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lunes, 21 de mayo de 2018

«Todos los derechos para todas las personas»: enésima -pero nada casual- mutación ideológica de la izquierda abertzale


Este sábado 19 de mayo de 2018, el partido político “abertzale” Sortu escenificó en Bilbao (http://www.eitb.eus/es/noticias/politica/videos/detalle/5603931/video-acto-sortu-bilbao-arena-19-mayo-2018-nuevo-ciclo/) lo que denomina su «nuevo ciclo abierto tras la decisión de ETA»: evidentemente se refiere a la disolución definitiva de la banda terrorista.

En un -como siempre- muy cuidado  multitudinario escenario público, la siempre omnipresente y referencial matriarca Elena Beloki (https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4705048) afirmó que «Al igual que hace 60 años, seguimos siendo aquella fuerza que brotó del pueblo y continúa persiguiendo la libertad». En Román paladino: Sortu es la heredera directa de ETA.

Por su parte, el secretario general de Sortu, Arkaitz Rodriguez, apeló al «relevo generacional» de la izquierda abertzale «sumándose a las luchas que están en la calle», marcando que el «nuevo ciclo (…) debe regirse por un principio fundamental: todos los derechos para todas las personas, desde los derechos individuales hasta el derecho a decidir libremente y democráticamente su futuro».

El eslogan elegido es muy significativo: “todos los derechos para todas las personas”. Un lema que perfectamente podría ser esgrimido por el PSOE, IU, Podemos, ERC, etc., etc. Y de hecho, ya lo vienen entendiendo y aplicando como deriva inevitable de su “cultura política”.

Desde nuestros análisis en este blog hemos intentado señalar constantemente una de las grandes “virtudes” del discurso específico de la “izquierda abertzale”: su capacidad de anticipación o, incluso, de apropiación, de cualquier espacio reivindicativo que asomara en las sociedades vasca y navarra a lomos de la creciente globalización mundialista.

La autodenominada izquierda abertzale –por todos es conocido- es el movimiento socio-político desplegado por ETA. Ya en sus inicios, ETA se desdobló en varios “frentes”: político, cultural, obrero, militar.

Posteriormente se dotaría de sucesivos “brazos” políticos (inicialmente varios de manera simultánea), hasta dar con la fórmula precisa que, tras numerosas vicisitudes judiciales, alumbró al actual Sortu (partido hegemónico en la coalición genéricamente abertzale e independentista EH Bildu).

La izquierda abertzale, de manera gradual a lo largo de sus ya 60 años de historia, desplegaría múltiples “organismos populares”, sectoriales y especializados; dotados de cuadros militantes y  medios materiales específicos. Así vieron la luz entidades propias de su idiosincrasia (relacionadas con el euskera, el ocio, la atención a sus presos y familiares), pero también otras de carácter ecologista, sindical, juvenil, rural, internacionalista (cooperación al desarrollo militante sobre el terreno), industria cultural, feminista, gay, etc.

ETA y sus satélites siempre han estado muy atentos a las sucesivas oleadas sociales y mediáticas procedentes de las “factorías” del pensamiento radical-progresista que -ya sabemos- han alcanzando carácter hegemónico en nuestra sociedad; en buena medida gracias a la colaboración y pasividad de las formaciones de centro-derecha, mudas y desconcertadas ante tales embestidas.

Superado el “socialismo real”, la “nueva izquierda” de los años 70 en adelante, el efímero “Nuevo Laborismo”, el finalmente corrupto “socialismo bolivariano”, mutado el comunismo chino en un partido elitista aliado con el capitalismo más duro, etc., el pensamiento radical-progresista ha elaborado una enésima reformulación ideológica que, como todas sus anteriores, mantiene una naturaleza dialéctica: proletarios versus poderosos, explotados  contra explotadores, machistas y feministas, ecologistas y expoliadores… heteropatriarcales versus derechos LGTBI.

«Todos los derechos para todas las personas». Una afortunada formulación sintética de las aspiraciones últimas del pensamiento radical-progresista: todo lo que puedas imaginar será posible gracias a la Ciencia y a la Técnica y tendrás derecho a ello. No habrá límites: ni de clase, familiar, nación, sexo, psicológico, económico, moral… La pura voluntad al servicio de un deseo sin límites…. Con el despliegue a su favor de un Estado invasivo en continua expansión.

A lo largo de su complejo periplo histórico, la izquierda abertzale también supo adecuar su agenda política a los intereses materiales y concretos de grandes grupos sociales: el emergente feminismo y sus reivindicaciones políticas, los creativos culturales, los “nuevos rurales”, los movimientos dinamizadores de barrios depauperados. Conjugaron, pues, teoría y acción: ideología, instrumentos sociales… y necesidades humanas. Y todo bien dosificado y encorsetado por la “cuestión nacional vasca” hecha vida cotidiana. Una máquina imponente.

