¡Que no se diga que en los Sanfermines cunde la impudicia! ¡Viva la decencia y abajo el libertinaje!
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jueves, 12 de julio de 2018
viernes, 6 de julio de 2018
¡VIVA SAN FERMÍN!
Pese a que el cabezudo de Asirón se ha empeñado en llenar nuestras fiestas de basura como las ikurriñas, la imposición del batúa, femirrojas mojigatas y todas esas gilipolleces; desde NavarraResiste.com os deseamos unas felices fiestas. ¡Viva San Fermín!
jueves, 4 de enero de 2018
Navarra, los Miura y la tauromaquia
Las castas fundacionales de los toros de lidia modernos son: Morucha Castellana (Boecillo), Navarra, Toros la Tierra y Jijona (Madrid y la Mancha), Cabrera y Gallardo (El Puerto de Santa María), Vazqueña, Vega-Villar (Utrera) y Vistahermosa. No obstante hoy en día el 90% de las divisas en existencia vienen de la casta de Vistahermosa.
La casta navarra de toros, hoy inexistentes como tales, fue de toros de tamaño pequeño, pero que con tan bronco temperamento conseguían suplir su carencia de trapío gracias a su gran bravura y acometividad.
Miura es la ganadería de toros de lidia más conocida mundialmente debido a su bravura.
Miura es un apellido originario de Zugarramurdi y Urdax, en La Montaña occidental navarra. El apellido Miura no está muy extendido, pero la rama que pasó a Sevilla lo hizo conocido internacionalmente por su celebérrima ganadería de toros de lidia. Tener Miuras en un coso taurino es signo de prestigio de la localidad que los trae.
Toro de Osborne con puesta de sol de fondo
Decir Miura es decir bravura y es decir fiesta nacional de España. Cuando hace unos pocos años las juventudes proetarras de Ernai derribaron el último Toro de Osborne de Navarra (en Tudela) se creían que malograban un símbolo español.
Y sí, en efecto, se cargaron un símbolo español, pero es que el toro de lidia no es sólo un símbolo del conjunto de España, sino que también lo es de Navarra, incluyendo a La Montaña y de tan al norte como del Baztán.
Vaquillas en las fiestas del Valle del Baztán, en su capital, Elizondo
¿Acaso uno puede ser tan ingenuo de pensar que vamos a tener encierros sin corridas? Si hay encierros en Navarra es porque Navarra ha sido uno de los sitios de España con más afición a las corridas y a los espectáculos taurinos. No sólo de Pamplona para abajo sino también de Pamplona para arriba.
No por casualidad la plaza de toros de Pamplona es por tamaño la tercera plaza del mundo, sólo por detrás de la Ciudad de México y de la de Las Ventas, Madrid. Las tres son las grandes plazas de toros de la Hispanidad.
Plaza de toros monumental de Pamplona
El tamaño de la plaza de toros de Pamplona refleja su fama. Quizás incluso el tamaño de la plaza de toros de Pamplona se queda corto porque triunfar toreando en el coso taurino pamplonica es ser un torero de prestigio internacional.
La afición torera navarra siempre ha ido de La Montaña a La Ribera. Por algo se han instalado desde antaño plazas de toros en localidades al norte de La Montaña navarra como Elizondo, en el Baztán. En Elizondo se siguen instalando plazas de toros.
También en Francia en Nimes o en la cercana Bayona hay afición torera. Rechazar las corridas y defender los encierros es incompatible, es como decir que se es navarro sin querer mojarse (diciendo que se es español).
Porque, ¿acaso un navarro a secas verdaderamente cree que una Navarra sin España va a estar más libre de las anexionistas Provincias Vascongadas que dentro de España? Si ahora andan como lobos a por Navarra, nos podemos imaginar cómo andarían en una Navarra sin España.
Concurso de recortadores en Lodosa, Navarra. Los espectáculos taurinos de recortadores se dan en toda España, pero es en las tierras navarroaragonesas de Navarra, Aragón y la Comunidad Valenciana donde más afición congregan y de donde salen la mayoría de los campeones de estos concursos.
Además España deja a Navarra con una gran autonomía, por no hablar de sus fueros que todos los gobiernos de la nación han respetado, incluso en dictadura. ¿Daría el País Vasco este grado de autonomía que da España? Por supuesto que no. Y barrería del mapa nuestra cultura navarra no vasca.
