viernes, 10 de noviembre de 2017

Identidad navarroaragonesa y vasconavarra en la política, deporte y docencia navarras


Echando una ojeada a diccionarios de aragonés se puede comprobar cómo varias palabras aragonesas suenan muy familiares aquí en Navarra. En Tierra Estella y en La Ribera, que las conozco bastante, desde luego se usan mucho. En Pamplona también se usan algunas de ellas.

No es que Aragón impusiera su lengua en Navarra, sino que riojanos, navarros y aragoneses hablaban una lengua romance, el navarroaragonés, subdividida en romances navarro, riojano y aragonés, este último el único superviviente moderno (en el norte de Huesca) y por tanto, el que da nombre hoy en día al aragonés.

En aragonés, por ejemplo, para decir chaval se puede decir mocé, mocete e incluso muete. Como vemos aquí, aun siendo los sufijos y diminutivos ico e ica los más comunes en áreas anteriormente hablantes de navarroaragonés, no son los únicos que se dan en esas áreas, sino también los sufijos y diminutivos ete y eta. 

En este tipo de glosario se puede encontrar mocete como mozete, en aragonés estándar: http://diccionarioaragones.esy.es Otra palabra muy nuestra y presente en el moderno idioma aragonés es "laminero" con el significado de "goloso". 

Además yo siempre he oído en Tierra Estella llamar picaraza a la urraca común, otra palabra aragonesa, que como muchas, ha pasado al español general. Lo mismo podemos decir de "pozal", que significa "cubo" (el de agua), otra palabra muy común en Navarra. Aunque en Pamplona se oyen, son más oídas en la Navarra rural.

Éstas y otras muchas son palabras que hoy en día se clasifican como aragonesas. Es curioso que estas palabras y otras varias, de uso común en el lenguaje de la Comarca de Pamplona, Tierra Estella, y por supuesto de Tafalla y Sangüesa para abajo, sean clasificadas como aragonesas.

En realidad no es tanto de extrañar que usemos tanta terminología aragonesa, porque son palabras que eran usadas por los navarros desde la Edad Media, cuando se comunicaban en el romance navarro, variante del navarroaragonés. El navarroaragonés fue hablado hasta las mugas entre Aragón y los condados catalanes.

En Navarra se hace mucho hincapié en el sustrato lingüístico vasco (que no negaremos) para vendernos la idea de que hay que recuperar la lengua perdida y presionar a las administraciones para que el conocimiento del eusquera sea priorizado para acceder a un puestico en las instituciones dependientes del Gobierno de Navarra.

Esto se hace sin importar que el aspirante a la respectiva plaza tenga peores aptitudes (y a menudo actitudes) que el aspirante no vascófono.

Lo cierto es que de Pamplona a Tudela la toponimia y el léxico tiene un gran componente de origen aragonés, es decir, del romance navarro, que insisto es la forma medieval foral del navarroaragonés, que hoy en día se llama aragonés.

Aquí podemos ver en estos diccionarios algunas de esas palabras aragonesas, que les sonarán más familiares a los que tengan padres de localidades navarras:

Y no solo vemos este fenómeno en la toponimia mayor, que es la que se solía denominar desde las administraciones reales, de las diputaciones... sino que la toponimia menor (caminos, acequias, puentes, caseríos) en aragonés inunda la geografía navarra de norte a sur.

Lo curioso es que no sólo hay topónimos menores aragoneses en zonas que han sido hablantes de aragonés de Pamplona hasta Cortes, sino que los topónimos menores aragoneses también abundan adentrándose en La Montaña, especialmente en la oriental.

Esto implica que se habló aragonés en áreas tan septentrionales como los valles de Salazar y el Roncal. Por algo los trajes folclóricos roncaleses y salacenco son prácticamente iguales a los aragoneses. 

¿Es una pareja de baturros (aragoneses) bailando la jota? No, son una pareja de roncaleses bailando el chunchún (ttun-ttun), baile popular del Valle del Roncal. 

Abundando en el tema, aquí en Navarra cuando se pone tanto énfasis en lo vasconavarro y se deja de lado otras identidades como la navarroaragonesa, la  romana, la celta..., es como si tuviéramos una guitarra española y sólo tocásemos una cuerda, e incluso intentáramos definir toda la guitarra por la única cuerda de las seis que la componen.

Es demencial. Y lo mismo pasa con los órganos comunes vasconavarros. ¿No podemos hacer acaso órganos comunes con riojanos y aragoneses? ¿Sólo podemos hacer órganos con los que quiere la minoría de navarros abertzales?

¿No podríamos hacer un órgano común navarroaragonés? ¿No podríamos hacer un referéndum a ver con quién quiere la mayoría de navarros hacer órgano común?

Incluso, ¿no podríamos dejarnos de órganos comunes? Y de paso podríamos eliminar la transitoria cuarta, que tanto disgusta a la inmensa mayoría de navarros, exceptuando a los navarros cuyos padres, o ellos mismos, son de Bilbao o del Goyerri guipuzcoano.

Lo que está claro es que hay que reestablecer vínculos rotos entre navarra y sus hermanos del Ebro medio: aragoneses y riojanos. Por algo hay más muga común con ellos que con las Provincias Vascongadas.

Las mugas y fronteras son porosas, siempre lo han sido. Cuando pasas al otro lado no tienes algo completamente diferente. El cambio es paulatino, a menos que haya un elemento separador importante como una gran montaña. El río Ebro más que separador es unificador, como una especie de autopista natural, por cierto, navegable todavía en la Edad Media.

Toda Navarra, excepto una franja al norte pegada al estuario del Bidasoa, pertenece al gran Valle del Ebro. Es decir, que todo río navarro va a parar al río Ebro, y por tanto, al Mediterráneo. Ega, Arga y Aragón, hacen al Ebro barón.

Por esta razón a Zaragoza se llega muy fácil desde Pamplona, pues no hay grandes formaciones montañosas con puertos que nos separen. Es bajar la autopista y el coche te va como un cohete. No digamos desde Tudela.

En cambio hay importantes muros separadores que hay que sortear para ir a Bilbao y Guipúzcoa. Bilbao está 20 kms más cerca de Pamplona que Zaragoza, sin embargo la orografía (puertos de montaña) condiciona las cosas de forma que es más fácil ir a Zaragoza que a Bilbao. 

Esto se aprecia en la popular película 8 Apellidos Vascos. Se pasa de Navarra al País Vasco, a una suerte de Mórdor lluvioso y gris, como el de la saga El Señor de los Anillos.

Si la jota del Ebro es con diferencia el canto popular y baile más extendido por Navarra y compartido por Aragón y La Rioja, no es por otra razón que porque nuestros límites naturales son llanuras o colinas fácilmente superables.

