Mostrando entradas con la etiqueta Ikurriña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ikurriña. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de julio de 2017

Otro verano más, infectados de ikurriñas


En realidad, de la que aquí vamos a hablar, no se trata de una marea negra “normal”, la que se sufre en costas y playas de cualquier parte del mundo a causa de un accidente petrolífero; esas contaminaciones que todo lo anegan, cubren, deforman, destrozan… e impiden que la vida autóctona se manifieste.

Nos referimos a la marea de la “purrusalda”, de la bicrucífera vizcaitarra, de la ikurriña que tanta división, dolor y muerte ha traído también a Navarra. Y de todo lo que ella conlleva.

Este verano, cual marea negra que elimina el oxígeno vital de cualquier forma de vida social y comunitaria sana -pues reclama su tributo de totalidad- la ikurriña volverá a anegar Navarra. De diversas formas, por toda su geografía, en múltiples tiempos.

En ese espacio territorial del norte de Navarra -auténtico laboratorio social separatista a modo de extensión del Goyerri guipuzcoano- al igual que los veranos anteriores, con Ley y sin ella, la purrusalda permanecerá omnipresente: en salones de ayuntamientos, en balcones municipales, en calles y casas, en rotondas, frontones y cimas. Previa limpieza ideológica y eliminación física de disidentes durante décadas, se experimentará lo que viene acaeciendo también verano tras verano y en fiestas: la marea negra -tricolor en realidad- seguirá anegándolo todo.

En Pamplona será protagonista, de una u otra forma, como lo viene siendo desde hace años: por la fuerza de los hechos, por una imposición violenta, en suma, que no admite réplica alguna. En un mástil colocado a última hora en el balcón principal de la fachada del ayuntamiento de Asirón (ese chico que no reside en Pamplona, por cierto), cinco centímetros más largo o más corto que los “oficiales”; da igual. O en el balcón de al lado, o en el de arriba. En decenas de ikurriñas empuñadas con ferocidad identitaria en la plaza del ayuntamiento, al mediodía del día 6 de julio, por energúmenos drogados con alucinógenos dialécticos… y de los otros. En gigantescas ikurriñas, acaso, colgadas entre edificios de la plaza consistorial, para que resulte inevitable no retransmitir -desde tantas cadenas televisivas desplazadas con ocasión del universal evento- que los violentos persisten en deformar y “dominar” la fiesta.

En el resto de Navarra viviremos escenas parecidas: más ikurriñas en el ayuntamiento de Tafalla y en el de Cortes. Grupos de danzas luciendo sin pudor, ni memoria, los colores vizcaitarras en cualquier espacio pagado con los dineros de todos. Cuadrillas engreídas con sus pegatinas en pecho o pañuelo a favor de los “presos” (¿orgullo por unos asesinos cobardes, despiadados y sin corazón?) de tal o cual barrio de Pamplona, o de donde sea que fueren. Las txosnas guarras con rock atronador e irrintzis de guerra. Las pancartas antiestéticas y agresivas.

No importa: ya estamos habituados. Resignados. Llevamos años aguantando, mirando hacia otro lado, al suelo, o al cielo. Para, después, comprobar que ahí siguen: “jaiak eta borroka”. Efectivamente: una Navarra descansa, bosteza, dormita, disimula, mientras otra persiste en su eterna campaña militante. Años llevamos escuchando el “voló, voló, Carrero, voló…”, o “en Euskadi se prepara, pim, pam, pum, la revolución”, o “vamos a quemar el Opus Dei…”. Y sus chulerías, y su control del espacio público, y su intolerancia, y sus violencias, y sus heterofobias. Pero, realmente, nada nuevo bajo el sol.

La gente normal no quiere violencia. La gente normal quiere vivir, disfrutar, distraerse, descansar. Los totalitarios panvasquistas, los separatistas, los amigos del “Ortega Lara vuelve a la cárcel”, los graciosillos del “después de la borrachera viene la resaca”, las gentuzas del “algo habrá hecho”, seguirán con su programa, su prepotencia, su violencia. Su hipermilitancia y su “vigilantismo social”.

Pero algo ha cambiado en estos meses.

El pasado 3 de junio muchos miles de personas “normales” salimos a las calles de Pamplona para exigir poder seguir viviendo conforme nuestro estilo de vida: sin presiones terroristas, sin apremios desde el cuatripartito, sin amenazas y señalamientos desde el Menticias, sin necesidad de largarnos de nuestra tierra por imposición expresa o tácita del lobby euskonazi/guipuchi.

Algo se mueve en la sociedad civil navarra. Y ese “algo” lo ha hecho por iniciativa propia, tomando la delantera a partidos y grupos que creían ser la élite anticipadora del pueblo navarro.

Este verano, materialmente hablando, será parecido a los anteriores. Para escándalo de foráneos que, una vez aquí, no entenderán nada. Para resignación de los autóctonos que no se han plegado a los imperativos de las violencias abertzales y sus compañeros de viaje. Será parecido en formas y escenas ya vividas muchas veces; acaso más cañero, o un poquito menos, según conveniencias cortoplacistas de Barkos y los suyos. Pero, por parecido, no será igual. Todos tendremos, en las retinas, las imágenes de un 3 de junio en que un pueblo se movilizó frente al poder constituido de hoy –un nuevo régimen- y por delante de unas élites acobardadas por excesos de  prudencia o salvaguardia de exclusivos intereses. Y por todo ello sabemos que el futuro no está escrito. Y que las cosas pueden empezar a cambiar. 

