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lunes, 25 de septiembre de 2017

El vascuence es la prioridad absoluta a mitad de legislatura


Estamos atentos a los graves acontecimientos de Cataluña, pero eso no nos impide seguir de cerca la política identitaria del cuatripartito en Navarra.  Ya informamos en agosto que una Ley Foral de finales de junio ha eliminado el término “vascuence” de la Ley del año 1986 (¡!), para sustituirlo por “euskera”.  Ver esta increíble metamorfosis del pasado en:



1.- A principios de septiembre, el euskorégimen foral ha lanzado una nueva campaña para alfabetizar en vascuence a adultos, con el dinero que nos ha sangrado a todos en la última declaración de la Renta. La principal novedad es que todas las entidades que están en el sector desde hace años trabajan ahora bajo el mismo paraguas con el Gobierno (ya sea Escuela Oficial de Idiomas, AEK, IKA, Ayuntamientos, academias).

En el vídeo de promoción, una de las participantes dice que no concibe ser navarra sin saber vascuence, ya que la lengua le ayuda a conectar con “nuestra verdadera identidad”. Corolario:  ¿Qué identidad tiene un navarro que no hable vascuence? ¿Una identidad falsa? ¿Una medio-identidad?   Juzguen ustedes: https://www.youtube.com/watch?v=DxY8sppHMvs (a partir del minuto 18:00)

Se puede ver toda la información sobre la campaña en: www.aprendeeuskera.navarra.es
Decálogo obtenido de la web de AEK:


Los mandamientos del aprendizaje se resumen en dos: Amarás el vascuence por encima de todo y obligarás al prójimo como a ti mismo.

2.- La siguiente iniciativa es la inauguración de la exposición “Navarrorum. Dos mil años de documentos navarros sobre el euskera”, cuyo comisario es Peio Monteano, que es también técnico superior del Archivo donde se exponen los contenidos. La muestra permanecerá hasta diciembre en el Archivo Real y General de Navarra, y luego viajará por otras localidades y territorios en los que tiene presencia esta lengua (para seguir haciendo propaganda). Es curioso que hayan escogido una palabra en latín para darle título a la exposición, lo que prueba que, por lo menos, un rey autóctono de la Dinastía Jimena se expresaba en otra lengua.  

En la presentación, destaca Uxue Barkos la importancia del euskera como “elemento cultural que fraguó la identidad de Navarra, y de sus habitantes, los navarros”. Son palabras calculadas al milímetro, que omiten decir que en esta tierra hubo bastantes más elementos que forjaron la identidad del pueblo.  Ni todos los navarros hablaban vascuence, ni todos los habitantes llevaban aquí desde siempre. Navarra ha sido siempre plural y diversa, en la Edad Media y en 1970.  Y en el siglo XXI, más todavía.


Menos mal que la exposición reconoce que el retroceso del vascuence ha sido paulatino desde hace cuatro siglos. La lengua empezó a desaparecer en el siglo XVII, con la formación de los Estados-nación bajo el principio de “un país, una lengua”.  Después, en el XVIII, fue rechazada “por la razón de los ilustrados” y en el XIX “se verá atrapada entre el liberalismo uniformizador y el nacionalismo identitario”.  Como se ve, en esos siglos no se le puede llamar “facha” a nadie, ni hacerse la víctima por algo que se le hubiera arrebatado al pueblo. http://culturanavarra.es/es/navarrorum

3.- Por último, recordemos que se está cocinando el Decreto Foral que regula el uso del vascuence en la Administración. De entrar en vigor, esta norma tendrá consecuencias no solo en el sector público funcionarial, sino también en el sector privado (las empresas deberán contar con perfiles en vascuence para poder solicitar ayudas o participar en contratos).  http://www.navarraresiste.com/2017/02/euskera-la-discriminacion-que-se-nos.html  

Leodegundia

viernes, 11 de agosto de 2017

¿Sabías que Uxue te prohíbe decir “vascuence”?

