lunes, 5 de octubre de 2015

A la cuadra con Sabino

Últimamente cada vez que pongo la televisión, si veo algo referente a Navarra es algo que me avergüenza. La noche del viernes teníamos en Telecinco a Maite, esa concursante de Gran Hermano afincada en Pamplona, cuyo mérito para aparecer en la televisión era un evidente trastorno histriónico de la personalidad además de compartir los novios con su hija; por otra parte, el jueves pasado teníamos en todos los telediarios al ya conocido por todos Sabino Cuadra, ese alavés que muy a nuestro pesar es Diputado de Amaiur por Navarra en el Congreso de los Diputados.

Sabino Cuadra ya había protagonizado otros momentos estelares: como cuando durante una huelga general convocada por los sindicatos nacionalistas, un piquete violento intentaba impedir el acceso al Corte Inglés de Pamplona y los antidisturbios de la Policía Nacional intervinieron para disolver a esta recua de asnos salvajes, Sabino se coló por en medio para que le diesen algún porrazo con el que ir haciéndose la víctima; o como cuando en el Congreso se estaba debatiendo la Ley de Abdicación para Juan Carlos I, intervino en el estrado agitando una ikurriña entre sus rebuznos habituales.


La volvió a liar de nuevo en el Congreso de los Diputados: en el debate de la reforma exprés del Tribunal Constitucional, entre su verborragia habitual rompió un ejemplar de la Constitución Española. Esta afrenta a un símbolo nacional (guste o no) en el lugar de ejercicio de la soberanía nacional en cualquier otro país civilizado habría tenido serias repercusiones legales, pero la única reacción institucional fue una resolución de la Mesa en la que se instaba a Cuadra a pedir disculpas si quería evitar la imposición de medidas disciplinarias al respecto.

Como decía, Sabino Cuadra volvió a ser noticia el pasado jueves al negarse otra vez de nuevo en el hemiciclo a retractarsede su ofensa a la Carta Magna, motivo por el cual fue expulsado de la Tribuna por el presidente del Congreso Jesús Posada. Posteriormente haría unas declaraciones bastante hilariantes en las que equiparaba el que el rompiese la Constitución a que Santiago Abascal hiciese lo mismo con una papeleta del referéndum secesionista ilegal de Artur Mas.

Lo que pocos sabíamos de Sabino Cuadra y que precisamente el padre de Santiago Abascal se encargó de revelar en un mitin de Vox en Logroño, era el pasado franquista del padre de Sabino, que había sido concejal en Amurrio durante el franquismo. En esta foto del año 1969 salen Sabino Cuadra a la derecha con Santiago Abascal padre a la izquierda, que a su vez era hijo del alcalde del pueblo.


Últimamente, para la izquierda más trasnochada de Europa la democracia española era una continuidad del franquismo y como tal lo llamaban régimen o dictadura, obviando el hecho de en una dictadura de ese tipo estarían internados en un campo de trabajo y no tirados drogándose en cualquier casa 'okupa'. Entre los sesudos argumentos aportados para defender esta idea era que anecdóticamente determinado número de cargos del PP o del PSOE efectivamente eran hijos o familiares de cargos del franquismo.

No es la primera vez que nos encontramos ante un caso de esos en los que el hijo se vuelve todo lo contrario al padre, quizás movido por el afán de llevarle la contraria, como al padre de Juan Carlos Monedero, acérrimo defensor de Esperanza Aguirre y fan de Federico Jiménez Losantos.

Quizás cuando Pablo Iglesias decía que la democracia española tenía el ADN del franquismo, se refería también a personajes como Sabino Cuadra que literalmente tienen los genes del nacional-catolicismo, tanto como que su padre había sido un cargo del franquismo, pero parece ser que eso sólo es una mancha cuando no eres un comunista como Monedero o un proetarra como Sabino. Todos tenemos unos padres (o un pasado, que se lo pregunten a Jorge Verstrynge) lo que no tiene sentido alguno es entender la ideología de una persona como algún tipo de rasgo hereditario transmitido de padres a hijos, eso sí, sólo cuando les conviene.

viernes, 2 de octubre de 2015

Navarra pueblo a pueblo: Aberin


Aberin se encuentra situado en la merindad de Estella, a 50 kilómetros de Pamplona. Su población en el año 2014 era de 382 habitantes, aproximadamente la mitad de los puestos de trabajo del pueblo se corresponden al sector primario, principalmente la agricultura ya que la ganadería es minoritaria. El siguiente sector en importancia es el de los servicios y son ya más minoritarios la construcción y la manufactura industrial. Otra parte importante de sus trabajadores se desplazan a sus puestos de trabajo en otros municipios de la zona. Como es habitual, se observa también en este pueblo la tendencia hacia la despoblación del ámbito rural, durante los últimos cien años ha perdido más de la mitad de sus habitantes.


Toponimia y heráldica municipal: Probablemente el nombre proviene del latín, siendo Aber- el nombre de una persona no identificada e -in un sufijo de propiedad. Por lo tanto vendría a ser "el lugar de Aber". El escudo de armas del pueblo contiene dos cuarteles: el primero contiene un roble de sínople en un fondo de oro, el segundo de azur con un león pasante de plata. Este blasón es la combinación del sello del pueblo (el árbol) con el de las pedanias cercanas (el león).


Historia: En el año 1072 el abad de Irache intentó repoblar este enclave, conocido como el "monasteriolo" de San Pedro. La villa contaba con bienes a comienzos del siglo XII y fue donada por Sancho VI el Sabio a los Templarios en el año 1177, fue revertida de nuevo a principios del siglo XIV a los Hospitalarios, que adquirieron por "permuta" en 1351 las cuartas episcopales. Perteneciendo al valle de la Solana, adquiere su propio ayuntamiento en el año 1845 con las poblaciones de Muniáin, Arínzano y Ecábarri; incluidas en su término. En los años 20 del pasado siglo contaba con un molino harinero con central eléctrica que proveía de alumbrado al pueblo.


