miércoles, 6 de junio de 2018

El 2-J, una crítica constructiva


Como ayer ya di a conocer mi postura al respecto de las cifras de la asistencia, siendo un cálculo que tampoco ha de ser tomado como infalible ni definitivo dado que lo he inferido a partir de los datos limitados de los que dispongo respecto a la afluencia en las calles principales y sin fotos de las calles aledañas; hoy toca la crítica que espero sea vista como constructiva, porque sin crítica (y autocrítica) sólo se puede hacer lo mismo una y otra vez y no tiene sentido aspirar a obtener unos resultados diferentes si no hacemos nada más que lo mismo de siempre.

En primer lugar, como todas las manifestaciones de lo que llamamos el navarrismo, aunque en realidad confluye una mezcla compleja de diferentes visiones, fue mirada con lupa por los medios proetarras o de extrema izquierda, que suscitaron unas cuantas polémicas artificiales cuya única finalidad era la de socavar el éxito relativo de la convocatoria. Aunque pienso que todo lo que digan estos anormales nos la tiene que traer al pairo y no nos ha de condicionar lo más mínimo, también creo que la propaganda ha de ser respondida con contrapropaganda:

El Euskogobierno de Navarra criticó de forma pública, por ejemplo, que algunos ayuntamientos colaborasen económicamente con el flete de los autobuses, diciendo que eso quizás fuese legal, pero no ético. A mí en el fondo me gustaría que la gente pagase los autobuses de su bolsillo y por iniciativa propia (de igual manera que por ejemplo muchos riberos subieron con su coche particular) dado que al fin y al cabo es su futuro lo que está en juego, pero es comprensible que haya ayuntamientos de la Ribera que colaboren en este menester, tratándose de un lugar de Navarra marginado por el Gobierno vasquista por no votar lo que a ellos les gustaría, aspirando este a convertir a sus ciudadanos en navarros de segunda.

Lo que sí que es de juzgado de guardia es que en el Gobierno de Navarra critiquen esta medida, pero luego haya partidos integrantes del mismo que en la comunidad vecina se dedican a sufragar con dinero público autobuses para ir a visitar a los presos de ETA cada fin de semana. Y quien dice esto, también dice decenas de miles de euros en comprar kilómetros de la korrikaka, nafarroaoinheces o recientemente montarle la escenografía a la manifestación de hace poco más de un mes a favor de los agresores de Alsasua, que recientemente han sido condenados por cierto.

Asistimos a idéntica hipocresía cuando partidos y medios abertzales critican que en los discursos del final se haga referencia a que con el euskera se busca primar a "los de fuera" tildándolo de declaraciones xenófobas cuando en todo caso debería de ser como mucho una declaración guiputxifóbica, porque el hecho es que el euskogobierno de Navarra emprende medidas para regalarle los puestos de funcionario de forma preferente al exceso de guipuzcoanos vascoparlantes de su cuerda, puntuando de forma desproporcionada e innecesaria los conocimientos en batúa de los aspirantes, haciéndoles exámenes en vascuence más fáciles e intentando que las convocatorias no coincidan con las del resto de España (y en concreto con las del País Vasco) para que los guipuzcoanos se puedan presentar también en Navarra. 

Pero es otro caso de la ya famosa eusko doble vara de medir, ya que se critica exponer esta realidad mientras los abertzales llevan décadas con lo del "Alde Hemendik" (que se vayan) o el "UPN kanpora", sin que estos que ahora se la agarran con papel de fumar hayan movido ni una pestaña. Parece que cuando se dice en euskera, se puede decir cualquier barbaridad, incluso pedir la ejecución de personas, sin que ninguno de estos ofendiditos profesionales pongan objeción alguna e incluso digan que es "libertad de expresión".

Una persona por su cuenta lanzó por los lugares de la manifestación unas octavillas contra la anexión de Navarra al País Vasco, me da que amadas y odiadas a partes iguales por nuestra gente, fueron también objeto de descrédito hacia la manifestación en su conjunto por parte de medios abertzales como el Gara o el Nafarroa Orín, al considerarlas algo así como "banalización de la violación"...

