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lunes, 2 de julio de 2018

La izquierda caviar

Reciente imagen del podemita Errejon en su sesión fotográfica chic

Izquierda caviar es una expresión política de uso coloquial utilizada para referirse a aquellos que proclaman tener ideas de izquierda pero que mantienen una vida con ciertos lujos o alejada de los ideales que se supone deben ser propios de una política de izquierda. El término «izquierda caviar» tiene su origen en la expresión francesa gauche caviar, que hace referencia a los políticos de izquierda que provienen de una clase social privilegiada. 

Se utiliza como complemento la palabra caviar por el alto precio del mismo para connotar un alto poder adquisitivo. Los términos gauche caviar y gauche champagne fueron utilizados en los años 1980 por los detractores de François Mitterrand. El término «izquierda caviar» tiene sus equivalentes en otros países: en Francia es “gauche caviar”, en Suiza es “toscana-zosi”, en Inglaterra es “champagne socialists” y en EE. UU. “radical chic”.

Imagen del reportaje de la revista “Vogue” a las pijo-feministras de ZP

En España, ya en la década de los 80 del pasado siglo, ministros como Solchaga y sobretodo Boyer fueron los máximos representantes de esta izquierda caviar. Sin embargo, tanto el PSOE como entonces IU siempre presumieron de ser una “izquierda” auténtica, preocupada por las causas sociales de los más desfavorecidos. 

Sin embargo, ya desde el final de la etapa del último gobierno de Felipe González, luego profundizada por Zapatero y sus ejecutivos de portada Vogue, y luego con el surgimiento de Podemos, tras el abandono de las políticas tradicionales la izquierda española homologándose con el resto de izquierda europea, han abandonado las causas sociales de las clases medias y bajas autóctonas dirigiendo sus políticas hacia las “nuevas minorías”: inmigrantes, elegetebes, oenenges, feminismo radical… mientras los dirigentes de esa nueva izquierda caviar española utilizan la política para lograr un nuevo estatus socioeconómico más propio de “banqueros” que de “políticos de izquierda”.


Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y ver constantemente a los políticos de la “izquierda” española posando como si fueran modelos o actores de Hollywood  en revistas “pijas” es toda una declaración de intenciones. Como lo es  también los distintos escándalos de casoplones de dirigentes podemitas como Pablo Iglesias y su “pareja” la portavoza señora Montero, la jefa podemita en la C.A. Vasca señora Zabala, o la dirigente podemita de Murcia. No es que un jerarca izquierdista no pueda disfrutar de una posición económica solvente (sobre todo si se la ha ganado con el sudor de la frente, lo ha heredado o le ha tocado la lotería), sino el lujo ostentoso cutre de nuevo rico que están demostrando todos estos personajes. 

Es por ello que su procedencia de la alta sociedad (ej. Sánchez), o su rápida ascensión social a través de la política (ej. jerarquía podemita al completo), su ostentación lujosa cutre a lo “nuevo rico”, y el abandono de las causas tradicionales de la izquierda tradicional por esas nuevas causas postmodernas (inmigracionismo, globalización, elegetebe, oenegetismos….) hacen que la izquierda española al completo, al igual que le ocurre a la francesa, italiana, inglesa o alemana, sean izquierdas volcadas en los intereses de los sectores más acomodados y puedan ser también denominados como “Izquierda caviar”.

El casoplón de los Iglesias-Montero, lujo ostentoso y cutre de quienes han llegado al Congreso de los Diputados criticando precisamente su actual comportamiento y el de su banda. Izquierda caviar en estado puro, consejos vendo y para mí no tengo. Que ciudadanos de clase media o baja sigan apoyando a estos sujetos no solo es ponerse una soga en el cuello, es ser sectario y/o estúpido.

lunes, 25 de junio de 2018

España, ¿paraíso de violadores?


El pasado viernes le tocaba hacer el paripé al publicista chulito y perdonavidas que se hace llamar Risto Mejide, que subió uno de esos tweets sensacionalistas buscando el posicionamiento fácil en la unanimidad radical-progresista y unos cuantos miles de retweets de la masa aborregada y acrítica.

