miércoles, 7 de junio de 2017

El ataque de los frikis abertzales


Para quitarle hierro al asunto o quedar bien delante de la parroquia; pueden tomárselo a coña o hacer chascarrillos con desequilibradas, pero que la manifestación del pasado 3 de junio fue un éxito es algo que hasta los pseudomedios abertzales más payasetes reconocen en un arrebato de sinceridad, aunque sólo sea para intentar que los suyos no se duerman en los laureles.

Otros "periodistas" como Joseba Santamaria, director del Diario de Menticias y auténtico perro faldero de Uxue Barkos y el PNV, decían al día siguiente que "De la manifestación no hay mucho que decir. Se celebró y poco más", cuando ese día el mismo panfleto le dedicaba seis noticias, una editorial y una columna.

La simple convocatoria de la marcha navarrista ya les había puesto muy nerviosos, desatando una de las mayores campañas de desinformación que recuerdo desde algo que puede ser considerado un medio, a pesar de que hace tiempo perdieron la poca seriedad que podían haber tenido.

Fue primero el Diario de Menticias el que le dio pábulo a bulos como que la Falange se había adherido a la manifestación. Realmente el origen de esta trola puede ser trazada a los foros de este panfleto, donde uno de los adoctrinados de turno señaló una entrada de facebook de la Falange en Aragón (que podéis ver aquí) en la que se aludía a Navarra... pero no solo es que no se hiciese ninguna referencia a la manifestación del 3 de Junio, es que la entrada se había publicado un mes antes de que la convocatoria se hiciese pública. Esto es lo único que se puede esperar de quienes hacen de la mentira un arma revolucionaria.

Los navarros iban a expresarse en libertad y la izmierda abertzale no oficial no lo podía permitir, por lo que también intentaron emplear otros medios como la creación de una nueva asamblea 'antifa' con la única finalidad de realizar una contramanifestación que acabase en altercados contra los navarristas que de forma tan pacífica se manifestaron la tarde del sábado en Pamplona. El resultado lo podéis ver en este 'comunicao' emitido por este nuevo colectivo violento de ultraizquierda y cuya lectura recomendamos por lo ridículo que resulta:

No sólo son lloricas por quejarse de que la policía no les permita realizar una contramanifestación ilegal, es que son tan idiotas que ni siquiera son capaces de redactar un "comunicado oficial" sin que tenga numerosas faltas de ortografía.

La ofensiva vasquista también tuvo lugar en internet

Y aquí es donde hacen entrada los frikis abertzales, porque la tormenta de basura también tuvo sus réplicas en internet y no sólo porque los comentarios de los troles abertzales aumentaron de forma exponencial en las Redes Sociales y los medios no afines al nacionalismo vasco; los vasquitos estaban tan nerviosos que en los días anteriores a la manifestación probablemente intentaron tirar nuestra página web a base de saturarla con decenas de miles de visitas desde un mismo ordenador localizado en España.

Obviamente hicieron el ridículo porque nuestro blog no estuvo caído ni un sólo minuto, podemos aguantar eso y mucho, mucho más; sólo contribuyeron a hinchar el contador de visitas, motivo por el que hay que darles las gracias. Si se toman esas molestias para callarnos es que algo bien estamos haciendo y esto quiere decir que lo que hacemos les duele.

Hispano

La influencia del navarroaragonés en Valencia


A menudo, cuando se habla del idioma navarroaragonés en diccionarios y artículos, el término utilizado no es "navarroaragonés", sino que se abrevia y se simplifica como "aragonés". Esto se debe en parte a que del antiguo idioma navarroaragonés solo perdura en la actualidad el dialecto aragonés (o fabla) en el norte de la provincia de Huesca. El navarro, hablado en buena parte de Navarra y parte de Álava, se extinguió. El riojano, hablado en parte de las provincias de La Rioja y Soria, corrieron la misma suerte. No obstante en estas áreas hay un sustrato navarroaragonés en el léxico y giros propios, como lo muestran diccionarios y ensayos como "Vocabulario Navarro" de José María Iribarren, "Atlas lingüístico y etnográfico de Aragón, Navarra y Rioja" de Alvar, Manuel, Llorente, A., Buesa...

Cualquier diccionario valenciano define churro/a como 1) habla de base navarroaragonesa del interior de la Comunidad Valenciana, o habitante de esta zona o 2) persona tozuda, cabezona.

¿No os suena familiar la definición? Me refiero a la segunda acepción. Sí, efectivamente. A los navarros se nos suele atribuir la cabezonería y también a los aragoneses. Será por algo. De hecho un chiste popular dice que los aragoneses son tan cabezones que clavan los clavos con las manos y que los navarros van más allá y los clavan con la cabeza. Esto parece indicar que hay una relación entre tozudez y brusquedad.

Hay varios documentos que argumentan que, en origen la palabra “churro” era un término geográfico, que más tarde llegó a ser lingüístico, haciendo referencia al habla de los “churros”. Por otra parte, en la actualidad, ser o hablar “churro” ha adquirido una connotación peyorativa, pero no es el significado de origen.

Las Comarcas churras se definen popularmente como la zona o comarcas de la Comunidad Valenciana que fueron repobladas mayoritariamente por aragoneses y navarros en la Edad Media tras la conquista de Valencia por el rey Jaime I. Sin embargo no se suelen incluir las comarcas que prácticamente (o únicamente) el único rasgo navarroaragonés que conservan es la sufijación en ica e ico.

Dichas comarcas churras son: Alto Mijares, Alto Palancia, Los Serranos o Serranía del Turia, Rincón de Ademuz, Hoya de Buñol.

Comarcas churras, Comunidad Valenciana. Este es el núcleo de la Valencia Navarroaragonesa, pero no el total de la zona navarroaragonesa, porque va bastante más allá de estos límites, abarcando las tres provincias valencianas: Castellón, Valencia y Alicante. Además fuera del antiguo reino valenciano, prolongación de Aragón, la tierra navarroaragonesa abarcaría Murcia, el este de Castilla La Mancha y el extremo este de Andalucía. En todas ellas se usa los sufijos ico e ica, aunque a veces se encuentran más rasgos lingüísticos de origen navarroaragonés.

