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miércoles, 16 de enero de 2019

El Fuero a debate


¿Qué significa la palabra fuero?

La palabra fuero viene a significar en español "Ley o conjunto de derechos que en la Edad Media un monarca concedía a un territorio, ciudad o persona". En otras ocasiones, el fuero supuso un "conjunto de privilegios o exenciones jurídicas de las que goza un territorio o una persona". Por lo tanto, el vocablo fuero en su momento fue lo que hoy conoceríamos, en unos casos, como ley y, en otros, como ley fundamental o Constitución. Por poner un ejemplo, de las leyes fundamentales franquistas, dos eran el Fuero del Trabajo y el Fuero de los Españoles. Se llamaron fueros a lo podría haberse denominado Constitución, Ley fundamental o Ley orgánica.

¿Cuándo surge el fuero?

Los fueros en España surgen durante la Reconquista, cuando se hace necesario dotar de normas jurídicas a los territorios que se van incorporando a los reinos cristianos del Norte. Y los fueros tienen un origen local porque se van estableciendo localidad por localidad con objeto de favorecer su repoblación. Es por ello que los fueros inicialmente suelen gozar de exenciones jurídicas y privilegios para favorecer la instalación de nuevos pobladores en territorios fronterizos que son objeto de constantes asaltos por parte de los musulmanes. 

En el caso de Navarra, como el resto de territorios españoles, los fueros inicialmente tuvieron un origen local. En el año 1238 y durante el reinado de Teobaldo I, primer rey francés de Navarra, las fuerzas vivas del reino deciden compilar sus leyes y dotar de una forma primitiva de "constitución" al Reino de Navarra. Esto es debido a la falta de confianza que les infunde el tener un rey extranjero. De aquí viene el Fuero General de Navarra y por cierto, para los euskohistéricos, el Fuero General de Navarra fue redactado en romance y no se conocen versiones del mismo ni en vascuence ni en francés.

¿En Navarra, qué parte de nuestro ordenamiento jurídico e institucional tiene origen foral?

Frente a lo que muchos creen, muy pocas competencias de la actual Comunidad Foral de Navarra tienen un origen "foral", es decir, en los fueros procedentes del Viejo Reyno. Las principales competencias de origen histórico o foral son las siguientes: Hacienda propia y Convenio Económico, Derecho Civil propio (Fuero Nuevo), Derecho Local y algunas parcelas de Derecho Administrativo propio, destacando principalmente la función pública. Hay otras competencias que han sido otorgadas y por tanto asumidas hace no tanto tiempo, como la Policía Foral que se creó en 1925 durante la dictadura de Primo de Rivera (padre). O las competencias en educación, sanidad, bienestar social, agricultura.... que han sido transferidas a Navarra (al igual que el resto de CC.AA.) en los últimos treinta años.

¿Qué amenaza actualmente el Fuero? ¿Es viable?

Regionalistas y sobre todo separatistas y extrema izquierda acusan al "centralismo" español (faxista, heteropatriarcal, nosecuántascosas-fobo y demás) de amenazar y poner en jaque al Fuero navarro. En realidad las dos grandes amenazas que actualmente tienen el Fuero lo representan quienes tratan de desviar la atención con el centralismo.

Por un lado los pro-anexión a la mítica sabinoaraniana Euskal Herria, que quieren disolver nuestras tradiciones, identidad e historia en un engendro cutre y progre generado en la mente enferma y frustrada de los hermanos Arana. Navarra integrada en Euskal Herria ya no será Navarra, será otra cosa. Será la Nabarra vasquista de los batasunos, que hablará un idioma inventado recientemente ex novo (el batúa) y asumirá una serie de folclore cultural que nuestros mayores jamás hubieran imaginado (olencheros, mari domingas, carnavales paganos, aquelarres....)

Por el otro lado, extrema izquierda y centristas (reformistas, liberales y demás apellidos) empeñados en favorecer una globalización uniformizadora que no solo absorbe por arriba competencias y soberanía del Estado Español. Conforme los organismos internacionales y supranacionales sigan succionando nuestra soberanía e identidad no solo le roban competencias al Estado y le cambian su fisonomía identitaria y cultural, también se lo están haciendo al resto de entes institucionales autonómicos, regionales, locales y por supuesto forales. Cuanta más UE (y OTAN, ONU...) menos España pero también menos Navarra y, por lo tanto, se entiende que menos Fuero. Un ejemplo: durante años se habló en la UE de realizar un Código Civil único para toda la UE; eso no solo supondría la desaparición del Código Civil del territorio común, el catalán, aragonés o de las Provincias Vascongadas, también llevaría aparejado la desaparición del Fuero Nuevo.