Violadores del mundo, ya tenéis destino vacacional perfecto, pensado para vosotros. Sin riesgos, sin memoria para la reincidencia y sin incómodas estancias en prisión. Descuentos especiales para grupos. 
Manada D’Or, país de violadores. 
Spain is different. Again. #vergüenza
— Risto Mejide (@ristomejide) 22 de junio de 2018

No, no lo dice porque haya sido puesto en libertad condicional sin fianza uno de los hombres que participó en la supuesta agresión grupal de la segunda manada argelina de Alicante, decisión cuanto menos criticable al ser el mismo que ya había intentado fugarse a Argelia en un principio y que a pesar de tratarse de un caso en lo esencial bastante similar al de los Sanfermines del 2016, ha pasado de puntillas entre los medios de masas que estos días están apostados frente a la puerta de la casa de 'El Prenda'.

Tampoco lo dice por el hecho de que en España los residentes extranjeros cometen una cantidad de violaciones absolutamente desproporcionada, si es que no son responsables de la mayor parte de las agresiones sexuales con prevalimiento, intimidación y violencia. Es algo que en la actualidad se oculta y de lo que probablemente esté prohibido siquiera confeccionar estadísticas, por lo que tenemos que irnos a uno de esos fallos en Matrix que en 2007 filtró que en Madrid el 71% de los violadores que habían sido detenidos eran extranjeros, lo que supone que con una población extranjera de aproximadamente el 13%, un inmigrante tenga más de 16 veces más posibilidades de violar a una madrileña, que un hombre local.

No, es la crítica barata de siempre hacia España y lo que representa, crítica que busca el aplauso fácil sin que la realidad y los hechos objetivos importen demasiado. Y la realidad es que da igual el estudio con cierta reputación que se consulte, España siempre está entre los mejores países del mundo para ser mujer. Que en Europa es precisamente España uno de los países con menos violaciones, frente a los países que despuntan, que ¡oh casualidad! son los que han importado grandes cantidades de hombres musulmanes. No hablemos ya de países como Suecia que se han ganado el epíteto de capital de la violación de occidente y que es capaz de condenar a unos pocos meses de prisión a falsos menores de edad solicitantes de asilo que cometen una violación grupal con amenazas emitida por Facebook, sin que nadie levante una pestaña.

Violaciones por 100.000 habitantes

No, Risto no es ningún rebelde, si realmente lo fuese diría que España no se puede convertir en el vertedero del tercer mundo. Que es una vergüenza que más de la mitad de la población reclusa en España sea de origen extranjero y que mediante la pantomima del "arraigo" de delincuentes a todas luces inadaptados, no se proceda ipso facto a la expulsión a sus países de origen una vez cumplidas las penas. Cualquiera diría que con medidas como estas lo que se busca de forma activa es meter al lobo en nuestro redil.

Risto es otro borrego más que está contribuyendo a la importación desde el mundo anglosajón de aquel término de la "cultura de la violación", siendo este un invento femimarxista que busca crear ficción de que en los campus de Estados Unidos las violaciones son algo normalizado en ámbitos masculinos como las hermandades. En España pretenden adaptar este término a las fiestas populares. No es que no se pueda hablar de una "cultura de la violación" en países donde este tipo de crímenes están castigados con penas de prisión cercanas a las del asesinato y tienen un gran estigma social, es que no es nada reciente ya que incluso en los reinos hispanos de la Edad Media la violación estaba penada con la muerte. 

Para verdadera cultura de la violación la que están importando estos iluminados de países musulmanes en los que si el violador es pillado, la "condena" consiste en hacerle casarse con su víctima. El doblepensar es tal, que decir que España es un país de violadores es muy progre y muy guay, pero si dices que Marruecos es un país de violadores, Risto será el primero en señalarte y llamarte chenofogo-rasista.

Tenemos a hipócritas como Risto que por un lado hablan de fronteras abiertas, de derecho a la presunción de inocencia, a la reinserción y de no legislar en caliente; siempre y cuando se trate de pobres inmigrantes, porque si es negrito o morito no hay delito. Mientras piden todo el peso de la ley contra los españoles blancos y heteros, que han de ir al matadero. Ahí tenemos a progredumbre como Izquierda Unida, que son capaces de pedir la ejecución de los cerdetes de La Manada, mientras abogan por la abolición de las prisiones y los CIEs.