Durante siglos ha habido importantes intercambios culturales, comerciales, maritales... entre las tierras navarroaragonesas de La Rioja, Navarra y Aragón. A los navarros les importaba un pimiento Euskal Herria, entre otras razones, porque no existía.

Por contra la chalaparta y el chistu nunca han sido tan populares, ni en la propia Pamplona, que está en La Montaña navarra, y mucho menos de ahí para abajo. Esto es porque la muga natural entre Navarra y Vascongadas, era prácticamente insalvable con tanta montaña.

No separemos lo que la naturaleza ha unido (Navarra, Aragón y La Rioja) y no pretendamos unir lo que la naturaleza ha separado (Navarra y País Vasco). Por eso hay que reestablecer los puentes rotos con Aragón y La Rioja, que destruyó la dictadura de ETA y su mundo. 

Estos puentes se pueden reestablecer de muchas formas, siendo los órganos interautonónomicos una más de las formas.

Por ejemplo la hinchada osasunista Indar Gorri, que no representa más que a una minoría exigua de navarros, se permite el lujo de llenar su graderío de ikurriñas, banderolas de acercamiento de presos e insulta todo lo que le apetece a España.

Indar Gorri ha hecho posible que los lazos naturales que unían a Osasuna con equipos como el Logroñés o el Real Zaragoza, se hayan roto y sean poco menos que enemigos. Esto no era así hace unos años, pues partidos de fútbol con el Real Zaragoza se consideraban derby por toda la gente, navarros y aragoneses: http://caprichosdelfutbol.blogspot.com.es/2012/03/real-zaragoza-y-osasuna-cuando-eran.html

Cartel conmemorativo del derbi Real Zaragoza - Osasuna, con motivo de la inauguración de La Romareda. No invitaron a Osasuna para traer al peor enemigo, sino para disfrutar sanamente con el mejor amigo.

Hay que reestablecer los lazos con estos equipos navarroaragoneses. Las tres autonomías hemos hablado nuestras propias versiones del idioma navarroaragonés: Romance navarro, romance riojano y romance aragonés. Tenemos un tipo de jotas particular, las jotas del Ebro, que nos distingue del resto de jotas españolas. Tenemos mucho en común los navarroaragoneses.

¿Cómo es posible que el escaso 30% de abertzales navarros tenga que dirigir y someter al 70% de no abertzales navarros? Que una minoría haya dominado (con su política del euskera...) a una mayoría sólo pasa en dictaduras. Y es que, después de la dictadura de Franco, los navarros hemos sufrido la dictadura de ETA, que todavía está dominando desde la sombra.

Hemos tenido gobiernos no abertzales, pero siempre estaba el mundo etarra dictando la política del vascuence, metiéndose en las peñas sanfermineras, controlando la hinchada del fútbol, haciendo que colegios mixtos euskera/español se tuvieran que repartir todo lo vascuence en un colegio y todo lo español en otro. 

En Barañáin, por ejemplo, había un colegio en el que sólo se enseñaba en español y dos mezclando ambas lenguas: Alaiz y Eúlza. Los de euskera presionaron y presionaron para que no se mezclaran alumnos de ambas lenguas y consiguieron (con gobierno no abertzale, pero con el mundo de ETA presionando) quedarse con el colegio Alaiz, que pasó a llamarse Alaitz, y los de lengua española pasaron a tener el Eúlza.

Hay que deshacer estos guetos lingüísticos. No vale la excusa de la inmersión lingüística. Nadie se va a morir porque hable media hora en el recreo en español con los que no saben eusquera, si es que lo hacen. Hay que acabar con este tipo de modelo lingüístico centrado en euskera sí y euskera no. 

En Navarra se da una anomalía en la enseñanza por la que si un alumno se apunta a un modelo, sea el el D el G o el que sea, no puede recular, dar marcha atrás y cambiar de modelo educativo. Si un niño va a un modelo lingüístico es para siempre. Si no me falla la memoria, esta sinrazón se hizo con gobierno de UPN bajo presión proetarra. Es un despropósito, se mire como se mire.

Hay padres que meten a sus hijos a euskera y luego cambian de opinión porque el pobre niño no da pie con bolo con esta lengua y a menudo le dificulta el aprendizaje de otras materias porque se imparten en vascuence, pero se lo tiene que comer con patatas hasta que acabe la enseñanza obligatoria.

Hay que acabar con esa injusticia y dejar libertad de elección. Los países punteros de nuestro entorno son sumamente flexibles con la enseñanza, y a la vista están los resultados, siempre superiores a los nuestros.

Se puede enseñar otras lenguas aparte del inglés, que quizás quieran aprender los inmigrantes, según sean francófonos, anglófonos... Esto se puede pagar con la millonada derrochada en euskera, en euskaltegis sin alumnos apenas, innecesarios técnicos municipales de euskera, programa Bai Euskarari...

Con un RECORTAZO al euskera y que el euskera no contase para acceder a puestos administrativos en un programa electoral, los abertzales se cabrearían mucho, pero el ciudadano común mayoritariamente no abertzale se movería del sofá a votar. Desde luego que sí se movilizarían todos los que han estudiado y ven que se tienen que exiliar porque su perfil lingüístico no cuenta con el euskera.

Con ese recortazo se dispondría de fondos con los que se podría aliviar listas de espera sanitarias, mejorar la calidad de la enseñanza, añadir la posibilidad de que los inmigrantes estudien alguna de sus lenguas...

Mucho votante progresista de verdad (no nacionalista) de Podemos y Geroa, y el inmigrante que no vota, votarían a favor del que vaya a las urnas con tan radicales y claras propuestas si viene acompañadas de iniciativas sociales que se cumplan. 

Claramente, muchos de estos votantes progresistas que han votado por estos partidos votaría a favor de ello. Mucha gente votó por Podemos, IE, Geroa bai, e incluso Bildu, porque prometían mejoras sociales, pero en lo único que se ha incrementado sustancialmente el presupuesto es en el mundo del euskera. Les han dado gato por liebre.

Muchos ciudadanos votarán en masa por los partidos de la oposición si les presentan un programa electoral atrevido, no cosmético. Si se prometen pequeños cambios atraerán sólo a unos cuantos hartos del euscogobierno (los votantes no nacionalistas y algunos más) y, sí, pueden recuperar el gobierno, o no. 

Por otro lado, hay que proponer en un programa electoral que en la zona vascófona se tomarán medidas para que los no vascófonos sean empoderados y puedan estudiar toda la primaria y secundaria en español en la zona vascófona, ya que al idioma español se le hace de menos en esta zona, cosa contraria a la constitución y al sentido común.

Aunque el sentido común es el menos común de los sentidos para algunos. Además los programas locales montañeses, sean de fiestas, ferias, institucionales... deberían ser siempre bilingües como mínimo. 

