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lunes, 1 de octubre de 2018

Fake news a la vasca


El término fake news (noticias falsas) fue popularizado por el actual presidente de Estados Unidos Donald Trump al principio de su legislatura, hasta el punto que fue considerada "Palabra del 2017" por el diccionario Collins.

Pero hoy no voy a hablar de como medios supuestamente serios llegaron a publicar bulos creados en 4chan para demostrar que los progres de la CNN se comerían cualquier historia manifiestamente falsa por rocambolesca, con tal de tener un titular contra Trump. El bulo al que me refiero fue aquella historieta que decía que Trump había contratado a prostitutas rusas para practicar la "lluvia dorada" y mancillar la misma cama de un hotel de Moscú en la que había dormido el anterior presidente Barak Obama durante una de sus visitas, que todo había sido grabado por el FSB (servicio secreto ruso) y que con ello mantenían chantajeado al nuevo presidente.

Tampoco voy a hablar de las propuestas veladas a favor de limitar la libertad de expresión y de prensa por parte de la vicepresidenta Carmen Calvo, con un ejecutivo en crisis permanente debido a las informaciones bastante feotas que vienen saliendo en la prensa y que le están cortado la cabeza uno por uno a sus ministros.

Hoy quiero hablar de una noticia falsa a la vasca. La semana pasada andaba echando un vistazo a un conocido blog "antifa", que reconozco ver de vez en cuando a partes iguales para reirme y para ver qué se les pasa por la azotea a estos cabestros. En dicho blog se cortapegaba (porque es un blog de cortapega que no aporta nada nuevo) una noticia según la cual dos "cineastas" de Pamplona iban a ser juzgados en Pamplona "por realizar un documental"; motivo por el cual, según la "noticia", la Fiscalía pedía dos años de cárcel y el pago de una multa de 12.000€ para los dos inculpados.

Esta "noticia" salía a su vez de otro pseudomedio titulado "el odio" en francés (supongo que inspirado por una película francesa de los 90 que tiene como protagonistas a unos racailles de barrio marginal) que a su vez la había cortapegado del facebook del ZER, el colectivo fantasma al que perteneceden los dos acusados "por realizar un documental", cerrando así el círculo.


Pero algo chirría porque según la citada "noticia", los imputados serán juzgados por un delito de revelación de secretos... ¿por hacer un documental?

En marzo del 2016 un miembro de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz encontró una videocámara oculta en un respiradero de la cripta del Monumento a los Caídos de Pamplona. Las pesquisas policiales al respecto determinaron que quienes habían colocado la citada cámara eran un matrimonio de desmemorialistas, que son a su vez quienes montaron unas jornadas a favor de la demolición del Monumento. En la colocacion de estos dispositivos de grabación probablemente fueron ayudados por alguien del Ayuntamiento de Pamplona, ya que alguien les tenía que haber facilitado la entrada al Monumento y el acceso al cuadro de luces al que estaban conectados.


Artículo relacionado: Vigilantismo social en Pamplona

Recordemos que si bien como vengo diciendo el Monumento está en manos del Ayuntamiento, la cripta es un recinto privado cuyo usufructo pertenece a la Iglesia, por lo que realizar grabaciones sin el consentimiento de los usuarios constituye un delito de revelación de secretos mediante captación de imágenes y escuchas ilegales.

Y estos estalentaos de ZER pretendían colar que se enfrentaban a juicio con penas de hasta dos años (ni siquiera ingresarán en prisión) y una multa de 12.000€; "por hacer un documental".

Mentiras como estas son sintomáticas a una extrema izquierda que trata a sus adeptos como a imbéciles carentes de sentido crítico, de esta forma tenemos masas de idiotas dispuestos a manifestarse a favor de los "chicos de Alsasua" que van a la cárcel por una "pelea de bar" y no por darle una paliza a dos guardias civiles en una estrategia de acoso que busca la expulsión de las FYCSE de Navarra; o a podemitas y antifas madrileños diciendo que que el tal Alfon está en la cárcel "por acudir a una huelga" o incluso "por ser joven" y no por acudir a una manifestación con un dispositivo explosivo improvisado.