Que ya no nos tragamos que la Barkos y sus amigos guipuchis sean la honestidad en cuerpo y alma. Ni su gobierno, el paraíso terrenal de leche y miel que nos prometieron. Ya sabemos que si no tenemos el EGA somos ciudadanos de segunda. También sabemos que, además de la corrupción material propia de una oligarquía partitocrática muy parecida independientemente de su color, existe otra corrupción moral que lo pudre todo: con sus mentiras, violencias e imposturas. Como sabemos que Koldo tiene un pasado del que no puede sentirse orgulloso. Y que el barómetro de euskorrupción (http://www.navarraresiste.com/2017/06/pamplona-la-empresa-de-armando-cuenca.html) sigue sumando... 

Es lo que sucede, antes o después, con los programas totalitarios y sus actores políticos: sus hechos también hablan por ellos. Con palabras y con violencias. Pues violencia es establecer una doble ciudadanía de hecho. Violencia en señalar a los disidentes. Violencia es perseguir cualquier símbolo –pegatina, bandera o pancarta- disidente con el “oficialismo” guipuchi/napartarra/panvasquista. Violencia es reinventar la Historia. Violencia es fracturar las familias y la sociedad. Violencia es vampirizar las mentes con espíritu y técnicas de secta.

Hay una Navarra que dormita, descansa y bosteza: está en su derecho. Otros se agitan y agreden desde la violencia moral y física. Pero hay razones para la esperanza.

De todo lo expuesto, único es el camino a seguir: comprometerse, organizarse y trabajar. No hay atajos ni soluciones mágicas. Ni nadie vendrá a salvarnos. Hoy día, trabajo cultural, social y político, son esperanza.

Verano de descanso, verano de pasión, verano para la decisión.

Sila Félix

viernes, 31 de marzo de 2017

NAVARRA se DEFIENDE


Cuando una fuerza invasora toma un territorio, lo primero que hace es imponer su bandera. Este gesto pretende simbolizar el dominio que se ejerce sobre un territorio conquistado y es una imagen que todos hemos visto en los conflictos bélicos recientes. Ayer el euskogobierno de Navarra dio el primer paso para lograr esta conquista simbólica al derogar la Ley de Símbolos de Navarra, implementada para evitar que los abertzales colocasen ikurriñas en edificios institucionales.

Toda labor de conquista requiere la colaboración de unos cuantos traidores, en este caso son Podemos Navarra e Izquierda-Ezkerra los que infiltrados hasta las trancas han hecho posible un gobierno de las formaciones vasquistas del PNV/Geroa Bai y EH Bildu, estas últimas enviadas desde el País Vasco.

Con la derogación de esta ley, se posibilita de forma efectiva que los ayuntamientos abertzales coloquen la ikurriña, una bandera que ni representa a Navarra ni al pueblo vasco, sólo a los abertzales. Este es el único fin que persigue esta medida y es el primer paso hacia la supresión de nuestros símbolos y la anexión de Navarra al País Vasco como estadio preliminar a la independencia de su "Euskal Herria".

Pese a todo lo que diga la delegada del Gobierno Carmen Alba, del Estado no se puede esperar que haga absolutamente nada al respecto, de la misma manera que estuvo ausente en el País Vasco y Cataluña durante décadas cuando los separatistas pasaban por encima de los derechos de cualquier ciudadano español y le discriminaban por no conocer la lengua minoritaria de turno o le multaban por poner sus rótulos en el idioma oficial de España. Menos aún podemos esperar de un Gobierno central que vuelve a depender del PNV. Vamos a ser los navarros los que tengamos que sacarnos las castañas del fuego.

Nadie lo va a hacer por ti: si ves una ikurriña en un lugar público, arráncala. Si ves propaganda proetarra, tápala. Si hay una discusión política, participa y da tu opinión. Cada día antes de irte a dormir tienes que preguntarte qué has hecho por esta causa, si la respuesta es nada, el separatismo frente a tu pasividad se crece por lo tanto eres su cómplice. Navarra se defiende en las calles.

Hispano

martes, 28 de febrero de 2017

Ikurriñas en los ayuntamientos de Navarra y el 'fake news' Diario de Noticias


Fake news es un término muy en boga en la actualidad, literalmente quiere decir "noticias falsas" y es utilizado para referirse a aquellas páginas webs o medios que de forma sistemática e intencionada publican bulos, artículos propagandísticos o desinformación disfrazada como noticias veraces; todo esto a menudo utilizando las redes sociales o las aplicaciones de mensajería móvil para propagar su estafa informativa. Si hay un medio que en Navarra podemos identificar de forma clara como fake news y a demás a lo grande, con una edición impresa; es el Diario de Noticias. 



Artículo relacionado: El Diario de Noticias arremete contra las víctimas de ETA

Ayer por la tarde estaba previsto que el líder de la oposición en Navarra, José Javier Esparza, compareciese en contra de la derogación de la Ley se Símbolos que el euskogobierno pretende efectuar para hacer posible que las ikurriñas puedan hondear en los ayuntamientos navarros gobernados por los abertzales y sus palmeros. El Diario de Noticias no dejó pasar esta ocasión para intentar enmierdar el debate, cometiendo la ruindad de publicar como noticia super-fresca que en el ayuntamiento de Aoiz ondeó la ikurriña entre 1999 y el 2003 con Javier Esparza como alcalde.


Joseba Santamaría (director del Menticias) y Uxue Barcos tomando una copica juntos, el Diario de Noticias, un fake news al servicio del PNV

Sí que es cierto que fue en el año 1977 y tras una consulta ciudadana fraudulenta orquestada por los abertzales, cuando el alcalde Miguel Ángel León (que posteriormente sería parlamentario de UPN) colocó la bandera Sabiniana en el ayuntamiento de Aoiz, como también lo es que esta no fue retirada hasta el año 2003 con Esparza como alcalde y bajo el requerimiento legal de la nueva Ley de Símbolos del Gobierno de UPN.

