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miércoles, 27 de febrero de 2019

¿La Carta de Lenguas Minoritarias depende de la UE?


El Consejo de Europa es un organismo fundado por varios países europeos en 1949 con el objetivo de, según su preámbulo, consolidar la paz fundada en la justicia y la cooperación internacional, salvaguardar los principios de libertad, democracia y de preeminencia del derecho, y favorecer el progreso social y económico. Su labor normativa se caracteriza por regular la protección de los Derechos Humanos y los bienes culturales como patrimonio común, para que los convenios adoptados complementen los textos generalistas de ámbito universal.  Aunque el nombre lleve a confusión, no es ninguna institución de la Unión Europea, sino una asociación internacional de la que también forman parte otros países del continente. Su sede está en Estrasburgo.

España firmó en el año 1977 su adhesión a este organismo. A día de hoy, nuestro país ha ratificado ciento veintidós convenciones europeas, ha firmado nueve y ha dejado sin firmar ni ratificar setenta y nueve. Dentro de las materias ratificadas están la participación en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la firma de la “Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias” (la Carta a partir de ahora). 

Dicha Carta es un tratado internacional adoptado el 25 de junio de 1992 por el Comité de Ministros de dicho Consejo y ratificado por España el 9 de abril de 2001. Por esta razón, tiene valor de Ley, por lo que sus decisiones son vinculantes. No obstante, dado que el Tratado muestra la ambigüedad suficiente como para no defender la lengua mayoritaria en un estado, no ha sido ratificado por todos los países que forman parte del Consejo, como Francia, por ejemplo.

El Comité que asegura la defensa de los principios de la Carta emite cada cuatro años un informe sobre el cumplimiento en España de las directrices emanadas de este organismo paneuropeo. El informe se elabora mediante la colaboración de las Comunidades Autónomas y Ciudades con Estatutos de Autonomía, así como con la información de los Departamentos ministeriales de la Administración General del Estado. 

En este momento, el último documento elaborado es el Quinto Informe, que recoge las conclusiones del periodo 2014-2016. En su introducción, se puede leer que: “Tal y como se indicó en los informes precedentes, el mero examen de estos documentos pone de manifiesto que el plurilingüismo constituye uno de los rasgos esenciales del Estado Autonómico español, siendo dicha característica generadora de riqueza cultural, social y económica, así como un patrimonio común que debe ser respetado y promocionado, no sólo para atender los compromisos derivados de la Carta, sino para cumplir adecuadamente las prescripciones al respecto constitucionales, estatutarias y legales del Estado español”. 

El problema con dichos Informes es que sus conclusiones se prestan a manipulación por parte de las administraciones e instituciones separatistas en España. Por ejemplo, algunas CC.AA. se han remitido al Informe para reclamar políticas de plena inmersión lingüística en las lenguas cooficiales, pudiendo negar el derecho a recibir la enseñanza en español al alumnado que así lo desee. Esto es retorcer hasta el absurdo lo que establece la Carta y los compromisos adquiridos por España al firmarla.

En realidad, lo que el Informe y la Carta pretenden es proteger la riqueza cultural, expresada a través de los idiomas cooficiales, en el lugar donde se hablen, pero no se trata de anular la lengua oficial mayoritaria ni de promocionar artificialmente una lengua donde nunca se ha hablado. Es decir, la idea es favorecer que la oferta en educación y formación en la lengua cooficial al español satisfaga la demanda, pero de ninguna manera justifica la inmersión lingüística en detrimento de la lengua nacional mayoritaria, como sucede en Cataluña o en Galicia, ni la implantación, por ley, del vascuence en toda Navarra.

La Carta no se concibe como un instrumento de protección de los “derechos lingüísticos” de las personas, puesto que este término no se menciona. Más bien lo que defiende es que las lenguas cooficiales sean percibidas como elementos necesitados de un determinado grado de protección, como puede pasar con los monumentos o las tradiciones. 

En el caso de España, se ha llegado al extremo de que, al tener transferidas las competencias de educación y política lingüística a las CC.AA., los que tendrían que reclamar la protección que la Carta da a las lenguas minoritarias son los hablantes de español en Cataluña, por ejemplo, dada su flagrante situación de indefensión ante el gobierno autonómico. Por otro lado, la Carta también sirve de pretexto para que, en Navarra, el Parlamento vaya a modificar la zonificación establecida en la Ley del Vascuence de 1986 para que se pueda considerar bilingüe todo el territorio foral, cuestión absolutamente falsa y alejada de la realidad histórica y sociológica actual. 

La confusión que acompaña a la Carta consiste en que no fue pensada para los países de Europa Occidental, unas naciones asentadas en su mayor parte desde siglos atrás. Se reflexionó sobre ella en el contexto de las minorías nacionales de los países de Europa Oriental, ya que el establecimiento de fronteras durante el siglo XX había separado pueblos como el húngaro o el rumano en estados diferentes, y esto daba lugar a verdaderas políticas culturales de erradicación en algunos países, al contrario de las políticas de integración que se seguían en Europa Occidental.  Pero una cosa es una lengua minoritaria y otra, muy diferente, un pueblo minoritario. En España no hay pueblos minoritarios por lo que la situación no es la misma, ni se pueden aplicar los instrumentos jurídicos de la misma manera. No procede, pues, bajo el pretexto de respeto a la diversidad cultural, defender que los hablantes de lenguas cooficiales tienen más derechos que los hablantes de español como la lengua común de toda la nación.