Cosas veredes, amigo Sancho, pero con estos borregos nos ha tocado bregar.

Hispano

lunes, 25 de junio de 2018

España, ¿paraíso de violadores?


El pasado viernes le tocaba hacer el paripé al publicista chulito y perdonavidas que se hace llamar Risto Mejide, que subió uno de esos tweets sensacionalistas buscando el posicionamiento fácil en la unanimidad radical-progresista y unos cuantos miles de retweets de la masa aborregada y acrítica.

Violadores del mundo, ya tenéis destino vacacional perfecto, pensado para vosotros. Sin riesgos, sin memoria para la reincidencia y sin incómodas estancias en prisión. Descuentos especiales para grupos. 
Manada D’Or, país de violadores. 
Spain is different. Again. #vergüenza
— Risto Mejide (@ristomejide) 22 de junio de 2018

No, no lo dice porque haya sido puesto en libertad condicional sin fianza uno de los hombres que participó en la supuesta agresión grupal de la segunda manada argelina de Alicante, decisión cuanto menos criticable al ser el mismo que ya había intentado fugarse a Argelia en un principio y que a pesar de tratarse de un caso en lo esencial bastante similar al de los Sanfermines del 2016, ha pasado de puntillas entre los medios de masas que estos días están apostados frente a la puerta de la casa de 'El Prenda'.

Tampoco lo dice por el hecho de que en España los residentes extranjeros cometen una cantidad de violaciones absolutamente desproporcionada, si es que no son responsables de la mayor parte de las agresiones sexuales con prevalimiento, intimidación y violencia. Es algo que en la actualidad se oculta y de lo que probablemente esté prohibido siquiera confeccionar estadísticas, por lo que tenemos que irnos a uno de esos fallos en Matrix que en 2007 filtró que en Madrid el 71% de los violadores que habían sido detenidos eran extranjeros, lo que supone que con una población extranjera de aproximadamente el 13%, un inmigrante tenga más de 16 veces más posibilidades de violar a una madrileña, que un hombre local.

No, es la crítica barata de siempre hacia España y lo que representa, crítica que busca el aplauso fácil sin que la realidad y los hechos objetivos importen demasiado. Y la realidad es que da igual el estudio con cierta reputación que se consulte, España siempre está entre los mejores países del mundo para ser mujer. Que en Europa es precisamente España uno de los países con menos violaciones, frente a los países que despuntan, que ¡oh casualidad! son los que han importado grandes cantidades de hombres musulmanes. No hablemos ya de países como Suecia que se han ganado el epíteto de capital de la violación de occidente y que es capaz de condenar a unos pocos meses de prisión a falsos menores de edad solicitantes de asilo que cometen una violación grupal con amenazas emitida por Facebook, sin que nadie levante una pestaña.

Violaciones por 100.000 habitantes

No, Risto no es ningún rebelde, si realmente lo fuese diría que España no se puede convertir en el vertedero del tercer mundo. Que es una vergüenza que más de la mitad de la población reclusa en España sea de origen extranjero y que mediante la pantomima del "arraigo" de delincuentes a todas luces inadaptados, no se proceda ipso facto a la expulsión a sus países de origen una vez cumplidas las penas. Cualquiera diría que con medidas como estas lo que se busca de forma activa es meter al lobo en nuestro redil.

Risto es otro borrego más que está contribuyendo a la importación desde el mundo anglosajón de aquel término de la "cultura de la violación", siendo este un invento femimarxista que busca crear ficción de que en los campus de Estados Unidos las violaciones son algo normalizado en ámbitos masculinos como las hermandades. En España pretenden adaptar este término a las fiestas populares. No es que no se pueda hablar de una "cultura de la violación" en países donde este tipo de crímenes están castigados con penas de prisión cercanas a las del asesinato y tienen un gran estigma social, es que no es nada reciente ya que incluso en los reinos hispanos de la Edad Media la violación estaba penada con la muerte. 