Pero lo verdaderamente ruin y rastrero es no explicar el contexto en la que esta pseudo-noticia tuvo lugar: Tras la muerte de Franco la ikurriña acabaría siendo legalizada y sólo tras una campaña de amenazas y acoso por parte de la banda terrorista ETA, esta acabaría siendo también la bandera oficial del País Vasco. Dos ejemplos: Jesús María Zuloaga editor del periódico guipuzcoano La Voz de España recibió amenazas por parte de los terroristas que le obligaron a abandonar el País Vasco en 1976 después de promover un concurso para encontrar una nueva bandera para los vascos. Otros como Augusto Unceta, Presidente de la Diputación de Vizcaya, serían asesinados tras negarse a que en los edificios oficiales ondease la ikurriña.

Es también tras la muerte de Franco cuando los alcaldes no nacionalistas pasan a ser objetivo de ETA, resultando asesinados Antonio Echevarría Albisu y Víctor Legorburu Ibarreche hasta 1977. Momento en el cual y con esa situación yo entiendo, aunque no comparto, que el alcalde no nacionalista de Aoiz se viese obligado a colgar la ikurriña y que Javier Esparza la mantuviese como alcalde durante cuatro años, en un pueblo con concejales de HB integrados en ETA y en el que se practicaba la persecución política de los disidentes. De hecho, el retirar la ikurriña del ayuntamiento le costó una paliza a un miembro de la agrupación independiente a la que pertenecía Esparza por aquel entonces, el trapo en el ayuntamiento del pueblo era el peaje a pagar por la "paz social".

Lo que habría que ver es si los flojos de Geroa Bai habrían tenido pelotas a llevarle la contraria a los pistoleros durante aquellos tiempos negros, pero es que los hechos demuestran lo contrario: ETA golpeó el arbol y hoy como ayer el PNV/Geroa Bai recogen las nueces.

Artículo relacionado: Ikurriña es imposición

Este tipo de maniobras no son nuevas y entran dentro de la estrategia del PNV/Geroa Bai para lavarse las manos, quitarle hierro al asunto y no admitir que la derogación de la Ley de Símbolos de Navarra obedece exclusivamente a su obsesión a la hora de imponer la ikurriña en Navarra, con el objeto de que esta acabe suplantando a la bandera que nos representa a todos los navarros, al contrario de la ikurriña, que sólo representa a los nacionalistas vascos.

Otro ejemplo de manipulación, esta vez promovida por troles del twitter como el peneuvero José Beloki -@general_RE_Lee en twitter, que recordemos empezó con una cuenta anónima usándola para hacer el troll tanto ayer como hoy- es la de afirmar que en algunos ayuntamientos del País Vasco Francés también ondeaba la ikurriña y que "no pasa nada". Pero ahí estaban twitteros siempre sagaces como @lasangriadelosv para recordarle que en el ayuntamiento que el cita de forma normal no ondea ninguna bandera, y que es de forma ocasional cuando pueden colgar alguna bandera bajo una supuesta índole cultural, siempre y cuando estén acompañadas por la bandera de Francia y la de la UE. 


Aunque ya puestos a tomar ejemplo del país vecino: en Francia sólo hay una lengua oficial de la República y esta es la lengua francesa. El mero hecho de reconocer en la Constitución Francesa otras lenguas minoritarias autóctonas de otras regiones, es considerado como un atentado contra la identidad nacional... ¡y ahí sí que no pasa nada!

Hispano

martes, 7 de febrero de 2017

Ikurriña es imposición


Ayer lunes por la tarde tuvo lugar en Pamplona -en el Parlamento de Navarra, para más inri- una reunión entre las cabezas pensantes del cutrepartito, el importantísimo asunto a tratar no fueron por ejemplo las medidas a tomar para mitigar la fuga empresarial que acaba de empezar en Navarra, no. El tema acuciante para Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezquerra fue la Ley de Símbolos de Navarra, que a juicio de los separatistas vascos y la ultraizquierda ha de ser derogada para que cualquier institución en Navarra pueda colgar la ikurriña, esa es la prioridad del euskogobierno y la única finalidad de esta reunión.

Con esta modificación tratarán de encalomarnos una bandera ajena para que se nos haga habitual verla en las instituciones. Hasta ahora, la ikurriña se veía en algún balcón particular, en las manifestaciones abertzales o incluso en actos llamados culturales como la Korrika o el NafarroaOinez. La nueva situación será una vuelta de tuerca más, el paso previo junto la discriminación y adoctrinamiento facilitado con el avance del euskera para el sometimiento definitivo de Navarra al proyecto de construcción nacional de Euskal Herria. 

Lo que nos tenemos que preguntar los navarros es este interés tan desmedido por subyugar a Navarra a intereses que le son ajenos y extraños. Tradicionalmente a lo largo de la Historia, tanto guipuzcoanos como vizcaínos han pertenecido a “realidades políticas” diferentes a Navarra, aunque haya un proyecto común que les ha unido realmente como es su pertenencia a España. Incluso Guipúzcoa hasta hace no mucho tiempo mantenía con orgullo en su escudo los cañones de Velate.

Artículo relacionado: Los doce cañones de Velate

Estamos asistiendo a una nueva fase de toma de posiciones para la colonización y conquista definitiva de Navarra. Y no tengan ninguna duda que el siguiente objetivo es la activación de la disposición transitoria cuarta de la Constitución española. Eso sí, cuando los separatistas vascos y sus palmeros tengan una fuerza suficiente en Navarra, aún no es el momento.