¿Ha sido útil el Fuero para el ciudadano? 

Durante buena parte del siglo XX, el Fuero navarro ha tenido una cierta utilidad para el ciudadano de a pie. Durante muchos años gozamos de mejor sanidad o carreteras porque nosotros gestionábamos nuestros recursos sin depender tanto del color del partido del gobierno central, a diferencia de territorios que tienen grandes carencias hoy día como vemos que ocurre con el ferrocarril en Extremadura. Sin embargo, la gestión que han realizado los socialistas (como siempre), los regionalistas sobre todo a partir de 2007 (cuando Miguel Sanz se echa en manos de los sociatas pensando en el corto plazo) y ni qué decir los de ahora, ese potencial que nos ofrecía el Fuero está empezando a ser perjudicial.

¿Y frente al anexionismo panvasquista?

El Fuero es un arma de doble filo, ya que otorga un poder y una responsabilidad enorme a quien controla el aparato institucional y burocrático. Por lo tanto, el Fuero, como cualquier otra estructura autonómica o incluso más al tener un plus competencial por encima del resto (Hacienda), no generaría debate en torno al encaje territorial y la unidad nacional si estuviera en buenas manos (sí otras cuestiones como la igualdad con el resto de españoles). Sin embargo, en malas manos (separatistas, filoseparatistas y demás tontos útiles como los sociatas) les estamos entregando unas herramientas impresionantes a quienes nos quieren imponer su delirio totalitario.

El Fuero es histórico, ha tenido cierta utilidad práctica (no tanta como sus hooligans nos han pretendido vender) pero frente al vasquismo nos ha dejado totalmente desprotegidos. Al tener competencias en educación o política lingüística, por ejemplo, y por la cobardía o traición de unos y otros, han ido cediendo, financiando y legislando en favor del modelo D o del adoctrinamiento falsario y sectario. Así, nos encontramos con que el Fuero nos deja a los no nacionalistas indefensos y con las manos atadas. 

¿Merece la pena conservar el Fuero, reformarlo o suprimirlo?

Desde luego que, si se conserva el Fuero, y aun dejando intactas las competencias históricas y realmente forales (siempre que no las regalemos a entidades foráneas) como el Convenio, el Derecho Civil, el Local o el de función pública, es necesario reformarlo para evitar que acabe siendo nuestra ruina. Las competencias en educación, justicia, interior y política lingüística deben regresar al Gobierno central, no solo en Navarra sino en el conjunto de todo el territorio nacional, para que las gestione de nuevo en exclusiva, con vocación de hacer las cosas de manera correcta y como en casi cualquier país del mundo. Solo así Navarra podrá continuar su devenir histórico integrada en la nación española en paz y con prosperidad. De lo contrario, nos espera la balcanización cantonalista, el totalitarismo euskadiano, unas élites locales parasitarias y ultracorruptas, el hambre y la emigración, mientras cuatro batasunos y un par de sociatas traidorzuelos se reparten nuestros despojos. O Fuero reformado y nación recentralizada y fortalecida, o URSS vascongada, hambre y exilio.

martes, 3 de julio de 2018

¿Dónde quedan los Fueros?


El nacionalismo vasco se ha hecho con el lenguaje y con parte de lo que siempre se había considerado como foralismo. Durante los años de la Transición española, los defensores de los Fueros en Navarra eran los defensores de Navarra como Comunidad diferenciada dentro de España. Grandes personajes como Arza, Del Burgo y Aizpún se enfrentaron al nacionalismo excluyente con diferentes partidos que tenían como bandera de su política los Fueros. 

Los navarros teníamos claro que la defensa de la foralidad de Navarra impedía la integración en esa entelequia llamada Euskadi. Cuando uno salía a la calle y preguntaba qué eran los Fueros, la mayoría de la población sabía más o menos de qué se trataba.

Sin embargo, desde hace unos 20 años no sé si por culpa de la intelectualidad navarra, los partidos políticos o la sociedad en general, que ha olvidado los años más duros de la Transición en Navarra, las nuevas generaciones desconocen qué son los Fueros, y qué significa para Navarra esa defensa foral. Los políticos en Navarra no tienen un nivel intelectual comparable a los políticos de la Transición, con alguna honrosa excepción como Enrique Maya o Iñaki Iriarte. Tampoco tenemos en la intelectualidad navarra gente como Martín Duque, Jaime del Burgo u otros grandes profesores que defendieron la foralidad de Navarra.