Tiene que haber en La Montaña navarra líneas de enseñanza completamente en lengua española. Esto sería de justicia y movilizaría a votar a los navarros montañeses, que son muchos, que no quieren que sus hijos prioricen el estudio del euskera.

Una vez más surge la pregunta, ¿de dónde sacamos el dinero de las líneas escolares en lengua española de la zona vascófona? Del recortazo al eusquera, aunque en teoría,  en este caso, los no euscaldunes tienen los mismos derechos que los euskaldunes, por lo que no debería haber problema presupuestario.

No debería hacer falta sacar dinero del recortazo mencionado para la enseñanza del español en la zona vascófona, pues es el derecho de todo ciudadano poder usarlo y estudiarlo en el colegio, viva donde viva, también en la zona vascófona.

Esto no quiere decir que el euskera no se vaya a enseñar en colegios con demanda, por supuesto que sí se enseñaría. También el ciudadano de caserío puede estar tranquilo, pues nadie le quiere impedir que transmita su lengua a las nuevas generaciones.

Enseñar la jota en colegios e ikastolas, en clase de música y en los conservatorios, la historia de las relaciones entre Navarra y Aragón y otras muchas cosas; sería impedir que una parte importante de la historia y cultura propias navarras desaparezcan. Esperemos que con nuestros mayores no se vaya este conocimiento y cultura preciosos.

Esto pueden parecer "ideícas", pero, ¿acaso lo único digno de preservar es el vascuence batúa (basado en el guipuzcoano), la chalaparta y el chistu?

Cuando oigo a gente o leo que "el euskera ha vuelto al Roncal y a Salazar", pienso en que lo que ha "vuelto" no es su desaparecida lengua, porque nunca se ha hablado guipuzcoano en estos valles, pues el batúa está basado en el guipuzcoano. Nos están tomando el pelo.

De crío nos enseñaban en clase de música el "hator mutil etxera" y otras canciones en vascuence y eso que no tenía asignaturas en esta lengua. Si se enseña canciones en euskera a niños a los que no se les imparten asignaturas en euskera, ¿por qué no se puede enseñar "otras cosas" a los niños que estudien euskera?

Supuesto mapa cultural en el que Navarra se repartiría entre Euskal Herria y los Países Aragoneses. ¿Queremos una Navarra dividida? Aunque en el mapa sí están incluidas las comarcas churras (navarroaragonesas) de Valencia, en la bandera no está el escudo valenciano, pero sí el navarro, riojano, el de Molina de Aragón, la Cruz de Íñigo Arista, el escudo de Sobrarbe y el murciano. En los dos mapas y escudos, vasco y maño, está el escudo navarro. Obviamente se trata de un mapa que tiene más de frikismo que de otra cosa

Si nos fiamos de este último mapa: Navarra tiene dos identidades principales, que son la vasconavarra y la navarroaragonesa, pero en el mundo real sólo hay un movimiento nacionalista que se disputa Navarra entera. El irredentismo vasco, en todas sus dimensiones, de izquierdas y derechas,  moderados o ultras, aspira a anexionarse su totalidad.

También existe aunque de forma más residual, un nacionalismo aragonés que se conforma con el Aragón autonómico propiamente dicho, aunque haya elementos que de forma extraoficial aspiren a "recuperar" o "reunificar" todas las tierras donde se habló aragonés, es decir, buena parte de Navarra e incluso a veces toda Navarra.

Lo navarroaragonés es tan navarro o más que lo vasconavarro. El euskera no es lo único que hay que preservar en Navara. También hay que preservar, promover y transmitir la cultura de las tierras medias del Ebro, la navarroaragonesa, de la que la pamplonesa también tiene mucho que ver. Hay que hacerlo cuanto antes, así las nuevas generaciones preservarán la navarridad y la hispanidad.

Quizás las políticas que se llevan a cabo de forma que alienan a La Ribera navarra haya que cambiarlas. Está claro que hay que poner más énfasis, por mayoritarios, en los lazos navarroaragoneses que tienen Navarra, La Rioja y Aragón, que en los vasconavarros.

En La Ribera ya llevan muchos años sintiéndose dejados de lado, situación que ha empeorado con el euscogobierno. Debemos contar en Pamplona más con La Ribera.

En el escudo de Aragón está también incluido el de La Rioja, Molina de Aragón (comarca del oeste de la provincia de Guadalajara), la aragonesa Cruz de Íñigo Arista (en el escudo de Aragón representa el origen navarro de los reyes maños), el escudo del condado aragonés de Sobrarbe y el de la Región de Murcia.

Muchos riberos, aun sintiéndose orgullosamente navarros, terminarán mirando hacia Aragón si Pamplona les deja de lado en favor del norte vasconavarro. Hay que hacer algo previniendo en salud, no cuando sea tarde. Hay que diversificar las relaciones interautonómicas, pero para compensar los años de favoritismo hacia las relaciones con la CAV, hay que establecer fuertes lazos con maños y riojanos.

La Ribera navarra es una especie de ancla que une Navarra a la España constitucionalista que representan La Rioja y Aragón, por eso hay que mimarla. Y por eso también hay que preservar y fomentar la identidad navarroaragonesa en todos los ámbitos, sean deportivos, culturales, institucionales...

Eso se tiene que notar en Pamplona y otras zonas de Navarra, no sólo en La Ribera, porque navarros y aragoneses, hermanos somos.

Pamplonica

jueves, 9 de noviembre de 2017

Globalización y panvasquismo: los dos enemigos de Navarra


Acaso se trate del principal fenómeno mundial en marcha en lo que llevamos de siglo, si bien ya venían anticipándose poderosos indicios desde hace unas décadas atrás: nos referimos a la globalización.

Verificada e impulsada desde el prodigioso desarrollo de las comunicaciones y la informática, la globalización provoca unos dispares y potentes efectos  de carácter económico: primacía del valor-mercancía, mercado global y deslocalizaciones, empoderamiento de las multinacionales, pérdida de poder y capacidad de decisión de los Estados-nación, precarización de las clases medias europeas, aumento inusual de las desigualdades sociales, multiplicación de los beneficios de la economía especulativa y financiera frente a los de la productividad real, etc. En suma: primacía de lo económico sobre lo político.

Pero sería un error analítico muy grave limitarlos a esas dimensiones monetarias que tanto determinan la vida de la ciudadanía. No en vano, la globalización es, ante todo, un fenómeno cultural que impone similar estilo de vida a escala planetaria: misma publicidad en televisiones y redes, idénticos productos de consumo, análogo estilo de ocio centrado en las grandes superficies, primacía del estatus de productor/consumidor sobre la pertenencia nacional, nomadismo frente arraigo, dialéctica de los derechos subjetivos basada en el deseo y el desarraigo, devastación de la naturaleza a escala mundial y, en definitiva, desaparición de las identidades colectivas y los estilos de vida comunitarios.