"Cada vez son más los navarros que se dan cuenta de que no es la navarridad sino la hispanidad, no es la foralidad sino la unidad nacional la que habrá de garantizar su libertad. España es la libertad y los enemigos de España son los totalitarios tribales enemigos de la libertad." https://twitter.com/hermanntertsch/status/1003679264624005121 — Hermann Tertsch (@hermanntertsch) 4 de junio de 2018

Pero es que manda cojones que esto venga de personas que durante décadas han mirado para otro lado, cuando no jaleado, los asesinatos de la banda terrorista ETA. Y sí, asesinar es peor que violar. Sin ir más lejos ayer mismo pseudomedios como el citado Nafarroa Orín (que no tiene a penas difusión y probablemente se financia con dinero del País Vasco), a parte de calificar como bizarros a los manifestantes del sábado (cosa que es cierta, ya que en español bizarro significa valiente, generoso, espléndido, gallardo... no estrambótico, que es lo que significa en inglés) andaba sacando la cara a favor de la Manada de Alsasua que apalizó a dos guardias civiles fuera de servicio y sus novias. 

Volviendo al tema inicial, a mí no es que me parezca la consigna más efectiva por la polarización que provoca, pero desde luego que si el autor de los panfletos lo que quería era llamar la atención, lo consiguió.


Por último, a la altura de la Estación de Autobuses, espacio público que fue cedido por el Alcalde proetarra de Pamplona para uno de los actos abertzales que pretendían contraprogramar la manifestación contra la imposición del batúa, salieron unos guiputxis con ikurriñas y parafernalia feminista (¿?) a provocar a los asistentes con gritos de "Euskal Herrian euskaraz" (en Euskal Herria en euskera, vamos que sólo quieren que se hable euskera en lo que ellos llaman Euskal Herria) a lo que fueron respondidos por los asistentes con gritos de que en la Ribera no hablan euskera o sugiriéndoles que en Rentería están más guapos.

Ante esta provocación, un señor le pegó un paraguazo a uno de los alborotadores, voy a decir lo que pienso y me da que no voy a ser el único: el guiputxi vino a Pamplona a por lana y salió trasquilado, si le dieron un paraguazo, pocos me parecen. Con rapidez este señor fue retenido e identificado por la Policía Foral de paisano que se encontraba en las inmediaciones... con la celeridad que no tuvieron para identificar a los guiputxis por contramanifestación ilegal o aunque sea mandarlos de vuelta a su cueva. Pero es que eso igual no le gusta a la batasuna que tienen por jefa.

En definitiva y en lo que debe concernir a los convocantes de la manifestación, tiene razón aquella frase apócrifa de El Quijote que dice: "Ladran Sancho, señal que cabalgamos".

Lo negativo

En primer lugar, veo negativo que algunas personas de la organización (es decir, no todas) que luego se dirán "forales y españolas" y criticarán a Geroaguay por esconder la ikurriña; se dediquen a sobreponer sus intereses políticos cortoplacistas a la defensa de los símbolos comunes que conciernen a la nación española, y con esto me refiero a la guarrada de poner sólo el himno de Navarra y no también el de España. 

Ya hemos hablado en otras ocasiones de acomplejamiento, pero es que lo que realmente supone esto es el luchar una batalla como los cangrejos, con un paso adelante y dos atrás, porque abandonando la defensa de los símbolos comunes te estás plegando ante la hegemonía social del enemigo que es quien ha determinado que sentirse español es de "fachas" y estás fomentando de forma innecesaria una identidad paralela (que no convergente) que ya está siendo recorrida de forma plena hacia el napartarrismo por no pocos elementos. A base de "repliegues tácticos" no se gana ninguna batalla, ni se muestra voluntad por ganar la guerra.