Las comarcas churras están ubicadas donde la repoblación navarroaragonesa ha sido básicamente el único elemento colonizador tras la reconquista, y además se ha mantenido con fuerza el elemento lingüístico navarroaragonés: léxico, construcción gramatical, diminutivo en ico e ica... No obstante, insisto, más allá de la zona churra de la Comunidad Valenciana, existe en la misma comunidad una zona navarroaragonesa mucho más amplia donde los sufijos ico e ica se usan frecuentemente. La propia zona valenciano-hablante también fue colonizada por aragoneses, como se aprecia en varios rasgos propios de este romance mozárabe pre-catalán.

Todas las comarcas churras lindan con la provincia de Teruel, a excepción de la Hoya de Buñol, antiguamente conocido como Buñuel, igual que nuestra localidad ribera. Se da la denominación de “español churro” por la forma de hablar español en estas tierras.

En otras comarcas valencianas se les suele decir: vosotros los “churros” parece como si fueseis de Teruel”. En ocasiones el término “churro”, referido a esta gente, se utiliza despectivamente por algunos valencianófonos.

Hay hasta un diccionario de “español churro-español estándar”, bajo el nombre de “El habla de Villar del Arzobispo y su comarca” de Vicente Llatas.

Como ejemplo del habla de algunas zonas churras, la utilización en muchas palabras del diminutivo -ico/-ica (torico, pepico), el sufijo -ete (fresquete), o el uso de palabras procedentes del navarroaragonés (y que curiosamente se encuentran también en el catalán, donde podríamos afirmar una raíz aragonesa también, pues, en el catalán) como hiemo (estiércol, en Aragón y Navarra fiemo), bufar (soplar, en valenciano y navarroaragonés “bufar”), pozal (cubo, en valenciano “poal”, en Aragón, La Rioja y Navarra pozal), etc, denotan influencia navarroaragonesa en tierras churras valencianas.

Las Comarcas Churras se reparten entre las provincias valencianas de Castellón y Valencia. El blog http://lenguachurra.blogspot.com.es abunda en este tema

Hay varias teorías sobre el origen del sustantivo "churro", en el contexto navarroaragonés de la Comunidad Valenciana. Pero la más sólida es la opinión de Vicente Llatas Burgos, al afirmar que en tiempos de los moriscos, a los habitantes de la comarca de los Serranos se les llamaba “churri”, voz derivada de “churios” y a su vez del vascuence "churia". “Txuria” en eusquera significa “blanco” y el río Turia, en la comarca de la Serranía y el Rincón de Ademuz, se ha llamado tradicionalmente Blanco, así que el topónimo Turia, que no se sabe con seguridad el nombre, pudo haber tenido este mismo origen.

Aunque el grueso de navarros y aragoneses hablaban navarroaragonés, es evidente que la totalidad de la colonización navarroaragonesa de los reinos de Valencia y Murcia, no era de zonas que hablaban la lengua romance mayoritaria de Navarra y Aragón. Tuvo que haber también hablantes de vascuence del extremo norte de Navarra y Aragón, así como de chapurriau, el dialecto de la aragonesa Franja Oriental, intermedio entre catalán y navarroaragonés.

Así que el nombre de churro sólo se aplica al hispanohablante de algunas comarcas colindantes con La Serranía y que habla al estilo “churro”. Otras comarcas que lindan con la Serranía no son consideradas churras, sino que se les conoce como “castellanas”, a pesar de que también tienen navarroaragonesismos.

A pesar de que la zona de repoblación navarroaragonesa no está circunscrita exclusivamente a las tierras churras, sino que también incluye las mal llamadas comarcas "castellanas", (y en realidad toda la comunidad valenciana) la denominación de churro se restringe a las comarcas en las que los navarroaragonesismos se dan con gran intensidad.
Digo que las comarcas "castellanas" están mal llamadas porque a pesar de no haber mantenido el elemento navarroaragonés con la intensidad que las tierras churras, sí han sido conquistadas y colonizadas por navarroaragoneses, y sí mantienen ciertos elementos propios de las tierras medias del Ebro.

La mal llamada zona castellana, en realidad es navarroaragonesa por conquista y colonización. Si bien Utiel y Requena pertenecieron a la provincia castellana de Cuenca, también es cierto que habían pertenecido a Aragón. De todas formas los movimientos fronterizos entre Castilla y Aragón se dan dentro de toda la zona oriental de la Corona de Castilla: La Rioja, Soria, Guadalajara, Cuenca, Albacete. Así que estas provincias tan castellanas también fueron parcialmente aragonesas.

Como curiosidad cabe decir que, hace unas décadas, el tren como medio de transporte se cogía desde Valencia, para subir y bajar ovejas de raza churra a los prados estivales de Aragón, lo que generalizó el uso de la palabra churro como de procedencia aragonesa. Cuando no había tren, durante siglos hubo intercambio agrícola y ganadero entre aragoneses y sus parientes del Reino de Valencia. Estas transacciones pudieron traer gentes valencianas con sus apellidos y la jota, tanto a Navarra como a Aragón.

Así que si un valenciano de esta zona siente que le insultan al llamarle "churro", que se acuerde de sus nobles orígenes aragoneses y navarros.

Pamplonica

martes, 6 de junio de 2017

Diario de Menticias: desinformación al servicio del PNV


Nunca la convocatoria de una manifestación por un grupo social determinado había generado en la historia reciente de España una campaña de acoso y derribo como la padecida por la ya celebrada el pasado 3-J en Pamplona, muy especialmente por parte del Diario de Noticias (en adelante, Diario de Menticias) o el periódico proetarra Gara. Hacia muchísimos años que no asistíamos en Navarra a un periodismo de tal escasa calidad, falto a la verdad y objetividad y mamporrero, recordándonos viejos métodos del antiguo periódico etarra Egin, o de la también revista etarra Ardi Beltza, ambas cerradas por orden judicial por traspasar la legalidad. A pesar de dicha campaña, los mamporreros del kanvio no han podido evitar que cerca de 25.000 navarros llenaran las calles de Pamplona para reivindicar la bandera de Navarra, expresar su rechazo a que la bandera sabinoaraniana ondee en nuestras instituciones, ni que se continúe avanzando en las políticas de anschluss (anexión por la fuerza) de Navarra en la eusqualherria soñada por Sabino Arana o Krutwig.

