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martes, 20 de noviembre de 2018

A la etarrada se le van acumulando las pifias


Resulta que este fin de semana el independentismo catalán mandó a una delegación para secundar una nueva concentración a favor de... los angelitos de Alsasua. La presencia del distinguido diputado Gabriel Rufián aportó bastante poco caché al evento, dado que la asistencia al mismo a duras penas iría más allá de los 1000-2000 cabestros; una cifra pírrica y un fracaso dado que cualquier otro día la bildurrianada saca más gente a la calle en Pamplona, aunque sea a enciegarse con la excusa del euskera.

Esto indica que el asunto los agresores de Alsasua es un tema que ha tenido su recorrido pero que ya está quemado, por esto veremos un cambio a una dinámica movilizadora nueva para mantener entretenidos a los aberchándals. Algo nuevo y original, como por ejemplo los presos de ETA.


Por lo demás la delegación de ERC, compuesta por Gabriel Rufián y Joán Tardá -otro separatista que cobra más de 90.000€ al año del Estado- a parte de irse de pinchos y hacer el payaso para twitter, también acudió a unas jornadas a favor de los "pacifistas" de Alchahcu que tuvieron lugar en Katakrak. Esta es una cafetería-librería-editorial a la que recordemos el euskogobierno está desviando dinero público mediante la manida excusa del euskera, en algunos casos desde el Ayuntamiento de Pamplona y con una ética algo dudosa dado que uno de los dueños de Katakrak es el concejal de movilidad Armando Cuenca.

Referéndum independentista en Guipuchilandia

Mientras tanto, la izquierda abertzale había preparado una nueva actividad para entretener a su gente de Guipúzcoa: un referéndum fake en Sansebastión, Irún, y otras localidades cercanas. No "votaron" en cajas de zapatos, pero casi. 

En total y fiándonos de Gure Esku Dago (misma organización que la de aquella cadeneta independentista) fueron 28.684 los batasunos que participaron en esta charlotada sin garantía alguna, mientras que algo más de 200.000 guipuzcoanos llamados a acudir se quedaron en sus casas. Sólo uno de cada ocho secundaron la convocatoria, lo que viene a ser una participación de risa prácticamente equivalente a los votos que EH Bildu obtiene en la zona.

Pese a este nuevo fracaso, hemos de entender el experimento como un "tiro de aviso al jabalí" por parte de una batasunada a la que le gustaría seguir el camino de Cataluña, pero que no puede por el momento dado que el ala socialdemócrata del separatismo vasco (PNV) siempre irá a lo más seguro para las clases empresariales cuyos intereses defiende y esto por el momento requiere no sumirse en una deriva independentista mientras haya un catalanismo dispuesto a llevarse los palos el primero. Por cierto, Gabriel Rufián tampoco le trajo suerte a esta consulta de cartón piedra.


Referéndum navarrista en Ayegui

Mientras tanto, en Ayegui tenía lugar otro referéndum, este en cambio con todas las palabras dado que el alcalde del pueblo se había molestado en pedirle permiso al Estado para su realización y que por lo tanto fuese vinculante. El hecho a ser refrendado era si el pueblo pasaba a la zona mixta o se quedaba en la zona no vascófona.

¿Este referéndum sí que ha funcionada y para bien? pues sí y no: en primer lugar ganó la opción de quedarse el pueblo tal y como estaba, pero por los pelos y con un 52% de las papeletas. Lo cual quiere decir que pese a las presiones abertzales, por el momento Ayegui se queda fuera de la zona de expansión más inmediata del vasquismo. 

En cambio, sienta un precedente peligroso, dado que puede generar un efecto llamada según el cual los alcaldes de municipios en los que gobierna un partido no demasiado significado y mediante una mayoría no nacionalista; podrían convocar este tipo de referéndums para quitarse presión de encima y que en un pueblo con una minoría nacionalista se impusiese el hecho de pasar a la zona mixta o la vascófona.

¿Y cómo sería esto? Pues debido a que como es sabido el vasquismo es un sector social muy movilizado mientras que nuestra gente cree que con votar cada cuatro años ya vale y le dedica infinitamente más tiempo a su vida personal (o sus negocios) que a cualquier forma de implicación en la vida política; para luego andar quejándose en la barra del bar de que en las oposiciones o en las contratas le exigen el euskera. 

Así es como por ejemplo la bildurrianada y el podemismo han saboteado los festejos con vaquillas en las localidades en torno a Pamplona, pueblos en los que estos eventos gozan de bastante participación se han visto despojados de los mismos dado que la progredumbre se ha movilizado masivamente en su contra, mientras que la gente normal se ha quedado en sus casas sin saber siquiera que estas consultas tenían lugar.

