martes, 4 de diciembre de 2018

VOXfobia


La noche del domingo pasado fue un día para la Historia, ya habíamos visto escenas de progres descomponiéndose en otros países cuando Donald Trump o recientemente Jair Bolsonaro, fueron elegidos presidentes de sus respectivos países. Pero ver esas reacciones en nuestro país y sólo porque VOX ha sacado un 11% de votos en Andalucía ha sido algo realmente delicioso, aunque no es para menos porque estos resultados pueden propiciar el final de casi 40 años de gobierno mafioso-socialista y expolio del pueblo andaluz; si es que los publicistas no le dicen a Ciudadanos que ha de apuntalar de nuevo el poder socialista en Andalucía para parecer más progres y no perder el centro.

Si se ponen así porque VOX ha logrado 12 escaños en la provincia históricamente más social-paguitera de todas, ¿qué harán cuando vean los resultados de este mismo partido en otros lugares como Madrid, Castilla la Mancha o Murcia? ¿Hacerse el harakiri?

Las caras desencajadas en medios como La Secta tuvieron su réplica en twitter con escenas de lo más dantesco: brujas femirrojas entrando en pánico, progres de mierda insultándole a los andaluces porque no han votado lo que ellos han querido, profesores comunistas quejándose de que no han sido capaces de adoctrinar a todos sus alumnos y diciendo públicamente que al espiar las redes de ex-alumnos suyos se han encontrado a posibles votantes de VOX; un auténtico festival, pasen y vean esta muestra:






A la habitual sarta de estupideces siguieron las declaraciones de dirigentes de Podemos como Pablo Quemaiglesias, estas ya más serias dado que hacían llamamientos velados a la violencia contra VOX y sus votantes, con llamamientos guerracivilistas a la "alerta antifascista". ¿Estos son los que nos dicen que no vivimos en el siglo XXI? ¿volverán a retomar aquellos gritos de "No pasarán" que tan "bien" cumplieron en el pasado siglo? ¿van a fracasar de nuevo intentando tomar el Alcázar o algo así?

Dicho y hecho, las soflamas podemitas tuvieron réplica con el ritual también habitual de movilización callejera de quienes pretenden sustituir la dictadura de las urnas por la democracia de las masas enfurecidas. Las imágenes que nos dejaron estas manifestaciones -a todas luces ilegales que en cambio fueron toleradas por las autoridades dependientes del Gobierno Central- también son algo digno de un estudio sociológico: entre banderas separatistas y comunistas, desfilaban turbas en su mayor parte de niñatas que no han pegado un tiro en su vida, gritando por las calles que van a hacer pedazos a los "fachas". ¿Acaso necesitan perder una guerra cada cien años?

Los podemitas de Iglesias toman Sevilla contra VOX: “Sin piernas, sin brazos, los fachas a pedazos” (OKDiario.com)

La conclusión que hemos de sacar de estas manifestaciones es que la extrema izquierda ha salido a la calle porque un partido democrático como VOX se ha presentado a unas elecciones de forma totalmente legal y ha sacado unos resultados inesperados por esta mugre, por lo tanto protestar porque VOX entra en las instituciones andaluzas es protestar contra la democracia. ¿No decían que Bildu era ahora un partido bueno porque ya no mataba, se presentaba a las elecciones y les votaba la gente? Ah, que eso sólo vale cuando el pueblo expresa la voluntad que a ellos les conviene, la que les permite a ellos conservar el poder.

Los que hablan de "inclusión" y de que la "diversidad" es algo inherentemente bueno, deberían de alegrarse entonces porque el Parlamento Andaluz va a ser algo más "diverso" con una nueva fuerza política; están llamando a "parar a VOX" y crear "un cordón sanitario" en torno a ellos. Porque si la ETA obtiene representación democrática es entonces respetable, pero que lo hagan los patriotas que anteponen los intereses de los ciudadanos españoles a los de las élites políticas y económicas nunca lo será. 

Da la casualidad de que los ofendiditos de turno, los inventores profesionales de fobias, están ejerciendo una nueva fobia: La VOXfobia. Estos demócratas bananeros y la prensa de alcantarilla, al verse incapaces de sostener en un debate político racional argumentos a favor de sinsentidos como la no expulsión de los delincuentes extranjeros multireincidentes, se va a dedicar durante los próximos meses a agitar la VOXfobia a calzón (o braga) quitado. No aprenden y lo único que van a lograr es que millones de españoles voten a VOX en las próximas elecciones al Parlamento Europeo, porque el nuevo voto de castigo y rupturista (quizás esto último sin querer serlo siquiera) ya no es el partido de los Marqueses de Galapagar.

Somos testigos pues, de una extrema izquierda que empieza a entrar en estado de pánico porque está perdiendo el control sobre las mentes y los corazones de las clases populares. Y esto está sucediendo en casi todos los países occidentales. Casi todos menos España, hasta el pasado domingo. Los resultados de VOX en Andalucía marcan un antes y un después.


Hispano

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