Mención especial tanto para los tres convocantes, como para el PSN-PSOE, por la agresiva campaña de acoso que han tenido que padecer desde el mundo panvasquista, llegando a la descalificación personal. Un buen ejemplo sería el tratamiento dado al PSN, que se ha llegado a tachar de error histórico el que esta formación apoyara la concentración debido a la supuesta presencia de "ultras" en la misma; si utilizáramos la misma vara de medir, el PSN se sumó recientemente a una concentración anticorrupción frente a la delegación del Gobierno en Navarra en la cual también estaba el partido ultra izquierda, ultra separatista y post-violento (en el mejor de los casos) Bildu, o su sindicato satélite LAB. Por otro lado, en el caso de considerar ultras a partidos como VOX o la CTC (afirmación bastante discutible, por cierto), el hecho de que una determinada formación se sume a una convocatoria de un acto político o reivindicativo no significa que todos los convocantes y asistentes a la misma comulguen con dicha formación "ultra". La simpleza de la afirmación es tal, que si quisiéramos reventar los actos de la izmierda aberchandal, con que Falange, Vox o CTC se sumaran a cada convocatoria de Bildu o LAB ya bastaría para considerar a estas como "ultras".

Hay que reconocer que en los últimos cuarenta años "la partida de la porra" (*) abertzale se ha adueñado de las calles de Pamplona y la gente de bien hemos tendido a quedarnos en casa salvo honrosas excepciones. Si esas escasas movilizaciones siempre han producido billis en quienes se consideran poseedores de la verdad absoluta y son incapaces de reconocer que hoy por hoy una mayoría social no piensa como ellos, la movilización del 3J parece haberles producido almorranas. Hacía mucho tiempo que no se veía una reacción así de las fuerzas que hoy componen el kanvio, y eso que deberían estar pletóricos en sus sillones. Una reacción que solo puede suponer una cosa; sentimiento de debilidad. Las fuerzas del kanvio (o kambiazo) cada vez se sienten más inseguras, presienten una mayoría social creciente más harta de ellos, y presienten que repetir cutrepartito otros cuatro años cada vez se antoja más una misión imposible. Desde NavarraResiste.com no duden nuestros lectores que seguiremos luchando para que el cutrepartito no vuelva a darse nunca más, pero no nos conformamos con un mero cambio de partidos en los sillones de poder, seguiremos dando la batalla de las ideas y el activismo frente al anschluss vasquista, gobierne quien gobierne.

(*) La Partida de la porra fue un grupo de agitadores violentos al servicio del Partido Progresista español, que surgió en Madrid al calor de la Revolución de 1868 para reprimir a la oposición del Gobierno Provisional, la extrema izquierda de aquellos años.

Que para muchos la bandera de Navarra fue una excusa, o un argumento más a sumar a una larga lista, por supuesto que no lo negamos. Pretender reducir la manifestación a "derecha" y "contra el cambio" supone no enterarse de nada o llegar a un nivel de manipulación tan burdo que demostrarían no servir ni para guionistas de cine cómico

Por su parte, el panfletucho proetarra sustituto del egin gara califica la concentración del 3J de movilización "del Régimen". Resulta un chiste de mal gusto, a fin de cuentas el pretendido "régimen" (UPN, PP, PSN, el Opus, la Cope, UGT y CCOO ha ratos) ya no gobiernan, y para poder imponer un "régimen" precisamente lo que hace falta es poder gobernar. En todo caso sería el ex-régimen hoy oposición, siendo precisamente el gara (y el delirio de mentiras) los diarios oficiales del "régimen" pro-anschluss de Barkos y la banda de los 4 (Gbai, Bildu, IU/Baztarre y Potemos).

Una amenaza para la historia


Es urgente la intervención de los responsables institucionales para detener la destrucción masiva en Euskadi de documentos civiles, penales y sociales sobre atentados de los últimos cincuenta años.

EI pasado mes de marzo el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo y el Instituto Valentín de Foronda celebraron una jornada para analizar la importancia de los archivos para la investigación del fenómeno terrorista en España. En ella diferentes especialistas discutieron sobre la localización y las condiciones de acceso a los fondos generados por las administraciones civil, militar y judicial desde 1960 a nuestros días. Carmen Alba, excoordinadora de la Oficina de Asistencia a las Víctimas del Terrorismo de la Audiencia Nacional, describió cómo ha recuperado las causas judiciales sobre asesinatos, dispersas en diversos archivos. Y nos alertó de un grave problema que ha detectado durante sus trabajos de recopilación: en Euskadi se han destruido expedientes judiciales sobre atentados y otras actividades terroristas.

La suerte de este tipo de documentación se regula por el Real Decreto 937/2003. La norma creó una serie de Juntas de Expurgo, de ámbito autonómico, encargadas de seleccionar los expedientes a eliminar por haber finalizado, prescrito o caducado. Ahora bien, deben conservarse permanentemente aquellos que la administración competente en materia de patrimonio cultural reclame por su valor histórico. En nuestro caso el organismo responsable es la Junta de Expurgo de Expedientes Judiciales de Euskadi, creada en 2004. Según noticias publicadas en prensa, al año siguiente ya había destruido más de setenta toneladas de documentación de los ámbitos civil, penal, social y contencioso-administrativo. La última orden de expurgo se publicó el pasado 14 de diciembre. Juanfer Calderín señaló en su libro “Agujeros del sistema” (2015) que varios casos de sumarios habían sido destruidos en Euskadi. Destacaba la causa por el asesinato del periodista José María Portell por parte de ETA en 1978, que había sido eliminada el 23 de octubre de 2008. Tal documentación es irremplazable: sin ella, la investigación histórica es casi imposible.

Desconocemos casi por completo el funcionamiento de la junta, de la que, significativamente, no forma parte ningún historiador. Aunque el Departamento de Cultura del Gobierno vasco está representado dentro del organismo, no parece que haya actuado diligentemente para impedir estas destrucciones irreparables. No tener en cuenta la relevancia de la documentación judicial parece una temeridad.

La documentación judicial es, probablemente, la más rica de las que se conservan en los archivos históricos. Su utilización es indispensable para escribir la historia de cualquier época. Si se confirma la destrucción masiva de expedientes judiciales generados en Euskadi en los últimos cincuenta años, se limitará la posibilidad de hacer historia de manera rigurosa, ya que nos faltarán documentos con la que sostenerla. Por el contrario, se dará alas a la literatura panfletaria, la escrita por los propagandistas que no consultan ni archivos ni bibliotecas.