En la raíz del fenómeno, vemos, figura la mercantilización de todo tipo de relaciones: no sólo las propiamente económicas; también otras históricamente alejadas del mero cálculo monetario coste/beneficio, caso de las relaciones personales y sociales, la cultura, el arte, el deporte, el trato con los animales y la naturaleza, la misma sacralidad…

La globalización, y su efecto materialmente perceptible de la mundialización en parte descrita previamente, implican la desaparición del espacio-tiempo en un eterno presente desarraigado y nómada en el que cada deseo del individuo –articulado muchas veces en un “nuevo derecho”- se presenta accesible a uno o varios clics de ratón; todo en detrimento de las tradicionales relaciones interpersonales y sus pedagógicos “tempos”. Análogos efectos golpean a las comunidades humanas de todo el planeta, destruyendo tejidos sociales, anulando tradiciones y experiencias, disolviendo previas consistencias. Desde una óptica radical-progresista, de raíces liberales, toda identidad sería conflictiva, pues tales se construirían en la diferencia con “el otro”; presunta fuente de todo enfrentamiento. La eliminación de tan antiguas rémoras comunitarias –aseveran tan “optimistas” imbuidos del utopismo de las ideologías de derivas totalitarias- liberarían a los individuos de superestructuras opresivas y castrantes, permitiéndoles su estatus de productor/consumidor el acceso a la ciudadanía universal y su autorrealización sin límites. Todo ello de manera análoga al devenir de comunidades tradicionales, colectividades de toda clase, regiones e, incluso, naciones; obstáculos a erradicar en aras de la homologación y la liberación universales.

En Navarra se sufre adicionalmente, tanto a nivel personal como colectivo, otro fenómeno en cierta medida paralelo al de la globalización: el del separatismo panvasquista. No es exclusivo de nuestra tierra, si bien está mucho más arraigado que en otros espacios del continente europeo y su gravedad sea acaso similar al manifestado reiteradamente en Cataluña en los últimos años.

Con raíces asentadas en el Romanticismo y apuntaladas en la “primavera de los pueblos” y las luchas anticoloniales, ambos separatismos, al igual que otros de menor fortuna, han elaborado unos discursos victimistas y agresivos, así como unas estructuras colectivas de resonancias comunitaristas, que son preciso desentrañar caso por caso.

En Cataluña han prevalecido históricamente los constructos nacionalistas basados en valores “burgueses”: una peculiar combinación de sentimentalismo identitario, perlado de fuertes dosis de normativismo lingüístico, y una paradójica acogida de una inmigración de difícil encaje salvo en la deriva disfuncional del multiculturalismo. Más recientemente, si bien ya existían algunos representantes desde finales de los 60 del pasado siglo, los sectores radicales-libertarios, canalizados en las CUP, han profesado decididamente, y con un éxito determinante, formulaciones con ciertas bases marxistas-leninistas, en imitación de los dinámicos modelos articulados por el MLNV en Vascongadas y Navarra.

Nos limitaremos a recordar que en Navarra también está presente un separatismo panvasquista que, a partir de una Historia falsificada, los efectos perversos del terrorismo y, con variables en sus formulaciones según la obediencia política de que se trate (un polo “moderado”, PNV-Geroa Bai y otro radical, ETA/EH Bldu), pretende subsumir –ahora también desde la acción gubernamental- los rasgos propios de la navarridad en una entelequia artificiosa, hipermilitante, exclusivista y segregadora: la panvasquista.

No faltan quienes han ensayado una supuesta “tercera vía”: la napartarra, mediante la que se exalta todo “lo vasco”, en detrimento de los demás ingredientes culturales, antropológicos e históricos que integran la navarridad, en una perspectiva que ofrece el mismo proyecto político nacionalista; si bien con un envase distorsionado que únicamente puede convencer a quienes carecen del mínimo rigor intelectual o se dejan impregnar de tales aromas por comodidad, esnobismo o cobardía.

En este contexto toda batalla simbólica es importante: de ahí la relevancia de la concesión oportunista por parte del actual Gobierno de Navarra a los tres autores que elaboraron un nuevo diseño, por encargo, de bandera de Navarra en 1910; en un claro intento de segar la hierba bajo los pies de los regionalistas de UPN, quienes han hecho de la misma su principal capital simbólico, en detrimento de otros de mayor alcance (por ejemplo, la bandera española). Pero también son necesarias otras muchas actuaciones dirigidas a la defensa del patrimonio común: fuentes orales, folklore, gastronomía, estilo de trabajo y cooperación social, patrimonio artístico, montañismo, estilos de ocio comunitario, etc. En el caso de Navarra: especialmente los Fueros, síntesis histórica y normativa de la vida comunitaria y la identidad; eternos desconocidos cuyo futuro está en entredicho y que no parece preocupe a casi nadie.

La pertenencia navarra –insistimos- se concreta en un estilo de vida, una mentalidad, unos vínculos sociales, una espiritualidad popular, unos símbolos, una manera de hacer las cosas y afrontar los retos de la existencia “junto-a-los-otros”. Mas si todo ello no se hace carne, tal y como acaeció durante siglos hasta la crisis colectiva desatada a finales de los años 60 del siglo anterior, únicamente serán vestigios gloriosos, propio del estudio de unos pocos eruditos, que aunque salvaguardados por escrito, no interesen a nadie más, arrasados, tales, fácilmente de la vivencia colectiva de los modelos de comportamiento de apariencia anglosajona –de momento- y vocación universalista e individualista en que se vehiculiza rápida y ferozmente la globalización cultural. Residualmente, quienes sientan nostalgia o necesidad de arraigo, comunidad  y tierra, serán fáciles víctimas del agresivo y bien estructurado comunitarismo panvasquista.

La identidad navarrista, consistente en una permanente valoración de la tradición y la herencia en contraste con la posmodernidad, no se presenta fácil de mantener ante dos enemigos tan potentes como decididos, pero es su única opción de supervivencia. De tal manera “hacer navarrismo” –metapolítica, cultura y, cómo no, política- es luchar contra el panvasquismo y la globalización.

Quienes, en su inacción, entienden que la globalización hará por el navarrismo el trabajo difícil –la desactivación de las dinámicas separatistas- se equivocan gravemente; es más, les ofrece un terreno fértil a su estrategia revolucionaria.

