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jueves, 31 de marzo de 2016

Origen de dos símbolos radicales: La tricolor y la ikurriña


Con el advenimiento de la I República Española (11.02.1873 - 29.12.1874), como es lógico, la enseña nacional española continuó siendo la bandera rojigualda, el único cambio operado fue en el escudo sin corona real. Sin embargo, el 14 de abril de 1931, se proclamaba la II República, a lo que los dirigentes políticos de la misma hicieron suyo el lema; nuevo régimen, nueva enseña. Cambio de color, y cambio en las franjas, siendo las tres del mismo tamaño, frente a la bandera rojigualda, en la cual, la franja amarilla es el doble que las rojas.

Izquierda, bandera de la II República Española, a la derecha, la de la I República

Lo curioso del caso es que, en el cambio adoptado en la bandera nacional, lo que intentó el nuevo legislador fue "castellanizar" una bandera que consideraba demasiado "aragonesa", ya que por error se identificaba el color morado con Castilla. Algunos historiadores atribuyen el error histórico en un problema "daltónico", y es que, presuntamente los antiguos pendones de Castilla (que siempre fueron rojos) se habrían descolorido con el paso del tiempo, teniendo un color tirando a morado. Sin embargo, esta teoría no se sostiene, en la Catedral de Sevilla se conserva el Pendón de San Fernando, y como se puede apreciar, es más rojizo que morado. En realidad, el morado "castellano" tiene origen en una rama radical de la masonería española del siglo XIX; los "comuneros" de castilla, y los carbonarios. Por cierto, la izquierda radical "independentista" castellana en la actualidad continúa con el mito del morado comunero-carbonario en sus emblemas.

 Izquierda, Pendón con el que Fernando III tomó Sevilla en 1248, conservado en la Catedral de Sevilla. Derecha, emblema de Tierra Comunera, grupo ultra radical y aberchal castellano.

Ante un cambio de régimen, y más si se trata de monarquía a república, resulta bastante obvio que se eliminen de los emblemas nacionales las referencias a la monarquía anteriormente reinante, como se hizo en la I República, no siendo necesario nada más. Perfectamente se podía haber adoptado como enseña de la II República la rojigualda con el escudo republicano, como se muestra más abajo, que además incluiría los colores de las banderas de la corona de  Aragón (amarillo y rojo), Reino de Castilla (rojo y no el masónico morado), y Reino de Navarra (rojo también). Sin embargo, la izquierda radical y totalitaria prefiere la enseña tricolor, basada en un color que nunca representó a Castilla, emblema que además separa en vez de unir a todos los españoles, como ocurre en cualquier país de nuestro entorno.


Otro símbolo que curiosamente ha calado hondo, con un origen y desarrollo discutible es la conocida como "ikurriña". Emblema inventado por los hermanos Arana, cuyo diseño no era más que una copia importada de la Unión Jack Británica. Los entrañables Arana a finales del siglo XIX consideraron que la mayor  ofensa para España sería adoptar la enseña británica, debido a la rivalidad histórica entre ambas naciones, una rivalidad que para entonces estaba ya bastante superada. Lógicamente adaptaron la enseña con nuevos colores, aunque siempre incluyendo la cruz cristiana en el centro. Lo curioso del tema es ver como los ultra-ateos y anti-católicos separatistas de hoy idolatran una enseña que incluye la cruz cristiana.


Pues bien, solo en tres ocasiones la enseña de un partido político ha pasado a convertirse en la bandera de la nación (en el caso vasco, de momento solo CCAA); la Alemania de Hitler con la esvástica, la URSS con la hoz y el martillo del Partido Comunista, y la ikurriña de los Arana para la Comunidad Autónoma Vasca, si bien sus acólitos llevan intentando metérnosla en Navarra hasta en la sopa. El incipiente separatismo vasco se encuentra con un problema (frente al catalán que ha tenido muy fácil apropiarse con la enseña de la Corona de Aragón);  como nunca había existido un Estado Vasco preexistente, cada provincia vascongada tenía su propio emblema y no existía ninguna bandera histórica, por eso necesita inventarse una. La historia de la ikurriña es una muestra más de dos cuestiones fundamentales; que Euskal Herria nunca existió, y que el separatismo vasco siempre desde su nacimiento ha sido un movimiento político totalitario, curiosamente a caballo entre el nazismo y el comunismo.

Antiguos e históricos escudos de las provincias vascongadas de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, incluyendo en ésta última los cañones que las tropas guipuzcoanas capturaron durante la conquista de Navarra a las tropas francesas que apoyaban a los afrancesados Albret, cañones que los talibanes fascistas se han encargado de borrar.

Viriato

lunes, 23 de marzo de 2015

Historia de la bandera de Navarra


Una creencia errónea bastante extendida es la que dice que la bandera de Navarra "tiene siglos de historia", de hecho hace unos pocos meses una viñeta de Oroz levantaba críticas en las redes por afirmar esto mismo. Bien, por iconoclasta que esto pueda sonar en esta ocasión hay que darles la razón a los críticos con el caricaturista: la bandera de Navarra no tiene siglos de historia, sino un siglo de historia, más en concreto 105 años.

Sin embargo es su elemento central, el escudo de Navarra, el que si que atesora siglos de historia, incluyendo una evolución lógica que iría desde el simple blasón en campo de gules (de color rojo en su totalidad) hasta el escudo actual que conserva el blasón rojo añadiendo varios elementos como las cadenas de Navarra o la esmeralda. Esta evolución del escudo de armas de Navarra da para un artículo a parte y será tratada en su momento.


Como antecedente histórico, podemos citar que ya monarcas del siglo XIV como Carlos II de Navarra habían utilizado símbolos vexiloides como el de la miniatura que sigue. Sin embargo no podemos considerar este tipo de estandartes reales como las primeras banderas de Navarra dado que representan al linaje del rey y no al propio reino, ya que por aquel entonces los reinos no tenían este tipo de símbolos propios. De forma anecdótica, el cronista del Duque de Alba durante la conquista de Navarra en 1512, durante el intento fallido de recuperar Pamplona por parte de los legitimistas también nota la existencia de "una bandera colorada con ciertas bandas de oro en ella a la cual todos aguardaban y juraron de no la desamparar" al frente del ejército del rey Juan de Labrit, compuesto por agramonteses, franceses y mercenarios alemanes.


