jueves, 7 de junio de 2018

Los fusilados en Navarra durante la Guerra Civil: mitos y manipulación


Llegamos a un tema polémico donde los haya en la España del 2018: la guerra civil que asoló nuestro país entre 1936 y 1939. Como muchos de nuestros lectores saben, en julio de 1936 comenzó la última guerra civil española (no la primera ni mucho menos) en la cual se formaron dos bloques/bandos: el bando sublevado o bando nacional y el bando republicano o bando frentepopulista rojo-separatista. En Navarra triunfó el primer bando, el sublevado-nacional, no tanto por la pericia de los militares alzados sino por el ardor y sentimiento mayoritario de los navarros de aquel entonces. 

En Navarra durante los tres años que duró el conflicto bélico no se produjeron batallas ni escaramuzas de tipo militar, únicamente hubo varios bombardeos de la aviación republicana sobre población civil indefensa, si bien es verdad que se produjo un fenómeno típico de la retaguardia en ambos bandos durante toda la guerra: los fusilamientos de presuntos detractores.


En primer lugar, al abordar la cuestión de los fusilados por el bando sublevado o nacional en la retaguardia navarra toca entrar a valorar las cifras de personas muertas/asesinadas. Los medios de comunicación y el imaginario colectivo maneja la cifra de entorno a 3.500/4.500 asesinados por los "fascistas", de hecho en cualquier foro de internet los trolls aberchales y comunistoides siempre sacan a colación las mencionadas cifras. 

Sin embargo, los estudios serios hablan de otras cifras bastante inferiores. El primer estudio serio que se realizó fue en 1983 por Ramo Salas Larrazabal en el libro titulado "Los fusilados en Navarra en la guerra de 1936", en el cual, cifra que se baraja es de 1.160 . Hay que tener en cuenta que el estudio se publicó en 1983, ya bastante entrada la democracia, y que por tanto, no se trata de un trabajo realizado durante el régimen franquista con objeto de tapar nada ni pelotear a nadie. Otros estudios que se auto-presentan como rigurosos elevan la cifra a 2.643 víctimas, que si bien duplican la cifra dada por Salas Larrazabal están lejos de esos 3.500/4.500 del imaginario neofrentepopulista.


En segundo lugar, resulta necesario hacer una distinción entre las personas que murieron fusiladas en Navarra durante la última guerra civil española. Por un lado, nos encontraríamos con militantes en su mayoría de organizaciones políticas o sindicales de izquierdas, las cuales, en su inmensa mayoría no merecían haber acabado de esa manera, aunque juzgar hechos históricos que no vivimos en persona y en el cual se desatan tantas pasiones siempre resultará complicado y alejado de la realidad. 

Por otro lado, hubo otros fusilamientos, los menos, de carácter militar, entre los que se encuentran dos a destacar: el fusilamiento del comandante de la Guardia Civil en Pamplona por su negativa a secundar la sublevación, y los fusilamientos como consecuencia de la fuga de soldados prisioneros de la prisión militar del fuerte Alfonso XII más conocido como fuerte San Cristóbal. 

En este punto resulta necesario hacer una reflexión importante; el delito de alta traición en caso de conflicto bélico suele acarrear por lo general la pena de muerte, luego, los fusilamientos que podríamos denominar de carácter militar tanto en la retaguardia nacional como en la frentepopulista no pueden tener la misma consideración que aquellos fusilamientos por motivaciones políticas o personales. De hecho, el Código de Justicia Militar español hasta hace muy pocos años todavía contemplaba la pena de muerte en caso de conflicto bélico, y otro tanto ocurre con naciones tipo USA, Rusia e incluso algunas naciones europeas.

Aquí surge uno de los grandes mitos de los neofrentepopulistas en torno a los fusilamientos en Navarra, el "mito del fuerte San Cristóbal". La fuga de la prisión militar ubicada en el Fuerte Alfonso XII se debió a que un grupo de prisioneros redujeron a los guardias matando a uno de ellos, se hicieron con armas y se dieron a la fuga. Pensemos si esto mismo hubiera ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial con independencia de si los guardias eran del eje o aliados y los fugados fueran del bando contrario. 

Por desgracia los conflictos bélicos, fuera de las películas de Walt Disney, suelen implicar la muerte de numerosos contendientes e incluso numerosas bajas "colaterales" de civiles, y desde luego que la fuga de un número importante de presos de una prisión militar en cualquier conflicto bélico no acaba con ositos de peluche y todos de la mano fumando canutos alrededor de una hoguera.

En tercer lugar, los neofrentepopulistas en Navarra suelen acudir al mito de las "cunetas", inventando términos como Pachi Cunetero y similares. Pues bien, los fusilamientos en las retaguardias de ambos bandos salvo algún caso esporádico o de torpeza nunca acababan en cunetas, sino en fosas bien escondidas. Aquellas personas que participaron en pelotones de ejecuciones por lo general eran plenamente conocedores de la ilicitud de sus actos, por lo que, la táctica habitual eran las "sacas", es decir, llevarse a la fuerza a la persona con objeto de ejecutarla en algún lugar fuera del alcance del público y deshacerse de los cadáveres. Durante aquellos tres terribles años lo que no hubo en ambas retaguardias son cunetas. 

Lo curioso es que los etarras si fueron dejando muertos en las cunetas y en las calles previo tiro por la espalda o activación de explosivo a distancia, si alguien ha sido cunetero en España han sido precisamente los etarras (¡igual habría que llamarles a los batasunos Iosu Cuneteros!).


El parque de la trasera del Monumento a los Caídos de Pamplona, hoy plaza Serapio Esparza (los franquistas que fueron del PNV SI pueden tener calles  y plazas en Pamplona)
En cuarto y último lugar, si algún espectro político tiene derecho a reivindicar a los "suyos" en Navarra son el PSN-PSOE, la UGT y la CNT. El papel del separatismo vasco en Álava y Navarra fue calzarse la boina roja (algunos incluso camisa azul y posteriormente uniforme de la División Azul -ejército nazi-) y salir al frente a pegar tiros contra el bando frentepopulista. Si no fuera por la gravedad de la situación, resulta bastante cómico ver a separatistas reivindicar la memoria de otros (en parte por dejación de la izquierda navarra) cuando sus padres/abuelos fueron precisamente esos odiosos fascistas cuneteros. Desde luego que nombres sobran; desde el archiconocido Urmeneta o los Aranzadi, hasta un tal Serapio Esparza, personaje que siendo peneuvista apoyó el golpe del 36 y a pesar de ser "franquista" Asirón no ha tenido empacho en dedicarle una plaza.


En esta obra se recogen los crímenes cometidos en la retaguardia vizcaina y guipuzcoana por parte de las milicias rojas y peneuveras. En poco más de un año en la retaguardia de estas dos castellanismas provincias se cometieron numéricamente muchísimos más crímenes que todos los atribuidos en la retaguardia navarra. Por otra parte, ya va siendo hora de rescatar del olvido a todos los navarros que murieron bajo las bombas de la aviación republicana en sus incursiones de "castigo" sobre nuestra tierra o de aquellos navarros que fueron ejecutados en la retaguardia "republicana" en otras partes de España-

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