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miércoles, 31 de octubre de 2018

El mundo está cambiando


Dos años después, la historia se vuelve a repetir casi en los mismos términos. Los grandes medios internacionales -y los españoles no son excepción- en lugar de hacer su trabajo que es limitarse a informar, han venido agitando una campaña de desinformación que ríete tú de las supuestas injerencias rusas que tan de moda han estado este tiempo atrás.

Así, han pretendido influenciar al electorado brasileño para que no votase a Jair Bolsonaro, entonces candidato a la presidencia de Brasil. Lo mismo pasó hace dos años con las elecciones que alzaron a Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, se posicionaron, ocultaron la realidad y fracasaron miserablemente.

Un ejemplo que nos viene al pelo a los españoles: Ronaldinho y Rivaldo se posicionaron públicamente a favor de Bolsonaro durante la campaña presidencial y los medios de aquí interpretaron esto como que de repente estos exfutbolistas se habían hecho de ultraderecha o algo así. Tal es así que el Barça, club de fútbol al que siguen vinculados, se desmarcó públicamente de estas opiniones que según ellos defendían valores antidemocráticos. 

Teniendo en cuenta que el club siempre se ha posicionado a favor de la "libertad de expresión" en lo que concierne a la politización del fútbol por parte del proceso independentista en Cataluña, lo más irónico no es que el Barça se dedique a censurar determinadas opiniones políticas de sus asalariados. Lo más acojonante es que vaya de adalid de los valores democráticos un club que ha sido subvencionado con cientos de millones de euros por Catar, una monarquía absoluta en la que no existen las libertades políticas y rige la ley islámica. No sólo es que en Catar las mujeres violadas pueden ser lapidadas por adulterio, es que sus nada moderados vecinos recientemente rompieron relaciones con ellos bajo la acusación de que financiaban a grupos terroristas como Al Nusra, que es la filial de Al Qaeda en Siria.

Hay hartazgo por lo políticamente correcto y esto ha pesado, pero en Latinoamérica el hambre y el crimen son realidades. Un país como Brasil, en el que el año pasado se cometieron más de 60.000 homicidios,  lo que necesita es orden al precio que sea y eso es lo que viene a traer Bolsonaro. En Brasil todo el que tiene algo que perder ha votado a Bolsonaro y es así de simple porque la alternativa es Venezuela.

Una vez más, volvemos a ver las mismas escenas de progres que entran en pánico. A las ya habituales retahílas de improperios (¡rasista! ¡neo-nancy! ¡misógeno!) se une un nuevo argumento: los brasileños no han votado al candidato predilecto de los progres y esto sólo puede ser debido a que los brasileños son gilipollas y se han dejado engañar. Si Bolsonaro va a ser el nuevo presidente de Brasil es debido a las campañas de fake news (noticias falsas) promovidas por la malvada extrema ultraderecha. Este es el respeto de personajes como Pablo Iglesias, por los resultados de unos comicios democraticos en un país soberano.


Ese es el argumento de mierda que han logrado improvisar ahora que ven que el mundo está cambiando y a ellos se les acaba el chollo. Y el mundo está cambiando por ejemplo porque hoy en día un buen twittero puede llegar a cientos de miles, si no millones de personas. La popularización de internet y las redes sociales ha venido para cambiar las reglas del juego, dado que antes influenciar a tanta gente sólo se lo podía permitir un gran medio, obviamente siempre controlado por un poder económico que era el que ponía el dinero.

Esta era una de las bases del sistema democrático: existe una masa a la que se le concede el sufragio universal, sí, pero sólo una pequeña élite relacionada con el poder económico y político es la que controla la distribución de la información. Por lo tanto esa masa votará a quien les sea dicho porque al fin y al cabo sólo quien dispone de medios económicos suficientes puede moldear a la opinión pública sin oposición alguna.

Ahora que las tecnologías de información y comunicación (TICs) -con todos sus defectos inherentes- han democratizado la distribución de la información; ya sea mediante medios alternativos, redes sociales o aplicaciones de mensajería; el régimen está fallando porque la masa no está haciendo lo que debe, está según ellos eligiendo mal sus fuentes de información y está votando opciones equivocadas. Por eso quieren limitar la libertad de expresión en internet, pretenden volver al estatus previo a internet en el que sólo los grandes medios tenían el monopolio informativo.

Esto es lo que el mismo Pablo Iglesias ya defendía hace unos cinco años sin pudor alguno frente a las cámaras de televisión: "que existan medios privados ataca la libertad de expresión". La rocambolesca idea que subyace a todos estos argumentos es que la libertad de información es un peligro para la democracia, por lo tanto la libertad de información ha de ser limitada. Pero de la misma manera que no se le pueden poner puertas al campo, esta nueva realidad ha llegado inevitablemente para quedarse. 

Los progres patalean porque han empezado a perder la batalla por las mentes y los corazones de las clases populares. Si siguen descolocados y sin saber reaccionar, tanto mejor para nosotros, porque pasaremos por encima suya.

Hispano

viernes, 20 de abril de 2018

Por una Memoria Histórica de todos: aleccionadores ejemplos desde Líbano


Del tamaño de nuestra tierra navarra, Líbano está poblado por cuatro millones de libaneses, millón y medio de refugiados sirios, trescientos mil palestinos, cien mil armenios, otros tantos kurdos…

Están presentes 18 confesiones religiosas: cristianos, musulmanes y drusos.

Acaso su más reciente actualidad sigue vinculada, en nuestra memoria colectiva, a la terrible guerra civil que asoló al país desde 1975 hasta 1990; año en que Siria, que había apoyado intermitentemente a una u otra facción durante a lo largo de todo el conflicto, ocupó el país derrotando a las principales facciones cristianas.

Fueron más de 200.000 los muertos violentamente, decenas de miles de desaparecidos (todavía hoy), buena parte de su patrimonio artístico devastado, sus infraestructuras destrozadas, sus ciudades arrasadas, la agricultura contaminada.

Sufrieron todo tipo de combates urbanos, bombardeos sobre objetivos civiles, terrorismos individuales y colectivos, ejecuciones extrajudiciales, represalias…

El país fue invadido por Israel y por Siria. También participaron paracaidistas americanos y franceses, pagando un alto precio en vidas.

Todos contra todos. Musulmanes contra cristianos, cristianos entre sí, musulmanes contra drusos, chiíes contras suníes, palestinos contra cristianos, etc., etc.

Miliciano de Hezbolá saluda al "profeta" Jesús

Sin embargo, la memoria de sus “mártires” -así se denomina allí a todos sus caídos (ya fueran comunistas, creyentes, indiferentes, independientemente de su filiación política, religiosa o tribal)- se cuida y mina. Y quienes fueron rivales mortales durante tantos años, la respetan y valoran.

Un ejemplo de humanidad, civismo y Memoria Histórica omnicomprensiva que no censura nada y quiere recordar todo… para no volver a caer en nada parecido.

Es más, para algunos no es suficiente y quieren más: un memorial para TODOS los muertos en combate, asesinados, desaparecidos, ejecutados… Con el nombre de cada uno de ellos. Sin apriorismos, sin censuras, sin imposiciones.

Cuando en Navarra se pretende demoler el Monumento a los Caídos e imponer una única y sectaria lectura de todo lo que acaeció muchos años antes que en la tragedia libanesa que hoy nos ocupa, estos ejemplos modélicos de humanidad y sentido común que nos llegan desde allí, son un reclamo a la sensatez, al respeto a todos los muertos y a la verdad histórica. Frente al sectarismo: la verdad y la Memoria… de todos.