Con todo, lo peor de esta noticia es que, si una parte de las fuentes judiciales ha sido destruida, será imposible lograr un conocimiento exacto de las páginas más oscuras de la historia reciente de Euskadi. Se habrá privado, así, tanto a nosotros como a las generaciones futuras, del derecho a la verdad. Por todo lo dicho, los historiadores firmantes reclamamos la urgente intervención de los responsables institucionales en la materia para detener la eliminación de las fuentes judiciales, así como para elaborar un catálogo completo de la documentación indebidamente suprimida.

Firman este Manifiesto: SANTOS JULIA, ANTONIO ELORZA, MANUEL MONTERO, LUIS CASTELLS, JOSÉ LUIS DE LA GRANJA, ANTONIO RIVERA, SANTIAGO DE PABLO, JAVIER UGARTE, LUIS M. JIMÉNEZ DE ABERASTURI, PILAR PÉREZ-FUENTES, TXEMA PORTILLO, JOSEFINA MARTINEZ ALVAREZ, JOSÉ ANTONIO PÉREZ, MATTEO RE, GAIZKA FERNÁNDEZ SOLDEVILLA FERNANDO MOLINA, PEDRO BARRUSO, RAÚL LÓPEZ ROMO, JAVIER GÓMEZ, JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ, SARA HIDALGO, DAMIÁN ALBERTO GONZÁLEZ, NIALL CULLEN, JORGE MARCO Y LUIS ARIAS GONZÁLEZ

Fuente: http://latribunadelpaisvasco.com/not/6635/una-amenaza-para-la-historia/

lunes, 5 de junio de 2017

¡Navarros, la lucha continúa!


Fue un éxito. La mera convocatoria de la manifestación, que recorrió Pamplona el sábado 3 de junio en defensa de la bandera de Navarra, fue el muy trabajado corolario del necesario paso al frente de todos aquellos que nos negamos a postrarnos ante unos gobernantes tiránicos que pretenden, desde el poder y la calle, implantar, más o menos aceleradamente, su agenda de la “construcción nacional” que pasa, imperativamente, por Navarra y, especialmente, por sus propios símbolos.

Nuestra enhorabuena a los tres convocantes, Maribel, Ricardo y Patxi, por su iniciativa, su buen hacer, su planificación, su capacidad de acogida y organización, su paciencia ante impertinentes, escapistas y snobs... siempre desde la amabilidad y un espíritu de conciliación. Gracias, muchas gracias. Sois el ejemplo a seguir. Y a quienes se han puesto de medio lado, pues han quedado retratados. Que no vengan después a darnos lecciones de nada.

Tantas jornadas de conversaciones, reuniones, acopio de ideas, consultas a expertos, planificación silenciosa y discreta, captación de voluntades, allanamiento de obstáculos de todo tipo, colocación de carteles y pegatinas a miles… todo ello, finalmente, dio su fruto. Lo que demuestra que un sector del pueblo navarro, al menos el que no ha sido abducido por la secta panvasquista y sus múltiples tentáculos, tiene ganas de mostrar, con orgullo, su rostro, su identidad y defender activamente sus libertades en un proyecto democrático de futuro.

Desde el cuatripartito y sus extensiones mediáticas financiadas desde Guipúzcoa, se han portado indignamente: amenazas y convocatorias de contramanifestaciones, señalamientos inmisericordes de personas muy concretas al más puro estilo chekista, eliminación sistemática de las calles navarras de la propaganda de la manifestación. Hostigamiento a familiares que cometieron el terrible “crimen” de colocar una bandera de Navarra en su balcón…

Había ganas, hubo disciplina, no hubo altercados. Como en toda convocatoria, dejamos la guerra de cifras para los expertos y aprendices de brujo: no nos interesa. Se vio un pueblo unido en torno a su bandera, en su voluntad de supervivencia, en sus ansias de articulación y movilización a tal fin. Con esperanza.

Y no: la manifestación no terminó a las 20 horas del 3 de junio. Pues, como dicen los clásicos de la tercera parte del XX, “la lucha continúa”.

Los organizadores, quienes han sufrido en sus carnes el hostigamiento con las peores artes de los separatistas (las dos páginas dedicadas a Ricardo en Gara, años atrás, hubieran supuesto el “exilio” de su tierra, cuando no algo peor), han cargado con una pesada cruz. El mejor homenaje que podemos hacerles es asumir una parte de sus responsabilidades libre y alegremente afrontadas en el futuro, avanzando en las líneas por ellos marcadas: la lucha cultural que caracteriza a Doble 12 y al propio Patxi Mendiburu, el apoyo cotidiano a las víctimas del terrorismo y su participación como ciudadanía de base en la vida y gestión de un Berriozar hostil manejado por los totalitarios y antiguos terroristas. Pero hacen falta más Maribeles, Ricardos y Patxis; quienes asuman en primera persona, según su temperamento y capacidad, la defensa de nuestra identidad desde una parcela específica: los medios juveniles, el entorno profesional, los colegios profesionales, las APAs, el montañismo, la formación ideológica, la cultura, la vulgarización de nuestra formidable Historia frente falsificaciones ideologizadas, la promoción del idioma español, que poco a poco ya viene siendo hostigado en no pocas áreas de Navarra, el apoyo estable a los colectivos de padres y madres afectados por las reformas educativas y a profesionales ninguneados y “reclasificados” a posteriori en función de su conocimiento del vascuence lo que ello conlleva de arbitrariedad y enchufismo por afinidad ideológica, la lucha contra la corrupción de los mandarines del cuatripartito… “La mies es mucha”, pero de todos nosotros depende que los obreros sean más.

Desde el cuatripartito seguirán con su ofensiva: más que nunca. Acelerarán su agenda, se crecerán en su agresividad característica, multiplicarán las fracturas, señalarán a los disidentes… Veremos ikurriñas, muchas ikurriñas. Y seguirán bombardeándonos con múltiples iniciativas de todo tipo: están entrenados para ello y mucho más. Pero, ante lo inevitable, lo que no podemos hacer es resignarnos. O pensar que con haber salido el 3 ya fue suficiente. Buscaremos más ocasiones en las que ondear nuestras banderas: las que siempre han unido a los navarros hasta la irrupción de la secta sabianiana, los iniciados por Federico Krutwig, los lectores –en interpretación literal- de Txillardegi…

Todo cambio político es precedido por un cambio cultural y mental. Así lo han comprendido, también, los convocantes de la manifestación y otros muchos que han participado en su organización; trabajando (incluso únicamente pegando una pequeña pegatina que luego es inmediatamente arrancada) se percibe mucho más que tomando café. Otros siguen considerando que, desde la acción institucional de los partidos políticos, más los errores del cuatripartito, sería bastante. Entendemos que ambas facetas no son incompatibles, es más, son complementarias. Pero exige una buena relación entre los partidos, mediante organismos sectoriales y buenos interlocutores y agentes sociales, con la sociedad misma y sus entidades y líderes.

