lunes, 23 de marzo de 2015

Historia de la bandera de Navarra


Una creencia errónea bastante extendida es la que dice que la bandera de Navarra "tiene siglos de historia", de hecho hace unos pocos meses una viñeta de Oroz levantaba críticas en las redes por afirmar esto mismo. Bien, por iconoclasta que esto pueda sonar en esta ocasión hay que darles la razón a los críticos con el caricaturista: la bandera de Navarra no tiene siglos de historia, sino un siglo de historia, más en concreto 105 años.

Sin embargo es su elemento central, el escudo de Navarra, el que si que atesora siglos de historia, incluyendo una evolución lógica que iría desde el simple blasón en campo de gules (de color rojo en su totalidad) hasta el escudo actual que conserva el blasón rojo añadiendo varios elementos como las cadenas de Navarra o la esmeralda. Esta evolución del escudo de armas de Navarra da para un artículo a parte y será tratada en su momento.


Como antecedente histórico, podemos citar que ya monarcas del siglo XIV como Carlos II de Navarra habían utilizado símbolos vexiloides como el de la miniatura que sigue. Sin embargo no podemos considerar este tipo de estandartes reales como las primeras banderas de Navarra dado que representan al linaje del rey y no al propio reino, ya que por aquel entonces los reinos no tenían este tipo de símbolos propios. De forma anecdótica, el cronista del Duque de Alba durante la conquista de Navarra en 1512, durante el intento fallido de recuperar Pamplona por parte de los legitimistas también nota la existencia de "una bandera colorada con ciertas bandas de oro en ella a la cual todos aguardaban y juraron de no la desamparar" al frente del ejército del rey Juan de Labrit, compuesto por agramonteses, franceses y mercenarios alemanes.


Como ya venía comentando antes, la aparición de la bandera de Navarra es bastante más tardía y esta se produciría en un momento de eclosión de toda clase de enseñas, ya sean republicanas, socialistas, nacionalistas o regionalistas, junto con la tradicional enseña rojigualda, que databa de 1785 pero que hasta el año 1908 no sería establecida por decreto como la bandera que presidiría los edificios públicos en las fechas de fiesta nacional. Este decreto vendría motivado por el uso en "excepciones reprobables" de otras banderas alternativas como la bandera tricolor republicana, o banderas separatistas como la ikurriña.

Notada por aquel entonces la ausencia de una enseña representativa de Navarra, durante los preparativos de la celebración del VII aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa (en 1912) la Diputación Foral toma la decisión política de estandarizar el escudo de Navarra y de dotarlo de una bandera, encargando el asesoramiento histórico a tres miembros de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra: los éuskaros Arturo Campión y Hermilio de Olóriz y el militar Julio Altadill.


De esta manera, en el mismo acuerdo foral se establecería que el diseño definitivo del escudo de armas de Navara que contaría con "elementos esenciales, según tradición constante, cadenas de oro sobre fondo de gules con una esmeralda en el centro de unión de los ocho brazos de eslabones". Este diseño se debe a que por aquel entonces se encontraba muy arraigada la creencia de que las cadenas y la esmeralda fueron incorporadas por el rey navarro Sancho VII el Fuerte debido a su gesta heroica del asalto de la tienda de Miramamolín en la Batalla de las Navas de Tolosa.

Sin embargo, no se tiene constancia de la incorporación de las cadenas al escudo de Navarra hasta el siglo XV, casi un siglo antes de 1512, desmintiendo las tesis vasquistas que sugieren que las cadenas de Navarra son puestas por los castellanos en el escudo de Navarra a partir de 1512, muy en la tónica de inventarse la historia según les conviene cuando no son capaces de justificar que un rey de Navarra vaya a luchar en pleno Jaén, muy lejos de las fronteras de Navarra, junto con los reyes de Castilla y Aragón, contra el Imperio almohade.


Así mismo, la Diputación Foral acuerda el 15 de julio de 1910 establecer como bandera oficial de Navarra la bandera que cuenta con las armas de Navarra en el centro de un paño de color rojo, al ser este el color del campo del escudo de Navarra y representar también la foralidad de esta comunidad. De esta forma al día siguiente, 16 de julio, dicha bandera es izada por primera vez en la Diputación Foral por ser el aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa. De forma anecdotica, en 1905 ya había sido confeccionada una bandera con elementos muy parecidos para la colonia navarra en San Sebastián.