La ikurriña como imposición

La ikurriña no es una bandera navarra, tampoco una bandera de los vascos. La ikurriña fue inventada por Sabino Arana única y exclusivamente como una bandera separatista de Vizcaya. Sólo tras la muerte de su maestro fundador fue asumida paulatinamente por el PNV como símbolo del separatismo vasco e impuesta en 1936 por el Lehendakari José Antonio Aguirre como bandera de Euzkadi.

Artículo relacionado: ¿De dónde sale la ikurriña?

Pero este estatus no duraría mucho, puesto que al ganar Franco la Guerra Civil, esta bandera sería ilegalizada como una enseña separatista. Así permanecería hasta enero de 1977, fecha en la que Rodolfo Martín Villa como Consejero de Interior la legalizó, hecho que provocó la dimisión de los gobernadores civiles de Vizcaya y Guipúzcoa.

Anteriormente, Jesús María Zuloaga director del periódico La voz de España de San Sebastián había convocado un concurso para el diseño de una bandera de Guipúzcoa que también podía ser la de todos los vascos. A razón de ello este hombre fue amenazado de muerte por la banda terrorista ETA y se vio obligado a abandonar el País Vasco en otoño de 1976. 

El 19 de enero de 1976 los miembros de la Diputación Provincial de Vizcaya decidieron por unanimidad que en sus edificios sólo ondearía la bandera de España y la de su provincia. El presidente de la Diputación Augusto Unceta fue asesinado ese mismo año por la banda terrorista ETA. De la misma manera, los alcaldes del País Vasco que se negaron a izar la ikurriña ya legalizada, fueron amenazados y acosados.

Así es como la ikurriña se extendió ya sin oposición por el País Vasco y Navarra bajo la tutela de ETA. La ikurriña no surgió de forma natural como la bandera de los vascos, sino que fueron la imposición violenta y la indigencia mental de las izquierdas las que la legitimaron para que fuese asumida como bandera del País Vasco, y también acabará siendo así en Navarra si no hacemos nada para impedirlo.

La derogación de la Ley de Símbolos es un paso más de la conquista del Viejo Reino. Otro paso que está vez va acompañado con la discriminación y “expulsión encubierta” de los castellano parlantes de la Administración y su arrinconamiento social. Animando incluso al abandono de esta comunidad por la discriminación en el acceso al trabajo público, creando una Navarra menos plural, con menos talento y más afín a sus postulados políticos.

Hispano

miércoles, 7 de septiembre de 2016

De burkinis e ikurriñas


Algunos hemos pasado este verano de 2016 pendientes de esos dos trozos de tela. Para quien haya estado desaparecido y no sepa de qué hablamos, diremos que el burkini es un tipo de bañador que tapa íntegramente el cuerpo de la mujer. La ikurriña no necesita presentación, es esa bandera de otra comunidad autónoma que algunos quisieran ver cubriendo íntegramente la geografía de Navarra.   En ambos casos se trata de utilizar la tela para preparar un cambio político.

Veamos. El burkini es un apaño inventado por una diseñadora australiana para que las musulmanas del mundo occidental puedan ir a la playa pero, en realidad, es una vestimenta que no está autorizada en los países musulmanes, porque moldea las formas. Por lo tanto, ¿por qué se lo ponen aquí, donde, además, no se lo ponían antes? Porque saben que las leyes de esta parte del mundo no van a prohibir que cada uno vista como quiera, como así lo ha dicho el Consejo de Estado francés.  Sin embargo, el problema no está resuelto, porque muchos ciudadanos entienden que esa prenda es la enésima forma que toma el Islam más extremista para irse imponiendo en las sociedades europeas. Y no olvidemos que el Islam no es únicamente una religión; es todo un sistema político-teocrático que domina la sociedad allí donde gobierna.  Ya dijo un líder islámico aquello de: “Gracias a vuestras leyes democráticas, os invadiremos. Gracias a nuestras leyes religiosas, os dominaremos”.  Normal que haya ciudadanos que se resistan a aceptar ciertos cambios, con estas perspectivas de futuro.


Seguimos. El euskogobierno, que va tomando carrerilla azuzado por las ganas de Bildu y Podemos para entrar con personal propio a gobernar, está preparando un cambio en la Ley Foral de símbolos para que cualquier ayuntamiento pueda poner la ikurriña en un mástil apelando a las “diferentes sensibilidades que existen en la sociedad”.  Aquí también se trata de ir poco a poco cambiando los rasgos de la identidad navarra, para conseguir que todos traguemos con cuestiones que incluso suponen utilizar símbolos ajenos si hace falta. Aquí también hay ciudadanos que entienden que la ikurriña es la enésima forma que toma el nuevo sistema para obligarnos a ser otros aunque no queramos, además del vascuence donde nunca se ha hablado, la “memoria histórica” para reescribir la Historia,  y así hasta conseguir la nueva sociedad que pretenden bajo la consigna del manido cambio.



