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lunes, 2 de octubre de 2017

Cataluña 2020, una distopía (2ª parte)


En el momento en el que estoy escribiendo esto, el golpista Puigdemont acaba de anunciar que en los próximos días procederá a implementar en el Parlamento de Cataluña la ley que está suspendida por el Tribunal Constitucional, es decir, que va a declarar la independencia de forma unilateral incluso antes de conocer los resultados del referéndum que han amañado. La democracia a la catalana es tan grotesca que a su lado hasta Kim Jong Un parece un demócrata de toda la vida.

Esta tarde también han comparecido todos los políticos "constitucionalistas" que parecen estar a favor de la aplicación selectiva de la ley que nos ha llevado a esta comedia bufa, pero como sus declaraciones no han aportado nada, ni siquiera voy a entrar a comentarlas. Los únicos al fin y al cabo que han estado a la altura de las circunstancias son los 10.000 guardias civilespolicías a los que Mariano Rajoy metió en una encerrona, como decía ayer Arturo Pérez-Reverte. Ellos, y por supuesto, todos y cada uno de los españoles que se han movilizado en Cataluña y fuera de ella durante estos días pasados, podemos estar a las puertas de un movimiento patriótico al margen de los partidos como no se ha dado en toda la democracia.

Pienso que la única salida a esta situación es la suspensión de la autonomía catalana, la supresión de los Mozos de Escuadra y la TV3, la intervención de su sistema educativo y la centralización de otras muchas competencias que ningún país sano habría cedido a quienes lo pretenden destruir. No es momento para media tintas, a la larga serían pan para hoy y hambre para mañana. Cataluña será independiente no muy tarde o temprano ya que hoy en día el proceso independentista es irreversible, no lo puede parar ningún juez porque para impedir que un barco se hunda no basta con tapar las vías de agua, sino que hay que repararlas. Lo único que puede parar a este movimiento social es otro de idéntica magnitud y dirección contraria; estos son los catalanes que creen en la nación Española, que no es lo mismo que la cleptocracia del 78.

La música truculenta del un programa especial de Antonio García Ferreras me devuelve a la realidad porque soy consciente de que hoy en día todo esto son fantasías. Mientras la Secta vende su mercancía averiada, le hago caso a un tweet de el Vecino de Uxue para comprobar que en la Primera están echando un bódrio de película basado en una novela de Dan Brown. En Madrid siguen sin enterarse de nada y por esto mismo he de continuar cavilando en qué manera afectaría a la sociedad catalana una declaración unilateral de independencia bajo los términos del primer artículo.


Realmente no tengo que hacer un ejercicio demasiado sofisticado de clarividencia para vislumbrar los entresijos sociales en una Catalunya independiente, más que nada porque todo esto ha ocurrido y sigue ocurriendo en la Cataluña actual, uno sólo puede esperar lo mismo, pero a peor.

En primer lugar y aunque de forma no oficial, la sociedad catalana se dividiría en castas: aquellos con apellidos catalanes y con una lealtad probada a la causa separatista formarían la cúspide social. Agregados a estos, aunque en segundo lugar, también habría sitio para aquellos cuyo origen es castellano pero que precisamente por esto son los más fanáticos de la causa separatista, a bien sirven de carne de cañón. Los ciudadanos de tercera serían todos los demás, de origen catalán o no, que no hubiesen apoyado la independencia de Cataluña. Basta decir que hoy, de forma ilegal se han formado bases de datos respecto a quien ha votado y quien no ha votado en el referéndum independentista.

Hay que recordar también cuales son los orígenes del nacionalismo catalán: más allá del juego de extorsión hacia el Gobierno central de cada momento, el catalanismo es también una ideología basada en el cojonudismo catalán o el catalanocentrismo por el que se consideran mejores que el resto de los españoles.

La situación de relativa abundancia material de Cataluña se debe en gran medida a al fuerte proteccionismo económico del que gozaban los productos catalanes frente a los venidos del exterior y de aquí viene la tradición industrial de esta región. Hoy en día no hay ningún producto que se produzca en Cataluña que no pueda ser fabricado en cualquier otra región de España y de aquí viene parte de la pataleta nacionalista.

En tiempos, los primeros nacionalistas se atribuían una superioridad incluso racial con respecto a los castellanos y es un iluso aquel que crea que el apellidismo se fue y ya no se encuentra inserto en el ADN del nacionalismo catalán. De los 20 primeros apellidos más comunes en Cataluña, todos son de origen castellano y de hecho actualmente el 40% de los catalanes tienen un primer apellido de origen castellano. Esta realidad no tiene su reflejo en la formación nacionalista Junts pel si donde la inmensa mayoría de sus parlamentarios cuentan con apellidos de origen catalán y esto no es porque no haya charnegos independentistas, porque los hay a puntapala. Puede juzgar por usted mismo:

 Para el nacionalismo catalán SÍ importa el linaje

Desde el punto de vista lingüístico, el castellano supone una realidad incómoda a ser suprimida para todo nacionalista que se precie. Si ya han intentado eliminar el castellano en la educación pública de Cataluña, es de esperar que una Cataluña independiente aplique de forma más o menos paulatina la inmersión lingüística a toda la sociedad, llegando incluso a perseguir la lengua española, cosa que no es nueva desde las multas lingüísticas a los comercios con rótulos en español, toleradas por los sucesivos gobiernos centrales.

Por supuesto, todos aquellos que se nieguen a aprender catalán, tarde o temprano tendrán que hacer las maletas, para irse justo después de aquellos que en estos tiempos se han significado a favor de la unidad nacional. Esto lo lograrán con técnicas de acoso organizado, análogas a las que se pueden ver en el País Vasco o el norte de Navarra.

De la misma manera, una campaña de memoria histórica a la catalana llevaría a cabo una limpieza de monumentos, calles y símbolos asociados a España, cuestión de la que se encargarían los poderes públicos o grupos de incontrolados perfectamente organizados desde arriba.

Otro aspecto entre lo económico y los social: una Cataluña independiente invertiría una cantidad de recursos desmesurada en fomentar el nacionalismo catalán en la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares. No olvidemos que son pancatalanistas, es decir, reclaman como territorios catalanes a la Comunidad Valenciana, las islas Baleares y la Franja de Aragón. Esta sería una de las prioridades del nuevo régimen, a pesar de contar con una economía ya depauperada, como defendíamos en el anterior artículo.

