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martes, 24 de mayo de 2016

El cuatripartito quiere invitar a Otegi. ¡Para eso es su jefe!

 
Hace unos días, el PP navarro propuso que el Parlamento de Navarra enviase al Parlamento de Cataluña su condena por la "utilización que Arnaldo Otegi hizo de una institución pública". Algo bastante lógico por muchas razones: un ex-miembro de ETA, ex-dirigente de Herri Batasuna y de EH, recién salido de la cárcel por terrorismo, asesinato y extorsión, siempre en perjuicio de Navarra, ha sido idolatrado en el parlamento autonómico catalán.
 
¿Resultado de la sugerencia? Los partidos que sustentan al Gobierno de Uxue Barkos (Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e I-E), unidos como una piña en la Junta de Portavoces del Parlamento de Navarra, se niegan a condenar nada que haga Otegui. No es que no les molesta: es que están completamente de acuerdo con esas ideas y con todos los que las aplauden. Y no sólo Bildu, que es inevitable mientras siga siendo legal.
 
O sea, que nada. Que Otegi fue de ETA, o sea que "ha pertenecido a una organización terrorista", pero no pasa nada. Que Otegi "no ha pedido perdón a las víctimas de la barbarie terrorista de ETA por los casi 1.000 asesinatos cometidos", pero nadie se lo ha exigido ni para actuar en público, ni para ir a las instituciones, ni para defender sus objetivos de siempre. Como sabemos muy bien en esta casa, quieren lo mismo que siempre, incluyendo conquistar Navarra, sólo que sin pedir perdón y renunciando al crimen sólo cuando el crimen ya estaba derrotado.
 
Bueno, algo sí que puede salir en positivo de todo esto. Dice el PP, les apoyan UPN y PSN y se lo rechazan los de Uxue, que el parlamento catalán hace mal porque “contribuye de esta forma a su proyección mediática y a la de todos aquellos que han sido condenados por pertenecer a organizaciones terroristas”. La lección que podemos sacar es esta: que el PP quiere a Otegi, ETA, Bildu o batasuna fuera de las instituciones, y también de las navarras. ¡Porque nadie se imagina que este fervor contra Otegi, soltado por un Gobierno del PP, se deba a las elecciones, por favor! Así que siempre que se trate de Otegi o de Bildu recordaremos a los  jefes forales del PP lo que ahora piden, por si se les olvida como antes.
 
En negativo, ya lo sabemos: Otegi, impune, y no arrepentido, es libre. Y el Cuatripartito que gobierna Navarra lo admira, lo apoya, lo adora, señal clara, y mala, de que comparten la misma visión de las cosas. Un asesino, un secuestrador, el líder político de un grupo criminal marxista, apoyado por una mayoría, aunque exigua, del Parlamento de Navarra. Que nadie se sorprenda de verlo pronto en cargos públicos, donde no estaría si no se le hubiese soltado y si la rama política de ETA no fuese legal. ¿Lo invitarán al Parlamento navarro? Parecen deseosos de mancharlo con esa basura.
 
 
Caius

martes, 19 de abril de 2016

Idilio de la prensa española con los terroristas abertzales


El domingo 17 de abril la Sexta dedicó buena parte de su parrilla nocturna a dar voz a los enemigos declarados de España. En primer lugar fue el programa "Salvados" de Jordi Évole el que en un bocúlico caserío vasco y con una estética muy cuidada; entrevistó al terrorista abertzale Arnaldo Otegi. Posteriormente, la "periodista" Ana Pastor entrevistó al presidente secesionista de Cataluña, Carles Puigdemont, para su programa "El Obejtivo"

Como es obvio, la primera entrevista fue la que levantó más polvareda a nivel mediático y de redes sociales; con duras críticas hacia Jordi Évole por servir de altavoz al batasuno Otegi, cuya única meta es blanquear la sangrienta historia de la banda terrorista ETA, siempre arropada por su izquierda abertzale. Algunas personas como la propia Ana Pastor salieron en defensa de su compañero, alegando que Évole podía entrevistar a quien le viniese en gana y que criticar esto nos ponía "lejos de las democracias nórdicas", pero ¿a estas alturas alguien se cree que algún medio noruego le haría una entrevista en tono amistoso al terrorista Anders Breivik? Eso de hacerles la propaganda a los terroristas es algo más propio de repúblicas bananeras, no de democracias asentadas.