¿Permitiría Euskadi mantener las tradiciones particulares de Navarra, sean los encierros, las jotas, el pañuelico rojo, sus leyes propias...? La respuesta es obviamente evidente y es un rotundo ¡¡¡NO!!! Y esta respuesta ya nos la dieron los terroristas de Ernai.
Pamplonica
jueves, 6 de julio de 2017
miércoles, 5 de julio de 2017
Otro verano más, infectados de ikurriñas
En
realidad, de la que aquí vamos a hablar, no se trata de una marea negra
“normal”, la que se sufre en costas y playas de cualquier parte del mundo a
causa de un accidente petrolífero; esas contaminaciones que todo lo anegan,
cubren, deforman, destrozan… e impiden que la vida autóctona se manifieste.
Nos
referimos a la marea de la “purrusalda”, de la bicrucífera vizcaitarra, de la
ikurriña que tanta división, dolor y muerte ha traído también a Navarra. Y de
todo lo que ella conlleva.
Este
verano, cual marea negra que elimina el oxígeno vital de cualquier forma de
vida social y comunitaria sana -pues reclama su tributo de totalidad- la
ikurriña volverá a anegar Navarra. De diversas formas, por toda su geografía, en
múltiples tiempos.
En
ese espacio territorial del norte de Navarra -auténtico laboratorio social
separatista a modo de extensión del Goyerri guipuzcoano- al igual que los
veranos anteriores, con Ley y sin ella, la purrusalda permanecerá omnipresente:
en salones de ayuntamientos, en balcones municipales, en calles y casas, en
rotondas, frontones y cimas. Previa limpieza ideológica y eliminación física de
disidentes durante décadas, se experimentará lo que viene acaeciendo también verano
tras verano y en fiestas: la marea negra -tricolor en realidad- seguirá
anegándolo todo.
En
Pamplona será protagonista, de una u otra forma, como lo viene siendo desde
hace años: por la fuerza de los hechos, por una imposición violenta, en suma,
que no admite réplica alguna. En un mástil colocado a última hora en el balcón
principal de la fachada del ayuntamiento de Asirón (ese chico que no reside en
Pamplona, por cierto), cinco centímetros más largo o más corto que los
“oficiales”; da igual. O en el balcón de al lado, o en el de arriba. En decenas
de ikurriñas empuñadas con ferocidad identitaria en la plaza del ayuntamiento,
al mediodía del día 6 de julio, por energúmenos drogados con alucinógenos
dialécticos… y de los otros. En gigantescas ikurriñas, acaso, colgadas entre
edificios de la plaza consistorial, para que resulte inevitable no retransmitir
-desde tantas cadenas televisivas desplazadas con ocasión del universal evento-
que los violentos persisten en deformar y “dominar” la fiesta.
En
el resto de Navarra viviremos escenas parecidas: más ikurriñas en el
ayuntamiento de Tafalla y en el de Cortes. Grupos de danzas luciendo sin pudor,
ni memoria, los colores vizcaitarras en cualquier espacio pagado con los
dineros de todos. Cuadrillas engreídas con sus pegatinas en pecho o pañuelo a
favor de los “presos” (¿orgullo por unos asesinos cobardes, despiadados y sin
corazón?) de tal o cual barrio de Pamplona, o de donde sea que fueren. Las
txosnas guarras con rock atronador e irrintzis de guerra. Las pancartas
antiestéticas y agresivas.
No
importa: ya estamos habituados. Resignados. Llevamos años aguantando, mirando
hacia otro lado, al suelo, o al cielo. Para, después, comprobar que ahí siguen:
“jaiak eta borroka”. Efectivamente: una Navarra descansa, bosteza, dormita, disimula,
mientras otra persiste en su eterna campaña militante. Años llevamos escuchando
el “voló, voló, Carrero, voló…”, o “en Euskadi se prepara, pim, pam, pum, la
revolución”, o “vamos a quemar el Opus Dei…”. Y sus chulerías, y su control del
espacio público, y su intolerancia, y sus violencias, y sus heterofobias. Pero,
realmente, nada nuevo bajo el sol.