Curiosamente, los ambientes progres defienden ambas situaciones ya que les parece que resistirse es propio de gente retrógrada y anclada en un pasado del que deberían avergonzarse, sea por la historia, por la religión o por el idioma en el que se expresan. Sin embargo, hay ciudadanos aquí y en otros países que ya no están dispuestos a sentirse culpables de la cultura y la forma de entender la vida tal y como la ha recibido de sus mayores, y por ello van a resistir hasta las últimas consecuencias.

jueves, 31 de marzo de 2016

Origen de dos símbolos radicales: La tricolor y la ikurriña


Con el advenimiento de la I República Española (11.02.1873 - 29.12.1874), como es lógico, la enseña nacional española continuó siendo la bandera rojigualda, el único cambio operado fue en el escudo sin corona real. Sin embargo, el 14 de abril de 1931, se proclamaba la II República, a lo que los dirigentes políticos de la misma hicieron suyo el lema; nuevo régimen, nueva enseña. Cambio de color, y cambio en las franjas, siendo las tres del mismo tamaño, frente a la bandera rojigualda, en la cual, la franja amarilla es el doble que las rojas.

Izquierda, bandera de la II República Española, a la derecha, la de la I República

Lo curioso del caso es que, en el cambio adoptado en la bandera nacional, lo que intentó el nuevo legislador fue "castellanizar" una bandera que consideraba demasiado "aragonesa", ya que por error se identificaba el color morado con Castilla. Algunos historiadores atribuyen el error histórico en un problema "daltónico", y es que, presuntamente los antiguos pendones de Castilla (que siempre fueron rojos) se habrían descolorido con el paso del tiempo, teniendo un color tirando a morado. Sin embargo, esta teoría no se sostiene, en la Catedral de Sevilla se conserva el Pendón de San Fernando, y como se puede apreciar, es más rojizo que morado. En realidad, el morado "castellano" tiene origen en una rama radical de la masonería española del siglo XIX; los "comuneros" de castilla, y los carbonarios. Por cierto, la izquierda radical "independentista" castellana en la actualidad continúa con el mito del morado comunero-carbonario en sus emblemas.

 Izquierda, Pendón con el que Fernando III tomó Sevilla en 1248, conservado en la Catedral de Sevilla. Derecha, emblema de Tierra Comunera, grupo ultra radical y aberchal castellano.

Ante un cambio de régimen, y más si se trata de monarquía a república, resulta bastante obvio que se eliminen de los emblemas nacionales las referencias a la monarquía anteriormente reinante, como se hizo en la I República, no siendo necesario nada más. Perfectamente se podía haber adoptado como enseña de la II República la rojigualda con el escudo republicano, como se muestra más abajo, que además incluiría los colores de las banderas de la corona de  Aragón (amarillo y rojo), Reino de Castilla (rojo y no el masónico morado), y Reino de Navarra (rojo también). Sin embargo, la izquierda radical y totalitaria prefiere la enseña tricolor, basada en un color que nunca representó a Castilla, emblema que además separa en vez de unir a todos los españoles, como ocurre en cualquier país de nuestro entorno.


Otro símbolo que curiosamente ha calado hondo, con un origen y desarrollo discutible es la conocida como "ikurriña". Emblema inventado por los hermanos Arana, cuyo diseño no era más que una copia importada de la Unión Jack Británica. Los entrañables Arana a finales del siglo XIX consideraron que la mayor  ofensa para España sería adoptar la enseña británica, debido a la rivalidad histórica entre ambas naciones, una rivalidad que para entonces estaba ya bastante superada. Lógicamente adaptaron la enseña con nuevos colores, aunque siempre incluyendo la cruz cristiana en el centro. Lo curioso del tema es ver como los ultra-ateos y anti-católicos separatistas de hoy idolatran una enseña que incluye la cruz cristiana.


Pues bien, solo en tres ocasiones la enseña de un partido político ha pasado a convertirse en la bandera de la nación (en el caso vasco, de momento solo CCAA); la Alemania de Hitler con la esvástica, la URSS con la hoz y el martillo del Partido Comunista, y la ikurriña de los Arana para la Comunidad Autónoma Vasca, si bien sus acólitos llevan intentando metérnosla en Navarra hasta en la sopa. El incipiente separatismo vasco se encuentra con un problema (frente al catalán que ha tenido muy fácil apropiarse con la enseña de la Corona de Aragón);  como nunca había existido un Estado Vasco preexistente, cada provincia vascongada tenía su propio emblema y no existía ninguna bandera histórica, por eso necesita inventarse una. La historia de la ikurriña es una muestra más de dos cuestiones fundamentales; que Euskal Herria nunca existió, y que el separatismo vasco siempre desde su nacimiento ha sido un movimiento político totalitario, curiosamente a caballo entre el nazismo y el comunismo.

Antiguos e históricos escudos de las provincias vascongadas de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, incluyendo en ésta última los cañones que las tropas guipuzcoanas capturaron durante la conquista de Navarra a las tropas francesas que apoyaban a los afrancesados Albret, cañones que los talibanes fascistas se han encargado de borrar.

Viriato

jueves, 9 de julio de 2015

Tres responsables más de la ikurriña de Asiron


¿Asiron – Cromañón? Lo fácil es repetir la gracia (hay que reconocer que le sienta como anillo al dedo al alcalde) y hacerle sólo a él responsable de la politización de los Sanfermines. El chupinazo, la beatificación laica de Germán Rodríguez, las pancartas de las peñas subvencionadas y lo que más la ikurriña en el balcón. Pero la pura verdad es que el hombre de EH Bildu Batasuna, Joseba Asirón, no es ni el único ni el principal culpable de lo que pasa.

Pamplona, 6 de julio, 11,50. La delegada del Gobierno en Navarra nombrada por el Partido Popular, Carmen Alba interpone un “recurso contencioso administrativo” para que se quite la ikurriña. Dice que va contra la legalidad vigente (la Ley de banderas de 1981). Y el juez de guardia le dice que de momento la ikurriña se quede ahí. El Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, dice que “Bildu viola la Ley flagrantemente, así como los sentimientos de la mayoría de los navarros”. Pero si era un delito flagrante ambos podían haber hecho otra cosa: mandar a las Fuerzas de Seguridad del Estado a retirar la bandera separatista. Y no lo hicieron. Así que responsable por omisión de la ikurriña es el Partido Popular.

