miércoles, 14 de marzo de 2018

La nación española es nuestra casa


Atrás quedaron los tiempos en los que los mozos servían a su país mediante el servicio militar obligatorio, la 'mili' de toda la vida. Aquel deber tenía por objeto su formación en la milicia e implicación en la defensa del territorio nacional, pero también servía para "hacer país" al poner en contacto a jóvenes de los más diversos orígenes y condiciones sociales. Aquel servicio fue finalmente suspendido en 1996 por el Gobierno de José María Aznar, pero tan superfluo no será hoy en día si países como la vecina Francia se plantean el reestablecerlo.

Típica foto de la 'mili' española

Algo que poca gente conoce es que cada año unos 200 chavales se dejaban la vida haciendo la 'mili', nadie dijo que fuese un juego de niños; los accidentes sucedían y este servicio tenía por finalidad la seguridad colectiva del común de los españoles. No lo digo con el ánimo de desdeñar a nadie, pero la defensa del perímetro siempre ha sido algo inserto en el ADN masculino, desde las bandas de cazadores-recolectores del paleolítico superior, hasta las luchas entre los reinos de la Reconquista. Tampoco hace falta que ponga ejemplos de este tipo de comportamientos en el mundo animal, ya que es más entretenido de ver en un documental de La 2.

En la actualidad las féminas también han demostrado su valía a la hora de defender las fronteras, sirvan como ejemplo las mujeres del ejército israelí, país en el que las chicas también tienen que hacer el servicio militar. Pero a lo largo de la historia humana, la defensa del perímetro ha sido generalmente cosa de hombres, cuestión natural dadas nuestras aptitudes físicas adaptadas a ello y el hecho de que desde el punto de vista biológico somos el "sexo deshechable". Mujeres como Agustina de Aragón han aparecido en situaciones desesperadas.

Mujer del ejército israelí durante una patrulla en la frontera Israel-Egipto

Sin embargo, hoy en día y en tan poco tiempo como dos décadas la percepción de la sociedad a este respecto ha cambiado. Los jóvenes ven a las Fuerzas Armadas como algo lejano e inútil que sólo sirve para quemar impuestos y mantener ideologías antediluvianas como el militarismo. Estas ideicas sacadas de los mundos de yupi no pueden estar más lejos de la realidad: si esta noche vamos a dormir tranquilos y seguros en nuestras casas se debe a que tenemos a hombres rudos dispuestos a ejercer la violencia en nuestro nombre. El derecho a la seguridad es el derecho más fundamental de todos, puesto que sin seguridad no se puede ejercer ningún otro derecho.

A lo que realmente quiero llegar es a que en los tiempos de la 'mili' el control de fronteras era algo normal, lógico y sensato a la hora de garantizar la supervivencia de un país. Sin embargo hoy la extrema izquierda en su dinámica de deconstrucción de las naciones hasta llevarlas al colapso socioeconómico, está imponiendo una narrativa que considera poco menos que "racistas", "fascistas" o "xenófobos" a hombres como Victor Orban, presidente de Hungría; por proteger las fronteras de su país, como es normal y sensato.

Dos son las fuerzas motrices que impulsan esta suerte de ideología internacionalista en España: la presión migratoria sobre nuestra frontera sur y la crisis de los refugiados de Oriente Medio y el Norte de África. Crisis esta última creada de forma artificial, dicho sea de paso, ya que buena parte de los "refugiados sirios" proceden de otros países que no están en guerra y/o se convierten en inmigrantes económicos desde el momento en el que atraviesan diez fronteras de países seguros en la búsqueda del que mejores ayudas sociales les ofrezca.