La
gente normal no quiere violencia. La gente normal quiere vivir, disfrutar,
distraerse, descansar. Los totalitarios panvasquistas, los separatistas, los
amigos del “Ortega Lara vuelve a la cárcel”, los graciosillos del “después de
la borrachera viene la resaca”, las gentuzas del “algo habrá hecho”, seguirán
con su programa, su prepotencia, su violencia. Su hipermilitancia y su
“vigilantismo social”.
Pero
algo ha cambiado en estos meses.
El
pasado 3 de junio muchos miles de personas “normales” salimos a las calles de
Pamplona para exigir poder seguir viviendo conforme nuestro estilo de vida: sin
presiones terroristas, sin apremios desde el cuatripartito, sin amenazas y
señalamientos desde el Menticias, sin necesidad de largarnos de nuestra tierra
por imposición expresa o tácita del lobby euskonazi/guipuchi.
Algo
se mueve en la sociedad civil navarra. Y ese “algo” lo ha hecho por iniciativa
propia, tomando la delantera a partidos y grupos que creían ser la élite
anticipadora del pueblo navarro.
Este
verano, materialmente hablando, será parecido a los anteriores. Para escándalo
de foráneos que, una vez aquí, no entenderán nada. Para resignación de los
autóctonos que no se han plegado a los imperativos de las violencias abertzales
y sus compañeros de viaje. Será parecido en formas y escenas ya vividas muchas
veces; acaso más cañero, o un poquito menos, según conveniencias cortoplacistas
de Barkos y los suyos. Pero, por parecido, no será igual. Todos tendremos, en
las retinas, las imágenes de un 3 de junio en que un pueblo se movilizó frente
al poder constituido de hoy –un nuevo régimen- y por delante de unas élites
acobardadas por excesos de prudencia o
salvaguardia de exclusivos intereses. Y por todo ello sabemos que el futuro no
está escrito. Y que las cosas pueden empezar a cambiar.
Que ya no nos tragamos
que la Barkos y sus amigos guipuchis sean la honestidad en cuerpo y alma. Ni su
gobierno, el paraíso terrenal de leche y miel que nos prometieron. Ya sabemos
que si no tenemos el EGA somos ciudadanos de segunda. También sabemos que,
además de la corrupción material propia de una oligarquía partitocrática muy
parecida independientemente de su color, existe otra corrupción moral que lo
pudre todo: con sus mentiras, violencias e imposturas. Como sabemos que Koldo
tiene un pasado del que no puede sentirse orgulloso. Y que el barómetro de
euskorrupción (http://www.navarraresiste.com/2017/06/pamplona-la-empresa-de-armando-cuenca.html)
sigue sumando...
Es lo que sucede, antes o después, con los programas
totalitarios y sus actores políticos: sus hechos también hablan por ellos. Con
palabras y con violencias. Pues violencia es establecer una doble ciudadanía de
hecho. Violencia en señalar a los disidentes. Violencia es perseguir cualquier
símbolo –pegatina, bandera o pancarta- disidente con el “oficialismo”
guipuchi/napartarra/panvasquista. Violencia es reinventar la Historia.
Violencia es fracturar las familias y la sociedad. Violencia es vampirizar las
mentes con espíritu y técnicas de secta.
Hay
una Navarra que dormita, descansa y bosteza: está en su derecho. Otros se
agitan y agreden desde la violencia moral y física. Pero hay razones para la
esperanza.
De
todo lo expuesto, único es el camino a seguir: comprometerse, organizarse y
trabajar. No hay atajos ni soluciones mágicas. Ni nadie vendrá a salvarnos. Hoy
día, trabajo cultural, social y político, son esperanza.
Verano
de descanso, verano de pasión, verano para la decisión.
Sila Félix
miércoles, 12 de octubre de 2016
Feliz Día de la Hispanidad
Os animamos a celebrar este día poniendo la bandera nacional en vuestros balcones y en las Redes Sociales.
miércoles, 28 de septiembre de 2016
Plaga de pintadas proetarras en Pamplona
A estas alturas todos hemos podido ver el repertorio de pintadas proetarras con las que los bastardos de turno llenaron Pamplona con motivo de la festividad de San Fermín Chiquito, quienes no, aquí pueden ver una galería de fotos. Pintadas que junto con pancartas, carteles y demás basura; fueron colocadas a todas luces con la connivencia del ayuntamiento de Pamplona, que regido por el batasuno Joseba Asirón, no movió ni un dedo para su limpieza o retirada inmediata como procede en estos casos. Pero esta es una cosa que no es de extrañar, perro no come perro.