Hoy proponemos a nuestros lectores la lectura de un artículo de actualidad, traducido del francés por nuestra colaboradora Calíope, publicado en uno de los diarios más prestigiosos del Próximo Oriente: el beirutí, decano de la prensa francófona del área, L’Orient - Le Jour.

Por un memorial nacional en homenaje a todos los mártires del Líbano.


«Todos los libaneses tienen mártires. No es normal que el martirio sea exclusivo de éste o aquel partido político», subraya el activista.

Nasser Bakkar quiere inmortalizar, en un muro, los nombres de todas las víctimas de la guerra.

Uno de los sueños de Nasser Bakkar, joven originario de Marjeyoun, al sur del Líbano, es el de permitir a las víctimas de la guerra, de cualquier confesión y tendencia, reconciliarse y tener sus nombres expuestos, unos al lado de los otros, en las fachadas de un muro que se edificaría en un oasis de paz, en el centro de Beirut.

«Formamos parte de esos pocos pueblos que no han conseguido pasar página de su conflicto armado,  su guerra fratricida, sus masacres que ensangrentaron el país desde los años 70», explica. «La guerra, los atentados terroristas, la resistencia frente al enemigo israelí han causado más de 200.000 muertos, en su mayoría desconocidos que han sido privados de homenaje, de reconocimiento o de una simple oración, al contrario que otros cuyos retratos y glorificación son bien visibles en las carreteras y en los medios».

Este padre de familia que muestra orgulloso su patriotismo pasó sus años de juventud como voluntario en el seno de la Defensa Civil y en la Cruz Roja libanesa, y solo piensa desde hace unos años en la concreción de su proyecto, todavía en mantillas, que enseña con entusiasmo.

El proyecto es un muro conmemorativo que se levantaría en homenaje a todas las víctimas, politizadas o no, civiles o militares, de todas las confesiones, caídos en suelo libanés desde el comienzo de la guerra libanesa, y hasta hoy. «Una comisión nacional se está encargando, a través de un portal electrónico, del registro en el cual serán inscritos los nombres de todos los mártires», explica. «Una vez recogidos los nombres, serán dispuestos por orden alfabético, sin ninguna distinción, en un  muro concebido por un amigo arquitecto, Tarek Houry, de manera que todos los nombres sean legibles por los viandantes», explica el creador.  Así, el plan prevé un conjunto de varios muros irregulares, yuxtapuestos de manera que formen un mapa del Líbano rodeando un estanque.

Maqueta del proyecto de Memorial elaborado por Nasser Bakkar y Tarek Houry

«Esos nombres grabados en el muro unirán a los muertos a falta de unidad de los supervivientes y de sus responsables, siempre activos y poderosos en la escena política, sobre la cuestión del desarrollo y desenlace de la guerra», prosigue Nasser Bakkar.  «El lugar ideal para este memorial sería un parque dispuesto en los alrededores del Bosque de los Pinos y enfrente de la mezquita Khachoukji, un lugar que representa la unión entre el Oeste y el Este de Beirut».

Para el joven activista, lo esencial es que «los Libaneses, sobre todo los jóvenes, dispongan de un lugar diferente a la plaza de los Mártires donde podrían recogerse y reflexionar sobre el sentido de la vida y el valor de la paz, teniendo bajo sus ojos una de las más graves consecuencias de la guerra».  «Sería también la expresión de un reconocimiento de nuestra parte hacia todas esas personas asesinadas y hacia sus familias, dejando aparte todas nuestras diferencias», dice.

Lo que falta para la realización de este proyecto es simplemente la financiación.  «Después de haber visitado a varias personalidades políticas y al Presidente del Consejo Municipal de Beirut, el proyecto sigue tristemente huérfano», se lamenta Nasser, que ha vivido en Marjeyoun, une localidad en la que cristianos y musulmanes han seguido viviendo en armonía incluso durante la guerra.  «Espero que este proyecto sea próximamente patrocinado por un líder político o una organización, porque nos permitiría reconciliarnos todos juntos alrededor de un memorial nacional y cerrar así la herida abierta de la guerra libanesa», concluye.

Introducción Sila Félix, traducción Calíope

viernes, 13 de abril de 2018

El manifiesto de cien intelectuales (franceses) contra el separatismo islamista


Somos ciudadanos de opiniones diferentes, y muchas veces opuestas, que nos hemos puesto de acuerdo para expresar, aparte de toda actualidad, nuestra inquietud frente al aumento del islamismo.  No son nuestras afinidades las que nos reúnen, sino el sentimiento de que un peligro amenaza la libertad en general, y no solamente la libertad de pensar. Lo que nos reúne hoy es más importante que lo que es probable que nos separe mañana. 

El nuevo totalitarismo islamista busca ganar terreno por todos los medios y a presentarse como víctima de la intolerancia.  Hemos podido observar esta estrategia cuando el sindicato de enseñanza SUD-Éducation-93 proponía hace unas semanas un curso de formación con talleres de reflexión sobre el “racismo de Estado”, prohibiendo la entrada a los “blanco/a.s”. Algunos monitores eran miembros o simpatizantes del Colectivo contra la islamofobia en Francia y del Partido de los Indígenas de la República (PIR).  Ejemplos como éste se han multiplicado en los últimos tiempos.  Así, hemos sabido que la mejor manera de combatir el racismo sería separar las “razas”.  Si esta idea nos choca, es que somos todos republicanos.  

También escuchamos que, puesto que las religiones son pisoteadas en Francia por una laicidad “instrumentalizada”, hay que dar a aquella que es minoritaria, es decir, el Islam, un lugar especial para que deje de ser humillada. La misma idea continúa así: parece que, cuando las mujeres se cubren con un velo, estarían protegiéndose de los hombres, y que ponerse aparte les permite emanciparse.   El punto en común de estas proclamas es pensar que la única manera de defender a los “dominados” (no es vocabulario nuestro sino el de SUD-Éducation-93) sería ponerles aparte de los otros, y darles privilegios. 

No hace mucho tiempo, el apartheid reinaba en Sudáfrica.  Basándose en la segregación de la raza negra, el país quería disculparse creando unos bantustanes donde se les concedía una autonomía ficticia. Un sistema así ha desaparecido, felizmente.  Pero resulta que hoy hay un apartheid de nuevo cuño que se le propone a Francia, una segregación al revés según la cual los “dominados”  conservarían su dignidad buscando refugio respecto a los “dominantes”.  Entonces, ¿quiere esto decir que una mujer que se quita el velo y sale a la calle sin él tendría problemas?  ¿Quiere decir que una raza que se relaciona con las otras sería humillada?  ¿Quiere decir que una religión que acepta ser una entre tantas otras perdería su dignidad? 

Y en cuanto a los franceses musulmanes, o de cultura musulmana sin ser creyentes, que aman la democracia y quieren vivir con todo el mundo, ¿el islamismo ha previsto ponerles en un lugar aparte a ellos también?  Y las mujeres que se niegan a estar encerradas, ¿quién decidirá por ellas?  Y los demás, aquellos que no merecen por lo visto ser protegidos: ¿estarán bajo llave en el campo de los “dominantes”? 


Todo esto choca de frente con lo que se ha trabajado en Francia para garantizar la paz civil.  Desde hace tiempo, la unidad del país se ha fundado sobre la indiferencia respecto a los particularismos que pudieran ser causa de conflicto.  Eso que se llama el universalismo republicano no consiste en negar los sexos, las razas o las religiones, sino en definir el espacio cívico con independencia de ellos para que nadie sea excluido. 

Y ¿cómo no ver que la laicidad protege también las religiones minoritarias?  Ponerla en peligro nos expone a la vuelta a las guerras de religión.  