Las nuevas generaciones desconocen qué significó la Transición en Navarra, algunos no saben ni que Bildu es el brazo político de ETA, ni tan siquiera conocen qué supuso ETA para la sociedad navarra con sus asesinatos, extorsiones o secuestros. La labor pedagógica ha quedado relegada a un plano inferior. La derecha navarra no se ha preocupado de defender diferentes aspectos que no ganan las batallas políticas a corto plazo, pero sí se ganan a largo plazo. 

Estos aspectos son: cultura, historia, publicaciones, creación de escuelas de pensamiento, y diferentes aspectos que van formando el pensamiento de las nuevas generaciones y que no dan votos hoy, pero sí los dan mañana. La izquierda y el nacionalismo han trabajado pensando en el futuro ocupando todos los aspectos señalados anteriormente y la cultura para ir asentando en la sociedad navarra toda una serie de mitos que conformen la base de su futuro estado vasco. Navarra no tiene estadistas que vean más allá de las próximas elecciones, sin embargo, el nacionalismo vasco sí los ha tenido.

Si a algo aspiraban los reyes navarros era a ser reyes españoles, por eso en el prólogo del Fuero General de Navarra se hablaba de como se perdió España a los moros (incluyendo las tierras de Navarra) y como los cristianos que resistieron, eligieron como su primer rey a Don Pelayo. En la imagen, transcripción del original en romance navarro del prólogo del Fuero General de Navarra (s. XIII)

Uno de los puntos esenciales que Geroa Bai ha intentado vender en sus campañas es ser la gran defensora de los fueros. Era la forma de atraer a un tipo de elector muy navarrista y que el ser español quedaba en un segundo plano. Esperemos que se den cuenta en las futuras elecciones todos aquellos que votaron a Geroa Bai y, se han arrepentido, de quién está detrás de Geroa Bai: El PNV, la antinavarra y la antiespaña.

Santos Ladrón

viernes, 1 de diciembre de 2017

El futuro de los Fueros de Navarra


Una de las señas de identidad más características de las gentes de Navarra a lo largo de su historia ha sido un vívido fuerismo. Por lo que respecta a tendencias políticas y partidarias -autóctonas o foráneas pero de implantación popular-, el fuerismo también ha alimentado, a lo largo de casi dos siglos, a la derecha y el centro-derecha; incluso a cierta izquierda. Tradicionalistas, integristas, conservadores, derechistas de la CEDA, nacionalistas vascos (CNV y PNV), liberales… todos ellos integraron el fuerismo en sus respectivos idearios; elevándose, en el caso del carlismo, a categoría de una de sus cuatro columnas vertebrales.

Hoy día, el navarrismo social, cultural y político -heredero de las corrientes citadas, salvo la nacionalista y la residual napartarra- sigue alimentando el discurso, el simbolismo y la concepción del “nosotros”, de las diversas fuerzas partidarias que viene generando a lo largo del actual Régimen Constitucional del 78: Alianza Foral Navarra, Unión de Centro Democrático y Unión del Pueblo Navarro; por citar las más relevantes. También debieran recordarse, aunque con un papel muy desigual: Agrupación Popular Navarra, Frente Navarro Independiente, Partido Moderado, Regionalistas Navarros, Centro Democrático y Social y, sobre todo, Convergencia de Demócratas de Navarra. Por su parte, la Comunión Tradicionalista Carlista, todavía hoy, sigue enarbolando su histórico lema de Dios-Patria-Fueros-Rey.

Decíamos que esa referencia a los Fueros forma parte del “nosotros” del navarrismo social, cultural y de sus expresiones políticas. Frente a los nacionalismos vascos de derivas casi antagónicas, la tentación napartarra, las periódicas intentonas centralistas (¿Ciudadanos?), los supuestos castellanismos avasalladores, la universal globalización uniformadora… los Fueros navarros siguen siendo motivo de orgullo, sentido de la pertenencia, referencia identitaria, integrante básico de la memoria colectiva; todo un cuerpo jurídico y un estilo de “hacer las cosas”. Pero, en verdad, ¿sabemos qué son los Fueros? Y, en relación a esa cuestión, ¿siguen siendo operativos? ¿Tienen futuro?

Sigamos con los interrogantes. Si se viene hablando, históricamente, de Régimen Foral, ¿no sería más oportuno y correcto, hoy, calificarlo como “autogobierno de origen foral”? Pero, ¿es sólo una cuestión de palabras o hay algo más?