Sila Félix

Cambio influidor por influencer


Se imaginan Uds. a Donald Trump "bloqueando" a los followers que critican sus twits en el universo internet, a Pablo Iglesias mosqueado por un "comentario" a propósito de su coleta o su torpeza para mantener una relación sentimental discreta y te "elimine" de Facebook o a Oriol Junqueras deleitándonos  en Instagram con imágenes de vendimia mirando una puesta de sol y no le guste tu "me gusta" y te "borre" como seguidor. Pues creo que ni lo hacen ni lo harán pues saben que por su condición pública están expuestos a esas opiniones, está incluido en su cargo y son lo suficientemente inteligentes para no echar más piedras a su propia imagen y reputación.

Les cuento mi experiencia personal de esta misma semana con mi alcalde de Pamplona coetáneo y coterráneo. Hay que ser torpe y necio para entrar al trapo de manera infantil a comentarios divertidos en sus publicaciones en Facebook a propósito del gusto que ha cogido últimamente por redecorar el Zaguán del Ayuntamiento o bailar al Rey por las paredes del Salón de Plenos. Yo pensaba que nuestro alcalde tenía más que hacer que contestar a todos sus acólitos, que no seguidores, con un "me llena de orgullo y satisfacción ..." cada dos por tres. En fin, que no me he llevado una decepción porque mis expectativas eran muy bajas y después de "bloquearme" o "eliminarme", ¡cuidado!, seguirá por sus salones de la red cual Rey "sin mérito" alguno. Fijense que lo normal es tener ediles cercanos al pueblo, es una frase muy utilizada entre los políticos, pues en internet no debe ser así con Joseba Asirón, debe estar acostumbrado a los dóciles votantes que les "encanta" sus noticias y se retroalimentan de su posicionamiento en "la nube". Pues nada sigan en ella pero deje el puesto a otro u otra que tenga los pies en el suelo y dé sentido y sentido del humos a su perfil público.

Por cierto su blog tampoco tiene desperdicio llamándose "adiospamplona" precuela de el thriller que estamos viviendo en la actualidad. El blog lo crea en 2010 y el mérito es contrastar fotos antiguas con actuales y hacer un pequeño comentario de texto al puro estilo de los ejercicios que utilizábamos en la EGB en los colegios de curas en tiempos de Franco, gran formato influidor.

Pues nada, lo seguiré a través de su blog cuando me aburra mucho o mejor buscaré a otros "influencers" que tengan más sentido y sentido del humor. 

Una colaboración de Cabezudo

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Posverdad y secesionismo


La posverdad es un término muy en boga estos días, pese a lo novedoso que pueda parecer (su origen contemporáneo puede ser trazado en torno al año 2010) ya os adelanto que se trata de la mentira de toda la vida -en cualquiera de sus variedades- amplificada por los medios de masas y las redes sociales. Así es como le llamamos posverdad a lo que antes fue manipulación y propaganda; este tipo de engaños propulsados por internet pueden llegar a tomar proporciones épicas hasta el punto de que más bien debería de hablarse de la era de la postmentira.

En la sociedad de la sobreinformación, prácticamente todo es verificable y no resulta fácil mentir, es por ello que los elementos intoxicadores se valen de recursos como la insistencia en la aseveración de un bulo o la descalificación de quienes contradigan a la mentira, a menudo empleando algún tipo de teoría conspirativa cuando no ataques personales.

Cualquier sociedad mínimamente crítica sería inmune a este virus, pero el incendio sólo puede extenderse por un pasto de millones de personas dispuestas a formar su opinión empleando fuentes de manipulación como algunas páginas de internet o perfiles afines en las redes sociales; antes de conceder credibilidad a cualquier medio contrastado. Así es como hemos llegado a un punto en el que como sociedad no nos creemos nada, pero a la vez somos capaces de creernos cualquier cosa.

Podemos encontrar un ejemplo práctico de posverdad aplicada al rocambolesco periplo del Puigdemont en Bruselas, siendo una de sus últimas perlas una entrevista al diario británico The Guardian en la que aseveraba que el gobierno español estaba criminalizando y encarcelando de forma masiva a los políticos nacionalistas, como si hubiésemos mandado al trullo a todos los alcaldes, diputados, concejales y dirigentes de los partidos secesionistas. Así es como un delincuente prófugo se puede permitir intoxicar a la opinión pública internacional, mientras una justicia torpe se toma su tiempo.

Dos ejemplos de manipulación de imágenes para colarlas como imágenes reales del 1 de octubre. Ambas imágenes tomadas en el año 2012, siendo un minero en Madrid y un menor herido durante una carga de los Mozos de Escuadra.

Siguiendo en Cataluña, es tal la cantidad de bulos que el catalanismo sociológico se ha comido sin rechistar que uno no sabe ni por donde empezar. Recientemente muchos ayuntamientos han colocado pancartas en las que se afirma que los consejeros en prisión preventiva son presos políticos, como si la malversación de fondos públicos y la conspiración para la sedición y la subversión del orden constitucional no hubiesen tenido nada que ver. Si Junqueras está en la cárcel por sus ideas políticas, quizás también lo estuvo en su tiempo El Lute por sus ideas respecto a la propiedad privada.

No voy a ser yo quien le niegue a los separatistas su derecho al autoengaño, pero ya que el gobierno central pasa de elaborar cualquier tipo de relato encaminado a desmontar la Matrix de los nacionalismos, seremos los ciudadanos los que desmontemos los bulos del secesionismo. Que no nos tomen por gilipollas.

Hispano

martes, 7 de noviembre de 2017

Verdadero o falso: ¿se han cargado los nacionalistas ANAFE y FOREM?


ANAFE (Asociación Navarra para la Formación y el Empleo) y FOREM (Fundación Formación y Empleo Miguel Escalera) eran dos fundaciones vinculadas a Comisiones Obreras (CC.OO.) que venían desarrollando sus actividades formativas, sociales y de mediación, particularmente en el ámbito de la capacitación laboral. Durante más de dos décadas ofertaron, entre otras, cientos de cursillos formativos en Navarra, atendiendo a decenas de miles de usuarios que precisaban insertarse -o reinsertarse- en el mundo del trabajo; en el caso de ANAFE-CITE, orientados a la población inmigrante residente en la Comunidad.

Ambas entidades han presentado concurso de acreedores en el plazo de unos pocos días, de modo que unos 80 docentes, entre ambas, y un par de docenas trabajadores más, han ido a la calle. De nada les ha servido sus protestas ante el tratamiento recibido; recordando una y otra vez su vinculación con el sindicato madre.

CC.OO. lo lamenta, pero asegura que no eran trabajadores del mismo; de modo que han sido despedidos con las indemnizaciones al uso. Consejos vendo que para mí no tengo. Su especial vinculación con este sindicato, quien se presenta como adalid de los desfavorecidos, no les ha impedido ser arrojados a las delicias de la “legislación vigente”. De este modo, los trabajadores de ANAFE y FOREM han sido tratados con buenas dosis de  hipocresía y doble moral tan características de ciertas izquierdas; en esta ocasión desde el sindicalismo de CC.OO.