A nadie se escapa que un planteamiento de estas características llevará a Sortu a competir por un electorado y unas bases sociales en gran medida comunes a PSOE, Izquierda Unida y Podemos. Podría plantearse, incluso, que esa exigencia de “más y más derechos individuales” puede llevar en su seno los gérmenes de su futura desintegración; no en vano el individualismo extremo casa mal con cualquier perspectiva comunitarista, acaso la principal característica orgánica y estructural de ETA/Sortu.

Pero también puede afirmarse que su naturaleza intrínseca -comunitaria e identitaria- será su principal “activo” para el futuro: una vivencia colectiva gratificante y autoafirmadora, frente al desencanto del individualismo arrastrado por un deseo sin freno y sus alternativas del consumismo y la globalización sin alma.

Desde ETA y su conglomerado social han sido audaces, sacrificados, previsores, anticipadores… además de inmorales y despiadados.

Disuelta ETA, descartado el terrorismo como una vía “rentable”, sus herederos más directos, Sortu, inician una nueva fase política con un horizonte teórico muy claro y bien dibujado, coherente con su estrategia de siempre; pero con unas tácticas adaptadas a los “nuevos tiempos”. Sin la tutela de ETA, la izquierda abertzale continúa su camino con un arsenal ideológico bien cargado, aggiornado, y unas bases prestas al combate. Por todo ello, seguirá siendo una formación referencial en Vascongadas y Navarra; además de su principal foco de fractura, inestabilidad e imprevisibilidad democráticas.

Sila Félix

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Genocidas sin fronteras: ¿es que aún quedan comunistas?


Ha sido una de las polémicas estrella de los últimos días. Pero destaquemos, de entrada, una circunstancia un tanto relevante: los de Izquierda-Ezkerra tienen el mérito de romper, en alguna ocasión, la triste unanimidad del rodillo paramilitar de un cuatripartito desfilando a las órdenes del gran comisario Adolfo Araiz. Pero, en general, no lo pueden remediar: l@s chic@s de Izquierda-Ezkerra son comunistas a tope: vergonzantes unos, nostálgicos otros, creyentes todos. En consecuencia obran mayormente como tales. Si el uno de mayo pasado sus jóvenes cachorros, de las Juventudes Comunistas, pregonaban “¡¡pique al que pique, partido bolchevique!!”, no puede extrañar a nadie la excomunión del pobre Arturo Campión.

No se sabe, ni se sabrá, si ya estaba muy mayor cuando denostó los crímenes “rojo-separatistas”. O si era sincero cuando profesaba el tradicionalismo jaimista, el sabinismo más racial o el nacionalismo más literario. Lo que es evidente es que ha sido excluido a patadas del panteón progre: Sic transit gloria mundi.

Ha sido precisamente los de Izquierda-Ezkerra quienes se han permitido reprochar a Arturo Campión determinados sesgos ideológicos que valoran inaceptables desde sus particulares entendederas; si bien sus correligionarios de entonces no les hicieron demasiados ascos: “racista” y “xenófobo”. Casi nada.

No estaría de más que repasaran su propia historia; no en vano por aquellos años no era el único doctrinario que transitaba aquellos pagos. Es más, en 1936 y 1937 muchos comunistas combatieron codo a codo con los gudaris sabinianos en la tremenda guerra civil española frente al denostado “fascismo terrateniente”. Señores y compañeros: las críticas ¡entonces!; no ahora, pues a toro pasado, las cosas se enracen y distorsionan por completo.

Artículo relacionado: El mito de los "gudaris" vascos

Pero, ¿tan difícil es tratar de entender y juzgar el pasado en su contexto y con la mentalidad de entonces? Al menos es lo que se propugna desde la ciencia histórica más avanzada; y el propio sentido común. Pero la intolerancia de esta nueva KGB ideológica no se lleva nada bien con el menos común de los sentidos; pues sus bases son apriorismos ideológicos, juicios, condenas y ejecuciones. Lo llevan en los genes; una vez hacen profesión de fe comunista. Es lo que les pone. Y otra paradoja más: su puritanismo deviene en auxilio de la globalización y lo “políticamente correcto” mediante sus serviles labores de “policía del pensamiento”.

No seremos nosotros quienes defiendan la honorabilidad de D. Arturo Campión: no es de nuestra familia. Ni de sangre, ni ideológica. Esa obligación, para otros: nacionalistas vascos o quien se considere interpelado; Juan Cruz Alli o el que fuere, si es que todavía alguien más se atreve a pestañear ante el edicto condenatorio de tan novísimos Jueces de la Ley.