Para verdadera cultura de la violación la que están importando estos iluminados de países musulmanes en los que si el violador es pillado, la "condena" consiste en hacerle casarse con su víctima. El doblepensar es tal, que decir que España es un país de violadores es muy progre y muy guay, pero si dices que Marruecos es un país de violadores, Risto será el primero en señalarte y llamarte chenofogo-rasista.

Tenemos a hipócritas como Risto que por un lado hablan de fronteras abiertas, de derecho a la presunción de inocencia, a la reinserción y de no legislar en caliente; siempre y cuando se trate de pobres inmigrantes, porque si es negrito o morito no hay delito. Mientras piden todo el peso de la ley contra los españoles blancos y heteros, que han de ir al matadero. Ahí tenemos a progredumbre como Izquierda Unida, que son capaces de pedir la ejecución de los cerdetes de La Manada, mientras abogan por la abolición de las prisiones y los CIEs.


El comportamiento de La Manada hacia las mujeres es la consecuencia lógica de la sociedad hedonista y carente de cualquier tipo de valor que todos ellos han contribuido a crear. Mientras que no los jueces, sino un sistema judicial garantista homologable al de cualquier otro país europeo, es quien los ha puesto en libertad provisional y bajo fianza. ¡Que disfruten de lo votado!, porque ellos han sido quienes han elegido a los legisladores que han montado este sistema laxo que ofrece todas las ventajas a los delincuentes mientras se ceba con los ciudadanos normales.

Risto no vive en la periferia de las normas sociales, es al fin y al cabo otro borrego bienqueda que dice aquello para lo que ha sido programado.

Hispano

miércoles, 13 de junio de 2018

La del Partido Popular: mucho más que una mera crisis partidaria


La red ciudadana nacida en el entorno de lectores, amigos y activistas del blog NavarraResiste.com tiene por norma de comportamiento no decantarse por formación política alguna: en consecuencia, nuestra mirada, si bien política, es apartidista.

Entendemos que la política, además de procelosa ciencia y concreta práctica humana, es el fruto de una legítima voluntad de poder; siendo determinada por acontecimientos sociales fruto a su vez de tendencias de alcance histórico; está, por otra parte, íntimamente entrelazada con la Economía, las condiciones y aspiraciones materiales de amplias franjas más o menos homogéneas de la sociedad; mantiene –o al menos así debiera- un permanente diálogo con la cultura de la época; y es condicionada  -no poco- por la geografía.

Por todo ello, seguimos de cerca la evolución de las distintas áreas políticas y sus espacios partidarios conexos existentes en Navarra; especialmente los que nos son más afines.

No permanecemos indiferentes, en definitiva, ante la evolución del navarrismo españolista: en sus instrumentos partidarios y sociales; de sus potencialidades y de sus límites.

La crisis del Partido Popular también tiene su repercusión en Navarra: aunque muchos quisieran permanecer de espaldas a lo que sucede en Madrid –se sienten más navarros que otra cosa-, somos España; pues somos uno e Historia y Herencia son hechos objetivos que nos proporciona la realidad.

El Partido Popular ha sido desalojado del Gobierno de la nación. Era inevitable: carecía de sólidos apoyos parlamentarios. Por el contrario, son muchos los actores que pretenden reducirlo a una mínima expresión para alcanzar sus objetivos particulares (Ciudadanos, desde un espacio político en cierto modo análogo; las diversas izquierdas “estatales” en lógica competencia electoral frente a tan odiada “derecha”; los nacionalismos fraccionarios que persiguen hacer realidad su Estado-nación).

Con todo, el Partido Popular ha caído también por su incapacidad de renovación interna, una obtusa carencia de reflejos ante la corrupción que arraigó entre sus filas hasta niveles acaso institucionales, su endeble interlocución social, el interés casi exclusivo por las cifras macroeconómicas, la ausencia de un proyecto cultural en suma. Tal contexto de debilidad se sumó a otra renuncia: la de una política realista de medios de comunicación afines. Semejante alejamiento de la realidad social ha contribuido, en su conjunto, al descrédito, aislamiento y ulterior desalojo de los mecanismos más relevantes del poder del Estado. Se impone otra conclusión: una política de orientación y técnicas publicitarias -aunque el estilo de militancia clásica de los partidos políticos de los siglos XIX y XX haya muerto tiempo atrás- no puede cubrir eficazmente tamañas carencias.

