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jueves, 9 de marzo de 2017

Navarra ha dejado (casi) de ser católica

¿Pero era católica? ¿Y eso cuándo? ¿Y qué es eso? Esperamos una respuesta de Uxue Barkos, afiliada devotísima de un partido que nació y creció como ultra católico (pero ya no lo es), y chica que fue educada en colegios y Universidades de la Iglesia católica (pero se ha olvidado).

Porque hace unos días la Mesa del Parlamento de Navarra votó una solicitud de Podemos e Izquierda-Ezkerra para “no acoger actos religiosos en la Cámara”. ¿Y eso en concreto qué quiere decir? ¿Hay Misa diaria en la vieja Diputación? Bueno, es una manía de esta gente de la extrema izquierda, que quiere no sólo que cada uno opte por su afiliación y práctica religiosos, sino incluso decidir ellos por todos que no haya religión, ni sus restos, en público, ni en privado. En concreto, que los cargos del Gobierno no juren al tomar posesión, que no haya símbolos religiosos o, como vimos hace tiempo, se rinda homenaje a los reyes sin actos religiosos. Lo que tiene su gracia si se hace en el Monasterio de Leyre. Eso es como aplaudir la Javierada como hecho festivo y deportivo, pero luego negarle contenido religioso. Una estupidez. Pues ahí están.


Pero este fervor anti católico, que por cierto debe mucho a la actitud pasada y presente de bastantes clérigos y laicos -que no se quejen al pagar la factura-, pone en apuros a Geroa Bai. Los de Uxue están en el Cuatripartito, sí, pero tienen su voto muy cogido con alfileres y muy vinculado a la tradición del PNV y de la parte de EA que no quería irse con los ¿ex? etarras. ¿Podían oponerse a la tradicional recepción al Ángel de Aralar en Pamplona y en la Diputación?

Para los de IU y los de Podemos, estaba claro. Para los de Bildu batasuna también, aunque luego también ellos tienen su voto rural y comarcal al que maltratan bastante aunque por ahora conservan unido. Pero Uxue no podía votar eso. Oh sorpresa, Geroa votó a favor del Ángel con UPN y el PP. No sabemos si lo votaron por ser el Arcángel Miguel o más bien por ser de Aralar, pero así votaron. Quieren conservar su identidad dentro del Cuatripartito. Aunque es un pellizco de monja, o más bien de Uxue, es como lo de las bekas prelaticias de Mendotza: ellos hacen posible que el avance de los enemigos de Navarra y de la Iglesia, pero a la vez quieren quedar bien al menos un rato. Sólo es un gesto, es verdad. Pero es un gesto que demuestra que ni UPN hizo las cosas bien ni el Cuatripartito es homogéneo. Vaya banda. Nos vemos en Javier, antes de que lo prohíban.

Caius

lunes, 20 de octubre de 2014

Las Javieradas


Durante los años 90 hubo un sociólogo que afirmó en su tesis que las señas de identidad navarras habían cambiado, ya no eran las clásicas que siempre se habían dicho (su historia, los fueros, las Navas de Tolosa, Roncesvalles...) sino unas nuevas señas de identidad modernas como son los Sanfermines, Osasuna... y entre ellas, las Javieradas. Y así, en la cultura popular existe el dicho: "Un navarro que no ha hecho una Javierada alguna vez en su vida, es un navarro a medias".

San Francisco Javier fue uno de los santos más populares de su tiempo por el impacto de su vida y su mensaje. Así, podemos encontrar por todo el mundo templos o instituciones con su nombre así como obras pictóricas o escultóricas dedicadas al mismo. En 1748 el papa Benedicto XIV le nombró Patrono de Oriente, en 1927 Pío XI le proclamó Patrono de las misiones católicas y en 1952 Pío XII le hizo patrono del turismo. También es patrono de numerosas ciudades, regiones o países. En 1622 la Diputación del Reino de Navarra fue la primera en proclamarle patrono de Navarra, extremo que fue ratificado por las Cortes dos años después. En 1985, una Ley foral convirtió su fiesta litúrgica, celebrada el tres de diciembre, en Día de Navarra.