También durante las pasadas semanas pudimos ver cómo la extrema izquierda de Pamplona se rasgaba las vestiduras por otras pintadas que de signo contrario también aparecieron por la capital. Tildar de "amenazas" un "Asirón, atrévete con los vivos" es de un victimismo para hacérselo mirar, algo muy propio eso sí de un medio que más parece un órgano de propaganda untado con dinero público desviado por los vasquistas, como es el Mentizias.
Otras pintadas que en cambio te pueden parecer más o menos torpes, fueron incluso tildadas de "atentado" y motivaron concentraciones a las que acudieron personajes que han estado condenados por terrorismo; auténticos etarras curtidos en la kale borrika lloriqueando por una mísera pintada que no llega ni a tener una inscripción, ver para creer. Está claro que ambos casos son la respuesta a un alcalde perfectamente capacitado para crear problemas donde no los hay.
Al mismo tiempo, también aparecieron nuevas pintadas con loas a la banda terrorista ETA en las paradas de la villavesa y llegados al fin de semana pasado, un auténtico aquelarre de pintadas, pancartas y carteles; que transformaron la parte vieja de Pamplona en el nuevo parque temático de los abertzales. Hay que incidir que ni en pueblos del norte de ambiente irrespirable como Leiza se da tal densidad de propaganda proetarra en un sólo sitio.
La reacción de estos "agentes sociales" (como se hacen llamar extrema izquierda y batasunos, desde Podemos hasta EH Bildu) ha sido de llamarle "libertad de expresión" a que sus cachorros ensuciasen el Casco Viejo con pancartas que dicen que etarras se encuentran "secuestrados" a cientos de kilómetros de sus casas por ser vascos y no encarcelados por haber participando en más de veinte asesinatos, como es el caso de José Javier Arizkuren Ruiz (alias Kantauri). Por ejemplo, la propia secretaria general de Podemos en Navarra, Laura Pérez Ruano dijo al respecto que las reivindicaciones en los carteles "eran legítimas" y que "la libertad de expresión está por encima de todo".
Las políticas y las prioridades del tan cacareado gobierno del cambio consisten en rebuscar en las cunetas de hace ochenta años, mientras hacen escarnio público de las víctimas del terrorismo que acabó hace tan sólo cinco años. El tiempo le pondrá a cada uno en su lugar, el de ellos: una página negra en la Historia reciente de Navarra.
Hispano
martes, 19 de julio de 2016
Crónicas sanfermineras (II): Pamplona territorio bildutarra
Como lleva ocurriendo cada año desde tiempo ya inmemorial, la batasunada no nos ha defraudada, ha aprovechado los ya "globales" sanfermines para hacer su consabido acto de propaganda política. Empezando por el chupinazo, todos recordaremos el año que desplegaron la ikurriña frente a la fachada, o el año pasado que colocaron el quinto mástil con la ikurriña (este año por fortuna el quinto mástil se quedo vacío). Este año tampoco faltaron las pancartas entre el público con los carteles de los presos de ETA o demás propaganda separatista, y la retrasmisión íntegramente en vascuence del chupinazo en las pantallas instaladas por el Ayuntamiento "de unos pocos" en las principales plazas pamplonesas.
Sin embargo, este año, como recoge La Tribuna del País Vasco en un artículo recientemente publicado en su web (http://latribunadelpaisvasco.com/not/4958/los-otros-sanfermines/ ), han sabido aprovechar bien el gobierno bildutarra en el Ayuntamiento de Pamplona y la Consejería de Interior del Gobierno de Navarra poblando de propaganda proetarra las calles de Pamplona. Esperemos que las instituciones (especialmente delegación del Gobierno y Administración de Justicia) se tomen en serio su trabajo, y depuren las correspondientes responsabilidades. El "cambio" político no nos está defraudando en absoluto, deja sentir poco a poco su verdadera agenda política, ahora le toca a la sociedad reflexionar que es lo que quiere para su futuro.