Pero, centrándonos en una premisa que valoramos como decisiva, ese desinterés por la cultura –base primera de toda reflexión y acción- ya viene de lejos. No vamos a entrar de lleno en el análisis de tal incomparecencia; pues deberíamos remontarnos –en tal caso- a la política cultural de la denominada “derecha” a lo largo del tardofranquismo y la transición democrática. Recordemos, sin ir tan lejos, que José María Aznar unificó todas las fundaciones “ideológicas” afines a su partido, imponiendo un único laboratorio de ideas de orientación tecnocrática y neo-conservadora (pujante corriente entonces importada desde Estados Unidos), desdeñando otras que configuraron históricamente la plural derecha española: la estrictamente nacional-liberal, la conservadora, la democristiana, la católica-social tradicional, etc. Tal estrategia derivó en que el conjunto de una desnortada derecha permaneciera ajena a los debates culturales desarrollados en otros ámbitos europeos: en los que nuevas corrientes intelectuales proporcionaban modernos instrumentos de análisis, métodos de trabajo, temáticas interpretativas de la realidad procedentes de la sociología, la biología y la geopolítica, etc.; todo ello sin el marchamo del pensamiento radical-progresista.

La cultura es importante, no en vano, desde sus factorías intelectuales se prefiguran o diseñan los cambios sociales que anteceden o precipitan verdaderas revoluciones políticas.

Por lo que se refiere a Navarra, se viene tomando conciencia de que la mayoría social es de centro-izquierda. Añadiremos, nosotros, que la ideología radical-progresista, especialmente por medio de su punta de lanza de la ideología de género, avanza rápidamente, mutando la sociología y valores del pueblo navarro; con sus consiguientes efectos electorales. Una sociedad, pues, en permanente cambio. Pero, el centro-derecha navarro, ¿tiene conciencia de ello? ¿Se ha resignado acaso?

Algunos analistas navarristas (entre otros el ex-senador José Javier Viñes en un reciente escrito en Diario de Navarra) vienen reflexionando en torno a la necesidad de una articulación eficaz del centro-derecha navarrista en aras de la recuperación, más o menos próxima, del gobierno foral y sus instituciones; hoy en manos de los nacionalistas. Si hace unos meses desde aledaños de UPN se despreciaba a Ciudadanos, hoy se les contempla como inevitables interlocutores. Y no dejan de mirar, y tender puentes, hacia un Partido Popular de Navarra que, pese al instinto, valentía, esfuerzo y crecientes valores de su presidenta Ana Beltrán -que tanto gusta a muchos votantes tradicionales de la propia UPN- no logra ni despegar ni consolidarse; corriendo incluso el riesgo de reducirse en próximas convocatorias a una posición residual. No es un dato que valoremos ni como bueno ni malo: es lo que hay. Pero aunque tales previsiones se cumplieran, ¿estaría garantizada una nueva mayoría de gobierno? Seguramente no. Salvo un terremoto electoral, que no perciben los estudios demoscópicos, a pesar de la fractura de Podemos/Ahora sí, la clave estará en el PSN-PSOE. Y si algo se percibe como factible en un horizonte próximo es una futura “coalición de progreso” (véase la entrevista a Santos Cerdán, «Lo que proponemos para Navarra es un Gobierno progresista con Geroa Bai» http://www.noticiasdenavarra.com/2018/06/10/politica/navarra/el-bipartidismo-ha-desaparecido-en-espana-y-debemos-acostumbrarnos-a-dialogar-con-los-demas) en la que inicialmente estaría excluida EH Bildu; pero, con la disolución de ETA, la posibilidad de una articulación de gobierno de todas las izquierdas, incluyendo a los filoetarras, entra de lleno en una colaboración a medio plazo.