Euskera por imperativo legal: ni vascuence, ni vasco.

Mientras Pamplona era una exaltación a la fiesta, aunque dividida entre la resaca del chupinazo y el golpe de mano de Asirón con la ikurriña en la fachada del ayuntamiento, el cuatripartito daba una vuelta de rosca más e imponía, por ley, otra de sus calculadas medidas de ingeniería social siempre orientadas a la “construcción nacional” y, por ende, a la fractura social en Navarra.

Mediante Ley Foral 9/2017, de 27 de junio, publicada “casualmente” el mismo 6 de julio, entre otras medidas que persiguen la implantación velis nolis del vascuence-euskera, se modificaba la Ley Foral 18/1986 de 15 de diciembre del Vascuence. De este modo, según su disposición adicional, «Todas las disposiciones y actos que desarrollen o se dicten en aplicación de la ley foral del euskera se adaptarán a esta nueva denominación, y deberán utilizar la nueva denominación de “euskera”, que sustituye a la de “vascuence”». Con ello se pretende extirpar los términos vascuence y vasco de todo entorno público o privado en el que este idioma planee de cualquier modo. No quieren, siquiera, que pronunciemos la palabra “vascuence”. Y se han dado mucha prisa: si usted busca, en el portal gubernamental Navarra.es, la vieja Ley Foral del Vascuence, ya no la encontrará. En suma, un perfecto ejercicio de totalitarismo idiomático y de policía del pensamiento: 1984 quedó muy atrás, desbordado y con cobertura legal. No en vano, Uxue Barkos Berruezo firma que «mando a los ciudadanos y a las autoridades que la cumplan y la hagan cumplir». De ésta no se libra nadie. Cuidadito con lo que dice y escribe...
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Esta norma, breve pero de enormes efectos prácticos, prohíbe además toda interpretación restrictiva de la propia ley que pudiera perjudicar de cualquier modo el uso e implantación del vascuence. Así, según su disposición adicional segunda: «Las entidades locales de Navarra podrán aprobar, en el ámbito de sus competencias, ordenanzas que regulen o fomenten el uso del euskera en su término, sin que puedan contener disposiciones opuestas a lo establecido en esta ley foral». Interprétese todo, pues, por analogía y de la manera más extensiva posible; y sin restricción alguna. Ingeniería social, afirmábamos antes: ¿alguien lo duda ya?

Pese a su trascendencia, la cuestión ha pasado, como tantas otras, desapercibida: o no interesa, o no se valora relevante, o se prefiere mirar a otra parte… o es que “estamos de vacaciones”. Pero, ciertamente, este pan tiene mucha miga.

Se suele afirmar, tímidamente, que el vascuence es un instrumento ideológico al servicio de la “construcción nacional” del separatismo. El hacerlo de tal manera ya implica, en sí mismo, someterse al juicio instantáneo y siempre condenatorio de cierta masa social y sus “organismos”  empeñados en la difusión e implantación del vascuence y su estilo de vida.

En el caso que nos ocupa ya no cabe duda alguna: con esta imposición se pretende cambiar la realidad misma; sustituir unas palabras por otra en exclusiva, ajena a sus raíces y a su propia familia idiomática.

En el libro Voces vascas. Diccionario de uso (Tecnos, 352 páginas, Madrid, 2014) -entre otros tantos que debiéramos rescatar para ser leídos y aplicados- el ex rector de la UPV y catedrático de Historia Contemporánea Manu Montero explicaba que el idioma se emplea en tres niveles. Así, en su prólogo desbrozaba que en el País Vasco –lo que se aplicaría hoy acaso más virulentamente en Navarra- existen tres lenguas políticas: la nacionalista, el "abertzale avanzado" del nacionalismo radical y el "vasco común", sin connotaciones políticas pero que se "ajusta a la corrección política nacionalista"; no existiría, en cambio, una jerga propia de los constitucionalistas. En esta batalla política por el control del lenguaje se habría impuesto, ya entonces, la izquierda abertzale; no en vano el "abertzalismo avanzado" es "hegemónico" y traslada sus giros a la "lengua nacionalista" y de ahí, al "vasco común".