Pamplona, 6 de julio, 11,55. Yolanda Barcina, presidenta de UPN y de la comunidad, exalcaldesa, es responsable del cumplimiento de la Ley Foral de Símbolos. Al no cumplirse por Asiron, la presidenta podría haber hecho otra cosa, como es enviar a la Policía Foral que depende de ella a retirar el símbolo ilegal. Y no lo hizo. Así que responsable por omisión de la ikurriña es Unión del Pueblo Navarro.

Pamplona, 6 de julio, 12,00. Presentes en el Ayuntamiento 3 concejales del PSOE-PSN, 10 concejales de UPN con el exalcalde Enrique Maya y la vicepresidenta en funciones del Gobierno de Navarra, Lourdes Goicoechea. 14 personas más otros muchos cargos sin duda contrarios a la politización batasuna de los Sanfermines. Ninguno de ellos tuvo la dignidad de abandonar el acto ante la prepotencia abertzale y radical, dejaron hacer a Asiron. Así que responsables por omisión de la ikurriña son tanto UPN como el Partido Socialista de Navarra.

Asiron dice que le importan mucho las ciudades hermanadas, pero ante el ambiente politizado sólo hay representantes de Bayona (Francia), faltando Paderborn (Alemania), Yamaguchi (Japón), Pamplona (Colombia) y Toruń (Polonia). A él, a Bildu, a Geroa Bai, a Podemos - Aranzadi y a I-E les da igual. Todos ellos han cumplido lo que prometieron, hacen girar Pamplona y Navarra en un sentido separatista y de extrema izquierda, empezando por los símbolos. Pero no son los únicos culpables. PP, UPN y PSN no pueden decir nada sobre esto, porque no han hecho lo que podían y debían hacer. A veces es peor ser Neanderthal que Cromañón.


martes, 7 de julio de 2015

Ikurriña: ni es novedad ni es inocente ni es de Pamplona


Se ha puesto de moda, especialmente entre los partidos derrotados en las últimas elecciones municipales, decir que la iniciativa ikurriñera del alcalde Joseba Asiron ha sido “la primera vez” que colocaba la bandera vasca presidiendo la vida municipal de Pamplona. Y esa parte no es verdad. La ikurriña no debe estar ahí, los pamploneses nunca la han querido ahí –ni ahora ni antes- pero la verdad es que ya había estado en esa fachada antes.

Totalmente cierto es que sólo los símbolos oficiales de Navarra pueden colocarse en el Ayuntamiento navarro, con la ley en la mano. El alcalde batasuno de "Iruñea" no ha sorprendido a nadie, ha hecho lo que todos esperábamos y ha puesto junto a las banderas oficiales y como si fuera una de ellas, la ikurriña, bandera de Euskadi y símbolo en Navarra de la voluntad de conquistar la Comunidad Foral. Como siempre ha sido y nunca ha ocultado, pues es un abertzale y ha sido colocado por Bildu-Batasuna.

Desde la Transición, uno de los objetivos del nacionalismo vasco incluyendo a ETA ha sido integrar Navarra en Euskal Herria, empezando por los símbolos y la cultura. No es secreto. ETA ha matado a 27 personas al menos en Pamplona para eso, y medio centenar por lo menos en Navarra. Tenía para eso el apoyo de Herri Batasuna. Otros, a la vez, trabajaban de otro modo. Pero siempre con ikurriña.

Tomás Caballero, presidente de Oberena y sindicalista ligado a Comisiones Obreras, fue concejal de Pamplona entre 1971 y 1978 y fue alcalde accidental de Pamplona entre octubre de 1976 y abril de 1977. Siendo él alcalde se izó por vez primera de forma oficial la ikurriña abertzale en el balcón del Ayuntamiento. Un gran mérito, para cualquier abertzale.


Es verdad que, mucho después, Caballero volvió a ser concejal, esa vez de UPN, y habló en defensa de las víctimas de ETA, y ETA lo mató en 1998. Pero ya que gusta hacer “memoria histórica” recordemos que los mismos etarras le habían aplaudido 20 años antes. Por la ikurriña.

El PSOE gobernó desde 1979 Pamplona con la ikurriña puesta, aunque la Ley lo prohibía. Y cuando llegó UPN a la alcaldía en 1987 el máximo logro fue que no hubiese banderas en el balcón, ninguna “para no reñir”. Los complejos y los miedos llevaron primero a poner la ikurriña para parecer “tolerantes”, y luego a tardar muchos años en poner la bandera nacional “para no ofender”.

Así que Asirón, batasuno, lo que hace es dar ejemplo: cuando uno cree en algo no se avergüenza y hace lo que cree correcto. Y si los que piensan distinto tienen miedo o padecen complejos, lo que pasa es que pierden el poder. Y se pone la ikurriña.

martes, 24 de febrero de 2015

¿De dónde sale la ikurriña?


Dependiendo de en qué parte de Navarra vivas, estarás harto de ver ikurriñas. Es la bandera oficial de la País Vasco, pero a veces a uno no le queda claro de si realmente se trata de la bandera de la CAV, la bandera del euskera o la bandera de la impostura que ellos conocen como Euskal Herria. No queda claro si es también una bandera propia de Navarra o si por el contrario no tiene nada que ver con Navarra; si es una bandera legítima para representar al pueblo vasco o se trata de otra imposición más del nacionalismo. Como nos la van a meter hasta en la sopa, conviene que atendiendo a la historia de esta enseña juzgues por ti mismo.