¿Para qué puede servir este segregacionismo de nuevas formas? ¿Debe solamente permitir a los « dominados » salvaguardar su pureza viviendo entre ellos mismos?  ¿No tiene como objetivo afirmar la secesión respecto a la comunidad nacional, de sus leyes y de sus costumbres?  ¿Acaso no es la expresión del odio mejor representado contra nuestro país y nuestra democracia?    

Que cada persona viva según la ley de su comunidad o de su casta y en el desprecio a la de los demás, que cada uno sea juzgado solo por los suyos, esto es contrario al espíritu de la República.  Esta fue fundada sobre el rechazo a los derechos privados aplicados a categorías específicas y exclusivas, y sobre la eliminación de los privilegios.  Las mismas leyes para todos nosotros, esto es lo que nos garantiza la República.  Lo que llamamos, simplemente, la Justicia. 

El nuevo separatismo avanza disfrazado.  Quiere parecer benigno, pero es en realidad el arma de la conquista política y cultural del islamismo.   El islamismo quiere estar aparte puesto que rechaza al resto de la sociedad, incluyendo a los musulmanes que no comparten sus puntos de vista.  El islamismo detesta la soberanía democrática ya que le niega toda legitimidad.  El islamismo se siente humillado cuando no es él quien domina. 

No hay ninguna razón para aceptar esto.  Queremos vivir en un mundo completo donde los dos sexos se miran sin sentirse insultados por la presencia del otro.  Queremos vivir en un mundo completo donde las mujeres no son juzgadas como inferiores por naturaleza. Queremos vivir en un mundo completo donde las personas pueden relacionarse sin temerse.  Queremos vivir en un mundo completo donde ninguna religión sea quien mande. 

Traducido por Calíope

miércoles, 28 de marzo de 2018

¿Por qué un militar entrega su vida?


El teniente coronel Arnaud Beltrame, ¿ha sacrificado su vida por cristiano, o por militar y oficial? Los riesgos de reducir lo sucedido únicamente a su compromiso católico han sido rápidamente barridos por el anuncio de su pertenencia, a partir de 2008, a la Gran Logia de Francia [N. del T. la masonería regular]; misterio de una vida cristiana en marcha. Otro riesgo, no menos real, es el de una visión laicista de su compromiso; mientras que la vida de fe de nuestro héroe nacional era evidente, e incluso radiante.

¿Soldado cristiano o gendarme republicano? Buscar la distinción es lo mismo que favorecer una representación artificialmente dividida del compromiso público, muy frecuente en algunos oficiales.  “Soy cristiano, suelen decir, pero eso pertenece a mi esfera privada y, en mis funciones, soy capaz de tomar decisiones directamente contrarias a mi fe”. Una de las lecciones que podemos extraer del ejemplo dado por Arnaud Beltrame es que un verdadero servidor cristiano del Estado no sabría vivir en esta dualidad. Al contrario, la coherencia entre lo íntimo y lo público es lo que le confiere su verdadera fuerza. 

Los valores que empujan a los «centinelas de la sociedad» están muchas veces en las antípodas de aquellos que mueven a esa misma sociedad. El espíritu de sacrificio, inculcado en el Ejército desde la formación inicial, choca con el individualismo contemporáneo. La cohesión del grupo, la fuerza del binomio, la capacidad para aceptar el sufrimiento, dar lo mejor de uno mismo, continuar la misión incluso en unas condiciones adversas… todo ello choca con el ambiente materialista, el hedonismo, el egoísmo. El ideal mismo de una vida consagrada a aquello que la sobrepasa (el bien común) es inversamente proporcional a la horizontalidad desesperante de una laicidad convertida muchas veces en laicismo o ateísmo militante. 

Esta dicotomía entre los valores de la sociedad y los exigidos a los servidores del Estado, encargados de la seguridad de aquélla, provoca muchas veces, en estos últimos, verdaderas implosiones morales (desconexión interior, estados de máximo estrés,…). Es una urgencia profesional para ellos, para sus instituciones, el encontrar las bases filosóficas, éticas y metafísicas del sentido de sus acciones. En este camino, es evidente que, entre ellos, aquellos que tienen la suerte de ser portadores de la fe cristiana por transmisión o por búsqueda personal, tienen ya una gran ayuda. En efecto, muchos de esos valores encuentran su desarrollo en la moral cristiana, y la gracia operativa de Dios a través de los sacramentos les proporciona un socorro muy valioso. 

Pero, en materia cívica, la ética cristiana encuentra la mayor parte de sus fuentes en la filosofía griega, en particular en Aristóteles y Platón. Transmitida a lo largo de la Edad Media, esta ética ha irrigado en profundidad nuestra conciencia europea. Pensamos en particular en el desarrollo de la caballería, permitiendo cristianizar, civilizar, el uso de la fuerza al servicio de aquello que sobrepasa el interés inmediato, al servicio de un soberano, en el respeto del débil, de la mujer, del huérfano, y de los derechos de Dios. 

Hoy en día, encontrar el sentido del bien común, conocer los fundamentos filosóficos y las exigencias en la acción, es una necesidad vital para todos los servidores del Estado… y más lejos, en el marco de nuestra lucha contra el terrorismo, para todos los ciudadanos. Cualesquiera que sean sus convicciones religiosas, filosóficas, políticas (y entendemos aquí lo que quiere decir la neutralidad de los militares), el servidor armado del Estado debe haber adquirido, muy pronto en su formación, una íntima convicción. Aquélla que le empuja en el momento de crisis: que el sacrificio último de la vida merece la pena, incluso si la sociedad misma que debe defender no lo comprende realmente. En este arduo camino, la figura heroica de Arnaud Beltrame nos ofrece un testimonio más. Que su sacrificio sea portador de renovación y de valentía para nuestra patria. 

Un artículo de P. Christian Venard, traducido por Calíope
[Nota en el original]:  El padre Christian Venard es capellán militar desde hace veinte años. Ha acompañado a las tropas francesas en muchas operaciones sobre el terreno y recibido el último aliento de dos paracaidistas asesinados por Mohammed Merah el 15 de marzo de 2012. Es autor de “Un sacerdote en la guerra“ (Tallandier, 2014) y coautor de un libro que trata la cuestión del sentido del compromiso: “La densificación del ser” (Ed. Pippa, 2018), libro que nos ha particularmente interesado en el contexto de la muerte del teniente coronel Beltrame.

martes, 27 de marzo de 2018

Populismo a la italiana y un Gobierno casi imposible


Italia es, sin ninguna duda, uno de los países más fascinantes y contradictorios al mismo tiempo. Alternando glorias y peleas de familias, períodos de dominación incontestables y largos siglos de ocupación de su suelo, está hecha a imagen de su geografía: una serie de mundos en el mundo, un conjunto de colinas escarpadas y horizontes hasta donde llega la vista. 
El pasado domingo 4 de marzo, los italianos han demostrado otra vez su capacidad para sorprender (y sorprenderse) tras las elecciones legislativas, las más importantes dentro del régimen parlamentario. Una tabla de comprensión del voto precederá los posibles escenarios. Pero, primero, volvamos atrás para realizar un rápido análisis de las fuerzas políticas más importantes que se enfrentaban.