Incluso antes de ser canonizado San Francisco Javier en 1622, ya se acercaban al castillo de Javier -por aquel entonces, casa señorial- para ver la estancia en la que había nacido. La construcción de una hospedería en el pueblo a mediados del siglo XVIII indica la permanencia de un flujo permanente de peregrinos aunque de cuantía modesta, al encontrarse Javier apartado de las vias usuales por aquel entonces en Navarra.

La primera marcha multitudinaria a Javier de la que se tiene noticia ocurrió en 1886, para agradecer al Santo su ayuda ante una epidemia de cólera, y la segunda fue en 1896 en desagravio por las blasfemias. A estas las siguieron otras, pero sin periodicidad. Es a partir de 1940 cuando se empieza a popularizar la marcha a pie desde todos los rincones de Navarra al castillo de Javier: La Javierada.

Un hecho histórico por el que algunos autores pasan de puntillas es que la primera Javierada la organizan requetés de la Hermandad de La Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz con el propósito de “perpetuar el espíritu de la Cruzada”, es decir, como una forma de exaltación cristiana en la que se celebra su victoria durante la Guerra Civil Española. Esta marcha congregó a unos 5.000 peregrinos. Al año siguiente acudirían 360 peregrinos y se emplearía en la prensa por primera vez el término de “Javieradas de Navarra”.


El grueso de los peregrinos parte de Pamplona y recorre 53 kilómetros en un día, también los pueblos de la Ribera protagonizan marchas más largas que llegan a superar los 100 kilómetros. Después de uno o dos días de marcha a pie, la Javierada concluye el domingo a principios de Marzo situado dentro de la Novena de Gracia con un Vía Crucis desde Sangüesa y una misa multitudinaria ante el castillo, presidida por el Arzobispo de Pamplona.

En el año 1960 nace la Javierada Femenina que se celebra al domingo siguiente aun que en los años 80 ambas Javieradas se hacen indistintas y en los años 90 la segunda javierada se traslada al sábado anterior, iniciándose de noche y acabando con una misa vespertina en Javier. En la actualidad, la segunda Javierada suele ser la más numerosa, rondando los 20.000 participantes.

Además de multitudes de peregrinos anónimos, a Javier también se han desplazado personalidades importantes como reyes de España Alfonso XIII (1922) y Juan Carlos I y Sofía (1988, 2006), y el rey Felipe VI (por aquel entonces príncipe), además de ministros, obispos, embajadores, etc. Pero el peregrino más destacado ha sido sin duda el Papa Juan Pablo II que visitó Javier en Noviembre de 1982, durante su primer viaje a España. En Javier fue recibido por 80.000 peregrinos en su mayoría navarros. Por último agregar que el papa definió a San Francisco Javier como “Santo navarro y español universal” y agradeció a la iglesia Española y particularmente a la Navarra, su contribución a la obra de evangelización, por aquel entonces cerca de 4000 navarros eran misioneros por todo el mundo.

Vídeo de la visita del Papa Juan Pablo II a Javier: http://www.youtube.com/watch?v=FVYwX4CK5NU

martes, 9 de septiembre de 2014

Lugares con encanto: Castillo de Javier


   El castillo de Javier se encuentra en el extremo oriental de la Navarra media, 52 kilómetros al Este de Pamplona que se recorren en 40 minutos de coche... o en unas 11 horas de caminata aproximadamente, dependiendo ya de la velocidad que se dé cada uno andando. Se trata de un bien de interés cultural y uno de los monumentos más queridos y emblemáticos de Navarra.

   El conjunto tiene dos componentes principales: la Basílica de San Francisco Javier y el propio castillo que incluye un recinto amurallado dentro del cual podemos encontrar tres torres defensivas y diversas estancias fortificadas entre las que se encuentra el actual museo. El origen de la fortaleza se remonta al siglo X, cuando se compone únicamente de una torre de vigilancia, que se correspondería con la base de la actual torre del homenaje o torre de San Miguel. Este torreón pudo servir de refugio en la frontera de la Reconquista hispana, durante las últimas expediciones musulmanas en las décadas iniciales del Reino de Pamplona y del Condado de Aragón. El nombre del lugar proviene probablemente del vascuence Etxeberri (casa nueva) que evoluciona según los siglos a Javierre, Xavierre, con las sucesivas grafías de Xavier, Xabier, Javier.