Durante años hemos comprobado situaciones de adoctrinamiento infantil a calzón quitado; con niños castigados por hablar castellano, adoctrinados en el odio a España e incluso usados a modo de escudo humano en la jornada de ayer. Si esto ha pasado con un Estado ausente, en un estado catalán está claro que más que de adoctrinamiento vamos a hablar de técnicas de lavado de cerebro organizadas desde el gobierno de la Generalidad. 

El nacionalismo catalán ha llegado a traer a más de medio millón de musulmanes (que sepamos de forma oficial) para bloquear la inmigración hispanohablante a Cataluña. Esto son más musulmanes que votantes del PSC en las últimas elecciones autonómicas. En efecto el Islam es un problema creciente en Cataluña y lo seguiría siendo en una Cataluña independiente que escoja la homogeneidad cultural e idiomática como elemento de cohesión nacional.

Por añadido, entre el 50 y el 75% de las mezquitas salafistas que en España predican el Islam radical, se encuentran en Cataluña. Hace unos días, un reputado periodista experto en la materia del Islam radical, contaba en una conferencia en Navarra que los servicios de inteligencia de Estados Unidos consideraban que actualmente los mayores focos de radicalización islámica en Europa eran Bélgica en primer lugar y Cataluña en el segundo. Atentados como el de las Ramblas de Barcelona sólo son el principio, pero el terrorismo islamista es lo de menos frente al fenómeno de sustitución poblacional que junto a las políticas suicidas de la progresía catalanista llevarían a Cataluña a ser una de las primeras repúblicas islámicas de Europa.


Hispano

viernes, 29 de septiembre de 2017

Catalunya 2020, una distopía (1ª parte)


Estos artículos no pretenden hacer cábalas con respecto a las circunstancias que nos podrían llevar al escenario catastrófico de una Cataluña independiente. Como tampoco tengo una bola de cristal, no sé exactamente qué eventos van a tener lugar a partir de este domingo. Lo que sí puedo hacer es inferir, mediante la lógica y el sentido común, el tipo de escenarios hipotéticos que se darían en una Cataluña independiente, que ya adelanto no resultarían positivos ni para los catalanes, ni para el resto de los españoles.

Allá vamos: supongamos que Cataluña es un estado independiente para la siguiente década, que lo ha hecho de forma unilateral aunque sin demasiada violencia ni zonas liberadas por patriotas y que en consecuencia está fuera de la Unión Europea al menos de forma temporal. ¿Les conducirá Puigdemont a la Dinamarca del sur de Europa que han prometido o por el contrario llevarán a una de las regiones más industriosas de España a la ruina y un Estado totalitario?

Hablaremos en primer lugar de la economía, no porque caiga en el error de considerarla el factor más importante, sino porque es el que más ha sido tratado por la prensa y porque es el asunto que me quiero quitar antes de encima. Esta misma semana nos decía un confidencial navarro que aproximadamente la mitad de la actividad económica de Cataluña depende de la exportación de bienes y servicios a España y otros países de la UE. En concreto, Cataluña tiene un PIB de unos 200.000 millones de euros, 60.000 millones provienen de otras regiones de España y 40.000 de otros países de la UE. 

En el caso hipotético de un bloqueo comercial total por parte de España y la UE, una Cataluña independiente se vería empobrecida a la mitad (peor que Cádiz) de no encontrar otros mercados alternativos. Esta es una situación improbable puesto que a pesar de estar fuera de la UE, los productos catalanes seguirían llegando a España y los demás países europeos, de la misma manera que nos llegan productos de China, pero los aranceles y otros gastos de gestión harían poco competitivos dichos productos, dándose una correspondiente reducción de ventas. Eso por no hablar del comprensible boicot que se daría hacia los productos catalanes por parte de las regiones de lo que sería el país antes conocido como España, la Historia nos deja otros ejemplos de secesiones con hundimientos entre el 33 y el 66% del comercio bilateral.

Sea como fuere, otros analistas económicos cifran en un 15-34% la contracción económica de Cataluña, lo que acarrearía un aumento del paro considerable, un descenso de las pensiones y los sueldos de al menos un 20%, la deslocalización de muchas empresas internacionales y una subsecuente fuga de capitales de las que hacen época. Esto sin tener en cuenta otros factores de desestabilización que no llaman nada al turismo (más del 10% del PIB) o la inversión extranjera, como por ejemplo la radicalización de los sectores de extrema izquierda o el auge islamismo radical, cuestiones ambas que hemos podido ver este verano en una Cataluña dentro de España, imaginaos que estando ya fuera iban a campar a sus anchas.

La energía es un factor a menudo olvidado en los análisis economicistas, esto es un error porque la energía no es una comodidad más sino el precursor de toda actividad económica. Sin energía no hay industria, ni agricultura, ni transporte, ni ningún tipo de actividad económica que se precie. 

En primer lugar, Cataluña actualmente tiene una capacidad de generación eléctrica que suele ser inferior a su propia demanda, aunque en el caso de darse una contracción económica como la prevista, el consumo energético bajaría hasta situarse bastante por debajo de su capacidad de producción de la misma manera que la demanda eléctrica en España ha bajado desde la crisis internacional del año 2008.

El problema real de Cataluña estriba en que a penas dispone de recursos energéticos propios. Las fuentes de energía renovables suponen un 15% de la generación eléctrica de Cataluña, correspondiendo más de la mitad de las mismas a la energía hidroeléctrica. Cataluña dispone de tres centrales nucleares que abastecen más de la mitad de la energía eléctrica generada,  pero a corto plazo su reabastecimiento resultaría problemático (cientos de toneladas de uranio enriquecido que no se venden a la vuelta de la esquina ni se pueden meter debajo de una alfombra) y a largo plazo deberían de ser desmanteladas si la Generalidad es coherente con su línea política radical-progresista.

Consumo de energía primaria en Cataluña (2016) esto es la mezcla de todas las fuentes energéticas convencionales usadas en Cataluña, no sólo las destinadas a la electrificación

Sin embargo son los combustibles fósiles la materia más sensible ya que Cataluña no dispone de yacimientos de carbón o gas natural, materiales que debería de importar por mar ya que el Gobierno español podría cerrar los gaseoductos que abastecen Cataluña debido al impago de la cuantiosa deuda catalana, medidas que encarecerían su precio. Mientras que Cataluña a penas consume carbón, depende de las centrales de ciclo combinado (gas natural) para mantener fuentes irregulares de energía como las renovables eólica y solar. Cataluña dispone en cambio de petróleo... dos pozos frente a las costas de Tarragona con una producción que a penas llega a unos pocos miles de barriles diarios, en todo caso menos del 1% del consumo sólo de Cataluña, y unas reservas que probablemente lleguen a los 30 millones de barriles, que pueden parecer muchos pero eso hoy en día no llegaría a durar más de 10 horas al nivel de demanda mundial. 