Arte: La parroquia de San Juan Bautista se empieza a construir a finales del siglo XII, al ceder este enclave Sancho VI a los Templarios. La iglesia es muy básica y se compone de una nave única de cuatro tramos que termina en un ábside semicircular. Los muros tienen columnas adosadas de arte cisterciense y en el ábside se abren tres ventanas de medio punto abocinadas. La nave se cubre por una bóveda de medio cañón apuntado, con tramos marcados por arcos que recaen sobre las columnas. A los pies de la iglesia se alza una torre prismática y la portada de estilo románico, que se abre a un lado, cuenta con cinco arquivoltas apuntadas decoradas por motivos religiosos, animales, vegetales y fantásticos entre otros. En el interior de la iglesia encontramos una talla gótica de San Juan Bautista de estilo hispano-flamenco que data del siglo XV y en la sacristía se conservan lienzos de estilo manierista del primer tercio del siglo XVII y que narran la vida del santo que da nombre al templo. Fue utilizada como fortaleza por la orden de los Caballeros del Temple y con la desaparición de esta orden militar, pasó a ser propiedad de los sanjuanistas.
En la parte baja del pueblo se sitúan diversas casas señoriales y en sus inmediaciones, las hermitas de El Calvario, San Sebastián y la de San Juan Bautista que hoy en día se encuentra desaparecida aunque en tiempos contaba con un relicario con el que se conjuraban las tormentas.

Cultura: Se celebra una romería el día de San Isidro a la hermita de San Cipriano de Ayegui y celebra sus fiestas patronales el 29 de agosto en honor a San Juan Bautista.

jueves, 1 de octubre de 2015

Enrique de Borbón, el más navarro de todos los reyes de Francia

Escudo heráldico de Enrique III de Navarra y IV de Francia

La semana pasada subí al blog una imagen que levantó ampollas entre nuestros detractores. No se podían creer que los Borbones, la monarquía que guste o no actualmente reina en España, estuviese emparentada con la antigua monarquía del Reino de Navarra. Y sin embargo nada más cierto: el primer rey de la casa de los Borbones reinó sobre el reino de Navarra (nominalmente sobre todo, en concreto sobre la Baja Navarra). También se puede decir que el origen de los Borbones como casa real es navarro por parte de madre. Una historia además digna de 'Juego de tronos', añadiría yo.

En el año 1512 se produce la unión dinástica entre Navarra y el resto de España, y entera la recibió Carlos V al morir su abuelo Fernando el Católico. Pero en guerra continua con Francia, los territorios situados al Norte de los Pirineos (Ultrapuertos) eran insostenibles. Así, en 1530 Carlos I de España abandona los territorios de la Baja Navarra al encontrarse al otro lado de los Pirineos y considerarlos como indefendibles frente a Francia. Es entonces cuando el que sería Enrique II de Navarra empieza a gobernar estos territorios bajo la órbita de Francia. Este monarca navarro, que era sobre todo un gran señor feudal del Sur de Francia, fiel a sus reyes y ajeno a la identidad de Navarra, fallecería en 1555 legando sus derechos sucesorios a su hija Juana de Albret, que años antes se había casado en segundas nupcias con Antonio de Borbón.

Los Borbones son por aquel entonces una familia de la nobleza francesa que proviene de Borgoña, región al sureste de París que da nombre a un prestigioso vino tinto y también da de forma indirecta nombre al whiskey Americano conocido como Bourbon.

Juana III de Navarra tendrá cinco hijos con Antonio de Borbón. Su primogénito fallece a una edad temprana y recaen sobre su segundo hijo, Enrique de Navarra, sus derechos sucesorios que no sólo incluyen el reino de Navarra (en este caso sólo la Baja Navarra) sino también el condado de Foix, Bigorra y el vizcondado de Bearne entre otros títulos. La suma de las dos familias, coronada por el título real de Navarra “en el exilio”, da lugar al mayor patrimonio feudal en la Francia de aquel siglo.

A pesar de que el joven Enrique fue bautizado en la fe católica, su madre Juana procesaba el calvinismo (una forma de protestantismo) y lo educó como tal. Con motivo de esta creencia participó en guerras de índole religiosa contra otros franceses cristianos, lo que no fue óbice para que fuese "pacificado" al contraer matrimonio en 1572 con Margarita de Valois, hermana del rey de Francia católico Carlos IX. Poco antes del matrimonio había sido coronado rey de Navarra siendo por lo tanto nominalmente Enrique III de Navarra.

Este matrimonio no sólo se produjo contra la voluntad de los contrayentes, sino que fue repudiado por el papa Gregorio XIII y el propio pueblo francés, lo que resultó en algaradas y asesinatos por las calles de París. Una semana después, esta situación resultó en la conocida como matanza de la Noche de  San Bartolomé: durante varios días nobles hugonotes fueron sacados de sus casas y ejecutados en las calles por las masas católicas. Ante esta serie de asesinatos, Enrique de Navarra decide prudentemente convertirse de nuevo al catolicismo debido a que se ha convertido en un serio riesgo para la salud el residir en la corte de París y ser protestante.

No pasaría mucho tiempo más en la corte, puesto que se escapa para abjurar del cristianismo, abrazar el protestantismo de nuevo y participar en nuevas guerras religiosas. El rey Carlos IX, que siempre había sido bastante enfermizo, fallece en 1574 y su hermano asume el reino de Francia como Enrique III, pero la muerte del último hermano de esta maltrecha familia convierte por los azares del destino al propio Enrique III de Navarra en legítimo sucesor de la corona de Francia, debido a que la ley sálica impedía que fuesen reinas sus hermanas.


Ante esta nueva situación, Enrique III de Navarra hizo las paces con su cuñado Enrique III de Francia que le reconoció como su legítimo heredero, pero el reconocimiento de un protestante como un muy posible heredero al trono de Francia genera tensiones que desembocan en la conocida como guerra de los tres Enriques, en la que Enrique III de Francia, temeroso de su poder, manda asesinar al duque Enrique de Guisa, que era aliado de Felipe II de España y había organizado la Liga Católica para luchar contra el protestante Enrique III de Navarra.