   Durante el siglo XI se construye un primer recinto fortificado a modo de "camisa" alrededor de la torre primigenea que adquiere una configuración de gran torre con dos pisos y de residencia del tenente del Rey en ese sector de la frontera y del valle del Aragón. Se desconoce exactamente quiénes eran sus dueños por aquel entonces, aunque probablemente fuese parte del dominio regio y hubiese allí un lugarteniente designado por la Corona. Hasta el año 1035 Javier y su comarca pertenecen al reino de Pamplona, pero con la muerte de Sancho Garcés III el Mayor acaba pasando a manos de su hijo Ramiro de Aragón. En el año 1076 Pamplona y Aragón volvieron a formar un único reino, para separarse de forma definitiva en el año 1134. Otra vez entonces el castellano de Javier se decanta por Aragón. Ya no era fortaleza fronteriza contra el islam, porque la Reconquista había avanzado, pero seguía estando entre los reinos cristianos y hermanos de Aragón y Navarra, y por eso se conservó su importancia militar y política.

   En el año 1217 Javier está en manos del noble de origen alavés don Ladrón, cuyo padre podría haber sido premiado con el señorío de Javier por encabezar un ataque aragonés al reino de Navarra. Don Ladrón recibe en ese año un cuantioso préstamo por parte del rey de Navarra, parte del cual serviría para realizar la ampliación del castillo en la que se construyen las otras dos torres, un muro envolvente y una entrada principal con puente levadizo y torre albarrana. Es entonces cuando el castillo obtiene su configuración definitiva. Don Ladrón devolvió el préstamo aunque posteriormente tuvo que vender el castillo al infante Fernando de Aragón, quien a su vez lo empeña en 1223 a Sancho VII el Fuerte a cambio de un préstamo que no es capaz de devolver por lo que Javier pasa a pertenecer definitivamente a Navarra.


   La muerte de Sancho el Fuerte en el año 1234 pone fin a la dinastía Jimena en Navarra y su sobrino sucesor, Teobaldo I de Champaña, abre dos siglos de soberanos franceses. Dicho rey entrega el señorío de Javier a la familia de los Aznárez de Sada, que lo regentará como vasallos de los reyes navarros durante 10 generaciones. A mediados del siglo XV el reino se ve sumido en una guerra civil provocada por una disputa dinástica y las ambiciones de dos bandos nobiliarios: los beamonteses y los agramonteses. Javier, que siempre había estado controlado por agramonteses, se encuentra por aquel entonces controlado por un beamontés. Los agramonteses atacan el castillo en 1455 para recuperarlo y lo consiguen, pero la fortaleza es destruida y quemada.

   Sus dueños proceden a reconstruir y ampliar el baluarte en los años siguientes y se añade un muro exterior (barbacana). La heredera por aquel entonces, Juana Aznárez de Sada, se casa con el noble baztanés Martín Azpilicueta, poniendo así fin a la dinastía que había poseído el señorío durante más de dos siglos. A finales del siglo XV se vuelve a producir un cambio de señorial, pasando la posesión del castillo a la familia Jaso. Es también durante estos años cuando se coloca sobre la puerta del castillo el escudo de los señores de Javier, combinado con los blasones de las familias Jaso y Azpilicueta.

   A principios del siglo XVI guerra civil endémica entre agramonteses y beamonteses, sumada a la división en la propia familia real y a la intromisión de Francia, donde los últimos reyes tenían señoríos mucho más ricos e interesantes, había debilitado a la monarquía navarra haciendo imposible la posición de Navarra. Al optar claramente los reyes por someterse al rey de Francia, Fernando el Católico con un enorme apoyo popular y nobiliario en Navarra procede a la conquista del reino en 1512. El señor de Javier por aquel entonces, Juan de Jaso, tenía buenas relaciones con los Reyes Católicos y aceptó la nueva situación conservando su puesto como presidente del Consejo Real. Con su prestigio nobiliario y su formación universitaria sirvió de modo eficaz a Fernando como rey de Navarra y fue decisivo en las Cortes de 1513, donde la legitimidad de la Conquista se unió a la jura de los Fueros por el nuevo rey. El señor de Javier fue uno de los protagonistas de la total y definitiva integración de navarra en la Corona de Castilla y a través de ella en la Monarquía hispana. Esperando obtener aún más beneficios, los hijos mayores de Juan de Jaso Miguel y Juan colaboraron con la familia Albret en los dos intentos franceses de invadir Navarra. Derrotados, y para evitar este tipo de levantamientos conflictos, el cardenal Cisneros (regente de España) ordena la demolición de numerosos castillos en Navarra. En el caso del castillo de Javier, se derriban los elementos defensivos del mismo.