En todo caso queremos desvelar la gigantesca contradicción en la que incurren estos criptocomunistas: siendo como son defensores mudos y acríticos de un sistema genocida y criminal de ámbito universal, ¡se atreven a dar lecciones de moral todos los días! Con tales credenciales ¡no deberían salir de casa!; mucho menos enjuiciar a nadie por motivos ideológicos o morales.

El comunismo es, ante todo, ausencia de moral objetiva: un proyecto ideológico totalitario para el que el fin justifica los medios, revistiendo la arbitrariedad –única constante en su devenir- ropajes de múltiples pliegues dialécticos. De ahí la tremenda coherencia interna de esa frase atribuida a Stalin: “Un muerto es una tragedia. Cien millones de muertos, una estadística”. Una fórmula del todo acorde con la práctica de aquellos años del “decreto del terror rojo” (decretado por un nada inocente Lenin), las sucesivas hambrunas provocadas para la eliminación masiva y ciega de las poblaciones etiquetadas de opositoras, todo tipo de purgas, los gulags, ¡los genocidios por todo el orbe! En suma: el terrorismo de Estado más refinado y elaborado a escala industrial. Ya se sabe: lo suyo es la “economía planificada”. Lo han demostrado.

Hoy casi nadie duda que Stalin fuera un perverso criminal cuyas raíces están en la ideología y práctica del propio Lenin. E, incluso, algunos historiadores llegan a calificar al primero de genocida; pero ningún comunista se atreve a tanto. Y siguen recitando las loas de Neruda al padrecito sin vergüenza alguna. ¿Cómo denominar tales comportamientos?: ¿memoria selectiva o hemiplejía moral?

Milicianos posan con restos humanos profanados en una iglesia durante la Guerra Civil

Es un tópico plenamente vigente el que asegura que, entre los comunistas de toda época, prevalecería un impulso de “generosidad”, de “humanidad”, que todo justificaría: excesos, incumplimientos, incoherencias... Un tópico asumido por comunistas… y muchos otros, hasta el punto de que cuestionarlo puede suponer un grave accidente en la carrera intelectual, social o política de tan audaz como imprudente transgresor. Un ejemplo: el de los denominados “excesos”. Si tales fueran “extraídos” de su contexto histórico y trasladados a otro escenario, existiría unanimidad: de excesos, nada de nada, y sí ¡genocidios!, de grupos humanos enteros (opositores, creyentes religiosos, propietarios); de cualquier que se cruzara -objetiva o subjetivamente- en el camino de la revolución. “Quemados por el sol… de la revolución”, según la dedicatoria final de la gran película de Nikita Mikhalkov.

Concurre un nuevo fenómeno. Desde hace unas décadas, estos neocomunistas –I-E, Podemos, CUP, EH Bildu y tantos otros a nivel mundial- vienen incorporando a su particular compilación dogmática novísimos elementos doctrinarios que, a Lenin o Stalin, habrían chirriado profundamente: la ideología de género, la extensión de “nuevos derechos” individuales y sociales, el multiculturalismo euromasoquista… Sin límites ni fronteras. De tal modo que, en su conjunto, cumple una función legitimadora y de recambio de la utopía comunista: la lucha de clases apenas mueve voluntades ni conciencias; por el contrario, los “nuevos derechos” tientan a muchos, especialmente si están asociados al consumismo y el hedonismo. En definitiva, de lo que se trata es de subvertir la realidad y socavar las instancias naturales de la autoridad humana.

Oportunidades de rectificar las están teniendo, pero su espíritu permanece intransigente y férreo. Así, recordemos que los 46 países que formaban el Consejo de Europa en enero de 2006, aprobaron una resolución de "condena internacional de los crímenes de los regímenes comunistas totalitarios", subrayando "la poca consciencia" de las sociedades europeas sobre las "violaciones masivas de los derechos humanos" que acontecieron bajo las dictaduras comunistas del pasado y las actuales. "Este debate era necesario para que la gente de nuestros países se dé cuenta de lo que fueron los crímenes del comunismo", declaró el parlamentario conservador sueco Goran Lindblad, redactor del informe. "Mientras que otro régimen totalitario del siglo XX, el nazismo, ha sido condenado internacionalmente y los autores de estos crímenes, juzgados, crímenes similares cometidos en nombre del comunismo nunca han sido objeto de investigaciones ni de condena internacional alguna", sostiene dicha resolución.

Lindblad afirmaba en su texto que "todos los regímenes comunistas totalitarios han estado marcados sin excepción por las violaciones masivas de derechos humanos", incluyendo en esta definición a "los países actualmente comunistas", como Cuba, China y Corea del Norte. Tal resolución, aprobada finalmente con 99 votos a favor y 42 en contra, señalaba que esos crímenes "se justificaron en nombre de la teoría de la lucha de clases y del principio de la dictadura del proletariado", lo que "hacía legítima la 'eliminación' de las categorías de personas consideradas perjudiciales para la construcción de una nueva sociedad, y por tanto enemigas de los regímenes comunistas totalitarios".