Calíope

jueves, 22 de marzo de 2018

¿Navarra bilingüe? Para nada


La chica pamplonesa de Operación Triunfo, Amaia Romero, conocida en las redes sociales como Amaia de España, declaraba que aprender euskera era su asignatura pendiente.

Pero que una joven navarra diga que aprender euskera es su asignatura pendiente delata la situación real: Navarra no es bilingüe. En Cataluña o Galicia difícilmente encontrarás a algún joven que no sepa las lenguas locales, porque siempre, ininterrumpidamente (incluso durante el franquismo) han sido bilingües.

Navarra (y la Comunidad Valenciana, Álava...) hace varios siglos que no tiene una mayoría bilingüe, si es que alguna vez la han tenido. Esto es, que tenga una lengua autóctona claramente mayoritaria que comparta bilingüismo con otra, el español, por ejemplo.

El hipercorrupto nacionalista catalán Jordi Pujol con razón aseveraba que si vas a un lugar en el que la policía lleva un uniforme distinto (los mozos de escuadra) y te encuentras señales en otra lengua, das por hecho que te encuentras en otro país.

En Valencia pasa que a veces los apellidos coinciden con los catalanes como en Navarra con los vascos, pero no están escritos en la forma "estándar valenciana" (catalana realmente).

Esto es tipo al apellido Etxeberria, como se ve escrito normalmente en Vascongadas, pero que en Navarra casi siempre se ve como Echeverría. Además eso de valencianizar es catalanizar más bien, porque lo que se enseña en las clases de la Comunidad Valenciana es catalán valencianizado.

Y la cartelería y demás asuntos oficiales son igualmente en catalán ligeramente valencianizado. Lo denominan valenciano y le dan un toque ortográfico y gramático valenciano para no causar una desafección total por parte de los habitantes de la Comunidad Valenciana.

El verdadero fin de las asociaciones abertzales es euskaldunizar, no la solidaridad

Toda reivindicación aberchunga feminista, prorrefugiados, actividad cultural, deportiva... tiene que ser bilingüe por narices, cuando no sólo en vascuence, aunque no use el euskera ni el pupas. Eso sí, el euskera en lugar privilegiado y dejando el nombre de Pamplona solo en euskera.

¿Qué pretenden realmente? ¿Apoyar a esas causas o imponer el euskera? Obviamente imponer el euskera. Me avergüenza cuando gente de otros lugares de España que ven las calles y señales en bilingüe me preguntan si habla euskera la mayoría.

Esa es la impresión que da, la verdad. Y hay que acabar con ello para no contratar solo a abertzales (a menudo guipuzcoanos) y que un día tengan mayoría abertzale en Navarra como ya lo han logrado entre el funcionariado.

Vale de marginar a la mayoría por un falso derecho de la minoría: 6% de hablantes reales. Los no vascófonos desesperados se van a ciudades como Madrid y Zaragoza, o al extranjero, donde no les puntuarán por sus conocimientos de euskera, sino por sus aptitudes profesionales.

Y sigue creciendo la mayoría abertzale por el continuo traslado de guipuzcoanos que sí saben euskera. ¡Basta ya! No dejemos que pase como en Álava. Eliminemos la zona mixta y hagamos la vascófona bilingüe. Que esa es la realidad social.

En La Ribera la revista Plaza Nueva y las "candidaturas electorales progresistas" son abertzales.

Éste es un aviso para los riberos, o los ciudadanos de Riberna, como le están empezando a llamar a La Ribera Navarra algunas personas en las redes sociales.

Diferentes grupos folclóricos (no joteros que sólo canten en español), culturales, candidaturas electorales "progresistas" locales...quieren meter el olenchero y el euskera por todas partes. Y que la gente se disfrace de casera para que se acostumbre a ser vasca.

El ecologismo y el progresismo son sólo un disfraz que ya les ha funcionado a Bildu, Podemos y Geroa Bai en Álava y Navarra, sobre todo de Tafalla y Estella para arriba.

Ojo con la revista Plaza Nueva, que es una revista ribera claramente abertzale, pero encubierta. Plaza Nueva es una revista cultural bastante popular en La Ribera navarra. Va de neutral y quizás de progresista, pero no lo es.

Si no, ¿cómo puede criticar que los riberos se rebelen ante la imposición paulatina del euskera en una zona en la que se habla más árabe?:

Los riberos, con un 1% de vascófonos bilingües no saben ni papa de vascuence (como la mayoría de pamplonicas) y no tienen la menor intención de aprenderlo.

Con este gobierno nacionalista navarro sólo se han apuntado a euskera un puñado de niños a los que les han pagado comedor y autobús. Así cualquiera. Pero sigue siendo una cifra ridícula después de la millonada gastada que han quitado de temas sociales.