Si realmente quieres ser un bienqueda, no dejas de poner el himno de España para quedar bien con unos, pero mal con otros (porque para un sector importante del público fue una cortada de rollo que no se pusiese el himno español) sino que no pones ninguno de los dos y pones por ejemplo el Himno de la Alegría como hace Sociedad Civil Catalana (otros que tal bailan) que ya se encargará el público de montarse la fiesta por su cuenta. Por lo menos esta vez no han tenido la excusa -o han confiado en la incercia- para mandar a comisarios políticos por grupos de facebook y whastapp a decir que "esta vez sólo había que ir con banderas de Navarra" (porque ni ahora, ni nunca, va a ser el momento de la bandera española para algunos flojetes) y a la vista ha estado que las banderas que más han destacado son las españolas que cada uno llevó de su casa, precisamente para ser altamente visible fue diseñada la bandera española.


Después, Javier Ortega Smith de Vox tuvo un gesto bastante feo hacia los convocantes apareciendo a última hora y metiéndose en la cabecera que sujetaba la pancarta cuando al parecer no se había molestado en contactar con la organización. Yo entiendo que este partido está siendo marginado por los principales medios del R78 y que salir de este gueto cuando se dan mensajes inconvenientes para ciertas élites, es una labor que requiere de mucho oportunismo. De la misma manera que me parece lógico que la organización le mandase a la segunda fila.

El espíritu de los prolegómenos de esta marcha no ha sido el mismo que la del año pasado. Por ejemplo, el año pasado se implicó a diferentes grupos de personas en la publicitación de la manifestación, mediante pegatinas, carteles u otros medios. Es posible que los cambios organizativos respecto a la anterior marcha de la bandera, desdeñen el activismo a pie de calle en favor de la presencia intangible en los medios de comunicación. 

También, se creó una web con un importante apartado de suscripción popular además de otras asociaciones y partidos políticos. Este año parece que se ha optado por poner la venda antes de la herida y no abrir tanto la convocatoria, no sea que los del Diario de Menticias se inventen apoyos fantasmas como el de La Falange o digan que es una manifestación franquista (que lo han dicho igualmente). 

La manifestación ha funcionado, sí, pero no ha acudido tanta gente como el año pasado, lo cual es palpable. Habrá que ponderar qué factores nuevos han influido, porque la batalla contra la discriminación lingüística es clave y puede tener tantos o más apoyos, que la lucha contra la imposición de la ikurriña en las instituciones, más sentimental.

Por último, creo que la Ribera no ha estado lo suficientemente representada, ni en la organización de la manifestación ni en el estrado final. La Ribera es una de las partes de Navarra menos corruptas en lo que a nacionalismo vasco se refiere. La Ribera puede no ser la zona más poblada, pero es el contrapeso sin el cual Navarra ya sería Euskadi. Los riberos están hartos de ser tratados como navarros de segunda por no tener la cultura y lengua adecuadas y cuando toca manifestarse, siempre son los primeros que suben a Pamplona. No tenemos que descuidar a la Ribera de Navarra.

Lo positivo

Es positivo que en la manifestación primasen los símbolos comunes y no los símbolos partidistas -en gran formato- que sólo dividen, aunque que ocurra esto es algo normal en este tipo de manifestaciones. Criticados fueron por ejemplo los globos de Ciudadanos que muestran un corazón con la bandera de Navarra, la de España y la de Europa, pero la realidad es que estos símbolos en sí mismos no son criticables al menos por el común de los partidos constitucionalistas y tampoco por ningún lado aparecía el nombre o el logo del partido. Quizás este tipo de críticas vayan más en el plano político, pero es que guste o no guste Ciudadanos es un partido con implantación nacional que va a entrar en el Parlamento de Navarra y si nos obstinamos en machacarlo lo único que lograremos no es que sus votantes voten de nuevo a UPN, PP o PSOE; sino que directamente no vayan a votar y las fuerzas que salgan ganando sean las del kamviazo.

