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lunes, 10 de septiembre de 2018

Plásticos amarillos separatistas sí, plásticos negros "machistas" no


Resulta que el pasado viernes Pablo Casado fue a Barcelona para decirles a quienes noche y día retiran lazos amarillos, jugándosela frente a CDR descerebrados o fuerzas parapoliciales como los Mozos de Escuadra, que "están poniendo en riesgo la convivencia" al "hacer la justicia por sí mismos". Casado ofrece en cambio que sean las instituciones y las leyes las que actúen frente a la propaganda separatista. Unas instituciones que ya con el PP han dejado tirados a los catalanes que sacaban la cara por España, y que ahora mismo están en manos del enemigo tanto en Cataluña como en Madrid.

Pero es que lo de este chico no es la coherencia, hace una semana decía en twitter que "apoyaba a quien quite los lazos amarillos" y ahora que las limpias de lazos amarillos se está convirtiendo en una forma de rebelión ciudadana, intenta anestesiar al personal porque se empieza combatiendo abiertamente al separatismo y se acaba dándole su merecido a quienes desde Madrid lo han fomentado.


Pero la lección de hipocresía que hoy vamos a tratar nos lleva a otro lugar no mucho más lejos, en concreto al País Vasco. Un "alarde" antes que una maniobra de ostentación, era una forma de revista de tropas para que la autoridad de turno (o el propio rey) comprobase el estado de movilización y armamento de sus soldados. Esto podía tomar forma, por ejemplo, en forma de desfile y con los siglos este tipo de actividades han quedado desfasadas pero aún se conservan a modo de actos festivos, sobre todo en la zona de Guipúzcoa en torno a Fuenterrabía e Irún. Sí, allí donde el voto es muy mayoritariamente podemita y PNVero, conservan una tradición que en cualquier otro lugar sería considerada facha-militarista.


En el caso de Fuenterrabía, este alarde se viene celebrando desde el siglo XVII en la forma de una procesión cívico-religiosa -a la virgen de Guadalupe, por cierto- escoltada por paisanos armados, lo normal al ser la profesión de las armas una cosa de hombres a lo largo y ancho de la Historia y esto es un hecho objetivo. El conflicto viene porque desde hace 20 años a una serie de feministas petardas venidas de fuera del pueblo y amparadas por el Gobierno Vasco y otros castuzos; se han empeñado en desfilar armadas en un "alarde mixto" previo al tradicional.

Este "alarde mixto" no es reconocido ni por los organizadores del alarde, ni los vecinos y las vecinas del pueblo. Por eso reciben al alarde mixto entre pitidos y en un pasillo de plásticos negros y carteles de betiko alardea (el alarde de siempre) para mostrar que no quieren saber nada de este "alarde mixto". A mí me parece razonable que los vecinos del pueblo se molesten en mantener tal cual una tradición con cientos de años frente a la ideica feministoide de turno, que supone algo parecido a que por ejemplo un grupo de maromos se empeñe por sus bemoles en correr "la carrera de la mujer" que viene teniendo lugar anualmente en algunas ciudades.



Pero resulta que este año el gobierno del PNV ha enviado a la ertzaintza para escoltar el "alarde mixto" e incautar plásticos negros a quienes desobedecen las órdenes del Gobierno Vasco: "Pese a la petición desde la Diputación para que no hubiera plásticos negros en la calle Mayor, lo cierto es que sí los ha habido y Jaizkibel ha hecho su recorrido bajo un ambiente de tensión. La ertzaintza ha retirado buena parte de los plásticos, pero han sido sustituidos por silbatos. Denis Itxaso, delegado de Cultura, ha manifestado que «hemos dado un paso atrás y que es un día muy triste». Por su parte, Izaskun Landaia, de Emakunde, ha segurado sentirse «hundida» por la situación vivida en Hondarribia." Tensión y silbatos al paso de la compañía Jaizkibel (diariovasco.com)

Ahora volvamos a Cataluña, pero sin abandonar el País Vasco, y veamos qué opinión tiene de las limpias de plásticos amarillos un medio a sueldo del PNV -de la misma familia que "nuestro" Diario de Menticias- como es el Deia:

"Puede ser legal, desde luego, pero quitar lazos es envenenar el espacio del ejercicio normal de los derechos fundamentales. Parece que hay voluntad de alimentar el enfrentamiento político. Eso debe pertenecer al espacio de libertad y debe prevalecer el sentido común, en este caso de responsables políticos, porque no todo vale." "Quitar los lazos es envenenar el espacio del ejercicio de los derechos humanos" (deia.eus)