Viriato
miércoles, 6 de julio de 2016
miércoles, 29 de junio de 2016
Txosnas, speed y rokanrol (el consumo de la falsa conciencia)
Ya falta muy poco para los Sanfermines y debido a esto reproducimos aquí un artículo con mucha autocrítica, sacado de un portal afín a la extrema izquierda que nos sirve para ver la clase de personajes que con demasiada frecuencia se mueven en torno al submundo de las "fiestas populares" organizadas por la izquierda abertzale.
La pervivencia a lo largo y ancho de Euskal Herriak de las txosnas (con diferencias notables en cuanto a permisividad y número de una localidad a otra), parece contrastar con el declive del tejido combativo vasco. Una contradicción que no se revela tan abismal si se observa desde dentro que, en muchas ocasiones, el desarrollo de una actividad supuestamente militante no deja de ser sino el mantenimiento de unas rutinas lúdicas y ociosas. Sin querer ni poder fijar un punto de inflexión en torno a este proceso, es sencillo constatar la desaparición de una cultura militante basada en el trabajo y el compromiso, en beneficio de otra fundada en el deseo, la apetencia o el mero capricho.
¿Cómo se manifiesta esto en los espacios pretendidamente políticos? Los eventos lúdicos copan la práctica totalidad de los calendarios de gaztetxes y centros sociales en su sentido más amplio. Los actos de enfrentamiento y conflicto con la realidad palidecen en número si se comparan con la proliferación de saraos alternativos: conciertos, jantokis, fiestas horteras... que muchas veces degeneran en festivales de deliberada marginación, malditismo y autocomplacencia. El denominador común de todo ello es el consumo, tanto de mercancías (drogas legales o ilegales, discos, camisetas...) como de ideología (eslóganes breves y fácilmente digeribles, modas «radicales», estética... falsa conciencia en definitiva). Y poco cambia que todo ello se haga a precios populares o en lugares liberados (de qué, se pregunta unx). Un ejemplo ilustrativo de todo esto es que el colofón de una jornadas, que generalmente se suele tratar de un concierto, congregue a más personas que el resto de actividades planeadas dentro de ellas, generalmente con unos fines más divulgativos y didácticos (charlas, debates, pases de videos...).
Dentro de este despropósito habitual, las txosnas ocupan un lugar privilegiado. Se antoja obvio matizar que no son lo mismo fiestas de Gasteiz (con menor asistencia de gente) que Aste Nagusia de Bilbo (masificadas y turistizadas) o Santurtzi, como tampoco lo es saber que el dinero aportado se destina a una lucha real (asistencia y apoyo a presxs, ciertos conflictos locales...) que a financiar más cenas o conciertos. Si hubo un tiempo en que el montaje de txosnas adquiría su sentido en la financiación de una labor política, no resulta excesivo aseverar que a día de hoy, los medios se han convertido en un fin en sí mismo.
Desde otro punto de vista crítico, resulta evidente que las txosnas funcionan gracias al consumo. Sin el derroche que se ejercita durante las fiestas es impensable el mantenimiento de las decenas de ellas que se dan cita en algunos pueblos y ciudades. Este consumismo se traduce en desagradables consecuencias que a menudo no se desean afrontar. Por un lado, las toneladas de desperdicios, basuras y fluidos humanos de diversa procedencia que no son los propios organizadores, sino empleados de las instituciones públicas, quienes recogen. Claro que, esto no es más que otro de los efectos que se desprenden de la degradación del término autogestión, que en lugar de entenderse como una aspiración a gestionar de modo directo todos los ámbitos y problemas de la vida, ha pasado a considerarse como un mero acto de recaudación. Así, cualquier concierto o actividad de autofinanciación (normalmente acompañada de venta de alcohol u otras cosas) se celebra como una declaración de autonomía financiera. Otro de los aspectos que se suele pasar por alto es un modelo festivo embrutecedor y alienante, en el que las relaciones sociales generalmente están pasadas por el filtro de las drogas y la música atronadora. En una sociedad en la que se han roto o deteriorado muchas formas de relación no mercantilizadas hay en general una pérdida de espontaneidad (en lo sexual y en lo relacional), sustituida por una pseudoespontaneidad en la que a menudo el alcohol y otras drogas actúan como ineludibles elementos desinhibidores. Esto da pie a un masivo descontrol en que el recinto de txosnas se convierte en un lugar propicio para todo tipo de conductas inaceptables (agresividad, baboseo, robos y atropellos a personas que sufren los rigores de las drogas consumidas...) o que incluso, a veces, sea la propia policía la encargada de velar por el mantenimiento de un cierto «orden» (una labor que debería recaer sobre los organizadores de este espacio en una muestra de soberanía colectiva frente a injerencias de autoridades externas).
