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viernes, 27 de abril de 2018

¿Corona pamplonesa-aragonesa o Corona navarro-aragonesa?

Cuadro de Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y de Pamplona entre 1104 y 1134, observando al ejercito musulmán durante la cabalgada en el al-Andalus en 1126

El tiempo de unión entre Pamplona y Aragón se denomina a menudo como Corona pamplonesa-aragonesa a pesar de que no se haya utilizado en las fuentes históricas de la época.

Lo mismo cabe decir de la unión posterior entre Navarra y Aragón, que se suele denominar como Corona Navarroaragonesa. Esto no es comparable al uso intencionadamente fraudulento que se hace del término Corona Catalano-Aragonesa.

El término Corona Catalano-Aragonesa se usa por los nacionalistas catalanes por su complejo de inferioridad, ya que Cataluña nunca fue un reino. Aragón, Baleares y Valencia, los otros miembros de los fantasiosos Països Catalans, en cambio sí fueron reinos.

Arnold Schwarzenegger vestido de baturro haciendo referencia de manera jocosa a la inexistencia de Cataluña como reino.

Los reinos españoles de la Corona Aragonesa o Corona de Aragón fueron: Navarra, Aragón, Valencia, Mallorca y Murcia. Murcia pasó pronto a la Corona de Castilla y Navarra fue casi siempre un reino independiente. Navarra y Murcia estuvieron poco tiempo, de ahí que se suelan omitir.

Los cinco reinos españoles (con sus banderas) que en su día pertenecieron a la Corona de Aragón: Navarra, Aragón, Valencia, Mallorca y Murcia.

La historia catalana es fundamentalmente la de sus múltiples condados supeditados ora a Francia, ora a la Corona de Aragón o a la España reunificada. El Condado de Barcelona abarcó casi toda Cataluña. De ahí viene la reivindicación de Tabarnia que, aunque con nombre moderno, se basa en el Condado de Barcelona, un ente con más historia que la propia Cataluña.

Por la misma razón que los nacionalistas catalanes tienen complejo de falta de reino histórico los nacionalistas vascos, que casi toda su historia han sido parte de Castilla o de los reinos españoles del oeste como Asturias o León, se quieren apropiar de Navarra y de la historia de su reino.

Para ello hablan de "reino vasco", "Estado vasco", "Navarra histórica" y falsedades por el estilo. Si a algo aspiraban los reyes navarros era a ser reyes españoles, por eso en el prólogo del Fuero General de Navarra se hablaba de como se perdió España a los moros (incluyendo las tierras de Navarra) y como los cristianos que resistieron, eligieron como su primer rey a Don Pelayo.

 Las dos primeras páginas del Fuero General de Navarra (s.XIII)

Así es como uno de los documentos históricos más importantes de Navarra, si no el que más, ya deja bastante claro desde el principio que el cometido del reino es: en nombre de Jesucristo, luchar contra los invasores islámicos para lograr la restitución de la monarquía hispánica.

No tenían aspiración alguna de reunificar Estado vasco alguno o fantasías por el estilo. La aspiración de los reyes navarros no era otra que la de adquirir el máximo territorio posible. Nada de recuperar una "patria" perdida, a menos que fuera la España visigoda (tan reivindicada por los reyes navarros), entonces conocida como Hispania o Spaniae.

"Tú eres, oh España, sagrada y madre siempre feliz de príncipes y de pueblos, la más hermosa de todas las tierras que se extienden desde el Occidente hasta la India. Tú, por derecho, eres ahora la reina de todas las provincias, de quien reciben prestadas sus luces no sólo el ocaso, sino también el Oriente. Tú eres el honor y el ornamento del orbe y la más ilustre porción de la tierra, en la cual grandemente se goza y espléndidamente florece la gloriosa fecundidad de la nación goda..." 

(Alabanza a España o Laus Hispaniae de San Isidoro de Sevilla  556-636 d.C.)

Pamplonica

lunes, 19 de febrero de 2018

Sancho III el Mayor, Hispaniarum Rex


Se ha publicado recientemente un nuevo libro sobre la figura del rey Sancho III el Mayor de Navarra, con el que podremos refrescar nuestros conocimientos sobre esta figura fundamental en la construcción de España.   Como dice su autor, no se trata de una "novela histórica" sino de una "historia novelada".  Es una iniciativa muy acertada porque se trata de acercar la disciplina histórica al público de una forma amena, contando los hechos que realmente sucedieron, y no inventando escenas de un posible pasado.