"La distensión ha rebajado las expectativas electorales de Ciudadanos en el Estado español y de su filial, Ciutadans, en Catalunya, donde las últimas encuestas le otorgan una pérdida porcentual que le arrebataría el liderazgo en votos y unos cuantos escaños. De ahí que el partido de Albert Rivera e Inés Arrimadas sea quien más se está afanando en mantener la tensión política y elevar la confrontación con iniciativas como la de retirar los lazos amarillos por tierra, mar y aire." C’s devuelve la tensión con su campaña contra los lazos amarillos (deia.eus)

Atención al ejercicio de doblepensar: para los peneuveros quienes ensucian el entorno poniendo plásticos amarillos por todos lados están ejerciendo casi un derecho humano, mientras que los unionistas que los limpian son unos fachas que no respetan la libertad de expresión y son mala gente que busca "crear tensión".

Sin embargo en Fuenterrabía, a unos ciudadanos que pretenden proteger sus tradiciones, la policía del PNV les tiene que quitar por "machistas", los plásticos negros con los que protestan. Mientras que quienes ni siquiera son vecinos del pueblo y por pura ideología llevan 20 años acudiendo a las fiestas de un pueblo, escoltados por la policía y a que les piten los vecinos, no buscan "crear tensión".


Ironías de la vida: los del "derecho a decidir" no respetan el "derecho a decir" de sus propios pueblos al organizar sus fiestas. Todo sea por seguir las órdenes de arriba respecto a la imposición del feminismo como ideología única... y que algún que entre otro listo (o lista) trinque la subvención de turno.


Hispano

lunes, 5 de febrero de 2018

El primer etarra de Navarra, un colono guipuchi


José María Quesada Lasarte, nacido en 1934 en la parte vieja de San Sebastián, fue primer etarra residente en Navarra.

Recordemos que ETA nació en Vizcaya y Guipúzcoa; si bien, desde sus inicios, era muy consciente de la significación de Álava y Navarra para su proyecto secesionista. En consecuencia, ya en julio de 1961, la dirección de ETA acordó que Quesada se desplazara a Navarra con el objetivo de implantar la organización; inexistente por entonces. Quesada ya había sido detenido por la policía, en varias ocasiones, por su implicación con la incipiente banda; la primera vez en 1958.

Quesada Lasarte enmarcado en un círculo junto a su cuadrilla en una excursión

«José Mari Quesada sería el primer responsable de ETA en el Viejo Reyno. Eneko Irigarai tuvo un encuentro con él en Hendaia y, semanas más tarde, Julen Madariaga con Pontxo Iriarte y José Antonio Albisu, que acompañarían a Quesada en la estructura dirigente de ETA en Nafarroa.

La decisión de tender puentes hacia Araba y Nafarroa la había tomado ETA en su primer asamblea (mayo de 1962), celebrada en el monasterio de Belloc. Para Nafarroa, además, Quesada, Iriarte y Albisu iban a contar con una publicación distinta al “Zutik”, de nombre “Iratxe”, a fin de reforzar su actividad persuasiva».

Monasterio benedictino de Belloch en Urt (Francia) testigo de los orígenes de ETA

Su aventura navarra duró poco tiempo, siendo detenido en San Sebastián en agosto de 1962 a raíz de las investigaciones policiales de un intento de magnicidio de Francisco Franco, por parte de un grupo anarquista, que contó con apoyo de ETA.

Quesada fue excarcelado en octubre de 1963, beneficiándose de un indulto concedido por el gobierno español con motivo de la exaltación al Solio Pontificio de Pablo VI. Falleció el 29 de enero de 1968; supuestamente a resultas de los malos tratos que habría sufrido en la comisaría de San Sebastián años atrás.

Entre otras, tales informaciones han sido difundidas por el diario Gara el pasado 30 de enero de 2018, en uno de tantos reportajes elaborados por este medio a fin de edulcorar la truculenta realidad de la banda terrorista en un enésimo intento de blanqueamiento.

En el artículo se califica a José María Quesada Lasarte de “voluntario”; no como terrorista. El lenguaje, ciertamente, es muy importante; pero en este intento no puede obviarse que el citado personaje militó en una organización –bien puede leerse entre líneas de este reportaje hagiográfico de Gara- que había optado por toda una estrategia sustentada en el terrorismo. Quesada pudo haber elegido otras vías, tal y como hicieron otros muchos grupos de la época, pero se decantó, como el resto de sus correligionarios, en favor del frío e inhumano análisis coste/beneficio propio del terrorismo más depurado: “acción-represión-acción”. Pretendían causar el máximo daño y sufrimiento humano posibles, buscaron y obtuvieron los medios para ello, no dudaron en asesinar a cientos de personas de toda condición durante décadas, y se sirvieron –se sirven todavía hoy- de todo ello sin límites: ¿cómo tienen, aún, el descaro y la impostura de no llamarlo terrorismo sin más ambages?