A mayor abundamiento, de plantearse estas cuestiones, a nivel de calle: ¿cuántos navarros podrían dar una mínima respuesta coherente? ¿Y las nuevas generaciones? ¿Y todos los navarros que nacieron en América Hispana, norte de África o en los países del este de Europa y que ya son ciudadanos de pleno derecho? A todos ellos, ¿no les integrará más en Navarra el aprendizaje y vivencia de un vascuence ideologizado, como herramienta para la “construcción nacional vasca”, que la referencia a una foralidad que seguramente desconocen y por la que difícilmente pudieran sentir afecto?

Ciertamente, la cuestión siempre está en el tapete de la actualidad, de una u otra manera. Hoy día, en que se viene cuestionando como supuestamente insolidario el sistema del “cupo vasco”, por natural y lógica extensión, nuestro Concierto Económico también es objeto de no escasas críticas; cuando no estigmatizado. Pero no todas las “escuelas” políticas al uso coinciden, ni siquiera en sus lecturas internas, al respecto. Así, Daniel Lacalle, personaje mediático de incuestionable factura liberal, ha defendido, muy recientemente, el sistema del cupo vasco como apropiado para toda España (https://www.elespanol.com/economia/20171124/264603547_13.html). Sin duda, los fueristas navarros, liberales o no, compartirán su criterio. Pero, en todo caso, Fuero no es únicamente Concierto Económico.

De hecho, se viene percibiendo en algunos ambientes, más o menos navarristas, cierta inquietud y preocupación ante todas estas cuestiones. Así la joven asociación Doble 12 inició sus actividades, el pasado 1 de diciembre de 2016, con una conferencia impartida por el parlamentario de UPN Iñaki Iriarte sobre el Fuero de Navarra. Poco después, el 18 de enero siguiente, ya en este año, los discretos “Diálogos en Pamplona” se centró en “Naturaleza, vigencia y futuro del Fuero de Navarra”, a partir de las actualísimas reflexiones del jurista José Viguria. Por último, el pasado 22 de noviembre, en el marco de los “Coloquios de UPN del valle de Egüés”, la Catedrática de Historia del Derecho, Mercedes Galán Lorda, desarrolló una ponencia sobre “Los Fueros de Navarra”. Algo se mueve, por tanto.

Ahora mismo, la crisis catalana ha planteado, entre otras tantas cuestiones, la eventualidad de una reforma de la Constitución Española, especialmente en lo que respecta a la configuración territorial; bien en clave federal o confederal. De presentarse el debate y la correspondiente negociación política, ¿qué salida tienen los Fueros?, ¿pueden jugar todavía un papel en ese previsible contexto? La respuesta corresponde, sin duda, a los expertos: juristas y políticos. Pero de poco servirá –en la lucha por la salvaguarda de la identidad navarra- si la participación navarrista se reduce a un ejercicio retórico o un puro nominalismo. En cualquier caso, insistiremos en que nuestro autogobierno de origen foral tiene su origen en los pactos por los que Navarra se incorpora a la unidad constitucional; de tal modo, ninguna reforma constitucional puede alterar estos pactos.

 Los reyes de Navarra eran taaan vascos, que nunca redactaron sus fueros en vascuence, sino en romance navarro y castellano

Los Fueros navarros han sido –sinteticemos- expresión de una comunidad cristiana, de un pueblo que vivía sus ideales y su religiosidad, por medio de unos instrumentos jurídicos que evolucionaron a lo largo de los siglos y en los que sus necesidades encontraban una acogida humana y una respuesta material.

En la Era de la Globalización, ante un nacionalismo panvasquista identitario muy activo y atractivo, a la foralidad navarra se le presenta la posibilidad de redescubrirse; de volver a ser un instrumento operativo que alimente su pulso vital, social y comunitario.

Los Fueros se asientan -se acepta generalmente- sobre tres conceptos básicos: tradición, pacto y principio de subsidiariedad. Estos tres conceptos, por su parte, son manifestaciones de la libertad civil personal; no de una libertad individualista y atomizada. Libertad civil y libertad política: libertades, en plural. Pero, ¿cómo articular estos conceptos en una sociedad posmoderna y descristianizada? Siendo, el actual, un régimen político en crisis de representatividad, ¿pueden, los Fueros, aportar alguna propuesta? Ante un Estado de deriva totalizante y totalitaria, ¿cómo salvaguardar un principio de subsidiariedad que estructure y promueva las libertades, derechos y capacidades de comunidades y personas? A una libertad entendida hoy como provista únicamente de derechos, y no de responsabilidades, ¿cómo educarla al servicio de “los otros”?