Tampoco ello quiere decir que se dé un cheque en blanco a los líderes políticos: han cometido graves errores y, por ello, deben asumir sus responsabilidades políticas; además de aprender a ser humildes y escuchar a la ciudadanía, quienes no son meros súbditos a los que pedir el voto ocasionalmente.

Quedan dos años por delante.

Los partidos navarristas deberán valorar qué tipo de oposición desarrollar en las instituciones, cómo organizarse para pasar a ser de partidos de gobierno a partidos de oposición y calle, que no se limiten a pegar algún cartel de vez en cuando. Implica regenerase de verdad, trabajar en pueblos y barrios, conocer a sus gentes, sus comerciantes y necesidades, tratar con las comunidades allí insertadas (desde las nuevas confesiones religiosas a los colectivos de nuevos navarros cuyos apellidos mantienen con orgullo su procedencia eslava o andina), activar sus aburguesadas juventudes, interactuar con más decisión con el mundo sindical.

El creciente tejido asociativo navarro deberá trabajar sin descanso: conforme el carisma de cada uno; pero sin dirigismos elitistas, con trasparencia y programas claros y comprensibles. Hay que cubrir muchos huecos en los que no hay actividad organizada, pero ya existe una demanda social a la que responder y canalizar.

En suma: se ha empezado a andar, rompiendo los esquemas triunfalistas y las previsiones del cuatripartito; lo que indica que se va por buen camino. Pero también se ha demostrado que pesadas inercias pueden romperse al servicio del bien común, con inteligencia y tesón.

El cuatripartito mantiene su agenda acelerada de “construcción nacional vasca”, y sin disimulo, lo que implica otra correlativa –un poquito más ralentizada y maquillada- de “desactivación de lo navarro”. Habrá de desenmascararles, denunciarles, plantarles y ponerles cara… Continuarán sirviéndose de una aceleración legislativa, una mayor presión callejera, malas artes mediáticas... ¿algunas dosis muy calculadas de violencia explícita?

La lucha continúa: bienvenidos sean todos los que aporten trabajo, medios, tiempo, ilusión, ideas a esta empresa que además de necesaria debe ser ilusionante.

Sila Félix

viernes, 2 de junio de 2017

¿Está en peligro la bandera de Navarra?


El navarrismo transversal -ya era hora- empieza a movilizarse y afrontar la calle como otro espacio más de lucha. No es su estilo de trabajo y presencia habituales, pero la situación –excepcional- lo exige.

El estilo de vida navarro, fruto del principio de subsidiariedad destilado durante siglos y plasmado en el Fuero, del impacto de la modernidad en nuestra tierra durante estas décadas aceleradas, y modelado por los cauces de una democracia plagada de tics partitocráticos, está en crisis.

Pero además de esta crisis incuestionable, a esta Navarra provista de mecanismos propios para afrontarla y superarla, se le presenta un poderosísimo adversario que oferta -como enmienda a la totalidad- una cosmovisión omnicomprensiva y totalizante que reinterpreta la Historia misma y la vuelca hacia un proyecto nacional vasco que anularía la identidad e idiosincrasia de los navarros y de nuestras libertades.

En esta confrontación todo está en juego: las libertades  individuales y colectivas, el marco territorial, la normal evolución de los idiomas, las relaciones familiares y sociales, la situación económica, la concepción estatal… los símbolos.

Los símbolos son muy importantes: invocan el inconsciente colectivo, apelan a los sentimientos más profundos del ser, plasman gráficamente la Historia y el potencial de un pueblo, proporcionan un marco estético vinculado a unos valores muy precisos, reflejan un estilo de vivir y hacer las cosas.

Por ello, todo movimiento totalitario se sirve especialmente de una construcción cultural cuya propuesta simbólica sea contundente e inequívoca. Y si existen obstáculos: o se asimilan o se destruyen.

El separatismo vasco no es una excepción.

Desde su nacimiento, la imposición gradual de la ikurriña en los espacios públicos ha sido constante. Ocasionalmente –en algunas convocatorias electorales- se ha dejado en un segundo plano, con la intención de servirse de una simbología menos explícita y así limar asperezas, tratando de acceder a caladeros sociales un tanto indiferentes a sus propuestas, al menos hasta entonces.


El panvasquismo reinterpreta la Historia, inventa símbolos, ¡reelabora otros previos! Por ello aseguran, sin ponerse colorados, que la bandera de Navarra goza de enorme salud… si bien maniobran para modificarla conforme su gusto y programa (eliminando la Corona Real y la esmeralda); es decir, manipulándola al servicio de su idea de la “república vasca”.

Decíamos que el navarrismo se lanzará a la calle el 3 de junio: allí estaremos.

La preparación del evento ha sido importante, pues se ha roto una dinámica caracterizada por la pasividad; frente al militantismo y vigilantismo propios del mundo abertzale.

Recordemos cómo algunas viviendas han sido atacadas por lucir la bandera de Navarra. Además, los impulsores de la manifestación han sido señalados por diversos medios de comunicación separatistas de una manera brutal propia de tiempos pretéritos. Desde el cuatripartito han amenazado con contramanifestaciones. Se han cuestionado los verdaderos motivos de la convocatoria. Se ha pretendido privarle de legitimidad democrática. Los  correspondientes carteles, pancartas y pegatinas han sido sistemática e inmisericordemente arrancadas o eliminadas. Y es que los símbolos, decíamos, son muy importantes.

Todo ello demuestra que los separatistas no admiten que nadie -y menos si está organizado- disienta de sus propósitos.

Les ha irritado, especialmente, que se defienda un símbolo previo al nacionalismo: la bandera de Navarra; un símbolo que pretenden apropiar y reelaborar, incluso físicamente según decíamos.