El euskera no es el principal signo de identidad navarro. No nos dejemos engañar por los que pretenden hacernos creer que sí lo es.

Pamplonica

jueves, 15 de febrero de 2018

La enseñanza en euskera toca techo en Navarra


Este pasado martes comparecía la consejera de Educación María Solana y en respuesta a aquellos que le acusan de arrinconar los modelos en inglés para promocionar tan sólo el modelo D en euskera, cuestión evidente y que ve cualquiera con dos dedos de frente; ella respondió que el inglés se estudia en todos los centros de Navarra, mientras que el euskera no.

Vamos, que en el PNV/GeroaGuay se pasan por el forro los deseos de los padres navarros que quieren que sus hijos aprendan bien la lingua franca de nuestros días, con la que te puedes comunicar en mayor o menor medida con mil millones de personas. Para ellos, lo que realmente tienen que aprender todos los chavales es a chapurrear euskera, una lengua que no llega al millón de hablantes, el 90% de los cuales ya puedes hablar con ellos en español.

Todos tenemos predilección por nuestra lengua materna eso está claro, pero las lenguas son al fin y al cabo un medio para la comunicación entre las personas. El problema viene cuando son utilizadas de forma política para dividir comunidades humanas ya establecidas. Cuando se quieren imponer con embudo a quienes no las hablan, se convierten en una catetada que creará animadversión entre aquellas personas a las que se pretende hacer tragar con ellas.

Mientras tanto ayer, era el sindicato UGT el que interpelaba públicamente al Eusko-Gobierno de Navarra debido a que un estudio sociolingüístico reciente, financiado por entidades públicas como el Instituto Navarro del Euskera, había puesto datos a una realidad que es un secreto a voces: si tan sólo un 12,9% de los navarros hablan euskera, sólo un 6,7% del común de los navarros lo usan. Esto quiere decir que sólo la mitad de las personas que aprenden euskera lo acabarán usando en su vida diaria, lo que es una puñetera ruina después de los millones de euros gastados en prebendas, campañas promocionales e ikastrolas.

Según este mismo estudio, sólo un 2,9% de los pamploneses usa el euskera en su vida diaria. Estos datos contradicen los del Gobierno de Navarra, que equipara conocimiento de euskera (12,9%) a uso del mismo (6,7%) para crear de forma artificial una demanda de funcionarios vascoparlantes que no se corresponde al uso real de la lengua.


A estos datos se suman las cifras de prematriculación de este año, según las cuales los padres que demandan que sus hijos estudien en vascuence han bajado de un año para otro del 30,8% al 29,5%; mientras que los padres que quieren que sus hijos estudien en el modelo PAI (en inglés) pasan del 30,9% al 32,2%.

La enseñanza en euskera ha tocado techo y eso que en lugares como la zona no vascófona ofrecen de forma cuanto menos fraudulenta todo tipo de facilidades exclusivas, como autobuses y comedores gratis para los alumnos de los modelos en euskera; e incluso incumplen sus propias normas dado que pretenden montar este año dos clases con menos de 8 alumnos, mínimo legal que se habían impuesto, mientras que hay clases castellanoparlantes con más de 25 alumnos que no se desdoblan.

A partir de ahora si quieren que más chavales reciban su ración de adoctrinamiento abertzale con la excusa del euskera, no les va a servir el recurrir a los privilegios, las mamandurrias y el chantaje emocional, van a tener que imponer la inmersión lingüistica en euskera en toda Navarra, para todos y por cojones.

 Imágenes vistas recientemente en institutos del modelo D en Pamplona y que ponen a este modelo como lo que es: una secta de adoctrinamiento abertzale. En el Instituto Eunate de la Chantrea, modelo D, no hay adoctrinamiento (NavarraConfidencial.com)

Por último, lo que nos vienen a decir todos estos datos es algo que ya sabíamos: el euskera es una lengua en caída libre desde hace siglos que actualmente sólo se sostiene mediante el dinero público. Es un mero trámite para pasar el filtro euskaldún del funcionariado, un pozo sin fondo de recursos sin utilidad práctica más allá de la instrumentalización política que hace de ella el nacionalismo vasco.

Hispano

jueves, 14 de diciembre de 2017

Nuevo despropósito autonómico: la oficialidad del bable en Asturias


Como a perro flaco todo son pulgas y todo lo que va mal es susceptible de empeorar, no teníamos bastante dosis de separatismo panvasquista, pancatalanista y pangallegista que en Asturias cada vez va teniendo mayor resonancia un separatismo asturiano minoritario de baja intensidad, embrionario pero latente. Solo faltaba que el PSOE, IU y la versión postmoderna de ambos Podemos se hicieran eco y hagan de caja de resonancia/tontos útiles de los separatistas asturianos para crear un nuevo problema donde hasta hace bien poco plantear cuestiones como la oficialidad del bable en el Principado no hubiera pasado de chiste de tercera.

El argumento utilizado por los separatistas asturianos y los "tontos útiles" que les ríen las gracias para imponer la oficialidad  del bable asturiano siempre se basa en dos coordenadas: el derecho de los hablantes del idioma/dialecto en cuestión y la necesidad de preservar la "riqueza lingüística". En realidad lo que pretenden es construir una identidad paralela para, una vez haya triunfado ésta, separarse del resto y así disfrutar de esa realidad "nacional" creada de manera artificial. 