Como el que a hierro mata, a hierro muere, el rey de Francia Enrique III también sería asesinado en venganza por el traicionero asesinato de Enrique de Guisa. Las estrellas se habían alineado y el rey de Navarra, protestante fanático, estaba destinado a ser el rey de Francia. Tras largos años de guerras civiles, un ejército exhausto, una excomunión papal, una Francia devastada y una liga de varios países europeos conjurados en impedir la existencia de un rey protestante en Francia, Enrique de Navarra ve que lo más inteligente es anteponer el poder a la religión para poder ser rey de Francia, por lo que se convierte de forma definitiva al catolicismo en 1593.

Y esta es la pacífica, dialogada y tolerante historia de cómo el primer rey de la casa de los Borbones, rey de Navarra por su descendencia de una reina de Navarra, se convirtió también en el primer rey Borbón de Francia bajo el nombre de Enrique IV, al que los franceses suelen considerar como el mejor rey de Francia por intentar siempre mejorar la calidad de vida de su pueblo (y acabar de paso con las guerras de religión). Todos los Borbones en todas las ramas, española y francesa, descienden por línea masculina de Enrique IV, hasta Felipe VI en quien la suya terminará. Si existe una frase atribuida a Enrique III de Navarra y IV Francia por la que este ha pasado a la historia, esta es "París bien vale una Misa", queriendo decir con esto que da igual renunciar a algo supuestamente muy importante, si de esta forma se obtiene lo que realmente se busca.

martes, 29 de septiembre de 2015

Los doce cañones de Velate


Hace 36 años desaparecieron del muy noble escudo de armas de Guipúzcoa la recompensa otorgada por Juana I de Castilla tras la campaña de las tropas vascongadas en la conquista del reino de Navarra, mediante Privilegio firmado en nombre de la reina en Granada el 28 de febrero de 1513.

¿Qué ocurrió para que esos cañones fuesen expuestos como trofeo?

La conquista de Navarra y una breve invasión entre el 10 de julio de 1512 y 9 de septiembre de 1512 fueron comandadas desde Vitoria por el Duque de Alba y terminaron con la jura por parte de Fernando el Católico (rey de Aragón y regente de Castilla por su hija) de los fueros y privilegios del reino el 4 de octubre en Tudela.


La brevísima guerra se explica por la violación por Juan de Albret y su esposa Catalina de Foix (reina nominal de Navarra) del tratado de Valencia en el que Juan de Albret cedió la tutela del reino de Navarra al reino de Castilla en 1488. Navarra estaba en guerra civil entre agramonteses y beamonteses y entre distintos grupos de ciudades, y sus reyes fueron incapaces de poner orden y paz sin la ayuda de su tío Fernando el Católico. Éste, como es lógico, pidió  y obtuvo un compromiso solemne de que Navarra no iría contra los intereses de Castilla y Aragón. En 1512, Juan III y Catalina violaron esa promesa al intervenir con Navarra en una de las guerras de Italia entre su tío Fernando y su señor feudal supremo, Luis XII de Francia.

El reino muy mayoritariamente recibió a castellanos y aragoneses sin resistencia, así lo hicieron todos los beamonteses, muchos agramonteses y casi todas las grandes familias. El Papa había legitimado espiritualmente la conquista, y el propio Juan de Jaso la había legitimado jurídicamente. Pero los reyes franceses se negaron a firmar una rendición pacífica y contraatacaron en varias ocasiones, la primera de ellas en el mismo año de 1512.

En el primero de esos contraataques Juan de Albret asedió sin éxito y sin aliados la ciudad de Pamplona gracias a la rapidez de actuación del Duque de Alba que se replegó a la capital del reino y a que el monarca franco-navarro dividió su ejército en tres columnas.

En la retirada hacia Ultrapuertos salieron a su encuentro por orden del rey Fernando el Católico el noble guipuzcoano señor de Berasategui, el Señor de Lizarra y Diego López de Ayala, con los cuales se encontró de bruces con la retaguardia del grueso navarro-gascón el 7 de diciembre de 1512 en las estribaciones de Velate.

La retaguardia -formada por lansquenetes alemanes (un tipo de mercenarios) que acompañaban parte de las piezas de artillería utilizadas en el asedio a Pamplona- creyéndose atacados y desfallecidos por el frío y el hambre se batieron en retirada dejando a dos artilleros disparando contra los guipuzcoanos para cubrir su huida, quienes cuerpo a tierra evitaron los proyectiles y al capturar las piezas de artillería gritaron ¡España, España!

Posteriormente llegaron Berasategui y López de Ayala concluyendo la trifulca con un centenar de soldados de los Albret capturados y dando don Diego aviso al Duque de Alba para que enviase dos centenares de mulas,necesarias para bajar los cañones a Pamplona.

No fue la batalla más heroica ni la más justa pero fue así y en recompensa por esa fidelidad, la reina Juana I de Castilla en 1513 concedió su heráldica a Guipúzcoa.

 ¿Porqué ya no se muestran los doce cañones en el escudo de Guipúzcoa?

El nacionalismo, empeñado en reescribir la historia y la lengua como en el clásico 1984 de Orwell ya desde el comienzo del despropósito engendrado por la mente enferma de Sabino Arana intentó en varias ocasiones suprimir todo vestigio de pertenencia a España.


Esto se materializó el 2 de julio de 1979 en Oyarzun, al ser aprobada por unanimidad la moción presentada por el aranista José Antonio Ayestarán Lecuona tras varios intentos fallidos como el diputado provincial, D. Manuel Olaizola, quien propuso lo mismo, en el año 1976, en la comisión de Educación de la Diputación de Guipúzcoa y la asamblea de Guipúzcoa celebrada en Azpeitia como reunión preparatoria de la Asamblea de Municipios que tuvo lugar en Estella el 14 de junio de 1931.

Excusándose en una supuesta afrenta a Navarra y la intención de hermanamiento con la comunidad foral suprimieron los cañones por unanimidad y una vez abierta la puerta bajo la ilusión de la concordia sobre olvidadísimas heridas adoptaron como escudo del Gobierno Vasco en decreto del 19 de octubre de 1936 "las armas de Araba, Bizkaya, Gipuzkoa y Nabarra, en sus propios colores, eliminando de ellas los atributos de institución monárquica o señorial y de luchas fratricidas entre vascos, agregando los símbolos de su primitiva libertad...".