El próximo domingo tendrá lugar una nueva votación popular en Cizur Mayor a la que convendría que fuesen el mayor número de vecinos posibles, dado que de lo contrario quienes decidirán serán los cuatro vasquitos colgados de siempre.

En el caso de Ayegui se puede hablar entonces de suerte, dado que una escueta diferencia de 30 votos ha decantado el resultado a favor de quienes no quieren la imposición del euskera. No es que en una localidad donde no se habla euskera la mitad del pueblo le vote al nacionalismo vasco, es que en un pueblo donde Bildu sólo obtiene el 20% de los sufragios, los vasquistas han pasado lista para ir a votar a favor. Como indica el hecho de que con una participación de tan solo el 40%, poco menos del 50% hayan ido a favor de la euskaldunización de una zona que el euskera no se habla de forma efectiva desde la Edad Media.

Como es de esperar, a los batasunis, los que van de defensores de los referéndums de ciencia ficción, no les ha gustado nada el resultado de esta consulta en Ayegui porque ellos sólo hablan de democracia cuando son capaces de violentarla de forma que en vez de expresar "la voluntad del pueblo" pase a representar la voluntad de los matoncillos abertzales de turno, les tenemos calados.

Hispano

miércoles, 1 de febrero de 2017

Euskera: la discriminación que se nos viene encima


El martes 31 de enero, el cutrepartito euskoguay que padecemos anunciaba su intención de adoptar una nueva norma que regule el vascuence en la Administración, con las consecuencias que todos nos podemos imaginar. El impacto es doble, ya que de una parte se cerrará el acceso a un montón de plazas de la Administración a aquellas personas que no conozcan, a un nivel elevado, el idioma y, de otra, el impulso antinatural de la lengua con el impacto económico que supone. Y no piensen los que viven cómodamente en el sector privado que no les afectará, ya que de rebote, aquellas empresas que quieran contratar con la Administración deberán contar con personal con perfil lingüístico.

Comencemos con los datos facilitados por el propio des-Gobierno de Barcos; un 12,9% habla euskera, cuyo uso real es del 6,6%, y con la normativa actual en el 10,8% de los puestos de trabajo de la Administración foral es preceptivo el conocimiento del vascuence, unos 2.835 puestos de trabajo. El Plan Estratégico del Euskera presentado recientemente por el Ejecutivo foral incluye entre otras medidas una dotación presupuestaria anunciada de 10 millones de euros, y medidas legislativas como el “Decreto Foral de las lenguas propias de Navarra”, con  un apartado dedicado a la Administración.

Imagen del Plan Estratégico del Euskera para Navarra, el escudo de Navarra sin corona, el dominio .eus (de Euskadi, no engañan) y la lengua minoritaria siempre por encima de la mayoritaria.

Veamos algunas perlas del Plan Estratégico del Euskera y el Decreto foral, así como su impacto laboral, social y económico. De entrada, a todo tipo de subvenciones se va a incluir la exigencia de perfil lingüístico (tener personal con conocimiento de euskera, cartelería y documentación bilingüe....), así como promover el uso de dicha lengua en los comercios (¿y futuras multas lingüísticas?). Asimismo, educación obligatoria, Formación Profesional y Universitaria van a ver incrementada su oferta lingüística en vascuence (con la consiguiente reducción de la oferta en castellano) y la contratación de profesores con perfil lingüístico para poder impartir dichas clases.
               
En cuanto a la Administración, habrá más puestos bilingües en plantilla, se IDENTIFICARÁN las plazas bilingües, la cartelería del Gobierno será bilingüe así como rótulos o publicidad (algo que ya han hecho sin tener amparo normativo). En cuanto a la toponimia, se realizarán labores de “recopilación, investigación, normativización, normalización y difusión de los nombres geográficos”. Para quien no haya entendido este último punto, aquellas localidades navarras que tengan su toponimia no eusquérica supondrá que en los próximos años verán cómo el cartel de entrada a sus localidades pasa a bilingüe (aunque se tengan que inventar la versión eusquérica de Fitero, Monteagudo, Cortes, Fustiñana o Ribaforada).

Como se puede apreciar, GBai, Bildu/Batasuna, I-E/IU/PCE y Podemos han venido a lo que han venido; ni cambio social, ni económico. Cambio político-identitario, que comprende euskera, euskera y más euskera, aparte de euskomamandurria, euskosubvenciones, euskocorrupción y euskodiscriminación, todo regado con una buena dosis de adoctrinamiento y sectarismo. Si datos oficiales de los separatistas dicen que el 12% de los navarros se defienden con la “linguae vascorum”, significa que a más vascuence, más discriminación para la mayoría, a más plazas con perfil obligatorio en vascuence, más discriminación a los navarros (y por si alguien no lo había deducido hasta ahora, más plazas de funcionario para nuestros vecinos). ¡Ay, navarro!... De fuera vendrán y de tu casa te echarán.   Si no reaccionamos a tiempo nos acabarán cociendo a fuego lento como a aquella rana de la fábula.