La Sexta es un medio audiovisual que se ha mostrado bastante eficaz en esto de alimentar monstruos: sólo su promoción a Podemos mañana tarde y noche puede explicar que el mensaje de un partido cripto-comunista haya calado tan bien entre las masas de votantes lobotomizados por la telebasura y que han aupado con fuerza a la extrema izquierda como tercera fuerza política. Ahora es Jordi Évole el que con una entrevista en un tono que nada tiene que ver con su alter ego de "el follonero" (ver su anterior encuentro con Otegi) se encarga de allanar la carrera de Arnado Otegi a el Gobierno Vasco.Tendríamos así un Lehendakari proetarra para este año 2016 con el apoyo de Podemos y cometiendo un fraude de ley puesto que Otegi está inhabilitado para cualquier cargo público hasta el año 2021. Existe jurisprudencia como el caso del etarra y parlamentario de Bildu Iker Casanova y de lo contrario existen otras formas subrepticias. El tiempo me dará la razón o me la quitará.

Un momento de la entrevista entre Jordi Évole y Arnaldo Otegi

Como vengo diciendo, la entrevista a Otegi trascurrió en un tono blando y casi amistoso; al calor de la hoguera del mismo baserri en el que tuvieron lugar las reuniones entre la izquierda abertzale y el Partido Socialista que desembocaron en la tregua trampa de José Luis Rodriguez Zapatero que literalmente saltó por los aires con el atentado de la T4 a finales del 2006. Nada debe sorprendernos, porque fue Zapatero el que llamó a Otegi “hombre de paz”, y eso con ETA en pie.

Algunos momentos memorables fueron aquel en el que Arnaldo explicó cómo llegó a la sesuda conclusión de que las víctimas de ETA también tenían familiares que habían sufrido por sus asesinatos, una luz que vio durante su reciente estancia en prisión al recibir la llamada que le comunicó la muerte de su madre. O aquel en el que el dirigente abertzale aseguraba sin pudor alguno que mientras que era lícito rentabilizar políticamente en pleno siglo XXI a las víctimas de un único bando de una guerra hace más de 75 años, pero que ya valía eso de echarles en cara los asesinatos que su banda terrorista cometió antes de ayer. Todo esto regado del lenguaje rebuscado característico de los batasunos, lenguaje cuya única finalidad es contentar desde a meapilas como Rafael Larreina hasta etarras de la línea dura como Pernando Barrena. Nada nuevo bajo el sol.

Algo que se echó en falta fue el tono socarrón y tocapelotas de Jordi Évole, aquel que no habría dudado en sacar a relucir de tratarse un político del PP y que sin embargo se guardó con Otegi. No me cabe duda de que esta entrevista ha sido un instrumento para blanquear la imagen pública de Arnaldo Otegi, un personaje que no sólo no ha condenado la violencia terrorista de ETA -para él sería una humillación, como dijo- sino que también ha formó parte de la banda terrorista, defendió sus acciones, despidió como héroes a sus integrantes y que el mismo domingo que apareció en La Sexta bajo una piel de cordero, se manifestó en Bilbao junto con los mayores asesinos etarras que por desgracia hoy en día campan a sus anchas en libertad.

Funeral de la etarra Olaia Castresana, muerta en el año 2007 al manipular su propia bomba. En la foto, Otegi portando un ataud con la ikurriña y el anagrama de ETA.

Nos quieren pintar a Otegi como un hombre de paz y un preso político, pero nada más lejos de la realidad: este personaje fue encarcelado por formar un partido político a las órdenes de ETA, una banda terrorista que pretendía sacar partido de las instituciones democráticas, mientras que por otro lado se dedicaba a eliminar físicamente a su oposición política. No sólo esto, sino que este tío aún tiene la cara dura de decir que en el "estado español" hay personas que echan en falta la violencia de ETA para apuntalar su discurso político, como si a los amenazados por ETA les conviniese la existencia de este tipo de terrorismo ideológico, el colmo de la desfachatez. Si Otegi hace el amago de renunciar a la violencia no se debe a ningún tipo de reflexión ética, es porque desde el punto de vista táctico ya no les sale rentable y tienen otros ejemplos aparentemente exitosos, como el de Cataluña.

Artículo relacionado: Otegi: cómo convertirse en víctima

Cabría recordarle a todos estos mercenarios de la pluma que hace no tanto y por hacer uso de su derecho a la libertad de información, la banda terrorista ETA se dedicaba a amenazar e incluso asesinar a, estos sí, periodistas de verdad como José Luis López de Lacalle. Por desgracia vivimos en un país con una memoria muy corta y muy selectiva aunque en el caso de Jordi Évole, nadie escarmienta en cabeza ajena. Como decía George Orwell en su famosa novela 1984 "Quien controla el pasado controlará el futuro": el frente pseudomilitar de la banda terrorista ETA ha sido derrotado policialmente y si queremos que todas esas vidas que se han quedado por el camino sirvan para algo, que no nos ganen ahora la batalla del relato. Tarea de políticos y de periodistas. Si les dejamos imponer su versión del pasado y su explicación de ETA, será tanto como dar la victoria a la banda derrotada policialmente.