En suma, los nacionalistas llevan su nación inexistente a la Edad Media, y hace que los guipuzcoanos rechacen, ¡después de 466 años de uso!, los doce cañones que en 1513 se les concedió llevar por su valor y lealtad en combate


Gracias a dicha medida adoptada por el PNV (Geroa Bai ahora en Navarra) quedó desterrado también el rey castellano –sea Enrique IV o Alfonso VIII- de la heráldica guipuzcoana, que curiosamente no ofendía a nadie, y se generó un conflicto aún mayor con Navarra por incluirla como parte de la Comunidad Autónoma Vasca. Esto último lo resolvió definitivamente el Tribunal Constitucional en 1986 e hirió de muerte la relación de las dos comunidades, y sigue siendo una constante a día de hoy.

¿Y qué le queda a Guipúzcoa? La leyenda de su escudo, ‘Fidelissina Vardulia Nunquam Superata’, siempre que olvidemos que esa fidelidad es a España y a sus reyes, en nombre de la unidad contra los enemigos de dentro (los escasos rebeldes navarros) y de fuera (los franceses, siempre); y los tres tilos sobre el mar, que probablemente representen los tres partidos de la antigua Guipúzcoa. Tres árboles como resto de una gran historia, que se forjó a cañonazos.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Por qué Cataluña es España y Navarra también


Las elecciones catalanas del 27 de septiembre han sido raras, raras. En unas elecciones autonómicas, y en un país autonomizado como es España, se eligen los representantes en los órganos legislativos y ejecutivos de cada región. En el caso catalán, la Generalitat y el Parlament. Ni más ni menos: y pretender convertir esa consulta popular en otra cosa, por ejemplo en un referéndum de autodeterminación separatista, es completamente inútil, nulo de pleno Derecho, exactamente igual que si jamás se celebrase la consulta.

Eso sí, hace falta un Gobierno con agallas para decir eso con claridad y para usar los amplios medios de que dispone gracias a la Constitución para defender la Nación. La única que hay, dicho sea de paso.

Ah, que suena muy duro. Claro, con los años ustedes se han acostumbrado a las blanduras y las zalamerías de los sucesivos miopes que nos han ido gobernando pensando sólo en su interés de partido, a todos estos Aznar hablando catalán en la intimidad y pagando por ello, Zapatero comprometiéndose a aprobar lo que pidiesen los separatistas y ahora Rajoy simplemente no haciendo nada cuando tenía razones y medios sobrados para suspender una autonomía que se está usando contra España. Y tanta blandura nos ha acostumbrado mal…

Pero lo cierto y verdad es que España existe desde antes de su actual constitución y no por razón de ella, de manera que la Patria es anterior y superior a cada una de sus partes (sean individuos o regiones) y a sus leyes (diga lo que diga la Constitución). Usted y yo no somos españoles ni porque queramos ni porque lo quisiesen los constituyentes de 1978; somos españoles y esto es España más allá de toda discusión, opinión o alternativa.  Somos españoles porque Fernando el Católico (sabiéndolo) y Felipe VI (probablemente sin saberlo) descienden de Wifredo el Velloso, del mismo modo que Isabel la Católica descendía también de don Pelayo y de Alvar García.

Es ilegal someter a consulta la secesión de una región. Pero Cataluña no es España porque Artur Mas, con la complicidad de la izquierda, la amistad de los criminales y la complacencia del centro reblandecido, diga algo ilegal, sino sencillamente porque la unidad y la libertad de España no son opinables, no están sujetas a la votación de nadie. Ninguna mayoría puede convertir lo falso en cierto, y por lo tanto España es una porque está en su código genético serlo, y no hay derechos escritos ni por escribir a mutilar a esta tierra nuestra y esta comunidad nacional nuestra.

Cuando hablamos de unidad e integridad nacionales hablamos de algo que afecta a todos los españoles, y si me apuran a todos los españoles que han vivido y a los que vivirán también. No es aceptable de ningún modo que sólo una parte de los votantes de una región y en un solo momento decidan la configuración de toda España desde ahora y para siempre. Ni Cataluña tiene derecho a la secesión, aunque todos los catalanes la quisiesen; ni mucho menos un puñado de separatistas tienen derecho a votar algo que no se les ha pedido que voten y que nos afecta a todos.

Es el momento de dejar eso meridianamente claro, para consumo interno y externo. Sobre todo, para que esto que los separatistas catalanes NO pueden hacer NO lo imiten otras tribus nacionalistas aquí y allá, y para que nacionalistas tan impúdicos como los que ahora gobiernan Navarra NO se crean habilitados a intentarlo ni siquiera tras las cobardías de Rajoy. Porque Navarra ES España, antes y más allá de toda opinión sea de mayorías o de minorías, y estamos muy dispuestos a dar una explicación directa al que crea necesitarla.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Navarra pueblo a pueblo: Abaurrea Baja


Abaurrea Baja es un municipio situado en la merindad de Sangüesa, a 67 kilómetros de Pamplona. En el año 2014 contaba con tan solo 38 habitantes, la mayor parte de su población activa dedicada a la cria de ganado bovino. En los últimos cien años la población de esta localidad ha descendido más de tres veces, desde los 148 habitantes de 1920. Localizada en un punto más bajo que la Abaurrea Alta, cuenta también con unas temperaturas más suaves.



Toponimia y heráldica municipal: el nombre del pueblo es de origen dudoso, aunque provendría del euskera (h)abe aurre(a), habe significa árbol o columna en el vizcaíno antiguo y aurre significa delante de o parte anterior. Por lo tanto Abaurrea quiere decir delante del árbol o delante de la columna. El nombre vasco cooficial del pueblo es Abaurrepea que significa Abaurre(a) +pe(a) de abajo aunque en la Aézcoa se pronuncia como Aburrepea. Durante la Edad Media este poblado aparece bajo diferentes nombres como Auerea, Aurrea, Aveurrea y Euierrea. luego como Avehurrea (1268), Avaurrea (1281), Aueurrea (1350), Abeure (1362) y Abeurrea. En el siglo XVI se asienta su nombre actual haciendo referencia al núcleo urbano de la Abaurrea Baja actual. En el año 1719 aparece por primera vez como Abaurrea Baxa. El escudo del pueblo es el propio del Valle de Aézcoa, que comparten también todos sus pueblos y se remonta por lo menos hasta principios del siglo XVII. Trae de plata y un encino de sinople a cuyo tronco está atravesado un jabalí de sable. Bordura de gules.