Bruyel, Augusto: “Desde Pamplona, Rex Ibericus. Gozó de autoridad en toda la península”.  Ed. Manuscritos, Madrid, 2017, 255 págs. Puede adquirirse en la editorial (http://www.editorialmanuscritos.com/Desde-Pamplona-rex-ibericus) Amazon (https://www.amazon.es/Desde-Pamplona-Ibericus-Augusto-Bruyel/dp/8494736426) o El Corte Inglés (https://www.elcorteingles.es/libros/A23931769-desde-pamplona-rex-ibericus-tapa-blanda/)

El estilo de escritura utilizado resulta muy agradable, e incluso tiene toques de humor que ayudan al encuentro con los personajes, presentados en su faceta más humana. Por otra parte, el autor introduce referencias a la actualidad separatista vasca y catalana muy pertinentes en los momentos tan difíciles que muchos españoles estamos viviendo. 

El libro nos recuerda que la influencia de Sancho III el Mayor en la historia de España fue de gran importancia. Fue el primer rey cristiano que, frente al Califato de Córdoba, aglutinó de diversas formas todos los reinos y condados existentes en la Península, que ya llevaban un tiempo peleando por la Reconquista. Sus dominios y áreas de influencia llegaron a incluir a Navarra, Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, Castilla, Álava, Vizcaya, León y Astorga. Además, los condados de Barcelona y de Gascuña (en la Francia actual) le rindieron vasallaje.  En suma, Sancho III el Mayor se adelantó en quinientos años a la concepción de la unidad hispánica de los Reyes Católicos, sin olvidar que de su linaje descienden todos los reyes españoles. 

Artículo relacionado: Sancho III el Mayor

Además del orden político, la importancia de su reinado en los planos espiritual y cultural también fue considerable. El rey fue muy consciente de la reforma monacal que se estaba favoreciendo desde los monasterios cluniacenses en otros lugares de Europa, y quiso ponerla en práctica en sus dominios.  Así, fue un gran protector del Monasterio de Leyre, pero también introdujo la reforma cluniacense en San Juan de la Peña, Oña, Irache, Albelda, San Millán de la Cogolla, Cardeña, etc.


De esta manera, el rey favoreció la entrada de nuevas ideas y las peregrinaciones del Camino de Santiago, con lo que ello significó de influencia artística a lo largo de la Edad Media. Gracias a su impulso, llegó el Románico a España, considerada como la primera corriente unificadora de Europa, que buscaba sus señas de identidad en una expresión plástica común, basada en los mensajes del Evangelio cristiano.

Por esas rutas también fueron llegando posteriormente nuevos pobladores a establecerse en las tierras reconquistadas, donde los descendientes de Sancho el Mayor alentaron la formación de núcleos urbanos con cartas y fueros municipales, con las consecuencias que esto tuvo a nivel demográfico, social y económico.

Parece ser que el reinado de Sancho el Mayor también influyó en la evolución de las lenguas romances en los distintos reinos cristianos, a partir de los monasterios situados en el área de Nájera (San Millán de la Cogolla).  Las lenguas romances serían así dialectos del latín vulgar, en plena evolución oral, y que tendrían diferencias según el substrato lingüístico de cada zona, pero que convergieron todas en la lengua española a partir del siglo XV.


La última vez que se organizó en Pamplona una gran exposición sobre el legado del rey Sancho el Mayor fue en el año 2006 (en Baluarte), a través de la Fundación para la Conservación del Patrimonio Histórico de Navarra.  Consistió en una muestra de 270 piezas de entre los siglos X y XIII procedentes de 48 museos, archivos e iglesias de España, Alemania, Francia y Rusia, incluyendo códices, esmaltes, relicarios, arquetas, monedas y piezas arquitectónicas del románico.

En los próximos días, tendremos ocasión de seguir aprendiendo sobre el tema escuchando a D. Augusto Bruyel, autor del libro mencionado, en una conferencia organizada por la Asociación Cultural Doble12, que tendrá lugar el jueves 22 de febrero a las 19h00 en el CIVICAN de Pamplona.