La resolución argumentaba –de manera muy optimista- que la condena por parte de la comunidad internacional "favorecerá la continuación de la reconciliación" e incitará a los historiadores de todo el mundo a "establecer y verificar objetivamente el desarrollo de los hechos". En el texto, en el que se proponía rendir homenaje a las víctimas, se invitaba a los partidos comunistas a "reexaminar su propio pasado y a tomar distancia" de los citados crímenes. Lindblad recordó, también, que sólo en China y en la Unión Soviética esos regímenes causaron al menos 65 y 20 millones de muertos respectivamente.

Evidentemente los comunistas, que votaron en contra de dicha resolución junto a los socialistas, no han hecho los deberes. Tampoco los navarros, quienes persisten -erre que erre y sin pudor alguno- con la exhibición de sus viejas denominaciones (Partido Comunista de España, Juventud Comunista de Euskadi, Bloque Rojo, Unión de Juventudes Comunistas de España, etc.), sacando sus sangrientas banderas rojas con sus hoces y martillos exigiendo tributo de carne humana, oreando los viejos retratos de genocidas como Lenin.

Son oportunistas sin límite: sin frontera. Médicos sin fronteras, periodistas sin fronteras, payasos sin fronteras… Genocidas sin fronteras que propugnan lo peor de entonces y lo peor de ahora. Comunistas al modo de hace 100 años y posmodernos hedonistas de hoy.

Quisieron asaltar los cielos y se conforman hoy con reventar a base de caviar.


Comunistas del siglo XXI

Sila Félix

jueves, 11 de mayo de 2017

El régimen de Franco: la dictadura eterna


Para aquellos jóvenes carentes de una cultura general mínima, el Régimen del general Franco (que duró casi cuatro décadas) finalizó con la muerte de éste el 20 de noviembre de 1975. Dos días después era coronado como Rey (y por lo tanto, como Jefe del Estado) Juan Carlos I iniciándose así la transición democrática que culminó con la aprobación de la Constitución de 1978. Por lo tanto, hace 42 años que el "régimen de Franco" llegó a su fin y fue enterrado junto con el dictador. Pocos entonces (y menos ahora) pretendieron que el régimen franquista continuara una vez muerto el general, y su orientación ideológica y los nostálgicos del mismo han permanecido durante 42 años condenados al ostracismo político y social. Se podría decir que el régimen franquista fue longevo (casi cuatro décadas), tuvo una enorme influencia en su tiempo, y sin embargo se esfumó sin dejar apenas rastros.

Sin embargo, si acudiéramos a las fuentes separatistas, de la extrema izquierda y de sectores de izquierda en teoría no tan extrema, parece como si el régimen franquista no solo no hubiera desparecido, sino que de alguna manera permanecería entre nosotros. En realidad durante el franquismo prácticamente no hubo oposición democrática, la verdadera oposición estuvo capitalizada por los comunistas, los separatistas y algunos falangistas, carlistas y monárquicos desencantados con el régimen. Por si fuera poco, si bien es cierto que una parte importante de la población residente en España no empatizaba con el régimen, muy pocos se atrevieron a ir en contra mientras éste duro, y la mayoría de éstos militaban en organizaciones de ultraizquierda, separatistas y terroristas. De hecho, se podría decir que hay muchos más antifranquistas en España hoy (42 años después) que el 20 de noviembre de 1975.

Esta situación tan paradójica se da principalmente por tres razones; en primer lugar, por revanchismo histórico de quienes perdieron la guerra y tuvieron que capitular el 1 de abril de 1939, en segundo lugar, porque permite criminalizar a todos aquellos que no pertenezcan a determinadas ideologías/partidos/estructuras sin tener que rendir cuentas de gestión ante los electores, y en tercer lugar, porque los intelectuales y artistas de la progresía cada vez son de menor talla intelectual. Y las tres razones se retroalimentan; personajes de poca talla intelectual se dedican a azuzar a las masas con un régimen que pertenece a la historia cada vez menos reciente, con objeto de deslegitimar el régimen constitucional para romperlo e imponer su régimen o incluso, disgregar su taifa.

De los separatistas, comunistas/neocomunistas, anarquistas y demás istas de los separatismos periféricos y extrema izquierda en toda su variedad no resulta de extrañar su actitud; les interesa ver fascistas por todas partes e incluso creyéndose sus propias mentiras, creen ver de verdad fascistas hasta debajo de la cama. Fascista es el que se siente español, el que planta cara al separatismo, o el que practica una fe religiosa (especialmente si es católica). Incluso fascista es aquel ciudadano que está cansado de soportar una importante carga fiscal o simplemente critica a las ideologías de las cuatro istas (separatistas, comunistas, neocomunistas y anarquistas).