Si eres un refugiado de guerra y atraviesas diez países en paz porque tu destino es el país que te va a dar la paga más suculenta, pasas a ser un inmigrante económico

A nivel político tenemos en España representantes claros del "puertas abiertas para todos", estos son los políticos de partidos de extrema izquierda como Podemos e Izquierda Unida. Aunque a la hora de la verdad y si nos tenemos que atener a la historia, estos comunistas declarados han rodeado sus países con muros de hormigón, alambradas y ametralladoras; y no para repeler a posibles invasores como decían en su propaganda sino para mantener encarcelados a sus propios ciudadanos y así evitar su huida en masa, ahí tenemos los ejemplos de la Alemania del Este, la URSS y Corea del Norte. En tu casa puedes decidir quién entra, pero si retienes a alguien eso es un secuestro.

Otras formaciones no se quedan tampoco muy a la zaga, aunque más bien se pliegan a las exigencias de la patronal, que busca mano de obra barata con la que tirar nuestros sueldos a la baja. De hecho, el inefable Mariano Rajoy llegó a decir que no estaba a favor de las fronteras. Tenemos a un señor en la Moncloa al que no le gustan las fronteras, cuando un país sin fronteras deja de ser un país y se convierte en algo más parecido a un lupanar en el que todo vale.

Aquellas personas e instituciones que empujan la laxitud en el control de las fronteras y el inmigracionismo, son después las que viven y se desenvuelven en sus torres de marfil alejadas del populacho; con vayas de seguridad, concertinas, guardas con armas de guerra y perros de ataque sin bozal. Izquierda: palacio de la Moncloa. Derecha: sede de las Naciones Unidas en Ginebra.

Que el País Vasco sea nuestro canario en la mina de carbón, la prueba del algodón respecto a lo que pasa cuando el Estado descuida el control de las fronteras y una región ofrece cuantiosas ayudas a diestro y siniestro; después no hay dinero para nuestros pensionistas. Actualmente el Gobierno Vasco se encuentra en apuros para acoger a la cantidad de menores no acompañados que están llegando a las antaño Provincias Vascongadas e incluso se ha visto obligado a pedirle ayuda a la pérfida España, cuando luego dice que no quiere saber nada de ella. 

A esta situación se suma la de mafias del tráfico de personas que están solicitando Rentas de Inserción de forma fraudulenta, recientemente se ha denegado la pensión a 240 paquistaníes que habían aportado papeles falsos ¿Serán encausados y expulsados del país por falsedad documental y estafa? Lo dudo. 

Otro asunto más sangrante, El Diario Vasco hizo ayer públicas estadísticas criminales escandalosas concernientes al número de agresiones sexuales de alta intensidad (violaciones) que habían tenido lugar en el País Vasco, resulta que en este último año se han doblado en Vizcaya las violaciones, siendo buena parte de ellas cometidas por menores que no se sabe de dónde han salido, de hecho los comentarios de la noticia están desactivados para que alguien no cometa el crimen de decir la verdad.


Los movimientos migratorios han de producirse de forma ordenada: en función del número de personas capaces de ser absorbidas por el mercado laboral del país de destino, controlando los posibles antecedentes delictivos y teniendo prioridad aquellos inmigrantes que procedan de países más parecidos culturalmente. Aquellos que una vez en nuestros países se instalen en la delincuencia o ataquen la forma de vida del país que les ha acogido, han de ser expulsados a sus países de origen. De lo contrario, estos se establecerán en guetos en los que se creará una sociedad paralela con los mismos defectos de los países de los que se tuvieron que ir.

Si existen los "micromachismos", también las microfronteras: las puertas de nuestras casas. Foto: una puerta con la cerradura reventada

A todo aquel que diga que no quiere fronteras hay que decirle: si no quieres vallas en Melilla tampoco necesitas una cerradura en la puerta de tu casa. Si nosotros como ciudadanos españoles no tenemos derecho a controlar nuestras fronteras, tú no eres nadie para hacer exclusivamente tuyo el espacio de tu casa. Por pura coherencia tienes que desmontar la cerradura de la puerta, no tienes derecho a impedirle la entrada a nadie.

Hispano

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