Sería el domingo de Resurección del año 1882 el día en el que Sabino Arana vio la luz a la edad de 17 años. Su hermano Luís, que le sacaba tres años, acababa de regresar de sus estudios en Galicia y le reveló a Sabino que entre las brumas galaicas había descubierto la verdad: Bizcaya no era una provincia española sino una nación oprimida por España. Esta conversación con su hermano sería el factor detonante de un nacionalismo de corte racista a partir del cual se puede "entender" la violencia terrorista de ETA.

Cuando digo que el nacionalismo de Sabino Arana estaba basado en la raza y que por lo tanto era racista, no lo hago como una descalificación gratuita, basta echarle un vistazo a sus declaraciones por aquel entonces en las publicaciones como el periódico "El Bizkaitarra" que el mismo editaba para dar rienda suelta a su bilis antiespañola:

"La fisonomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español inexpresiva y adusta. El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español, o no sabe andar (ejemplo, los quintos) o si es apuesto, es de tipo femenil (ejemplo, el torero). El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe. El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos. (...) Oídle hablar a un bizkaino, y escucharéis la más eufónica, moral y culta de las lenguas; oídle a un español, y si sólo le oís rebuznar, podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias." Sabino Arana, en "el Bizkaitarra", 7 de julio de 1895.

Para Sabino Arana la situación especial de la lengua vasca, que lingüísticamente se había demostrado no tener raíces indoeuropeas, le hace presuponer la existencia de una raza especial que la habría creado. Como no podía ser de otra manera, también escribe perlas para con las mujeres como la que sigue:

"La mujer, pues, es vana, es superficial, es egoísta, tiene en sumo grado todas las debilidades propias de la naturaleza humana: por eso fue ella la que primeramente cayó. Pero por eso precisamente de ser inferior en cabeza y en corazón..." Sabino Arana.


Un mito muy extendido es que la ikurriña fue diseñada por los hermanos Arana en el "Café Iruña" de Pamplona. Nada más lejos de la realidad: por aquel entonces Sabino y Luis Arana se encontraban participando de forma entusiasmada en las movilizaciones fueristas de la Gamazada y la noche del 17 de febrero de 1894 ambos hermanos realizaron un boceto de un estandarte que llevarían, junto con otros vizcaínos, al recibimiento en Castejón de los diputados que habían acudido a Madrid a negociar con el ministro de Hacienda Germán Gamazo. Estas movilizaciones darían origen a las manifestaciones multitudinarias en Pamplona que serían conocidas como la Gamazada.

Como podéis ver más arriba, dicha bandera -que fue utilizada como estandarte- se componía de una cruz de San Andrés de color rojo sobre un paño blanco, y en su reverso se encontraba la inscripción "Jaungoikoa eta lagizarra, bizkaitarrak agurreiten deute naparrei" (Dios y la Vieja Ley. Bizkaia abraza Navarra). Se trata probablemente de la primera bandera del nacionalismo vasquista pero es obvio que esta bandera no tiene nada que ver con la ikurriña, sino que más bien parece una versión de la bandera con la Cruz de Borgoña roja sobre fondo blanco utilizada por los carlistas.

Hay que recordar que los hermanos Arana antes de su conversión eran fervientes carlistas, al igual que su padre que había estado exiliado por su apoyo a la causa carlista. A la hora de inventarse una bandera nueva no se rompieron la cabeza, pero desconocían u obviaban que la bandera carlista provenía de la bandera que la Infantería española había paseado por medio mundo desde el siglo XVI.

Ya por aquel entonces Sabino y sus correligionarios vieron el potencial que tenían los fueros para ser utilizados contra España, de la misma manera que hoy en día personajes afines al mundo abertzale (desde políticos de PNV-Geroa Bai, hasta proetarras como Pernando Barrena) han suscrito un supuesto "manifiesto foral", cuando los nacionalistas siempre han ninguneado los fueros navarros, al tratarse de un acuerdo de Navarra para con el resto de España.


La historia de la ikurriña realmente empieza en el caserío familiar de los Arana. A comienzos del verano de 1894 Luis Arana se encontraba diseñando el escudo y una serie de leyendas para la sede del "Euskeldun Batzokija", un partido político disfrazado de sede cultural que iban a inaugurar en los días próximos, cuando su hermano, que se encontraba junto a él haciendo unos garabatos en un papel se volvió y le dijo: "Mira Luis, ¿qué te parece este diseño de bandera para Vizcaya que concuerda con el escudo?". Sabino Arana acababa de diseñar la primera ikurriña, neologismo este también creado por Sabino para referirse a esta bandera.

Según explicaría el propio Sabino Arana, la ikurriña estaba basada en el escudo de Vizcaya, en un artículo que llamó "La bandera fenicia" explicaba los porqués de cada uno de los elementos que la componían:


"El fondo de nuestra Bandera es rojo, como el fondo del Escudo (de Vizcaya)...

La Cruz blanca de la Bandera es la Cruz blanca del Escudo y el Jaun-Goikua [Dios] del Lema...

La Cruz verde de San Andrés representa a un tiempo por su color el Roble del Escudo y las leyes patrias...

Unidos están la Cruz y el Roble en el Escudo unidos por el eta, el Jaun-Goikua y el Lagi-Zaŕa: del Lema; y unidas por lo tanto en un centro común deben estar en la Bandera las dos Cruces, blanca y verde. Y así como en la unión de la Cruz y el Roble en el Escudo, aquélla ocupa el lugar preferente, y en la unión del Jaun-Goikua y el Lagi-Zaŕa: en el Lema lo ocupa el primero: así también en la Bandera la Cruz blanca está superpuesta a la verde de San Andrés." Sabino Arana, nº 31 de Bizkaitarra el 28 de julio de 1895.