En segundo lugar, semejante despliegue de infraestructura (grupos fantasma, partidos o asociaciones que tan solo hacen su aparición en estas fechas), proyecta un espejismo político y muy a menudo la falsa conciencia de estar participando en un proyecto que poco o nada tiene que ver con algo más que con una maquinaria recaudadora. Algo que hace que lo que las txosnas ofrecen pueda encontrarse, las más de las veces, en un bar «del rollo» cualquiera. Salvo excepciones contadas, en las que el consumidor sabe perfectamente qué ocurrirá con su dinero, el destino final de éste es una incógnita que no se materializa en un trabajo político concreto, eso sí, tampoco nadie demanda unos resultados materiales.
Ante todo esto, cabe preguntarse qué es lo que mantienen de populares las fiestas. El itinerario festivo se compone de excursiones por la geografía vasca en busca de txosnas y de lo que ello conlleva implícitamente; consumir, follar si surge la oportunidad y pasar la resaca o la gaupasa lo más dignamente posible. Se trata de un modelo adolescente, a menudo molesto para los propios habitantes y el ecosistema del pueblo y en el que las tradiciones locales y la participación real poco pintan.
Con todo lo comentado, no parece que las txosnas estén dotadas de demasiadas virtudes, no obstante, resulta un error no reconocer la posibilidad, casi única, de tomar durante un período de tiempo un espacio público y recaudar dinero para algunos casos muy concretos de conflictos auténticos. Por lo demás, lo lamentable sería que la desaparición efectiva de las txosnas no supondría ninguna catástrofe para lo que queda de movimiento popular, por el contrario, cristalizaría en la desaparición testimonial de determinados simulacros políticos que apenas existen más allá de su marca de empresa y de una ficticia o incluso falsa oposición al sistema. Un ejercicio éste, el del cierre voluntario de un chiringuito político, que por falta de honradez no suele llevarse a la práctica, prefiriendo que la inercia haga ese agónico trabajo.
Por Jon Aguirre, sacado de: http://www.nodo50.org/ekintza/spip.php?article436
martes, 3 de mayo de 2016
Fiestas populares y otros métodos de contaminación abertzale
Gran parte de los barrios de la periferia de Pamplona, fueron construidos por el patronato Francisco Franco y algunos pudieron ver cómo al inaugurar las viviendas los habitantes exaltaban el franquismo como auténticos fanáticos. A día de hoy, la mayoría de estos barrios son frecuentados por ultras abertzales que lo único que hacen es intentar borrar e inventarse la historia de Navarra. La chantrea, un barrio profundamente franquista, ha dado por finalizadas sus fiestas vecinales, a las cuales todos están invitados, pero que representan a muy pocos.
Artículo relacionado: Patronatos y patriotas
La chantrea, conocida por el populacho como “barrio conflictivo”, es el barrio de residencia de ilustres hijos de puta como Mikel Gil Cervera (3 asesinatos a sus espaldas), Joseba González Pavón (agradable chaval que colaboró en el traslado de explosivos), Ugaitz Astiz (miembro del comando Urederra) y Patxi Ruiz, un etarra que recibió un navajazo en prisión por parte de un gitano al que muchos le debemos una caña. Estos solamente son unos pocos nombres en comparación con el número real de terroristas que han vivido en este barrio y que, curiosamente, la gran mayoría recibieron educación religiosa en colegios privados.