El mayor problema estriba en la actualidad en el PSOE, y la clave de lo que ocurra estará en este partido, debido especialmente a la ausencia de oposición cultural y política a los cuatro istas y al PSOE durante estos 42 años, salvo honrosas excepciones (que desde luego no son ni la extinta UCD ni AP/PP). No es objeto del presente artículo repasar la historia del PSOE, pero desde luego que dicho partido "centenario" no se ha caracterizado precisamente por su talante democrático a lo largo de su longeva historia política. Desde su nacimiento el PSOE ha sido un partido encuadrable más en la extrema izquierda con tics comunistas que en la socialdemocracia de corte europeo continental. Si bien colaboraron con el régimen de Primo de Rivera padre llegando a designar ministros, no dudaron pocos años después en intentar un golpe de Estado contra la república (octubre de 1934) y un golpe electoral en febrero de 1936.

El historial de PSOE no queda ahí, durante las cuatro décadas siguientes pasó al más puro ostracismo con cuatro nostálgicos en el exilio, y si las siglas PSOE volvieron a ser algo fue por la enorme financiación extranjera que recibieron en la década de los 70 del pasado siglo con objeto de intentar crear un partido socialdemócrata homologado al resto de Europa (de ahí a su renuncia formal del marxismo). Sin embargo, en su seno han hibernado numerosos marxistas, a lo que hay que añadir otros que se han ido colando sucesivamente ante el estrepitoso fracaso electoral del PCE/IU hasta la irrupción de Podemos. El problema del PSOE es su indefinición, su historia nada ejemplar y unas bases muy radicalizadas azuzadas por intelectuales (escritores, periodistas....) de un talante poco democrático y muy sectarizado. Y estos junto a los otros cuatro istas ven franquistas/fascistas/matxirulo-opresores-heteropatriarcado hasta en la sopa. Y a falta de una contracultura verdaderamente democrática que ponga a cada uno en su sitio, el problema va para largo, por eso, el régimen de Franco va camino de convertirse en la "DICTADURA ETERNA", al menos en la mente de no pocos españoles.

jueves, 12 de enero de 2017

Las nunca esclarecidas conexiones de Izquierda-Ezkerra con el terrorismo


La formación navarra de extrema izquierda hermanada con Izquierda Unida, y una de las “patas” del cuatripartito aquí gobernante, es Izquierda-Ezkerra.

No es exactamente la misma Izquierda Unida del resto de España (en su decir, del Estado…), no en vano, una formación autóctona, Batzarre, apostó por esta fórmula específicamente navarra como la vía más efectiva, según su criterio, para la construcción de una “izquierda transformadora”.

En otros territorios, no obstante, sus correligionarios más o menos trotskistas –cuya tradición revolucionaria y organizativa deriva de las antiguas Liga Comunista Revolucionaria (LCR) y Movimiento Comunista de Euskadi (MCE) de los años 70 del pasado siglo- vienen optando, al menos en su mayor parte y en los últimos años, por la formación leninista Podemos. Ello es así, en concreto, por medio de su corriente interna Anticapitalistas, que cuenta con rostros muy conocidos; caso de la andaluza Teresa Rodríguez y del madrileño Miguel Urbán. Una corriente que en la actual lucha entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, por el control del partido, ha optado por una tercera vía y que, en Navarra, ha encandilado a buena parte del bisoño liderazgo podemita regional.

Veteranos trotskistas, vetero-comunistas del PCE, y los que se llamaron “independientes”, comparten en Navarra, según vemos, el proyecto político de I-E; al menos de momento, pues su convivencia, conforme acredita la Historia, suele devenir antes o después en algo más que “espadas en alto”.

Además de tan extraños maridajes, también comparten una sangrienta historia, que cumple 100 años ya, jalonada de genocidios, matanzas brutales de propios y extraños, por todo el globo terráqueo. Unos acontecimientos, sorprendentemente, mucho menos conocidos que la Shoah. Y por los que nadie ha sido juzgado (salvo en Camboya unos pocos ancianos) ni, por supuesto, han pedido perdón.

Pero no tenemos que remontarnos a la Revolución de 1917, al exterminio de los trotskistas en la Rusia de Stalin, a la eliminación del POUM por el PSUC, al Holodomor ucraniano, a las múltiples guerrillas sovietizantes o de estricta obediencia a alguna de las numerosas facciones trotskistas por todo el mundo, etc., para toparnos con complicidades inequívocas con el terrorismo perpetrado por “organizaciones hermanas”.