Panfleto de Iratxe publicado en la época

Quesada también es presentado, en dicho reportaje, como supuesta víctima de torturas practicadas por la policía española, señalando concretamente a Melitón Manzanas; asesinado en 1968. Como buenos periodistas, ellos, tan proclives a presentar documentos que avalen sus tesis, en esta ocasión el diario filoterrorista únicamente recurre como aval a los recuerdos orales de sus correligionarios supervivientes. Este segundo aspecto de la particular historia del terrorista, prontamente indultado, se orienta hacia una implícita justificación del asesinato de Melitón Manzanas; todo ello en el marco de la campaña internacional que viene desarrollando el Gobierno Vasco (http://www.eitb.eus/es/noticias/politica/detalle/5282222/informe-torturas-4113-casos-tortura-cav-1960-2014/) en su pretensión monopolista de elaboración del “relato del terrorismo” desde una perspectiva equidistante y de punto final.

De tal modo, tan poco inocente, según Gara, Quesada no sería un terrorista y sí una especie de “hermano mayor” desplazado altruistamente a Navarra para organizar ETA; un grupito más o menos similar a las Hermanitas de los Pobres. En todo caso, un tipo importante y de gran valor simbólico en esta terrorífica historia colectiva: un pionero.


La intencionalidad del reportaje –y de tantos otros- es evidente: la justificación y mistificación del terrorismo afín ante sus propios lectores, reforzando con más munición historicista su autista argumentario colectivo; pero también un blanqueamiento cara al exterior de tan cerrado como disciplinado mundo.

Pero por mucho que se empeñen: un terrorista es un terrorista. ¿Voluntario, dicen?, vale, pero del terror al servicio del odio y de un proyecto totalitario. Ni más ni menos.

No fue casualidad que ETA naciera en Vizcaya y en Guipúzcoa. En el mencionado artículo se describe, con cierto detallismo bucólico, el medio social en el que los primeros núcleos de ETA se organizaron; concretamente en San Sebastián: la parroquia de “los Luises” (San Luis Gonzaga) del barrio de El Antiguo. Confundidos, en sus inicios, con los militantes juveniles del PNV (EGI, quienes apuntalaron a ETA en varias ocasiones en que a punto estuvo de extinguirse), las salidas montañeras fueron desde entonces uno de los métodos de captación y formación de los futuros militantes.

Desde sus inicios ETA ha intentado apropiarse de la simbología navarra

Queda claro, pues, que ETA nada tuvo que ver, con Navarra, en su nacimiento. Pero como su proyecto hegemónico era inviable sin la tierra, los recursos, la Historia y las gentes de Navarra, desde muy pronto se esforzó por implantarse entre nosotros. De hecho, su primera publicación se llamó Iratxe, en un indisimulado y persistente intento de darle un acento navarro al incipiente grupo terrorista y a sus futuras y múltiples expresiones.

En El Antiguo, vemos, anidaron los huevos de la serpiente cuyas criaturas reptaron hasta Navarra llevando consigo odio y muerte. Y siguen entre nosotros.

Sila Félix

miércoles, 17 de enero de 2018

¿Aterrizarán en Navarra los delincuentes guipuchis que no quieren en San Sebastián?


Ya tienen que estar haciendo quinielas en las tres prisiones del País Vasco y la de Navarra: de cerrarse la cárcel de Martutene, ¿qué contingente delincuencial guipuchi acogerá cada uno?

Martutene, la veterana prisión donostiarra datada en 1948, está en las últimas. Los internos allí alojados son unos doscientos en régimen interior, más otro centenar en modalidad abierta: ¿serán trasladados en breve a otros centros? Al encontrarse prácticamente paralizada la construcción de su relevo, en Zubieta, las prisiones más próximas y modernas se presentan, a priori, como las naturales candidatas a tan particular trasvase humano: Araba, sustituta de la siempre contrahecha en Nanclares de Oca, y Pamplona-1, ubicada en su colina de Santa Lucía y apenas ocupada en una cuarta parte de su capacidad.

Los más agoreros aventuran que mitad y mitad: de modo que Pamplona-1 podría acoger un centenar largo de delincuentes guipuchis. El resto, a Araba.