Lo bueno del bable es que contamos con datos que en el caso del vascuence, catalán o gallego ya resulta imposible de obtener. Según datos ofrecidos por la Consejería de Educación del Principado de Asturias, cuyo consejero es por cierto partidario activo de la oficialidad del bable (y por tanto nada sospechoso de actitudes "fascistas", centralistas e imperialistas españolistas), solo el 17% de los alumnos de secundaria y el 2% de los alumnos de bachiller escogen actualmente el bable como asignatura optativa. Es decir, cuando se da LIBERTAD para escoger el aprendizaje del dialecto en cuestión, resulta que el porcentaje que opta por aprenderlo de manera LIBRE es mínimo.

Si en Cataluña o Guipúzcoa por ejemplo se diera libertad de elección para aprender o no aprender el idioma regional los porcentajes que optarían por aprenderlo serían mayores que unos irrisorios 17 y 2%, pero es más que probable que propios y ajenos se llevarían una desagradable sorpresa. 

Otro ejemplo lo tenemos en Navarra, en la cual, en zona vascófona todos los alumnos están OBLIGADOS a aprender vascuence sí o sí, quieran o no, luego la demanda creada de manera "artificial" es del 100%. Sin embargo en las zonas mixta y no vascófona, los porcentajes de elección LIBRE de aprendizaje en las escuelas en las zonas donde existe libertad de elección en Navarra no llegan ni a la mitad. En el caso de que se extendiera la zona vascófona a toda Navarra, como quieren Bildu, Geroa guai y Podemos, con un IE/IU y PSN-PSOE de perfil, el porcentaje subiría al 100%. Una vez impuesta la oficialidad, ya no hay forma de conocer el porcentaje de elección libre y voluntaria, se crea un apartheid lingüístico dentro de la propia comunidad y más aún con el resto de España.

Seamos claros, ni riqueza lingüística ni derechos lingüísticos, lo que pretenden en Galicia, Asturias, CAV, Navarra, Aragón, Valencia, Baleares y por supuesto Cataluña es IMPONER un idioma distinto del castellano, construir una identidad nacional paralela anti-española, crear estructuras de Estado y una vez tengan la más mínima posibilidad, acceder a la independencia. Dejémonos de subterfugios ni complejos, imposición lingüística para la construcción nacional paralela y la independencia, todo ello con grandes dosis de totalitarismo y falta de libertad. 

A estas alturas debemos dejar los complejos en el cajón y hablar con claridad. Por cierto, que un partido separatista promueva el separatismo no engaña a nadie; pero que partidos teóricamente "nacionales" como Podemos, IU, PSOE y el PP en Galicia o Valencia fomenten directa o indirectamente la imposición lingüística, la construcción de una realidad nacional o el cambalache asqueroso con los separatistas, resulta cuanto menos una estafa, que cada cual saque sus propias conclusiones.

martes, 5 de diciembre de 2017

La influencia del navarroaragonés sobre el español (3a. parte)



En este artículo, subdividido en tres partes, estamos viendo que si el eusquera fue en algún momento una lengua extendida por casi toda Navarra y hablada por casi todos sus habitantes, no era así hace poco. Ni siquiera en la lejanía de la Edad Media. Como mucho sería así en la época romana o incluso prerromana. En época prerromana ya estaban los celtas muy extendidos por Navarra, incluyendo en buena parte de Tierra Estella y La Ribera.

El navarroaragonés, no el vascuence, retrocedió ante el español

No pretendo implicar con el subtítulo que en ningún caso el español fue la lengua que sustituyó al eusquera, pero sí que casi siempre el castellano, venido con la conquista de Navarra, a lo que fue sustituyendo fue al romance navarro. Y fue de una forma muy natural, nada forzosa. No fue un gran cambio pasar de decir "fierro'" y "farina" a "hierro" y "farina" por ejemplo.

Idioma navarroaragonés en azul turquesa, expandido con la Reconquista y la repoblación por navarros y aragoneses.

Otro diagrama de la expansión de las lenguas peninsulares

Si siguiéramos los pasos de recuperación del eusquera que hacen los euscolocos aplicándolo al aragonés habría que hacer una academia de la lengua aragonesa con sedes en Pamplona, Huesca, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia, Alicante, Albacete, Murcia...  De esta forma se recuperaría el navarroaragonés que se habló en estas provincias en la Edad Media, una tontería como una catedral.

Esto es una locura, lo de pretender recuperar el aragonés en áreas que se habló hace siglos, pero lo comento para que veamos la barbaridad que pretenden hacer los euscolocos con el eusquera en Navarra.

Para "probar" que se habló eusquera hasta anteayer, como ya hemos comentado varias veces, los euscolocos mencionan palabras eusquéricas que se mantienen en el vocabulario del español hablado en Navarra y otras zonas. Pues la utilización de vocablos aragoneses por buena parte de Navarra mostraría que lo que se habló antes de llegar el castellano fue navarroaragonés, no eusquera.