Como ya venía comentando antes, la aparición de la bandera de Navarra es bastante más tardía y esta se produciría en un momento de eclosión de toda clase de enseñas, ya sean republicanas, socialistas, nacionalistas o regionalistas, junto con la tradicional enseña rojigualda, que databa de 1785 pero que hasta el año 1908 no sería establecida por decreto como la bandera que presidiría los edificios públicos en las fechas de fiesta nacional. Este decreto vendría motivado por el uso en "excepciones reprobables" de otras banderas alternativas como la bandera tricolor republicana, o banderas separatistas como la ikurriña.

Notada por aquel entonces la ausencia de una enseña representativa de Navarra, durante los preparativos de la celebración del VII aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa (en 1912) la Diputación Foral toma la decisión política de estandarizar el escudo de Navarra y de dotarlo de una bandera, encargando el asesoramiento histórico a tres miembros de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra: los éuskaros Arturo Campión y Hermilio de Olóriz y el militar Julio Altadill.


De esta manera, en el mismo acuerdo foral se establecería que el diseño definitivo del escudo de armas de Navara que contaría con "elementos esenciales, según tradición constante, cadenas de oro sobre fondo de gules con una esmeralda en el centro de unión de los ocho brazos de eslabones". Este diseño se debe a que por aquel entonces se encontraba muy arraigada la creencia de que las cadenas y la esmeralda fueron incorporadas por el rey navarro Sancho VII el Fuerte debido a su gesta heroica del asalto de la tienda de Miramamolín en la Batalla de las Navas de Tolosa.

Sin embargo, no se tiene constancia de la incorporación de las cadenas al escudo de Navarra hasta el siglo XV, casi un siglo antes de 1512, desmintiendo las tesis vasquistas que sugieren que las cadenas de Navarra son puestas por los castellanos en el escudo de Navarra a partir de 1512, muy en la tónica de inventarse la historia según les conviene cuando no son capaces de justificar que un rey de Navarra vaya a luchar en pleno Jaén, muy lejos de las fronteras de Navarra, junto con los reyes de Castilla y Aragón, contra el Imperio almohade.


Así mismo, la Diputación Foral acuerda el 15 de julio de 1910 establecer como bandera oficial de Navarra la bandera que cuenta con las armas de Navarra en el centro de un paño de color rojo, al ser este el color del campo del escudo de Navarra y representar también la foralidad de esta comunidad. De esta forma al día siguiente, 16 de julio, dicha bandera es izada por primera vez en la Diputación Foral por ser el aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa. De forma anecdotica, en 1905 ya había sido confeccionada una bandera con elementos muy parecidos para la colonia navarra en San Sebastián.

El mismo día que esta bandera era izada, también era colocada por los nacionalistas vascos en el balcón del primer Centro Vasco de Pamplona, intentando apropiarse de este nuevo símbolo navarro desde el momento de su origen. Sin embargo, esto no interferiría en el proceso de interorización de la nueva bandera por el común de los navarros aunque no sin polémicas, sirva como ejemplo un breve texto publicado en la revista La Avalancha para ver que esta no era contrapuesta a la enseña nacional:  "Interceda este año San Fermín, el día de su fiesta, con el Señor todopoderoso para que (…) la patria prospere al amparo de la Cruz sacrosanta, y de la bandera roja y gualda de España, y a cuya sombra bienhechora flamee victorioso el pendón bermejo de Navarra" (6 de julio de 1915)

Bandera de Navarra izada en la Diputación Foral de Pamplona (1912)

Esta bandera estaría presente también en las tres visitas que el rey español Alfonso XIII hizo a la ciudad de Pamplona por aquel entonces, siendo la primera de ellas en 1912 para la conmemoración del VII centenario de la Batalla de Navas de Tolosa -celebrado por todo lo alto-, en 1920 para la clausura del II Congreso Mundial de Estudios Vascos -organizado por la Sociedad Eusko Ikaskuntza y copatrocinado por la Diputación Foral y las Diputaciones vascas-, y por último en 1922 con motivo del III centenario de la canonización del copatrono de Navarra San Francisco Javier.

La bandera de Navarra y la bandera española convivirían en un tándem y de forma constrapuesta harían también lo mismo los nacionalistas vascos con la bandera de Navarra y la ikurriña, que por aquel entonces pasa de ser una bandera separatista vizcaína a ser la bandera separatista de su Euzkadi, contraviniendo a su propio creador, el ya difunto Sabino Arana. Esto es así hasta el golpe de Estado del general Primo de Rivera en 1923, siendo una de las primeras medidas que dictó la de prohibir "izar ni ostentar otra bandera que la nacional en buques, edificios, sean del Estado, de la Provincia o Municipio, ni en lugar alguno", con objeto de prohibir banderas como la ikurriña que en adelante serían exhibidas de forma clandestina.

Visita de Miguel Primo de Rivera a Pamplona (1925)

Con motivo de esta prohibición fue perseguido, por ejemplo, el ex-concejal nacionalista de Tafalla Santiago Doxandabarantz que la hizo colgar del balcón consistorial la enseña regional durante el Día de San Francisco Javier, por lo que tuvo que refugiarse en Francia al ser retirada la bandera por somatenistas que también detuvieron al conserje que la colgó por él. Sin embargo, hechos puntuales como éste no le restan a la bandera de Navarra su condición de bandera oficial a la que se asocian por aquel entonces dos sentimientos enfrentados: existe constancia de que en una jura de bandera del Somatén en Pamplona y que se organizó en 1925 con motivo de la vista a Navarra del dictador Miguel Primo de Rivera, los somatenistas marcharon por detrás de la bandera de Navarra.


Con la proclamación de la Segunda República española, no tardarían de sobrevenirse sobre el escudo y la bandera de Navarra cambios a imitación de los que habían sido llevados a cabo en la bandera nacional. Así el 8 de junio de 1931 la Diputación ordena la sustitución del timbre de corona real por una corona mural en todos los símbolos oficiales. Este cambio en los símbolos de Navarra es en todo caso es erróneo ya que el origen real de la corona mural es la corona del reino de Castilla. La Real Academia de Historia desaconsejó en un informe su uso en el escudo de la bandera nacional, recomendando a su vez el uso de la corona cívica, compuesta por un cerco de ramas de roble o encina.