Los Fueros, el fuerismo como movimiento, se encuentran en una encrucijada acaso decisiva para su supervivencia, en la que deberán ponerse en marcha para afrontar los retos antes sugeridos. Con reforma constitucional y sin ella, es un reto ineludible.

Sila Félix

miércoles, 31 de mayo de 2017

El origen aragonés de los Fueros de Navarra


Los Fueros de Navarra tienen origen en el Fuero de Jaca, la primera capital aragonesa. No obstante no han de confundirse con los posteriores Fueros de Aragón, instituidos en el ámbito de lo que mucho más adelante se conoce como la Corona de Aragón. Los Fueros de Aragón datan de 1247, mientras que los de Jaca, de los que manan los Fueros navarros, son de 1063.


El Fuero de Jaca se extiende a localidades navarras como Estella y Pamplona, además de a unas cuantas localidades del reino navarro-aragonés, como las de Guipúzcoa.

Debido a su historia común y parecido entre el Fuero de Jaca y el de Estella se suele hacer referencia al mismo como Fuero de Jaca-Estella.

El Fuero de Pamplona también tiene origen en el Fuero de Jaca. Este fuero pamplonés también se conoce como fuero de los francos y se les concede a los francos del Burgo de San Saturnino, Pamplona.

Originalmente los francos eran la tribu germánica que dominaba y dio nombre a Francia. De ellos desciende, en parte, la nación francesa. Así que en cierto modo se puede decir que los abundantes "colonos" francos en Navarra eran franceses medievales. No siempre se instalarían en Navarra, pero dejarían una huella indeleble en la toponimia y genealogía navarras.

Unos francos entraron en Navarra como "inmigrantes", mientras que otros entraron como peregrinos a través del Camino de Santiago. En Navarra no todos los francos o pueblos de Francia hablaban francés, sino que hablaban lenguas emparentadas, de lo que los lingüistas llaman Galo-romanía: francés, provenzal, occitano, gascón...

Del francés estándar o de estas lenguas y dialectos franceses recibiríamos topónimos tan navarros como Rochapea, Chantrea, Roncesvalles, Valcarlos...

Pero volvamos al Fuero de Estella-Jaca. De Pamplona se extiende a  Villava, Sangüesa, Lumbier, Roncesvalles, Larrasoaña, Villafranca (Alesves), Lanz y Echarri. En Guipúzcoa se implanta en San Sebastián, Guetaria, Motrico y Zumaya.

Desde Estella pasa a Puente la Reina, Olite, Monreal, Huarte, Pamplona y San Sebastián (a pesar de que ambas ciudades ya habían recibido su Fuero de Jaca o Pamplona), Tiebas, Torralba, Urroz, Tafalla, Mendigorría y Huarte Araquil.

El Fuero de Arguedas deriva del fuero jaqués igualmente, lo mismo que el Tudela (con contenido del fuero del condado aragonés de Sobrarbe), Novenera (Navarra), Viguera (La Rioja), Funes (Navarra)... Hubo un Fuero de Viguera-Funes denominado conjuntamente entre las citadas localidades navarro-riojanas. Pasó algo similar a lo que aconteció (con sus fueros) entre las localidades navarroaragonesas de Estella y Jaca que cogió el nombre de Estella-Jaca.

En 1077 el rey Sancho Ramírez le da un gran impulso a la ciudad de Jaca, gracias a que le otorga un fuero, pero no un fuero cualquiera porque el Fuero de Jaca definiría la legislación y el derecho navarros.

El de Jaca fue un fuero pionero, donde los haya, entre los distintos territorios españoles cristianos. difundido posteriormente en otras ciudades de Navarra (citadas arriba) o Cuenca. Y, ¿por qué Cuenca? ¿No pertenecía a Castilla? Claro, pero, como he comentado anteriormente en otros artículos, el área oriental de las dos Castillas estaba bailando u orbitando entre Castilla y Aragón (con la inestimable ayuda de Navarra) y por esa misma razón se utilizan los sufijos ico e ica u otros navarroaragonesismos en zonas de las oscilantes (entre Castilla y Aragón) provincias de Soria, Guadalajara, Cuenca, Albacete...