   Previamente a estos años nace en Javier el hijo más joven e importante de Juan de Jaso, Francisco de Jaso y Azpilicueta, al que conocemos hoy como San Francisco Javier. El joven Francisco presenciaría a la edad de 10 años la desmilitarización del castillo. Aquellos años son de incertidumbre dado que Juan de Jaso muere (siempre fiel a España), sus hijosmayores esperan beneficiarse de su colaboración con Francia y son castigados por ello, y la familia también se ve acosada por diversos pleitos de índole económica. Finalmente en el año 1524 los hermanos Miguel y Juan rinden pleitesia a Carlos I de España y V de Alemania. En este contexto, Francisco abandona definitivamente Javier en 1525 para estudiar en la Universidad de París. En vez de la gloria militar de sus antepasados se esperaban de él los éxitos académicos y jurídicos de su padre.

   La vida seguía su curso en Javier, que había dejado de ser castillo para ser una residencia señorial. Sus dueños comienzan un proceso de acumulación de títulos y propiedades, de modo que Javier deja de ser su residencia habitual. Integrados en la gran nobleza española, viven fuera de Javier. Sin embargo, la canonización de San Francisco Javier (1622) y el nombramiento de conde de Javier a Juan de Garro (1625) hizo que la familia siguiera identificándose con el antiguo castillo y realizase diversas obras en la residencia como una capilla y bodegas, a pesar de residir la mayor parte del tiempo en Pamplona o junto a la corte regia. A principios del siglo XVII la dinastía Garro llega a su último eslabón por línea masculina, adquiriendo la familia Idiáquez los derechos sobre Javier por matrimonio.

   La nueva familia que ostenta Javier tampoco reside de forma habitual en el mismo, sino en el palacio real de Estella del que son tenentes en nombre del Rey, pero se identifica con el Santo y su culto. Son los años en los que el gran debate interno en Navarra era entre los partidarios de san Fermín y los de San Francisco Javier como patrono del Reino. Así, en el año 1730 el duque construye una hospedería de peregrinos. La expulsión en 1768 de la Compañía de Jesús de España y su posterior disolución no contribuyen a el culto javierano y durante el siglo XIX las guerras diluyen el patrimonio de la familia Idíaquez, que por aquel entonces reside en Madrid. De esta forma el edificio se va deteriorando dado que las obras en el mismo son meros remiendos.

   Mientras tanto, se había producido un nuevo cambio de familia titular de la casa, que pasa a la familia Azlor de Aragón. Este cambio sería esencial para la restauración de Javier, dado que la hija del segundo matrimonio, María del Carmen Azlor de Aragón e Idiaquez (XV duquesa de Villahermosa) se sentía muy identificada con su antepasado San Francisco Javier y se dedica a restaurar por completo Javier. Reconstruye los elementos defensivos de la fortaleza y derribó la vieja capilla barroca para levantar en su lugar la actual basílica. Una vez terminadas las obras, donó el reinstaurado castillo a los jesuitas, que construyeron un colegio en el entorno.


   Durante el siglo XX y ya bajo el mando de los jesuitas, se siguen realizando reconstrucciones que a la postre darían al castillo su imagen actual. Así, en los años 50 y 60 se construyen de modo más o menos acertado las defensas exteriores del castillo, se recrece la torre de San Miguel hasta su altura actual y sobre todo se derriba el pueblo de Javier, reconstruyéndolo más alejado y dejando una explanada y una zona de servicios frente al castillo y la basílica. Con motivo del V centenario del nacimiento del Santo (2006) se llevan a cabo nuevas tareas de saneamiento estructural y se construye el museo y reconstruye el paseo de ronda que da la vuelta a toda la fortaleza. Desde el año 1940 y en parte como resultado de la Guerra Civil el castillo de Javier se transforma en un importante centro de peregrinaciones, siendo las más importantes las Javieradas, que congregan a miles de navarros. Pero esto es algo de lo que hablaremos otro día.