Por lo tanto, con unos oleoductos también restringidos, Cataluña habría de importar también este recurso por mar, con los sobrecostes y riesgos que esto conlleva. En lo que se refiere a infraestructuras, en Tarragona se encuentra la refinería más grande de España. El petróleo es el recurso más estratégico de todos puesto que con las tecnologías de las que disponemos actualmente a un precio razonable, sin petróleo no existe el transporte rodado, la automoción particular o el turismo moderno.

Ya sin entrar en otros asuntos como las infraestructuras energéticas compartidas con España, es de preveer que la independencia catalana también lo sería a nivel energético. Como mínimo al principio se darían situaciones de desabastecimiento de combustibles que reducirían considerablemente el uso de los coches particulares y que pondrían en problemas al transporte de mercancías, esto causaría cierto desabastecimiento de bienes de primera necesidad en las tiendas, aunque tampoco llegaría a niveles catastróficos. En lo que se refiere a la electricidad, sin una fuente constante de gas natural podrían darse en un principio apagones eléctricos y en los peores escenarios, restricciones al consumo o situaciones en las que habría que elegir entre el alumbrado callejero o que funcionen los trenes. 

En cualquier caso, no es previsible que la Generalidad fuese capaz de satisfacer las necesidades energéticas de Cataluña mejor de lo que lo hace en la actualidad el Gobierno español, de hecho lo más probable es que optase por huidas hacia adelante como más energías renovables, siendo estas responsables en buena medida de que tengamos una de las facturas eléctricas más abultadas de Europa. En el caso de Cataluña, una energía aun más cara y con una menor disponibilidad, se traduciría si o si en un nuevo empeoramiento de su economía.

Todas estas situaciones no son de lo más agradable, ¿verdad? Mañana continuaremos con las consecuencias que tendría la independencia de Cataluña a nivel societario, consecuencias estas que son aún peores.

Hispano

viernes, 4 de noviembre de 2016

Si dejas que opine ETA todos los demás somos franquistas y fascistas


La pasada semana escribí un artículo sobre cómo la extrema izquierda ha deformado el concepto del franquismo hasta el punto de colgarle el sambenito de "franquista" a todo aquello que no les gusta. Tres cuartos de lo mismo pasa con el fascismo, un término manoseado hasta la extenuación y en este caso desde todas las partes. Yo he visto utilizar el peyorativo "fascista" contra liberales, socialistas, patriotas, centristas, comunistas, abertzales, animalistas, separatistas, terroristas islámicos, homosexualistas, feministas, antiabortistas... está claro que debido al mal uso y el sobreuso de esta palabra, lo que se ha conseguido hoy en día es que nos encontremos ante un término absolutamente carente de significado.

Ateniéndonos a la definición estrictamente académica: los fascismos son una serie de sistemas socioeconómicos que surgen en la Europa de entreguerras como oposición a las democracias liberales y los movimientos obreristas como el anarquismo y el marxismo. Estas ideologías de forma más extensa comprenden otros puntos fuertes como el nacionalismo, totalitarismo, corporativismo, racismo (no en todos los casos), militarismo... entre otras muchas posturas políticas que no les convierten en el corderito de Norit precisamente. 

Viendo esto, aquellos chicos que se hacen llamar "antifas" y que dicen que el Partido Popular es un partido extremoultraderechista-nazi-fascista no es que sean un primor precisamente, ya que de ser así hace tiempo que estarían criando malvas.

También hay que tener presente que el propio término fascismo deriva de la palabra latina fasces que significa literalmente "haz" o "manojo" y que se refiere en concreto a al haz de treinta palos unidos que junto con un hacha era utilizado como símbolo del poder y la autoridad de Roma. Algo que simbólicamente quiere decir que los palos unidos son más fuertes que cada uno individualmente por separado, junto con el hacha, que representa la justicia. La unión hace la fuerza. Este símbolo es utilizado actualmente en el emblema de la República Francesa o los escudos de las policías de Noruega, Suecia o nuestra Guardia Civil entre otras muchas instituciones. No, no es un símbolo "fascista", se utiliza desde hace más de dos mil quinientos años para representar la unidad y autoridad del Estado y su capacidad  de imponer su Justicia.

Dos representaciones del fasces flanquean a Obaba durante una de sus intervenciones en la Cámara de Representantes de Estados Unidos

Lo de que la ultraizquierda desvirtúe este término para utilizarlo para definir al mal absoluto, es decir, a todos aquellos que no comparten a su forma de ver el mundo, no es nada nuevo. Ya en la Unión Soviética de antes de la Segunda Guerra Mundial era común su utilización en el discurso político no sólo contra sus enemigos externos realmente fascistas, por aquel entonces Alemania e Italia; sino contra sus enemigos internos como el ejército blanco (pro-zarista) e incuso a sus propios disidentes comunistas como los trotskistas. Qué casualidad que cuando Alemania y la URSS suscriben el pacto Pacto Ribbentrop-Mólotov por el que se repartirían el resto de Europa, entonces Alemania deja de ser fascista y la prensa del régimen vende la bondad de sus relaciones con la Alemania de Hitler.

Según el "análisis" marxista-leninista el fascismo sería una reacción extrema del "capitalismo" ante una inminente revolución comunista, argumento que flaquea un poco ante el hecho de que fueron las democracias occidentales "capitalistas" las que, junto con los comunistas de la URSS y otros actores, libraron la mayor guerra de la historia de la humanidad contra los Estados fascistas de Europa como Alemania e Italia, y el Imperio del Japón. La historia no es plana, da muchos quiebros y saltos; y las personas de inteligencia escasa a veces necesitan historias de buenos y malos para entender el mundo, películas que nunca tienen que ver con la realidad.

Acabada la Segunda Guerra mundial y derrotados los fascismos, el término fascista será utilizado por la extrema izquierda para descalificar a todos los proyectos políticos que se opongan a su visión del mundo, de la misma manera que en la URSS se emplearía para criminalizar toda actividad u opinión considerada anti-Soviética; hasta el punto de que el trotskismo ya mencionado o el maoísmo chino llegarán a ser considerados a efectos propagandísticos incluso como "variantes del fascismo". Este tipo de taras intelectuales son las que hoy en día arrastra la extrema izquierda en general y nuestros porro-etarras en particular.