Actualización: el mismo libro también será presentado por el Comité Local de UPN de Tudela este viernes.

Calíope

lunes, 31 de julio de 2017

Horas Grandes de Navarra 1A



La historia de Navarra contada de forma teatralizada, desde los orígenes del reino hasta 1512. Se trata de cuatro discos de vinilo, producidos en 1979 por la empresa TIC-TAC en exclusiva para la Caja de Ahorros de Navarra, que hemos querido recuperar por su indudable esfuerzo divulgativo sobre la identidad de nuestra tierra. Aunque han pasado ya treinta y ocho años, la grabación no ha perdido ni un ápice de su interés original. 

El texto histórico de base fue preparado por los profesores universitarios Angel Martín Duque y Javier Zabalo Zabalegui, grandes conocedores de la historia del viejo reino. El asesoramiento musical fue de Aurelio Sagaseta, y la interpretación corrió a cargo de los monjes de Leyre y del Grupo Pro Música Antigua de Madrid.


Esta semana, el primer vinilo con sus dos caras.

Cara B: http://www.navarraresiste.com/2017/08/las-horas-grandes-de-navarra-v1b.html





miércoles, 31 de mayo de 2017

El origen aragonés de los Fueros de Navarra


Los Fueros de Navarra tienen origen en el Fuero de Jaca, la primera capital aragonesa. No obstante no han de confundirse con los posteriores Fueros de Aragón, instituidos en el ámbito de lo que mucho más adelante se conoce como la Corona de Aragón. Los Fueros de Aragón datan de 1247, mientras que los de Jaca, de los que manan los Fueros navarros, son de 1063.


El Fuero de Jaca se extiende a localidades navarras como Estella y Pamplona, además de a unas cuantas localidades del reino navarro-aragonés, como las de Guipúzcoa.

Debido a su historia común y parecido entre el Fuero de Jaca y el de Estella se suele hacer referencia al mismo como Fuero de Jaca-Estella.

El Fuero de Pamplona también tiene origen en el Fuero de Jaca. Este fuero pamplonés también se conoce como fuero de los francos y se les concede a los francos del Burgo de San Saturnino, Pamplona.

Originalmente los francos eran la tribu germánica que dominaba y dio nombre a Francia. De ellos desciende, en parte, la nación francesa. Así que en cierto modo se puede decir que los abundantes "colonos" francos en Navarra eran franceses medievales. No siempre se instalarían en Navarra, pero dejarían una huella indeleble en la toponimia y genealogía navarras.

Unos francos entraron en Navarra como "inmigrantes", mientras que otros entraron como peregrinos a través del Camino de Santiago. En Navarra no todos los francos o pueblos de Francia hablaban francés, sino que hablaban lenguas emparentadas, de lo que los lingüistas llaman Galo-romanía: francés, provenzal, occitano, gascón...

Del francés estándar o de estas lenguas y dialectos franceses recibiríamos topónimos tan navarros como Rochapea, Chantrea, Roncesvalles, Valcarlos...

Pero volvamos al Fuero de Estella-Jaca. De Pamplona se extiende a  Villava, Sangüesa, Lumbier, Roncesvalles, Larrasoaña, Villafranca (Alesves), Lanz y Echarri. En Guipúzcoa se implanta en San Sebastián, Guetaria, Motrico y Zumaya.

Desde Estella pasa a Puente la Reina, Olite, Monreal, Huarte, Pamplona y San Sebastián (a pesar de que ambas ciudades ya habían recibido su Fuero de Jaca o Pamplona), Tiebas, Torralba, Urroz, Tafalla, Mendigorría y Huarte Araquil.

El Fuero de Arguedas deriva del fuero jaqués igualmente, lo mismo que el Tudela (con contenido del fuero del condado aragonés de Sobrarbe), Novenera (Navarra), Viguera (La Rioja), Funes (Navarra)... Hubo un Fuero de Viguera-Funes denominado conjuntamente entre las citadas localidades navarro-riojanas. Pasó algo similar a lo que aconteció (con sus fueros) entre las localidades navarroaragonesas de Estella y Jaca que cogió el nombre de Estella-Jaca.