En lingüística española se suele usar el paradigma de la dicotomía norte-sur porque hay características comunes a las hablas del norte, por un lado y a las hablas del sur por el otro lado. Sin embargo dejamos (muchos buenos lingüistas no) de lado el paradigma lingüístico común de las hablas orientales, centrales y occidentales. En el sur hay un sustrato árabe-bereber. Aunque se haya perdido el idioma navarroaragonés por la influencia castellana en el este de España hay un sustrato navarroaragonés

De vuelta con el Fuero Jacetano

El otorgamiento de este fuero a Jaca convirtió a la villa en ciudad. No sólo eso sino que recibió sede episcopal. Se le considera la primera capital del reino hasta que en 1096 es conquistada Huesca, y obtiene la capitalidad. 

El rey Sancho Ramírez construye un nuevo palacio real en el barrio de Santiago, y, como ocurre con Pamplona, fusiona los tres núcleos iniciales (castro fortificado, monasterio de San Pedro y burgo de Santiago). Estos fueros son decretados para beneficio de los Jacetanos, pero también pretenden atraer hombres francos.

A pesar de dejar de ser capital aragonesa Jaca siguió siendo ciudad-mercado y de servicios para su comarca. De igual manera en Jaca se mantuvo el cobro de uno de los cinco peajes de la ruta Zaragoza-Francia. Por otro lado buena parte de los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela y que irían a través de Navarra se alojaban previamente en Jaca.

Por enésima vez comprobamos la confluencia étnica, geográfica, histórica, cultural, jurídica entre las tierras navarroaragonesas de La Rioja, Navarra y Aragón. Esta no es una identidad inventada, sino que tiene larga historia. Antes de que llegara el idioma español a Navarra estas tres modernas autonomías se comunicaban en su lengua común: el navarroaragonés.

Pamplonica

lunes, 16 de enero de 2017

Barkos juega con fuego, con dinero y con el convenio de Navarra


El 20 de enero se reúnen representantes del actual Gobierno de Navarra y del Ministerio de Hacienda para negociar la renovación del Convenio. Hay que tener en cuenta que Navarra, no por el Amejoramiento foral sino por un sistema establecido en el siglo XIX y confirmado en el franquismo, recauda sus propios impuestos, paga con ese dinero lo que hace y luego contribuye a los gastos comunes de la Nación. Esa aportación, teniendo en cuenta además lo que el Estado gasta e invierte en Navarra, es la base del Convenio.

Uxue Barkos y su equipo están jugando con fuego, y además existe el peligro de que quieran usar el Convenio para hacer su política abertzale. Las cuentas no son fáciles de entender. Hasta ahora, Navarra paga al Estado por los servicios que el Estado presta en la Comunidad Foral y en principio por los gastos nacionales comunes 519 millones de euros. Eso supone, por habitante, 927 euros por cabeza.

Es, tras la anterior negociación, la aportación de Navarra al Estado por los servicios en los que no tiene competencias y por todo lo que el Estado hace. Puede parecer mucho o poco, pero la cuestión es que no puede compararse: el resto de autonomías no recauda nada, es el Estado el que lo hace y luego Hacienda paga a cada autonomía por el ejercicio de sus competencias. Con una excepción: el País Vasco y sus tres Diputaciones tiene un sistema que, aunque radicalmente distinto en su origen y naturaleza, lleva a una circulación parecida de las obligaciones. Lo que permite pagar ikastolas en Idaho, gaztetxes de policonsumo en la Ribera o subvenciones a todos los amigos.

El consejero de Hacienda y Política Financiera del Gobierno de Navarra, Mikel Aramburu, dice que va a haber "total transparencia" en las negociaciones. ¿De verdad? Hagámoslo; Aramburu quiere pagar menos en el quinquenio 2015-19 ¿por qué? En la práctica, descontando los servicios prestados por Navarra, los contribuyentes de otras partes pagan más por las funciones del Estado. ¿Defiende el gobierno de Barkos que somos desiguales, que tenemos más derechos, que debemos ser privilegiados, e incluso que debemos ser aún más privilegiados, pagando aún menos? Si es así debe decirlo, y explicar por qué.

Claro que si lo dice, y si lo explica, la cosa puede estallarle entre las manos, y Hacienda decirle desde Madrid que en lo sucesivo los navarros pagaremos tanto como los demás. Barkos y Aramburu están en una situación muy peligrosa: por una parte suben bestialmente los impuestos navarros a los navarros, esperando recaudar más para gastar más en lo que manden Bildu y Podemos; y por otra quieren pagar menos al Estado, y a la vez conseguir que el Estado gaste más en Navarra, así, por la cara (en servicios generales, en el AVE, en obras públicas… les falta pedir que paguen el fallido pabellón de Navarra o la deuda de Osasuna).