Hay que decirlo muy alto y muy claro: ellos son los rupturistas, los que vienen golpeando a la sociedad navarra con dosis muy calculadas de violencia de diverso tipo. Por ello, y de diversas maneras -unas sutiles y otras brutales- han querido atemorizar a los posibles asistentes del 3 J.

Es el momento de erguirse, de salir a la calle y defender Navarra, sus símbolos y su estilo de vida por medio de la bandera roja. Pero que nadie se engañe: los nacionalistas separatistas no vendrán; por mucha bandera roja que se vea. No nos quieren. Les gustaría que nos marcháramos de nuestra tierra, o que permaneciéramos silenciosos, rendidos e inermes. Pues para ellos, quienes salgamos a la calle, con bandera roja o amarilla y roja, somos, hagamos lo que hagamos, “españolazos”, “derecha cunetera”, “navarristas corruptos”, “carcas del Opus”...

Realmente, la bandera navarra está en peligro, pues los separatistas tratan de relegarla, modificarla, reasignarle un significado ajeno y contradictorio al histórico propio. Pero no sólo está en peligro la bandera: está en peligro el estilo de vida navarra, la identidad, el sentido de pertenencia, su vinculación con la nación española.

La batalla no acabará el 3 de junio a las 20 horas.

Habrá que salir más veces. Habrá que organizarse mejor. Habrá que ser crítico con quienes han traicionado, de una u otra manera, al navarrismo. Habrá que soltar lastre de sectarios, corruptos y arribistas. Habrá que trabajar a largo plazo y sin descanso.

Salvo provocaciones callejeras poco probables, el sábado será una jornada festiva. Habrá que disfrutarlo. Y sacar consecuencias analizando múltiples variables y proponeiendo nuevas líneas de trabajo.

Por la bandera, por el pueblo, por Navarra, por España.

Sila Félix

jueves, 1 de junio de 2017

Frente a los enemigos de España, no hay concordia que valga: o ellos o nosotros


El diputado de Podemos Eduardo Santos Itoiz lo dejó muy claro en el debate a tres que mantuvo en Navarra Televisión, unos días antes de las elecciones internas a la dirección navarra de su partido, en las que resultó discreto ganador: «Podemos pretende la hegemonía, en una Navarra plural por supuesto, pero en definitiva, la hegemonía». Pluralidad, poder, ¿hegemonía?

Del reciente editorial de una novedosa revista digital de metapolítica (http://www.posmodernia.com/la-batalla-de-la-cultura-2/) procede el siguiente y muy clarificador párrafo: «No hace falta haber leído a Antonio Gramsci para entender el concepto de hegemonía cultural, dominar la cultura para imponer un sistema de valores, creencias e ideologías sobre el resto de la sociedad. Igual alguna explicación mayor merece el concepto de violencia simbólica de Pierre Bourdieu. El autor lo define como “La violencia simbólica es esa violencia que arranca sumisiones que ni siquiera se perciben como tales apoyándose en unas “expectativas colectivas”, en unas creencias socialmente inculcadas”». Hegemonía y sumisión: esos mecanismos operativos que los radicales de todos los matices están empeñados en monopolizar e imponer al precio que haga falta. También en Navarra.

Pero no está sólo Santos en tal empeño: son todos los políticos radicales quienes comparten tales pretensiones; no andándose con tonterías para ello. En suma, persiguen la hegemonía en todas sus manifestaciones, es decir, el poder puro y duro; sirviéndose de esa terminología gramsciana y de múltiples tácticas apropiadas a tal fin. Objetivo último: el poder total; el político, el cultural que lo precede y sustenta, el social que lo fija, el mental que lo interioriza… No han venido para jugar, para echar unas risas, para “experimentar”, para buscarse un huequecito cálido y remunerado: quieren el poder, y quedarse. Y punto, Olé la claridad.

Desde el separatismo colaboracionista, sus pretensiones no son menos totalitarias, sin embargo, algunos/as no se quieren enterar y, entre café y charla, pretenden algo así como una “tercera vía”: la de la concordia. Nada de extremismos, por favor. ¡Qué gente más buena! Pero, ¿es posible? ¿Hay espacio? Y sobre todo, ¿alguien les espera en “la otra orilla”?

Para que se enteren, de una vez, vamos a reproducir a continuación, íntegramente, un interesante texto de un pseudomedio separatista en el que, insultos al margen, se explicita perfectamente sus pretensiones y programas. En suma: sus tácticas, estrategia y objetivos intermedios y finales. Vamos a ello.

«La batalla final  - Cambio o Régimen

El próximo 3 de junio las fuerzas del Viejo Régimen navarro españolista han convocado una manifestación, dicen que en defensa de la bandera de Navarra. 
   
Me produce cierta satisfacción. Y lo digo porque el hecho de que hayan tenido que echar mano de los instintos más básicos de su esencialismo navarrero barato para sacar a los suyos a la calle, significa que no tienen otros reclamos más importantes y que estén más justificados.

Todo el mundo sabe que la bandera navarra no está en peligro. La excusa para tomar las calles no ha estado nunca tan poco justificada. No han encontrado ni un caso de corrupción, ni una política antisocial, ni ningún escándalo por mal hacer político como para convocar esta manifestación, y por eso echan mano de la bandera. Es cutre, sí, muy cutre, pero es que así son ellos. La convocatoria fue cutre, sus vídeos son cutres, su manifiesto es cutre, hasta sus hastags son cutres… Y salen a la calle todos juntos: los regionalistas de UPN, los antiforales de Ciudadanos, los fascistas y sus mil siglas, los corruptos del PP, los despistados del PSN…

Quienes han mangoneado durante décadas, los que han gobernado para una minoría, quienes han vendido nuestra sanidad pública y la Educación al Opus, los que están salpicados por mil casos de corrupción, los familiares de quienes no pagan sus impuestos a la Hacienda navarra, se erigen ahora de nuevo como defensores de la identidad navarra. Es cutre, y es una vergüenza.

Pero no nos engañemos: puede que les funcione y que el 3J sean miles. Por eso digo que comienza la batalla final. Quedan dos años para unas nuevas elecciones forales y autonómicas, y nos jugamos mucho. Las fuerzas del Régimen comienzan a mover ficha, y seguramente no será esta la última muestra de fuerza que harán en la calle. ¿Y qué debemos hacer? ¿Cómo responder? Es evidente que el Cambio todavía está en sus comienzos. Revertir años y años de políticas de derechas no se puede hacer de un día para otro, pero hay que exigir que los pasos que se den sean firmes, cortos si se quiere, pero firmes y en la buena dirección. Y aunque yo pueda tener mis reservas con el Gobierno de Nafarroa o con los diferentes ayuntamientos del Cambio, está claro que no hay alternativa válida a día de hoy, y que es necesaria la suma de fuerzas diferentes para salvaguardar Nafarroa de la mafia regionalista.