• El PD – Partido Demócrata: encabezado por un Matteo Renzi en horas bajas. Es él quien, después del batacazo previsible en el referéndum de 2016, había abandonado el poder como lo había prometido. Pero, jugando con el hecho de no haber previsto elecciones en el corto plazo (a través del pretexto de la elaboración de una nueva ley electoral), pudo poner en su lugar, con la colaboración del transparente presidente Mattarella, un primer ministro de (larga) transición, el muy estimado Paolo Gentilioni, todavía en el puesto. El partido socialdemócrata (o socioliberal, ¿alguien es capaz todavía de establecer la diferencia?) está agónico y ha hecho campaña sobre la profundización de la integración europea, sobre temas de sociedad secundarios, sobre la acogida a los inmigrantes y sobre golpes de efecto mediáticos. La ridícula controversia sobre la ley de prohibición de llaveros con la efigie de Mussolini (asunto que ha concentrado dos semanas de debates) o sobre la ley del Ius Soli (el derecho de suelo), que naufragó lamentablemente en el Senado, no son más que dos ejemplos entre otros.  Durante ese tiempo, la reforma clave del «renzismo», el Jobs Act  (equivalente a la reforma laboral en Francia) es un fracaso total, hasta el punto de que algunos piensan ya en volver a reformarla. Hemos pasado de un Renzi que copiaba a Manuel Valls y adelantaba a Emmanuel Macron, a un suicidio colectivo similar al de Benoît Hamon [N. del T. lo sucedido en el Partido Socialista Francés]. 

• El Movimiento 5 Estrellas (M5S): con su presidente de honor, Beppe Grillo. Humorista de profesión, entrado en política con ruidoso éxito hace 9 años, proponiendo unos esquemas políticos extremadamente innovadores. Una mezcla de populismo, de “poujadismos” de todos los tipos [N. del T. populismo francés de los años 50], de rechazo a las élites corruptas e incrustadas desde hacía decenios en la política italiana, de patriotismo, de retomar las cuestiones sociales, sazonado con un cierto libertarismo. Esto había empujado a Grillo a proclamar un debate construido con todas las fuerzas del país y proponiendo soluciones serias, y esto desde la extrema derecha a la extrema izquierda. Después de un éxito fulgurante y su entrada en el Parlamento en 2013, la nebulosa se ha estructurado pero también se ha fisurado en su interior, sobre todo entre dos corrientes: una rama muy anti-austeridad y, por lo tanto, muy crítica con las instituciones europeas y el euro; y otra rama mucho más eurófila, liberal y socialdemócrata, sin el discurso antifascista del PD.  

La primera rama ha estado liderada por Luigi di Maio. Hoy es el responsable del partido, y su llegada a la dirección ha tenido dos efectos: la relegación (en parte aceptada) del viejo Grillo y una negación de sus promesas de salida del euro y de Europa. Dos posibles razones para ello: reserva su línea económica directora (política de estímulos, grandes obras públicas) amputando a la vez el programa, permitiendo la puesta en marcha de dichas reformas, con el objetivo de no asustar a las instancias europeas. Es el discurso de “renegociar los tratados” y de ver qué pasa después (discurso que se encuentra en Jean-Luc Mélenchon y, sobre todo, en Alexis Tsipras). O bien ha preferido renegar de sus convicciones de siempre para poder proponer una oferta política, ocupando el espacio que estaba vacío y con el objetivo de no ofrecer lo mismo que los soberanistas del otro lado.  Que son…

• FI – Forza Italia: del inmortal e incombustible papa de la derecha italiana, Silvio Berlusconi.  Empezando de la nada, convertido en gran empresario en la empresa del cemento, en el sector inmobiliario, las obras públicas, el deporte y magnate mediático, gurú del concepto de telerrealidad (Endemol, era él), llega al poder en 1994 con el argumento de venir del sector privado y de ser lo suficientemente rico para estar desprovisto de ambiciones políticas (esto recordará a todos a alguien más reciente [N. del T., Emmanuel Macron]. Pierde y recupera el poder en varias ocasiones (94-95, 2001-2006, 2008), abandona finalmente en 2011 bajo la presión del Presidente de la República, de la clase empresarial italiana, de algunas autoridades eclesiásticas y de la Comisión Europa, sin ningún voto. De vuelta, sin haberse ido nunca realmente, Silvio Berlusconi ha conseguido crear una nueva dinámica alrededor de su personaje (de 81 años y con varias operaciones quirúrgicas) sobre las ruinas de los gobiernos tecnocráticos de Monti y Letta, y sobre la debacle del “renzismo” (pero no olvidemos que Renzi ha sido, en parte, una de sus criaturas políticas; lo que se había llamado en su momento “el pacto del Nazareno”). Liberalismo moderado, capitalismo virtuoso paternalista, anti-fiscalismo (que, de paso, es un verdadero problema en Italia, ya que el régimen fiscal impuesto por Monti-UE ha destruido en parte el tejido de las PYMEs, quien hacía la fuerza de la industria en el Norte de Italia) y vuelta a una política internacional de estabilidad. Finalmente, Forza Italia ha tenido a lo largo de la campaña un posicionamiento ambiguo, pero en general favorable al hecho de permanecer en la Unión Monetaria. Bajo la amenaza de una condena de inelegibilidad, Berlusconi había previsto impulsarse, para estas elecciones, en caso de victoria. Antonio Tajani, actual presidente del Parlamento europeo, es un amigo fiel. Era, en estas elecciones, aliado en la coalición de centro-derecha (las palabras “derecha” e “izquierda” no se emplean desde el final de la guerra) con el partido de Giorgia Meloni, Fratelli d’Italia, y con….

• La Liga (hasta hace pocos meses, la Liga Norte): el famoso partido secesionista del Norte de Italia. Sin volver a la historia del inenarrable Umberto Bossi, jefe histórico del partido, recordemos solamente su principal logro, cuando los de La Liga se ridiculizaron declarando la independencia unilateral de la Padania en 1997 (que se solucionó en pocas horas con la intervención de las fuerzas del orden). Después de haber estado varios años relegada, en una postura folklórica y en el papel de «flotador derecho» de Forza Italia, el gran cambio llega con el acceso al poder de Matteo Salvini, antiguo representante de las corrientes de izquierda radical entre los independentistas. Aparece rápidamente como un militante eficaz y un buen organizador de tropas; estructurando su poder político y haciéndose ver en el Parlamento europeo. Su revolución se ha manifestado en tres puntos:  nacionalización del partido y abandono de las veleidades independentistas (lo cual es un éxito, pero todavía incompleto en el sur de Italia), propuesta de un programa soberanista, proteccionista y social (limitación de los flujos migratorios, laicidad, patriotismo, natalidad, bajada de impuestos y políticas sociales) y un programa económico radical (salida de la UE, salida del euro concertada, devaluación, política de estímulos, nacionalización de sectores estratégicos y liberalización de los sectores no estratégicos, nacionalización del Banco central, desde luego, pero también de varios bancos en quiebra; todo ello con el objetivo principal de la reindustrialización).


Dos preguntas esperaban una respuesta a la vista de todo esto: cuánto sacaría el M5S sólo, y si La Liga sobrepasaría a Forza Italia en la coalición de derechas. A pesar de la buena intuición de las encuestas (por una vez), la amplitud del resultado del escrutinio es revolucionaria. El centro-derecha ha sido el más votado con un 37% de los votos, habiendo ganado Salvini su apuesta adelantando a Berlusconi en 4 puntos (18% contra 14%, además del 4% de Fratelli d´Italia), mientras que el M5S de Di Maio se lleva el 32% de los votos, consagrando su asentamiento en el país. La desbandada es total en el Partido Demócrata de Renzi, que no consigue sino el 19%; a pesar de que la ley electoral (Rosatellum) había sido redactada por los aliados de Renzi precisamente con el objetivo, ante todo, de parar la subida del M5S. Otra de las paradojas de estas elecciones. 

Mapa del voto en el Congreso y el Senado: en azul, la coalición de derechas; en amarillo, el M5S; en rojo, el PD y la coalición de centro izquierda (fuente: Corriere della Sera).