Aramburu y Barkos tienen por supuesto su modelo: la negociación vasca de 1996, en la que el padre Arzallus consiguió una situación absolutamente privilegiada a cambio de votar a José María Aznar. La cifra que paga la CAV al Estado es de 1.500 millones de euros, 693 euros por habitante. Así que Navarra paga menos, y los vascos aún menos que nosotros. Ojo: la Comunidad paga menos al Estado, lo que no quiere decir que los navarros y los vascos paguemos menos impuestos: pagamos más, lo que pasa es que se lo quedan las respectivas Haciendas para sus gastos y para tener contentos a los abertzales y a la extrema izquierda proetarras incluidos. Y eso es porque el cálculo, aunque se hace sobre los Presupuestos, se presta a todo tipo de politiqueos, chantajes, mentiras y chalaneos.

¿A qué se arriesga Barkos? Por una parte, está claro, a que Madrid le diga que no a todo; pero eso es poco probable, visto lo flojo que es el PP también con Rajoy y Montoro. Y por otra a que los navarros nos hartemos de ellos y de todo este montaje fósil y corrupto, y queramos ser como los demás y no pagar más que los demás y sentirnos tan libres como los demás, sin ningún cacique Aramburu.

¡Cuidado con los conflictos que montamos! Que nadie piense que esta tensión es inocente: el Gobierno del Cuatripartito no quiere realmente solucionar el asunto y negociar de modo bueno para los navarros, sino que prefiere crear una tensión artificial con el Estado que alimente sus fuentes de votos nacionalistas y comunistas, y que haga sentirse mal a los regionalistas que no entienden el fondo de la cosa. Pero que Barkos tenga cuidado: no se puede eternamente predicar MÁS GASTO sin reconocer que eso empieza por MÁS IMPUESTOS; y con esto lo que pueden conseguir es que la gente normal se harte de sus mentiras fiscales y tiren por la calle de en medio. Cosa que, por cierto, les recomendamos, porque queremos una Navarra de navarros libres, no una Navarra de privilegios ni mucho menos una Navarra encadenada al aberchalismo ladrón y mentiroso.

Caius

miércoles, 22 de junio de 2016

Geroa Bai y Podemos en la estela de Ciudadanos


La ciudadanía navarra recordará el cartel que Geroa Bai utilizó en las elecciones generales del pasado 20 de diciembre 2015.  En él se veía un dibujo de la estatua de los Fueros, con el pergamino de su mano izquierda completamente en blanco. En efecto, seguro que les llamó la atención que no apareciera el texto original, que es: “LEY FORAL”.   Alguien podrá decir: “Bueno, es un diseño gráfico; tampoco es para tanto”.  Pero resulta que, a tenor de las últimas declaraciones del Consejero de Hacienda actual, sí que puede ser para tanto, y para más.

El pasado 7 de junio, leímos en Diario de Noticias la transcripción de unas declaraciones de Mikel Aranburu, Consejero del Gobierno propuesto por Geroa Bai:  http://goo.gl/Sfu8j7

“El Consejero de Hacienda y Pol. Financiera, Mikel Aranburu, ha afirmado que “sería deseable una unificación a nivel europeo en cuanto a normativa tributaria y, por supuesto, a niveles de presión fiscal” para evitar “competencia desleal”. “Eso lógicamente en lo que es la armonización de la imposición indirecta está muy avanzado, prácticamente es total, y lo que es imposición directa es más difícil porque hay amplios márgenes de libertad en este sentido”, ha apuntado. En su opinión, “en cada caso habría que juzgar hasta qué medida esas competencias desleales afectan a otras comunidades o son legítimas”, y tras afirmar que no lo va a “juzgar”, ha destacado que él constata este hecho porque “se nos está poniendo de manifiesto que existe”.

Menos mal que Geroa Bai iba a ser “la palabra de Navarra en Madrid” después del 20-D (“Nafarron hitza Madrilen”). El problema es que se les olvidó poner el texto.

El 14 de junio encontramos también las declaraciones de Laura Pérez, de Podemos, recogidas por el Diario de Navarra, y apoyando las palabras del Consejero (y contrariando lo que su jefe, Pablo Iglesias, dijo hace sólo dos meses en una charla-debate celebrada en la UPNA ):

“Es una realidad que está ahí y que, por ser una cuestión que se tiene que trabajar a nivel estatal, lo cierto es que esta es una reivindicación que tendrá que exigirse a través de grupos políticos estatales que determinen que a nivel estatal haya una homogeneización de determinados impuestos para que no se dé esta competencia desleal”.