Durante la II república la bandera tricolor republicana convive con la bandera de Navarra y a su vez vuelve a resurgir la ikurriña, que se hace presente en todo tipo actos y en algún ayuntamiento. Durante este tiempo no se pudo asociar la bandera de Navarra a la bandera rojigualda porque esta última era objeto de prohibición, quedando postergada hasta los tiempos de la Guerra Civil. En un principio la bandera republicana era considerada en Navarra, de mayoría conservadora, como bandera española falsa frente a la tradicional bicolor, aunque en los medios de la época se consideraba a la tricolor como un mal menor frente a las banderas rojas del socialismo. Aún así, la bandera republicana se vería asociada a todo lo que la derecha repudiaba del socialismo.

No obstante, esta convivencia no carecería de roces: el 3 de diciembre de 1931 y tras una celebración religiosa en honor del copatrono de Navarra a la que la Gestora provincial se negó a acudir y prohibió la convocatoria de los alcaldes de Navarra, una muchedumbre compuesta principalmente por carlistas, monárquicos y nacionalistas (por aquel entonces los nacionalistas vascos de Navarra habían hecho causa común con el resto de la derecha contra la izquierda republicana) se dirigieron a el Palacio provincial, donde unos jóvenes colgaron la bandera de Navarra del balcón. Al congregarse otra masa de ideología opuesta en las inmediaciones se produjeron incidentes que obligaron a la policía a actuar. Al disolverse ambos grupos, el Gestor provincial, el alcalde y varios concejales retiraron la bandera de Navarra, que destrozaron y quemaron. Desatando así una intensa polémica que les llevaría a llevar a cabo un acto en desagravio a la bandera de Navarra.

Aún a día de hoy, y pese a la furia iconoclasta que se le supone al régimen de Franco, podemos encontrar escudos de republicanos en lugares públicos como la Plaza de Toros de Pamplona -en este caso el escudo de Pamplona-. ¿Eran acaso las autoridades franquistas más tolerantes con los símbolos opuestos que los "republicanos" de hoy en día?



Los nacionalistas vascos de por aquel entonces, al mando de los cuales se encontraba Miguel Javier Urmeneta, van otorgando a la ikurriña un lugar preeminente en la simbología nacionalista y relegan la bandera de Navarra a mera bandera regional de Nabarra en Euzkadi, de hecho en publicaciones nacionalistas de la época como Amayur llegan a afirmar que la ikurriña tenía un fondo rojo "tomado del color de la bandera de Nabarra", algo un poco difícil teniendo en cuenta que la ikurriña es de 1894 y la bandera de Navarra de 1910.


Durante la Guerra Civil, los carlistas navarros son pioneros a la hora de izar la "auténtica bandera nacional" (la rojigualda) siendo enarbolada en Pamplona por el requeté el mismo día del alzamiento, pero también utilizarían de forma indistinta la bandera de Navarra en los campos de batalla, llegando incluso a lucir banderines que por un lado eran la bandera de España y por el otro la de Navarra.

El 8 de noviembre de 1937 y en plena Guerra Civil el general Francisco Franco en persona visita Navarra para atorgarle a la provincia la Cruz Laureada de la Real Orden de San Fernando "en recuerdo de las gestas heroicas de Navarra en el Movimiento Nacional y homenaje a quien tan reciamente atesora las virtudes de la raza" y añadiendo "que desde hoy deberá grabar en
sus escudos". Esta es la más alta condecoración militar española y se entiende esta concesión en virtud a los siguientes hechos:

En primer lugar, al comienzo de la Guerra Civil el bando nacional contaba con 35.000 voluntarios de los que 8.500, la cuarta parte, eran navarros. Durante el resto de la contienda, en la zona nacional el 15% de los combatientes son voluntarios, mientras que en Navarra la cifra asciende hasta el 45% de voluntarios, siendo la mayor parte de ellos requetés.

En segundo lugar, 4.552 navarros murieron en combate durante la Guerra Civil, lo que da una tasa de 13,2 navarros de cada mil, lo que duplicaba cuanto menos el promedio nacional de 5,9 caídos por cada mil habitantes.

Teniendo en cuenta esto, Navarra cumplía realmente los requisitos necesarios para que le fuese otorgada la preciada distinción militar y este hecho fue recibido con entusiasmo por los rotativos navarros del momento. A partir de 1937 y durante más de 40 años el escudo de Navarra luciría este distintivo.


Ya en la transición a la democracia y 15 días antes de los Sanfermines de 1980, el Parlamento de Navarra retira la laureada del escudo de Navarra bajo el pretexto de buscar la reconciliación de los navarros. En 1981 se aprueba una nueva Norma en la que se define el escudo oficial de Navarra omitiendo la Cruz Laureada, algo que fue reflejado definitivamente en la Ley Orgánica 13/1982 de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra (LORAFNA).

La fórmula elegida para no renunciar de forma unilateral a tal condecoración era omitir su representación en el escudo de Navarra sin renunciar formalmente a tal condecoración, lo que dejaría a la laureada en stand by, siendo el escudo oficial una versión simplificada del completo, que sí que incluiría el distintivo de la laureada. En la práctica, una condecoración militar colectiva no es renunciable y menos con 40 años de retraso, pero sí es perfectamente posible no exhibir el símbolo en el escudo de Navarra. De este modo, el escudo de Navarra de uso es el que conocemos, y a la vez Navarra sigue teniendo esa condecoración militar permanentemente aunque no la use.

Esta situación incierta no ha dejado de ser un foco de polémica en las décadas posteriores, por ejemplo por la laureada que a día de hoy aún está en la fachada del Palacio de Navarra. Y más desde diciembre del año 2012, cuando el Parlamento de Navarra renunciaba formalmente a la condecoración de la Cruz Laureada de San Fernando con los votos a favor de PSN, NaBai, Bildu, Izquierda-Ezquerra y Geroa-Bai, mientras que UPN se abstuvo y el PPN votó en contra.


La Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra (LORAFNA), de 10 de agosto de 1982, establece en su artículo 7.1: "El escudo de Navarra está formado por cadenas de oro sobre fondo rojo, con una esmeralda en el centro de unión de sus ocho brazos de eslabones y, sobre ellas, la Corona Real, símbolo del Antiguo Reino de Navarra".

Así mismo, la misma ley establece en su artículo 7.2: "La bandera de Navarra es de color rojo, con el escudo en el centro".

Por último mencionar que actualmente y tras varias décadas de vasquismo recalcitrante construido a base de amonal e ikurriñas, el nacionalismo vasco a vuelto a adoptar una nueva estrategia según la cual algunos de sus adictos pasan a adoptar en Navarra una estrategia de "nacionalismo navarro" con la que pretenden ganarse a los navarros que siempre han visto las ikurriñas como una bandera ajena impuesta desde Bilbao.


Pese que han venido utilizando una variedad de estandartes (incluso con las cadenas) a lo largo de los años, parece que finalmente se han decantado por la bandera anteriormente expuesta, inspirada en la bandera actual de Navarra en la que han sustituido el escudo tradicional de las cadenas por una versión anterior del escudo de Navarra que aparece en el libro de la Armería del Reino de Navarra, han omitido eso sí, la corona real, cuando con corona o sin ella es un símbolo que representó al reino de Navarra en su tiempo y por lo tanto un símbolo monárquico, algo gracioso cuando hablamos en la mayor parte de adeptos de la extrema izquierda.

Tampoco faltan los iluminados que se han tragado el anzuelo entero y que tienen propuestas delirantes como la de Nafarroa osoa (la Navarra al completo) que consistiría en retraer el estatus territorial de un supuesto Estado "Nabarro" independiente hasta los tiempos de la Edad Media cuanto menos, incluyendo entre sus fronteras Navarra, el País Vasco, La Rioja, Burgos, Lleida, la Aquitania y buena parte de Aragón y la región francesa del Mediodía-Pirineos. Sólo con escribir esto me entra la risa; pero es el mapa que Federico Krutwig desarrolló en su libro Vasconia, y sobre ese proyecto nació ETA. No importa cómo se presenten, ellos son los mismos de siempre y quieren lo mismo de siempre, contra navarra y contra España.

Todos estos juegos de flores tienen el propósito claro de engañar a algún despistado que pase por ahí, puesto que debajo de la bandera de Navarra de mentirijillas esconden la ikurriña casposa de siempre. De la misma manera que intentaron apropiarse fútilmente de la bandera de Navarra a principios del siglo XX, a los navarros de principios del siglo XXI no nos engañan con sus emblemas adulterados.

martes, 24 de febrero de 2015

¿De dónde sale la ikurriña?


Dependiendo de en qué parte de Navarra vivas, estarás harto de ver ikurriñas. Es la bandera oficial de la País Vasco, pero a veces a uno no le queda claro de si realmente se trata de la bandera de la CAV, la bandera del euskera o la bandera de la impostura que ellos conocen como Euskal Herria. No queda claro si es también una bandera propia de Navarra o si por el contrario no tiene nada que ver con Navarra; si es una bandera legítima para representar al pueblo vasco o se trata de otra imposición más del nacionalismo. Como nos la van a meter hasta en la sopa, conviene que atendiendo a la historia de esta enseña juzgues por ti mismo.

Sería el domingo de Resurección del año 1882 el día en el que Sabino Arana vio la luz a la edad de 17 años. Su hermano Luís, que le sacaba tres años, acababa de regresar de sus estudios en Galicia y le reveló a Sabino que entre las brumas galaicas había descubierto la verdad: Bizcaya no era una provincia española sino una nación oprimida por España. Esta conversación con su hermano sería el factor detonante de un nacionalismo de corte racista a partir del cual se puede "entender" la violencia terrorista de ETA.

Cuando digo que el nacionalismo de Sabino Arana estaba basado en la raza y que por lo tanto era racista, no lo hago como una descalificación gratuita, basta echarle un vistazo a sus declaraciones por aquel entonces en las publicaciones como el periódico "El Bizkaitarra" que el mismo editaba para dar rienda suelta a su bilis antiespañola:

"La fisonomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español inexpresiva y adusta. El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español, o no sabe andar (ejemplo, los quintos) o si es apuesto, es de tipo femenil (ejemplo, el torero). El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe. El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos. (...) Oídle hablar a un bizkaino, y escucharéis la más eufónica, moral y culta de las lenguas; oídle a un español, y si sólo le oís rebuznar, podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias." Sabino Arana, en "el Bizkaitarra", 7 de julio de 1895.

Para Sabino Arana la situación especial de la lengua vasca, que lingüísticamente se había demostrado no tener raíces indoeuropeas, le hace presuponer la existencia de una raza especial que la habría creado. Como no podía ser de otra manera, también escribe perlas para con las mujeres como la que sigue:

"La mujer, pues, es vana, es superficial, es egoísta, tiene en sumo grado todas las debilidades propias de la naturaleza humana: por eso fue ella la que primeramente cayó. Pero por eso precisamente de ser inferior en cabeza y en corazón..." Sabino Arana.


Un mito muy extendido es que la ikurriña fue diseñada por los hermanos Arana en el "Café Iruña" de Pamplona. Nada más lejos de la realidad: por aquel entonces Sabino y Luis Arana se encontraban participando de forma entusiasmada en las movilizaciones fueristas de la Gamazada y la noche del 17 de febrero de 1894 ambos hermanos realizaron un boceto de un estandarte que llevarían, junto con otros vizcaínos, al recibimiento en Castejón de los diputados que habían acudido a Madrid a negociar con el ministro de Hacienda Germán Gamazo. Estas movilizaciones darían origen a las manifestaciones multitudinarias en Pamplona que serían conocidas como la Gamazada.

Como podéis ver más arriba, dicha bandera -que fue utilizada como estandarte- se componía de una cruz de San Andrés de color rojo sobre un paño blanco, y en su reverso se encontraba la inscripción "Jaungoikoa eta lagizarra, bizkaitarrak agurreiten deute naparrei" (Dios y la Vieja Ley. Bizkaia abraza Navarra). Se trata probablemente de la primera bandera del nacionalismo vasquista pero es obvio que esta bandera no tiene nada que ver con la ikurriña, sino que más bien parece una versión de la bandera con la Cruz de Borgoña roja sobre fondo blanco utilizada por los carlistas.