Tales cábalas no son absurdas: Pamplona-1 asumiría su “cuota de solidaridad” inter-penitenciaria y, por lo que respecta al mundo separatista, se daría otro paso en la “construcción nacional”. Dos pájaros de un tiro; tres si lo enmarcamos en las sempiternas conversaciones Madrid-Gobierno Vasco en torno a los Presupuestos Generales del Estado. Un guisote nada ligero sazonado, además, con la dialéctica propia de una posible transferencia de las competencias penitenciarias a Lakua.

Acual prisión de Martutene

Martutene agoniza. A su relativa antigüedad –en el resto de Europa, con lo que hay, se trataría de una prisión casi nueva-, muy lejana eso sí de las condiciones materiales prototípicas de los nuevos centros edificados por toda España, se le suma su característico riesgo de inundabilidad; si bien multiplicado por el avanzado estado de ejecución del nuevo barrio de Txomin Enea. Éste se ha elevado entre 4 y 7 metros a resultas de su urbanización previa y la edificación de unas 600 viviendas. La liberación de Martutene cerraría este plan especial con otras 300 viviendas a construir en los terrenos todavía hoy ocupados por la prisión. En conclusión: caso de lluvias torrenciales se agravarían, y mucho, sus ya de por sí deficientes condiciones de habitabilidad y seguridad.

Toda esta cuestión viene de lejos, si bien ha recobrado actualidad en los últimos meses; especialmente con motivo de la reunión celebrada el pasado  10 de enero entre el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, y Miguel Contreras, presidente de la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (SIEP).

No fueron capaces -o no quisieron- concretar un calendario de futuras actuaciones; si bien coincidieron en la imperiosa necesidad de “hacer algo” en el curso de las próximas semanas.

Las posibles cuatro alternativas están ahí: la acometida de obras urgentes de acondicionamiento de un Martutene que, antes o después será clausurado y demolido; o su cierre anticipado, lo que implicaría el traslado de sus internos y personal de servicio a otras prisiones. Existe una tercera alternativa que no parece factible a corto y medio plazo: el cierre de Martutene tras una construcción acelerada de la de Zubieta; proyecto que viene sufriendo múltiples dilaciones. La cuarta, y última posibilidad, acaso sea la más probable: que todo siga igual durante los próximos años venideros.

Ubicación de la futura cárcel de Zubieta, en Guipúzcoa

Tan mediático asunto está -decíamos antes- íntimamente imbricado con una plausible transferencia de las competencias de ejecución penitenciaria al Gobierno Vasco; tal y como acaeció con Cataluña allá por 1983. Esta eventualidad -exigida reiteradamente desde EH Bildu, con su mirada puesta en la supuesta “humanización” carcelaria por medio del “acercamiento” de los presos terroristas para su ulterior excarcelación- también es alegada ocasionalmente desde Lakua, en el contexto de las negociaciones presupuestarias con el Partido Popular. Todo un clásico.

De hecho, al día siguiente del reseñado, Alfonso Alonso, presidente del PP en la comunidad vecina, en una entrevista concedida a Radio Euskadi y recogida por Europa Press, vinculó el traspaso de las competencias penitenciarias a la disolución de ETA: «Prisiones está muy condicionada porque ETA todavía no se ha disuelto», especificando que existe «una perspectiva de traspaso, pero está condicionado a una situación muy particular».

Desde hace muchos años, en Navarra estamos resignados a que nos venga lo mejor de Guipúzcoa: el panfleto de agitación separatista y publicidad prostibularia de los empresarios confesionales del Grupo Noticias, dirigentes y activistas nacionalistas de toda condición –siendo el simpático Koldo Martínez uno de tantos-, vascoparlantes siempre animados y prestos a “hacer patria” ocupando todo tipo de vacantes en las administraciones públicas navarras (desde jardinero en la Ulzama a celador en la UPNA) y en cualquier empresa (por ejemplo, profesor titular en la UN). Quitaron de su escudo provincial los cañones que ganaron en Velate, pero ahora, a cambio, lo quieren todo: no sería la primera vez en la Historia. Navarra, el lebensraum guipuzcoano.

Pero volvamos a la actualidad penitenciaria.