Aunque ya en enero de 2015 pudimos ver informaciones que apuntaban en ese sentido, en el artículo del Navarra Confidencial titulado “Podemos pone en cuestión los fueros desde Cataluña”: http://www.navarraconfidencial.com/2015/01/29/podemos-pone-en-cuestion-los-fueros-desde-cataluna/#

Por bastante menos que estas ideas, dichas de otra manera, a los partidos UPyD primero, y Ciudadanos (C´s) después, se les dijo de todo, y nada bueno,  en la campaña electoral de mayo de 2015 en Navarra. Fue cuando Albert Rivera hizo referencia a que “Navarra y País Vasco debían unirse al régimen fiscal común en España”.  No es de extrañar que Ciudadanos haya saltado como un resorte y su candidato haya hecho referencia a las declaraciones del Consejero, con una respuesta en prensa (Diario de Navarra) y en su página web en el mismo día (9 de junio): http://navarra.ciudadanos-cs.org/2016/06/09/las-palabras-del-consejero-aranburu/ 

Incluimos aquí un extracto: 
“En Ciudadanos Navarra nos frotamos los ojos con asombro y estupor leyendo esta noticia, llevamos meses apostando por esa armonización y nos han llamado de todo: antiforales, antinavarros…  ¿Y ahora el consejero de Hacienda y Política Financiera del Gobierno de Navarra sigue nuestra senda? Paradójico, como mínimo…”

En una entrevista concedida al Diario de Navarra el 20 de junio, el candidato por Ciudadanos Navarra todavía no se había recuperado del asombro de coincidir con el Consejero Aranburu, reconociendo que había recibido sus palabras “con alborozo”. 


Para intentar poner algo de claridad en la cuestión, hemos acudido a refrescar nuestra comprensión sobre el significado del Fuero navarro,  esa “Ley Foral” que se va diluyendo poco a poco en cada campaña electoral. 

Por ejemplo, en la página web actual del Gobierno de Navarra, se dice lo siguiente (ver detalle en http://www.navarra.es/home_es/especial/ConvenioEconomico/QueEs.htm)

“¿Qué es el Convenio Económico?
Es el sistema de financiación propio de Navarra. Deriva de sus derechos históricos, que están amparados por la Constitución. La Hacienda foral tiene la potestad para establecer y recaudar los impuestos correspondientes a su territorio…

Este sistema surgió a mediados del siglo XIX, cuando Navarra perdió su condición de Reino y se integró en lo que podría denominarse como mercado único español. En sus más de 170 años de existencia, ha coexistido con regímenes políticos y tributarios de toda clase, hasta adaptarse a las exigencias establecidas por la Unión Europea para el mercado común europeo”. 

Por otra parte, en una publicación divulgativa editada en el año 2000 por el Gobierno de Navarra, se dice lo siguiente:                                 

“Del mismo modo que Navarra resistió con éxito al centralismo del Estado, el Fuero debe prevalecer frente a cualquier intento de instaurar en Bruselas un nuevo centralismo. Por fortuna, la Unión Europea ha consagrado como principio fundamental el de subsidiariedad ii , lo que es una garantía para la pervivencia de nuestro régimen foral” (“Los Fueros de Navarra, Historia y presente del Régimen Foral”, pág. 68.  Disponible en el Fondo de Publicaciones del Gobierno de Navarra).

Con independencia de la posición particular de cada uno respecto a la necesidad de una armonización fiscal a nivel español y/o europeo, lo que aquí se pone de manifiesto es que, cuando son los separatistas y la extrema izquierda los que plantean un ataque directo al autogobierno navarro,  nadie se rasga las vestiduras, como se ha podido comprobar en estos días.

Separatistas y extrema izquierda pueden ser patriotas y no pasa nada; los demás, si somos patriotas, somos unos fascistas. Ellos pueden hablar de “gudaris muertos” y la vida sigue; los muertos de los demás son fascistas que hay que desterrar de la memoria histórica.   Ellos pueden hablar de armonización fiscal nacional y europea, y aquí paz, y después gloria; si lo dicen partidos como UPyD, C´s o VOX, entonces se trata de un claro ataque a todos los navarros, absolutamente imperdonable.   Empiezan a acumularse los temas donde la doble vara de medir es ya demasiado evidente en la política navarra.

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ii Principio de subsidiariedad: Quiere decir que la UE solamente intervendrá, en los ámbitos que no sean de su competencia exclusiva, en la medida en que los objetivos de las acciones públicas que se realicen no puedan ser alcanzados de manera suficiente por los Estados miembros, ni a nivel central, ni a nivel regional ni local.