Insisto en que el navarroaragonés se subdivía en romance navarro, romance riojano y romance aragonés. Al ser el único el aragonés el que ha sobrevivido se tiende a conocer al conjunto como aragonés a secas. El español hablado en su antigua área está muy aragonesizado, más que eusquerizado. Y eso se aplica también al aragonés también en Navarra.

Hoy en día se ha extendido tanto el léxico navarroaragonés en el español estándar que si nos encontramos una palabra de este origen no somos ni conscientes de ello. Otras palabras no son parte del español normativo, pero las usamos con tal frecuencia en la mayor parte de Navarra que no caemos tampoco en que tiene origen en el idioma aragonés.

El aragonés cogió vocablos del eusquera por lo que no deberíamos pensar que cuando en Navarra nos encontremos con vocablos del eusquera eso indica que antes que español se hablaba eusquera, porque esos mismos vocablos eusquéricos se usan en áreas tan alejadas de donde se hablaba eusquera como la provincia de Teruel.

Más bien, antes que español, se hablaba aragonés en casi toda Navarra, aunque el aragonés tenía un sustrato eusquérico del que mantuvo esas palabras. O sea que por ejemplo en Puente la Reina (Zona Media) antes que castellano se hablaba romance navarro (aragonés de Navarra) aunque más anteriormente se hablara vascuence.

Así que el vascuence no se perdió con la llegada del castellano al final de la Edad Media a Navarra, sino que ya se había perdido en buena parte de Navarra al principio de la Edad Media por acción del latín y las lenguas romances. En La Zona Media también, en el valle de La Berrueza, por ejemplo ya consta al menos que se hablaba aragonés en el año 1000 como mínimo.

El castellano no vino a quitarnos el vascuence, pues ya hacía mucho que el romance navarro, occitano... lo habían sustituido porque eran lenguas hermanas y por tanto más fácil de utilizar para entenderse entre sí que con el muy diferente eusquera.

Por todo lo dicho y mucho más, insisto en la frase usada tradicionalmente para denotar nuestros fuertes vínculos con los baturros: navarros y aragoneses, hermanos. Aunque deberíamos decir: navarros y aragoneses, hermanos, riojanos, sorianos, albaceteños... valencianos y murcianos también. O mejor aún, navarros y el resto de españoles, hermanos.

Pamplonica

lunes, 27 de noviembre de 2017

La influencia del navarroaragonés sobre el español (2a. Parte)


Como vimos en la primera parte, las lenguas regionales España están vivas en el español, que ha cogido todo tipo de vocablos de ellas, a veces por delante del propio castellano.

Cuando hablamos español en diferentes regiones del país, lo hacemos de una manera particular heredada de las lenguas anteriores. Estas lenguas que se han perdido en ciertas áreas de España están vivas en el español. Por eso el español es la lengua de todos, pues tiene una gran aportación de los idiomas del país, también del euskera y del catalán.

Por ejemplo chacolí es una palabra del euskera que se usa en español. Lo mismo se puede decir de capicúa, del catalán "cap i cua", es decir "cabeza y cola". Además hay léxico que se sigue usando en sus regiones de origen al hablar español. Eso nos hace suficientemente heterogéneos, sin falta de hablar ninguna lengua extra.

Principales idiomas romances del mundo representados sólo con letras.

¿Acaso no notamos las peculiaridades que tiene un catalán, aunque no se ponga a hablar en su otro idioma?

A continuación hay una lista de palabras usadas en el español oriental (español con sustrato aragonés) que, o no existen en el español estándar, o casi no se dan fuera de la gran área que un día habló navarroaragonés: arañón (endrino), escachuflar (aplastar), escorrer (escurrir), despelletar o espelletar (despellejar), cieno o fiemo (estiércol), foz (desfiladero), garganchón (garganta), macho (mulo), meloncio (tonto), panocha (mazorca), petar (reventar), placeta (plazoleta), pozal (cubo), prau (prado), quemazo (quemadura), raposa o rabosa (zorra, hembra del zorro), albarca (abarca o alpargata), borda (pajar), cabezón (renacuajo), caparra (garrapata), carrasca (encina), chabalín o jabalín (jabalí), chipiarse (calarse), cascar (hablar mucho), charrar (hablar), chuflar o chiflar (silvar), cunar (acunar) cera (acera), engañufla (engaño), enrobinar o enroñar   (oxidar), esgarramantas o desgarramantas (persona de poco provecho), espanchingau (repantingado, sentado o tumbado de mala manera), estozolar (desnucar), ¡a fuchi!, o ¡fuchis! (¡afuera!), furular o furrular (funcionar), gabardera (rosa silvestre; en Navarra hay un pueblo, Gabarderal, derivado de este vocablo), garra (pierna), garrilla (pierna muy delgada), ibón (lago), joribiar o joibar (fastidiar), clueca, culeca o lueca (gallina que incuba los huevos), de puntetas (de puntillas),  a rebullón (en tropel, desordenadamente), reglote (eructo), ruidera (ruido), salamanquesa (salamandra), selva (bosque), tamién (también), tape (tapadera), toballa (toalla), tripero (glotón), unto (salsa), yayo (abuelo), ande (donde), apoquinar o apoquiñar (pagar), baldragas (zafio), barreño (palangana) balde (palangana de metal), broza (maleza de hierba), birolo (bizco), borde (bastardo), bujero (agujero), vulcar (volcar), cacharro (aparato malo), socarrar (quemar), caparra (pelma), cazurro (paleto), chandrío (lío, destrozo), chipichape (algo mojado y sucio), chopo (álamo), chusco (bollo o punta de pan), currusco o corrusco (trozo o punta de pan), cuto o cucho (cerdo), empanau (atontado), escachar (aplastar), esmirriau (delgado), estalentau (insensato), fanega (medida de volumen)... 