A casi nadie gusta tener una prisión en su propio barrio: no es estético y siempre se tiene cierto temor a que los delincuentes –en sus entradas y salidas- la emprendan con los vecinos. Una percepción totalmente desmentida por la sociología penitenciaria y la estadística criminal: ¿acaso la vieja prisión pamplonica de la calle San Roque hizo inhabitable al barrio de San Juan? Pero, en el caso que nos ocupa, el peneuvista Eneko Goia, a la par de ofrecer a sus vecinos/votantes la conclusión de un barrio nuevo e inmaculado, bien pudiera alejar a 300 paisanos –de lo mejorcito- fuera de su ciudad; y una jugosa parte, a Navarra. Como buen hijo que es de la Guipúzcoa separatista, ¿¡cómo negarse a ello!?: por solidaridad penitenciaria y “construcción nacional vasca”. No en vano, para tan peculiar y artificial “construcción” todo les vale a los peneuvistas y demás correligionarios: el terrorismo durante décadas, privilegiar y sobredimensionar el vascuence en una operación totalitaria de ingeniería social a largo plazo, la generosa financiación de sus quintacolumnistas navarros, la “Y vasca” del Tren de Alta Velocidad… y la delincuencia de cualquier calaña.

Antigua cárcel de Pamplona

Sin embargo, aunque interesada y no carente de cierta lógica interna, el más elemental sentido común indica que el traslado a Pamplona de semejante mega-banda guipuchi no tiene por qué ser la opción más realista.

De entrada, todos esos presos ya están en Osakidetza. Entonces, ¿para qué sustraerlos de tan afamado y benemérito servicio de salud y derivarlo a nuestro ya sobrecargado Osasunbidea? Seamos prácticos: cuantos menos trámites y menos cargas, mejor.

En segundo lugar, estos 300 guipuchis ya están cumpliendo condena en su propia comunidad autónoma, de modo que, permaneciendo en la misma, no precisan cambios de domicilio y otros engorros burocráticos necesarios para el acceso a determinadas prestaciones sociales. En realidad, hay sitio para todos ellos en Araba: hagamos, pues, realidad el acercamiento y la agrupación de todos los vasquitos; al menos, de éstos. Por último, por lo que se refiere al factor distancia, Araba apenas está una veintena de kilómetros más alejada que Pamplona-1. Ni los internos ni sus familiares se verían perjudicados; ¡todo por quedarse en casa! Y evitaríamos equívocos y encontronazos aquí, no sea que estos guipuchis terminen pensando, antes o después, que ésta es su casa y se comporten con nosotros al igual que sus prepotentes paisanos nacionalistas: haciendo lo que les dé su “real” gana.

¿Resistirá Uxue Barkos la tentación de mostrarse solidaria –ella, tan buena- con Madrid y los guipuchis, y de mostrase obediente en esta atípica perspectiva de la “construcción nacional”? Dependerá de ella, de los guipuchis que la tiene asediada… y del partido-madre al que debe pleitesía y cuentas: el EAJ-PNV.

Paradójicamente, en una tesitura en parte análoga, bien pudiera encontrarse su antagónica Ana Beltrán: aprisionada –nunca mejor dicha- entre los deseos de sus electores y los intereses cortoplacistas de Madrid. Que nunca se sabe y ya hemos visto de todo.

Sila Félix

viernes, 3 de febrero de 2017

Ensalada de tortazos en la izquierda abertzale


Esta semana pasada nos enteramos y no por los medios batasunis oficiales o los blogs antifas clásicos que se inventan agresiones fascistas, que dos militantes abertzales fueron agredidos verbal y físicamente la noche del pasado sábado 14 de enero durante las fiestas del barrio del Antiguo, en San Sebastián. No es que los camorristas fuesen malvados extremo-ultraderechistas sedientos de sangre baska, sino que los agresores han sido identificados también como militantes de Sortu y Ernai (las juventudes de este partido proetarra) y los agredidos, militantes de una facción disidente de la izquierda abertzale "oficial".

Así es como uno de estos pequeños etarrillas de 15 años fue rodeado por un grupo de diez sortudos para ser vejado y amenazado con lindezas como "romperle la cara" si seguía realizando pintadas por el barrio. Pero la cosa no quedó sólo ahí.

Ese misma noche también fue agredido otro militante de 17 años, esta vez con más graves consecuencias ya que fueron 20 valientes, alguno hasta con 40 años de edad, los que le rodearon y entre insultos le propinaron una paliza con lesiones que requirieron una visita al hospital. No contentos con ello, la turba de borrokas también le zurró a sus amigos y todos ellos tuvieron que salir pitando del recinto de txosnas (barracas políticas) entre tortazos y alguna nekane amenazante con una botella rota en las manos.

Estas agresiones no aparecen de la nada, durante el día los sortudos estuvieron arrancando propaganda del citado grupo disidente en torno al recinto político-festivo y uno de los estalentados que resultaron agredidos acumula ya un historial de amenazas hacia su persona (tanto verbales como en pintadas con su nombre) y otra agresión física; pero parece que no es suficiente para que aprenda por qué clase de basura está luchando. 