Respecto a sus festejos, sólo decir que son la basura de siempre, pegatas de ETA por aquí, pintadas por allá, verbena politizada por un lado, pregones a favor de la amnistía por el otro... Todo esto lo podemos ver también en fiestas de Iturrama, Barañain, Burlada, Rochapea, Villava, San Jorge, Mendillorri etc. El punto más asqueante de estas fiestas es su juventud, jóvenes consumiendo drogas duras allá donde lo mires, litronas sujetadas por niños de 12 años que deberían hacer algo más productivo con su vida. Contemplar estas cosas es una de las sensaciones más repugnantes que puede llegar uno a tener, ver cómo el futuro de este país se fuma sus neuronas mientras le infestan la mente con ikurriñas y apología a auténticos criminales.
Lo peor de todo es que el sistema educativo actual se encargará de que este tipo de gente acabe licenciándose en economía, RRHH, derecho, o incluso llegue a gobernarnos cuando realmente se deberían dedicar a la recogida de deshechos o alguna labor del estilo. Con tonterías como esta, el nacionalismo avanza apresuradamente y crea un Síndrome de Estocolmo universal, en el que podemos ver como “maketos”, hijos de policías y militares, inmigrantes o gente afín al voto constitucionalista acaban siendo adiestrados por la extrema izquierda radical a base de mentiras e invenciones que hacen que esta muchedumbre carente de personalidad y valores discriminen todo lo relacionado con España.
Politizar las fiestas populares es un dogma en la vida diaria del necio aberchándal, me gustaría saber si las fiestas de cualquier pueblo del resto de España acaban estando tan vinculadas a la política basura. Dudo mucho que en las fiestas de Buñuel, Ribaforada o Cintruénigo se hagan unos festejos para nada populares y totalmente discriminatorios. Ojalá realmente existiesen unas fiestas populares libres de juicios políticos en las que un individuo pueda exhibir una rojigualda sin que le apuñalen o le den una paliza, unas fiestas en las que pueda decir abiertamente que los únicos torturados son las 857 familias que jamás volverán a ver a sus seres queridos, unas fiestas en las que pueda participar voluntariamente sin política de por medio o unas fiestas en las que no me vea obligado a pagar una voluntad por miedo a que me revienten el negocio.
Mientras tanto, seguid dejando a vuestros hijos frecuentar estos festejos totalmente embrutecedores y abobantes, si eres abertzale, disfruta de la pérdida masiva de neuronas... lo dicho... ¡Por unas fiestas libres de juicios políticos!
Legio IX
martes, 26 de agosto de 2014
Que hizo a San Fermín llorar
La jota "Que hizo a San Fermín llorar" es la que interpreta cada 7 de julio Mari Cruz Corral en la calle Mayor durante la procesión de San Fermín, emocionando a muchos pamploneses. Esta jota fue compuesta a mediados de los años 70 por el incansable jotero de Añorbe José Luis Lizarraga. El hecho de perder la vista durante su niñez no le privó de ejercer su mayor pasión: Componer música, así es como ha compuesto decenas de jotas y coplas, de las cuales la más conocida es la ya mencionada "Que hizo a San Fermín llorar". Pese a lo que se puede a llegar a creer dada la ceguera de su autor, la jota no hace referencia a un ciego, si no a un navarro que está lejos de su tierra.
Que hizo a San Fermín llorar.
Se oyó en el cielo una jota,
que hizo a San Fermín llorar:
Se la cantaba un navarro
que el encierro no verá,
que el encierro no verá.
Se oyó en el cielo una jota.
viernes, 25 de julio de 2014
Campaña de JJ.NN.
Por primera vez y sin que sirva de precedente, Juventudes Navarras (Las juventudes de UPN) han sacado una campaña para las fiestas de este verano que defiende la foralidad y la españolidad de Navarra. Para ello han editado 60.000 pegatinas, 1.200 chapas y 1.000 polos con lemas como: "Perdona que me ria, Navarra no es Euskalerria" o "Navarra forall y española".
Desde los medios palmeros del nacionalismo vasco, como no se puede esperar de otra forma, se ha criticado que "UPN haga política en las fiestas de los pueblos". Críticas que se quedan en papel mojado cuando estos mismos medios se callan, cuando no contemplan con complacencia, que sus nenes de la gasolina durante las fiestas en Navarra luzcan trapos sabinianos, cuando no hagan directamente apología del terrorismo. Ya saben, la famosa "euskodoble vara de medir".
lunes, 14 de julio de 2014
¿De dónde viene el 'Pobre de mí'?