A partir de 1981, durante unos 8 años, un misterioso grupo autodenominado Iraultza (revolución en vascuence) practicó el terrorismo colocando diversas cargas explosivas en Navarra y País Vasco. Supuestamente dirigidas contra “objetivos económicos del capitalismo, la oligarquía y los EE.UU.”, esos explosivos asesinaron a un trabajador (un “lamentable error” colateral), causando la muerte de 7 de sus propios militantes a causa de sus errores. En este segundo caso, todo un récord de ineficaz y torpe organización terrorista; ojalá el ejemplo hubiera cundido… Uno de ellos fue Juan Carlos Gallardo, muerto el 13 de diciembre de 1986 en la avenida Roncesvalles de Pamplona; muy cerca, por cierto, de donde muriera tiroteado Germán Rodríguez, también trotskista de la LCR, el 8 de julio de 1978. 

Otro grupito se le escindió posteriormente bajo el nombre de Iraultza Aske (revolución libre), pertardeando diversas ETT´s entre 1992 y 1996; disolviéndose… para nunca volver a saberse de ellos.

También concurrió, en esta casuística terrorista, otra anomalía: jamás se culpabilizó –desde los grupos marxistas o mediáticos afines- de sus garrafales y letales errores a “infiltrados de la extrema derecha” o a “acciones provocadoras de los aparatos de represión e Inteligencia del Estado”; habitual táctica para “explicar”, por ejemplo, el terrorismo de los GRAPO y otros grupos marxistas. Sorprendente.

Si miramos atrás en el tiempo, recordaremos que las juventudes de la LCR se denominaban Iraultza Taldeak (grupos revolución); las del MCE, por su parte, Euskadiko Gazteria Gorria (juventud roja vasca). 

Iraultza, gorria…, términos para nada casuales que, enlazados con la tradición y praxis comunista-insurgente, se incorporaron al vademécum marxista-nacionalista que los activistas trotskistas vasconavarros elaboraron en su intento –infructuoso a pesar de todo su voluntarismo- de “hacer la revolución”. Ambos grupos, euskaldunizados, dieron lugar, respectivamente a la LKI y al EMK; quienes en su convergencia parcial dieron lugar a Zutik en el País Vasco y a Batzarre en Navarra.

Iraultza, gorria…, unos términos que, recordemos, se emplearon como colofón en los homenajes que sus correligionarios rindieron a esos “militantes obreros caídos” de Iraultza; finalizando siempre con un vibrante ¡Gora Euskadi gorria!


En diversos foros de extrema izquierda (por ejemplo http://www.alasbarricadas.org/forums/viewtopic.php?t=2908) y otro centrado en torno a la labor de los servicios de información (http://www.intelpage.info/forum/viewtopic.php?t=1168) siempre se asoció a Iraultza con el EMK; e idéntica afirmación la efectuó, además de otros diversos medios, el diario El País (http://elpais.com/diario/1991/05/01/espana/673048811_850215.html). El EMK, faltaría más, siempre la negó.

No obstante, lo cierto es que tal vinculación se ha afirmado también en ámbitos de la investigación histórica, caso de Rafael Leonisio Calvo en su artículo Izquierda abertzale, de la heterogeneidad al monolitismo; quien se remite a su vez a J.M. Mata en su libro El nacionalismo vasco radical: discurso, organización y expresiones (Bilbao, UPV, 1993). Y tal afirmación tenía su lógica interna: más que unos “iluminados” con los que el EMK nada habría querido saber, la LKI y el EMK intentaron desarrollar un entramado socio-político a imitación del autodenominado MLNV dirigido por ETA; integrado a su vez por partidos políticos, organizaciones juveniles, de insumisos, coordinadoras de lucha sectorial (contra el vertedero de basuras de Aranguren; un caso especialmente relevante en la vida navarra), centros culturales, ONG`s, internacionalistas, feministas, ecologistas… y un grupo “armado”. Pues no iban a ser menos.

Volvamos a la navarra Batzarre. Pese a su creatividad, capacidad de movilización y fidelidad militante, nunca superó los 6.000 votos, convocatoria tras convocatoria, independientemente de las variadas fórmulas nominales circunstanciales; y poco más de media docena de concejales, bastante relevantes mediática y socialmente, en algunas ciudades. No estaba nada mal, en cualquier caso; pero con tales réditos no se acercaban, para nada, a la soñada revolución final.

Con los años, además, Batzarre pasó de ser un partido de funcionarios (no por el número de “liberados” a su servicio, sino por el grueso de militantes a su vez empleados en las diversas administraciones públicas navarras) a otro de jubilados. Y es que los años no perdonan. De ahí que “a nuevos tiempos, nuevas tácticas”: tal es la causa remota de su confluencia con Izquierda Unida.