Alguno podría pensar que esta campaña violenta se produce contra algún tipo de militantes abertzales pacifistas o algo así, nada más lejos de la realidad ya que estos jóvenes pertenecen a ATA (Amnistía Ta Askatasuna) un grupo que aboga por retomar la violencia terrorista frente a una izquierda abertzale oficial que para ellos ha adoptado una línea "socialdemócrata" y se ha reblandecido al pisar las instituciones. Estamos hablando de auténticos descerebrados que no durarían en mandarnos a una fosa común y que no por haber recibido un "correctivo" por parte de los batasunis mayores han de tener algún tipo de simpatía por nuestra parte.

En este blog ya habíamos hablado de grupos disidentes como IBIL o ATA que pretenden que la izquierda abertzale vuelva a sus reivindicaciones clásicas (independencia, presos de ETA y poco más) e incluso retomar la violencia terrorista. No olvidemos que ATA es también uno de los primeros nombres propuestos para la banda terrorista ETA por el etarra Txillardegui (Aberri Ta Askatasuna, patria y libertad) pero que fue desechado porque en la variedad dialectal del euskera vizcaíno (no en el batúa) ata significa pato, cosa que no podía ser tomada con seriedad.


El que ha conocido la Herri Batasuna de los años 90 es consciente del cambio experimentado por la izquierda abertzale durante las últimas décadas. En resumidas cuentas ETA y sus hijos eran un movimiento puramente masculino en su naturaleza y sus medios, llamadme "machista" pero las mujeres no se suelen caracterizar por resolver sus diferencias políticas a golpes y a bombazos; y a la hora de la verdad tanto ETA como la Kale Borroka, han sido y son lo que popularmente se conoce como un "campo de nabos" y esto es algo que se puede comprobar fácilmente en los típicos carteles de "presos políticos".

La foto infame del aquelarre etarra en el Matadero de Durango autorizado por el juez Pedraz. No hace falta que os pongáis a contar, por mucho que intenten colocar a las "mujeres" en un lugar relevante, son 62 hombres para tan sólo 11 féminas. Todos alimañas por igual responsables de más de 300 asesinatos.

En cambio hoy en día basta con ver el cambio en su propaganda: aquellos carteles en tonos tétricos y centrados en torno a la ETA y sus euskaldiarreas, hoy en día han dado paso a propaganda más colorida, hippiesca e incluso psicodélica; intentando transmitir buen-rollismo e irse por otras ramas ultraprogres como el feminazismo o el mundialismo.

Izquierda: Propaganda agresiva de Jarrai (las juventudes proetarras durante dos décadas) en los años 80 con la leyenda "destruye al ejército ocupante". Derecha: Logo del colectivo vinculado a Ernai (las juventudes de Sortu) Gazte Zukgua, lo que viene a significar "zumo de jóvenes", con frutitas y todo.

Con este plantel, tenemos a organizaciones incipientes como ATA que intentan recuperar el discurso y la imagen deliberadamente malvada que la izquierda abertzale tuvo en años más duros como los años 80 y los 90; y que si no vuelven a la violencia terrorista es porque no pueden. Como es obvio nuestro deber es combatir el discurso de los matasunos sean quienes sean y aunque vayan por las "buenas" y lo intenten travestir de colorines. Con respecto a los conatos de guerra civil entre las diversas facciones batasunis, qué queréis que os diga, son sus costumbres y hay que respetarlas.

Hispano

lunes, 21 de noviembre de 2016

Navarra, basurero de Guipúzcoa: el plan Barkos para la Ribera


Unos cientos de radicales de izquierdas, abertzales y batasunos, casi más siglas que personas, se pasearon por Pamplona el sábado 19 de noviembre “por las libertades y contra el fascismo”. Entre la Guerra Civil y la Guerra de las Galaxias, ahí se encuentra el lugar moral de nuestra extrema izquierda. Eso sí, una izquierda aromatizada: manifestándose, hicieron una ofrenda floral de 3.500 claveles en memoria de las 3.500 personas que dicen ellos que fueron “represaliadas” durante el franquismo. Flores, flores.

Viendo eso, uno pensaría que nuestros marxistas y nacionalistas son amantes de la belleza y el buen olor. Y quizá lo sean, pero no lo demuestran. Al menos no quieren demostrarlo en esa parte de Navarra que tan poco los quiere y que tanto les repugna: la Ribera.