En 1077 el rey Sancho Ramírez le da un gran impulso a la ciudad de Jaca, gracias a que le otorga un fuero, pero no un fuero cualquiera porque el Fuero de Jaca definiría la legislación y el derecho navarros.

El de Jaca fue un fuero pionero, donde los haya, entre los distintos territorios españoles cristianos. difundido posteriormente en otras ciudades de Navarra (citadas arriba) o Cuenca. Y, ¿por qué Cuenca? ¿No pertenecía a Castilla? Claro, pero, como he comentado anteriormente en otros artículos, el área oriental de las dos Castillas estaba bailando u orbitando entre Castilla y Aragón (con la inestimable ayuda de Navarra) y por esa misma razón se utilizan los sufijos ico e ica u otros navarroaragonesismos en zonas de las oscilantes (entre Castilla y Aragón) provincias de Soria, Guadalajara, Cuenca, Albacete...

En lingüística española se suele usar el paradigma de la dicotomía norte-sur porque hay características comunes a las hablas del norte, por un lado y a las hablas del sur por el otro lado. Sin embargo dejamos (muchos buenos lingüistas no) de lado el paradigma lingüístico común de las hablas orientales, centrales y occidentales. En el sur hay un sustrato árabe-bereber. Aunque se haya perdido el idioma navarroaragonés por la influencia castellana en el este de España hay un sustrato navarroaragonés

De vuelta con el Fuero Jacetano

El otorgamiento de este fuero a Jaca convirtió a la villa en ciudad. No sólo eso sino que recibió sede episcopal. Se le considera la primera capital del reino hasta que en 1096 es conquistada Huesca, y obtiene la capitalidad. 

El rey Sancho Ramírez construye un nuevo palacio real en el barrio de Santiago, y, como ocurre con Pamplona, fusiona los tres núcleos iniciales (castro fortificado, monasterio de San Pedro y burgo de Santiago). Estos fueros son decretados para beneficio de los Jacetanos, pero también pretenden atraer hombres francos.

A pesar de dejar de ser capital aragonesa Jaca siguió siendo ciudad-mercado y de servicios para su comarca. De igual manera en Jaca se mantuvo el cobro de uno de los cinco peajes de la ruta Zaragoza-Francia. Por otro lado buena parte de los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela y que irían a través de Navarra se alojaban previamente en Jaca.

Por enésima vez comprobamos la confluencia étnica, geográfica, histórica, cultural, jurídica entre las tierras navarroaragonesas de La Rioja, Navarra y Aragón. Esta no es una identidad inventada, sino que tiene larga historia. Antes de que llegara el idioma español a Navarra estas tres modernas autonomías se comunicaban en su lengua común: el navarroaragonés.

Pamplonica

jueves, 12 de mayo de 2016

Lingua navarrorum, lengua de... campesinos


Una de las formas de desarmar al nacionalismo vasco es desmontar las mentiras históricas que con unas patas muy cortas sustentan esta ideología y la farsa montada en torno a esta expresión medieval es una de ellas; porque no existe una mentira más insidiosa que una verdad a medias.

En lo referido al idioma, símbolo además del nacionalismo romántico vasquista, es uno de los argumentos más socorridos de los abertzales de cualquier debate en esta materia: “Lingua navarrorum”… Sobre este término se han dicho muchas idioteces impunes; como que era la manera en la que los romanos llamaban al euskera (¡¡¡diez siglos antes de que siquiera existiese el reino de Navarra!!!). Entendámonos: el euskera nunca ha sido la lengua de toda la actual Navarra; su origen es anterior a que exista Navarra, y a que existiese el reino de Pamplona; y sólo la transformación del idioma en símbolo nacional hace un siglo ha convertido en problema lo que no era sino una simpática peculiaridad siempre local y siempre minoritaria, además de concentrada en ciertos niveles sociales, como vamos a ver.

¿Era "el idioma de todos los Navarros", hasta que llegaron los Reyes Católicos, Atila o Franco para prohibir el euskera y reducirlo al 15% de vascoparlantes que actualmente podemos encontrar en la Comunidad Foral de Navarra? Por supuesto que no, pero hace falta explicarlo a una sociedad que durante décadas sólo ha recibido información confusa o errónea, con la peor de las intenciones.