Con la citada Ley Foral, los alumnos han sobrepasado a los maestros.

Es evidente que los separatistas se sirven constantemente, en el ejercicio de su cargante hipermilitancia, de muchos términos, tanto en español como en vascuence, provistos de una enorme carga ideológica. En cualquier conversación o escrito en el que participen, ya se hable de cualquier aspecto relacionado con el País Vasco, de política, cultura, de idioma, de terrorismo, de cambio social, etc., ninguna palabra es inequívoca o neutra. Por el contrario, todo se dice con intención: para que sea escuchada y aceptada acríticamente y sin resistencia. Se impuso “Esukal Herria” por País Vasco y Navarra, “ejecución” por asesinato, “mayoría social” por organismos teledirigidos desde ETA, etc. El 6 de julio pasado le tocó su turno al término “vascuence”, teniendo Uxue y los suyos el valor y la pretensión de eliminarlo de la faz de Navarra. Si pudieran, lo borrarían hasta del diccionario de la RAE. Y es que todas esas gentes están convencidas de no tener límite alguno... De hecho -lo anunciábamos antes respecto al buscador de internet del Gobierno Foral, ya han “reescrito” el pasado.

Con un simple término al vuelo, ya sabemos –y saben- la ideología del interlocutor. Una forma de control social, formal e informal, por completo totalitaria y sin escapatoria, ni excusas. O te adaptas o te largas; nos dicen.

Montero aseguraba, entonces, que en el País Vasco y Navarra «el significante es más importante que el significado», pues  una palabra no solo expresa un concepto, sino también «las posiciones doctrinales, las "posturas vitales" y la concepción del "mundo vasco" del interlocutor». El lenguaje, recuerda Montero, «no siempre describe la realidad, sino que la "deconstruye" e incluso la sustituye o simplemente la niega al no usar un término, como puede ser el de España, que se suple por el de Estado español o el Estado, a secas».

Con esta operación, Uxue Barkos y los suyos pretenden operar de idéntica forma: un caso de libro de idioma empleado como medio de guerra. Ahora, ya ni siquiera se podrá alegar la libertad de expresión, la igualdad entre los idiomas de España y demás tópicos irreflexivos y biempensantes: te la puedes cargar.

La Real Academia de la Lengua Española, que entendemos no habrá sido consultada para tamaña medida, si bien admitiendo el empleo de los tres términos como sinónimos –vasco, vascuence y euskera-, recomienda como más correcto, en tanto se comunica en idioma español, el término de “vasco”. La normativa modificada, origen de estas reflexiones, lo está en español. Entonces, ¿qué sentido tiene introducir un término ajeno a su cosmovisión? Pues es evidente: esa palabra –euskera- ya figuraba y se empleaba de mil maneras; pero otra cosa muy distinta es imponerlo y excluir los oficiales y recomendados hasta por la RAE. Todo confirma, según vemos, la explícita voluntad de imponer, desde una perspectiva totalitaria, un término y modificar con ello unas realidades previas (usos, costumbres, hablas…).

Pudiera, tal vez, plantearse además algún reparo legal al respecto: prelación normativa, etc. Doctores tiene la Santa Madre Iglesia… Esperemos que al menos se lo planteen y no permanezcan indefinidamente de vacaciones.

A partir de ahora, emplear los términos “vascuence” o “vasco” será un arriesgado ejercicio legítimo de libertad de expresión -además de una marcada voluntad de resistencia al poder totalitario-, casi seguro objeto de escarnio público y persecución política -tal vez penal un día próximo- desde el poder.

Nosotros optamos por la libertad y la resistencia. Frente al totalitarismo y los totalitarios.

Sila Félix