Historia: La antigua villa se desdobló hacia el siglo XIII dando origen a las dos Abaurreas. A efectos fiscales y administrativos, Abaurrea Baja se encontraba situado en el Valle de la Aézcoa. Sus vecinos cedieron al rey el patronato de su iglesia (1435) y poco más tarde el papa la adscribió a Santa María de Roncesvalles. Desde la separación administrativa de los dos núcleos de población, la evolución demográfica favorece a la Abaurrea Alta de forma clara, quizás porque contaba con mejores tierras que la Abaurrea Baja. A causa de la guerra de la Convención de 1793-1795, queda destruida por completo. En los años 20 del siglo XX cuenta ya con alumbrado eléctrico y una central eléctrica.


Arte: El pequeño pueblo cuenta con un templo gótico del siglo XIV, la parroquia de San Martín, que consta de una amplia nave cubierta por bóvedas de crucería simple y cabecera poligonal con cubierta gallonada. En su interior se localizan dos rejas de estilo gótico, una pila medieval y una imagen del siglo XVI. Preside el templo un retablo tardorromanista del siglo XVII. En el término el pueblo existieron dos cruceros, uno localizado actualmente a la entrada del pueblo, mientras que del otro sólo quedan las gradas. En este lugar también existieron dos hermitas ya desaparecidas.

Cultura: Las fiestas patronales en honor de San Martín se celebran el 11 de noviembre. Su parroquia pertenece al arciprestazgo de Roncesvalles y la Diócesis de Pamplona.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Una historia de catalanes


Parecen empeñados los defensores del "patriotismo constitucional" en centrar su estrategia de defensa de la hispanidad de Cataluña en torno a las motivaciones económicas para permanecer juntos, craso error puesto que las encuestas demuestran que frente a las amenazas de empobrecimiento, expulsión de la Unión Europea y del el euro e incluso el corralito bancario; el voto independentista sólo se ha crecido. No sólo es un error estratégico, sino un error filosófico y moral, puesto que Cataluña es española por vínculo voluntario en su propia historia y esto es así les venga bien a los actuales catalanes, o no.

A pesar de que parezca que el independentismo catalán se motiva exclusivamente por la pela, si a un catalanista le desmontas uno a uno todos sus dogmas económicos e históricos, probablemente te dirá que tienes razón, pero que aun así el se siente catalán. Qué mejor para remover sus sentimientos más viscerales que hacerles saber aquello que su educación adoctrinadora se niega a enseñarle a sus hijos: que sus antepasados han vertido su sangre en pro de España como los que más a lo largo y ancho del mundo.

Corría el verano de 1808, España se encontraba invadida por el ejército francés, que el año pasado había accedido bajo el falso pretexto de una invasión hispano-francesa a Portugal, alineada con Inglaterra. Las intenciones del ejército imperial no tardarían en hacerse evidentes, lo que motivaría levantamientos populares y una brutal represión hacia estos motivando el establecimiento de juntas provinciales que le declararían la guerra al invasor francés, pese a la actitud contraria de la Junta de Gobierno designada por el rey Fernando VII.

En esta situación, se hace vital controlar el valle del Ebro y Cataluña para asegurar la conexión con Francia. Muchas poblaciones catalanes se levantarán en armas contra los invasores -por ejemplo, Manresa, Mataró, Figueras, Tarragona o Rosas- con cruentos resultados, sin embargo se hace vital para los Franceses controlar Gerona para mantener la comunicación con Francia, y a esta misma ciudad se han retirado numerosos provincianos con el ánimo de alistarse en la lucha contra el francés.

En realidad era una locura organizar una defensa en torno a esta pequeña ciudad de 10.000 habitantes, que a penas contaba con una guarnición de 300 soldados del regimiento de Ultonia, compuesto por exiliados Irlandeses. Ante el estado de guerra, la Junta organiza dos tercios de miqueletes (milicias populares como los somatenes) y se comienza a organizar la defensa de la plaza ante un eventual asedio que no tardaría en llegar.


El 20 de junio de 1808 el general Duhesme se presenta ante Gerona con 5000 soldados, eso se produce mientras Zaragoza se defiende en su primer sitio. Tras varias cargas de caballería y repetidos intentos de asalto repelidos a ballonetazos por los gerundenses, el ejército francés se retira dejando 700 frente a los muros de la ciudad. 

Gerona resiste al primer embiste, pero el general Duhesme sólo tardaría un mes en presentarse de nuevo frente a las murallas de la ciudad con el doble de infantería y 35 piezas de artillería. Le comunica a la Junta de la ciudad que si no cesan en su empeño, la prendería fuego y ejecutaría a todos sus defensores, pero los gerundenses se niegan a rendir la plaza y los franceses emprenden un bombardeo incendiario que durará varios días. Pese a los intentos de asaltar el castillo de Montjuich y el Baluarte de San Pedro, el 16 de agosto los defensores cargan sobre los sitiadores inflingiendo numerosas pérdidas y provocando que Duhesme tenga que poner pies en polvorosa de nuevo, sin haber conseguido nada de nuevo y sin sus 35 cañones.

Durante el segundo asedio a la ciudad también se generaliza la rebelión en torno al resto de la provincia, para ayudar a la defensa de la ciudad sitiada e imposibilitar el contacto con Francia se organizan numerosos grupos de guerrilleros que ostigarán al francés, a costa incluso de sus propias vidas.