El balance es muy duro: son muchos los trabajadores arrojados a la intemperie, con sus respectivos familiares, sus sueños rotos, la incertidumbre añadida propia de estos tiempos de crisis y remuneraciones decrecientes. Siempre les quedará opositar al Gobierno de Navarra, quien se muestra muy generoso con su oferta de empleo público (https://marcaempleo.es/2017/10/31/navarra-presenta-una-ope-2017-566-plazas/), pero sin el vascuence… mal vamos. Muy triste y muy duro.

Desde CC.OO., a modo de alegato exculpatorio, se afirma que las modificaciones legales en el reparto de las subvenciones para las acciones formativas y análogas les ha perjudicado, hasta el punto de hundirles los chiringuitos a nivel nacional y navarro (http://www.diariodenavarra.es/noticias/negocios/dn-management/contenidos/2017/10/19/el-centro-formacion-forem-en-concurso-acreedores-557389-2542.html). Pero, de ser cierto, ¿cómo explicar tan alta deuda económica acumulada durante varios años? Entonces, ¿no será que hay algo más? Y, en cualquier caso, ¿por qué no se hizo nada para rectificar semejante declive? Por último, ¿cómo es posible que se hayan comportado desde CC.OO. con estos trabajadores como si fueran desalmados patrones del “neoliberalismo salvaje” que siempre mencionan cada vez que abren la boca”?

En realidad, estas contradicciones, entre lo predicado y lo practicado, es una característica casi innata de la progresía al uso (http://www.navarraresiste.com/2017/10/jaume-roures-un-ricachon-amigo-de.html) Y un doloroso caso más de posverdad: lo que antes eran “prácticas salvajes”, ahora, en el caso de ANAFE y FOREM, deviene en “jarabe sindicalista”.

Pero tan lamentable quiebra puede y debe ser analizado más en profundidad, no en vano estos trabajadores, y tal vez muchos de sus alumnos, han sido víctimas de un sistema viciado; un modelo corrupto de sindicalismo adocenado e ineficaz.

Una de las estrategias desarrolladas para captar adhesiones, en una España con tasas muy bajas de afiliación sindical, fue el negocio -perdón, el sistema- de los cursillos de formación, tan necesarios para desempleados en un mundo en rápida evolución; tanto a nivel de capacitación laboral como de mutaciones profesionales. Subvencionados por las diversas administraciones estatales, en época de vascas gordas, múltiples operadores se lanzaron a la requisa de su chorrito de dinero público; entre ellos no pocos de filiación para-sindical. Fueron los casos de ANAFE y FOREM, bajo la personalidad jurídica de fundación indisimuladamente avalada por CC.OO. Pero tras unas décadas de esplendor, rutinas y, acreditadas no pocas prácticas corruptas, el negocio se vino abajo. A ello coadyuvó, y no poco, la crisis económica eclosionada en 2008 a nivel financiero y que ha sido el punto de partida de fenómenos como las deslocalizaciones, la precarización de las condiciones laborales, etc. Era necesario, pues, redimensionar el sistema y purificarlo, un poquito al menos, para salvar las apariencias; aunque fuera a costa de los más débiles, pues clases, oiga, sigue habiendo y no parece que los gerifaltes de “la confederación” y los patrones de esas fundaciones hayan salido muy perjudicados.


En el régimen del 78 –del que se repite constantemente que está en crisis- tanto CC.OO. como UGT –los dos mayores sindicatos y máximos beneficiarios en su ámbito de una legislación bastante análoga a la que rige los partidos políticos- perdieron definitivamente su carácter revolucionario, si es que alguna vez lo fueron; acomodándose muy gustosamente a la situación. Bajo un manto retórico y ritual de vanas soflamas, se convirtieron en un apéndice de las administraciones, a causa de su financiación mayormente pública, adoptando no pocas de las actitudes más negativas del funcionariado de vocación burocrática: ¿no resuenan en todo ello ciertas tonalidades cripto-comunistas?

Su deriva llegó al punto de perder el sentido de la realidad. Así, al calor de la globalización y la reciente crisis económica, se configuraba el precariado: unas nuevas generaciones en teoría muy bien formadas, a las que se había educado en la obtención del deseo a coste cero. Pero un mundo incontrolable y cambiante les presentó cara a cara una realidad muy distinta a tan altas como alabadas expectativas. Diversos actores lo advirtieron: así se explica en gran medida el éxito –en su día- de Podemos y sus diatribas populistas, desde una incuestionable base marxista-leninista, entre estos jóvenes y sus “padres” morales.

Con cierta coherencia inicial, desde Podemos, se intentó alguna incursión en el rígido mundo sindical: nos referimos a “Somos”. Pero aquella aventura no era congruente con sus propios orígenes familiares, pues buena parte de tanto falsario aspirante a “político de nuevo cuño” desembarcó desde CC.OO., las bases municipales de IU y diversos “organismos populares”, todos ellos dependientes de las subvenciones públicas. En definitiva: participaban de una misma cultura de lo público y su expresión más directa: las subvenciones.

En definitiva: los grandes sindicatos –los pequeños se han resignado a las migajas sobrantes del sistema- han sido incapaces de articular una respuesta lúcida y operativa hacia los “perdedores” de la globalización: hoy los jóvenes y despedidos mayores de 40 años, ¿mañana?

Con todo, los sindicatos siguen igual: carecen de una base significativa de afiliación y no gozan de prestigio social alguno. Pero, lo que a efectos internos implica, también empiezan a sufrir algunos efectos de la crisis económica: menos liberados, subvenciones algo más limitadas y bajo lupa, eliminación de una parte de sus privilegios…

En este contexto CC.OO. ha tenido la desfachatez de intentar colar sus errores al actual Gobierno de Navarra conjurado con el central, según su criterio, y sus nuevos modelos de acción pública. Pero, por Dios, seamos realistas: ¿los nacionalistas también son los responsables de la crisis de ANAFE y FOREM? A cada uno lo suyo. ¿No consistía en esto la virtud de la justicia?