El mismo día que esta bandera era izada, también era colocada por los nacionalistas vascos en el balcón del primer Centro Vasco de Pamplona, intentando apropiarse de este nuevo símbolo navarro desde el momento de su origen. Sin embargo, esto no interferiría en el proceso de interorización de la nueva bandera por el común de los navarros aunque no sin polémicas, sirva como ejemplo un breve texto publicado en la revista La Avalancha para ver que esta no era contrapuesta a la enseña nacional:  "Interceda este año San Fermín, el día de su fiesta, con el Señor todopoderoso para que (…) la patria prospere al amparo de la Cruz sacrosanta, y de la bandera roja y gualda de España, y a cuya sombra bienhechora flamee victorioso el pendón bermejo de Navarra" (6 de julio de 1915)

Bandera de Navarra izada en la Diputación Foral de Pamplona (1912)

Esta bandera estaría presente también en las tres visitas que el rey español Alfonso XIII hizo a la ciudad de Pamplona por aquel entonces, siendo la primera de ellas en 1912 para la conmemoración del VII centenario de la Batalla de Navas de Tolosa -celebrado por todo lo alto-, en 1920 para la clausura del II Congreso Mundial de Estudios Vascos -organizado por la Sociedad Eusko Ikaskuntza y copatrocinado por la Diputación Foral y las Diputaciones vascas-, y por último en 1922 con motivo del III centenario de la canonización del copatrono de Navarra San Francisco Javier.

La bandera de Navarra y la bandera española convivirían en un tándem y de forma constrapuesta harían también lo mismo los nacionalistas vascos con la bandera de Navarra y la ikurriña, que por aquel entonces pasa de ser una bandera separatista vizcaína a ser la bandera separatista de su Euzkadi, contraviniendo a su propio creador, el ya difunto Sabino Arana. Esto es así hasta el golpe de Estado del general Primo de Rivera en 1923, siendo una de las primeras medidas que dictó la de prohibir "izar ni ostentar otra bandera que la nacional en buques, edificios, sean del Estado, de la Provincia o Municipio, ni en lugar alguno", con objeto de prohibir banderas como la ikurriña que en adelante serían exhibidas de forma clandestina.

Visita de Miguel Primo de Rivera a Pamplona (1925)

Con motivo de esta prohibición fue perseguido, por ejemplo, el ex-concejal nacionalista de Tafalla Santiago Doxandabarantz que la hizo colgar del balcón consistorial la enseña regional durante el Día de San Francisco Javier, por lo que tuvo que refugiarse en Francia al ser retirada la bandera por somatenistas que también detuvieron al conserje que la colgó por él. Sin embargo, hechos puntuales como éste no le restan a la bandera de Navarra su condición de bandera oficial a la que se asocian por aquel entonces dos sentimientos enfrentados: existe constancia de que en una jura de bandera del Somatén en Pamplona y que se organizó en 1925 con motivo de la vista a Navarra del dictador Miguel Primo de Rivera, los somatenistas marcharon por detrás de la bandera de Navarra.


Con la proclamación de la Segunda República española, no tardarían de sobrevenirse sobre el escudo y la bandera de Navarra cambios a imitación de los que habían sido llevados a cabo en la bandera nacional. Así el 8 de junio de 1931 la Diputación ordena la sustitución del timbre de corona real por una corona mural en todos los símbolos oficiales. Este cambio en los símbolos de Navarra es en todo caso es erróneo ya que el origen real de la corona mural es la corona del reino de Castilla. La Real Academia de Historia desaconsejó en un informe su uso en el escudo de la bandera nacional, recomendando a su vez el uso de la corona cívica, compuesta por un cerco de ramas de roble o encina.

Durante la II república la bandera tricolor republicana convive con la bandera de Navarra y a su vez vuelve a resurgir la ikurriña, que se hace presente en todo tipo actos y en algún ayuntamiento. Durante este tiempo no se pudo asociar la bandera de Navarra a la bandera rojigualda porque esta última era objeto de prohibición, quedando postergada hasta los tiempos de la Guerra Civil. En un principio la bandera republicana era considerada en Navarra, de mayoría conservadora, como bandera española falsa frente a la tradicional bicolor, aunque en los medios de la época se consideraba a la tricolor como un mal menor frente a las banderas rojas del socialismo. Aún así, la bandera republicana se vería asociada a todo lo que la derecha repudiaba del socialismo.

