martes, 30 de octubre de 2018

La canibalización de los símbolos: las banderas de la biblioteca de la Plaza de San Francisco


En la plaza San Francisco de Pamplona tenemos el vivo ejemplo de la canibalización de los símbolos. En los bajos del edificio que antiguamente albergaba la Biblioteca General de Navarra el Gobierno de Navarra mantiene la biblioteca de barrio para el Casco Viejo de Pamplona. Como cualquier edificio público, la mencionada biblioteca tiene instalada en la fachada del edificio, justo encima de la puerta, las cuatro banderas oficiales de la Comunidad Foral de Navarra (Pamplona, Navarra, España y la UE). Sin embargo, como se puede apreciar en las imágenes, justo encima han colocado unos mástiles doble de tamaño a los oficiales donde ondean la bandera de la UE, la de Navarra y la ikurriña.

Tras ciertas investigaciones resulta que el piso que está justo encima de la entrada de la biblioteca es de propiedad privada, pertenece a un organismo vinculado al separatismo y de manera ladina han colocado la ikurriña con objeto de generar confusión. De hecho, si preguntaras a numerosos transeúntes, pamploneses e incluso internautas, no sabrían distinguir que se trata de banderas no oficiales en domicilio particular estratégicamente colocadas encima y casi tapando a las banderas oficiales de un local público. 

Si contáramos con una Administración que actuara como tal conforme a la legalidad, lo suyo sería que se instara al domicilio particular a la retirada de unos mástiles que parecen oficiales y que, colocados encima de las verdaderas banderas oficiales, generan confusión. Legalmente es discutible y moralmente una auténtica canallada que demuestra con una imagen la pretensión anexionista y canibalizadora que el separatismo y las izquierdas que los secundan pretenden realizar con nuestra amada tierra.

No lo podemos permitir, y estos detalles que para muchos pueden parecer una nimiedad, en el plano simbólico tienen una importancia capital. No podemos permitir que ocupen espacios públicos, canibalicen nuestros símbolos incluso en los edificios oficiales, o nos impongan otros como la placa de la vergüenza de Ansoain (http://www.navarraresiste.com/2018/09/la-placa-de-la-verguenza-y-el-odio-de.html), el cutre monolito de Germán Rodríguez y el aún más cutre de SF Gogoan 78, y peor aún, las numerosas plazas y calles dedicadas a Euskalherria, gudaris y demás basura separatista que lucen en no pocas localidades de la Comunidad Foral de Navarra.

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