Los nacionalistas serán muchas cosas, pero no tontos. No es que sean infalibles, ni unos superhombres, pero dada su rígida lógica interna, su potente motivación ideológica, el control social informal derivado de sus prácticas paramilitares, y unas estructuras siempre en guardia, las organizaciones de raíz separatista tienen un “plus” que les permite ir por delante. Si ese aditamento es fruto del fanatismo, la pura ideología o la mera praxis, ya es cuestión del gusto y particular combinación de cada analista. Por supuesto que, desde las administraciones públicas controladas por los separatistas se ponen todo tipo de palos en las ruedas de sus adversarios –del sector y color que sea-, pero es innegable que su tensión militante les permite anticiparse y trascender ciertos egoísmos que han anidado hasta la corrupción en estructuras más convencionales; llámense partidos al uso, sindicatos o fundaciones formativas. Y que quede claro que el “egoísmo de secta”, tan consustancial al mundo abertzale, es acaso el más dañino y perverso: ahí está su límite, pero también su capacidad subversiva del sentido común y la decencia hasta llegar a la distorsión existencial de grupos humanos enteros y sociedades como la nuestra.

LAB, ELA, STEE-EILAS, ESK, EHNE, HIRU, etc., ciertamente se adaptan y muy bien a todo aquello que pueda beneficiarles: no hacen ascos a nada; de modo que la legalidad es también una oportunidad, una brecha a explotar. Tamaña audacia, combinada con su falta de escrúpulos morales –subordinación de los intereses de los trabajadores a los de la “construcción nacional” o incluso al mismísimo terrorismo-, impuestas por su ideología totalitaria, les capacita para generar estructuras sindicales y otras empresas culturales mucho más elaboradas y estables que las recién fenecidas; no en vano, buena parte de sus apoyos se sustentan en el puro voluntarismo de unos militantes y próximos acostumbrados a afirmarse en todo espacio.

La sociedad está cambiando a un ritmo galopante, la globalización genera efectos imprevisibles y perversos… y los sindicatos siguen sin enterarse. En río revuelto, ganancia de… los más decididos. Pero esto es así en el ámbito sindical, del que venimos hablando, y en todos los demás.

Audaces fortuna iuvat. Mucho tenemos que aprender de este espíritu los que no somos nacionalistas.

Sila Félix

lunes, 6 de noviembre de 2017

Escoger Bruselas como refugio no tiene nada de casualidad


Aunque los dirigentes de la UE se han esforzado en decir que la crisis catalana era un asunto interno de España, la realpolitik ha demostrado que eso no es así o que, por lo menos, hay muchos matices en la Europa de hoy.

La «diplomacia» independentista catalana, con dinero público, lleva años recorriendo el mundo para contar la ficción en la que se apoya el separatismo, es decir, que existe el derecho universal a la autodeterminación. Pero, claro, el Estado español no está dispuesto a admitirlo, lo que supone una “opresión” al pueblo catalán.  Y como saben que todos los países tienen su talón de Aquiles en forma de región victimista, han conseguido que se les haga algo de caso.

Entidad clausurada con la aplicación del artículo 155, y que se dedicaba a la proyección internacional de Cataluña, con una partida de 2,3 millones de euros y 13 empleados propios

Lo cierto es que los independentistas, sean de Cataluña o de otro país, han sido escuchados durante años por la Unión Europea, a través de los diferentes grupos de presión (o “lobbies”) que existen en Bruselas.  Los funcionarios y parlamentarios europeos han estado reuniéndose con representantes de la FUEV alemana, es decir, la “Unión federalista de comunidades étnicas europeas”. Esta organización alemana apoya los movimientos separatistas de Europa desde 1949, y es la propulsora de la “Carta europea de lenguas minoritarias” que tanto daño hace en España.  

Por otra parte, el Comité de las Regiones fue creado en 1994 para reforzar el papel de las regiones y el debilitamiento de los Estados-Nación históricos.  Hasta el año 2010, el discurso de estas organizaciones estaba bien visto por los mandamases de Bruselas, que veían en la regionalización de Europa un medio para debilitar a los Estados.  


Fue en 2014 cuando cambiaron las cosas.  En ese año, Escocia organizó su referéndum de independencia y los dirigentes de la UE advirtieron a los organizadores que una Escocia independiente saldría inmediatamente de la UE.  El resultado fue el “NO” a la independencia.

Con ocasión del referéndum en Cataluña, Bruselas ha repetido su amenaza: la independencia implicaría la salida de la UE y de la zona euro.  Por lo que se ve, Puigdemont no ha hecho demasiado caso ni de las advertencias ni de lo que pasó en 2014, y se ha equivocado, porque la perspectiva de esa doble salida ha hecho huir a las empresas. La capacidad económica de Cataluña y de España entera están ahora en entredicho.  


¿Cuáles son las razones de este cambio de opinión en la UE? Podrían ser dos: Por un lado, el discurso etnicista del independentismo le parece cada vez menos correcto al común de los liberales de la UE.  Por otro lado, si la Unión ya es inmanejable con 28 estados, los responsables de las instituciones no quieren añadir más problemas a los que ya hay dando alas a las regiones secesionistas.

Miembros de ALE celebrando alguna independencia regional

Sin embargo, existe en el Parlamento Europeo actual un partido llamado “Alianza Libre Europea” o “Partido Democrático de los Pueblos de Europa” que incluye a todos los partidos separatistas que podamos conocer en nuestro entorno (ERC, Aralar o Bildu, BNG, CHA, etc). Trabajan de forma incansable en socavar los cimientos de las naciones a los que pertenecen, así que el asunto del separatismo en Europa está todavía lejos de haberse resuelto. http://www.e-f-a.org/whos-who/member-parties/

Mapa que aparece en la web del partido ALE, con la región “Euskal-Herria” como sujeto de autodeterminación.


Leodegundia

viernes, 3 de noviembre de 2017

Medalla de Oro de Navarra 2017 a la “Navarra silenciada”


La manifestación del 3 de junio en defensa de los símbolos propios de Navarra fue un éxito.  Tanto, que el mismo euskorégimen que decidió derogar la Ley de Símbolos ha aprobado ahora conceder la Medalla de Oro a los intelectuales que diseñaron la bandera homenajeada el 3-J,  en la que recogieron los elementos del pasado con los que los navarros se sentían identificados.  

Con la concesión del premio quizás quieran repetirnos que la bandera de Navarra no está en peligro, y que el cutrepartito es el primero que la defiende: Vienen a decir que la bandera siempre estará ahí, aunque sea acompañada de ikurriña, republicana o irisada tipo LGTB.  

O quizás quieran desactivar el ímpetu popular defensor de la identidad navarra y española.  Porque no lo olvidemos, hubo unos días previos al 3-J en los que defender la bandera navarra era ser catalogado de español.  Y  lo cierto es que, entre el 3 de junio y el 31 de octubre,  han sucedido bastantes cosas en España que han venido a confirmar esa “acusación”.  Entre ellas, la “crisis catalana”, por ponerle un nombre.

También puede ser que el separatismo esté intentando apropiarse de los símbolos navarros, al más puro estilo napartarra, siempre latente entre quienes quieren recuperar un estado propio que también incluya a Euskadi, o al revés, que igual les da.  Con esta táctica quizás consigan atraer a algún navarrista despistado, y para ello ya están dedicando fondos y energía en cursos de formación acelerada.