Hispano

miércoles, 2 de marzo de 2016

Otegui: cómo convertirse en víctima


Está muy de moda hablar de terroristas llamándoles “presos políticos”, y no sólo terroristas, sino militantes de partidos con vinculaciones claras a bandas armadas. ¿Es Leopoldo López un terrorista? Respeto otras opiniones, pero calificar de terrorista a un simple economista y líder de una oposición democrática me parece digno de personas con cierto retraso mental. 

¿Es Arnaldo Otegi un preso político encarcelado por sus ideas? Otegi pertenecía al brazo político de ETA (Herri Batasuna) que únicamente se dedicaba a exponer sus reivindicaciones mediante el sistema democracático mientras la banda terrorista se dedicaba a quitar de en medio a los que se oponían a sus medidas totalitarias. 

Por este simple hecho no consideraría a Otegi un preso político, llamarle escoria cobarde y terrorista sería mucho más apropiado. En 1977 se descubrió su relación con ETA político-militar y huyó a Francia. ETA político-militar se divide en 1984 y Otegi decide permanecer en ETA militar. Otegi fue detenido en Francia en 1987 y fue puesto en libertad provisional tres años después tras cumplir la mitad de su condena pero en ese mismo año es acusado por el secuestro del diputado Gabriel Cisneros (UCD) y se le sumó la condena del secuestro de Abaitua, cumplió condena hasta 1993.

En 1994 Otegi se presentó en la lista de Herri Batasuna por Guipúzcoa y fue imputado numerosas veces por casos de enaltecimiento al terrorismo. No sería hasta 1998 cuando este cerdo terrorista empezó a vomitar condiciones de “paz” mediante el pacto de Estella, en el que se exigiría un cese de la violencia de ETA. Lo que a todos les parecía tan bonito, no era más que una cortina de humo para conseguir el objetivo de ETA de otros métodos, al fin y al cabo era un subordinado de la banda. También mencionar que se le ha visto en numerosos funerales de terroristas con delitos de sangre y en actos de homenaje a ETA.


Después de este episodio en la repugnante vida de este bastardo surgieron una serie de procesos judiciales con pruebas más que evidentes, que acusaban a Arnaldo de pertenencia a banda armada, injurias a la corona y enaltecimiento al terrorismo entre otros delitos. Toda la gente que aboga por la paz y cree que Arnaldo Otegi es un preso político es la misma que se niega a condenar la violencia de ETA y tiene pesadillas con el famosísimo “terrorismo de estado”. No nos engañemos, ni Otegi era un preso político ni la gente que le defiende es demócrata, toda esa gente pertenece al mismo colectivo que logra que la extrema izquierda este gobernando en Pamplona, que esté en el congreso y cuyo objetivo es instaurar un soviet en España. 

Un mensaje para Arnaldo y sus acólitos, si realmente quieres que haya paz y que lleguemos a tomar en cuenta tus palabras (yo sinceramente no lo voy a hacer), prueba a condenar la violencia de ETA, podría ser un buen comienzo.

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jueves, 11 de febrero de 2016

Vota Barkos, que votarás Otegi (y votarás ETA)


Dentro de un mes el criminal preso Arnaldo Otegui, anterior líder de Batasuna y antiguo miembro de la banda de asesinos ETA, saldrá de la cárcel a la calle. Otegui, terrorista, fue condenado por intento de reconstrucción de Batasuna, es decir de ETA. En realidad, si sale de la prisión de Logroño en 2016 es por la benevolencia de la España democrática, porque no ha cumplido íntegra su pena.