La lista de palabras no parece tener fin y sin embargo son un particularismo de las regiones que hablaron romance riojano, romance navarro y romance aragonés. Esto prueba que el español no se ha impuesto sin más ni más, sino que poco a poco se fueron dejando de lado las palabras de los idiomas previos, en el caso de Navarra otro romance. 

No fue una imposición o un cambio drástico. Como ya he comentado en otras oportunidades, el cambio fue paulatino y se fue haciendo de esa forma natural, lenta, pero inexorable.

De hecho este cambio de léxico y manera de expresarse todavía se sigue dando, de ahí que todavía contemos con abundantes vocablos y modismos propios de nuestras regiones.

Mapa en color de los idiomas españoles en la Edad Media, incluyendo el navarroaragonés muy al norte de Navarra

Por ir a lo simple, cuando yo era crío se decían algunas cosas algo diferentes. Por ejemplo se decía "Dile a la mamá...", mientras que ahora se dice "Dile a mamá...". O, refiriéndose a una fémina se decía "péinale" y ahora "péinala". Navarra ha sido muy leísta en esas situaciones, lo mismo que Aragón y la Comunidad Valenciana. Por contra en Madrid, como en Castilla, siempre se ha usado el "la" en ese contexto. En Madrid, que hasta la creación de las autonomías era Castilla, son laístas, pero al extremo. Por ejemplo para decir "dile a ella" podemos simplificarlo en Navarra en "dile", pero en Madrid y Castilla dicen siempre "dila".

En España tenemos algunas diferencias regionales en la manera de hablar y en algunos otros aspectos, pero todos somos españoles.

Escachuflar es una palabra muy aragonesa, por eso aparece en diccionarios locales o provinciales en áreas anteriormente aragoneshablantes como Navarra, Trévago (localidad a 20 km de Ágreda, Soria), Morata de Jalón (a 20 km de Calatayud, Zaragoza), Sinarcas (en la comarca de Requena y Utiel, interior de la C.Valenciana), La Rioja, Castilla la Mancha, Casas Bajas (Rincón de Ademuz, interior de la C.Valenciana), Alfaro (La Rioja Baja), Hinojosa (comarca de Molina de Aragón, Guadalajara), Tarazona (Zaragoza), Sax (Alicante, Comunidad Valenciana), San Adrián (Navarra), El Arenal (Ávila, Castilla y León), la Región de Murcia...

Saco estos datos geográficos a colación porque, salvo Ávila, todas estas áreas siguen el patrón de repoblación (de la Reconquista) de navarros y aragoneses. De todas formas, aunque Ávila no está en la Castilla oriental navarroaragonesa, es una de las provincias del interior de la Meseta que más repobladores navarros recibió.

Y es que España está llena de gente de origen navarro. No sólo hay gran cantidad de españoles con apellidos navarros por toda España, sino topónimos y vocablos. Los lazos que ligan Navarra a España son inquebrantables. España es muy navarra, especialmente la España oriental. Y, por supuesto, Navarra es muy española también.

La España Oriental se compone de las provincias castellanas que bordean la antigua Corona de Aragón, más Navarra, La Rioja, Aragón, Valencia y Murcia. El español oriental es lo que los filólogos denominan como el español hablado con importante sustrato navarroaragonés, de ahí las regiones españolas de Baleares y Cataluña, siendo geográficamente más orientales, estén excluidas del concepto.

No obstante en la Ribagorza catalana y Pallars también hay una importante influencia aragonesa. Por ejemplo Pont de Suert es una localidad de la Ribagorza catalana diptongada en "ue", como se suele hacer típicamente en navarroaragonés (y en español), no en catalán.

Estos vocablos que he mencionado más arriba, tan navarros en buena medida, o tan murcianos, sorianos, manchegos, riojanos, valencianos, se han sacado del Diccionario navarroaragonés de la zona del río Jiloca, Teruel: http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Diccionario_popular

En algunos casos alguien puede alegar que el aragonés es sólo español mal hablado, pero no, en todo caso es latín mal hablado. Así se formaron las lenguas romances. Al principio se hablaba latín, luego se empezó a hablar al estilo de la gente de un determinado lugar y finalmente los dialectos se volvieron idiomas.

No se dice en aragonés farina o fierro, en francés farine o fer... porque hablen mal el español. En todo caso todos hablamos mal el latín, esto es, lo hablamos tan "mal" que se conoce por otros nombres: español, francés, rumano, romanche (Suiza), portugués, valenciano, gascón...