¿Dónde aparece este término?

El término "lingua navarrorum" sólo figura una vez en todo el Archivo de Navarra. Una sola vez. En concreto aparece en un documento del siglo XII que habría de ser sancionado por el rey de Pamplona Sancho VI el Sabio y que fue redactado por un contemporáneo del monarca. Este documento del año 1167 recoge la designación de mayorales de Zamarce, es decir, el nombramiento de unos pastores dependientes del monasterio de Zamarce (cercano a San Miguel de Aralar). Aquí empieza y aquí acaba la historia del tan manido "lingua navarrorum".

El extracto en cuestión: "Orti Lehoarriç faciet ut lingua Nauarrorum unamaiçter et Aceari Umea faciet bururçagui quem voluerit".

¿Y qué es un “navarrus”, ya que de “navarri” se habla en ese documento medieval?

Un campesino, un rusticus, un hombre de los del campo y los pastos de esa zona en ese momento. No existe en ese momento ninguna “Navarra”; se llama así, navarros, navarri, a los trabajadores más humildes de las zonas más aisladas, de esas navas que les dan nombre, esos labriegos villanos que no son ni habitantes de las ciudades y villas, ni clérigos, ni nobles, ni repobladores y campesinos de la parte del reino al Sur de la Cuenca. De modo que si en esa parte montañosa se hablaba por algunos una “lingua navarrorum” resulta evidente que había otras lenguas en aquel reino de Pamplona, y que esos variados dialectos eusquéricos, mutuamente incomprensibles aunque sí reconocibles, no eran la lengua de todo el reino, ni de sus gobernantes, ni de su mayoría, sino una peculiaridad social de una minoría distinguida por su profesión, su origen familiar y por concentrarse en algunas partes del dicho reino.


El vascuence de por aquel entonces era un habla de uso rural, utilizada por el vulgo para designar las casas, montes, ríos, campos... en la única lengua que conocían, no es de extrañar entonces la abundante toponimia eusquérica -en muchas ocasiones, mezclada con el latín- sobre todo en la mitad norte de Navarra. Las hablas vascuences de por aquel entonces no transmitieron cultura escrita y apenas incluían en su vocabulario términos abstractos o genéricos. Eran las hablas de esos campesinos y pastores; y estos orígenes explican que en el euskera existan unos diez términos propios para referirse a un pastor según el tipo de animal que cuida, mientras que haya sido necesario tomar de otros idiomas palabras para referirse a conceptos abstractos como paz, libertad o independencia.

Con posterioridad y con claras intencionalidades políticas, hay personajes que traduciendo literalmente este término medieval han pretendido dar a entender de forma excluyente que el euskera había sido la única lengua navarra en toda la Edad Media. De hecho a fuerza de repetir esto último muchas veces, incluso aquellos que no son nacionalistas vascos también se lo han creído. La evidencia histórica nos demuestra que en lo que sería la actual Navarra, durante la Edad Media, se hablaron muchos otras lenguas como el latín mayoritario de godos e hispano-romanos, el mismo gótico, el romance navarro, el occitano en sus variantes, el hebreo en las juderías, las variadas lenguas de los peregrinos a Santiago o el árabe y el bereber en la Ribera.

¿En qué idioma estaban escritos estos documentos?

Estos documentos están escritos unos en latín y otros en romance, es precisamente el romance navarro y no el euskera la lengua que el reino elegiría libremente para su documentación. Frente al vascuence de muchos de sus súbditos, al latín de la tradición, el clero y la administración, o al occitano de algunos burgos, el romance navarro es ya en el siglo XIII reconocido como la lengua propia del recién nacido reino de Navarra, prueba de ello es que el fuero general de Navarra y sus sucesivos amejoramientos fuesen redactados en romance navarro.

El hecho de que haya hecho falta un artículo de 870 palabras para desmontar una falacia histórica que se puede resumir en tres líneas demuestra aquello de que es más fácil engañarle a alguien, que demostrarle que ha sido engañado. Ahora bien, el que se engaña a si mismo, ese ya no tiene remedio.
Hispano