No obstante, esta convivencia no carecería de roces: el 3 de diciembre de 1931 y tras una celebración religiosa en honor del copatrono de Navarra a la que la Gestora provincial se negó a acudir y prohibió la convocatoria de los alcaldes de Navarra, una muchedumbre compuesta principalmente por carlistas, monárquicos y nacionalistas (por aquel entonces los nacionalistas vascos de Navarra habían hecho causa común con el resto de la derecha contra la izquierda republicana) se dirigieron a el Palacio provincial, donde unos jóvenes colgaron la bandera de Navarra del balcón. Al congregarse otra masa de ideología opuesta en las inmediaciones se produjeron incidentes que obligaron a la policía a actuar. Al disolverse ambos grupos, el Gestor provincial, el alcalde y varios concejales retiraron la bandera de Navarra, que destrozaron y quemaron. Desatando así una intensa polémica que les llevaría a llevar a cabo un acto en desagravio a la bandera de Navarra.

Aún a día de hoy, y pese a la furia iconoclasta que se le supone al régimen de Franco, podemos encontrar escudos de republicanos en lugares públicos como la Plaza de Toros de Pamplona -en este caso el escudo de Pamplona-. ¿Eran acaso las autoridades franquistas más tolerantes con los símbolos opuestos que los "republicanos" de hoy en día?



Los nacionalistas vascos de por aquel entonces, al mando de los cuales se encontraba Miguel Javier Urmeneta, van otorgando a la ikurriña un lugar preeminente en la simbología nacionalista y relegan la bandera de Navarra a mera bandera regional de Nabarra en Euzkadi, de hecho en publicaciones nacionalistas de la época como Amayur llegan a afirmar que la ikurriña tenía un fondo rojo "tomado del color de la bandera de Nabarra", algo un poco difícil teniendo en cuenta que la ikurriña es de 1894 y la bandera de Navarra de 1910.


Durante la Guerra Civil, los carlistas navarros son pioneros a la hora de izar la "auténtica bandera nacional" (la rojigualda) siendo enarbolada en Pamplona por el requeté el mismo día del alzamiento, pero también utilizarían de forma indistinta la bandera de Navarra en los campos de batalla, llegando incluso a lucir banderines que por un lado eran la bandera de España y por el otro la de Navarra.

El 8 de noviembre de 1937 y en plena Guerra Civil el general Francisco Franco en persona visita Navarra para atorgarle a la provincia la Cruz Laureada de la Real Orden de San Fernando "en recuerdo de las gestas heroicas de Navarra en el Movimiento Nacional y homenaje a quien tan reciamente atesora las virtudes de la raza" y añadiendo "que desde hoy deberá grabar en
sus escudos". Esta es la más alta condecoración militar española y se entiende esta concesión en virtud a los siguientes hechos:

En primer lugar, al comienzo de la Guerra Civil el bando nacional contaba con 35.000 voluntarios de los que 8.500, la cuarta parte, eran navarros. Durante el resto de la contienda, en la zona nacional el 15% de los combatientes son voluntarios, mientras que en Navarra la cifra asciende hasta el 45% de voluntarios, siendo la mayor parte de ellos requetés.

En segundo lugar, 4.552 navarros murieron en combate durante la Guerra Civil, lo que da una tasa de 13,2 navarros de cada mil, lo que duplicaba cuanto menos el promedio nacional de 5,9 caídos por cada mil habitantes.

Teniendo en cuenta esto, Navarra cumplía realmente los requisitos necesarios para que le fuese otorgada la preciada distinción militar y este hecho fue recibido con entusiasmo por los rotativos navarros del momento. A partir de 1937 y durante más de 40 años el escudo de Navarra luciría este distintivo.