El comportamiento de La Manada hacia las mujeres es la consecuencia lógica de la sociedad hedonista y carente de cualquier tipo de valor que todos ellos han contribuido a crear. Mientras que no los jueces, sino un sistema judicial garantista homologable al de cualquier otro país europeo, es quien los ha puesto en libertad provisional y bajo fianza. ¡Que disfruten de lo votado!, porque ellos han sido quienes han elegido a los legisladores que han montado este sistema laxo que ofrece todas las ventajas a los delincuentes mientras se ceba con los ciudadanos normales.

Risto no vive en la periferia de las normas sociales, es al fin y al cabo otro borrego bienqueda que dice aquello para lo que ha sido programado.

Hispano

miércoles, 28 de febrero de 2018

Ni un euro de Navarra y los navarros para Intermón-Oxfam, ACNUR y Médicos Sin Fronteras


Al universo de las ONG’s les caracteriza -teórica y principalmente- su invocación a la solidaridad de la ciudadanía occidental más “beneficiada” en favor de causas, generalmente lejanas, a las que ponen rostro; propiciando su empatía y generosidad económica.

Su celo proselitista, con los años, ha ido ganando audacia y agresividad: hasta el punto de atacar a las iglesias “oficiales”, chantajear emocionalmente a sus posibles donantes por medio de depuradas y descarnadas técnicas de merchandising, y exigiendo su parte alícuota presupuestaria directa a Estados nacionales y demás administraciones públicas. Para ello se han arrogado el papel de “conciencia moral de la humanidad” en detrimento de otros actores internacionales más tradicionales (las viejas aristocracias caritativas, los sucesivos papas católicos, el Dalai Lama…); bien devaluados por desprestigiados, ya arrinconados.

Las recientes noticias que han desvelado, a nivel mundial, la existencia de verdaderos grupos delictivos en niveles directivos de algunos de esos oráculos universalistas -pero también en sus niveles activistas “a pie de calle-, indican en su conjunto que varias cosas no han funcionado.


En primer lugar: no han existido medios de control internos eficaces, tampoco externos, de posibles ejercicios despóticos, parasitarios y depredadores del poder; de las diversas formas de poder. Todo lo que tales elites mundialistas vienen exigiendo, con motivo, a otras instancias, no se lo han aplicado a ellas mismas. De tal modo que sus supuestas “auditorías” externas, tan publicitadas ellas, no eran más exigentes y rigurosas que las -en su día- realizadas por la Hacienda Foral Navarra a Osasuna.

En segundo lugar, su discurso victimista y culpabilizador, dirigido a los ciudadanos de Occidente y especialmente hacia los de creencias cristianas, ha demostrado ser pura palabrería y justificación ideológica de grupos de poder delictivos de carácter transnacional.

En tercer lugar, semejantes delitos, todos ellos acallados durante años y años, se han producido con independencia de la matriz sociológica de la entidad depredadora causante: ya procediera de ámbitos cristianos progres (Oxfam), la Internacional Socialista (Médicos Sin Fronteras), o el super-gobierno mundial de Naciones Unidas (ACNUR).

Finalmente, su práctica ha desvelado que su humanismo universalista –versión moralista del pensamiento globalizador políticamente correcto- es pura superestructura ideológica, una absoluta impostura sentimentalista indiferente al sufrimiento concreto de personas y pueblos, al servicio de elites ignotas e incontroladas.

A resultas de tales denuncias mediáticas, en su conjunto, tales ONG’s han quedado seriamente “tocadas”, tanto en su credibilidad como en su honorabilidad. Si a sus empleados y asociados los han tratado así (recuérdese a los cientos de voluntarios de los que sus directivos abusaron sólo en tiendas ubicadas en la propia Gran Bretaña), ¿cómo perciben realmente a sus donantes anónimos? Si han desviado dinero destinado a emergencias humanitarias para sexo y drogas, aprovechándose del hambre y la extrema necesidad de tantos hombres y mujeres a quienes han prostituido, ¿hasta dónde y por cuánto han arrastrado también a las prestigiosas empresas auditoras que avalarían sus actividades?