Propaganda "antifa" según la cual Albert Rivera es falangista y por lo tanto fascista. Da igual que José Antonio Primo de Rivera fuese fusilado unos cuantos años antes de que Franco crease el "Movimiento Nacional", el nombre es sospechosamente parecido al elegido por Albert en su primer incursion política a nivel nacional bajo el "Movimiento Ciudadano". Pero lo más importante es que... ¡comparten apellido y tienen hasta cierto parecido físico! Argumentos pata negra sin duda alguna.

Partiendo de la base de que las democracias occidentales del bando Aliado también emprendieron campañas de propaganda contra las ideologías de sus naciones enemigas del Eje; como decía al principio, el uso de este término peyorativo no se restringe a la ultraizquierda, sino que es utilizado también por personas adscritas al centro y la derecha, para descalificar las actitudes de la extrema izquierda. A menudo se dice que esto es así por compartir con el verdadero fascismo el fin de un gobierno totalitario y los medios violentos para conseguirlo, como si las ideologías totalitarias no existiesen con anterioridad al advenimiento del fascismo en los años 20 del siglo pasado o como si todo tipo de expresión violenta fuese ya fascismo desde que Caín mató a Abel.

A la hora de la verdad, este tipo de uso se da realmente a modo de insulto gratuito más que otra cosa, bajo la lógica equivocada de que no hay nada más ofensivo que llamarle fascista a alguien que considera que no hay nada peor que el fascismo. Dicha utilización parte de una premisa errónea, la utilización del término fascista contra la propia ultraizquierda es hacerle el juego a la misma: si le llamas "fascista" a un comunista o un anarquista que se comportan como tal estás blanqueando su ideología de forma que nunca podrán ser vista como criminales más aún cuando el comunismo dejó muchas decenas de millones de muertos durante el siglo XX, experiencia de la que hay que aprender para no volver a repetir. Pero ¿cómo vamos a identificar un problema si nos negamos a llamarlo por su nombre? Al hacer su historia de la derecha en Francia ya lo notó René Rémond, que hizo notar con cierta tristeza que, si se deja a la izquierda, “siempre se es el fascista de alguien”. Y eso aquí significa sólo hacer el juego a la extrema izquierda proetarra.

Hispano

miércoles, 19 de octubre de 2016

Siete maniobras de autoengaño de los abertzales


La explicación más sencilla suele ser la más probable, en esto consiste el archiconocido principio filosófico conocido como la navaja de Ockham y resulta que ahora la secta abertzale defiende que sus chicos traviesos de Alsasua no han roto un plato en la vida, que ellos sólo han respondido a unos guardias civiles sedientos de sangre que hete aquí: se encontraban a las cinco de la mañana de fiesta y probablemente habiendo tomado alguna copa... ¡pecado! 

Según la etarrada estos habrían entrado directamente al bar amenazando de muerte a sus sanas juventudes que no han visto una litrona o un porro en la vida y estos sólo se habrían defendido. Sus medios se contienen más y simplemente tildan la agresión de pelea de bar, restándole importancia. No faltan los iluminados tampoco que dicen que esto es una maniobra de la Guardia Civil, UPN y el CNI; en contubernio con José María Aznar y quizás el mismísimo Francisco Franco.

Pero claro, siempre es difícil de justificar que a dos hombres y dos mujeres los linchen sin comerlo ni beberlo decenas de "personas", por eso para los abertzales tiene más sentido que cuatro personas provoquen de forma gratuita una pelea en unas fiestas cuando cualquier foráneo con dos dedos de frente sabe que corre el riesgo de que todo el pueblo se vuelva en contra suya. 

Es difícil hacer autocrítica y reconocer que estos son los frutos de los odios que han sembrado en un pueblo, donde la merma vasquista ha llegado a elaborar maquetas de cartón piedra del cuartel de la Guardia Civil para que niños de ocho años le prendan fuego por el "Ospa Eguna" (día de la huida) una fiesta que los etarras del pueblo organizan anualmente con la angelical finalidad de echar a la Guardia Civil de Alsasua.

En honor a la verdad, la explicación más sencilla en este caso es que las dos parejas se encontraban simplemente tomando algo después de cenar, que algún borroka del pueblo reconoció quizás al guardia que llevaba un año destinado en el pueblo y que este le dio el chivatazo por el móvil a sus valientes amiguetes, y el resto de la historia ya nos la conocemos. 

Que los ratasunos deformen la realidad para satisfacer sus necesidades propagandísticas, cuando no tapar sus vergüenzas; no es nada nuevo y aquí os expongo otros seis ejemplos de maniobras de intoxicación o autoengaño que en su tiempo urdieron los abertzales y que si no resultaron ya en su tiempo insultantemente falsas, el tiempo las ha colocado en el lugar de las estafas.

Los sucesos de Montejurra

Para el imaginario vasquista los sucesos de Montejurra en 1976 impidieron una alternativa karlista en Navarra. Sólo que fue una pelea entre dos ramas de una familia y de una ideología, que además luego en las elecciones del 77 en Navarra los dos se presentaron y, oh sorpresa, los "malos" de don Sixto sacaron 5 veces más votos o más que los "modernos" de don Carlos Hugo. ¿Víctimas del fascismo? 

El asesinato de Germán Rodriguez

Para cualquier batasuno que se precie, Germán Rodríguez fue asesinado en 1978 víctima de la policía, los fachas y seguramente del CNI (aunque éste no existía aún). Era un militante de LKI, un disidente de la ortodoxia batasuna y etarra; que tras la corrida resultó muerto... ¿Y no lo saben los que entonces eran sus enemigos políticos y luego se han convertido en los que usan su recuerdo? Su recuerdo para hacer política en la actualidad, claro está.

Las inundaciones de 1983 en Álava

En el imaginario abertzale existe la leyenda urbana de que en las inundaciones de Álava en 1983 un batasuno le salvó la vida a cuatro guardias civiles que habían quedado atrapados por el agua, cuando estos le preguntaron que por qué les había salvado la vida si él estaba a favor de ETA, él les habría respondido que "lo cortés no quita lo valiente". La realidad es que en las inundaciones de Llodio en 1983 murieron cuatro guardias civiles cuando su todoterreno se vio arrastrado por la riada tras haber salvado a una joven de 16 años que también falleció en este suceso trágico.