Como Napoleón no puede aceptar que una ciudad tan pequeña oponga una resistencia tan tenaz hacia sus ejércitos, tras la caída de Zaragoza le encomienda al general Saint-Cyr una fuerza de 20.000 hombres con los que quebrantar la heroica resistencia de los gerundenses, que cuentan con unas fuerzas menores de 6000 soldados y mucha menor potencia artillera. Este será el tercer asedio a la ciudad, uno de los episodios más trágicos de la Guerra de la Independencia, junto con el segundo sitio de Zaragoza.

El mariscal Mariano Álvarez de Castro

Al mando de la defensa española, el mariscal granadino Mariano Álvarez de Castro que pese a las órdenes de sus superiores, se ha unido al ejército rebelde, que le ha nombrado gobernador militar de Gerona. Bajo su mando la ciudad se ha preparado para la defensa y todos los gerundenses, hombres, mujeres, ancianos y niños van a combatir hasta las últimas consecuencias. Mientras los niños se dedicarán a la fabricación de municiones, las mujeres se organizarán en cuatro compañías se Santa Bárbara que servirán de apoyo a los soldados defensores y muchas de ellas morirán haciendo su trabajo.

El general Saint-Cyr comienza a estrechar su cerco en torno a la ciudad, cortando el suministro de agua. Pese a esto, la Junta Central logra hacer llegar a los sitiados varios conboyes de víveres y municiones para sostener su lucha. En los primeros días de junio el ejército atacante emprende varios asaltos que son repelidos con facilidad por los sitiados. Ante esta situación, los franceses emprenden un intenso fuego artillero que hace desmoronarse varias de las defensas de la ciudad, al mismo tiempo que acumulan más tropas, en Julio ya son más de 30.000 los soldados franceses apostados en torno a Gerona.

Ante la tenacidad de los defensores, el general francés envía un mensajero para ofrecer la rendición, sin embargo Álvarez de Castro responde que "el emisario que en adelante venga será respondido a cañonazos". El 3 de julio toda la artillería francesa es dedicada a bombardear el castillo de Montjuic. Tras el impacto de varias decenas de miles de proyectiles en la fortaleza, uno de sus ángulos en los que ondeaba la bandera española se desmorona y en un episodio épico, el subteniente Mariano Montoro de los voluntarios de Vich, se jugará la vida arrojándose en la brecha frente a las balas francesas para recuperar el maltrecho pendón y ponerlo de nuevo en la parte más alta del castillo. Esta es una de las primeras veces en las que la bandera española actual es enarbolada como bandera nacional, y podemos encontrar la misma bandera de este episodio en el museo del ejército.

Pese a los llamamientos a la lucha de toda la población de Gerona contra el enemigo francés y el hostigamiento al que someten los somatenes a las líneas de suministros francesas, la principal fortaleza de la ciudad termina cayendo el 12 de agosto, dejándose la vida en el empreño 3.000 soldados franceses en los diferentes asaltos. A estas alturas el general Saint Cyr considera que la ciudad está a punto de caer, pero los gerundenses han de demostrarle que esto no va a ser tan fácil.


La Junta General ordena a Blake, general en jefe del ejército de Cataluña, el socorrer a la ciudad con el envío de municiones y suministros. Así, trazan un plan junto a los sitiados según el cual atacarán al ejército francés por un lado, para introducir un convoy de suministros por el otro. La treta resulta de manera muy efectiva, ya que además de que lograr que el convoy llegue a la ciudad, el ataque logra inflingir severas bajas en el bando francés, además de capturar municiones e incendiar varios campamentos enemigos.

Los sucesivos intentos de introducir nuevos insumos no resultarán tan efectivos, llegando los franceses incluso a ahorcar a la vista de los defensores a los paisanos capturados intentando hacerles llegar la ayuda. A principios de octubre el mariscal francés Augereau sustituye al general Saint-Cyr al mando del asedio, trayendo a su vez nuevas tropas de refuerzo. La nueva estrategia pasa por reforzar el cerco y dejar morir de hambre a los gerundenses y la situación en la ciudad es cada vez mas desesperada, en octubre y noviembre las muertes por hambre en la ciudad se cuentan por cientas y las defensas, después de acabar con los caballos y las mulas, llegan incluso hasta a comer las ratas para poder sobrevivir.

A la espera de una ofensiva desde fuera al ejército sitiador, el mariscal Augereau se prepara a su vez para asestar el golpe definitivo a la ciudad. El 9 de diciembre Álvarez de Castro, mortalmente enfermo cede el mando de la ciudad al brigadier Juan Olivar, que al ver que la ciudad no va a poder resistir el tiempo suficiente para la llegada de la tropa que estaba siendo reclutada para ir en su auxilio, al día siguiente decide rendir la ciudad con sus defensas destruidas y su población agonizante. Ante el silencio de los franceses, los supervivientes escuálidos y enfermos salen de la ciudad por la puerta de Areny. Los prisioneros serán llevados a Francia y al mariscal Álvarez de Castro le dejarán morir en una celda de la fortaleza de Figueras en condiciones penosas y contraviniendo las leyes de guerra. A pesar de esto, nunca llegó a firmar la rendición.


Los gerundenses, con 10.000 bajas entre sus filas, ejercieron una resistencia numantina sobre el ejército francés que tuvo que movilizar durante meses hasta a 50.000 soldados frente a sus muros, 20.000 de los cuales perderán la vida frente a los mismos.

Por real orden se concedió a los participantes en la defensa de la ciudad de Gerona una condecoración de oro y esmaltes en forma de cruz de Malta un medallón ovalado representando a San Narciso (patrono de la ciudad) y la leyenda "La patria al valor y la constancia". Estos hechos serían recogidos en los libros de Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales, donde el escritor denomina a Gerona como "el baluarte sacrosanto de nuestra nacionalidad", una grave ofensa para la sensibilidad de la realidad nacional catalana que hoy en día nos quieren imponer y que en una futurible Cataluña independiente habría que eliminar so pena de hacer demasiado evidente que los fundamentos de la nación catalana son una farsa, ya que a lo largo de la historia los catalanes han luchado por España como los que más.


miércoles, 23 de septiembre de 2015

El “amigo” maldito del PNV (y de Geroa)


En una época en la que las “razas superiores” se atribuían a las grandes naciones emergentes, surgiría uno de los primeros ideales de supremacía racial en la historia contemporánea: la supremacía vasca. Todo esto surgió en los inicios del PNV pero... ¿Hay muchas diferencias entre el PNV y el nazismo? ¿Tienen algo en común? ¿Hay alguna relación entre ambos?