Han mentido como bellacos, sin vergüenza alguna, sin límite conocido: directivos, auditores, comunicadores... Entonces, ¿deben salirse de rositas? ¿Y sus corresponsales navarros? Pues han callado como…, como si no fuera con ellos.


Desde una conciencia cívica elemental y el sentido común, los ciudadanos navarros debemos exigir varias cosas:

1.- Ni un euro de las administraciones públicas para Intermón-Oxfam (¡qué contentos se mostraron cuando se desvincularon de los jesuitas años atrás!), ACNUR y Médicos Sin Fronteras.

2.- Fiscalización pública de sus delegaciones operativas en Navarra.

3.- Cese de las donaciones privadas hasta que tales ONG´s acrediten mecanismos de control y de compensación del daño causado. Y no basta con que algunos directivos hayan dimitido: los culpables deben pagarlo con la cárcel. Y si es en prisiones de Haití, mejor que en su casa.

Ya basta de lecciones morales y de chantajes emocionales. Los ciudadanos somos adultos y donaremos tiempo y dinero a la causa, ONG u operador, que nos dé la gana y no a las que nos sugieran las Administraciones públicas y la publicidad de los siempre interesados medios de comunicación.

¿Recuerdan?: “En tu declaración de la renta marca Fines Sociales” ¡¡¡Y una m…!!!

Sila Félix

lunes, 29 de enero de 2018

Podemos en crisis: de “asaltar los cielos” al “porque yo lo valgo”


¿Qué está pasando realmente en Podemos Navarra? Pero, ante todo, ¿qué puede pasar?

Los navarros venimos observando, con una gran sonrisa en el rostro, la crisis desatada por el personalismo sin freno de Laura Pérez y aquéllos a los que ha conseguido enganchar: nada menos que 4 de los 7 parlamentarios forales.

El problema de Podemos Navarra se llama Laura Pérez, efectivamente. Pero debemos partir de la siguiente premisa: Laura Pérez es prototípica de los tiempos en que vivimos. Progre a más no poder, hija de progres a su vez, beneficiaria de las grietas –contrataciones más que dudosas- del sistema que critica, individualista a tope pese a militar en un partido con sentido de lo colectivo… Es un fruto de su generación, una encarnación perfecta del sistema de adoctrinamiento y de las corrientes de moda de las últimas décadas: el “porque yo lo valgo”, de L’Oréal, bien podría sintetizar esta tesitura. Derechos sin obligaciones, críticas sin límites, la coherencia para los demás, palabrería sin fin, oportunismo amoral, utilitarismo, postureo hiperactivo…

Pero Laura Pérez supo estar en el momento y el lugar adecuados. Y de aquellos polvos, estos lodos; no en vano, toda una generación educada en los tópicos hoy imperantes, exigió su parte del pastel. Tras acusar ferozmente a “la casta” de todos los males del mundo, renunció al “asalto de los cielos” para pillar un trozo de tarta…. “porque yo lo valgo”.

El partido Podemos constituye, antes que nada, el enésimo intento de renovación de una vieja izquierda anquilosada.

Cada generación izquierdista, más por impulso biológico que por verdaderos apremios doctrinales -aunque la dialéctica hegeliana algo tenga que ver-, exige su lugar al sol y su protagonismo en la Historia.

Felipe González se cargó a la “vieja guardia” del PSOE. Agotado este PSOE, procedía una renovación acorde a los nuevos tiempos y sus nuevos valores; si bien muchos comportamientos de tantos podemitas son similares a los de los “viejos” a los que recusan: hipocresía e incoherencia personal, sentimiento de superioridad moral, creencia de partir de cero rechazando cualquier arraigo biológico y comunitario, gusto por los bienes materiales y la buena vida, identificación y demonización del “enemigo” a batir…

Podemos es una organización de corte marxista-leninista, al menos en lo que se refiere al equipo dirigente estructurado por Pablo Iglesias. Pero los mimbres de los que se han servido para edificarlo, no son bolcheviques al viejo corte; sino gentes de hoy, con las necesidades y los gustos de hoy.