El asesinato de Alfredo Aguirre

El 30 de mayo de 1985 la banda terrorista ETA colocó una bomba en la Bajada de Javier con la finalidad de asesinar a los policías que acudiesen a atender un aviso falso de malos tratos en el ámbito doméstico. Dio la casualidad de que justo en ese momento pasaba por allí  un niño de 13 años llamado Alfredo Aguirre Belascoáin y que resultaría asesinado junto con el policía nacional Francisco Miguel Sánchez. La prensa abertzale de la época se ocupó de extender el bulo de que el niño le había pegado una patata a la bomba y que esta había estallado, casualidades de la vida, cuando pasaba un coche patrulla de la Policía. Supongo que eso es más fácil que reconocer a que la hijaputa que accionó el mando a distancia lo hizo sin importarle la vida de un niño que pasaba por ahí.

La autopista del Leizarán

La ampliación de la A15 hasta San Sebastián costó amenazas, atentados, secuestros y muertos; la razón fundamental de que costase tanto fue, además de la corrupción socialista, que hubo que poner guardias de seguridad en todo su recorrido. Los etarras decían que sería una catástrofe ecológica, que iba a aislar a los pueblos si unía a las ciudades, que cortaría el ecosistema en dos, que sería imposible de pagar y que era mejor ir en tren (por aquel entonces, ahora se oponen al TAV). Lo que no he visto yo es que ahora vayan a 'Donostia' por carreteras rurales.

El embalse de Itoiz

Del embalse de Itoiz se dijeron muchas gilipolleces impunes: como que el agua era para regar campos de golf en Valencia y Murcia, que se iba a hundir la presa, que era demasiado grande (de hecho, no se construyó tan grande como pudo ser, la típica componenda para intentar quedar bien con todos...), que era imposible de pagar, que el canal iba a ser una catástrofe ecológica, que habría inundaciones cuando se rompa... El caso es que para los abertzales había agua de sobra y la obra hídrica no era necesaria, ahora Pamplona bebe en buena parte del embalse de Itoiz y el Canal de Navarra riega decenas de miles del hectáreas en el centro y sur de Navarra.

Hispano

jueves, 12 de mayo de 2016

Lingua navarrorum, lengua de... campesinos


Una de las formas de desarmar al nacionalismo vasco es desmontar las mentiras históricas que con unas patas muy cortas sustentan esta ideología y la farsa montada en torno a esta expresión medieval es una de ellas; porque no existe una mentira más insidiosa que una verdad a medias.

En lo referido al idioma, símbolo además del nacionalismo romántico vasquista, es uno de los argumentos más socorridos de los abertzales de cualquier debate en esta materia: “Lingua navarrorum”… Sobre este término se han dicho muchas idioteces impunes; como que era la manera en la que los romanos llamaban al euskera (¡¡¡diez siglos antes de que siquiera existiese el reino de Navarra!!!). Entendámonos: el euskera nunca ha sido la lengua de toda la actual Navarra; su origen es anterior a que exista Navarra, y a que existiese el reino de Pamplona; y sólo la transformación del idioma en símbolo nacional hace un siglo ha convertido en problema lo que no era sino una simpática peculiaridad siempre local y siempre minoritaria, además de concentrada en ciertos niveles sociales, como vamos a ver.

¿Era "el idioma de todos los Navarros", hasta que llegaron los Reyes Católicos, Atila o Franco para prohibir el euskera y reducirlo al 15% de vascoparlantes que actualmente podemos encontrar en la Comunidad Foral de Navarra? Por supuesto que no, pero hace falta explicarlo a una sociedad que durante décadas sólo ha recibido información confusa o errónea, con la peor de las intenciones.

¿Dónde aparece este término?

El término "lingua navarrorum" sólo figura una vez en todo el Archivo de Navarra. Una sola vez. En concreto aparece en un documento del siglo XII que habría de ser sancionado por el rey de Pamplona Sancho VI el Sabio y que fue redactado por un contemporáneo del monarca. Este documento del año 1167 recoge la designación de mayorales de Zamarce, es decir, el nombramiento de unos pastores dependientes del monasterio de Zamarce (cercano a San Miguel de Aralar). Aquí empieza y aquí acaba la historia del tan manido "lingua navarrorum".

El extracto en cuestión: "Orti Lehoarriç faciet ut lingua Nauarrorum unamaiçter et Aceari Umea faciet bururçagui quem voluerit".

¿Y qué es un “navarrus”, ya que de “navarri” se habla en ese documento medieval?

Un campesino, un rusticus, un hombre de los del campo y los pastos de esa zona en ese momento. No existe en ese momento ninguna “Navarra”; se llama así, navarros, navarri, a los trabajadores más humildes de las zonas más aisladas, de esas navas que les dan nombre, esos labriegos villanos que no son ni habitantes de las ciudades y villas, ni clérigos, ni nobles, ni repobladores y campesinos de la parte del reino al Sur de la Cuenca. De modo que si en esa parte montañosa se hablaba por algunos una “lingua navarrorum” resulta evidente que había otras lenguas en aquel reino de Pamplona, y que esos variados dialectos eusquéricos, mutuamente incomprensibles aunque sí reconocibles, no eran la lengua de todo el reino, ni de sus gobernantes, ni de su mayoría, sino una peculiaridad social de una minoría distinguida por su profesión, su origen familiar y por concentrarse en algunas partes del dicho reino.


El vascuence de por aquel entonces era un habla de uso rural, utilizada por el vulgo para designar las casas, montes, ríos, campos... en la única lengua que conocían, no es de extrañar entonces la abundante toponimia eusquérica -en muchas ocasiones, mezclada con el latín- sobre todo en la mitad norte de Navarra. Las hablas vascuences de por aquel entonces no transmitieron cultura escrita y apenas incluían en su vocabulario términos abstractos o genéricos. Eran las hablas de esos campesinos y pastores; y estos orígenes explican que en el euskera existan unos diez términos propios para referirse a un pastor según el tipo de animal que cuida, mientras que haya sido necesario tomar de otros idiomas palabras para referirse a conceptos abstractos como paz, libertad o independencia.

Con posterioridad y con claras intencionalidades políticas, hay personajes que traduciendo literalmente este término medieval han pretendido dar a entender de forma excluyente que el euskera había sido la única lengua navarra en toda la Edad Media. De hecho a fuerza de repetir esto último muchas veces, incluso aquellos que no son nacionalistas vascos también se lo han creído. La evidencia histórica nos demuestra que en lo que sería la actual Navarra, durante la Edad Media, se hablaron muchos otras lenguas como el latín mayoritario de godos e hispano-romanos, el mismo gótico, el romance navarro, el occitano en sus variantes, el hebreo en las juderías, las variadas lenguas de los peregrinos a Santiago o el árabe y el bereber en la Ribera.

¿En qué idioma estaban escritos estos documentos?