Un populismo de las clases medias; un populismo de las clases desfavorecidas

El interés por estas elecciones era difícil de cuantificar antes de ir a votar. Hacía cinco años que Italia no había conocido un escrutinio de peso, y se alternaba entre la impresión de apatía total en el electorado y la voluntad de una revancha sobre la inercia de los últimos años. Finalmente, el 74% de los italianos en condiciones de votar fueron a las urnas, mostrando que el segundo sentimiento se impuso al primero.

En general, los debates han estado muy abiertos durante la campaña. A pesar de algunas tentativas de hablar sobre todo de temas como la laicidad o las reformas de sociedad, es la cuestión del euro y de Europa la que se ha debatido sobre todo, argumentada en los medios; y lo que ha cristalizado las elecciones. La prueba es que se ha visto, entre la lista interminable de partidos candidatos, a los radicales de izquierda rebautizarse como “+Europa”, dirigidos por Emma Bonino, antigua ministra de Asuntos Exteriores bajo el gobierno Letta. Estos últimos no han conseguido más que el 2,4%, cifra muy representativa de la visión de los italianos hacia la Unión Europea: si no se tienen en cuenta los muy recientes cambios de posición de Di Maio, más de la mitad del electorado se ha pronunciado contra la pertenencia de Italia a la Unión Europea y al euro. Es la gran victoria del M5S pero sobre todo de Salvini en la imposición de los temas y los términos de la campaña. La crisis económica y el abandono de Italia por parte de las instituciones europeas (en la crisis de los refugiados) han sido decisivos. 

En todo esto, el aplastamiento de los partidos institucionales en favor de los dos partidos populistas era inevitable, pero también previsible. La toma del poder de La Liga y del M5S se articula lógicamente proporcionando dos discursos antisistema diferentes y complementarios, que se inscriben de manera coherente en el territorio. Dos Italias se responden y una tercera se marginaliza. En el Norte, la ola azul de La Liga se explica por el programa de Salvini: tomar como objetivo, de un lado, la pequeña clase media sensible al discurso anti-inmigración y a la bajada de impuestos, y a los pensionistas por otro lado, a los que Salvini se ha dirigido principalmente para exponer su posición anti-euro. En el Sur (y el Sur sube cada vez más), el triunfo casi total del M5S es un reflejo de la cuestión socio-económica.  Un 57,7% de sus electores ya habían votado por ellos en 2013, 22,8% habían votado otra cosa (de los que 9,8% al PD), pero, más sorprendente todavía, 19,5% de los votantes M5S no había votado por ellos en 2013. Los “grillini” han conseguido el objetivo de sacar más de un millón y medio de italianos de la abstención. Las promesas sociales durante la campaña han sido decisivas en el voto contestatario (la medida estrella era la prestación por desempleo a 1.600 euros). El resultado es claro: el voto M5S calca el mapa geográfico de las regiones con importante tasa de desempleo. 
Mapa del desempleo, extremadamente similar a la del reparto de los votos (ver primer mapa) (fuente: La Repubblica).

El PD no sobrevive más que en dos lugares: metrópolis como Roma y Milán, esta última comenzando un proceso visible de desconexión de una ciudad respecto al resto del país (parecido a una ciudad como París en Francia); y la franja que va de los alrededores de Livorno en Toscana hasta Rávena en Emilia-Romaña: es la antigua línea gótica, que separaba a los alemanes del avance de las tropas aliadas en 1944. Si el PD todavía tiene oportunidad de sobrevivir (como pequeño partido) a esta debacle sin precedentes, podemos estar seguros del fin de la socialdemocracia en Italia (¿y en Europa?) y del discurso del antifascismo como caballo de batalla. Un francés se habría sorprendido, por cierto, escuchar a los mandos del PD en los platós de la televisión italiana reconocer que la estrategia del antifascismo durante la campaña había sido “grotesca”. 

Tres Italias se dibujan en el horizonte: un populismo de clase media, un populismo de clase desfavorecida y un anti-populismo de clase insertado en la globalización. Pero los dos éxitos primeros se anulan y la situación no puede ser más confusa. 

Escenarios para una victoria y dos ganadores

En efecto, el presidente de la República Sergio Mattarella se encuentra en una situación inextricable: ¿cómo arbitrar y decidir la victoria entre una coalición ganadora y un partido ganador?  Algunos se preguntarán entonces por qué no organizar un gobierno de unión nacional entre los dos vencedores. Esto parece imposible ya que los dos campos no pueden acercarse el uno al otro. 

La Liga ha parado toda especulación en este sentido desde la constatación de la victoria, afirmando que se volvaría contra sus aliados. La explicación es simple: Forza Italia no solo ha construido casi enteramente su campaña contra el M5S sino que, además, controla muchos de los Consejos Regionales con La Liga desde hace años. El mensaje lanzado desde la noche de los resultados por los cercanos de Berlusconi a Salvini era pues: nosotros hemos ganado contigo, nosotros gobernaremos contigo. Por el otro lado, el M5S se ha declarado dispuesto a hablar con todas las fuerzas políticas de buena voluntad, pero con “solamente” tres prerrequisitos:  poner a Di Maio como Primer Ministro, conservar la lista de ministros preseleccionados antes del voto del domingo y no tocar ni un punto del programa. En resumen: únase usted sin condiciones. 

Así pues, a pesar de la convergencia de numerosos puntos en los programas respectivos de La Liga y el M5S, la falta de libertad de uno, y la intransigencia del otro, impiden toda posibilidad de co-gobierno. Las dos fuerzas continúan oponiéndose y reclamando la legitimidad para gobernar. Pero si la coalición de centro-derecha es designada para formar el ejecutivo, no tendrá la mayoría en el parlamento en cuanto a la confianza (y sería absurdo componer un gobierno sin el M5S).  Entonces, dos escenarios son posibles.

El primero vería la designación del M5S para gobernar, aprovechando una unión de los miembros del PD. En efecto, Matteo Renzi, después de violentos enfrentamientos en el seno del partido desde aquel domingo, ha presentado su dimisión, declarando internamente que ésta no sería efectiva hasta que el nuevo gobierno esté formado. Esta declaración ha tenido el efecto ya descontado de romper el partido en dos: los fieles a la línea de Renzi (ninguna alianza con el M5S) y los que quieren tender la mano a estos últimos. 

Di Maio podría así aprovecharse de un movimiento de traiciones comparable al conocido por el Partido Socialista a favor de La República en Marcha [N. del T., Emmanuel Macron] durante las elecciones francesas de 2017. Esto permitiría a los “grillini” obtener la mayoría necesaria en el Parlamento para gobernar. Pero ello abriría la cuestión de la legitimidad de tal escenario, la coalición de centro derecha ganadora quedando totalmente descartada.  Además, esto significaría que uno de cada tres italianos que ha votado por el M5S contra el PD se encontraría con los dos en el gobierno. Nueva paradoja a la vista. 

Pero Beppe Grillo no ha desaparecido totalmente del movimiento, y sus palabras cuentan todavía en el seno de la base militante y de los electores. Su aviso después del triunfo del domingo ha sido discreto, pero claro: nada de “inciuci” (término peyorativo que significa “acuerdos bajo manga”). Grillo, aparentemente, pretende conservar su lugar de “padre fundador” del movimiento, para garantizar la fidelidad a las promesas sobre las que el movimiento nació. Es él quien permitió la promoción de los “jóvenes” Di Maio y Di Battista, que han convertido el partido en presentable.  Pero parece temer que la normalización vaya demasiado lejos.