Estos vocablos, mencionados anteriormente, los he oído en La Zona Media y La Ribera de Navarra con mucha frecuencia, pero también buena parte de ellos los he oído en La Cuenca de Pamplona. Para que luego digan que se hablaba eusquera hasta hace cuatro días en casi toda Navarra.

Ni en este artículo, ni en ningún otro, es que esté pretendiendo defender al romance navarro (variedad de lo que los especialistas llaman navarroaragonés) frente al eusquera. A lo que voy es que el sustrato en romance, tan abundante en el léxico actual como en topónimos, está demasiado presente entre nosotros. Por tanto no pueden pretender los abertzales hacernos creer que la lengua que se hablaba mayoritariamente en Navarra hasta hace cuatro días era el vascuence.

Además una parte pequeña del léxico mencionado en las listas de vocablos navarros de este artículo tiene origen eusquérico, pero eso no implica que en la zona donde se usa se hablaba el vascuence antes de llegar el castellano. Más bien en estas zonas, antes que el castellano lo que se hablaba era navarroaragonés, pero el navarroaragonés tenía préstamos eusquéricos.

O sea que haría bastante más tiempo del que quisieran admitir los filólogos abertzales que no se hablaba eusquera. Digo esto porque yo alucino con los artículos que veo en revistas que fomentan el euskera, con los impuestos de todos, como Ze Berri?. Van de neutrales, pero que se les ve el plumero.

Dicen barbaridades como que el euskera era mayoritario en La Zona Media hasta casi anteayer. Los argumentos que dan son que "había vascófonos" o "queda léxico en eusquera que todavía se utiliza"..., luego la inmensa mayoría (sic), o todos, hablaban eusquera. ¡Qué argumentos!

¡Vaya con la revistica, Ze Berri! Ni científica, ni apolítica. El léxico citado arriba es del aragonés de Teruel y sin embargo, como mínimo, de Pamplona para abajo es de uso generalizado. Insisto que esto implica que en Navarra lo que se hablaba antes que el español no era el eusquera, al menos no mayoritariamente y no en el área geográfica que va de Pamplona hasta el límite de Navarra con la provincia de Zaragoza.

Los términos eusquéricos son también de uso en Teruel, pero son minoritarios respecto al resto de términos navarroaragoneses, igual que en Navarra. Y la situación, insisto que es la misma en la mayor parte de Navarra, al menos en la Navarra más poblada donde no viven cuatro gatos.

Que hubiera constancia de vecinos en tal o cual época o lugar que fueran hablantes de euskera no prueba que hubiera una mayoría de euscaldunes. La gente se mueve hoy y también lo hacía entonces. Uno de Lesaca y su mujer e hijos podían mudarse a Tudela y luego llevar a su hermano y respectiva familia, pero eso no hacía vascófona a Tudela.

Pamplonica

miércoles, 20 de abril de 2016

El origen etnicista de la “Carta Europea de Lenguas Minoritarias” (segunda parte)


El euskogobierno que padecemos nos quiere hacer creer que, para quitarnos la cerrazón mental que caracteriza a los navarros (esto último se deduce de sus numerosas declaraciones en este sentido),  no hay nada más moderno y progresista que aplicar en Navarra la “Carta Europea de Lenguas regionales o minoritarias”, convirtiendo así el territorio en una especie de laboratorio de experimentación lingüística.

Primer artículo: Sobre la Carta Europea de Lenguas Regionales o Minoritarias 


Para intentar entender cómo ve el asunto algún político de izquierdas de nuestro entorno cercano, hemos acudido al pensamiento de Jean-Luc Mélenchon, eurodiputado francés por el partido “Front de Gauche” (similar a Izquierda Unida, pero en modo patriota) y, por lo tanto, nada sospechoso de confraternizar con Marine Le Pen todos los días, por mucho que, a veces, los extremos se toquen.

En un artículo publicado en 2013  en el blog del bloque “European United Left” (del que formaba parte, por cierto, Izquierda Unida, y en el que están incluidos desde 2014 Bildu, Podemos e IU de nuevo), el Sr. Mélenchon dice lo siguiente:


“Me gustaría subrayar que no conviene ignorar el origen de la Carta de Lenguas Minoritarias.  En el contexto del neoliberalismo triunfante hoy en día, la diferencia de derechos es un elemento esencial de la guerra de todos contra todos.  Conceder derechos y exclusividades a algunos, solo por el hecho de hablar una determinada lengua, es un medio muy útil para instaurar ese derecho a geometría variable y ese  imperio de las leyes “locales” con las que sueñan los neoliberales.  La inclusión de este tipo de aberración en unas identidades locales reconstruidas y, además, consideradas intocables y cuasi-genéticamente transmitidas, ofrece un contenido étnico identitario bastante sórdido.  Sin embargo, no debería sorprender a nadie.  La Carta no está adaptada a nuestra realidad ni fue creada para ésta.  Fue pensada en los tiempos de la guerra fría, para desestabilizar el bloque oriental desde Europa occidental. Aún así, la intención manipuladora no debe hacer perder de vista las buenas intenciones en el contexto de las minorías nacionales ya que, el establecimiento de fronteras que habían dividido pueblos como el húngaro o el rumano en Estados diferentes, daba lugar a verdaderas políticas culturales de erradicación en algunos países, al contrario de lo que se hacía en Francia en la misma época.  Pero una cosa es una lengua minoritaria y otra muy diferente un pueblo minoritario. No hay pueblos minoritarios en Francia.  Y no puede haberlos ya que el Pueblo en la República queda descrito según un solo criterio: La ciudadanía y la unidad de la comunidad legal que resulta de ella.