El emotivo acto que pone fin a las fiestas de San Fermín es el "Pobre de mí". Este acto es la antítesis del Chupinazo ya que tiene lugar la medianoche del día 14 en la plaza del ayuntamiento y se sustituye la alegría de las fiestas que empiezan por la pena de las fiestas que acaban. Durante el mismo, el alcalde la ciudad sale al balcón principal de la casa consistorial para anunciar el fin de las fiestas y convocar a los asistentes a las fiestas del año próximo.
Tras esto, los jóvenes -y no tan jóvenes- que asisten a este acto se desanudan los pañuelicos rojos que han tenido al cuello durante estas fiestas y encienden velas. Antes y después han venido entonando la letanía:
"Pobre de mí, pobre de mí, que se han 'acabao' las fiestas de San Fermín"
A la que sigue el más esperanzador "Ya falta menos...". Otra de las tradiciones que se ha popularizado últimamente es acudir al final del mismo a anudar los pañuelicos en las vallas de la Iglesia de San Lorenzo, donde se encuentra la imagen del santo.
El origen no tan temprano de esta tradición se remonta a los años 20 del siglo pasado, cuando el pintor Julian Valencia y sus amigos, a modo de broma, aparecían en la calle San Nicolás con velas encendidas en las manos y formando una procesión de doble fila. Acto seguido, recorrían las calles de la parte vieja entonando: "Pobre de mí, pobre de mí, que se han pasado las fiestas sin divertir". Con el paso de los años, esta broma se convirtió en el acto oficial en la Plaza del Ayuntamiento que hoy en día conocemos.
lunes, 7 de julio de 2014
¡Viva San Fermín!
Sin duda alguna el acto más multitudinario de los Sanfermines es el Chupinazo, que tiene lugar a las 12:00 de la mañana del 6 de julio y da el pistoletazo de salida a la fiesta con las imágenes por todos conocidas de la plaza del ayuntamiento abarrotada. Sin embargo, el día grande de los Sanfermines es el 7 de Julio, día del patrón en el que tiene lugar el primer encierro y el acto central del día: La procesión de San Fermín.
Este acto comienza 10:30 de la mañana y durante el mismo, el Santo abandona su encierro en la iglesia de San Lorenzo para recorrer las calles del casco viejo de Pamplona (En las que se encontrarían los antiguos burgos en los que se dividía la ciudad) acompañados por un séquito engalanado compuesto por la corporación del ayuntamiento de Pamplona y las autoridades eclesiásticas; al que se van uniendo la banda municipal de música, los gremios, las cruces parroquiales, dantzaris... en un protocolo bien definido.
Miles de pamploneses acuden a esta cita para hacer un pasillo entre aplausos al paso de la imagen y su comitiva, como gesto de devoción y veneración hacia la imagen del Santo, que data del siglo XV. Durante este paso también se dan varias 'paradicas' en lugares predefinidos por la tradición y en las que la procesión se detiene para dedicarle al Santo jotas y diversos cantos y bailes tradicionales.
La jota "Que hizo a San Fermín llorar": https://www.youtube.com/watch?v=BJwkkokz_Oo
Finalmente, la comitiva devuelve de nuevo la imagen a la iglesia de San Lorenzo aproximadamente a las 11:40 y tiene lugar una misa solemne en honor del Santo.
Los Sanfermines, al contrario de lo que piensan algunos, no son una exaltación del edonismo descerebrado, si no una tradición de origen religioso que se remonta hasta la edad media. No deja de ser gracioso que esa gente de las bandericas sabinianas traídas del norte del reino de Castilla y que el resto del año hace gala de su ateísmo militante, durante esta fiesta griten en honor a nuestro Santo y junto con el resto de los navarros: ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!
domingo, 6 de julio de 2014
sábado, 5 de julio de 2014
martes, 1 de julio de 2014
lunes, 30 de junio de 2014
Campaña "Creemos en Pamplona"
Una entidad financiera con el apoyo del ayuntamiento de Pamplona le encarga a Kukuxumusu una campaña para promocionar el comercio en la capital del Reyno y como no es de extrañar, estos no dejan pasar la oportunidad de incluir propaganda nacionalista de forma subrepticia.
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