El otro escenario posible es el del bloqueo institucional. Si las opciones parecen excesivamente contradictorias a los ojos del presidente Mattarella, entonces podríamos dirigirnos hacia unas nuevas elecciones. En este caso, habría que ponerse de acuerdo sobre una enésima ley electoral para permitir la vuelta a las urnas, y habría un nuevo gobierno transitorio por un tiempo indeterminado. El parlamentarismo integral, sus debilidades estructurales, y la disolución de la voluntad nacional, como broche final.


Conclusiones provisionales

Mientras que la Presidencia en Roma busca una solución a estos resultados, la Comisión Europea ha expresado muy claramente su inquietud ante la formación de un gobierno bajo el liderazgo de Matteo Salvini (lo cual no sorprenderá a nadie), acusando al jefe de La Liga de xenofobia y de elogiar la “democracia iliberal” a la húngara. Jean-Claude Juncker tiene otra mirada diferente en la dirección del M5S. Así pues es una noticia a medias tintas para la Comisión que, después de la formación de la coalición alemana, espera todavía ver la llegada a las más altas instancias italianas de un gobierno euro-compatible. El silencio general sobre las elecciones de la península es, por otra parte, remarcable, siendo la UE consciente de que una media palabra mal entendida daría un argumento de más a las fuerzas anti-europeas en su protesta contra su injerencia. Salvini dejó un mal recuerdo en los espíritus del partido de Angela Merkel en el Parlamento Europeo, y su éxito preocupa.

Añadimos que, entre los candidatos de La Liga figuraban Claudio Borghi y Alberto Bagnai, quienes son algunos de los mejores economistas italianos detractores de la moneda única. Uno fue elegido en el Congreso y el otro en el Senado. A pesar de su ambigüedad en cuanto a la cuestión de la pertenencia de Italia a la UE y al euro, y el apoyo de Grillo al Brexit, el M5S, como rueda de repuesto, guarda una imagen más respetable a los ojos del “establishment” bruselense. Una paradoja más en estas elecciones: el Sur vota contra la austeridad, Juncker se vuelve sudista. 

Las certezas son dos. La primera es que Emmanuel Macron va a ser puesto a prueba en sus proyectos de relanzamiento de la estructura comunitaria, rodeado de una Gran Bretaña que se larga, de una Angela Merkel debilitada, y de miles de incertitudes transalpinas. Y la segunda es que el rediseño político (que parece un espejo invertido del francés) será algo sin precedentes, y por largo tiempo, al otro lado de los Alpes. Las semanas próximas van a ser decisivas para todos. 

Un artículo de Alberto Scotti, traducido por Calíope

miércoles, 28 de febrero de 2018

Ni un euro de Navarra y los navarros para Intermón-Oxfam, ACNUR y Médicos Sin Fronteras


Al universo de las ONG’s les caracteriza -teórica y principalmente- su invocación a la solidaridad de la ciudadanía occidental más “beneficiada” en favor de causas, generalmente lejanas, a las que ponen rostro; propiciando su empatía y generosidad económica.

Su celo proselitista, con los años, ha ido ganando audacia y agresividad: hasta el punto de atacar a las iglesias “oficiales”, chantajear emocionalmente a sus posibles donantes por medio de depuradas y descarnadas técnicas de merchandising, y exigiendo su parte alícuota presupuestaria directa a Estados nacionales y demás administraciones públicas. Para ello se han arrogado el papel de “conciencia moral de la humanidad” en detrimento de otros actores internacionales más tradicionales (las viejas aristocracias caritativas, los sucesivos papas católicos, el Dalai Lama…); bien devaluados por desprestigiados, ya arrinconados.

Las recientes noticias que han desvelado, a nivel mundial, la existencia de verdaderos grupos delictivos en niveles directivos de algunos de esos oráculos universalistas -pero también en sus niveles activistas “a pie de calle-, indican en su conjunto que varias cosas no han funcionado.


En primer lugar: no han existido medios de control internos eficaces, tampoco externos, de posibles ejercicios despóticos, parasitarios y depredadores del poder; de las diversas formas de poder. Todo lo que tales elites mundialistas vienen exigiendo, con motivo, a otras instancias, no se lo han aplicado a ellas mismas. De tal modo que sus supuestas “auditorías” externas, tan publicitadas ellas, no eran más exigentes y rigurosas que las -en su día- realizadas por la Hacienda Foral Navarra a Osasuna.

En segundo lugar, su discurso victimista y culpabilizador, dirigido a los ciudadanos de Occidente y especialmente hacia los de creencias cristianas, ha demostrado ser pura palabrería y justificación ideológica de grupos de poder delictivos de carácter transnacional.

En tercer lugar, semejantes delitos, todos ellos acallados durante años y años, se han producido con independencia de la matriz sociológica de la entidad depredadora causante: ya procediera de ámbitos cristianos progres (Oxfam), la Internacional Socialista (Médicos Sin Fronteras), o el super-gobierno mundial de Naciones Unidas (ACNUR).

Finalmente, su práctica ha desvelado que su humanismo universalista –versión moralista del pensamiento globalizador políticamente correcto- es pura superestructura ideológica, una absoluta impostura sentimentalista indiferente al sufrimiento concreto de personas y pueblos, al servicio de elites ignotas e incontroladas.

A resultas de tales denuncias mediáticas, en su conjunto, tales ONG’s han quedado seriamente “tocadas”, tanto en su credibilidad como en su honorabilidad. Si a sus empleados y asociados los han tratado así (recuérdese a los cientos de voluntarios de los que sus directivos abusaron sólo en tiendas ubicadas en la propia Gran Bretaña), ¿cómo perciben realmente a sus donantes anónimos? Si han desviado dinero destinado a emergencias humanitarias para sexo y drogas, aprovechándose del hambre y la extrema necesidad de tantos hombres y mujeres a quienes han prostituido, ¿hasta dónde y por cuánto han arrastrado también a las prestigiosas empresas auditoras que avalarían sus actividades?

Han mentido como bellacos, sin vergüenza alguna, sin límite conocido: directivos, auditores, comunicadores... Entonces, ¿deben salirse de rositas? ¿Y sus corresponsales navarros? Pues han callado como…, como si no fuera con ellos.


Desde una conciencia cívica elemental y el sentido común, los ciudadanos navarros debemos exigir varias cosas:

1.- Ni un euro de las administraciones públicas para Intermón-Oxfam (¡qué contentos se mostraron cuando se desvincularon de los jesuitas años atrás!), ACNUR y Médicos Sin Fronteras.

2.- Fiscalización pública de sus delegaciones operativas en Navarra.

3.- Cese de las donaciones privadas hasta que tales ONG´s acrediten mecanismos de control y de compensación del daño causado. Y no basta con que algunos directivos hayan dimitido: los culpables deben pagarlo con la cárcel. Y si es en prisiones de Haití, mejor que en su casa.

Ya basta de lecciones morales y de chantajes emocionales. Los ciudadanos somos adultos y donaremos tiempo y dinero a la causa, ONG u operador, que nos dé la gana y no a las que nos sugieran las Administraciones públicas y la publicidad de los siempre interesados medios de comunicación.

¿Recuerdan?: “En tu declaración de la renta marca Fines Sociales” ¡¡¡Y una m…!!!

Sila Félix

lunes, 18 de abril de 2016

España: ¿La Bélgica del sur de Europa?


Con motivo de los recientes atentados perpetrados por yihadistas en Bélgica, una de las cuestiones que ha destacado la prensa (al menos la española) es la situación territorial y administrativa  en la que se encuentra inmerso el país, fiel reflejo de la situación política. Distintas policías según territorios, leyes absurdas pensadas para situaciones de hace doscientos años, descoordinación entre administraciones y un largo etcétera que no solo ha favorecido la acción criminal, sino que nos lleva a plantearse como han llegado los belgas a esta situación, y por supuesto a plantearse incluso la viabilidad del proyecto de Estado a futuro.