Aunque podamos discutir mucho sobre el punto anterior, hay una cuestión que permanece, y es que el trabajo de preparación de la Carta de Lenguas Minoritarias fue confiado a unos personajes más que discutibles.  La Carta, aprobada en 1992 por el Consejo de Europa, fue preparada, debatida y redactada por varios grupos de trabajo de dicho organismo supervisados por parlamentarios austríacos, flamencos y alemanes del Tirol.  El punto en común de todos ellos era proceder de partidos nacionalistas o de extrema derecha. Todos estos grupos eran miembros de la “Unión federalista de comunidades étnicas europeas”.  El título no puede ser más claro.  Esta unión se puede encontrar bajo el nombre de “FUEV” según abreviatura alemana.  Esta organización está hoy en día dotada de un estatuto consultivo en el Consejo de Europa, y se presenta a sí misma como la continuadora del “Congreso de las nacionalidades”.  ¿De qué se trata esto?  De un instrumento geopolítico del poder alemán en los años treinta, disuelto después del fin de la Segunda Guerra Mundial.  Uno de los principales laboratorios de la elaboración de la Carta fue así el grupo de trabajo oficial del Consejo de Europa sobre “la protección de los grupos étnicos”, cuya creación fue obtenida por la FUEV y que es igualmente conocido por sus trabajos sobre el “derecho a la identidad” o “Volkstum”.  Todo esto no puede ser considerado como una referencia aceptable por unas conciencias de izquierda herederas del Siglo de las Luces.  De hecho, ya he alertado sobre los orígenes problemáticos de la Carta desde 1999, en una pregunta parlamentaria al Gobierno, y cuya respuesta no ha desmentido ninguna de las informaciones que yo ofrecía.”  (…)

Delegación catalana ante el “Congreso de nacionalidades europeas” (años 30)

“En el contexto actual, este tipo de tentación etnicista tiene una importancia singular.  La que le ha dado Samuel Huntington y su “teoría del choque de civilizaciones”.  Para sus partidarios, desde ahora, en el mundo nuevo, la política local es “étnica”, y la política global “civilizacional”.  Detrás de la idea de la preeminencia de lo étnico en la definición de una civilización y de su fundamento cultural anclado en la religión, Huntington es un teórico de la balcanización de los Estados-nación y de la ruptura de la unidad de su marco jurídico. En esta teoría, la Nación deja de ser una comunidad legal única e indivisible donde la ley es la misma para todos, puesto que es decidida por todos.  Las naciones son, entonces, una colección provisional de pueblos diferenciados por la diversidad de sus lenguas y de sus religiones, y de los derechos que van con ellas.  Nicolas Sarkozy había asumido esta doctrina cuando declaró, desde el día de su elección en 2007, que el primer riesgo que corría Francia era el de una “confrontación entre el Islam y Occidente”, enfrentando así a  la segunda religión del país contra una región y los nativos arraigados en ella.

Así, llegamos a lo que constituye, para mí, la cuestión fundamental.  No procede, bajo pretexto de respeto de la diversidad cultural, admitir una diferencia de derechos entre ciudadanos iguales.  Esto sería una contradicción absoluta con el pensamiento republicano. No procede crear unos derechos particulares para una categoría específica de ciudadanos. El hecho de hablar una lengua diferente no es suficiente para establecer derechos particulares para nadie.  Sin embargo, esto es lo que establece específicamente la Carta. Pretende apoyar la práctica de dichas lenguas “en la vida pública y en la vida privada”. La expresión parece banal, pero no lo es en absoluto.

Tratándose de la vida privada de las personas, me gustaría recordar que el carácter laico de nuestra República prohíbe que las instituciones gubernamentales y estatales hagan ninguna recomendación de ningún tipo en dicho ámbito.   En cuanto a la vida pública, la Carta solicita a los Estados  “tomar en consideración las necesidades y los deseos expresados por los grupos que hablen esas lenguas”.  ¿Vamos a elegir entonces unos representantes políticos de dichos grupos? ¿Vamos a crear un Senado de nacionalidades? ¡Claro que no!  Sería una total contradicción con la idea de igualdad republicana….”.  (…) 


A la luz de esta lectura, cualquiera se preguntará qué hacen Bildu, Podemos e Izquierda Unida compartiendo grupo político en el Parlamento Europeo con alguien que está en las antípodas de lo que nos matraquean todos los días en España.  Y, sobre todo, no parecen ser conscientes del origen ideológico de lo que nos venden como el no-va-más de la modernidad, cuando el político francés deja claras sus dudas sobre el totalitarismo que planea sobre esos planteamientos. 

Calíope