Hay que recordar que los hermanos Arana antes de su conversión eran fervientes carlistas, al igual que su padre que había estado exiliado por su apoyo a la causa carlista. A la hora de inventarse una bandera nueva no se rompieron la cabeza, pero desconocían u obviaban que la bandera carlista provenía de la bandera que la Infantería española había paseado por medio mundo desde el siglo XVI.

Ya por aquel entonces Sabino y sus correligionarios vieron el potencial que tenían los fueros para ser utilizados contra España, de la misma manera que hoy en día personajes afines al mundo abertzale (desde políticos de PNV-Geroa Bai, hasta proetarras como Pernando Barrena) han suscrito un supuesto "manifiesto foral", cuando los nacionalistas siempre han ninguneado los fueros navarros, al tratarse de un acuerdo de Navarra para con el resto de España.


La historia de la ikurriña realmente empieza en el caserío familiar de los Arana. A comienzos del verano de 1894 Luis Arana se encontraba diseñando el escudo y una serie de leyendas para la sede del "Euskeldun Batzokija", un partido político disfrazado de sede cultural que iban a inaugurar en los días próximos, cuando su hermano, que se encontraba junto a él haciendo unos garabatos en un papel se volvió y le dijo: "Mira Luis, ¿qué te parece este diseño de bandera para Vizcaya que concuerda con el escudo?". Sabino Arana acababa de diseñar la primera ikurriña, neologismo este también creado por Sabino para referirse a esta bandera.

Según explicaría el propio Sabino Arana, la ikurriña estaba basada en el escudo de Vizcaya, en un artículo que llamó "La bandera fenicia" explicaba los porqués de cada uno de los elementos que la componían:


"El fondo de nuestra Bandera es rojo, como el fondo del Escudo (de Vizcaya)...

La Cruz blanca de la Bandera es la Cruz blanca del Escudo y el Jaun-Goikua [Dios] del Lema...

La Cruz verde de San Andrés representa a un tiempo por su color el Roble del Escudo y las leyes patrias...

Unidos están la Cruz y el Roble en el Escudo unidos por el eta, el Jaun-Goikua y el Lagi-Zaŕa: del Lema; y unidas por lo tanto en un centro común deben estar en la Bandera las dos Cruces, blanca y verde. Y así como en la unión de la Cruz y el Roble en el Escudo, aquélla ocupa el lugar preferente, y en la unión del Jaun-Goikua y el Lagi-Zaŕa: en el Lema lo ocupa el primero: así también en la Bandera la Cruz blanca está superpuesta a la verde de San Andrés." Sabino Arana, nº 31 de Bizkaitarra el 28 de julio de 1895.

La primera ikurriña se izó el 14 de julio 1894 en la sociedad "Euskeldun Batzokija" de Bilbao, siendo este el primer acto colectivo del nacionalismo vasco. Llegados a este punto hay que dejar claro que Sabino Arana no concibió la ikurriña como una bandera de Euzkadi (lo que hoy los abertzales conocen como Euskal Herria) sino como una bandera independentista de Vizcaya. Sabino Arana se sentía por aquel entonces vizcaíno antes que vasco y esto mismo le impedía diseñar una bandera única para todos los vascos. De hecho, ellos también propusieron otras banderas independentistas para cada uno de los herrialdes (regiones) de Euzkadi.

Sabino Arana terminó falleciendo en 1903 debido a que padecía la enfermedad de Adisson, no sin antes renunciar a sus ideas separatistas e intentar promover en sus últimos días de vida la creación de un partido vasco y español. Con el tiempo la ikurriña se fue asimilando (o usurpando) como la bandera separatista de todos los vascos, esto no sin las protestas de Luis Arana que hasta en 1931, cuando los nacionalistas vascos propusieron que la ikurriña fuese la bandera oficial del País Vasco, protestaba de forma airada en artículos en los que exigía que se inventasen otra bandera para representar Euzkadi.

Sea como fuere, en 1936 será adoptada como la bandera oficial de Euzkadi, algo que no duraría demasiado debido a que al ganar Franco la guerra esta bandera fue ilegalizada al tratarse de una bandera separatista y su exhibición fue duramente perseguida. Por estas fechas también, es cambiado el diseño de la misma ensanchando las franjas para hacerla más reconocible en el mar.


Durante la dictadura franquista esta bandera quedará sepultada pero no olvidada. Mientras que su uso sería ilegal en España y era usada por independentistas vascos, como los primeros etarras, en el País Vasco Francés era una enseña legal profusamente utilizada. Es en estos tiempos cuando pasa a ser un símbolo antifranquista más que una bandera separatista y en este clima de persecución y clandestinidad empieza a ser usada también por grupos izquierdistas no nacionalistas.

La prohibición de esta enseña toco a su fin en enero de 1977, cuando fue despenalizada, pero no sería la bandera oficial de la Comunidad Autónoma Vasca hasta la aprobación del Estatuto de Guernica en 1979.


Esta realidad no es monolítica e inamovible, hoy en día la ikurriña es un elemento ampliamente aceptado como la bandera vasca, al margen de sus orígenes independentistas. Incluso el Partido Popular del País Vasco la utiliza y durante las celebraciones de las sucesivas Eurocopas y el Mundial, podías ver en el País Vasco a gente con ikurriñas y banderas españolas celebrándolo. Para mucha gente ha ido perdiendo sentido político y es, junto a la bandera de España, un símbolo de una Comunidad Autónoma… más o menos.

A pesar de todo esto, un servidor no deja de tener ciertas reticencias con un símbolo de carácter tan político como la ikurriña: siendo una bandera del PNV, que sea la bandera oficial del País Vasco para mí tiene tanto sentido como que la bandera de España fuese un puño y una rosa o unas gaviotas. Tampoco deja de ser gracioso que gente tan marcadamente anticristiana como la izquierda abertzale y la banda terrorista ETA, utilicen como supuesta bandera nacional una enseña que tiene por encima de todo un símbolo que representa de la naturaleza cristiana del pueblo vasco.