Santos Cerdán asume las riendas del PSOE “satisfecho” con la llegada de Sánchez a la Moncloa tras año y medio trabajando en un proyecto en el que muy pocos creían
Entonces, ¿es inevitable una permanente expulsión del centro-derecha navarrista de los centros de poder de las instituciones forales y su progresiva marginación? No.

En primer lugar, nada está escrito; tampoco la Historia. Imprevisibilidad es sinónimo de Historia: Francis Fukuyama se equivocó. En segundo lugar, la geopolítica también cuenta y España, por mucho que siga marcada por cierta excepcionalidad europea, también sufrirá nuevas contradicciones propias de nuestro entorno político-continental. Traigamos a colación, igualmente, al nuevo sujeto social del “precariado”, protagonista de populismos y nuevas tendencias. También le alcanzará la progresiva ruptura campo-ciudad, la incuestionable crisis de ciertas fórmulas de la democracia representativa, la dialéctica élites-pueblos, el redescubrimiento de las identidades colectivas, los frutos indeseados del multiculturalismo, la crisis demográfica, las fracturas personales y sociales derivadas de la confrontación entre sexos, etc. Y todo ello, al igual que a lo largo del último siglo y medio de historia española, con unas reservas morales y materiales aminoradas por las energías desviadas a causa de la endémica crisis territorial.

Son muchos los interrogantes abiertos también en Navarra. Uno de ellos, sin ir más lejos: la globalización anglosajona y el mundialismo individualista, ¿ahogarán ulteriormente a las identidades populares, siendo un infranqueable límite también para los separatismos panvasquistas, o despertará nuevas formas de arraigo comunitario que rivalicen socialmente con el gran actor identitario que amenaza la realidad histórica de Navarra?

En definitiva: la movilización social y política debe estar acompañada, cuando no precedida, por la acción cultural. Ni resignación, ni soluciones mágicas; tampoco personalismos mesiánicos.

Se podrá objetar que el papel en este marco histórico, del Partido Popular de Navarra, es mínimo. Pero no debe desdeñarse actor por pequeño que sea; siempre que se muestre operativo y en contacto con la realidad. Desde esta perspectiva, su crisis es un indicador de lo que hoy acaece en diversos ámbitos de la sociedad y, particularmente, de su espacio y área políticos.

La metapolítica, o lo que algunos amigos nuestros denominan la pre-política, es decisiva para afrontar toda batalla cultural, social y política de futuro. Si la economía es importante, pues debe responderse eficazmente a las necesidades de la gente corriente, la cultura lo es más; no en vano determina los cambios mentales, acorde a unos valores operativos que proporcionan consistencia a la vida, el esfuerzo, la positividad de la herencia cultural, las relaciones interpersonales, etc.

Ideas, valores, necesidades. Y la política, como articulación de todo ello, al servicio del bien común. No hay otra vía. Para el Partido Popular y para cualquier otro que pretende conquistar posiciones hegemónicas.

Sila Félix

lunes, 21 de mayo de 2018

«Todos los derechos para todas las personas»: enésima -pero nada casual- mutación ideológica de la izquierda abertzale


Este sábado 19 de mayo de 2018, el partido político “abertzale” Sortu escenificó en Bilbao (http://www.eitb.eus/es/noticias/politica/videos/detalle/5603931/video-acto-sortu-bilbao-arena-19-mayo-2018-nuevo-ciclo/) lo que denomina su «nuevo ciclo abierto tras la decisión de ETA»: evidentemente se refiere a la disolución definitiva de la banda terrorista.

En un -como siempre- muy cuidado  multitudinario escenario público, la siempre omnipresente y referencial matriarca Elena Beloki (https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4705048) afirmó que «Al igual que hace 60 años, seguimos siendo aquella fuerza que brotó del pueblo y continúa persiguiendo la libertad». En Román paladino: Sortu es la heredera directa de ETA.

Por su parte, el secretario general de Sortu, Arkaitz Rodriguez, apeló al «relevo generacional» de la izquierda abertzale «sumándose a las luchas que están en la calle», marcando que el «nuevo ciclo (…) debe regirse por un principio fundamental: todos los derechos para todas las personas, desde los derechos individuales hasta el derecho a decidir libremente y democráticamente su futuro».