El PNV fue fundado en 1895 por Sabino Arana y tras éste había una ideología no del todo diferente a lo que veríamos más tarde en el Tercer Reich. Los ocho apellidos vascos, el Rh negativo, nariz y orejas grandes, mentón prominente... todo un canon digno del nacionalismo vasco que posteriormente sería contemplado por curiosidad por gran parte del sector nacionalsocialista de Alemania. Sabino Arana creía en una raza vasca, superior a la raza española, con un folclore y una lengua propia con las cuales intentó dominar al pueblo vasco a base de discursos racistas, machistas, y la exhibición de la Ikurriña, una bandera con orígenes profundamente xenófobos que “supuestamente” representa a cierto sector de la población en la actualidad.

¿Llegarán los abertzales a la conclusión de que tienen un gran desorden ideológico? ¿Les parece lógico defender banderas de colaboradores nazis?


Pero... ¿se financió de alguna forma al PNV para que avanzase con su lucha? Por supuesto, pero esto vino años después cuando dicho partido fue financiado por la Italia fascista desde el año 1931 hasta el 1935. Esa amistad (que incluyó suministro de armas y de entrenamiento militar por Italia) fue compartida con otros grupos españoles como el Requeté y la Falange. Y explica cosas que el PNV suele preferir no contar de su historia. Por ejemplo, que el PNV de Vizcaya y de Guipúzcoa apoyó al frente Popular en julio de 1936, mientras que el de Álava y Navarra apoyó a los soblevados (y eso explica la abundancia de jeltzales en el bando sublevado y en el poder con Franco). O la rendición del PNV, el gobierno vasco y sus gudaris a los fascistas italianos en Santoña en 1937.


Entonces... ¿Existieron contactos entre nacionalistas vascos y dirigentes nazis? La respuesta es sí. Todo tiene su comienzo en 1941 cuando el PNV empezó a creer que la Alemania Nazi dirigida por Adolf Hitler podría solucionar el problema vasco, y así facilitarles la independencia. Se llegó hasta tal punto que representantes del PNV llegaron a redactar un supuesto acuerdo en el que una futura región independiente llamada Vasconia –Baskenland- sería perteneciente a la Europa nazi. Incluso el sindicato conocido como ELA, cristiano al aparecer y siempre ligado al PNV, reconoció que Alemania y Euskadi estaban destinadas a entenderse, calificando al régimen de Hitler como un totalitarismo “culto”. No es ninguna sorpresa que los sindicalistas vascos llegasen a entenderse con el régimen alemán.



Estas fotos demuestran la admiración del sector nacionalista vasco con la cultura nazi, efecto que también se producía en la misma Alemania. Podemos ver el mapa étnico de las Waffen SS en el cual podemos una supuesta región vasca.


Esta extraña alianza, como ya he dicho antes, viene impregnada por los ideales de supremacía racial que había en el País Vasco en la época, llegando hasta el punto de que afiliados al PNV llegaron a contactar con el ideólogo nazi Werner Best mediante un informe titulado: Euskadi y la Europa del futuro. Dentro del régimen nazi hubo gente que desechó esta propuesta, indicando que los vascos eran “rojos y separatistas”.


Inauguración del batzoki de Tolosa

El propio lehendakari José Antonio Aguirre se dirigió personalmente a Alemania para intentar conseguir un diálogo con Adolf Hitler tras un discurso político, el cual nunca llegó a surgir. Aguirre indicaba que disfrutó mucho su estancia en Alemania y mostraba su simpatía con el régimen nazi.



Hoy en día la gente no duda a la hora de mostrar su feminismo y su antirracismo al mismo tiempo que se porta una ikurriña y se pide una "Euskal Herria libre". Dudamos mucho que se enseñen en las ikastolas las raíces del nacionalismo vasco pero sinceramente, somos muchos los que no vemos ninguna diferencia en las ideologías totalitarias que defendía el PNV con las que muchos abertzales simpatizan actualmente. "La serpiente muda de piel, no de carácter".

martes, 22 de septiembre de 2015

Asiron pone a Pamplona entre la memoria y sus propias urgencias


Menos mal que tenemos Joseba Asiron de alcalde. Si no fuese por él Pamplona seguiría sufriendo el retraso y sin sus necesidades básicas atendidas. Menos mal que está Asiron que sí que sabe y que ha visto claro lo que hay que hacer sin esperar un minuto más. Su clarividencia ilumina toda la ciudad y se extiende por Navarra ¿o no?

Por ejemplo, y hace muy muy poco, el alcalde de Pamplona ha anunciado en rueda de prensa que la plaza Conde de Rodezno pasará a llamarse Serapio Esparza. Esparza fue el arquitecto diseñador del II Ensanche, dice –y es verdad-, pero además fue nacionalista vasco y nunca estuvo previsto, ni en la monarquía, ni en la República, ni en el franquismo, ni en la democracia, darle una plaza. Adivinen ustedes.

De hecho, Esparza tiene sobre todo ese mérito político para Asiron, y a eso se debe la calle. Técnicamente, como urbanista, no fue nada original, y lo que empezó a trazarse en 1915 fue un Ensanche de la ciudad amurallada como había ya habido unos cuantos, con su Gran Vía central (Carlos III, hasta que la cambien de nombre) y su trama de manzanas en retícula. Por cierto, muchas de ellas ya fueron cambiadas de nombre por nuestros heroicos concejales y alcaldes de las últimas décadas, con pocas propuestas y, más grave aún, sin enmienda alguna cuando gobernó el centro. Aún nadie ha explicado qué tiene de contrario a la “memoria histórica” una calle que se llamaba “Mártires de la Patria”. Otra cosa es la opinión partidista de Bildu, Geroa, batasuna, ETA y demás.

