jueves, 3 de marzo de 2016

Disidentes de la izquierda abertzale pretenden volver a la violencia terrorista


Parece que algo está cambiando en Navarra: la gente opina en una mayor libertad que en años pasados, la oposición política pasea por la calle sin escoltas, en las redes sociales el discurso separatista ha dejado de ser monotema, las bandas de chusma callejera abertzale comienzan a ser desarticuladas... En definitiva todos estamos construyendo poco a poco una Navarra más libre, de una vez ya sin terrorismo etarra (que no terrorismo de baja intensidad, que sigue existiendo) que atenace las libertades de sus ciudadanos. La izquierda abertzale está en el poder, sí, pero está claro que acabarán cayendo por su propio peso y también que el pisar moqueta les está aburguesando. Quizás en este proceso aprendan a defender de forma pacífica sus ideas ya de por si defectuosas.

Sin embargo todo esto le molesta a muchas personas dentro de la propia izquierda abertzale, tanto que se están produciendo movimientos internos de forma sibilina con la finalidad de congregar a los militantes más descerebrados, aquellos que echan en falta la violencia terrorista para acallar a quienes no piensan como a ellos les gusta. La violencia es su única razón, sin la razón de la fuerza ellos no son nadie.

La semana pasada salía a la luz un documento que elementos de la izquierda abertzale no oficial estaban haciendo circular con toda la discreción, pero parece que no la suficiente. En el mismo se llamaba a retomar la violencia para lograr la independencia de Euskal Herria, como vemos no es que se hayan roto la cabeza demasiado, puesto que es la línea que la izquierda abertzale oficial ha venido defendiendo y defiende, desde hace más de 50 años; solo que si ahora no defiende la violencia terrorista es porque en primer lugar no puede ejercerla (debido a la acción polical) y en segundo lugar, a que no les conviene de cara a la galería mostrarse como los psicópatas que son, esto les restaría votos.

Entre otras cosas, este documento intervenido también ofrece consejos técnicos a los potenciales militantes de una nueva facción violenta abertzale, como por ejemplo instrucciones de seguridad para sortear la vigilancia policial y anuncia que se le harán llegar a sus adeptos manuales para la realización de ataques y sabotajes. A pesar de que se refieren a ellos mismos como "el proyecto" o "la organización", las fuentes que han hecho público este documento afirman que lo más probable es que se trate de elementos pertenecientes a otros grupos disidentes ya identificados en la prensa como ATA o IBIL.


Como iba diciendo, estos grupos de disidentes ya han llevado a cabo actividades de proselitismo a favor de la violencia abertzale, conocido es el caso de IBIL (caminar) un grupúsculo nacido en Vizcaya en el año 2012 y que se extendió a Navarra, siendo la apología de la violencia terrorista en ambientes cerrados abertzales la principal de sus actividades.

Fermín Sanchez Agarruza, un etarra y ex-profesor de un colegio público de Urdax; sería uno de sus principales líderes, habiendo saltado a la prensa en el año 2014 el abandono de su puesto de trabajo para buscar en el sur de Francia apoyos y armas para retomar la actividad armada por su cuenta y al margen de ETA. Este friki, que se despidió de sus alumnos con una nota escita en élfico y euskera, estuvo moviéndose durante algún tiempo por el sur de Francia, hasta que tuvo un toque de atención por parte de la propia ETA, exhortándole a que abandonase su intentona de crear una escisión en la izquierda abertzale.

Más reciente es aún el rebrote de kale borroka vivido en noviembre del año pasado, cuando fueron quemados 8 autobuses públicos del bizkaibus en Vizcaya. Este ataque fue asumido mediante pasquines y un correo electrónico por un grupo desconocido, que pedían la amnistía para los presos de ETA, una reivindicación clásica de la izquierda abertzale que auténticos psicópatas asesinos se vayan de rositas. A este ataque se suma otro en Lujua (Loiu) el pasado año 2014 y que se saldó con la quema de 5 autobuses, utilizando el mismo modus operandi y reivindicaciones. Ambos ataques se saldaron con daños que causaron perdidas millonarias en las arcas municipales.


No por no ejercer la violencia de forma oficial, la izquierda abertzale pasa a ser la buena ante el surgimiento de estos grupos residuales de descerebrados que ahora mismo no representan una amenaza inminente (más que para su propia inteligencia). En nuestras manos queda entonces dar la batalla de las ideas para que los abertzales -más o menos violentos- no consigan sus objetivos, lo intenten por las buenas o por las malas.

Hispano

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