El eslogan elegido es muy significativo: “todos los derechos para todas las personas”. Un lema que perfectamente podría ser esgrimido por el PSOE, IU, Podemos, ERC, etc., etc. Y de hecho, ya lo vienen entendiendo y aplicando como deriva inevitable de su “cultura política”.

Desde nuestros análisis en este blog hemos intentado señalar constantemente una de las grandes “virtudes” del discurso específico de la “izquierda abertzale”: su capacidad de anticipación o, incluso, de apropiación, de cualquier espacio reivindicativo que asomara en las sociedades vasca y navarra a lomos de la creciente globalización mundialista.

La autodenominada izquierda abertzale –por todos es conocido- es el movimiento socio-político desplegado por ETA. Ya en sus inicios, ETA se desdobló en varios “frentes”: político, cultural, obrero, militar.

Posteriormente se dotaría de sucesivos “brazos” políticos (inicialmente varios de manera simultánea), hasta dar con la fórmula precisa que, tras numerosas vicisitudes judiciales, alumbró al actual Sortu (partido hegemónico en la coalición genéricamente abertzale e independentista EH Bildu).

La izquierda abertzale, de manera gradual a lo largo de sus ya 60 años de historia, desplegaría múltiples “organismos populares”, sectoriales y especializados; dotados de cuadros militantes y  medios materiales específicos. Así vieron la luz entidades propias de su idiosincrasia (relacionadas con el euskera, el ocio, la atención a sus presos y familiares), pero también otras de carácter ecologista, sindical, juvenil, rural, internacionalista (cooperación al desarrollo militante sobre el terreno), industria cultural, feminista, gay, etc.

ETA y sus satélites siempre han estado muy atentos a las sucesivas oleadas sociales y mediáticas procedentes de las “factorías” del pensamiento radical-progresista que -ya sabemos- han alcanzando carácter hegemónico en nuestra sociedad; en buena medida gracias a la colaboración y pasividad de las formaciones de centro-derecha, mudas y desconcertadas ante tales embestidas.

Superado el “socialismo real”, la “nueva izquierda” de los años 70 en adelante, el efímero “Nuevo Laborismo”, el finalmente corrupto “socialismo bolivariano”, mutado el comunismo chino en un partido elitista aliado con el capitalismo más duro, etc., el pensamiento radical-progresista ha elaborado una enésima reformulación ideológica que, como todas sus anteriores, mantiene una naturaleza dialéctica: proletarios versus poderosos, explotados  contra explotadores, machistas y feministas, ecologistas y expoliadores… heteropatriarcales versus derechos LGTBI.

«Todos los derechos para todas las personas». Una afortunada formulación sintética de las aspiraciones últimas del pensamiento radical-progresista: todo lo que puedas imaginar será posible gracias a la Ciencia y a la Técnica y tendrás derecho a ello. No habrá límites: ni de clase, familiar, nación, sexo, psicológico, económico, moral… La pura voluntad al servicio de un deseo sin límites…. Con el despliegue a su favor de un Estado invasivo en continua expansión.

A lo largo de su complejo periplo histórico, la izquierda abertzale también supo adecuar su agenda política a los intereses materiales y concretos de grandes grupos sociales: el emergente feminismo y sus reivindicaciones políticas, los creativos culturales, los “nuevos rurales”, los movimientos dinamizadores de barrios depauperados. Conjugaron, pues, teoría y acción: ideología, instrumentos sociales… y necesidades humanas. Y todo bien dosificado y encorsetado por la “cuestión nacional vasca” hecha vida cotidiana. Una máquina imponente.

A nadie se escapa que un planteamiento de estas características llevará a Sortu a competir por un electorado y unas bases sociales en gran medida comunes a PSOE, Izquierda Unida y Podemos. Podría plantearse, incluso, que esa exigencia de “más y más derechos individuales” puede llevar en su seno los gérmenes de su futura desintegración; no en vano el individualismo extremo casa mal con cualquier perspectiva comunitarista, acaso la principal característica orgánica y estructural de ETA/Sortu.