Es por ello que ya no valen excusas ni posturas infantiles: o estás con el Cambio o estás con el Régimen. Consciente o inconscientemente. Es la hora de la responsabilidad, de actuar con estrategia y con inteligencia, de volver a tomar la calle, de participar en el movimiento popular, de construir, de defender lo logrado y apuntar hacia nuevas metas. Es la hora de apostar por seguir con la transformación social y política de Nafarroa».

Algunas conclusiones del texto:

1.- El separatismo quiere el poder absoluto. En consecuencia, y lo dicen sin ambigüedades: o con ellos o contra ellos. En semejante contexto, hablarles de “concordia”, o proponérsela como vía de encuentro, lo único que les provoca es desprecio o unas risitas.

2.- La consecuencia inmediata de semejante proyecto histórico –la nación estatal vasca- es su persistente y agobiante acción y presencia -simbólica y material- que pretenden exclusivas; en la calle, la sociedad, los medios de comunicación, la producción cultural, los símbolos, el lenguaje común…

3.- Los separatistas entienden perfectamente la diferencia entre tácticas y estrategia. De ahí “pasos cortos pero firmes”, etc. Pensar desde una perspectiva estratégica requiere una formación, un entrenamiento y una voluntad: ellos tienen todo ello. Además de un entorno humano de apoyo que facilita sumergirse en una “cultura política” de deriva totalitaria.

4.- Desde tal concepción dialéctica de mirada estratégica, vienen planteándose su combate político-social-cultural a muy largo plazo, por medio de avances parciales y batallas cruciales. De hecho, nos situaríamos ante una de ellas. Ello es del todo evidente: ETA se fundó en 1958 y siguen en ello. Con numerosos cambios orgánicos y de tácticas, pero no de estrategia.

5.- La moral revolucionaria subsiguiente implica la carencia de escrúpulo moral alguno. En su día justificaron el asesinato y jalearon a los verdugos. Ahora se siguen sirviendo de insultos, señalamientos mediáticos, hostigamiento callejero a los disidentes, eliminación de todo símbolo ajeno a su cosmovisión (desde la legalidad, ilegalidad o alegalidad). El texto referido es un concentrado –uno entre miles- de demagogia grosera de la que se sirven abundantemente de manera habitual: en tribunas y plazas.

6.- Todas las “capas de la cebolla”, de los centros de decisión y poder de radicales y separatistas, son unos medios sociales, en consecuencia, hiperideologizados -verdaderas sectas en las que el lavado de cerebro es una maquinaria bien engrasada y a pleno rendimiento-, que no admiten discrepancias de ningún tipo: ya sean de tipo sentimental o puramente ideológica. Ni entre ellos, ni entre los ajenos.

7.- Por mucho que pronuncien el término “democracia” y sus numerosas variables –en ocasiones acompañados del adjetivo “popular” u otros-, únicamente es instrumentalizado como un mero mecanismo al servicio de sus fines; no un fin en sí mismo. Un recurso cómodo, sencillo, tranquilizador y adormecedor (para pasotas, incautos y cobardes).

8.- A los panvasquistas, la bandera de Navarra no les genera problema alguno. Desde la dialéctica marxista y la simbología identitaria nacionalista, la ikurriña y la bandera roja son compatibles. Los argumentos, los símbolos, los conceptos, son “herramientas” que pueden manipularse y retorcerse a placer. Si se establecen las bases del debate, siempre será más sencillo controlarlo. En ello están.

9.- Recordemos el objetivo fundamental de la ofensiva que sufre Navarra desde hace décadas: una república vasca. “Burguesa” para unos, “socialista” para otros. Navarra, en resumen, únicamente es un medio decisivo para un fin ajeno y artificioso.

10.- Desde tales premisas, los separatistas y sus compañeros de viaje no quieren acuerdo alguno con los adversarios: lo pretenden todo. No habrá paz para los disidentes.

Si alguien, conociendo tales premisas, entre charla y café, pretende tener “una visión”, una “idea revolucionaria”, “la clave de la concordia perdida”, etc., desengáñese: todo está inventado. ¿Ideas nuevas?, ¿a estas alturas de la película?, no, para nada; a lo sumo, ocurrencias. De modo que alimentar la esperanza en una “concordia” entre “los navarros de todos los colores, sentimientos y tendencias” es por completo irreal; además de desmovilizador para las fuerzas que no quieren rendirse ante los totalitarios.

Lo que encubre el tan anunciado “cambio de régimen” -del que tanto hablan los chulos y perdonavidas del cuatripartito y sus esbirros mediáticos- no es un inocente recambio de partido en el gobierno o un amable y necesario “lavado” democrático. En realidad son veraces: pretenden un “cambio de régimen” que resulte, finalmente, “más régimen” que otros sufridos en el pasado; no en vano, su pertinaz panvasquismo está orientado a la predeterminación de toda forma de vida humana –social e incluso individual en el ámbito privado- en nuestra Navarra, conforme un diseño ideológico totalitario, omnicomprensivo y cerrado.

Lo que está en juego, no nos engañemos, es la libertad, la identidad navarra y su propia Historia, el pluralismo, la convivencia y la propia democracia: el estilo de vida de los navarros, en suma.

No dejan opción: o con ellos o contra ellos; mal que les pese a los tibios.

Sila Félix

Las brigadas anti-TAV regresan y estrenan fundación


Muchos navarros, especialmente los residentes en la cuenca de Pamplona, al abrir vuestros buzones os habréis encontrado con el ultimo panfleto anti-TAV; como novedad, esta vez no ha sido ninguna coordinadora fantasma anti-noseque, sino una autodenominada Fundación Sustrai Erakuntza. El proyecto del TAV es como casi todo en la vida, discutible, y con el presente artículo no pretendemos dar un cheque en blanco a un proyecto que tendrá sus luces y sus sombras. Sin embargo llama la atención el empecinamiento de la izquierda aberchandal en boicotear cualquier avance en materia de infraestructuras, muchas de las cuales luego disfrutan como usuarios de manera masiva.