Estos documentos están escritos unos en latín y otros en romance, es precisamente el romance navarro y no el euskera la lengua que el reino elegiría libremente para su documentación. Frente al vascuence de muchos de sus súbditos, al latín de la tradición, el clero y la administración, o al occitano de algunos burgos, el romance navarro es ya en el siglo XIII reconocido como la lengua propia del recién nacido reino de Navarra, prueba de ello es que el fuero general de Navarra y sus sucesivos amejoramientos fuesen redactados en romance navarro.

El hecho de que haya hecho falta un artículo de 870 palabras para desmontar una falacia histórica que se puede resumir en tres líneas demuestra aquello de que es más fácil engañarle a alguien, que demostrarle que ha sido engañado. Ahora bien, el que se engaña a si mismo, ese ya no tiene remedio.
Hispano

lunes, 2 de noviembre de 2015

jueves, 17 de septiembre de 2015

La batalla de las palabras, entre Podemos y ETA


El pasado martes 15 de septiembre saltaba de nuevo a la palestra mediática el juguete roto de Podemos: Juan Carlos Monedero, esta vez debido a un incendiario artículo en su blog en el que equiparaba al opositor Venezolano Leopoldo López con los terroristas de ETA por según él, instigar una campaña de violencia callejera que se había saldado con 43 muertos y millones de euros en destrozos. Cuál sería el despropósito que hasta el propio Pablo Iglesias se ha desmarcado de estas afirmaciones ya que según él, a Leopoldo López se le había impuesto una condena de casi 14 años de cárcel única y exclusivamente por su actividad política. Esta es la postura que también comparten los Estados Unidos, la Unión Europea u organizaciones como la Internacional Socialista o Amnistía Internacional.

Así mismo, ya en España, quienes se hicieron los ofendidos en las redes sociales fueron los amigos de ETA, ya que aquel que como decíamos ayer no había dudado en justificar los asesinatos de supuestos traficantes por parte de la banda terrorista vasca alegando que la Policía española se había dedicado a introducir heroína en el País Vasco para desactivar a los jóvenes, ahora resulta que ponía a los etarras como los malos de la película.

La memez en cuestión que nos ocupa en este caso es la mofa que suelen argüir como autómatas muchos de aquellos que justifican o pretenden minimizar la violencia terrorista: el archiconocido "todo es ETA" o "ha sido ETA", motivado ya que según ellos ciertas personas tienden a ver a la banda terrorista ETA como el mal absoluto al que echar la culpa de todo. Lo más curioso de todo es que estos personajes a su vez consideran al "fascismo" precisamente también como el mal absoluto al que echar la culpa de todo... no es que esta ideología haya resurgido, es que ellos le llaman "fascista" a todo aquel que no piensa como a ellos les gusta. Curiosa doble vara de medir.

Históricamente en España no nos ha tocado sufrir un periodo prolongado de terror rojo como en determinados países de Europa del Este, Asia o las Américas. Si bien se han dado episodios más o menos esporádicos de violencia de extrema izquierda: como durante la revolución de Asturias o la represión en la zona republicana durante la Guerra Civil. Esta última se saldó con decenas de miles de asesinatos por motivos políticos o religiosos, cárceles como las checas que más podían ser denominadas cámaras de tortura, quemas de iglesias y conventos... Estos hechos violentos han sido sepultados por el paso del tiempo y la ausencia de un movimiento por la "memoria histórica" que los utilice como arma propagandística en la actualidad, análogo a los de la extrema izquierda. Por eso el común de la población no va identificar a aquellos que se identifican con el comunismo o el socialismo con los crímenes cometidos por ellos antes del régimen franquista.

Sin embargo, durante las últimas cinco décadas sí que ha existido un representante de la violencia comunista, y este es la banda terrorista ETA, que no nos olvidemos se autodefine como un grupo armado de ideología abertzale (nacionalista vasca y por lo tanto independentista) y socialista marxista (comunista). Este grupo terrorista, que ha cometido la mayor parte de sus asesinatos durante la democracia española con la finalidad de amedrentar a aquellos que defienden a España, se ha ganado a pulso durante las últimas décadas el ser considerado por la mayor parte de la sociedad española como el representante de todo lo reprobable que puede resultar la extrema izquierda por la crueldad y la sinrazón de sus acciones terroristas.

Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar que cuando algún personaje adscrito a la extrema izquierda española despunta, los medios de comunicación opuestos a este tipo de posturas ideológicas no tarden en destapar sus simpatías por la banda terrorista ETA o sus contactos con la izquierda abertzale. Ya sucedió con Ada Colau o Pablo Iglesias, y no sin razón ya que al fin y al cabo el común de la extrema izquierda española simpatiza en menor o mayor medida con ETA, ya sea por su lucha contra el régimen de Franco o por su éxito social, ya que en la actualidad ha logrado erigir un movimiento totalitario de corte socialista en el País Vasco y Navarra que al fin y al cabo funciona y va ganando, y estoy han de reconocerlo estén o no de acuerdo con la mayor parte de los medios o las ideas para lograrlo.

Por ejemplo, pese a que ahora Pablo Iglesias por motivos exclusivamente electoralistas evita expresar en público su admiración por ETA y su entorno, por todos es conocido el vídeo en el que va de colegueo con la izquierda abertzale en una herriko taberna de Pamplona.

Una de las batallas importantes que se están librando actualmente es la del lenguaje y esta no es nimia ya que quien controle el relato del pasado, controlará el futuro (como bien decía George Orwell en 1984) y el tic que tienen algunas personas de calificar como etarras a cualquier persona que simpatice con la banda terrorista es desde mi punto de vista un error, siendo la palabra correcta para estos casos proetarra (alguien que está a favor de los etarras), esta es una imprecisión lingüística que puede parecer muy pequeña, pero llamarle etarra a alguien que de forma evidente no lo es (a pesar de que manifieste simpatía por ellos o su entorno) precisamente ayuda a la banalización del término y el blanqueamiento de aquellas personas que realmente están o han estado integradas en una banda terrorista con cientos de asesinatos, miles de heridos y decenas de miles de exiliados a sus espaldas.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

El mundo abertzale y las drogas

Durante las últimas décadas se ha venido observando en multitud de estudios que el consumo de drogas ilegales como el cannabis, las anfetaminas u otras drogas de síntesis, es significativamente superior entre la población joven de Navarra y sobre todo el País Vasco, con respecto a otras regiones de España. Como muestra, baste este estudio de finales de los años 90 en el que ya se pone de manifiesto que el consumo de drogas era significativamente superior en el Norte de España y más en concreto en el País Vasco, donde se disparaba el consumo de la mayor parte de las drogas.