También es bueno que se haya logrado integrar en esta manifestación a la comunidad hispanoamericana, presente con una pancarta propia y banderas de Perú o Colombia, además de la bandera de Navarra y la de España, esta última ondeada por un niño que era el que más salero tenía de toda la manifestación con diferencia.


Indudablemente esta convocatoria ha requerido una menor carga económica que la anterior, baste recordar por ejemplo que en la de hace un año se repartieron miles de banderas de Navarra. Esto no ha sido óbice para juntar a como mínimo 15.000 personas, cantidad que la izquierda abertzale sólo logra sobrepasar en ocasiones especiales en las que traen de excursión a miles de vasquitos.

El euskera ha estado presente en su justa medida, con unas frases leídas que inmediatamente eran traducidas, sin un discurso-ladrillo que casi nadie entiende y sin venidas arriba cantando. Pasarse con esto es otro factor que le baja la moral a los asistentes, como es evidente para cualquiera que esté entre el público y tenga dos ojos en la cara. Se han impreso pegatinas en castellano y otras bilingües, lo que está bien hecho porque el año pasado veías a gente que había tachado la parte del euskera, como es natural en unas personas que están hartas de la mandanga del batúa. Intentar reflejar un bilingüismo que no es tal es no entender quién es tu público objetivo o peor aún, pretender moldearlo a tu gusto.

También este año se ha notado que el servicio de seguridad estaba mucho mejor planteado y organizado, yo diría que incluso en grado profesional.

En definitiva, considero que la manifestación ha sido un éxito, como todo con sus luces y sombras, pero al fin y al cabo con una afluencia respetable y lo más importante; que se ha atrevido a romper el tabú de esa vaca sagrada que es el euskera. Sólo teniendo en cuenta eso ya ha merecido la pena y le damos las gracias a los organizadores por su esfuerzo, dedicación y exposición pública; que teniendo en cuenta la tendencia de sus detractores hacia la violencia, la amenaza, la manipulación y el ataque personal; es algo a ser loado. Sin embargo, pasado el 2-J la lucha continúa y la movilización social es un músculo que requiere ejercicio continuo para que funcione.

Hispano

2 comentarios:

  1. Saludos desde Vitoria.
    Enhorabuena por el éxito de la reivindicación, no es fácil movilizar a las personas, pero es el único camino. Estáis a tiempo de parar los pies a todo el mundillo abertxale.
    Si me permitís, me gustaría hacer una puntualización. En una viñeta del artículo, hay 3 personas con los escudos de Alava, Vizcaya y Guipuzcoa, persiguiendo a otra con escudo de Navarra. Alava está en la misma situación que Navarra, nos sentimos perseguidos por todo el mundo abertxale, y la mayoría estamos hasta el gorro de todas sus ocurrencias. Por desgracia, casi nadie nos atrevimos a protestar en su da (eran tiempos de ETA) y ahora hay mucha gente ya adoctrinada y aborregada; pero me atrevo a decir que más de la mitad de la población, a gusto nos pondríamos al lado del pueblo navarro, para luchar por lo mismo. Como mucho, correríamos detrás vuestro para ayudaros y hacer frente común. Por cierto, me consta, que también hay mucha gente en Vizcaya y Guipuzcoa que piensa lo mismo.
    Animo, que juntos haremos que triunfe lo justo y lo que es de perogrullo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias vitoriano por tu mensaje, estoy contigo al 100% y estoy seguro que antes nos llegaría ayuda desde el País Vasco y los vascos decentes, que desde el poder central de Madrid que siempre nos ha dejado vendidos al PNV..... ahora bien, desde el punto de vista simbólico el escudo actual del País Vasco es el que ha sido durante los últimos 40 años, y nos tiene reservado un sitio (que durante 10 años eran directamente las cadenas de Navarra hasta que hubo que quitarlas por imperativo legal...) sin que nos haga mucha gracia...

      Eliminar