Para poder encarar esta realidad antropológica, los impulsores de Podemos asumieron algunos tics definidos como “populistas” –por analistas y periodistas- en su carrera hacia el poder, lo que generó no pocas contradicciones.

Además de este problema de carácter antropológico, Podemos debía resolver una cuádruple fractura interna: Liderazgo leninista versus militancia de tics asamblearios; centro frente periferias; centralismo contra tendencias internas; revolucionarismo o gradualismo.

Tal cóctel hacía inevitable una sucesión de contradicciones y reajustes; expulsiones y defecciones.

En todo caso, la cuestión que determina –finalmente- tales convulsiones es la de la cultura organizativa y la disciplina de grupo. Es un clásico en Ciencia Política la clasificación de las culturas organizativas de la izquierda en tres modelos: el centralismo democrático de arriba hacia abajo característico de los partidos comunistas, pero también de buena parte de la social-democracia; el estilo asambleario, de raíces más libertarias, encarnado hoy por las plataformas municipalistas y las PAH, y el fraccionalismo leninista de “tiempos de paz”.

Podemos, en resumen, y su extensión navarra no es una excepción, es la criatura de un pequeño grupo directivo, muy cohesionado, que ha agrupado diversas oleadas de simpatizantes y militantes, muchos de ellos procedentes de causas ciudadanas diversas; en todo caso alejados del modelo de militancia rígido y paramilitar que caracteriza a todas las sectas marxistas-revolucionarias. Su estructura inicial, la de los célebres “círculos” -que recordaba en su proclamas iniciales, salvando y mucho las distancias, la de los soviets rusos del 17-, se ha visto desbordada por la realidad: es imposible mantener una estructura asamblearia de manera permanente en todas sus esferas de competencias y ámbitos de decisión. Por ello, las sucesivas denuncias de ausencia de democracia interna, que se han manifestado a lo largo de toda la geografía española, eran inevitables. Laura Pérez ha hecho propias tales denuncias, manifestándose “perseguida” –ella y los suyos- por la dirección impuesta por Pablo Iglesias; pero sin crítica política o ideológica alguna de peso, por su parte, salvo lemas muy manidos. Su ulterior acercamiento a la tendencia/partido Anticapitalistas fue un tanto incomprensible, visto desde fuera. Laura Pérez no parece que sea una feroz trotskista, pero iniciada la crisis de liderazgo, buscó apoyos a nivel nacional: un mal cálculo. Si Pablo Iglesias ya tenía motivos para deshacerse de ella, semejante torpeza fue la gota que colmó el vaso.

En cualquier caso, era muy difícil transformar caprichosos niños de papá en obedientes y disciplinados bolcheviques.

Como contraste al de Laura Pérez, es paradigmático el papel de la histórica Tere Sáez. Aparentemente se alineó, en un principio, con Laura Pérez, quien, no olvidemos, ha sido acusada de un ejercicio ilícito, personalista y crematístico de sus cargos políticos. Teres Sáez, buena conocedora de las culturas organizativas de izquierdas, terminó virando hacia el sol que más calienta, Madrid; pues bien sabe que no se puede luchar contra una dirección nacional. No en vano, fuera de Podemos, ¿qué puede hacer Laura y los suyos? ¿Fundar un nuevo partido? Semejante aventura la hundiría irremediablemente, pues carece de capital y prestigio político alguno; por mucho que controle –de momento- a la mayoría de parlamentarios forales de Podemos. Y, a estas alturas, no puede esperar misericordia alguna por parte de Iglesias, Santos y demás.

A efectos prácticos, en el peor de los casos, el “proyecto del cambio” del actual Gobierno de Barkos, se sustentaría en cinco patas, y no en cuatro como hasta ahora. No pasa nada: es mucho lo que les une a todos ellos; el poder, nada menos. De hecho, la mayoría gubernamental no corre peligro: pero sí podrían sufrir ciertos desajustes en el día a día del Parlamento Foral y, acaso, una ralentización en la adopción de nuevas iniciativas legislativas. Que nadie espere, pues, que a raíz de este conflicto interno, de Podemos, Barkos se quede sin su sillón…. Por lo menos hasta el término de esta legislatura.