Asiron no está solo, ni en eso ni en olvidar a los Hermanos Imaz quitándoles su calle en el I Ensanche; toda la izquierda le apoya y UPN en definitiva no entra en este asunto como nunca ha entrado. Ahora bien, alguien tendrá que explicar qué tienen de “franquistas” dos víctimas de la represión chequista en zona republicana en aquella guerra, dos como los hermanos Imaz que no llegaron a conocer ningún franquismo.

Es una urgencia vital para Pamplona, como se ve. Asiron es más español que nadie, porque en esto sigue una moda que empezó a finales de los 70 y que se extiende de nuevo por toda España. Miremos por ejemplo a Manuela Carmena, que va a quitar a las Mártires Concepcionistas su calle en Madrid y volverla a llamar calle Sagasti. Una cosa es seguro: es una de las necesidades más urgentes de los madrileños, y de los pamploneses. ¿O no? Tras el 19 de julio de 1936, 10 monjas de la comunidad de concepcionistas de Madrid huyeron de su convento y se trasladaron a un piso. El 8 de noviembre, con el frente en Madrid, la ciudad fue bombardeada y en represalia las milicias izquierdistas asaltaron el piso de las monjas, como muchos otros de religiosos y “enemigos de clase”. Nueve milicianos luchadores por la libertad sacaron por la fuerza a las 10 mujeres. Que sin duda eran un peligro para la democracia y las libertades (en todo caso un enemigo más accesible para los “héroes” que los legionarios y regulares, ¿eh?)… Estas “peligrosas enemigas de la revolución proletaria fueron fusiladas inmediatamente por las valerosas mesnadas de la República, en el antiguo cruce de la carretera de Aragón (hoy carretera de Barcelona) con la antigua carretera de la Alameda de Osuna”. Sus cuerpos nunca han sido ni hallados ni enterrados, pero la “memoria histórica” no se les aplica, y ahora se les quita la calle, como haría Asiron en Pamplona.

La memoria de Asiron es selectiva. Quiere que nos acordemos de los muertos nacionalistas y de extrema izquierda (que no eran lo mismo aunque ahora en parte sí); pero a la vez quiere que Navarra y Pamplona olviden al resto de muertos. ¿Es esto justo? No lo es, pero ningún partido osa denunciarlo. Y del mismo modo se acaban de prohibir las exposiciones en la planta baja de la sala de Armas de la Ciudadela, sólo para impedir una exposición en recuerdo de las víctimas de la Policía; pero a la vez permite y estimula en campaña un uso político del Baluarte, que no lo tenía.

Pero la culpa no es de Asiron y sus urgencias, sino de quienes han hecho posible que llegue hasta ahí. De ellos sí que no queremos tener ni memoria.


viernes, 18 de septiembre de 2015

Navarra pueblo a pueblo: Abaurrea Alta


Abaurrea Alta se encuentra situada en la merindad de Sangüesa, a 70 kilómetros de Pamplona. Su población en el año 2014 era de 132 habitantes, estando dedicados la mayor parte de los trabajadores al sector agrario, más en concreto a la cría de ganado y la explotación maderera. El municipio también cuenta con empleados en los sectores de los servicios, la industria y la construcción. En el último siglo la población de este lugar se ha visto reducida en más de la mitad. Se trata del enclave habitado a mayor altura de Navarra (1039) y durante el invierno se pueden llegar a registrar temperaturas de hasta -22ºC. Cuenta con un museo de estelas funerarias expuesto al aire libre.


Toponimia y heráldica municipal: el nombre del pueblo es de origen dudoso, aunque provendría del euskera (h)abe aurre(a), habe significa árbol o columna en el vizcaíno antiguo y aurre significa delante de o parte anterior. Por lo tanto Abaurrea quiere decir delante del árbol o delante de la columna. El nombre vasco cooficial del pueblo es Abaurregaina que significa Abaurre(a) de arriba aunque en la Aézcoa se pronuncia como Aburregeina. Durante la Edad Media este poblado aparece bajo diferentes nombres y en el siglo XVI se asienta su nombre actual haciendo referencia a la Abaurrea Baja actual, la Abaurrea Alta actual era un barrio de bordas pirenaicas perteneciente a la Abaurrea Baja. En el año 1719 aparece por primera vez como Abaurrea Baxa. El escudo del pueblo es el propio del Valle de Aézcoa, que comparten también todos sus pueblos y se remonta por lo menos hasta principios del siglo XVII. Trae de plata y un encino de sinople a cuyo tronco está atravesado un jabalí de sable. Bordura de gules.

Historia: En su término se encuentra localizado el yacimiento arqueológico en cueva de Zatoya, con restos estratificados desde Aziliense hasta la Edad del Bronce. El pueblo se forma históricamente quizás como un desdoblamento de la villa de Abaurrea Baja. Quizás también debería de identificarse con un asentamiento que el rey Teobaldo I acuerda implantar con el nombre de "Castel Nuevo". A efectos fiscales y administrativos, Abaurrea Alta se encontraba situado en el Valle de la Aézcoa, y su población computaba junto con la de Abaurrea Baja. A comienzos del siglo XIX era considerado como un terreno pobre con cosechas limitadas e inciertas por la duración de las nieves. También contaba con pastos para un ganado abundante y una industria elemental. A causa de su localización remota, el pueblo no padece guerras, salvo la de la Convención de 1973-1795, en la que quedan arruinadas la mayor parte de sus casas. Abaurrea Baja y Alta permanecen unidas en concejo hasta 1845, año en el que Abaurrea Alta se constituye en ayuntamiento propio.


Arte: En el pueblo se alza la parroquia de San Pedro, con una nave de dos tramos cubierta con complicadas bóvedas estrelladas gótico-renacentistas. Cuenta también con un coro de estilo renacentista de finales del siglo XVI. En el exterior cuenta con contrafuentes y una torre cúbica tan ancha como la nave. En la sacristía se guarda una cruz de esquema tardogótico de la primera mitad del siglo XVI. El crucero mayor del pueblo se haya destruido, se conservan restos de una ermita a San Miguel y sobre el río Zatoya un viejo puente de piedra.

Cultura: Celebra sus fiestas patronales el 29 de junio en honor de San Pedro.