Tienen nuestros gobernantes un preacuerdo con las autoridades de su amada Guipúzcoa para mandar 75.000 toneladas de basura hasta 2019 al vertedero de El Culebrete. Es decir, que la Ribera de Navarra tendría que tragarse hasta 2019 el 47% de las 165.000 toneladas de basura que produce el Consorcio de Residuos de Guipúzcoa al año. Y eso que, además de la recogida selectiva, el reciclaje y demás se quedan en casa con una parte notable de basura humana, como llevamos viendo unas cuantas décadas.

¿Y a cambio de qué? A cambio de unos 5,25 millones de euros, a gusto del Cuatripartito, que permitirían a nuestros vecinos del Noroeste no tener que crear nuevos vertederos y plantas para su exceso de desechos y sobre todo para su caótico y presuntuoso sistema de recogida. No puede ser que en gran parte de Alemania haya 3 contenedores de media y esta gente presuma de tener 8 diferentes en según qué pueblos.

Cómo será la cosa que algunos de los colectivos ecologistas habitualmente usados por ellos para su propaganda dicen ya que “ni administrativa, ni técnicamente es posible” que la planta de El Culebrete asuma esto, a ningún precio. Ya se está al límite de la capacidad de la planta ribera, y para poder complacer a los abertzales haría falta nueva Autorización Ambiental Integrada. O sea, ampliar el vertedero navarro.

Con este acuerdo quedaría anulado en la práctica el Plan de Residuos de Navarra. ¡Como si eso importase al actual Gobierno de Navarra, que sólo suspira por tener un Plan de Residuos de Euskaherria! Todo él en vascuence eso sí, y con los vertederos por lo que se ve en suelo navarro. Que para eso sí debemos de servirles.

No tiene ningún sentido, visto desde Navarra y pensando en los navarros, gastar un dineral en recogida selectiva y en reciclajes, para luego traer a Navarra luego lo que los otros no quieren en su suelo. Además, hay que tener en cuenta la otra parte del impacto ambiental, porque además de basuras vascas contaminaríamos masivamente con gases con efecto invernadero, con miles de camiones al año cruzando carreteras para llegar desde Guipúzcoa hasta El Culebrete.

Hubo un tiempo en el que los abertzales tenían su programa mínimo en lo que llamaban “alternativa KAS”: anexión de Navarra, independencia y estado socialista, o sea soviético. Ahora nos ha tocado vivir su repliegue a la “alternativa KK”: ya que no van a conseguir Navarra por las buenas ni la consiguieron por las malas, y ya que en la Ribera su peso social, especialmente entre la gente que se lava, es mínimo, quieren llenar Navarra empezando por la Ribera de la basura que producen las Vascongadas. Los residuos y fiemos como instrumento político del Cuatripartito y de Barkos. Tampoco demasiado raro si pensamos que sus mejores amigos son los fétidos batasunos de Bildu. Esos sí que son basura.

Caius

martes, 29 de septiembre de 2015

Los doce cañones de Velate


Hace 36 años desaparecieron del muy noble escudo de armas de Guipúzcoa la recompensa otorgada por Juana I de Castilla tras la campaña de las tropas vascongadas en la conquista del reino de Navarra, mediante Privilegio firmado en nombre de la reina en Granada el 28 de febrero de 1513.

¿Qué ocurrió para que esos cañones fuesen expuestos como trofeo?

La conquista de Navarra y una breve invasión entre el 10 de julio de 1512 y 9 de septiembre de 1512 fueron comandadas desde Vitoria por el Duque de Alba y terminaron con la jura por parte de Fernando el Católico (rey de Aragón y regente de Castilla por su hija) de los fueros y privilegios del reino el 4 de octubre en Tudela.


La brevísima guerra se explica por la violación por Juan de Albret y su esposa Catalina de Foix (reina nominal de Navarra) del tratado de Valencia en el que Juan de Albret cedió la tutela del reino de Navarra al reino de Castilla en 1488. Navarra estaba en guerra civil entre agramonteses y beamonteses y entre distintos grupos de ciudades, y sus reyes fueron incapaces de poner orden y paz sin la ayuda de su tío Fernando el Católico. Éste, como es lógico, pidió  y obtuvo un compromiso solemne de que Navarra no iría contra los intereses de Castilla y Aragón. En 1512, Juan III y Catalina violaron esa promesa al intervenir con Navarra en una de las guerras de Italia entre su tío Fernando y su señor feudal supremo, Luis XII de Francia.