De consolidarse una escisión liderada por Laura Pérez y sumar cierta cosecha de votos en futuras convocatorias electorales, ello acarrearía una pérdida en el número neto de parlamentarios del mal denominado “bloque del cambio”, a causa del impacto de la normativa electoral; que bien podría beneficiar a sus rivales del centro-derecha y el PSOE, generando nuevas alianzas gubernamentales. Pero todo ello es mucho suponer. El sentido común, la disciplina interna, el descontento de su electorado, y las medidas coercitivas que apliquen Pablo Iglesias, Eduardo Santos y los suyos sobre los disidentes, reconducirán favorablemente, antes o después, esta gran crisis de Podemos en Navarra.

Los aficionados a los grandes debates ideológicos se habrán quedado muy decepcionados: detrás de la protesta y la cabezonería de Laura Pérez únicamente hay humo “porque yo lo valgo”.

Una paradoja de la Historia: el prototipo humano de Podemos -partido que tras desenmascarar a “la casta”, asaltaría los cielos e implantaría la justicia universal- es similar en anhelos y apetencias al destilado por la globalización del “neoliberalismo salvaje”. Divertido, ¿no?

Sila Félix

miércoles, 5 de abril de 2017

¡Los populismos discriminan al género femenino!


Las azafatas deportivas son rechazadas por su condición de género en eventos deportivos por exhibir sus competencias para esos puestos que requieren buena imagen sana y saludable.

Los podemitas, abertzailes y falsos progres con su óptica de discriminación e igualdad cercenan y persiguen estas puestas de escena y actos conmemorativos que con buen gusto  y medida realza y confiere a los eventos de frescura y calidez cómo consiguen presentar sus productos los buenos decoradores y escaparatistas jugando con texturas, colores, trazos e iluminación adecuadas.

Es evidente que esa visión por su parte es fruto de una presunta marginación y complejos mal entendifos. Las mujeres en nuestra sociedad de igual manera que los hombres si aportan figura, juventud, simpatía , etc son atributos que aportan al producto, acto o imagen de empresa valores que potencian su marca sin ningún tipo de connotación sexual, floral, o cualquier otra "tara" terminada en al.

Espero, como en las corrientes políticas recientes, el agua vuelva al canal y recuperemos la normalidad y el equilibrio en algunos de los atributos naturales de las personas : juventud, belleza, simpatía, normalidad, sencillez, frescura, etc, y al margen del si tenemos vulva o pene entendamos nuestro entorno tal y como es, no como queremos que sea...

Una colaboración de Cabezudo

miércoles, 14 de diciembre de 2016

¿Por qué el cine español está lleno de basura?


Las semanas pasadas han estado marcadas por la polémica en torno a dos películas españolas. Por un lado el director Fernando Trueba estrenó a finales del mes pasado su película "La Reina de España" como secuela a "La niña de tus ojos". Esta sería una película más que habría pasado sin pena ni gloria de no ser porque desde antes de su estreno se había movido desde las RR.SS. y el whatsapp una campaña de boicot que había contado con la adhesión de algún personaje público como Fran Rivera.

Fue el año pasado cuando Fernando Trueba recibió en San Sebastián el Premio Nacional de Cinematografía 2015 y en su discurso, hizo declaraciones como "Qué pena que España ganara la Guerra de Independencia. Me hubiera gustado que ganara Francia" o "Ni cinco minutos de mi vida me he sentido español". Hace falta tener la cara más dura que el uranio empobrecido para despreciar de esa manera al resto de sus compatriotas, más aún en ese lugar y en ese momento; cuando este personaje por el contrario no ha tenido reparo en aceptar de España cuatro millones de euros en subvenciones públicas para realizar  casi todas sus películas y documentales.