En Navarra y como es lógico no se trataba de una bandera oficial, pero esto no quería decir que los nacionalistas no nos la iban a intentar meter con calzador. En 1977 y con el apoyo de los socialistas, los abertzales colocaron la ikurriña en el Ayuntamiento de Pamplona. Esto no sería revocado hasta 1981 cuando UPN, UCD y parte del PSOE aprobaron en una moción por la que en la fachada del Ayuntamiento pamplonés sólo podrían estar las banderas de Navarra, España y Pamplona. Acto seguido, Patxi Zabaleta (que por aquel entonces estaba en HB) salió a la calle para azuzar a las hordas de descerebrados que habían congregado y que al conocer la resolución destrozaron a pedradas las cristaleras del Ayuntamiento y siguieron cometiendo destrozos por el casco viejo de Pamplona entre gritos de "Nafarroa Euskadi Da" y "Gora ETA".

Ya en el año 2003 el Parlamento de Navarra, presidido en aquel entonces por Miguel Sanz, aprobaba la nueva ley de Símbolos de Navarra que incluía más herramientas legales para sancionar a los Ayuntamientos que usasen la ikurriña o tratasen de no usar los símbolos legales de Navarra y de España.

Conocidos son por todos los incidentes que estos últimos años ha provocado la etarrada a estos efectos, alcanzando su punto álgido el chupinazo del año 2013 en el que interpusieron una ikurriña gigante con la fachada del Ayuntamiento, retrasando por primera vez el chupinazo. Tamaña falta de respeto a nuestra fiesta más internacional por un trapo ajeno a la historia de Navarra no hace más que reafirmar el rechazo que muchos navarros sentimos por este elemento halógeno.

Ahora que conocéis la historia de esta bandera, podéis juzgar por vosotros mismos... en lo que a mí respecta, y más aún teniendo en cuenta la vehemencia con la que los nacionalistas vascos nos quieren imponer esta bandera en Navarra, puede que la ikurriña sea su bandera, pero NO es la mía.


martes, 17 de febrero de 2015

Historia de la bandera de España


Las primeras banderas se utilizaron para asistir en la coordinación de unidades militares en el campo de batalla, como un signo rudimentario de identificación y señalización. Hoy en día son un signo de identidad con fuertes connotaciones patrióticas del que ningún país del mundo prescinde y a su vez siguen teniendo en la mayor parte de los casos una estrecha relación con el mundo de la milicia; por ejemplo en la Legión Española, "una bandera" es el equivalente a un batallón.

Probablemente, en pocos países del mundo la enseña nacional padezca tal campaña de desprestigio por parte de ciertos sectores políticos -minoritarios, pero significativos- como en España. Dichas personas, tras casi cuatro décadas de democracia, siguen identificando la actual bandera española -conocida popularmente como rojigualda- con la dictadura del general Francisco Franco, cuando esta sólo supuso 39 años de los 230 años de historia con los que cuenta dicha enseña.

Las "dos Españas" siguen más vivas que nunca y sólo el devenir del tiempo aportará una solución a este problema, o el enquistamiento del mismo, y es que la bandera representa al pueblo español entero, mientras que lo demás pasa. Y más rápido pasan los signos autonómicos.


A pesar de que se puede considerar que los primeros símbolos vexiloides (con forma de bandera) que se utilizaron en la península ibérica fueron los estandartes de las legiones romanas, este tipo de símbolos se escapan al objeto de este artículo ya que estamos considerando símbolos que a modo de bandera representen el conjunto de España. Lo mismo sucede con los sucesivos símbolos heráldicos utilizados por los reyes de los reinos hispánicos que posteriormente formarían la "nación" española, que no sólo representarían una parte del todo, sino que vienen a representar linajes y casas reales más que los territorios que abarcan.


Será en el siglo XVI cuando aparezca uno de los elementos más importantes en la historia de la bandera de España. En el año 1496 la infanta Juana de Castilla se casa con el Archiduque de Austria, Felipe el Hermoso. Este enlace matrimonial se enmarca dentro de las alianzas entre las familias de los Habsburgo y los Trastámaras y será el que introduzca un elemento de origen parcialmente extranjero, como son las Aspas de Borgoña (más concretamente, la cruz de San Andrés ya había sido utilizada por algunas milicias en el norte de España), que será el elemento principal de las banderas españolas durante más de dos siglos.

Esta divisa era propia del Archiduque Felipe y gradualmente pasaría por extensión de algunas unidades militares como los arqueros de Borgoña a todo el ejército español. Durante el reinado de Carlos I de la casa de Austria y al no existir todavía el concepto moderno de bandera nacional (el verdadero símbolo nacional era el escudo real) las unidades militares llevan su propia bandera particular, siendo elemento común en muchos casos las Aspas de Borgoña.

En tierra, esta bandera ondeó por primera vez como enseña nacional probablemente durante la batalla de Pavía en 1525 y con el devenir de los años sufrió ligeras variaciones, por ejemplo el rey Felipe II estableció la sustitución del paño blanco donde se sitúa la cruz, por uno de color amarillo.


Hoy en día esta bandera se asocia casi de forma exclusiva con el Movimiento Carlista, que surge en el siglo XIX a favor del pretendiente al trono Carlos María Isidro. A pesar de esto, durante la primera Guerra Carlista, de 1833 a 1840, la bandera con las Aspas de Borgoña seguía siendo la bandera del ejército de Isabel II, al igual que con muchas unidades carlistas, por lo que su vinculación como insignia oficial del carlismo sería posterior. También podíamos encontrar las Aspas de Borgoña en el estandarte real de Juan Carlos I, así como en los escudos de varias unidades militares, como la Unidad Militar de Emergencias o la Brigada Paracaidista.


Con el advenimiento de la monarquía de los Borbones también acabaría por llegar un cambio importante en el pabellón nacional. Así, con Felipe V es sustituido el anterior diseño por otro en el que se utilizan las armas reales sobre un fondo blanco. Como se constataría, este tipo de diseños con paño blanco originaban problemas a la hora de identificar la bandera en el mar, dado que otras muchas casas reales o armadas enemigas, como la de Inglaterra, usaban también banderas de fondo blanco.