No soy quien te va a dar una charla moralista sobre lo malas que son las drogas, algo ya conocido por todos, y que quede claro: es la opinión personal de un servidor que las mismas están envenenando a la juventud española. Tampoco voy a negar que la realidad de las drogas ilegales se encuentra presente en todos los ámbitos sociales de Navarra y el País Vasco, da igual que sean ricos o pobres, de izquierdas o derechas, del Norte o del Sur; vas a encontrar consumidores con cualquier tipo de trasfondo. Pero sí que es cierto que existen ciertos sectores sociales en los que el consumo de drogas es un fenómeno consustancial a los mismos. ¿Son los abertzales responsables, al menos en parte por su propio consumo desmedido, de estos resultados dispares en las encuestas de prevalencia de uso de drogas?

¿ETA-Batasuna contra las drogas?

La versión oficial dice que la banda terrorista ETA -principal referente de la izquierda abertzale- combatió con saña el narcotráfico, asesinando de esta forma a 32 personas por su presunta relación con el tráfico de drogas. En esta misma tónica Jarrai (sus juventudes) se oponían a las drogas con argumentos como que habían sido dispuestas para arrebatarle la pureza a la juventud vasca. Como en el caso del iceberg, no todo es lo que parece.


Me acuerdo de un jurru de Pamplona que me decía que prefería los gaztextes "autogestionados" (locales ocupados o no, gestionados por el grupete de abertzales local) a los locales juveniles municipales porque en los primeros "podías fumar porros y de todo", mientras que en los segundos como es lógico esto no era permitido. Y no es algo que me invente, incluso en informes internos de las organizaciones juveniles del entorno de ETA que fueron intervenidos hace algunos años, se afirmaba con pesimismo que los locales juveniles controlados por la izquierda abertzale se habían convertido la mayor parte de ellos en "fumaderos de porros" y que la gente "sólo quería fiesta".

Ya sólo esto pondría de manifiesto como mínimo un cambio de postura paulatino en el seno de la izquierda abertzale, que iría desde una oposición frontal al consumo y tráfico de drogas, a una permisividad bastante contradictoria, ya que son capaces de dar por un lado el mensaje de que las drogas son un arma del capitalismo para desactivar a la juventud más combativa, mientras que por el otro piden a sus militantes que si las consumen, lo hagan de forma moderada.

Y la cosa es aún más complicada. En los años 80, ETA emprendió una campaña de terror y Batasuna una paralela de propaganda contra algunas supuestas redes de venta de heroína. El mensaje era “la heroína es mala, la traen los españoles para corromper a la juventud vasca abertzale”, y en consecuencia “nosotros te protegemos de los agentes españoles traficantes, que son además informadores y a veces gitanos”. Era la jugada perfecta: se insultaba y desacreditaba al enemigo, y a la vez se ganaban apoyos variados en la sociedad. Se favorecía la persecución social, exilio y muerte de familias y personas, declarando “antivasca” una droga… pero a la vez considerando aceptables, aceptadas y abertzales otras drogas, como vemos ahora mismo. Y además era mentira: en general, llamaron “traficantes” para insultarlas a víctimas que no tenían nada que ver con eso, o a pequeños trapicheros que competían con los suyos. No fueron contra TODAS las drogas, sino contra una, durante un tiempo sólo, por intereses políticos… y haciéndose con el control hasta ahora de gran parte del resto del “mercado”.


Masivamente consumidores, frecuentemente vendedores

Podemos concluir, entonces, que el mundillo abertzale se encuentra ligado de forma muy estrecha al consumo de drogas y por lo tanto, aunque sea de forma ocasional, como mínimo al menudeo de las mismas. Sí, menudeo, venta, comercio al por menor. Tú y yo y todos lo sabemos. Los dirigentes abertzales no son tontos... lo mismo no se puede decir de sus bases, nutridas principalmente por auténticos descerebrados, en buena medida a causa del consumo de drogas. Cabría apuntar entonces que una de las razones por las que el consumo de sustancias estupefacientes se desbarra en estas comunidades del Norte se debería en buena parte a la existencia de este sector político-social que con tanta avidez se da a este tipo de vicios. Sólo un necio no querría ver esto, incluso cuando el propio Gobierno Vasco ha realizado estudios que ligan este tipo de filiación política con un consumo de drogas sensiblemente mayor.

Obviamente también influyen en estos datos dispares otros factores como los económicos: es bien sabido que un menor o mayor consumo de drogas también depende del nivel económico de los potenciales consumidores, como demuestra el hecho de que durante la crisis haya descendido el consumo de drogas ilegales, principalmente debido al descenso del nivel adquisitivo del general de la población. El País Vasco es la primera comunidad española en cuanto a PIB per cápita y Navarra la tercera, incidiendo por tanto en un mayor consumo de drogas debido a que la población dispone de más recursos que pueden ser dedicados a estas actividades superfluas.

Las drogas y ETA

El tráfico de drogas internacional ha sido una importante fuente de financiación para grupos terroristas como las FARC, los Talibanes o Al-Qaeda; muchos atentados fueron financiados casi exclusivamente con dinero proveniente del hachís en unos casos, de la cocaína en otros. ¿Cuál ha sido la postura de ETA frente a las drogas?

En lo referente al narcotráfico, es difícil trazar una vinculación permanente del grupo terrorista vasco con el tráfico de drogas a gran escala. Existen indicios de que la banda ha podido estar vinculada con el tráfico de drogas de forma ocasional. Un miembro de ETA político-militar confesó haber tomado parte en adquisiciones de armas en las que también se les obligaba a adquirir una cantidad de heroína con las mismas. Según el periodista italiano experto en la mafia napolitana Roberto Sabiano, la ETA habría tenido tratos con el clan "Genovese" de la Camorra, en los que se intercambiaría cocaína suministrada por las FARC a ETA por un lado, a cambio de armas por parte de los mafiosos.


En el año 2008 se encontró información en el ordenador del dirigente de las FARC Raúl Reyes, fallecido en una operación militar, según esta información ETA habría ayudado a las FARC a traficar con cocaína en España y llevar a cabo actividades de lavado de dinero. Finalmente, en el año 2010 la Ertzaintza desarticuló un comando "legal" de ETA que utilizaba el menudeo de drogas en Ondarroa para financiar su actividad terrorista (foto superior).

