

Es escandaloso que el gerente de un club al que muchos navarros identifican como modelo sea investigado por falsedad de cuentas. Problemas de dinero hay muchos, y sólo en parte son culpa de la directiva pintoresca de Luis Sabalza y del gobierno batusi de Uxue Barkos. Hace muchos años que muchos políticos (Cuatripartito, PSOE, UPN o PP, todos igual) le perdonan todo a la directiva de Osasuna sea la que sea, y les dan dinero público para gastos de un club que es propiedad de sus socios. Se les han perdonado y chanchulleado impuestos, haciendo que los paguemos los demás. Se les ha aceptado en pago el Sadar, ahora Reino de Navarra, como si valiese algo, y total para que sigan usándolo ellos. Y alguno se ha hecho rico por el camino. Que sea Osasuna no es excusa para que los que se han llevado dinero lo devuelvan, para que los que han usado mal el dinero público lo devuelvan, y para los que han mentido o cometido delitos lo paguen.

Sobre todo por el bien de Osasuna, que si no quedará a la altura del barro, donde para muchos contribuyentes navarros está ya. Pero lo más escandaloso no es ni la situación deportiva, ni los delitos financieros, fiscales y económicos. Es la manipulación política, consentida y aceptada, del club navarro.

"El proyecto de Osasuna que empezó en la 15-16 no acabó ahora que me echan. Sigue con la idea de estar en 2020 en Primera, aunque ahora con un nuevo director de orquesta, al que le deseo toda la suerte". Y lo dijo Enrique Martín, en su primera comparecencia pública después de que fuese destituido como entrenador del club navarro. Tiene razón, y lo aplaudimos como aplaudimos el amor que tiene al club de sus amores. Pero eso no quiere decir ni que sea perfecto, ni mucho menos que todos los que lo aplauden sean perfectos. Es más,muchos que de mala fe usan el nombre del campeón de Campanas son auténtica carroña moral y ética.

Enrique Martín, militante de sus colores, salió del Sadar deseando suerte al nuevo entrenador Caparrós, "la suerte de Osasuna, el equipo de mi vida". Ha dicho que tras su destitución el presidente no le ha llamado. Mal, como mal está poner a Caparrós sin avisar y mal está no aclarar el pasado económico del club. Pero mucho peor es la posición del ex entrenador, y de la directiva de hoy y de ayer, respecto a la parte pro batasuna, policonsumidora, violenta y ofensiva de la hinchada.

Martín, en vez de comunicar su agradecimiento a la afición educada, se volcó una vez más con los ultras de Indar Gorri. “Muchísimas gracias. Ya no en lo deportivo, también en la salud, cuando me destituyen... Gracias a Indar Gorri por su ánimo al equipo y hacia mí, consiguieron con su canción que niños de 3 años la cantaran. No tiene precio que un niño me cante 'es que yo sin ti, Enrique Martin'...". Sin embargo sí tiene precio, don Enrique: el precio es que a usted lo han convertido en símbolo de Indar Gorri y de lo que ese grupo violento representa. El precio es que, con ayuda de usted, han convertido a Osasuna en lo que los abertzales y marxistas de Indar Gorri quieren que sea, una herramienta del separatismo antinavarro. El precio es que Osasuna, antes un club respetado en toda España, hoy es visto, gracias a ustedes, como representante del independentismo y apoyo de los criminales etarras, con miembros de la hinchada detenidos por ello, y por más cosas. Eso es el precio de no pensar en las consecuencias de los gestos, Enrique Martín.


Uno puede pensar que, bueno, al fin y al cabo son tres problemas separados que tiene Osasuna: la crisis deportiva, los delitos económicos y la hinchada batasunizada. Pero los tres problemas se unen. Germán Urabayen, presidente de la Federación de Peñas de Osasuna entre 2002 y 2014, es juzgado por un "delito continuado de apropiación indebida", con petición de 4 años y 6 meses de cárcel de la acusación particular, la federación. En paralelo, sus amigos de Indar Gorri politizan el club, ¿y cómo le van a defender si no es con una ikurriña? Y en paralelo la directiva del club se gasta su dinero y sus favores en apoyar a los hooligans proetarras, y el Gobierno de Navarra en hacer favores económicos a un club que no funciona en lo deportivo y que se hace abertzale en lo político.