Consciente de estas dificultades que podían tornar en trágicas, será el rey Carlos III el que en 1785 convoque un concurso para la adopción de dos nuevos pabellones para la Armada Española y la marina mercante, resultando elegidos por su facilidad de identificación a grandes distancias dos diseños basados presumiblemente en el escudo de armas de corona aragonesa.


Como ya he dicho, el diseño principal de nuestra bandera actual data su origen al año 1785 en el que se instituye como bandera de la marina de guerra española. No será hasta años más tarde, durante la francesada, cuando el mismo ondee como pabellón nacional, siendo uno de sus primeros lugares los asedios de Gerona en los que el pueblo gerundense; hombres, mujeres y niños, se alzaron contra los invasores franceses en un ejemplo de abnegación y patriotismo insuperables. 

Sobre los muros del Castillo de Monjuic destruido a cañonazos, tremolaba el que sería el nuevo pendón de España y los catalanes como Mariano Montoro arriesgarían su vida frente a las balas francesas para no rendirlo al enemigo y que este, hecho girones, continuase ondeando en lo más alto del baluarte. Hoy en día podemos encontrar esta bandera gerundense en el museo del ejército.

Pese a lo que pueda pensarse, si en esta bandera, que sería oficial aunque de forma interrumpida de 1785 a 1931, aparecía el emblema de Castilla y León y no el de los demás reinos históricos que conformaban España se debe a que en su momento se consideró que mientras que los colores de los escudos de armas de Aragón y Navarra estaban representadas por los colores de la bandera, mientras que los de Castilla y León, no. A pesar de que era ya una bandera popularmente aceptada como la enseña nacional, no sería hasta el año 1843 cuando fue adoptada oficialmente por el ejército español.


Los tres años del rey Amadeo I, tras la revolución de 1868, no cambiaron la bandera nacional, aunque sí la popularizaron -sin distinción de partidos- y le añadieron un escudo nacional que incluía ya las Columnas de Hércules (recuerdo de Carlos V y de la dimensión de las Indias), cuarteles de Castilla, León, Aragón y Navarra, con Granada, un escusón con el emblema de la breve Casa real de Saboya y sobre el todo la corona de aquella monarquía democrática.

La renuncia de Amadeo I al trono de España en 1873 nos trae la efímera e inestable Primera República Española. Durante los apenas 22 meses que duró esta república se sucedieron cuatro presidentes diferentes y un dictador, dos modelos de estado (república federal y unitaria) y tres conflictos armados simultáneos. Sorprendentemente para algunos, durante la Primera República se mantiene la bandera rojigualda como enseña nacional con el escudo de armas de los años anteriores, suprimiendo únicamente la corona representativa de la monarquía.

Poco antes de terminar el año 1874 el pronunciamiento del general Martínez Campos pone fin a la primera experiencia republicana en España e inicia la Restauración borbónica. Durante este nuevo periodo que se extenderá hasta el año 1931 vuelve a ser adoptada de nuevo el diseño adoptado en 1785 para la marina de guerra, volviendo a estar presente la corona sobre el escudo de armas.


Tras el fracaso de la dictadura de Miguel Primo de Rivera el rey Alfonso XIII constata el menguante apoyo popular hacia su monarquía cuando en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 las opciones monárquicas son derrotadas en los núcleos urbanos. Los grupos monárquicos resultan vencedores de forma global al aglutinar el voto del ámbito rural, pero como consecuencia de su amplia derrota en las ciudades y para evitar males mayores, el rey se ve obligado a exiliarse de forma precipitada en Francia.

Estas elecciones municipales fueron tomadas como un plebiscito a favor de la república por parte de los partidos republicanos, a pesar de haberlas perdido, y el día 14 de Abril es proclamada la república en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia. Curiosamente la primera localidad española en la que ondeó la bandera de la Segunda República fue el pueblo de Eibar, en el País Vasco, la madrugada del día 14.

Esta bandera ya era usada con anterioridad por los afines al republicanismo como una bandera alternativa de España. Su diseño general varía ligeramente al pasar las franjas de una proporción 1:2:1 a 1:1:1. Sin embargo, lo más obvio es la sustitución de la franja inferior roja por una franja morada. El motivo por el que se introduce este cambio se debe a que supuestamente el pendón de Castilla sería en origen de color morado, y la bandera rojigualda no lo representaría. Pues bien, este "pendón castellano" que no se conserva en ningún lugar, ni ha sido nunca documentado es el responsable de uno de los mayores errores de la vexilología española. El verdadero pendón de Castilla es de color rojo y más en concreto carmesí. Se trata pues un error de interpretación cuando no un producto de la imaginación tardía de los republicanos románticos de finales del siglo XIX.


En el centro de la franja amarilla de la nueva bandera oficial se incluye el escudo clásico de los cinco reinos históricos que conforman España con las Columnas de Hércules soportando la leyenda Plus Ultra (más allá) que hizo suya España durante el siglo XVI en contraposición a la frase latina Non Terrae Plus Ultra (no hay tierra más allá) que quedó invalidada al ser descubierta América por los españoles.

Las Columnas de Hércules fueron incluidas por primera vez en el escudo real de España por Carlos I y hacen referencia al los elementos legendarios que Hércules colocó en su décimo trabajo a modo de monumento. Como curiosidad, citar que una posible explicación del origen del símbolo del dólar puede ser este mismo símbolo, dado que el real de a ocho fue una moneda que permaneció en uso hasta 1857 en Estados Unidos y que en el reverso del mismo tenían las dos Columnas de Hércules envueltas por una cinta con el lema "Plus Ultra" la simplificación de este símbolo podría ser una explicación con respecto al origen del símbolo del dólar.

Por último, sobre el escudo de España de 1931 encontramos la corona mural que se utilizó durante las dos repúblicas en contraposición a la corona borbónica, esto obviando que su origen real es la corona del reino de Castilla y pese a que la Real Academia de Historia desaconsejó su uso en un informe, recomendando a su vez el uso de la corona cívica, compuesta por un cerco de ramas de roble o encina.