Otro caso de narcotráfico que se puede asociar a la banda fue la detención en 1996 del antiguo militante de ETA José Luis Folgueras en la provincia de Jaén con un cargamento de 150 kilos de cocaína. Este elemento parece que no aprendió la lección y fue detenido de nuevo en el 2015 en el Caribe, esta vez con un cargamento de 2,25 toneladas de cocaína a bordo de un velero. También fue detenido el 2011 el veterano miembro de ETA Francisco Talavera Merino, que había pertenecido al comando de "los cabras", le habían pillado intentando abandonar la República Dominicana con 5 kilos de cocaína adheridos al cuerpo.

En lo que respecta al entorno de ETA, son numerosas las ocasiones en las que se han encontrado alijos de droga dispuesta para su venta junto con propaganda proetarra o de formaciones políticas abertzales. Por ejemplo, en el 2009 la Policía Nacional encontró durante una operación antidroga en un bar de Vitoria, que el local también servía para almacenar cartelería del partido abertzale ilegalizado D3M y plantillas con el anagrama de ETA. Así mismo, en el mismo año la Ertzaintza llevó a cabo una intervención en un bar de Eibar para retirar las fotos de presos de ETA que decoraban el interior, localizando dentro del mismo bolsas con speed y cannabis dispuestas para su venta.



El número de referencias de drogadictos que han militado en la banda terrorista es también extenso. Célebre es el caso de Garikoitz Aspiazu alias Txeroki, jefe militar de la banda terrorista, al que se le intervinieron 100 gramos de hachís al ser detenido en Francia. Ante esto Rubalcaba afirmó socarronamente de los etarras que "mientras persiguen narcotraficantes, ellos se fuman unos cuantos porros". También trascendieron a la prensa casos de etarras que antes de comer un atentado consumían estimulantes, de forma análoga a los miembros del Estado Islámico que hoy en día consumen derivados anfetamínicos como el 'captagon' antes de entrar en “combate”. Un ejemplo serían los etarras Jon Zubiaurre y Asier García, que antes de asesinar al ertzaina Iñaki Totorika consumieron cocaína y "speed" para encontrar el valor a cometer el atentado.

Al otro lado de la balanza, como ya he comentado, se calcula que desde 1980 la banda terrorista asesinó al menos a 32 personas por su supuesta vinculación con el tráfico de drogas, cometiendo auténticos disparates, pues en la mayor parte de los casos se trataba personas sin vinculación alguna con el narcotráfico o de drogadictos que trapicheaban con pequeñas dosis de droga para costearse su adicción. La banda terrorista llegó a cebarse con familias como el clan de los Bañuelos de Txurdinaga, uno de los barrios más degradados del Bilbao de por aquel entonces. Esta familia de etnia gitana llegó a sufrir tres atentados que se saldaron con dos hombres muertos, una mujer y una niña heridas de gravedad al mismo tiempo por una bomba lapa.

Teorías conspirativas

Según decía ex-podemita Monedero durante un acto de Izquierda Unida: "la policía empezó a distribuir heroína en los lugares donde había una juventud más conflictiva y más peleona" para de esta forma convertir a los jóvenes capaces de optar por salidas políticas en zombies de la heroína únicamente capaces de estar tirados en un parque. Según Monedero, esta sería la justificación de ETA para comenzar a asesinar a 'dealers' (en argot inglés, traficante de drogas). Efectivamente, también en el mundo abertzale está muy extendida la idea de que la policía hacía la vista gorda al tráfico de drogas en "Euskal Herria", cuando no era la propia Guardia Civil la que la introducía en las calles la heroína.

Estas teorías no contrastadas, pero ampliamente aceptadas como dogmas pese a no existir ninguna prueba fehaciente que las demuestre, son análogas a otras muchas invenciones cuyo ánimo es culpar al malvado estado español de todos los males de la siempre pura "Euskal Herria". Ante las realidades que me he limitado a exponer, es más fácil crear un complot gubernamental como una excusa para autoexculparse de sus propios errores. La izquierda política e intelectual de la época impulsó el consumo de drogas al considerarlas como algo lúdico, creativo, antifranquista o incluso inofensivo (distinguiendo entre drogas duras o blandas). Ahí tienen por ejemplo que fuese el PSOE de Felipe González el que despenalizase el consumo de drogas o arengas como las del alcalde Tierno Galván en un mitin: "el que no esté 'colocao' que se coloque".




Olvidan recordar la extrema izquierda en general y los abertzales en particular, que la heroína no fue un fenómeno exclusivo del País Vasco, ni siquiera de España, sino que fue un azote de todas las sociedades occidentales desarrolladas e incluso países bajo la órbita de la extinta Unión Soviética. Cuando se contempla la realidad en su conjunto es bastante más difícil echarle la culpa de todo a España.

Ante esto se pueden argüir casos de agentes de Policía implicados en tráfico de estupefacientes o incluso supuestos informes muy comprometidos que nunca llegan a ver la luz por una conspiración. Nadie niega que haya habido policías corruptos, de la misma manera que funcionarios de aduanas, políticos, inspectores de hacienda... y precisamente si nos hemos enterado es porque ahí están las condenas que lo demuestran. Por lo tanto más que una conspiración del Estado, pueden existir en casos puntuales funcionarios corruptos cuya única motivación es el lucro personal, de la misma manera que profesionales de cualquier otro sector: por todos es sabido que una buena parte de la droga que se mueve en esta sociedad es a través de locales de ocio como bares que se dedican al menudo de estupefacientes. Y no por ello vamos a difamar al colectivo de la hostelería de la manera en la que lo hace la izquierda abertzale con la Policía española.

Un caso análogo al de las drogas es el del SIDA. En los años 80 también se dio una epidemia de seropositivos en las provincias de Vizcaya y Guipúzcoa, siendo Bermeo una de las poblaciones con mayor proporción de afectados por el virus. La explicación de este brote se haya en el hecho de que parte de la marinería de la flota de pesca vasca venía infectada del VIH desde África, y una vez en casa difundían el virus. Pero claro, para la izquierda abertzale era más fácil echarle la culpa a Madrid.

La izquierda abertzale y ETA han tenido un doble discurso con respecto a las drogas, mientras se dedicaban a asesinar a supuestos narcotraficantes, sus bases e incluso miembros de la banda terrorista no se privaban de ponerse hasta las cejas de todo tipo de drogas ilegales, con prevalencias de consumo entre sus miembros bastante superiores a la media (ya de por sí alta) de la juventud vasca y navarra. De confirmarse la implicación de ETA en la distribución de droga a gran escala, cabría preguntarse si cuando asesinaba a supuestos camellos, no estaría quitándose de encima a la competencia.