Judicial y policialmente nunca se aclaró la vinculación de Iraultza con el EMK y la LKI, acaso porque el Estado tenía preocupaciones mayores que la de un grupo de barreneros que se mataban a sí mismos; otra asignatura pendiente de la Transición. No obstante,  es incuestionable que el hilo conductor de ese extinto fenómeno terrorista con Izquierda-Ezkerra pervive a través de los históricos militantes procedentes de tales grupos, quienes desembarcados en I-E, siguen disfrutando en su seno de prestigio y cierto peso operativo en la coalición; unos testigos privilegiados, pues, de la triste aventura de Iraultza.

Las gentes de Iraultza tuvieron sus asambleas, sus escisiones (fenómeno inevitable en esa variedad humana que es la de los trotskistas, quienes si no se “organizan” no se sienten vivos plenamente), sus debates… Pero jamás pidieron perdón por sus crímenes; como tampoco se dieron por aludidos cuando el mundo fue descubriendo los genocidios perpetrados por sus correligionarios por todo el planeta; ya desde el terrorismo de Estado, ya por las guerrillas terroristas, o por tantos pequeños partidos revolucionarios amigos de la huelga general, las bombas y las “insurrecciones populares”.

A día de hoy, los líderes y militantes de Izquierda-Ezkerra son los primeros en ponerse detrás de las pancartas que reclaman “luchar contra el fascismo”, “derribar el Monumento a los Caídos”, implantar la “III República” (¿española?, ¿ibérica?, ¿soviética?... ¿planetaria?), desenterrar la Memoria Histórica (sólo la que les conviene). Siguen haciendo lo que siempre han hecho y que, parece, es lo que sólo pueden y quieren hacer: elevarse a la categoría de supremos jueces, máximos sacerdotes y guardia pretoriana de lo políticamente correcto.

Mejor sería, pero imposible siquiera plantearlo, que fueran autocríticos DE VERDAD, reconocer el mal hecho (hace 100 o 20 años), pedir perdón… y si todavía fuera posible, repararlo. Pero ello no va con sus genes. Ni con una conciencia mutada por los apriorismos y los dogmas ideológicos.

Cuando se practica el terrorismo, o cualquier otra forma de violencia política, la verdad es la primera víctima. Pero a los comunistas, de la facción que fuere, nunca les interesa la verdad; pues la verdad sólo les es relevante si sirve a sus tácticas y estrategias. Únicamente es útil y es verdad –para estos personajes- lo que favorece la revolución. Y lo demás: escoria sentimental, prejuicios pequeño-burgueses, trasnochados valores religiosos o patriarcales a derruir.

En estas condiciones, objetividad, verdad, memoria, etc., son palabras vacías, pues las interpretan en función de sus objetivos, eliminando cualquier contenido objetivo que pueda compartirse con los ajenos a su cosmovisión. Por todo ello, esta calaña de comunistas jamás será instrumento de reconciliación, siendo la siguiente, la pregunta que ahora se impone y que permanece totalmente vigente: ¿quién o quiénes idearon, organizaron y lanzaron a Iraultza por la vía del terrorismo? ¿Nadie tiene nada que decir? ¿Nadie, tampoco, desde Izquierda-Ezkerra?

Naturalmente, de quien nada esperamos al respecto es de la revanchista, selectiva y distraída Dirección General de Paz, Convivencia y Derechos Humanos del Gobierno de Navarra; compañeros de viaje –les guste o no- de ésta y otras expresiones mucho más graves del terrorismo que azotó nuestra tierra y a nuestra gente durante décadas.

En cualquier caso, los efectos del terrorismo siempre son imprevisibles y devastadores. Por ello no cabe la equidistancia entre verdugos y víctimas.

miércoles, 13 de abril de 2016

El síndrome Bódalo


El 30 de marzo de 2016 ingresaba en prisión el concejal de Jaén en común/podemos en prisión por agredir al teniente alcalde socialista de la localidad giennense de Jodár Juan Ibarra y a varios policías locales. Pero el historial de este camorrista miembro del pro batasuno sindicato marxista y independentista andaluz SAT no queda ahí; agresiones a policías, mujeres embarazadas, personas que protestaban en Jaén por la presencia de Sabino Cuadra... lo dicho, un camorrista de tomo y lomo.

Edil podemita, miembro del SAT, camorrista en sus ratos libres, portando la "cubana" o "estelada", con un cartel al fondo reclamando la independencia de los países catalanes.

El caso de Andrés Bódalo no dejaría de ser mero espectáculo chusco si no fuera por las implicaciones políticas que tiene.  Lo curioso es que ante el ingreso en prisión del citado camorrista, se han unido partidos o miembros de los mismos de la extrema izquierda y el separatismo más radical para pedir su indulto, constituyendo todo un frente mediático. La presión ha sido ejercida por los ya archiconocidos IU, Podemos-Compromis-Mareas gallegas (bloque podemita), CUP, Bildu, ERC, y los sindicatos SAT y LAB. Como se puede apreciar, lo más democrático de nuestro panorama político unido para pedir el justo indulto del Gandhi andaluz, amante de la paz, la justicia social y la propiedad ajena.