Fábula de la rana hervida: "Si ponemos una rana en una olla de agua hirviente, inmediatamente intentará salir. Pero si ponemos la rana en agua a la temperatura ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila. Cuando la temperatura se eleva de 21 a 26 grados, la rana no hace nada, e incluso parece pasarlo bien. A medida que la temperatura aumenta, la rana está cada vez más aturdida, y finalmente no está en condiciones de salir de la olla.  Aunque nada se lo impide, ¡la rana se queda allí y se cocina!“

lunes, 19 de diciembre de 2016

La agenda (nada oculta) de la imposición del separatismo panvasquista en Navarra


Decíamos en nuestro artículo anterior (http://www.navarraresiste.com/2016/12/todo-sigue-igual-o-lo-que-es-lo-mismo.html) que, tanto desde los partidos constitucionalistas, como por parte de los separatistas-radical-progresistas, se “hace política”, con mayor o menor fortuna, pero “no se juega a lo mismo”; ni “en la misma liga”. Tampoco persiguen idénticos fines, ni se sirven de los mismos medios. Y todos ellos lo saben; aunque, especialmente entre los primeros, muchos no quieran darse por enterados. De ahí la ofensiva extraordinaria desplegada en todos los frentes posibles por los separatistas (desde el Gobierno, “organismos populares” afectos, presión callejera, señalamientos mediáticos…) y la débil respuesta del navarrismo político.

Y si en este artículo hablamos de “imposición”, y no de “implantación”, no se debe a un mero capricho semántico, pues entendemos que en una situación democrática normalizada, las tácticas seguidas por los separatistas seguramente no habrían sido las que conocemos y que, en su conjunto, muestran esa faceta totalitaria y totalizante tan asfixiante que todos vivimos a diario en Navarra; no en vano, ¿qué hubiera sido de ellos sin el hálito narcotizante, exterminador y distorsionador del terrorismo durante décadas y las secuelas que padecerá nuestra sociedad en general, y tantas personas y familias concretas en particular, en todos los órdenes?

El pasado 1 de noviembre de 2016, uno de los voceros de Diario de Noticias de Guipúzcoa –perdón, queríamos decir de Navarra-, Aingeru Epaltza, en un “breve” titulado «Ahora o nunca», afirmaba que en la Comunidad Foral de Navarra, con el desalojo de UPN de las instituciones, se estaría ejecutando un “cambio de régimen”. ¡Nada menos! Lo cierto es que, aparentemente, desde la realidad literal y ortodoxa del Derecho Constitucional, Político y Administrativo, no parece plausible tamaña afirmación. Y la respuesta “obvia” sería que la sociedad navarra estaría atravesando una fase “normal” de relevo entre partidos políticos. Algo bueno y deseable en democracia. Tranquilidad, pues, y que no cunda el pánico. Pero, ¿seguro que es así de sencillo?

Veamos que escribía –sin dejar puntada sin hilo, tal y como le caracteriza- esta sagaz firma del separatismo en Navarra: «El cambio empieza a tener “relato”. Y no sólo por la propia acción del Gobierno. Es significativo que el primer libro que se publica sobre el nuevo momento político navarro haya sido escrito en euskera. El otro día se presentó en Pamplona Nafarroa, orain ala inoiz ez (“Navarra, ahora o nunca”) de Ion Orzaiz y Joxerra Senar, profesionales del diario Berria. Se trata de una crónica periodística sobre el último año y medio de historia de la Comunidad Foral, para lo cual han entrevistado a algo más de medio centenar de políticos y agentes sociales de todas las tendencias. Escrita en tono didáctico y alejada de enfoques académicos, la obra aborda no sólo los factores que han hecho posible que “el régimen” haya sido desalojado de las principales instituciones de la Comunidad Foral, sino también las condiciones necesarias para que esa situación se mantenga en el tiempo. Los ritmos para que el cambio se materialice en hechos es otro de los puntos en los que incide. Algunos con excesiva prisa debían de haber escuchado las palabras de los periodistas cuando, en la presentación del libro, se referían a la necesidad de “cambiar el chip” y de “tener más perspectiva” en el momento de juzgar la actuación de los nuevos gestores. En el acto se mencionó así mismo la situación de UPN, abundando en lo fuertemente condicionada que se encuentra por el Diario de Navarra. Por cierto, que en opinión de los autores del libro, las fuerzas del cambio otorgan al periódico de Cordovilla un poder mayor que el que -dicen- realmente tiene (…)». Toda una agenda estratégica y táctica, ¿o no?