Tan es cierto que no la ha terminado de cumplir que Otegui sigue inhabilitado para el ejercicio de todo cargo público hasta 2021, y esto porque, aunque no les guste, la Ley de Partidos de José María Aznar fue respaldada por entero y por unanimidad por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, aunque fuese tan tarde como en 2009. Libre, pero sin derecho a hacer política. Sin embargo…

Sin embargo parece claro que los dirigentes de EH Bildu están decididos a llevar a su reverenciado líder Otegi en la candidatura a las elecciones autonómicas de octubre de 2016 en el País Vasco. ¿De verdad se van a meter, pudiendo evitarlo, en un complejo contencioso jurídico, saltándose la inhabilitación? Si ahora rechazasen abiertamente la inhabilitación, tendrían que recurrir desde ahora mismo ante el Tribunal Supremo la inhabilitación de Otegi tal y como ha quedado ratificada hasta 2021 por la Audiencia Nacional. Y con eso el batasuno vería suspendido su sufragio pasivo. Van a meterse en cambio en una disputa mucho más complicada: van a presentar directamente para octubre a Otegi, y a toda prisa con la campaña electoral en puertas tendrán que pronunciarse sobre su idoneidad, en este orden, la Junta Electoral del País Vasco, un juzgado de lo contencioso-administrativo de Guipúzcoa y en último extremo, a todo meter, el Tribunal Constitucional en Madrid.

¿Por qué se mete Bildu en semejante berenjenal con Otegi?

Otegui es mucho más que un candidato, es un símbolo. Y es justo ahora cuando Bildu, ETA y Batasuna sienten la necesidad de un símbolo ante las urnas. Probablemente habrían usado a Otegi en campaña de todos modos, porque un contencioso ante los tribunales justo en precampaña les habría dado en todo caso atención mediática, y hasta les habría permitido poner cara de “víctimas”, como a ellos les gusta. Pero hay buenas razones para que, sí o sí, usen Otegi en 2016.

Todos recordamos los buenos resultados que tuvo la llamada “izquierda abertzale” en 2011 y 2012, cuando el hundimiento de Zapatero masacró a las izquierdas. Bildu conquistó la Diputación Foral de Guipúzcoa y obtuvo buenos resultados en las 3+1 provincias, con el PSOE y el PNV reculando. De hecho, los batasunos fueron en las últimas autonómicas la fuerza más votada de su amado Euskadi. Buenas razones para ello: el cansancio de tantos años de los de siempre sumado a voto joven de protesta que creyó encontrar en Bildu la sigla adecuada a sus ideales. Al fin y al cabo, son marxistas, son totalitarios, y acababan de dejar de practicar el terrorismo. La cruz de la moneda es que no todo el voto que confluyó en la sigla batasuna era voto genuinamente abertzale.

¿Cómo sabemos eso? Por lo que ha pasado después… Desde las europeas de 2014 y las municipales y las generales de 2015 la fuerza que sube en el País Vasco es Podemos. La lista de Pablo Iglesias es ahora mismo la primera fuerza en la Comunidad Autónoma del País Vasco (y no, por supuesto, en Navarra), y se ha convertido en eso con el hundimiento del PSOE y, más moderado pero no menos preocupante para los afectados, el de Bildu. Asistimos ahora a una estupenda guerra civil: los podemitas tratan de acaparar aún más votos batasunos, presentándose como una fuerza social y revolucionaria sin los defectos de Bildu; y los batasunos tratan de  contener la sangría, recordando las lealtades debidas en tantos años de “lucha”, lealtades que ellos daban por supuestas y que, casi por sorpresa, han visto evaporarse hacia Podemos.

Otegi es útil para ellos por eso. Si reaparece Arnaldo Otegi en las listas, en los medios, en las polémicas, permitirá recordar a los votantes abertzales “de toda la vida” que han de ser fieles a sus viejos caudillos, y permitiría incluso recalentar voto joven mitificando a uno de los protagonistas de la “lucha”. Bildu, como siempre, piensa a largo plazo, y quiere instrumentos para no dejarse comer el terreno por Podemos. Al menos no del todo, porque en Navarra son amigos de Barkos los dos.

¿Por qué hasta ahora no han hecho nada? No esperaban la irrupción de Podemos, y además la sigla de Pablo Iglesias nació llena de alabanzas a ETA y a Batasuna, y con el compromiso –tan problemático en Cataluña- de un referéndum de autodeterminación para la secesión, algo imposible en la Constitución y todavía más imposible en la lógica. Podían ser buenos amigos… y lo han sido. Pero Bildu no quiere desaparecer a cambio de una promesa al menos cuestionada.

No nos dan ninguna pena Bildu ni Podemos. Por bien de España y de Navarra esperamos que a los dos les vaya igual de mal, y que se tiren los trastos a la cabeza. Por bien de todos esperamos que en la misma cárcel terminen los asesinos de ETA, sus corifeos de Bildu y sus antes admiradores de Podemos. Y ojalá alguna vez haya un Gobierno suficientemente fuerte para prohibir todas las siglas que alguna vez han apoyado o adulado a ETA. Además de para encerrar a Arnaldo Otegui y tirar a la basura la llave.