Pues bien, a estas alturas se podría bautizar como "síndrome Bódalo" la situación en la que vive la izquierda española. Si la violencia la ejerció o ejerce la izquierda (asesinados por la izquierda en España entre 1931-1939, asesinatos grupos terroristas como el FRAP, GRAPO, ETA, CAA, Terra Lliure, EGPVL....y violencias de todo tipo como las de Bódalo y Alfon) se justifican, se silencian y ocultan, o manipulan, mientras que si la violencia no es de la izquierda (crímenes cometidos por miembros del Bando Nacional -que los hubo- o grupos parapoliciales antiETA) son constantemente recordados y utilizados para re-escribir la historia y amedrentar cualquier oposición política a su ideología y sus proyectos.

De hecho, no es la primera vez que la izquierda radical de toda España se moviliza para pedir la libertad de uno de sus cachorros camorristas, contamos con el reciente caso de Alfon, el joven "antifascista" (curiosa forma de entender el fascismo de izquierdas) detenido con explosivos durante una huelga general, o los anarquistas condenados por colocar artefactos explosivos en la basílica del Pilar y la Almudena. Por no hablar de la marea de solidaridad izquierdista que recientemente padecimos con la excarcelación de Arnaldo Otegui, que ha recorrido toda la geografía española, incluyendo a masones mundialistas como Federico Mayor Zaragoza, al ex califa de Córdoba Julio Anguita, o el hipócrita de Willy Toledo, por no hablar de los sindicatos y partidos mencionados anteriormente.

Pintadas en El Pilar pidiendo la libertad de los terroristas que atentaron contra el templo

Uno de los numerosos carteles de apoyo al amante de la paz, la concordia y el diálogo, Alfon (en Pamplona también llegaron a aparecer pintadas pidiendo la libertad del sujeto)

Las relaciones entre el SAT y el entorno proetarra (presos, bildu, lab....) son ampliamente conocidas. Las relaciones del SAT/Batasuna con el régimen de Maduro (antes de Chavez) también. Resulta que por Venezuela ha pasado lo más granado de nuestra izquierda, donde tampoco han faltado las CUP y los podemitas, independentistas gallegos y miembros de IU. Y las conexiones entre todos ellos, como quedó demostrado en el artículo de Laura Pérez participando con su amigo Sabino Cuadra en los almuerzicos de ahotsa. El ingreso en prisión de Bódalo lo ha vuelto a demostrar; la izquierda más allá del PSOE hace mucho que constituyó de facto un auténtico Frente Popular para destrozar España, además, han interactuado juntos en el régimen neo/post marxista venezolano.

Por eso, la hipocresía y demagogia barata de la izquierda radical española, justificando su ideología, totalitarismo y violencia, y utilizando la palabra mágica de "fascista" contra todo lo que se salga de sus esquemas mentales, constituyen todo un síndrome, que hemos bautizado como "síndrome Bódalo". Ahora queda por ver si la ideología totalitaria quedará reducida como había ocurrido hasta la irrupción electoral de podemos a un grupo relativamente pequeño del conjunto de los españoles, si acabará comiéndose a toda la izquierda española  (PSOE, C´S, UPyD), o si incluso, llegará a gobernar en España, en cuyo caso, podremos hablar de la Post-República de Expaña. Por lo tanto, el síndrome Bódalo ¿acabará siendo un cáncer o se quedará en una simple gripe?

Y como una imagen vale más que mil palabras, dejamos un pequeño álbum que refleja las comentadas relaciones entre toda la extrema izquierda radical con el separatismo izquierdista más extremista:

 
Andrés Bódalo con Maduro, Pablo Iglesias, Sánchez-Gordillo / Diego Cañamero

Andrés Bódalo, pacifista, luchador de las libertades, y activista de la justicia social, repartiendo un poco de paz y amor

Catelería separatista andaluza del protomartir Bódalo

El SAT, junto a la izquierda abertzale, en el Centro Penitenciario de Alcolea (Córdoba) en solidaridad con los familiares de los presos. (Facebook)

Nuestro viejo conocido Sabino, en un acto del SAT en Jaén

Sanchez-Gordillo y sus camaradas

Imagen noticia telediario A3 acerca del viajecito en el avión de Maduro de representantes de lo mejor de nuestra izquierda

Bódalo, "víctima de la justicia social, los derechos y libertades" según el hipócrita y súper casta de Anguita:


Bódalo, mártir de la izquierda española, en Antena 3:


Cup y podemos viajando en el avión de Maduro a Venezuela:


Viriato