Resumamos, pues los principales enunciados de esta “agenda”. El “régimen” desalojado sería la propia UPN; acaso personificando el partido de centro-derecha la continuidad de cierta Navarra tradicional, más o menos española, más o menos liberal incluso, que habría que barrer; independientemente de los marcos legales de cada momento, en el camino hacia la Euskal Herria de sus sueños y pesadillas. Debe trabajarse en profundidad y en perspectiva; siendo la gubernamental sólo una fase y valorando sus efectos con una mirada en conjunto con el resto de “frentes”. UPN, sin Diario de Navarra, sería poca cosa; y si además tal medio no fuera tan influyente como generalmente se considera, pues mucho mejor para los separatistas. ¿A qué hechos se refiere cuando hablan de “materializar el cambio”? Pues al crecimiento de la contrasociedad panvasquista existente en Navarra –especialmente vía imposición del euskera batua- hasta el punto de que el “cambio” se haga irreversible. En suma: una batalla por las voluntades y las ideas en toda regla.

Por nuestra parte, nos preguntamos: esta “conciencia” del momento histórico que vivimos, ¿la tienen los líderes navarristas? ¿Les interesa realmente? Y, en caso positivo, ¿exploran al menos una iniciativa política y social propia que no sea una mera protesta reactiva?

Para el separatismo, y sus compañeros de viaje radical-progresista -a los que les gustaría un día incorporar al propio PSOE navarro- todo “cambio” social, cultural, mental y político debe generarse desde una clave transformadora, a su modo dialéctico-identitaria de interpretar la realidad. Así, toda “grieta”, “contradicción”, “avance” legislativo, etc., serían unas etapas más a implementar; orientadas a la conquista y control posterior del poder social y político. Una perspectiva, sin duda, totalitaria y de facto independiente, en cierto modo, de “marcos legales” e “imposiciones externas”; no en vano, pudieran ser “revertidas” desde la dialéctica de los hechos, el uso alternativo y de autor del Derecho, etc. Por todo ello, siguen trabajando sin descanso desde todos los “frentes”; salvo el “armado”, es decir el terrorista -digámoslo sin eufemismos- por ahora. Y lo seguirán haciendo: junto al Gobierno Foral… o contra él. Y contra todo amago de respuesta social que se le resista.

Los partidos constitucionalistas (UPN, PPN, Ciudadanos; pues, por su parte, el PSOE comparte no pocos presupuestos ideológicos del radical-progresismo que le hace permeable a tantos cantos de sirena como venimos observando desde Podemos, además de desarrollar su propia agenda “gramsciana”) privilegian y se centran en las vías institucionales; pues entienden que los poderes ejecutivo y legislativo son la base apropiada para el ejercicio ordinario de la gobernanza, sin olvidar apaños e interferencias diversas con el judicial. Y, en casos deleznables, haciendo “negocios”; dando alas a los radicalismos de cualquier signo. Lo típico en nuestro entorno occidental; si bien no tanto, acaso, en el anglosajón. Por ello renuncian a la “batalla de las ideas”, que generalmente ni conocen ni les interesa, menospreciándolo; o empezando a entenderla una vez desalojados del poder. En suma: su acción política es cortoplacista.

Por el contrario, los partidos totalitarios, y sus respectivos movimientos sociales (“organismos populares”), son estructuras de sensibilidad paramilitar, en orden de combate, y con la mirada puesta en la siguiente generación; tratando, eso sí, de no desaprovechar ocasiones y de beneficiarse de las conquistas parciales en cualquier orden de la vida social.

Se quiera ver o no, esa confrontación existe y existirá. Y, consecuentemente, las “batallas” políticas, incluso las victorias de hoy o de mañana, pueden estar abocadas a la derrota pasado mañana, por haber descuidado o ignorado esos “otros frentes” en los que se mueven de manera tan característica y desahogada los separatistas y comparsas.

Los constitucionalistas podrán seguir como hasta ahora: mirando hacia otro lado, mientras en la vida cotidiana, en los diversos ambientes, la lucha por la “hegemonía” cultural –en el sentido gramsciano del término- arrecia; presentando nuevas formulaciones, conquistando voluntades, ganando o creando espacios sociales alternativos. En definitiva, transformando la “mentalidad común”. Y, a resultas de ello, ensanchando su base electoral, aunque lo fuere muy lentamente; más no importa, pues esa mirada a largo plazo concibe que tales “avances tácticos”, que pueden ser simultáneos o no a otros éxitos sectoriales, e incluso compatibles con ciertos retrocesos, les aproximen, en suma, a su objetivo final.

A la sociedad civil navarra le corresponde tomar conciencia, organizarse y responder a esta agresión. Y a los políticos, ser su vanguardia. Les guste o no. Y si no están dispuestos, que se vayan a casa.