Está claro que las comparaciones son odiosas, y que las situaciones nunca son simétricas, si bien, pueden guardar una cierta analogía. La historia de España no se puede comprar a la de Bélgica, ni el Reino Unido, ni siquiera a Estados tan recientes como Alemania, Italia, y ni que decir del Este de Europa. Sin embargo, una serie de ideologías y la política seguida como consecuencia de éstas sí que nos acerca más al caso belga que a ningún otro en toda Europa, ni siquiera al Reino Unido con Escocia o Irlanda del Norte.

Comencemos con los belgas, que si bien carecen de nuestra historia, el surgimiento del futuro Reino de Bélgica está ligado curiosamente con España. Los Países Bajos, herencia territorial recibida por el Emperador español Carlos I, se incorporan a la monarquía hispánica, si bien el separatismo holandés unido con el surgimiento de la reforma protestante provocan que dicho territorio quede dividido en dos por motivos religiosos; los protestantes acabarán formando parte del Reino de Holanda o Países Bajos, mientras que los católicos formarán el Reino de Bélgica. Hoy en día la religión es un sub factor cultural, algo incluso despreciado, pero hace no mucho tiempo era el elemento fundamental, capaz, como en el caso belga, de unir comunidades con distintas lenguas (flamenco/holandés, francés) en torno a un proyecto común. Además de la religión, la nación belga era y sigue siendo homogénea cultural y étnicamente, siendo el idioma el único rasgo distintivo entre "supuestas" comunidades.

La decadencia del catolicismo en Bélgica, las dos guerras mundiales (y sendas ocupaciones alemanas del territorio, con colaboracionistas incluido), el marxismo cultural y el relativismo, entre otros factores, va a producir que ambas comunidades lingüísticas vayan aparcando los elementos que las unían y cimentar las bases del separatismo. Y precisamente después del triunfo cultural de "mayo del 68 francés", el separatismo disfrazado de autonomismo/regionalismo va a impulsar una serie de reformas con objeto de sustituir un Estado unitario por un sistema fuertemente federal. Pero las semillas del separatismo serán regadas antes de la revolución cultural europea comenzada en la Francia de finales de la década de los 60.

Lo curioso del caso es que, al igual que nos ha ocurrido en España, a más regionalización, a supuesto mayor auge del separatismo, y políticas lingüísticas que lejos de unir ha separado más ambas comunidades (flamenca y francófona) hasta el punto de dejar un Estado débil y políticamente al borde de su extinción. De hecho, una desprestigiada monarquía, ciertos servicios todavía estatales como la seguridad social y la presencia de la UE/OTAN en Bruselas son los únicos elementos que mantienen con vida artificialmente la unidad belga.

División lingüística de Bélgica en cuatro zonas: flamenca, francesa, alemana y bilingüe

La pregunta que cabe hacerse; ¿que ha llevado a un Estado surgido de una revuelta popular en 1830, unido por su fe católica (religión y cultura común) a estar al borde de la extinción?; pues básicamente, por la política lingüística. Durante el siglo XIX el francés era el idioma dominante en el recién estrenado Reino, pero durante el siglo XX la situación se revertirá. El cambió de la estructura económica del país, unido a las dos ocupaciones militares alemanas, fortalecerán el sentimiento lingüístico y político flamenco. De hecho, los incipientes nacionalistas flamencos apoyarán a los nazis a través del partido colaboracionista Unión Nacional Flamenca (fundado precisamente en 1933, fecha de toma del poder de Hitler), e incluso se llegaron a reclutar dos divisiones de las SS con voluntarios belgas, muchos de ellos nacionalistas flamencos, dando vuelo a los nacionalismos de base lingüística.

Izquierda; bandera de la Unión Nacional Flamenca, a la derecha, cartel pronazi en flamenco.

Con el final de la II GM, el triunfo sobre Alemania no trajo la paz, estabilidad y prosperidad que cabe pensar, la semilla no solo había sido plantada, sino incluso regada. La estructura lingüística que seguirá la Bélgica de la postguerra será crear dos grupos monolingües de provincias, con los distritos centrales de Bruselas únicos bilingües (aunque la mayoría de sus habitantes son francófonos --y además es la capital de la región flamenca/neerlandófona), y una pequeña parte del país germanófona. Y por supuesto, casi toda la clase política de derecha a izquierda entregada a fomentar los proyectos identitarios regionales frente a al proyecto común de Estado-nación belga.

Lejos de lo que pueda parecer desde fuera, 'flamencos' y 'valones' no son grupos étnicos en ningún sentido razonable, únicamente indican la región en la que uno reside, puesto que se asume que cada belga habla en la lengua asignada a su región. En realidad, tenemos ciudadanos belgas que pueden pasar de un lado al otro de la supuesta frontera lingüística entre regiones, cambiando de un idioma a otro según convenga. Pero pese a todo, arrecian las campañas políticas con las que los políticos locales avivan el agravio de que la lengua "propia"' no es lo suficientemente respetada o apreciada en la propia tierra.

La política seguida por las autoridades belgas ha sido, en vez de fomentar el bilingüismo en la escuela y administración con objeto de fomentar la unidad, crear auténticos apartheids lingüísticos con objeto de exacerbar sentimientos separatistas mientras se transferían sistemáticamente competencias estatales hacia los niveles regional y local. Este fenómeno se ha agravado con la preferencia belga a la Comunidad Económica Europea, luego Unión Europea, institución que ha fomentado la transferencia de  poder y capacidad de decisión del nivel estatal a los niveles regionales y locales (y por supuesto, a la propia UE), cortocircuitando completamente a los Estados-nación, con la excepción de países con la suficiente fortaleza institucional (como el Reino Unido) o simplemente lo bastante homogéneos (como Dinamarca) como para resistir la dinámica.

En la actualidad, aparte de Galicia, País Vasco, Navarra y Cataluña, existen independentistas con más o menos fortaleza y base social en Aragón, Valencia y Baleares (pan-catalanistas), Asturias, León, Castilla (aunque parezca increíble, con lemas como Madrid no es España), Andalucía, Extremadura y  Murcia (en estas dos regiones por fortuna con muy poco peso de momento), aparte de un fuerte regionalismo en Cantabria en torno al neo-populista de Miguel Ángel Revilla.

Después de este breve repaso a la triste realidad belga, ¿a alguien todavía no le suena otro Estado-nación que se encuentra en una situación similar?. Hace unos años, Bélgica estuvo un año sin gobierno por culpa de partidos independentistas radicales que bloqueaban con sus escaños cualquier opción a alcanzar un gobierno de coalición, hoy ocurre lo mismo en España, donde Bildu/PNV/CDC/ERC, con el apoyo de Podemos y IU bloquean la formación de un gobierno estable. Descentralización político-administrativa, tensiones separatistas, apartheid lingüísticos (incluso abiertamente hostiles al bilingüismo como el reciente manifiesto Koine), y por supuesto, la acción pro-regionalista y a su vez globalista de la UE, hacen que España cada día más se parezca a Bélgica. 

La situación de España no es simétrica a la belga, el Estado central todavía tiene una mayor fuerza, y una parte importante de la población española tiene una conciencia de pertenencia a la Madre Patria. Pero no podemos dejar pasar por alto que la Unión Europea por un lado, y todo un frente popular entre separatistas y extrema izquierda radical, unido a un PSOE veleta y oportunista, un PP desnortado, y estos dos últimos junto a C´S entregados a proyectos mundialistas, pueden terminar de llevar a España a una situación simétrica a la belga. Entonces ya no se podrá hablar de balcanización, sino más bien de "belgización" de España, y entonces, a los no separatistas se nos puede poner la situación muy complicada.