Dichas declaraciones no caerían en saco roto y volvieron a salir a la luz con motivo de su nuevo estreno, ¿cómo le vamos a dar nuestro dinero a un imbécil que nos insulta a la cara de esa manera? Dicho y hecho, "La Reina de España" no llegó a los 400.000 euros en su primera semana en las salas de cine, con apenas 200.000 euros en la segunda. Teniendo en cuenta que la película había costado inicialmente 11 millones de euros nos encontramos ante un batacazo de los que hacen época. De poco le han servido a Trueba las nuevas entrevistas en las que intentaba retractarse y aseguraba que "Quien ataca al cine español ataca a su país", claro está cuando ha visto que el fiasco de su película le va a reportar pérdidas millonarias.

Por las mismas fechas también se estrenó "1898 Los últimos de Filipinas" dirigida por Salvador Calvo aunque en esta ocasión se trata más de cine del productor Enrique Cerezo. Yo era otro más de los que esperaba esta película con entusiasmo debido a que consideraba una gran idea llevar a la gran pantalla una Gesta de unos héroes olvidados que de haber sido estadounidenses ya habrían contado con al menos una superproducción que les honrase en su memoria.

También tenía mis reservas, puesto que no sería la primera vez que el cine español utiliza un hecho histórico para desvirtuarlo y ofrecer una versión acorde a la ideología progre hegemónica en el panorama cinematográfico del "estaoespañol", como a ellos les gusta decir. No iba mal encaminado e hice bien en tomarme mi tiempo, puesto que las malas críticas no tardaron en llegar, ya que como era de esperar el director no dejó pasar la ocasión para meter la mano y enmierdar una historia maravillosa.

Incluso hoy en día se estudia el asedio de Baler en los manuales de la Academia Militar de West Point, como una historia de supervivencia y resistencia hasta la última bala. Sin embargo Salvador Calvo pinta a los soldados como unos pobres chicos desorientados y enviados a la otra punta del mundo a morir por algo que no va con ellos, aquel que es patriota es un psicópata y su teniente un sádico obcecado con no rendir la plaza. Todo esto aderezado, como no, con un sacerdote drogadicto enganchado al opio, licencia que se toman y que no tiene ninguna base histórica.

En definitiva la adaptación  de una historia de unos soldados que mayoritariamente cumplieron con honor su deber hasta las últimas consecuencias y en la que cualquier derrotista habría salido por patas en los 337 días que duró el cerco, cosa que no encaja con la ideología progre del siglo XXI y por ello rescatan esta historia olvidada por el común del público para ensuciarla. Yo no tengo nada en contra de que el director lleve a cabo una película con la historia que le venga en gana, pero si la va a llenar de basura antihistórica que al menos tenga la decencia de no llamarla "1898: Los últimos de Filipinas" con la finalidad de aprovecharse de los españoles que acudiríamos a verla ávidos de rememorar este tipo de pasajes de nuestra historia.

Los héroes de Baler eran perfectamente conscientes de lo que hacían y así lo atestiguan las misivas que se escribieron entre ellos a posteriori. Los cobardes y los antiespañoles son otros y ya de este siglo XXI.

Por último, retomo la cuestión que le da título a esta entrada: ¿Por qué el cine español está lleno de basura? Algunos dirán que las películas no son atractivas, que nos han saturado con películas de la Guerra Civil donde los buenos siempre son los mismos (como si los republicanos no hubiesen cometido asesinatos en masa) o historias "muy humanas" de yonkis y prostitutas; cine de ese por el que nadie con dos dedos de frente está dispuesto a pagar un duro. Explicar como el marxismo cultural ha pasado a ser la ideología dominante en el mundo de la farándula es algo que requiere un artículo a parte que publicaré en los próximos días.

No quiero decir que todo el cine español es basura -la última que me ha gustado es la de 22 ángeles-, pero se puede decir que en este caso son las subvenciones las que han matado a la industria del cine en España: mientras que en otros países como Estados Unidos las producciones cinematográficas disfrutan a nivel Federal como mucho de exenciones recaudatorias, en España se le ofrece a las producciones cada año más de 50 millones de euros en subvenciones que sólo tendrán que devolver en caso de que las películas resulten rentables. Así, no es de extrañar que los mermaos de turno sean capaces de filmar cualquier bodrio infumable, ya que ellos se lo van a llevar calentito igualmente porque son los ciudadanos españoles los que van a pagar estas películas, las quieran ver o no.

Hispano