El año es 1936, el asesinato por parte de guardias de asalto y militantes socialistas del líder de la oposición, José Calvo Sotelo, es el desencadenante de la adhesión del general Francisco Franco a la conspiración golpista que se venía fraguando contra el gobierno republicano de izquierdas. Sin embargo, este golpe de estado fracasará y desembocará en una cruenta guerra civil de sobra conocida por todos. Al principio de la guerra la mayor parte el bando sublevado utilizó la bandera tricolor por sorprendente que parezca, mientras en contraposición el bando "republicano" utilizaba la bandera roja. Conforme la guerra avanza y por iniciativa de los carlistas, el bando nacional adoptó de nuevo la bandera rojigualda tradicional a la que en el año 1938 se le añadió el archiconocido "escudo del águila".

El escudo del Águila de San Juan se remonta hasta el siglo XV, tomando elementos de la heráldica de los Reyes Católicos. Así, Isabel la Católica incluyó este águila en su heráldica personal dado que esta representa al evangelista San Juan, por el que mostraba gran interés al ser patrono de la familia real de Trastámara, hasta el punto de coronarse el día de este santo. De ahí pasaría a su matrimonio con Fernando de Aragón. Otro de los elementos tomados de los RR.CC. son el yugo con el nudo gordiano y el haz de flechas, elementos que también tomó la Falange para confeccionar su símbolo. Estos elementos son tomados como divisa tras el matrimonio entre Fernando e Isabel y son elegidos por las iniciales de sus respectivos cónyuges (en el caso de Isabel, las flechas y en el de Fernando, el yugo; dado que por aquel entonces se escribía Ysabel en castellano antiguo).

Flanqueando al águila, tenemos de nuevo las Columnas de Hércules sobre ondas marinas con el lema de Plus Ultra soportado por las mismas, al igual que en el anterior escudo republicano. Lo único que varía es la presencia en la parte superior de las columnas la corona imperial del Sacro Imperio Romano Germánico a la izquierda y la Corona Real española, recordando la historia de España como reino e imperio.

Sobre el pecho del águila encontramos el escudo de los Reyes Católicos, del que sólo han sido sustituido los cuarteles de Sicilia por las armas de Navarra. Sobre el mismo encontramos una corona real abierta y rodeando la cabeza del águila el nimbo (aureola), elementos ambos que ya aparecían en la divisa original de los Reyes Católicos. Por último, rodeando la cabeza del águila también encontramos la cartela con el el archiconocido lema franquista de "Una, grande y libre"; que hacía referencia a la indivisibilidad de España, la grandeza de su imperio perdido en América a las que se sumarían las posesiones en África y la libertad frente al sometimiento a las potencias extranjeras.

En el año 1945 vuelve a modificarse el escudo de la bandera, en este caso los cambios son menores: aumentan las dimensiones generales del escudo, variando ligeramente también el diseño del águila y se producen pequeñas variaciones cromáticas en elementos como las cartelas.


A quienes aseveran que el escudo del Águila de San Juan "es ilegal" dado que "es preconstitucional" y demás argumentos por el estilo cabría recordarles que se trata del escudo que se encuentra en la portada de la edición original de la Constitución de 1978 actualmente vigente.


Con el advenimiento del nuevo régimen político en el estado español, el escudo del Águila de San Juan vuelve a ser modificado en 1977, aun que de forma más fugaz si cabe ya que volverá a ser modificado cuatro años más tarde. Los cambios en el mismo vuelven a ser menores: el tamaño general del escudo es reducido, la forma del águila varía de nuevo, esta vez de forma un poco más pronunciada (las alas se encuentran algo más extendidas -águila pasmada-, como apreciación personal se podría decir que la actitud es menos agresiva), la cartela con el lema "Una grande y libre" se sitúa esta vez sobre la cabeza del águila y las Columnas de Hércules se colocan dentro de las alas.

La constitución española de 1978 sí que regula la bandera nacional en su artículo 4.1.: "La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas." Pero no regula el escudo sobre la bandera, por esto mismo existe posibilidad de cambio del escudo, algo que se hizo a principios de los 80 como veremos, y que aún a día de hoy se ha vuelto a matizar con la coronación de Felipe VI.


Hacia finales del año 1981 las Cortes Generales aprueban las leyes 33/1981 y 39/1981 que quedan registradas en el BOE. Estas leyes definen la morfología del nuevo escudo de España y el ámbito de su utilización. Este cambio vendría motivado, como es obvio, para evitar las connotaciones negativas que tendría asociado el escudo del águila de San Juan a haber sido utilizado durante el régimen franquista.


Se trata prácticamente del mismo escudo dividido en cuatro cuarteles principales en los que se sitúan los escudos de armas de los principales reinos históricos que formaran España, más un pequeño cuartel inferior en el que se incluye el reino de Granada conquistado en 1492. 

A parte de los elementos descritos con anterioridad, en el centro del mismo encontramos el escudo de los Borbones, compuesto por las tres flores de lis doradas en campo de azur con bordura de gules (Casa de Anjou, como rama menor iniciada en Felipe V: por eso es diferente del viejo emblema francés). Las columnas de Hércules, siempre presentes, a su vez tienen una base dorada sobre las ondas de mar que simbolizan la riqueza del imperio marítimo y están las dos de nuevo coronadas. Por último, sobre el escudo encontramos la corona monárquica usual y en la parte superior de la misma, una cruz papal sobre una bola azul, este último elemento representa la vez la necesidad de extender el cristianismo a lo largo de todo el mundo, el origen divino del poder y que este poder no tiene límites humanos (históricamente hablando, claro).


Como hemos podido ver, incluso una cosa que puede ser vista como algo corriente y mundano por lo habituados que estamos ella, tiene detrás una historia y simbología muy ricas. 

Por último, conviene dejar claro de nuevo que no se puede hablar de un "escudo constitucional" sino de una "bandera constitucional" ya que esta viene definida en la constitución vigente en la actualidad. Del mismo modo España y como hemos visto, su bandera, existen mucho antes de la Constitución de 1978 y por ello es un error basar la defensa de la nación española en el paniaguado "patriotismo constitucional", porque nuestra nación existe desde siglos antes de que dicho papel fuese promulgado, y seguirá existiendo cuando la constitución actual sólo sea historia.