Pero también puede afirmarse que su naturaleza intrínseca -comunitaria e identitaria- será su principal “activo” para el futuro: una vivencia colectiva gratificante y autoafirmadora, frente al desencanto del individualismo arrastrado por un deseo sin freno y sus alternativas del consumismo y la globalización sin alma.

Desde ETA y su conglomerado social han sido audaces, sacrificados, previsores, anticipadores… además de inmorales y despiadados.

Disuelta ETA, descartado el terrorismo como una vía “rentable”, sus herederos más directos, Sortu, inician una nueva fase política con un horizonte teórico muy claro y bien dibujado, coherente con su estrategia de siempre; pero con unas tácticas adaptadas a los “nuevos tiempos”. Sin la tutela de ETA, la izquierda abertzale continúa su camino con un arsenal ideológico bien cargado, aggiornado, y unas bases prestas al combate. Por todo ello, seguirá siendo una formación referencial en Vascongadas y Navarra; además de su principal foco de fractura, inestabilidad e imprevisibilidad democráticas.

Sila Félix

martes, 25 de abril de 2017

La movilización es el camino


El pasado domingo tuvo lugar en Tudela un bonito acto en el que unos ciudadanos, la adscripción política es lo de menos, desplegaron una bandera de Navarra de grandes dimensiones en el Monumento al Sagrado Corazón y la Plaza de los Fueros de la ciudad ribera, lugar en el que esta iniciativa fue recibida entre aplausos por parte de los tudelanos que pasaban por allí.


Esta no es la primera acción de este tipo, por el Día de Navarra volvieron a desplegar esta bandera en las ruinas del Castillo de Maya, lugar que quizás es la Meca del nacionalismo vasco en Navarra; así como hace unas semanas en el malogrado Castillo de Tiebas. Este tipo de actos son bonitos y dan buenas fotos, como digo, pero no pueden ser el sustitutivo de la muy necesaria movilización social a pie de calle. Donde sin duda alguna pintaría más bonita esa bandera es en una manifestación entre miles de personas, y por desgracia hoy en día razones no nos faltan para ello.

La movilización social es una cuestión muy importante a la hora de mantener vivo a un sector social, aquello que no se mueve es porque está muerto. Esto lo sabe bien la etarrada, que no deja pasar una ocasión para tomar la calle, ya sea por la imposición del euskera, pedir el final de la dispersión para sus asesinos o luchar contra un fascismo inexistente; cualquier excusa es buena para mantener movilizada a su minoría organizada y hemos de aprender del compromiso de esta gente a pesar que en todo lo demás sean basura.

Por el otro lado, existe en Navarra una mayoría desorganizada que presencia inerme los desmanes de un gobierno teledirigido desde el País Vasco y cuya única hoja de ruta finaliza en la ansiada anexión de Navarra. Cada vez son mas las voces que le piden a UPN una manifestación contra las políticas del euskogobierno, más aun desde el desconcierto generado por la derogación de la Ley de Símbolos con el objeto de volver a introducir las ikurriñas en el terreno institucional. UPN es la única fuerza política capaz de organizar una manifestación exitosa en Pamplona contra las políticas del nacionalismo vasco, congregando a unos cuantos miles de ciudanos.

Si realmente quieren volver a recuperar las instituciones, estas no van a caer en sus manos como una fruta madura, si quieren los peces van a tener que mojarse el culo. Ante todo se trata de una cuestión de perderle el miedo al fracaso y al "qué dirán"; aunque junten a cien personas o a cien mil (como hace diez años) el Diario de Menticias abrirá el periódico del día siguiente diciendo que eran un puñado de ultras venidos desde el estado español en su mayoría. Todo aquello que hagamos ha de ser de cara a nuestra gente y nos tiene que importar un carajo lo que opinen los abertzales.

En el caso de que cunda el ejemplo y no se resignen a dejar que los enemigos de Navarra monopolicen las calles, si los ciudadanos sacan de los cajones sus banderas de España y se acaban viendo más que las banderas de Navarra aunque las regalen, que no se echen las manos a la cabeza porque tampoco sería la primera vez.


Hispano