Curso “Historia del Estado Navarro. Siglos VIII-XVI”, de sept. a dic. 2017

Sea como fuere, el pasado día 8 de octubre se manifestaron en Barcelona cerca de un millón de personas, entre ellas algunas navarras, para decir que quieren ser españolas. Y tres días después, al Gobierno de Navarra solo se le ocurre decir que le preocupa el “rebrote de la ultraderecha franquista que creían superada”. (Lean, lean despacio la declaración institucional).    ¿Por  manifestarse con una bandera española? ¿Pero qué es lo que nos quieren hacer creer?  ¿No ven la realidad social que se expresa a gritos?  

Por fortuna, los catalanes nos han enseñado el camino. Hay muchos ciudadanos que son catalanes y españoles.  Ya se han sacudido el complejo de ser llamados con las tres F: fascistas, franquistas, falangistas.  Han comprendido que nada tiene que ver su identidad con el régimen que gobernó España durante un tiempo.  Y lo están demostrando en la calle, en los balcones, en las redes sociales, y donde haga falta.

Manifestación del 8 de octubre en Barcelona

La “Cataluña silenciada” ha dicho ¡basta!.  Esperamos que el ejemplo sirva para “empoderar” a la Navarra silenciada y para seguir viendo más banderas españolas y navarras como las que se van asomando a las ventanas con timidez, y con alegría. Será la única forma que les queda a UPN y PPN (y a los que quieran sumarse) de no perder señas de identidad ni discurso político, como vía para recuperar la iniciativa popular en este último tramo de legislatura que va a resultar crucial para el futuro de Navarra como parte del proyecto común de España.

Leodegundia

jueves, 2 de noviembre de 2017

¡Es la educación, estúpido!


Durante la campaña a las elecciones presidenciales en los EEUU del año 1992 que enfrentaba al candidato republicano George H.W. Bush padre con el demócrata Bill Clinton, se popularizó e inmortalizó la frase "es la economía, estúpido". Con ella, se quería hacer hincapié en la importancia que tiene la economía en la vida política e incluso, en el día a día de cada uno de los ciudadanos estadounidenses.

En el caso del conflicto abierto por el secesionismo en la españolísima región de Cataluña con abierta sedición y golpismo chantajista, llevamos semanas asistiendo a cruce de descalificaciones, recursos jurídicos, invocaciones a artículos de normas constitucionales o legales, o a supuestos derechos democráticos y derechos a decidir, sin embargo muy pocos han hecho hincapié en una de las causas más importantes que han ejercido de levadura del secesionismo: la educación.

La masonería primero, el comunismo en todas sus variantes (leninista, maoísta, trotskista, gramsciniano) después han sido plenamente conscientes de que, para conquistar las mentes de los seres humanos, hay que controlar la educación, de ahí que una parte esencial de su lucha haya sido y continúa siendo, en la actualidad, desterrar a la Iglesia Católica de la educación. A muchos no nos pilla de sorpresa, y de hecho han sido infinidad de voces (políticas, periodísticas...) las que han alertado durante años del desastre que los separatismos vasco, catalán y gallego estaban realizando desde las correspondientes Consejerías autonómicas de educación, pero el Estado ha permanecido más de cuatro décadas desaparecido.

Hoy más que nunca no podemos dejar de reconocer que, quienes alertaron durante la "transición" del desastre al que nos conducían el artículo 2 de la Constitución y el Título VIII de la misma,  tenían razón. Fuera o no la intención inicial, el artículo 2 y el Título VIII consagran el Estado de las Autonomías con el vaciamiento del Estado central y la constitución de 17 mini- estados. Un autogobierno autonómico del que ya muchos alertaron, desde principios de la década de los 80 del pasado siglo, que en el caso de regiones con movimientos secesionistas, supondría darles los instrumentos para cavar la tumba de España.

El inmigrante rumano, gitano, homosexual y sintecho; Lagarger Danciu con unos sanos chavalotes independentistas catalanes que promueven las actividades culturales

Dentro de las transferencias de competencias, personal, medios materiales y recursos financieros, algunas resultan más irrelevantes a la hora de ser gestionadas por unas u otras administraciones. Un buen ejemplo de ello son las competencias en materia de carreteras; por muy importante que sean por sí solas no ayudan a construir un nuevo Estado-nación en el seno de otro. Sin embargo, la educación, junto a la cultura, la política lingüística y los medios de comunicación regionales, han sido y son el principal soporte del secesionismo y su mayor éxito. 

Conociendo las intenciones de partidos como PNV, CiU, ERC o HB, nunca se tenían que haber transferido las competencias en materias tan sensibles y que nos gusten o no "hacen patria". Ni siquiera competencias como la sanidad, policía autonómica o bienestar social constituyen materias tan sensibles y de una importancia vital como son las referidas a la educación, la cultura o el idioma. Y si quedaba alguna duda, hoy podemos comprobar el resultado de dicho disparate, que ha llegado a extremos como que más que un error garrafal, estamos ante alta traición por parte de quienes han dirigido el destino de nuestra patria desde Adolfo Suárez hasta la actualidad.

Cuando una persona individual o una comunidad se equivoca en cualquier decisión de la vida, en el momento en que es consciente de dicha equivocación lo lógico es cambiar de rumbo. Cuando durante cuarenta años transfieres la educación y la cultura y la dejas en manos de PNV o CiU y compruebas la deslealtad con la que han actuado, lo lógico es cerrar un pacto de Estado entre las fuerzas constitucionalistas para "recuperar" la competencia en educación, cultura y política lingüística. Y no es que simplemente se hayan dedicado a adoctrinar, es que han inculcado odio, xenofobia, fanatismo, y han utilizado la política lingüística de manera totalitaria con objeto de segregar a la población.

Si quedaba alguna duda del papel del PP o el PSOE en todo este disparate (o alta traición), recientemente nos la han despejado al negarse a apoyar la iniciativa parlamentaria de Ciudadanos secundada por UPN de intervenir en la educación ante los casos flagrantes de adoctrinamiento en el odio antiespañol por parte de las autoridades educativas y docentes.  Una de las cuestiones que han quedado definitivamente al descubierto en todo este conflicto generado por los secesionistas, con el apoyo cómplice de las izquierdas, es que, sentimentalismos, tecnicismos jurídicos o economicismos aparte, uno de los grandes problemas que hay que abordar, si se quiere acabar con los desafíos separatistas, es el tema de la educación, por lo que bien se podría aplicar la frase de la campaña presidencial useña al tema que nos ocupa: ¡es la educación, estúpidos!.