En el caso de Navarra, la izquierda aberchale ha cambiado su estrategia, y ha traspasado el bastón de mando de la lucha anti-TAV del grupo "noaltavahtgelditu" (que también buzonearon masivamente propaganda hace un tiempo), una Fundación fantasma surgida de la nada que cuenta con importantes recursos, ya que, hace unos meses llenó la comarca de Pamplona con unos cartelones cuyo coste económico resulta muy elevado, esta semana han buzoneado puerta a puerta el último panfleto anti-TAV, y todas estas campañas necesitan de un importante respaldo financiero. Viniendo del mundo aberchandal no es difícil imaginar que si rastreamos los fondos, gran parte acaben cargados en algún presupuesto público de alguna institución municipal, provincial o autonómica.

En cuanto al TAV, de manera independiente a la viabilidad económica o impacto medioambiental surgen algunas preguntas. Por una parte, en el panfleto critican que la futura estación se ubicara en el extrarradio a la par que se quejan de los pasos a nivel en poblaciones. Pues bien, ni su nueva ubicación sería el extrarradio, y por si fuera poco, permitiría acabar con pasos como los de Ansoain. Por otra parte, está claro que el medioambiente resulta crucial para nuestro futuro, pero por otro lado, a nadie (batasunos y podemitas incluidos) le disgusta disfrutar de la tecnología y las infraestructuras. De hecho los progres y separatas no son precisamente personas que tiendan al sedentarismo, más bien todo lo contrario, y para poder viajar a la India, Bangladesh, Cuba, Venezuela o los campamentos del Frente Polisario en Argelia hay que utilizar infraestructuras modernas como el tren o el avión, ¿o es que acaso alguien conoce a algún aberchandal que haya cruzado el atlántico en barco o el estrecho de Gibraltar a nado?. La vida moderna tiene un coste y un impacto medioambiental, el debate por tanto está mal enfocado, de hecho, en su eusqualherria independiente seguro que los batasunos serían los primeros en apoyar las infraestructuras que hoy nos niegan a los demás, pero que luego son los primeros en usar.

La gestión de UPN: ¿despilfarro o políticas de izquierda?

La gestión en materia de infraestructuras de la etapa de Miguel Sanz al frente de UPN y del Gobierno de Navarra ha dado lugar a ríos de tinta. Los proyectos ejecutados del circuito de Los Arcos y el Navarra Arena, a lo que habría que sumar el por fortuna fallido museo de los sanfermines y el proyecto del TAV hoy son criticados por batasunos, podemitas y extremoizquierdistas de todo tipo y pelaje como proyectos de derroche. Olvidan toda esta fauna ideológica que a estos proyectos habría que sumar otros anteriores como el baluarte o el Museo Oteiza, aunque probablemente estos dos proyectos no les importe tanto, el primero porque muchos son usuarios del mismo, y el segundo porque al fin de cuentas Oteiza no dejaba de ser un "camarada", aparte de un pésimo "artista".

Pues bien, el circuito de Los Arcos, el Navarra Arena, el TAV, el museo de los sanfermines o la construcción o rehabilitación de edificios públicos como los del Departamento de Medio Ambiente en la calle González Tablas de Pamplona o de Economía y Hacienda en la calle Cortes de Navarra de la misma localidad se debieron en gran parte al proyecto Navarra 2012, cuya filosofía de fondo era política económica puramente keynesiana, es decir, de izquierda socialdemócrata. Se podría decir que UPN de la mano del PSN-PSOE, entre 2007 y 2012 con estas infraestructuras pretendía reactivar el empleo mediante dinero público, que es lo que defendía Keynes (iniciativa pública cuando falla la privada, aunque sea mediante aumento de la deuda pública y los impuestos).

La verdad es que resulta muy curioso a gente de "izquierdas" criticar a UPN por actuar como un partido de "izquierdas" al intentar relanzar la economía con medidas keynesianas y socialdemócratas. A todas estas medidas se les podría haber sacado muchas pegas, pero una de las principales tiene que ver con la globalización. Hasta 2006 la legislación de contratación pública (obras, bienes, suministros y servicios) imponía que fueran empresas españolas las que licitaran dichos contratos, con la normativa bruseliana imponiendo la globalización desde 2006 cualquier empresa comunitaria puede licitar, lo que ha provocado que no pocas obras públicas desde ese año se la han acabado llevando directamente o mediante subcontratas empresas extranjeras que contratan trabajadores extranjeros, echando por tierra toda la teoría keynesiana de gasto público para fomentar el empleo y tirar de la economía. En fin, todo un disparate, y así nos va.

Entonces, ¿que busca el cutrepartito con todo este ruido?

Como hemos visto, que la izquierda critique a la derecha por hacer políticas de izquierda no parece muy coherente. Además, muchos estamos convencidos de que en una eusqualherria independiente con batasuna gobernando, si no dejan la economía a la altura de Venezuela, Cuba o Somalia, serán los primeros en construir TAVs, autovías, pantanos o veinte centrales nucleares si hacen falta. Muchos llevan años advirtiéndolo, y los hechos les avalan, en realidad el secesionismo panvasquista lo que pretende es convertir Navarra en un erial económico y un infierno fiscal que además de financiar muchas mamandurrias y el proyecto aberchandal (imposición lingüística y memoria histérica panvasquista), convierta una de las regiones más ricas de España en una de las más pobres, para conseguir su inviabilidad económica, social y política como comunidad política diferenciada, de manera que tenga que recurrir a la integración en las castellanisimas provincias vascongadas (hoy País Vasco o CAV).

Paralización de infraestructuras, infierno fiscal, huida masiva de empresas (mientras copan la Administración Publica de guipuchis), sindicatos amarillos al servicio del secesionismo (CCOO, ELA y LAB), y un sinfín de medidas que al final lo que pretenden es conseguir el Anchluss de Navarra en el Reich vascongado. Por eso resulta necesario combatir todos sus relatos en los distintos frentes, desmontar sus mentiras y movilizar a nuestra masa social, para evitar que sus proyectos lleguen a buen puerto (para ellos). Desde este blog y otro tipo de iniciativas que van surgiendo estamos en ello, ahora hace falta que gente como tú, querido lector, de un paso adelante y se comprometa. Para que dentro de unos años no tengamos que lamentarnos.