Viriato

lunes, 14 de marzo de 2016

Izquierda aberchale y sionismo

Entre los años 1931 (fecha de la fundación de la organización) y 1948 (fecha del reconocimiento y por tanto nacimiento del Estado de Israel) operó en territorio del Mandato Británico una organización paramilitar (es decir, terrorista) bajo el nombre de IRGUN (en hebreo ארגון, abreviatura de HaIrgun HaTzva'i HaLe'umi BeEretz Yisra'el, הארגון הצבאי הלאומי בארץ ישראל, "Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel"). Es necesario aclarar que el sionismo nació como una ideología nacionalista hebrea que ya en el siglo XX giró a la izquierda, que no tiene nada que ver con la religión judía, contando además eran de corte laicista.

Anagrama de la organización paramilitar terrorista de corte ideológico sionista IRGUN

En mayo de 1945, derrotadas las potencias del eje, un grupo de ex-miembros de las milicias del Gobierno Vasco en la guerra civil, gran parte de los cuales participaron de alguna manera en la invasión aliada de Francia a partir del "Desembarco de Normandía", formaron un batallón que más tarde se conocería como el "BATALLÓN ROTHSCHILD", nombre que adoptaron por estar ubicado su cuartel general y campo de entrenamiento en el Castillo que la familia de financieros de origen sefardita Rothschild tenía a las afueras de París. Los instructores fueron oficiales del ejército estadounidense principalmente, y el objetivo era crear un maquis vasco que junto al maquis marxista invadiera España y derrocara a Franco. Obviamente los separatistas vascos colaborarían a cambio de obtener una República Vasca independiente de España.

Pues bien, una parte de los miembros del Batallón Rothschild fundaron, apoyaron, financiaron o instruyeron a una organización que se fundó en 1958 con el nombre de ATA (Aberri Ta Askatasuna, es decir, Patria y Libertad), pero que al poco cambiaría la primera letra A por la E, dando resultado a la ya tristemente conocida como ETA. Una primera ETA que, si bien nació "oficialmente" como una escisión de las juventudes del PNV, sin embargo fue apoyada, entrenada y cofundada también por miembros del ya mencionado batallón (el cual a su vez dependia del Gobierno Vasco "en el exilio"), así como por algún sector del clero vasco, dando lugar a una organización que inicialmente estaba inclinada políticamente hacia el conservadurismo y la derecha, si bien, en poco tiempo giró hacia el izquierdismo radical y el ultra-progresismo que hoy todos conocemos, o más bien, padecemos.

El escudo de la Baronía de Rothschild que coronaba la entrada del "Château"

Los lectores se preguntarán que tendrá que ver el Irgun israelí con la ETA. Pues bien, para muchos jóvenes pertenecientes a EGI (juventudes del PNV en aquel entonces), o simplemente simpatizantes del separatismo vasco, la proclamación en 1948 del Estado de Israel supone un ideal a seguir de cara a conseguir un hipotético Estado Vasco independiente. La lucha armada del Irgun, para este grupo de iluminados sectarios resulta todo un ejemplo a seguir. Asimismo, la obra "La Revuelta", del sionista Menahem Beguin se convierte en su biblia política. A fin de cuentas el sionismo, al igual que el nacionalismo vasco, carecía de una base solida para su aspiración soberanista, y tuvo que inventarse de la nada unos supuestos derechos de hacia casi dos mil años. En el caso del nacionalismo vasco es peor, ya que ni siquiera tiene una base histórica de hacía dos mil años.


Pero no solo en los cachorros del PNV surgirá una auténtica pasión por el sionismo, también entre los fundadores de ETA el ejemplo a seguir era el del irgun/sionismo, una ideología que mediante la utilización de la lucha armada había conseguido crear un Estado de la nada. Y no solo las tácticas terroristas son lo que encandila las mentes de estos fanáticos terroristas; la recuperación y resurgimiento del hebreo como lengua del nuevo Estado supone todo un ejemplo con el cual convertir el vascuence o euskera en la esencia de la "etnia vascongada".

Este cambio en la mentalidad del nacionalismo vasco resulta fundamental, ya que el propio Sabino Arana puso por encima de todo la raza vasca, sin darle al euskera la importancia que hoy tiene entre sus herederos políticos. Arana afirmó que "Muchos son los euskerianos que no saben euskera. Malo es esto. Son varios los maketos que lo saben. Esto es peor. Gran daño hacen a la patria cien maketos que no saben euzkera. Mayor es el que le hace un solo maketo que lo sepa. Para el corazón de la Patria, cada vasco que no sabe euzkera es una espina; dos espinas cada vasco que lo sabe y no es patriota; tres espinas cada español que habla euzkera". Un texto como el reflejado no es el de una persona que considera el euskera como una prioridad fundamental y la base de su "construcción nacional", sino más bien subordinada a una raza como elemento esencial de su soñada euskalerria.

José Luís Álvarez Emparanza, (Txillardegi), conocido aparte de por su militancia etarra como "experto" en materia lingüística, considera que el futuro Gobierno Vasco independiente debe impulsar la inmersión lingüística del euskera, a imitación de lo realizado por los israelíes en relación al hebreo. Por cierto, otro "intelectual" y "lingúista", a la par quel ocultista y neopagano Federico Krutwig contribuirá a impulsar siguiendo la estela de Álvarez el "nacionalismo de lengua" frente al "nacionalismo de raza" de los hermanos de Arana, táctica que les ha dado un resultado que no se puede negar. 

A la lucha armada o inmersión lingüística anterriormente mencionadas también habrá que añadir como tácticas "copiadas" al sionismo el cambio de topónimos, aunque haya que inventarse su versión euskerica como es el caso de las localidades de la Ribera de Navarra. Y el revisionismo histórico reescribiendo los manuales y libros de historia con autores afectos a la causa, otra táctica más copiada importada del sionismo. En realidad, no hay ninguna táctica social, cultural y en definitiva política que el nacionalismo vasco no haya copiado del sionismo político.

Para los totalitarios separatistas la capital rivera se debería denominar "Tutera", nombre falsamente euskerico que jamás ha existido en la história. Los nombres con los que se registra en la documentación histórica de los años 1119-1121, son Thudela, Totela, Tudela, Tudella, Tutela, Tutele, Tutella y Tutellam, en ningún caso Tutera con R.

Si el tema no fuera tan grave, y nuestro futuro no corriera tanto peligro, no solo resultaría anecdótico, sino que incluso tendría una nota de humor. Porque no solo en los orígenes del izquierdoaberchalismo se pueden rastrear simpatías de estos totalitarios separatistas hacia el sionismo, en la actualidad destacados personajes bildutarras como Jon Iñirratu, el opusdeista Rafael Larreina, Pello Urizar o Karmelo Landa, por poner algunos ejemplos, han manifestado públicamente su simpatía y admiración hacia el sionismo. Lo más curioso, o perverso, del tema es ver como la izquierda aberchale públicamente se posiciona a favor de Palestina, mientras que sus dirigentes en secreto todavía hoy idolatran al mayor enemigo de los palestinos: el sionismo político y el Estado de Israel.

Alberto Spektorowsky efusivamente saludado por Karmelo Landa, el cual tiene a su izquierda al dirigente bildutarra y máximo lider de la moribunda Eusko Alkartasuna Pello Urizar.

¿síndrome bipolar o estafa intelectual? murales aberchales a favor de Palestina, mientras que por otro lado consideran a Israel todo un ejemplo a seguir.
Viriato