Ya en la transición a la democracia y 15 días antes de los Sanfermines de 1980, el Parlamento de Navarra retira la laureada del escudo de Navarra bajo el pretexto de buscar la reconciliación de los navarros. En 1981 se aprueba una nueva Norma en la que se define el escudo oficial de Navarra omitiendo la Cruz Laureada, algo que fue reflejado definitivamente en la Ley Orgánica 13/1982 de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra (LORAFNA).

La fórmula elegida para no renunciar de forma unilateral a tal condecoración era omitir su representación en el escudo de Navarra sin renunciar formalmente a tal condecoración, lo que dejaría a la laureada en stand by, siendo el escudo oficial una versión simplificada del completo, que sí que incluiría el distintivo de la laureada. En la práctica, una condecoración militar colectiva no es renunciable y menos con 40 años de retraso, pero sí es perfectamente posible no exhibir el símbolo en el escudo de Navarra. De este modo, el escudo de Navarra de uso es el que conocemos, y a la vez Navarra sigue teniendo esa condecoración militar permanentemente aunque no la use.

Esta situación incierta no ha dejado de ser un foco de polémica en las décadas posteriores, por ejemplo por la laureada que a día de hoy aún está en la fachada del Palacio de Navarra. Y más desde diciembre del año 2012, cuando el Parlamento de Navarra renunciaba formalmente a la condecoración de la Cruz Laureada de San Fernando con los votos a favor de PSN, NaBai, Bildu, Izquierda-Ezquerra y Geroa-Bai, mientras que UPN se abstuvo y el PPN votó en contra.


La Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra (LORAFNA), de 10 de agosto de 1982, establece en su artículo 7.1: "El escudo de Navarra está formado por cadenas de oro sobre fondo rojo, con una esmeralda en el centro de unión de sus ocho brazos de eslabones y, sobre ellas, la Corona Real, símbolo del Antiguo Reino de Navarra".

Así mismo, la misma ley establece en su artículo 7.2: "La bandera de Navarra es de color rojo, con el escudo en el centro".

Por último mencionar que actualmente y tras varias décadas de vasquismo recalcitrante construido a base de amonal e ikurriñas, el nacionalismo vasco a vuelto a adoptar una nueva estrategia según la cual algunos de sus adictos pasan a adoptar en Navarra una estrategia de "nacionalismo navarro" con la que pretenden ganarse a los navarros que siempre han visto las ikurriñas como una bandera ajena impuesta desde Bilbao.


Pese que han venido utilizando una variedad de estandartes (incluso con las cadenas) a lo largo de los años, parece que finalmente se han decantado por la bandera anteriormente expuesta, inspirada en la bandera actual de Navarra en la que han sustituido el escudo tradicional de las cadenas por una versión anterior del escudo de Navarra que aparece en el libro de la Armería del Reino de Navarra, han omitido eso sí, la corona real, cuando con corona o sin ella es un símbolo que representó al reino de Navarra en su tiempo y por lo tanto un símbolo monárquico, algo gracioso cuando hablamos en la mayor parte de adeptos de la extrema izquierda.

Tampoco faltan los iluminados que se han tragado el anzuelo entero y que tienen propuestas delirantes como la de Nafarroa osoa (la Navarra al completo) que consistiría en retraer el estatus territorial de un supuesto Estado "Nabarro" independiente hasta los tiempos de la Edad Media cuanto menos, incluyendo entre sus fronteras Navarra, el País Vasco, La Rioja, Burgos, Lleida, la Aquitania y buena parte de Aragón y la región francesa del Mediodía-Pirineos. Sólo con escribir esto me entra la risa; pero es el mapa que Federico Krutwig desarrolló en su libro Vasconia, y sobre ese proyecto nació ETA. No importa cómo se presenten, ellos son los mismos de siempre y quieren lo mismo de siempre, contra navarra y contra España.

Todos estos juegos de flores tienen el propósito claro de engañar a algún despistado que pase por ahí, puesto que debajo de la bandera de Navarra de mentirijillas esconden la ikurriña casposa de siempre. De la misma manera que intentaron apropiarse fútilmente de la bandera de Navarra a principios del siglo XX, a los navarros de principios del siglo XXI no nos engañan con sus emblemas adulterados.

2 comentarios:

  1. Se nota por quien está escrita esta versión adulterada sobre símbolos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En vez de ladrar podrías indicar cuales son las incorrecciones que según tú tiene este artículo...

      Eliminar