miércoles, 27 de junio de 2018

El batúa contra el vascuence navarro


El vascuence es una lengua hablada en un territorio continuo que abarca zonas de la Comunidad Autónoma Vasca, la Comunidad Foral de Navarra y el conocido como “País Vasco francés”. Lingüísticamente, es una de las pocas lenguas no indoeuropeas de Europa. El 28,4 % de los habitantes de los tres territorios anteriormente mencionados como vascoparlantes tiene el “euskera batúa” como idioma nativo. De estos, el 93,2 % (700.300) vive en España y el 6,8 % (51.200) restante en Francia. El vascuence unificado, euskera batúa o batúa “a secas” comenzó a gestarse en 1918 con la fundación de la Real Academia de la Lengua Vasca. En 1968, la mencionada Real Academia apoyó la propuesta definitiva que fusionaba los distintos dialectos preexistentes dando lugar a una lengua nueva.


Con el surgimiento del batúa, algunos expertos en la materia consideraron que, a fin de cuentas, se trataba de una lengua artificial, como en el caso del esperanto, y que el impulso institucional de la neo-lengua era letal para los dialectos preexistentes, que verían cómo el batúa no solo les comía terreno sino que cortaba su evolución natural. De hecho, hay dialectos como el roncalés que se han extinguido por completo con el fallecimiento de su última hablante nativa, Fidela Bernat, en Pamplona en 1991. Otros dialectos navarros de los vascuences pre-batúa como el salacenco y el aezcoano se encuentran en un momento similar, ya que están en situación oficial de “casi extinto”, con muy pocos hablantes nativos todavía con vida, la mayoría personas de avanzada edad.

La decisión de unificar los dialectos tradicionales del vascuence para dar lugar al batúa se ha tratado desde el primer momento en un plano político deliberado. Si los dialectos vascongados prebatúa han pervivido durante varios siglos ha sido porque sus hablantes se sentían castellanos (provincias vascongadas) y navarros, y ambos españoles, y no tenían ningún problema ni conflicto de identidad. Es a partir de finales del siglo XIX, cuando las ideas políticas de los hermanos Arana van teniendo acogida en círculos de vascos adinerados aburridos e influidos fuertemente por el romanticismo europeo decimonónico, y la creación de una falsa identidad política vascongada separada del resto de España hace que los intelectuales se planteen la necesidad de contar con una “lengua” útil al servicio de la construcción nacional.

Portadas de los libros de Pello Urquiola escritos en un dialecto prebatua; aquellos que de verdad quieran conservar la identidad vasca de Navarra deben abandonar el batua y toda la maraña cultural de la izquierda aberchandal y recuperar las verdaderas tradiciones vascas de Navarra, muy alejadas de olencheros, nafarroas oineces, batuas y demás memeces separatistas. Kanka, kanka, kanka... (amazon.es)

Este proceso impulsa la creación de un “esperanto vasco” o batúa que,  aunque asume parte de los dialectos preexistentes, crea una lengua ex novo, y tal y como afirma el lingüista Jon Juaristi, incluso se llegan a inventar multitud de palabras que nunca han existido antes en ninguno de los dialectos vascongados pre-batúa, caprichos de los hermanos Arana y sus seguidores.

Igual que José María Iribarren recogió en un libro los restos del romance navarro que quedaban en el habla popular, sería necesario recopilar los restos de nuestros vascuences prebatua.

El batúa en ningún momento ha pretendido preservar ninguna identidad cultural ni salvaguardar ningún derecho (en el caso de que las lenguas tengan derechos, lo cual es discutible), se creó con una intencionalidad identitaria y un plan político. Otro tanto ocurre en Valencia y Baleares, territorios que cuentan con sus propios dialectos y donde, sin embargo, el pancatalanismo con ayuda de Podemos y PSOE pretenden imponer el catalán con un único objetivo: la construcción nacional de los “países catalanes”. 

En ambos casos (Navarra y Valencia-Baleares), ni los separatistas ni las izquierdas están apostando por mantener tradiciones ni riquezas culturales, sino todo lo contrario, tratan de borrar nuestro pasado (vascuences navarros, valenciano, mallorquín, ibicenco…) por la imposición totalitaria del batúa y catalán con objeto de conseguir sus espurios intereses.

1 comentario:

  1. Muy pocos de los mal denominados vascos tienen ascendencia de los barscunes. Es la mayor estafa hitórica de la humanidad. Los 'barscunes' eran unos 20.000 o 30.000 africanos desertores del ejército de Aníbal, invasores de la Península; desertaron cuando se enteraron de que iban a luchar contra Roma, y se esparcieron por el norte peninsular. Luego, lo primero cobardes. El nombre barscunes se lo dieron los hispanos, los habitantes autóctonos, y significaba 'quienes viven en las montañas'. ¿Por qué vivían en las montañas? Escapaban del ejército de Roma. ¿De qué vivían? Del saqueo, por eso los perseguía el ejército romano. ¿Cómo se reproducían? Secuestro y violación. Luego, ante la caída de Roma, intentaron someter a la población. Y ésta, cuando consiguió librarse de ellos solicitó la entrada en el Reino de Castilla; las tres diputaciones 'vascongadas' solicitaron entraron en el Reino de Castilla, y exigieron a cambio que el Rey castellano jurara que jamás serían enajenadas de Castilla ni bajo bula papal.

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