Por supuesto que hay un “caso Osasuna”. Y la directiva plantea ahora un sistema de “prevención y control de delitos” para “desmarcarse de posibles irregularidades que empleados u otras personas vinculadas a la entidad pudieran cometer”, literalmente “
delitos contra la Hacienda o la seguridad social, amaño de partidos, apuestas ilegales, tráfico de influencias, corrupción o fraude en subvenciones”. Qué bien: así que si uno roba y lo pillan es culpa de él y si no lo pillan a veces será para el club, a veces para las peñas ikurriñosas y a veces para él. Pues deberían hacer lo mismo con otros delitos: crear un sistema para que, cuando alguien cometa desde las gradas de Osasuna un delito contra la nación española, haya inmediatamente condenados y culpables, y nunca vuelvan al estadio. Porque si ustedes no hacen eso, pagará el pato e-empezando por apología del terrorismo, sea en Elsasua o no- Enrique Martín, que pasaba por allí, lo pagará Osasuna y lo pagará toda Navarra.


Caius

lunes, 4 de abril de 2016

Un club de segunda con sanciones de primera

Si algo caracteriza a Osasuna es el reducido presupuesto que siempre ha tenido, cosa que ha llegado a perjudicar en más de una ocasión al club a la hora de realizar fichajes y mantener contratos publicitarios. Cuando éste estaba en primera división, el presupuesto rondaba entorno a los 29 millones de euros. En esa época Osasuna afrontaba sanciones prácticamente vinculadas a la invasión de campo en numerosas salvaciones.

A día de hoy, un Osasuna de segunda división tiene aproximadamente 10 millones de euros de presupuesto y una deuda que multiplica esta cifra. Los problemas económicos del club no son ninguna novedad ya que diversos ex-jugadores se vieron obligados a abandonar el equipo debido a una gran cantidad de impagos e irregularidades.


Osasuna no sólo tiene un problema en lo ecónomico, también lo tiene en las gradas. El Sadar acoge en cada partido a la banda violenta favorita del populacho, Indar Gorri, pero ya harto de redundar en este tema me gustaría comentar por qué este grupo ultra no hace nada más que perjudicar al club de los amores de todo Navarro pacharanero veraneante de Salou. En el último mes de marzo, Osasuna ha acumulado dos multas que ascienden a 80.000 euros impuestas por la comisión antiviolencia. La primera de 30.000 euros por repartir folletos contra la policía dentro del estadio, la última, 50.000 euros por facilitar la entrada a miembros de este grupo ultradrogodependiente cuando había un acuerdo de no permitirlo debido a antecedentes violentos.

Es gracioso cómo Osasuna no hace nada más que tapar y tapar la mierda que este grupo segrega cada vez que acude al estadio. Una cuadrilla que no hace nada más que dar mala imagen a Navarra, propinar palizas por motivos políticos (o futbolísticos, digno de retrasados mentales) consumir bien de speed y gritar como borricos consignas proetarras. La directiva debería pensar en el club y darse cuenta de que merece más la pena mandar a su casa a esta gente que manteneles en el estadio e ir pagando sus multas cada vez que hagan una de las suyas. 65.000 euros fueron los que Osasuna tragó con la caída de la valla en graderío sur debido al exceso de aforo (también habría que sumar la consecuente reforma del graderío).

Sonará contradictorio, pero los partidos que estaban a favor de rescatar a Osasuna eran PPN y UPN, Bildu (los amiguetes de IG), se posicionó en contra del plan para el saneo de la deuda del club. El “bienquedismo” de estos partidos con Osasuna, que únicamente ayudan a que el “no hay tregua” suene cada vez que hay partido en el Sadar, sólo alimenta el patio de recreo del batasunerío, al igual de la permisividad con el avance del nacionalismo.

Muchos jugadores apoyan la presencia del grupo violento en el club y nadie recibe ningún tipo de sanción. La tolerancia y protección a esta gente dentro del club llega a unos límites que jamás hubiera imaginado, algún que otro jugador ausente en las convocatorias puede que tenga motivos para estar fuera del equipo... y no sólo eso, sino también de cualquier tipo de competición profesional.