El reino muy mayoritariamente recibió a castellanos y aragoneses sin resistencia, así lo hicieron todos los beamonteses, muchos agramonteses y casi todas las grandes familias. El Papa había legitimado espiritualmente la conquista, y el propio Juan de Jaso la había legitimado jurídicamente. Pero los reyes franceses se negaron a firmar una rendición pacífica y contraatacaron en varias ocasiones, la primera de ellas en el mismo año de 1512.

En el primero de esos contraataques Juan de Albret asedió sin éxito y sin aliados la ciudad de Pamplona gracias a la rapidez de actuación del Duque de Alba que se replegó a la capital del reino y a que el monarca franco-navarro dividió su ejército en tres columnas.

En la retirada hacia Ultrapuertos salieron a su encuentro por orden del rey Fernando el Católico el noble guipuzcoano señor de Berasategui, el Señor de Lizarra y Diego López de Ayala, con los cuales se encontró de bruces con la retaguardia del grueso navarro-gascón el 7 de diciembre de 1512 en las estribaciones de Velate.

La retaguardia -formada por lansquenetes alemanes (un tipo de mercenarios) que acompañaban parte de las piezas de artillería utilizadas en el asedio a Pamplona- creyéndose atacados y desfallecidos por el frío y el hambre se batieron en retirada dejando a dos artilleros disparando contra los guipuzcoanos para cubrir su huida, quienes cuerpo a tierra evitaron los proyectiles y al capturar las piezas de artillería gritaron ¡España, España!

Posteriormente llegaron Berasategui y López de Ayala concluyendo la trifulca con un centenar de soldados de los Albret capturados y dando don Diego aviso al Duque de Alba para que enviase dos centenares de mulas,necesarias para bajar los cañones a Pamplona.

No fue la batalla más heroica ni la más justa pero fue así y en recompensa por esa fidelidad, la reina Juana I de Castilla en 1513 concedió su heráldica a Guipúzcoa.

 ¿Porqué ya no se muestran los doce cañones en el escudo de Guipúzcoa?

El nacionalismo, empeñado en reescribir la historia y la lengua como en el clásico 1984 de Orwell ya desde el comienzo del despropósito engendrado por la mente enferma de Sabino Arana intentó en varias ocasiones suprimir todo vestigio de pertenencia a España.


Esto se materializó el 2 de julio de 1979 en Oyarzun, al ser aprobada por unanimidad la moción presentada por el aranista José Antonio Ayestarán Lecuona tras varios intentos fallidos como el diputado provincial, D. Manuel Olaizola, quien propuso lo mismo, en el año 1976, en la comisión de Educación de la Diputación de Guipúzcoa y la asamblea de Guipúzcoa celebrada en Azpeitia como reunión preparatoria de la Asamblea de Municipios que tuvo lugar en Estella el 14 de junio de 1931.

Excusándose en una supuesta afrenta a Navarra y la intención de hermanamiento con la comunidad foral suprimieron los cañones por unanimidad y una vez abierta la puerta bajo la ilusión de la concordia sobre olvidadísimas heridas adoptaron como escudo del Gobierno Vasco en decreto del 19 de octubre de 1936 "las armas de Araba, Bizkaya, Gipuzkoa y Nabarra, en sus propios colores, eliminando de ellas los atributos de institución monárquica o señorial y de luchas fratricidas entre vascos, agregando los símbolos de su primitiva libertad...".

En suma, los nacionalistas llevan su nación inexistente a la Edad Media, y hace que los guipuzcoanos rechacen, ¡después de 466 años de uso!, los doce cañones que en 1513 se les concedió llevar por su valor y lealtad en combate


Gracias a dicha medida adoptada por el PNV (Geroa Bai ahora en Navarra) quedó desterrado también el rey castellano –sea Enrique IV o Alfonso VIII- de la heráldica guipuzcoana, que curiosamente no ofendía a nadie, y se generó un conflicto aún mayor con Navarra por incluirla como parte de la Comunidad Autónoma Vasca. Esto último lo resolvió definitivamente el Tribunal Constitucional en 1986 e hirió de muerte la relación de las dos comunidades, y sigue siendo una constante a día de hoy.

¿Y qué le queda a Guipúzcoa? La leyenda de su escudo, ‘Fidelissina Vardulia Nunquam Superata’, siempre que olvidemos que esa fidelidad es a España y a sus reyes, en nombre de la unidad contra los enemigos de dentro (los escasos rebeldes navarros) y de fuera (los franceses, siempre); y los tres tilos sobre el mar, que probablemente representen los tres partidos de la antigua Guipúzcoa. Tres árboles como resto de una gran historia, que se forjó a cañonazos.