La primera ikurriña se izó el 14 de julio 1894 en la sociedad "Euskeldun Batzokija" de Bilbao, siendo este el primer acto colectivo del nacionalismo vasco. Llegados a este punto hay que dejar claro que Sabino Arana no concibió la ikurriña como una bandera de Euzkadi (lo que hoy los abertzales conocen como Euskal Herria) sino como una bandera independentista de Vizcaya. Sabino Arana se sentía por aquel entonces vizcaíno antes que vasco y esto mismo le impedía diseñar una bandera única para todos los vascos. De hecho, ellos también propusieron otras banderas independentistas para cada uno de los herrialdes (regiones) de Euzkadi.

Sabino Arana terminó falleciendo en 1903 debido a que padecía la enfermedad de Adisson, no sin antes renunciar a sus ideas separatistas e intentar promover en sus últimos días de vida la creación de un partido vasco y español. Con el tiempo la ikurriña se fue asimilando (o usurpando) como la bandera separatista de todos los vascos, esto no sin las protestas de Luis Arana que hasta en 1931, cuando los nacionalistas vascos propusieron que la ikurriña fuese la bandera oficial del País Vasco, protestaba de forma airada en artículos en los que exigía que se inventasen otra bandera para representar Euzkadi.

Sea como fuere, en 1936 será adoptada como la bandera oficial de Euzkadi, algo que no duraría demasiado debido a que al ganar Franco la guerra esta bandera fue ilegalizada al tratarse de una bandera separatista y su exhibición fue duramente perseguida. Por estas fechas también, es cambiado el diseño de la misma ensanchando las franjas para hacerla más reconocible en el mar.


Durante la dictadura franquista esta bandera quedará sepultada pero no olvidada. Mientras que su uso sería ilegal en España y era usada por independentistas vascos, como los primeros etarras, en el País Vasco Francés era una enseña legal profusamente utilizada. Es en estos tiempos cuando pasa a ser un símbolo antifranquista más que una bandera separatista y en este clima de persecución y clandestinidad empieza a ser usada también por grupos izquierdistas no nacionalistas.

La prohibición de esta enseña toco a su fin en enero de 1977, cuando fue despenalizada, pero no sería la bandera oficial de la Comunidad Autónoma Vasca hasta la aprobación del Estatuto de Guernica en 1979.


Esta realidad no es monolítica e inamovible, hoy en día la ikurriña es un elemento ampliamente aceptado como la bandera vasca, al margen de sus orígenes independentistas. Incluso el Partido Popular del País Vasco la utiliza y durante las celebraciones de las sucesivas Eurocopas y el Mundial, podías ver en el País Vasco a gente con ikurriñas y banderas españolas celebrándolo. Para mucha gente ha ido perdiendo sentido político y es, junto a la bandera de España, un símbolo de una Comunidad Autónoma… más o menos.

A pesar de todo esto, un servidor no deja de tener ciertas reticencias con un símbolo de carácter tan político como la ikurriña: siendo una bandera del PNV, que sea la bandera oficial del País Vasco para mí tiene tanto sentido como que la bandera de España fuese un puño y una rosa o unas gaviotas. Tampoco deja de ser gracioso que gente tan marcadamente anticristiana como la izquierda abertzale y la banda terrorista ETA, utilicen como supuesta bandera nacional una enseña que tiene por encima de todo un símbolo que representa de la naturaleza cristiana del pueblo vasco.


En Navarra y como es lógico no se trataba de una bandera oficial, pero esto no quería decir que los nacionalistas no nos la iban a intentar meter con calzador. En 1977 y con el apoyo de los socialistas, los abertzales colocaron la ikurriña en el Ayuntamiento de Pamplona. Esto no sería revocado hasta 1981 cuando UPN, UCD y parte del PSOE aprobaron en una moción por la que en la fachada del Ayuntamiento pamplonés sólo podrían estar las banderas de Navarra, España y Pamplona. Acto seguido, Patxi Zabaleta (que por aquel entonces estaba en HB) salió a la calle para azuzar a las hordas de descerebrados que habían congregado y que al conocer la resolución destrozaron a pedradas las cristaleras del Ayuntamiento y siguieron cometiendo destrozos por el casco viejo de Pamplona entre gritos de "Nafarroa Euskadi Da" y "Gora ETA".

Ya en el año 2003 el Parlamento de Navarra, presidido en aquel entonces por Miguel Sanz, aprobaba la nueva ley de Símbolos de Navarra que incluía más herramientas legales para sancionar a los Ayuntamientos que usasen la ikurriña o tratasen de no usar los símbolos legales de Navarra y de España.

Conocidos son por todos los incidentes que estos últimos años ha provocado la etarrada a estos efectos, alcanzando su punto álgido el chupinazo del año 2013 en el que interpusieron una ikurriña gigante con la fachada del Ayuntamiento, retrasando por primera vez el chupinazo. Tamaña falta de respeto a nuestra fiesta más internacional por un trapo ajeno a la historia de Navarra no hace más que reafirmar el rechazo que muchos navarros sentimos por este elemento halógeno.

Ahora que conocéis la historia de esta bandera, podéis juzgar por vosotros mismos... en lo que a mí respecta, y más aún teniendo en cuenta la vehemencia con la que los nacionalistas vascos nos quieren imponer esta bandera en Navarra, puede que la ikurriña sea su bandera, pero NO es la mía.