El ir a la grada gol del Sadar siempre ha sido una buena experiencia, el apoyar al club económicamente jamás ha sido un impedimento para disfrutar del equipo de nuestra tierra, el problema llega cuando el dinero que se aporta como socio, va en parte destinado a pagar multas ocasionadas por un grupo ultra de extrema izquierda que debería tener otras preocupaciones y no vomitar cánticos como si la vida les fuese en ello. Coge un libro, vete a pasear, ten una conversación productiva, estudia, trabaja... el fútbol y las discusiones taberneras no te van a dar de comer.

jueves, 4 de febrero de 2016

Indar Gorri: de las gradas del Sadar al banquillo de los acusados


Mucha gente como yo pensaba que iba a haber una lluvia de críticas tras la detención los 18 miembros de el grupo ultra Indar Gorri, lo único que me he encontrado ha sido una gran cantidad de elogios y vómitos de tolerancia hacia este grupo criminal. Innumerables veces nos han comentado osasunistas veteranos lo bien que nos recibían en Zaragoza, Madrid y demás sitios, todo esto antes de la llegada de este grupo de ultraizquierda. La directiva del club se encarga de mantener contento a este colectivo, dándoles apoyo y mostrando su simpatía con su grada de animación.

Estos días se podía ver en las redes sociales un comunicado de Indar Gorri que justificaba su labor en el graderío sur de El Sadar, mencionando el apoyo a los presos  “políticos”, llamamientos a Barcina para que se fuera y el amor hacia su tierra “Euskal Herria”. Lo que os dejáis es cuando cantabais “esta noche mira bajo el coche” cada vez que ETA mataba, cánticos de ETA mátalos, vuestros “pim pam pum”, exhibición de banderas de regímenes genocidas, palizas a simples aficionados de otros equipos (incluso del vuestro propio), reclamar tiros en la nuca, insultos racistas y antisemitas (sí esto es lo que un antifa puede llegar a hacer cuando ve a su equipo perder) y por no mencionar ese puto olor a choto que soltáis, que ya sé que esta muy guay quitarse la camiseta y mostrar vuestro torso de geyperman pero un poco de higiene, por favor.


Aouate, ex-portero del Mallorca, se enfrentó a cánticos antisemitas por parte del graderío sur, gesto que no llegó a tolerar y dedicó más de un gesto obsceno hacia la grada. A este grupo “antirracista” parece que no le gusta que futbolistas del Real Madrid como Marcelo, celebren los goles de su equipo, un servidor ha llegado a oír por parte de este colectivo ruidos onomatopeyicos simulando el sonido de un gorila. Otro de los casos más sonados es el de varios energúmenos procedentes de este sector quitando una bandera del Real Madrid a una familia, hecho que la afición no tardó nada en condenar y desvincularse diciendo que “eran unos radicales”, a día de hoy, dicha afición muestra su total apoyo a este sector.


Es un hecho que no toda la afición de Osasuna es así, ya que hay algunas personas que desprecian a este colectivo y todas sus acciones. El apoyo político que recibe Indar Gorri es un hecho, podemos ver cómo la cuadrilla bilduetarra muestra su simpatía y condena las detenciones a este grupo violento. Lo mejor de todo es cuando Bildu condena las acciones de los minibotas, desvinculándose de ellos tildándoles de banda de “extrema derecha” cuando ha sido un sector numeroso de Indar Gorri. Este grupo no ha tardado nada en buscarse amigos para que les ayuden en su lucha. Hará pocos días podíamos ver una pancarta en apoyo a los trabajadores de TRW, firmada por Indar Gorri, me gustaría que estos se preocupasen también por el sistema sanitario y la posible (y muy segura) reducción de personal de la CUN, médicos y enfermeras que pueden irse a la calle.

El motivo de estas recientes detenciones es la pertenencia a grupo criminal, todo esto debido a las palizas y enfrentamientos con aficionados de otras hinchadas que han acabado con numerosos heridos. Los acusados están en libertad y tendrán que compadecer en el juzgado mensualmente. En diversas ocasiones se les ha llegado a incautar todo tipo de armas que utilizaban estos mocetes en las reyertas. Hay que mencionar también que como buen grupo ultra, el tráfico y consumo de drogas es algo totalmente habitual.


Entre las personas que animan y apoyan a Indar Gorri se encuentra algún futbolista del propio equipo, entre los cuales más de uno ha colaborado con la selección de la ficticia Euskal Herria. No olvidar el vínculo con este grupo radical de uno de los jugadores del primer equipo y con cierto pasado delictivo. Osasuna es un claro reflejo de lo que está pasando en Navarra con la expansión, apoyo e imposición del nacionalismo vasco por medio del euskera. Lo políticamente correcto es imponer una idea a base del idioma, ya que por la raza ya no queda tan bien.

Un Osasunista.